Cap. 2
Un hogar
Katrina fue la 1º en despertarse. Los jóvenes Elric estaban durmiendo a unos metros de ella.
-Creo que prepararé el desayuno-
Sacó de la mochila una pequeña sartén, unos huevos, pan y carne seca.
El olor a huevos fritos despertó a Edo.
-Buenos días Kat-
-Buenos días, te levantas justo a tiempo para desayunar-
-Como siempre-dijo Al, que también se había despertado por el olor.
-¡Cállate, Al!-
-Jiji. Tengan cuidado con el pan, es de hace 3 días así que está un poco duro. No es mucha la comida, pero servirá hasta que lleguemos a casa-
"Casa" pensó Edo "hace mucho que no tengo un hogar"
-¿En qué piensas hermano? Si dejaste de comer debe ser importante-
-¡Que te calles Alphonse!- dijo Edo enojado y comenzó a devorar los huevos y la carne.
Cuando ya habían terminado, Katrina guardó todo y se pusieron en camino.
-Tardaremos unas 2 horas en llegar, la casa queda bien en el centro de la cuidad, cerca del Big Ben. Así que cuando lleguemos a la entrada de Londres podemos tomar algún transporte y nos dejará muy cerca-
Durante el viaje los 3 hablaron de todo, de cómo era su vida antes y después de llegar a este mundo, de la gente que había conocido y Edo no paraba de contar sus aventuras como Alquimista Estatal.
-Deja de presumir hermano-
-No estoy presumiendo, es la pura verdad y tú lo sabes-
-De todas formas, vas a aburrir a Kat-
-No, no Al. Para nada. Me encantan sus historias, cuando vivía con Dante no podía enterarme de todo lo que ustedes hacían, aunque siempre trataba de averiguar con la gente del pueblo y Lyra me contó de su encuentro en Yousbell. De cómo Edo la derroto y le rompió la cadena, me dijo que al comienzo le había parecido un comportamiento inapropiado para un Alquimista Estatal pero que luego se había dado cuenta de que había aprendido una valiosa lección. Para mis adentros me reía, me costaba mucho trabajo creerle, siempre me pareció una bruja.
Aunque, no se merecía morir así, todo por esa loca de Dante-
-Sí, pero ella también pago- dijo Edo.
-¿Por qué te esmerabas tanto en conseguir información sobre nosotros?- pregunto Al.
-Bueno… Al… es que el nombre Elric era muy famoso por toda Amestris. Edward Elric, el Alquimista de Acero, el único Alquimista Estatal que ayudaba al pueblo y que además era llamado genio porque había conseguido su título a los 12 años.
Recuerda que yo tengo su misma edad y que el sueño de mi vida era llegar a ser Alquimista Estatal, ustedes eran algo así como mi "modelo a seguir", por eso quería saber todo sobre sus viajes, para aprender- contesto Katrina.
"Y además quería saber lo que fuera sobre Edo, no solo sobre sus habilidades" pensó para sí misma.
Finalmente, a las 11 de la mañana llegaron al hogar de la joven.
-Hogar, dulce hogar. Pasen por favor-
Edo y Al pasaron pero estaban muy sorprendidos para agradecer. La casa era enorme. De cierta manera les recordaba a la casa de Tucker. Adelante tenía un bello jardín con algunos árboles y plantas ahora sin hojas ni flores a causa del otoño.
-Siéntanse como en su casa. Iré a preparar sus habitaciones, desde que la señora Ángela murió no he tenido invitados así que tengo que arreglar todo. Pero no se queden parados, recorran la casa a su gusto y si necesitan algo estaré arriba-
Al y Edo dejaron las pocas pertenencias que tenían en el recibidor y comenzaron a conocer la casa.
Realmente era muy grande y antigua, además del jardín había una enorme patio en la parte trasera, en el primer piso estaban las habitaciones, 4 para ser más exactos, 3 baños (uno por cada dormitorio) y el escritorio con la biblioteca y en la planta baja estaban el recibidor, la sala, el comedor, la cocina, un baño y…
-Esta puerta está cerrada, ¿Qué habrá adentro?- se pregunto Edo.
-Quien sabe. Pero si está cerrada con llave no debemos tratar de entrar. Deberíamos pedirle permiso a Kat-
-Sí, supongo que tienes razón. Veamos qué hay de comer en la cocina-
-Hermano, tampoco creo que debamos hacer eso-
-Pero Kat dijo que nos sintiéramos como en casa-
Al no estaba del todo convencido.
-Mejor subamos a preguntarle-
-De acuerdo-
Mientras subían la escalera comenzaron a escuchar una voz que cantaba.
-Escuchas eso hermano-
-Por supuesto, Al-
Cuando llegaron arriba vieron un largo pasillo, éste tenía las puertas de las habitaciones y la biblioteca a la derecha y a la izquierda había una sola puerta y una abertura que llevaba a un pasillo más pequeño con una puerta al final.
-Creo que la voz viene de la 3º habitación- dijo Edo.
Cuando se acercaron al cuarto, la puerta estaba abierta, era una habitación espaciosa, con una bella cama con dosel, un escritorio, un placard y una mesita con 2 sillas todo hecho de madera negra. Adentro estaba Katrina acomodando todo y cantando una bella y dulce canción de amor.
Los jóvenes se quedaron escuchándola, realmente era un placer hacerlo, cuando terminó la felicitaron con un aplauso.
Katrina se sorprendió, no había notado que Edo y Al estaban allí, y su cara se puso más roja que un tomate.
-Cantas muy bien Kat- la felicitó Al - La canción es muy bonita-
-Gracias. La escribí yo- dijo aun más roja.
-Ah, ¿para tu novio?-
-No, no- dijo rápidamente la joven- Yo no tengo novio-
-Entonces un ex novio-
-Tampoco, la escribí para…- Katrina se detuvo y se sonrojó aun más, si es que eso era posible.
-¿Para quién?-
-Basta Al- dijo Edward- Tu curiosidad es excesiva-
-Ah!, lo siento-
-No te preocupes- dijo Kat mientras ponía una almohada sobre la cama. Decidió que debía cambiar de tema rápido antes que Al le hiciera más preguntas.
-Ya terminé de arreglar los cuartos, se los mostraré. Este será el tuyo Al, la puerta al lado del escritorio lleva al baño, espero que estés a gusto-
-Sí, es muy lindo, gracias-
-De nada, ven Edo te mostraré el tuyo-
Se dirigieron a la siguiente habitación, la última del pasillo que quedaba en frente del otro pasillito.
-Espero que te guste- dijo Kat abriendo la puerta.
El cuarto era parecido al de Al, solo que era un poco más grande y tenía un ventanal que mostraba un bello paisaje londinense.
Edo se dirigió hacia la ventana y observo la bulliciosa vida de ciudad, en parte le recordaba a Ciudad Central.
-Está perfecto, gracias- dijo con una sonrisa.
Kat se puso un poco roja ante esa sonrisa tan bonita.
-Que bien- dijo Kat con un tono muy dulce.
Los 2 se miraron fijo por unos instantes hasta que Katrina rompió el silencio.
-Creo que es mejor si bajamos-
Salieron al pasillo y los 3 bajaron.
-Voy a la cocina a preparar el almuerzo, ustedes lleven sus cosas a las habitaciones, báñense y pónganse ropa limpia, la casa tiene suministro de agua caliente así que pueden darse un reconfortante baño tibio. Las toallas están en los baños de sus cuartos. Luego de comer les haré una visita guiada por toda la casa así la conocen mejor-
Katrina desapareció por la puerta, mientras tanto Edo y Al subieron sus cosas, que tan solo eran algunas prendas de ropa y un par de libros de cohetería propiedad de Edward.
Ordenaron las cosas en sus respectivos placard, Edo puso sus libros en el escritorio y volvió a observar el exterior a través de la ventana.
"Sí que es bonita. Y muy simpática. ¿Por qué no puedo dejar de pensar en ella? Me estaré ena…"
Esos eran los pensamientos de Edo cuando Al entró a su habitación y los interrumpió. El más joven de los Elric caminó hasta donde estaba su hermano y se puso a ver por la ventana.
-Creo que me va a gustar vivir aquí. Crees que podremos quedarnos un largo tiempo hermano- pregunto.
-No lo sé, tal vez, Al, tal vez- contesto Edward mientras se le presentaba en la mente la cara de Katrina.
