Cap. 7

Baile y Romance

Al viajar solos por más de una semana, Kat y Edo pudieron hablar de muchas más cosas y por mucho más tiempo del que lo hacían en la casa.

Aunque se trataban con cariño, ninguno de los 2 demostraba lo que realmente sentían, ambos estaban esperando al carnaval.

Un tarde, mientras paseaban en la cubierta del barco que los llevaría a Venecia, Edo preguntó.

-Me dijiste que para el carnaval la ropa era formal, ¿verdad?-

-Así es-

-Yo tengo un traje negro, ¿eso servirá?-

-Supongo, aunque habrá que modificarlo un poco. Verás, el baile es al estilo del siglo XVII entonces la ropa tiene que concordar. No te preocupes lo arreglaré y cuando lleguemos a Venecia voy a comprarte la máscara-

-No tienes por qué comprarla, yo lo haré- dijo un poco avergonzado

-No, no. Yo te invité y quiero comprártela, por favor- dijo Kat y sonrió tan dulcemente como siempre que le sonreía a él.

-Gracias, eres muy buena- agradeció y continuaron caminando en silencio.

-En 10 minutos llegaremos al puerto. En 10 minutos llegaremos al puerto- anunció un marinero.

-Creo que tendríamos que ir a buscar nuestras cosas- comentó Edo.

-Tienes razón-

Los 2 fueron a sus camarotes a buscar las valijas y esperaron en cubierta la llegada del barco.

Una vez en Venecia tuvieron un poco de problemas para poder llegar al hotel, pero un simpático marino los llevó en su bote hasta allí.

-Grazie- dijo Kat cuando el hotelero les dió las llaves.

-¿Hablas italiano?- preguntó Edo.

-Realmente no, solo algunas palabras.

Tu habitación es la 24 y la mía la 31. Ah! mira, están en el mismo piso a pocas puertas de diferencia, que bien.

¿Qué prefieres hacer Edo? Ya son las 18 y está oscuro, ¿prefieres que nos quedemos en el hotel o que salgamos a recorrer un poco hasta la hora de cenar?-

-Creo que es mejor quedarnos aquí, mañana pasearemos-

-OK, ¿te parece encontrarnos en el vestíbulo en una hora y media para ir a cenar?-

-Está bien-

Y ambos fueron a sus habitaciones.

Al otro día, 5 de febrero, recorrieron un poco la ciudad, en realidad era bastante difícil, pero una vez que llegaron a la Plaza San Marco no hubo problema, allí averiguaron con unos italianos que el carnaval comenzaba la noche del 9 de febrero en esa plaza.

Luego de pasear un rato fueron a un bar a tomar un café.

-Sabes Edo, en realidad tenemos mucha suerte de estar aquí-

-¿Por qué lo dices?-

-Hace años que los carnavales no se hacían más. Antes se realizaban todos los años, pero fueron prohibidos, ahora están comenzando a hacerse nuevamente, pero no con la magnificencia de antes- al continuar hablando, Kat bajó la voz- Y además, bueno, con Mussolini en el poder, también resultan difíciles estos festejos-

-Con lo de Mussolini tienes razón-

-Pero no hablemos de eso, no quiero que nos metamos en problemas-

Fueron pasando los días y llegó el 9 de febrero.

-Nos encontramos en el vestíbulo a las 20, ¿te parece bien?- dijo Kat.

-Si claro-

-Toma, aquí está tu máscara-

Kat le tendió una hermosa máscara de color dorado que le cubría la parte superior de la cara.

-Combina con tus ojos- le dijo un poco sonrojada.

-Gracias, por la máscara y el cumplido- dijo Edo y sonrió.

-Nos vemos esta noche-

-Por supuesto-

La tarde pasaba y Edo estaba en su cuarto vistiéndose.

Kat había logrado que su traje negro tuviera el aspecto de la ropa del siglo XVII.

Edward realmente se veía muy bien.

Mientras se ponía la corbata frente al espejo pensaba en el cómo, cuándo y dónde se declararía a Kat. Estaba nervioso como nunca antes lo había estado, ni siquiera cuando rindió su examen de alquimista.

El reloj dio las 19:55.

-Es hora de bajar- dijo. Tomo un ramo de rosas rojas que había comprado para Kat y salió de la habitación.

Mientras tanto Katrina estaba en su cuarto arreglándose.

Estaba hermosa. El vestido le quedaba a la perfección y la hacía más bella de lo que naturalmente era.

-Ésta es la noche Kat- se dijo -La noche que esperaste durante años. No la eches a perder-

El reloj dio las 19:58.

Kat salió de la habitación y bajo las escaleras.

En el vestíbulo estaba esperándola Edo con el gran ramo de rosas. Katrina no lo podía creer, estaba muy sorprendida. Y Edo también lo estaba, porque el vestido que llevaba puesto Kat era el que él le había regalado para navidad y estaba usando una máscara plateada con unas plumas negras que hacían ver sus ojos como dos estrellas…

-Estas hermosa Kat. Esto es para ti- y le tendió el ramo.

-Gracias. Te dije que el vestido era perfecto. Tú también te ves muy lindo-

Edo se sonrojó.

-Pero… ¿puedo cambiarte algo?-

El joven se sorprendió pero asintió.

Katrina se dirigió a la espalda del chico, le soltó el pelo que estaba atado en una cola de caballo y le hizo una trenza.

-Así te queda mucho mejor-

Edo sonrió y le tendió su brazo.

-¿Vamos?-

-Por supuesto-

La noche era maravillosa, el cielo estaba despejado y la luna llena se veía enorme.

Cuando llegaron a la Plaza de San Marco estaba llena de gente, toda parecía sacada de un cuento de hadas. Las mujeres tenían hermosos vestidos, los hombre pulcros trajes y todos cubrían sus caras con mascaras de formas increíbles.

Edward y Katrina bailaron por mucho tiempo vals y bailes típicos del 1800 y se divirtieron como nunca, rieron, bebieron, comieron y conocieron a gente muy interesante. Ambos se sentían muy felices de estar en compañía del otro. Pero, la plaza llena de gente y el baile no eran el lugar apropiado para una declaración de amor, así que Edo le dijo a Kat porque no iban a pasear en góndola.

El corazón de Kat se aceleró más de lo imaginado, ella había tenido la misma idea pero le pareció inapropiado sugerirla, que fuera Edo quien la dijera la ponía nerviosa y ansiosa al mismo tiempo.

Estaban paseando por los románticos canales de Venecia, con bella música de fondo, era el momento perfecto…

-Kat-

-Edo-

Se detuvieron y miraron.

-Lo siento, habla tu Edo-

-No, por favor, dime-

-No, en serio, habla tú-

-De acuerdo.

Kat, hace 5 meses que nos conocemos. Tú nos acogiste a mí y a mi hermano en tu casa y te has portado de maravilla con nosotros.

Para Al eres una gran amiga y él te quiere muchísimo, pero yo…yo no te veo como una amiga-

El corazón de Kat latía muy fuerte y ella no podía moverse. Edo se acerco un poco y le tomó la mano.

-Para mí eres algo más, mucho más que una amiga, tú me gustas mucho, desde el primer momento que te vi me pareciste la mujer más hermosa del mundo y tu dulzura me llegó profundo al corazón. Eso es lo que quería decirte-

Katrina se quedo helada, su sueño se había hecho realidad, Edo se le estaba declarando y ella se había quedado sin palabras. Ante el silencio de Kat, Edward comenzó a dudar… "Tal vez, ella ya no me ama. Lo que leí lo escribió hace 8 años. Soy un tonto"

-Kat, yo...si tu no…-

-Edo- lo interrumpió- Lo que me dices es lo más lindo que nadie me dijo en mi vida, y tú, tú también me gustas, me gustas mucho desde hace años, aun desde antes de conocerte-

Katrina abrazó a Edo y lagrimas de alegría comenzaron a salir de sus ojos.

Edo la aparto un poco de él, se quitó su máscara y le saco a Kat la de ella, la miró a los ojos y dijo dulcemente:

-Te amo-

-Y yo a ti-

Y debajo del Puente de los Suspiros se dieron un dulce y largo beso.