Cap. 8
…Y vivieron felices para siempre…
Kat tuvo miedo de despertarse al día siguiente y que todo fuera un sueño, pero no, era real y hermoso.
Cuando termino de arreglarse y salió de la habitación Edo estaba esperándola afuera.
-Buenos días, mi amor- le dijo y la beso.
-Buenos días. Así que esto es real-
-Sí, muy real y no podría serlo en un mejor día-
-¿A qué te refieres? ¿Qué tiene de especial este día?-
-Es obvio que no lo sepas, solo Al lo sabe en este mundo…hoy es mi cumpleaños-
Es verdad, era 10 de febrero.
-¡En serio! No lo sabía, Edo, lo siento. Déjame felicitarte- lo abrazó y lo besó.
-Definitivamente el mejor regalo de cumpleaños que he recibido- dijo Edo sonriendo.
Los 2 eran muy felices, más de lo que imaginaron que alguna vez serían.
Los últimos días en Venecia fueron los más felices de sus vidas.
Katrina y Edward estaban hechos el uno para el otro y se amaban realmente.
Por ahora mantenían su noviazgo en secreto de Al y Wen, no porque no se lo quisieran decir sino porque querían darles la sorpresa cuando llegaran a casa.
-No lo van a poder creer, aunque Wen quería que pasara- dijo Kat.
-Al también lo quería-
A fines de febrero comenzaron el viaje a casa pero por una ruta distinta. Edo quiso ir a Munich, había un lugar que quería visitar…
-Él era Alphonse Heidrich. Un muy buen amigo que conocí aquí y con quien trabajé un tiempo, murió por mi culpa- dijo Edo frente a la tumba de su amigo con una lágrima en los ojos.
-¿Por qué dices que fue por tu culpa?-
-Él me ayudó a regresar a mi mundo para que me reencontrara con Al, por eso le dispararon-
-No seas duro contigo mismo diciendo que fue tu culpa. Fue una tragedia que no podías evitar-
-Sí, lo sé, es que él quería que volviera a mi mundo para estar con Al y ser feliz, pero aunque no esté allá estoy con Al y soy feliz aquí, porque te tengo a ti-sonrió.
Katrina le devolvió la sonrisa.
-Yo creo que Alphonse nos está viendo en este momento, y donde esté, es feliz porque tú también lo eres. Él no murió por tu culpa-
-Gracias, Kat. Ahora puedo estar más tranquilo-
A comienzos de marzo llegaron a la casa. Al estaba esperándolos.
-¡Bienvenidos!- dijo y les dio un abrazo a cada uno- Los extrañe mucho-
-Y nosotros a ti- dijo Kat.
-¡Miau! ¡Miau!-
-¿Qué fue eso?- dijo Kat.
-Este…bueno…yo…nada…- balbuceó Al.
-¡Miau! ¡Miau!-
-Al. Trajiste un gato aquí, ¿no es cierto?- dijo Edo.
-Bueno…yo…no en realidad-
-¡Miau! ¡Miau!-
-¡Miau! ¡Miau!-
-¡2 GATOS!- gritó Edo cuando vio a una gata negra y un gato amarillo saltar al sillón.
-Lo siento, es que estaban afuera y estaba lloviendo y tenían hambre entonces…-
-Al- dijo Kat con cara seria, pero rápido la cambio por una sonrisa -¡Son hermosos!-
Y comenzó a acariciarlos.
-¿No te gustan Edo?- le preguntó Kat.
Edo se acercó y los acarició también.
-Si me gustan, son muy bellos. ¿Cómo se llaman Al?-
-Bueno…jajaj…no sé si te van a gustar los nombres hermano-
Edo lo miró extrañado.
-¿Por qué? ¿Cómo se llaman?-
-A la negra le puse Katrina y al amarillo Edward, es que sus colores me recordaron a ustedes… jajaja-
Kat y Edo comenzaron a reír.
-¿No les molesta?-
-Claro que no Al- dijo Kat.
-Nada puede molestarme- dijo Edo y le sonrió a Kat.
Al notó esto y le resultó extraño.
-¿Pasa algo que yo no sé?-
Justo en ese momento llegó Wendy.
-¡Hola! Vine a ver como habían llegado-
-Gracias- dijo Kat –Y ya que estás aquí, hay algo que queremos decirles-
Los ojos de Al y Wen brillaron… ¿será lo que ellos creían?
Kat tomó la mano de Edward y dijo…
-Edo y yo…somos novios-
La euforia de Al y Wen se desató, los abrazaron y felicitaron con una alegría única.
-Que felicidad- dijo Al.
-Me alegro mucho por ustedes. Ya era hora-
-¡Wen!- dijeron Al y Kat.
-Lo siento, pero es verdad. Esto hay que celebrarlo-
Se pasaron el resto del día hablando y comiendo cosas ricas, Edo y Kat les contaron de su viaje y de la mágica noche en que se declararon su amor.
-Que romántico- dijo Wen -Un viajes en barco bajo la luz de la luna-
-Sí. Fue hermoso- dijo Kat sonriendo y apoyándose en Edo.
-Soy la persona más feliz. Nada puede ser mejor que esto- dijo Edo y la besó.
Los meses pasaron y cada día era único y maravilloso.
Llegó septiembre, el verano se estaba yendo pero el clima aun era cálido.
Una bella tarde, Kat y Edo estaban sentados en el patio de la casa, Edo estaba acostado en las piernas de Kat mientras ella le acariciaba el pelo.
De pronto Edo se incorporó y se sentó frente a ella mirándola a los ojos.
-¿Qué pasa Edo?-
-Hay algo que te quiero decir- dijo y metió su mano en el bolsillo del pantalón y sacó una cajita negra sin que Kat se diera cuenta.
-¿Qué? Me estás asustando-
-No, no te asustes, no es nada malo- dijo, sonrió, respiró profundamente y continúo- Kat, estos meses han sido los más felices de mi vida, y todo es gracias a ti-
Kat se sonrojó y sonrió.
-Para mí también lo han sido-
-Es por eso- siguió Edo- Que no quiero que esto termine-
Sacó la cajita negra y se la mostró a Kat.
Katrina sentía que el corazón le latía a mil por hora.
-Te…te…te casarías conmigo- dijo Edo y abriendo la caja le enseñó un hermoso anillo de compromiso.
Kat se quedo con la boca abierta y sin poder decir palabra, la alegría era muy grande. Edo esperó hasta que pudiera hablar.
-Si, por supuesto que quiero- dijo y se tiró en sus brazos y los 2 lloraron de felicidad.
Desde la cocina Al y Wen vieron todo.
-¿Tu sabias algo de esto Al?-
-No, mi hermano no me había dicho nada, estoy muy feliz por ellos-
-Yo también, ahora hay que prepararlo todo-
Se casaron 3 semanas más tarde.
La ceremonia fue de ensueño y los novios se veían hermosos y radiantes.
La fiesta fue en la casa y fue mucho más grande que la navideña, con más invitados y amigos.
-A ver las solteras- dijo Kat- Voy a tirar el ramo. A la 1, a las 2 y a las 3-
Wen fue la afortunada en atraparlo.
Al le sonrió y la besó.
-Espero que esto se cumpla pronto- le dijo a su novia al oído.
Edo y Kat se rieron, Al y Wen hacían una pareja preciosa.
Al otro día de la fiesta, Wen y Al fueron a visitar a los recién casados, que obviamente se había quedado solos en la casa.
-Y, ¿cómo están?- preguntó Wen.
-Viviendo un sueño amiga- dijo Kat.
-Sí, un sueño del que nunca despertaremos-
-Jamás te había visto tan feliz hermano-
-Es que nunca lo había sido-
-Edo, creo que es hora de que se lo digamos-
-¿Decirnos qué?- preguntaron Wen y Al.
-Bueno…-comenzó Edo- Hemos decidido…mudarnos-
-¡Mudarse! ¿A dónde?- gritaron.
-A la casa de Oxford. Decidimos que seremos más felices en ese lugar- dijo Kat- Ahí fui muy feliz cuando vivía con Ángela y además, le mostré fotos a Edo y dijo que le recuerda mucho a Rizembul, así que iremos a vivir allá-
-¿Y nosotros?- pregunto Al.
-Y ustedes...- dijo Edo- Se quedaran con esta casa, así cuando se casen podrán vivir aquí-
Además, les voy a pedir que se hagan cargo de la pastelería, como un alquiler, ustedes cada mes nos enviarán parte de las ganancias y el resto será para ustedes-
-Pero, los extrañaremos mucho- dijo Al con lagrimas en los ojos.
-Y nosotros a ustedes- dijo su hermano abrazándolo.
-No nos mudamos tan lejos, pueden venir a visitarnos cuando gusten y por supuesto que nosotros vendremos aquí-
Los 4 se abrazaron llorando, era una despedida triste y feliz al mismo tiempo.
A la semana siguiente partieron a su nuevo hogar.
-Adiós Al, cuida mucho a Wen, ¿sí?- le dijo Kat mientras lo abrazaba.
-Por supuesto, y tu cuida a mi hermano- le dijo y le dio un beso.
-Adiós Wen- le dijo Kat a su amiga mientras la abrazaba muy fuerte.
-Se feliz, nos veremos pronto-
-Hasta pronto hermanito- dijo Edo y lo abrazó.
Al ya no podía contener las lagrimas.
-No llores Al, siempre voy a estar cuando me necesites. Cuídalo mucho Wen-
-Claro que lo haré-
Y así se despidieron, entre risas y llanto.
La feliz pareja vivió muy feliz en la casita de campo.
Un atardecer Kat estaba sentada afuera viendo la puesta de sol y Edo se sentó a su lado.
Ya no hacía falta las palabras, el amor estaba en el aire.
-Edo-
-Si-
-Quiero decirte algo importante-
-Dime-
Kat le tomó la mano y la apoyó sobre su abdomen y con una tierna sonrisa le dijo,
-Estoy embarazada-
La felicidad de Edo no tenía palabras, no era capaz de expresarla.
-Te amo Kat, te amo-
-Y yo te amo a ti-
Y se besaron dulcemente mientras el sol se escondía en el horizonte.
_FIN_
