Accidentally in love
Sunmary: Por que el amor es como una caja bombones; hay sorpresas en él, cosas buenas y malas, recuerdos dulces y agrios. El amor no es planeado y a veces simplemente accidental.
4.
Bombones de caramelo batido.
Cumpleaños de Byakuya.
¿Cómo rayos había aceptado ir a celebrar el cumpleaños de Byakuya Kuchiki? ¡Ni que estuviera loco! ¡¿Cómo rayos paso? ¡El mundo se estaba volviendo loco! Y ahora, para arruinarle el día, estaba siendo perseguido por los mil pétalos de Senbonzakura. Repito ¿Cómo rayos llegaron a esa situación?
Rebobinemos la historia hasta el sábado 30 de enero...
Sabía que algo andaba mal desde que Rukia comenzó a tratarlo como si fuera el rey de la casa: dándole mimos, sirviéndole el almuerzo en la sala de estar a la hora correcta con su programa favorito al aire, haciéndole las tareas del día lunes e incluso arreglando su habitación. Karin y Yuzu observaban con miedo (Un día antes del cumpleaños de Byakuya) como Rukia aseaba todo el dormitorio de Ichigo que, a pesar de estar ordenado superficialmente, era un desastre hondamente dicho.
Con solo decir que habían cosas que no deberían ser nombradas, una de esas cosas se alojaban bajo la cama, en el armario que antes era su dormitorio y en los cajones de ropa. En fin, Rukia había puesto patas arriba el cuarto del pelinaranja para, al final de día, dejarlo como si fuera una de las habitaciones más caras del hotel Marriot*.
—Te va a pedir algo, eso es seguro —Aseguro su pequeña hermana de cabellos negros mientras le quitaba el tazón de palomitas que Ichigo estaba comiendo— No es normal que Rukia-chan se ponga a asear la casa —soltó una irónica carcajada— y menos tu alcoba.
"En eso, ella tiene razón" Pensó Ichigo, mientras escuchaba la aspiradora en su cuarto y algunos sonidos de asco por parte de Rukia "Hummm… quien le manda a ver bajo mi cama". Pero de algo estaba seguro: Le iba a pedir algo realmente grande y no quería enterarse de lo que era.
Y, como buen novio y hombre, siguió viendo la televisión; realmente ni él mismo tenia la intención de enfrentarse a lo que había bajo su cama, ya que ni él sabia que cosa vivía bajo lo que dormía. A eso de las seis de la tarde su programa había culminado y estaban pasando, por MTV, los dulces 16 que mejor se han hecho, el cual solo fue uno hasta ahora: El cumpleaños de Rukia.
Ichigo pudo ver con espanto como su novia bebía hasta la ebriedad completa, realmente tenia que ser cuidadoso con el tema del alcohol, no quería que acabase en el hospital asistiendo a una junta de Alcohólicos anónimos. Decidió apagar la Tv para no recordar los malos ratos que paso en esa fiesta de locura y, no era por ofender a Inoue, pero no le agrado en lo mas mínimo esa "pequeña fiesta". Un grito de alegría se oyó en toda la casa Kurosaki y fue cuando vio descender a la morena, toda envuelta en, al parecer, un traje de astronauta y llena de polvo de los pies a la cabeza, que se dio cuenta de que había hecho lo imposible: ver bajo la cama de Kurosaki Ichigo.
Nadie, ni Yuzu, se había atrevido a mirar si quiera bajo esa cama, según la castaña se oían ruidos extraños de allí.
—Rukia-chan —Esta vez fue Yuzu quien hablo— ¿Qué fue lo que encontraste bajo la cama?
Rukia se quito el protector de la cabeza que le impedía hablar y con una sonrisa victoriosa le mostro, envuelto en una bolsa de papel, lo que había descubierto bajo la cama de Ichigo Kurosaki.
—Ichigo, en serio, deberías de dejar de cenar en tu alcoba ¿Sabias que las ratas viven de a tres? —Soltó una pequeña risa cansada— pues yo lo acabo de descubrir. Había toda una camada viviendo bajo tu cama.
Yuzu hizo un sonido de asco ante lo que había dentro de la bolsa de papel, se la arrebato a la morena de la mano y la fue a incinerar a la cocina. Realmente odiaba a las ratas.
—Lo siento, Ichi-nii —Hablo la castaña desde la cocina, mientras se escuchaba como prendía un fosforo y quemaba la bolsa con los pequeños animales muertos dentro— Desde hoy, nada de cena en la alcoba.
Esa realmente no le importaba mucho, lo que si le importaba era lo que Rukia tenía que pedirle ahora que había terminado de limpiar su cuarto. Se venia la catástrofe cataclismica de toda su vida, lo presentía.
—Ichigo… —Oh, su tono voz era de esas que te decían "Hice algo por ti y ahora devuélveme el ENORME favor que te he hecho"— ¿Tu me quieres, no?
…
Ok, no estaba preparado para esa pregunta.
—Ah, bueno… —No le dio tiempo para responder.
—Y por que me quieres harías cualquier cosa por mi ¿no, Ichigo lindo? —Se acerco a sus mejillas por detrás del sillón y las apretó como si de un niño de cinco años se tratara.
"¡Kami-sama, llévame contigo!" Pensaba el pelinaranja con desesperación mientras sudaba frio ante la mirada de 'Te voy a hacer pagar caro toda tu estupidez, muajajajajaja'.
—Sí, Rukia, pero no cualquier… —Como la vez anterior, no le dio tiempo de responder.
—Entonces, si me quieres y harías cualquier cosa por mi, Ichigo… —Un hormigueo en su espalda le dijo que iba a ser el favor mas grande que le iba a pedir en toda su vida, lo presentía por el frio que le recorría la columna vertebral— ¡¿Irías conmigo a celebrar el cumpleaños de mi nii-sama?
Y así, a punta de patadas, peleas, gritos y una tunda que Ichigo jamás olvidaría, se encontraba sentado, en su forma shinigami, sobre una silla muy lujosa en un salón de fiestas, tomando té de tila, junto con toda la corte de nobles de la sociedad de almas. Rukia le había, prácticamente obligado, a llevar un kimono ceremonial de gala para esa ocasión que Byakuya había sugerido para intentar opacar la "vulgar apariencia" de Ichigo. Bueno, esa era una de las dos razones, la segunda era que Rukia iba a anunciar que ambos iban a sostener una relación seria por tiempo indefinido.
Ichigo estaba en contra de que le dijesen algo a Byakuya "¿No puede ser nuestro secreto?" Le había dicho a la shinigami en plena discusión antes de partir a la Sociedad de almas. La respuesta había sido clara y concisa: "Si mi Nii-sama se entera por alguien mas de lo nuestro… imagínate lo que nos haría o peor, lo que Senbonzakura te haría, Ichigo" En esa parte no había cosa mas que discutir. Por lo que ahora se encontraba a punto de morir de aburrimiento y de un tic en el ojo que, desde que habían llegado, era persistente.
El sustituto odiaba esas reuniones de pijos adinerados donde todos presumen su dinero y la gran fortuna que tienen, él pensaba en los demás y no en si mismo. Quizá eso era lo que tenían de diferentes Rukia y él: Ella vivía en ese mundo y él odiaba esas cosas, mas no todo era negativo ya que, al ver a Rukia, podía observar que ella detestaba eso tanto como él.
El capitán Ukitake había asistido a esa reunión de gala, invitado por Rukia obviamente, al igual que Renji, el cual no se podía acercar a menos de tres metros de Rukia por ordenes de su capitán ¿Acaso era celoso el capitán de la sexta división? La verdad es que no, la única razón por la que Renji no podía acercarse era porque estaba sirviendo a todos los invitados y solo se acercaba a Rukia para decirle '¿Mas vino, madame?'.
En fin, Ichigo ya empezaba a mosquearse en su asiento cuando un tintineo de copa, proveniente de uno de los nobles, lo saco de su estado comatoso sobre la silla al final del salón.
— ¡Bienaventurada la familia Kuchiki; su líder cumple un año mas de vida y es mas sabio cada día…!
"Mas viejo también…" Pensó el sustituto con aburrimiento, mientras se cruzaba de brazos e intentaba, mas por miedo al temperamento de Rukia que por educación, disimular su aletargado humor.
—Demos gracias, a la familia Kuchiki, por el tan ostentoso y exquisito banquete que nos han proporcionado —El noble se aclaro la garganta para poder seguir— Ahora quiero cederle la palabra a cada uno de los invitados para que demuestren lo muy felices que están por tal acontecimiento, luego procederemos a la cena donde la hermana de Byakuya, Rukia Kuchiki, hará un anuncio muy importante, según ella misma ha aclarado.
Ichigo, algo espantado, vio a su alrededor, uno, dos, tres, cuatro… seis… ocho… ¡Diez! ¡Maldita sea! ¡Él estaba sentado en la decima silla, ¿Tendría que felicitar en publico a Byakuya? ¡Y una mierda!
Espantado por la idea de hablar en publico, con mucho recato y disimulo, se levanto de su asiento y se dirigió a donde se encontraba Rukia: En una silla adornada con ornamentas reales y rodeada de todas las otras doncellas de las familias reales, todas cuchicheaban cosas menos Rukia, quien, al igual que él, estaba pudriéndose en esa silla. Se acerco por detrás y le toco el hombro; ella se levanto de su aturdimiento y giro su cabeza hacia atrás para ver a Ichigo ensuciando su costoso kimono de gala azul.
— ¡Ichigo ¿Qué mierda haces ahí en el suelo? ¿Acaso quieres hacerme quedar mal con Nii-sama no estando presentable? —Le susurro enojada, intentando a la par disimular con su correcto comportamiento. Si interrumpía el discurso de la ya cuarta persona que hablaba, se iba a llevar una gran reprimenda por parte de Byakuya.
El shinigami estaba igual de frustrado que ella— ¡Esto es tu culpa, tu y tu maldita idea de decir ante toda la corte noble que somos pareja ¿No te podrías haber aguantado un día mas y se lo decías mañana? —Estaba verdaderamente enojado con eso… hasta que se dio cuenta que ya iban en la sexta persona ¡Mierda, mierda y mas mierda! — Escucha Rukia, ni pienses que voy a hablar bien de Byakuya… ¡Estas muy mal si piensas que voy a decirle algo amable!
Al escuchar esa confesión infantil por parte de su novio realmente se enojo.
—Y tú escúchame bien, idiota pervertido, si no hablas BIEN de mi Nii-sama frente a estas personas, mañana te vas a preguntar el por que te duele tanto en la entrepierna y descubrirás algo que no voy a mencionar… Así que, por el bien de lo que tienes entre las piernas, hablaras bien de mi Nii-sama, dirás que es una gran persona, te sentaras y le cederás la palabra al otro ¿Me entendiste?
Ichigo se asusto ante esa confesión tan explicita de su novia. No era capaz.
—No eres capaz de hacer eso… ¡No puedes! —susurro enérgicamente.
—Yo quizá no, Ichigo lindo, —Esto lo susurro sarcásticamente— pero mi Nii-sama no tiene ningún problema.
Oh, mierda, estaba en lo cierto.
—No sabes lo mucho que te odio en este momento, Rukia —Le espeto duramente ante el hecho de que solo faltasen dos personas para que él comenzara a hablar.
Rukia no perdió su porte serio y estoico ante esa confesión de su novio y, por el contrario, mencionó:
—Si claro y después te estas lanzando sobre mi como si fuera un… hollow pero, en vez de meterme la espada en la cabeza, me la metes en otro lugar...
Ok, esta conversación ya se estaba pasando de los límites decentes. Ichigo se ruborizo sobremanera ante el recuerdo de lo que ocurrió dos días después de la fiesta de cumpleaños de Rukia… Sí, ese día Kuchiki Rukia había dejado de ser, oficialmente, virgen.
Refunfuñando ante lo evidente de su situación, gateo hasta llegar a su asiento. Se limpio rápidamente el kimono azul y se dio cuenta de algo: La persona a su lado se estaba sentando… ¡Mierda tras mierda!... El pánico escénico le invadió por completo, impidiéndole mover un solo musculo; esto estaba mal. Podía sentir la mirada furiosa de Rukia diciendo que levante su inútil trasero y hable bien de su hermano, y otra, no muy lejos de allí, proveniente del cumpleañero. "Kami-sama… si realmente me quieres, mátame en este momento" Pero Kami-sama no lo quería a decir verdad, así que no cumplió su deseo, por el contrario, empeoro la situación.
—Amigo —susurro el noble a su lado; Ichigo le presto toda su atención— Te toca.
Si… esto iba a ser lo más bochornoso que iba a hacer en toda su vida y, si le salía mal, la iba a pagar caro. Trago saliva sonoramente, se levanto del asiento con las piernas fallándole cada dos por tres y soltó un hondo suspiro para tranquilizar sus nervios, luego comenzó a hablar:
—Je, bueno ¿Qué puedo decir? —Miro de soslayo a Rukia, la cual lo fulminaba con la mirada— Byakuya es… un gran hombre —Tomo aire con nerviosismo— Un GRAN hombre, en verdad… —"Mierda, mierda, mierda, mierda, mierda, mierda…. ¡¿Por qué a mi?" Estaba más frito que un pescado en la sartén— Ahhh…. Él hizo grandes cosas… realmente enormes… —Puntualizo 'enormes'.
Todos los invitados le miraban confundidos, Rukia se golpeo la frente con su mano dándolo por un caso perdido, mientras que Byakuya hacia presión sobre la copa de vino, la cual estaba a punto de romperse. Ichigo sudaba frio, no sabia que mas decir, realmente no era un partidario de hablar en público y menos de hablar en público sobre Byakuya Kuchiki: El infeliz que había encerrado a su propia hermana y la había dado al otro infeliz, capitán del primer escuadrón, para que la llevasen a ejecutar ¡¿De que podría hablar bien Ichigo?
Entonces, aquel foco que se enciende en las cabezas cuando se te ocurre una brillante idea, apareció sobre la cabeza de Kurosaki Ichigo… pero resulto que uno de los focos del salón estaba mal y se desprendió de lo que se sujeta al techo, cayendo a un lado del shinigami sustituto. Byakuya dio un sonoro suspiro y hablo:
—Disculpen esto, pero ayer vinieron a reparar los circuitos de la casa y, al parecer, no los dejaron bien… ¡Renji! ¡Ven y recoge este foco! —El teniente, el cual vestía de mesero, se acerco rápidamente y recogió el foco, miro de reojo a Ichigo quien se cagaba de miedo, literalmente hablando por supuesto. Pobre de su amigo— Ahora llama al electricista y dile que venga mañana por favor.
—Sí, Kuchiki-taicho —Respondió Renji para luego alejarse por un largo pasillo.
—¿Qué decías, Kurosaki Ichigo? —El bastardo le iba a recordar ese día durante toda su maldita existencia.
Ichigo, esta vez con la idea fija en su cabeza, hablo:
—Byakuya ha cometido errores, algunos graves y otros no, ha sufrido cosas que muchos en esta sala quizá jamás vayan a sufrir y sé que es como es por todo ese sufrimiento pero he aprendido que uno puede llegar a superar cualquier cosa… —miro de soslayo a Rukia— si se tiene a la persona correcta. Byakuya no es solo un capitán o un noble, es un hombre con alma y corazón —"Si claro, un corazón que esta muy pero MUY en el fondo" Pensó ante de continuar con su improvisado discurso— Y aunque odie esta maldita reunión de pi… —Rukia, quien antes le había mirado dulcemente, cambio su animo a uno de 'Dices pijos y te quedas sin tus preciadas bolas, Ichigo'— ejem… Nobles, me alegro que Byakuya aun siga aquí con nosotros y espero que por mucho tiempo —"¡Claro, sino ¿Quién le da a la enana la ENORME mesada que le da Byakuya? Yo no tengo dinero ni para igualar su mesada! Así que, pijo, debes mantenerte con vida durante un laaaaaarrrrrgooooo tiempo" Pensó el shinigami para sus adentros— Gracias.
Tomo asiento y dos segundos después, todos los nobles se paraban para aplaudir las 'bellas palabras salidas del corazón' de Ichigo, incluso Byakuya, quien había estado torturándolo con la mirada, había aplaudido un par de veces. Por su parte, Rukia, camino hacia él y le dio un fuerte abrazo, no podía besarle por razones obvias, no aun por lo menos. Ichigo correspondió su abrazo, era cierto que la enana a veces podía irritarle e incluso podía llegar a odiarla algunas veces pero la quería a su modo y ella le aceptaba su forma de querer; extraña, cambiante y llena de situaciones raras pero, así era Ichigo y no podía cambiarle. No quería cambiarle.
Después de unos… no se… quince, veinte o treinta minutos de hablar del gran discurso de Ichigo, siguieron con la celebración hasta que cada uno termino por decir algo hermoso para Byakuya. Las mujeres se le entregaban, prácticamente, por su forma de hablar, ciertamente sofisticada, pero denotaba lujuria y deseo; el noble solo se limitaba a tomar su copa de vino. Cuando se hubo acabado todo ese teatrito de 'Queremos mucho a Byakuya', el noble indico que se dirigieran al comedor principal donde iba a proceder el gran banquete, preparado por expertos y servido por… Renji.
Ichigo tomo asiento al lado de Rukia, quien a su vez tomo asiento al lado izquierdo de Byakuya, quien estaba en el centro de la larga mesa de invitados. El mas viejo de los Kuchiki's había tomado asiento al lado derecho de Byakuya y le seguían la larga estirpe y luego los invitados.
Paso una media hora, en las cuales el único tema de conversación eran la cantidad de sirvientes que todos tenían, para que Rukia se diera cuenta de que ya era hora. Era tiempo de anunciar lo predicho. Con un porte sumamente elegante cogió su copa y una cucharita de vidrio e hizo un pequeño tintineo; el shinigami advirtió lo que venia… era mejor que se escabullera y comenzara a correr por anticipado. Claro que, cuando quiso hacerlo, Rukia le lanzo una mirada amenazadora.
—Atención, por favor —Los invitados dejaron sus cubierto y prestaron atención a la hermana del líder. Byakuya dejo su copa y miro como su hermana, antes nada sofisticada, se comportaba como una Kuchiki. Eso lo enorgullecía hasta límites insospechados— Como estaba predispuesto, debo darles un anuncio importante…
"Kami-sama, ¿Acaso me odias? ¡¿Qué he hecho para merecer esto? ¡Respóndeme!" Pensaba Ichigo, agitado e hiperventilando de nerviosismo.
—Ichiiiigoooo… —Susurro alguien por debajo de la mesa, mientras Rukia continuaba su discurso acerca de las relaciones entre los humanos y shingamis.
"¿Kami-sama?"— ¿Kami-sama? —Pregunto en un susurro dubitativo.
— ¡No! ¡Ichigo, soy yo, Renji! —Debajo de la mesa se encontraba, aun vestido de mesero, Renji Abarai. Se supone que un teniente esta para servir a su capitán… ¡Pero no de la manera literal! —Ichigo… ¡Corre!
— ¡¿Ah? —El sustituto no sabia el porqué de esa advertencia hasta que…
—Presentes invitados —Rukia tomo su brazo y lo hizo levantarse con una fuerza sobrehumana. Había dos opciones: O Rukia había estado yendo al gimnasio de la esquina o él, que se encontraba hiperventilando y a punto de un paro cardio-respiratorio, estaba más débil de lo normal. Hummmm…. Si la segunda opción era la de fiar— Debo darles un anuncio muy grato para mi persona…
"Estoy muerto, estoy muerto y lo estaré por que Byakuya sacara a Senbonzakura en plena fiesta y me destrozara por haber 'ensuciado' a su dulce e inocente hermana…" Sí, nadie quisiera estar en el lugar de Ichigo en este preciso momento "Si me quieres Rukia, no lo digas ¡No lo digas!".
—Kurosaki Ichigo y yo, Kuchiki Rukia, estamos sosteniendo una relación amorosa formal desde hace cuatro meses con exactitud.
"… Y lo dijo… Bueno, empezare a correr en lo que asimilan el shock…". Ichigo comenzó a escabullirse de las manos de Rukia; claro que, no lo logro.
Era cierto que cada uno de los nobles estaba en un shock, fulmenash, patatús o lo que sea, pero el tema era que estaban sorprendidos por la noticia… pero no de mala manera. Después del discurso tipo Gandhi que dio el pelinaranja para Byakuya, todos los nobles presentes le habían considerado buen partido para sus herederas mujeres o sus hermanas o primas; y que se enteren de que estaba sosteniendo una relación amorosa con la hermana del líder Kuchiki , además de sorprenderles, les puso algo envidiosos hacia el noble Byakuya.
Hablando de Byakuya ¿Qué mas decir? No, no estaba saltando de felicidad; por el contrario su ceño se arrugo tanto que parecía que estaba haciéndole una imitación a Ichigo y competía con su antiguo ceño fruncido. Rukia miraba de reojo a su hermano ¡Diablos, quizá, no fue buena idea! ¡Carajo, la había cagado rotundamente! ¡Su Nii-sama asesinaría a su novio! "Wau, ya parece tipo novela mexicana… de esas que dan en el canal doce" Se dijo a si misma la pelinegra.
—Bueno, Byakuya-sama —Hablo uno de los pijos nobles sentado al lado del Kurosaki— Deberías estar sumamente alegre por esta unión —Señalo a Ichigo— El chico es un buen partido para tu hermana, tiene el don de la palabra, como se dice, y seria un gran orador para los Kuchiki's…
"¿Ah? ¡¿Qué soy yo: un objeto para que lo usen y desechen? ¡Ni aunque me maten, aceptare trabajar para Byakuya… se me escarapela la piel de solo pensarlo!" Mentalmente Ichigo no creía que todo esto estuviese sucediendo. Era tan extraño; él creía, como devoto religioso, que iban a querer matarlo, que lo iban a perseguir hasta el mismísimo infierno y se lo entregarían a Hades para que lo encierre por la eternidad en el Tártaro junto a Cronos, Ea y el resto de Titanes, pero lo que estaban haciendo no estaba en sus cavilaciones y le confundía.
— ¿En serio lo cree? —Ichigo espabilo al escuchar al pelinegro hablar y ver en su rostro una pequeña, diminuta y muy ligera sonrisa torcida. Mierda, esto ya pasaba de lo confuso.
—Entonces, Nii-sama, ¿Aceptas que mi novio sea Ichigo? —Dijo Rukia, con un atisbo de esperanza en su voz.
Byakuya lo pensó por unos ¡Ah, no se! Veinte minutos, media hora, lo que resto de la fiesta. Bueno, realmente lo pensó como dos minutos y asintió después de que su abuelo y los mas importantes miembros del clan Kuchiki asintieran con la cabeza. El caso es el siguiente: Si a los otros nobles les gusta Kurosaki Ichigo ¿Por qué a nosotros no? Si lo dejaban ir los otros clanes lo cazarían como si de un pez realmente raro se tratara y, si lo atrapaban, el clan Kuchiki se lamentaría por eso. Aparte que deseaban mofarse de los demás clanes por tener un orador, el primer orador de los Kuchiki.
Ichigo debería estar orgulloso de lo que había logrado esa noche… pero el caso es que demasiadas emociones juntas causan un efecto cerebral que te deja impávido y sin habla, este efecto es mejor conocido como el desmayo. Y fue lo que le ocurrió al shinigami sustituto después de que Byakuya asintiera afirmativamente; se desmayo y cayo con un sonido estruendoso en el encerado piso de madera del comedor principal.
— ¡Ichigo! —Exclamo Rukia y se agacho para poder picarlo con su dedo en la mejilla— ¿Estas bien? —Nadie respondió— Demonios, el imbécil se desmayo de la emoción —Sintió unas miradas detrás suyo y cuando volteo se encontró con toda la corte de nobles mirándola a ella y al desmayado Ichigo. Soltó una risita nerviosa— ¡Se ha desmayado de la emoción!
Al día siguiente
El sustituto se levanto de golpe y miro a ambos lados. No se encontraba en su alcoba y no estaba dormido sobre su cama de siempre.
Giro su cabeza y observo detalladamente a ambos lados ¡No lo había soñado! De verdad seguía vivo después de que Rukia le dijese a Byakuya sobre su relación. Más contento de lo que debería dio un largo suspiro de tranquilidad: La peor parte había pasado.
—Ya era hora de que despertaras, Kurosaki.
"Esa voz… ¡Dios mío, vino por la venganza!" Ichigo se levanto del futon lo más rápido que le respondieron las piernas al ver a Kuchiki Byakuya sentado detrás de él. Ahora estaba considerando seriamente ponerle un cencerro en el cuello a Byakuya.
—Debería lastimarte o impedir que estuvieses con mi hermana pero —Soltó el mismo suspiro del pelinaranja— el hecho es que, incluso aunque me caigas mal, a Rukia le gustas y mucho.
— ¿Debería alegrarme por el hecho de que no me estés torturando ahora mismo? —Pregunto Ichigo algo conmocionado por sus palabras. Jamás se lo espero de Byakuya.
—No me respondas y déjame terminar —Le torturo, literalmente, con la mirada— Ayer acepte su relación con la condición de que Rukia siga siendo, hasta el matrimonio, virgen —Ichigo trago sonoramente. Mierda, ya había incumplido la primera condición— Y ella lo acepto.
Se quedaron durante un par de minutos en un silencio de esos que se muestran en las películas de miedo antes de que el malo salga por atrás y le corte la garganta al protagonista. Uno de esos silencios se hallo entre ambos; Ichigo, harto de ese mutis total, decidió hablar.
— ¿Es lo único que me viniste a decir? —Pregunto.
Byakuya tomo aire. Realmente era muy difícil para él decir eso, se lo había prometido a Rukia pero ¡Sacrè Bleùe*! Era sumamente complicado para él agradecerle a Ichigo. Pero ¿Agradecerle por que? En fin, tomo aire y lo soltó; ya se hacia tarde y tenia que ir a firmar unos papeles para su escuadrón.
—No, también vine a agradecerte el regalo que me obsequiaste. Es un muy grande detalle viniendo de ti, Kurosaki ¿Rukia te comento acaso que me gustan los bombones de caramelo batido?
…
Ichigo se quedo pasmado al escuchar eso, pero se dio cuenta de algo: Su novia le quería mucho. Demasiado, para haber renunciado a su ostentoso regalo: Un nuevo Haori tejido con algodón egipcio, el cual le costo una fortuna, un nuevo Kenseikan hecho a mano, por orfebres japoneses, hecho con plata y una caja de bombones de caramelo batido de la mejor sucursal del país. Rukia realmente le amaba mucho para haber renunciado a eso y hacer que él quedase bien con su hermano.
—Sí, ella me lo comento —Respondió mientras le daba una pequeña sonrisa a su cuñado.
—Bueno, gracias nuevamente por todo, ha sido, como dije, un gran detalle de tu parte —Byakuya se levanto y antes de irse dijo: — Sabes que Rukia viene a cenar todos los sábados por la noche a la mansión ¿no?
—Sí, no me importa mucho que vaya, si es para visitarte…
—Quiero que tú también asistas a todas las cenas venideras.
Ese fue el detonante para un nuevo desmayo por parte del pelinaranja. Termino cayendo sobre el futon, desmayado, y con ese remolino hecho a lápiz que se ve en las caricaturas de Mafalda y Charlie Brown.
—Supongo que eso es un sí. —Dijo para retirarse de la habitación.
Nota de la Autora:
*Marriot: Aqui en mi pais, el Hotel Marriot es el hotel mas lujoso de la capital. Alquilar una habitacion alli es un desperdicio de plata, no por la atencion que es realmente buena, sino por que yo tengo casa a la cual ir a dormir xD. Cuesta mas de quinientos dolares y la mas cara... bueno aun mas cara.
*Sacrè Bleùe: 'Maldita sea' en frances, segun sè.
*Ohayooo! :3 Arigato domosaima por sus reviews, me hacen muy felices y me agrada que les guste. La verdad, como es la primera vez que hago comedia (Si le puedo llamar comedia a esto), intento hacer el fic lom as ameno y real posible. Por que, siendo realistas, este tipo de situaciones pasan todos los dias y a cualquier persona. Asi que realmente me gusta que les guste tambien ^^.
*Siempre actualizo cada sabado por la noche pero no se si el otro sabado podre actualizar. De todas maneras no digo nada mas por si acaso si llegue a subir el capitulo correspondiente.
*Sin nada mas que decir, aparte de agradecer sus comentarios, me despido y espero que les halla gustado este capitulo... la verdad es que me gusta hacer sufrir a Ichigo XD.
*Dejenme un comentario ne? :3 Bye-Bye!
