Advertencias: Violencia. Palabras feas. Futura relacion homosexual.
Disclaimer: Naruto no me pertenece.
A/N: Re-editado.
"Porque Dios no perdonó a los ángeles que pecaron, sino que los precipitó en el Infierno y los sumergió en el abismo de las Tinieblas, donde están reservados para el Juicio".
2. Caos
13 de noviembre de 2011. 5:23 a.m. Konoha
"Necesito todo lo que tengas sobre demonios de Tercera, y lo necesito ya" Naruto dejó el abrigo sobre la silla y se frotó las manos cuando un repentino escalofrío le recorrió la espalda "¿Has arreglado la calefacción?".
"Como si esa chatarra tuviese arreglo" bufó su compañero, sin moverse del sitio, con los pies sobre la mesa. Naruto frunció el ceño y rápidamente los quitó de ahí.
"Shika" gruñó, impaciente "Demonios de Tercera. Ya".
Shikamaru le observó durante un instante, sopesando si podría ignorarle, pero el rubio parecía bastante alterado y si algo había aprendido durante todos los años que llevaba metido en esa mierda era a no ignorar a un Naruto alterado. Suspiró con molestia y sin moverse de la silla abrió uno de los muchos cajones a sus espaldas, cogiendo una carpeta sin mirar y tirándola sobre la mesa.
Naruto no perdió tiempo en abrirla y empezar a hojearla con rapidez.
"¿Seguro que están todos aquí?".
Shikamaru se encogió de hombros.
"Es todo lo que hemos podido recolectar desde que llegamos, a parte de lo que hay en el ordenador" comentó "¿Por qué tanta prisa?. ¿Ha pasado algo?".
Naruto dejó salir una seca carcajada y sacudió la cabeza con incredulidad.
"¿A parte de la mierda de llamada que he recibido esta noche, advirtiéndome que habría algo jugoso al lado del Konoha Convention?. Nah...".
Shikamaru alzó una ceja, intrigado por su comportamiento. No era la primera vez que le llamaban con solo una dirección y la promesa de un buen trabajo, así que no sabia por que tanto alboroto.
"¿Lo había?".
"¿Qué?".
"¿Había algo jugoso?".
Naruto sonrió abiertamente.
"Oh, por supuesto que lo había. Siempre lo hay, ¿no?".
Shikamaru no pudo más que asentir con la cabeza ante aquella irónica realidad.
"¿Y?. ¿Si lo mandaste de vuelta porque tanto interés?".
"Quizás porque no lo hice" contestó escuetamente antes de seguir pasando fotos e informes.
Shikamaru puso los ojos en blanco, harto.
"Eres un autentico coñazo" gruñó y cuando Naruto ni siquiera hizo ademán de despegar sus ojos de los informes optó por ser mas directo y quitárselos.
El rubio dio un pequeño grito de protesta cuando Shikamaru le arrebató la carpeta y la puso fuera de su alcance.
"No te lo devolveré hasta que no lo sueltes" amenazó.
"Shikamaru esto es muy importante".
"¿Tanto como para no poder esperar un par de minutos?" contraatacó.
Naruto le fulminó con la mirada, no demasiado predispuesto para aquellas tonterías.
"Escucha...".
"Ni lo intentes".
Y Naruto sabiendo cuando era imposible tratar con su compañero se llevó las manos a la cabeza exasperado.
"¡Esta bien, esta bien!" se rindió. Shikamaru sonrió y le miró atentamente, incitándole a seguir hablando.
"Escupe".
"La he cagado, ¿vale?" admitió, bajo la atenta mirada del moreno "La he cagado. Y mucho, además".
Shikamaru le observó en silencio y Naruto se frotó el pelo con frustración.
"Me equivoqué. Creía que el objetivo era otro. El... el viejo portero del hotel"- hizo una mueca al recordarlo "El informante dijo que habría algo jugoso, pero no ha habido nada jugoso desde que llegamos y creí que podría ser solo una posesión. Algo normal y facilito. Así que entré y fui tras él. Cualquiera sabría el desastre que podía causar esa maldita criatura en un hotel a rebosar, ¿no?" preguntó, viendo a Shikamaru asentir con entendimiento "Supongo que debí asegurarme mejor. No sé... Ni siquiera lo pensé".
"El caso es que fui tras él. Joder, me recorrí todo el maldito hotel en su busca y..." se detuvo, recordando las imágenes grabadas en su retina e incapaz de aguantar la mirada inquisidora de Shikamaru, la desvió hacia sus manos.
"¿Y?" le incitó sabiendo que ahora vendría lo interesante cuando Naruto dio un súbito bufido desesperado.
"Y entonces le vi. Estaba... estaba..." se pasó las manos por la cara, buscando la forma adecuada de contar aquello "¡Joder, el muy cabrón incluso dejó la puerta abierta para asegurarse de que yo pudiera verlo!".
"¿Ver él qué?".
"A él follándose a una muchacha" por fin escupió y observó la reacción del otro con atención. Cuando Shikamaru solo alzó las cejas con sorpresa supo que había cogido a la persona adecuada para contarlo.
Naruto le quitó importancia con la mano.
"Alguna puta de lujo. Pelo negro, un cuerpo increíble... Bastante bonita, la verdad" comentó sarcástico "Y encantada de estar con él, claro".
Shikamaru suspiró, cansado.
"Seguramente otra feligresa más".
"Es probable" contestó "Aunque en ese momento no me di cuenta. Solo le veía a él y... ¡Dios, pensé que solo había sido un maldito error!. Así que me largue de allí y seguí buscando al vejestorio" por mucho que Shikamaru fuese su mejor amigo, no pensaba contarle que había pasado unos cuanto minutos plantado delante de la habitación y contemplando el espectáculo. Tampoco pensaba decirle que había salido de allí con un pequeño problema entre las piernas. Si el hacker era tan inteligente como todo el mundo decía ya se encargaría de averiguarlo él solo.
"¿Qué ocurrió entonces?".
"Nada. No fui capaz de encontrarle por lo que decidí dejarlo y volver a casa. Cogí el maldito ascensor y allí estaba otra vez. Pelo negro, piel blanca como la porcelana, alto y jodidamente perfecto" frustrado, golpeó la mesa "¡Joder, Shika tenías que haberle visto!. Todo en él gritaba '¡Cuidado Demonio!' pero yo ni siquiera me di cuenta. No hasta que fue demasiado tarde, por lo menos".
Shikamaru frunció el ceño, súbitamente preocupado.
"¿Hizo algo que-?".
"No. Claro que no" Naruto sacudió la cabeza con rabia "Shika, era un Incubi. Uno del Tercer Círculo. Ningún demonio de ese nivel se atrevería a atacarme en un lugar así. Sabes que tienen reglas".
El moreno rió con acidez.
"Claro, las Reglas. Como olvidarme de ellas. Las cumplen tan a menudo...".
Naruto respiró hondo, sabiendo que a pesar de todo, el hacker tenía razón. Siempre se había preguntado para qué narices estaban aquellas Reglas si nadie las acataba. Pero claro, para eso estaban ellos, ¿no?.
Unos jodidos jueces del Infierno, a fin de cuentas. Así era como Shikamaru les había definido hacia ya unos cuantos años, después de una noche desastrosa; y Naruto nunca había estado mas de acuerdo con el hacker que en ese momento.
Unos jodidos jueces del Infierno. Eso eran ellos.
"¿Naruto?" la voz tranquila de Shikamaru le abstrajo de sus pensamientos. El rubio parpadeó con cansancio "¿Estás bien?".
"Sí, no te preocupes" le tranquilizó "Solo pensaba en algo".
El moreno murmuró algo que sonó altamente parecido a 'Menuda sorpresa' y que hizo a Naruto esbozar una pequeña sonrisa. Se frotó los ojos, notando los vestigios de un agotamiento al que ya estaba acostumbrado y suspiró con frustración.
"¿Sabes que es lo peor, Shika?" dijo, notando la mirada interrogante del moreno en él.
"No. ¿Qué?".
"Que jugó conmigo como quiso. Salimos del ascensor y estuvimos varios minutos juntos en recepción pero yo estaba demasiado absorto en mis tonterías para siquiera notarlo. Perfectamente podría haberse largado de allí tan tranquilo, pero no lo hizo. Esperó a que yo me diese cuenta y cuando por fin lo hice, se volvió hacia a mi y sonrió con esa maldita sonrisa suya. Y entonces...".
Shikamaru le miró con avidez, esperando a que continuase.
"Sus ojos brillaron".
"… Joder".
"Exacto" sonrió con acidez.
"¿Que hizo después?".
"Se esfumó. Para cuando pude reaccionar ya había desaparecido sin dejar un jodido rastro".
"¿Desapareció?" Shikamaru preguntó y esperó a que Naruto asintiese "¿Por eso crees que es de Tercera?".
"Fue capaz de Confundir con facilidad a ese pobre portero para que se perdiese un rato, así que debe ser bastante poderoso. Parecía joven, pero eso nunca ha significado mucho en este mundo".
"¿Como de joven?" el hacker preguntó tecleando en el ordenador. Naruto se encogió de hombros.
"No sé, nuestra edad más o menos. Veinticinco como mucho".
"¿Edo?".
Naruto negó, dubitativo.
"Parecía demasiado poderoso para ser de Edo".
Shikamaru le miró por encima de su hombro.
"Sabes que la mayoría de los Incubi de Tercera nacieron en el periodo Edo".
"Ya, pero algo me dice que este era mas mayor. ¿Quizás Sengoku?".
El hacker le miro como si se hubiera vuelto loco.
"¿Quinientos años?. Solo hemos visto un caso como ese antes y no creo...".
"Lo sé. Sé que Gaara es el único caso que conocemos pero, ¿y si hay mas?. Hay tan poca información de Konoha que parece que vamos a ciegas".
"Es que vamos a ciegas" confirmó su compañero "Pero bueno, siempre puedo comenzar por ahí. El periodo Sengoku estuvo lleno de violencia, muerte y un odio muy demoníaco. Si tu Incubi participó en algo digno de recordar, seguro que podré encontrarlo".
Naruto asintió con aire pensativo mientras su compañero buscaba. Hacia años que seguían ese método. Cuando se trataba de demonios importantes siempre había casos en el pasado de los que poder informarse. Un buen Incubi nunca dejaba pasar una buena oportunidad de Influenciar al ser humano. La mayoría se contentaban con pequeños asuntos. Revueltas, asesinatos, robos o peleas. Algún asunto de cuernos, otros solo incitaban al pecado carnal. Siempre lo necesario para asegurar a cada una de las almas un bonito paseo al Infierno.
Pero a veces, usualmente aquellos más poderosos, se metían en asuntos más serios. Lo suficientemente serios como para quedar plasmados en los libros de historia. La era Sengoku había sido una de las épocas mas terroríficas de la historia de Japón. La revuelta Onnin, la caída del Shogunato o la aparición de las primeras victimas de la sífilis convirtieron aquellos casi cincuenta años en uno de los periodos mas sanguinarios de la historia.
Naruto había descubierto hacía ya tiempo que ciertos Incubis, algunos de ellos tremendamente poderosos, había metido la mano entonces, ganándose el derecho a ascender de Círculo con cada alma que mandaban al Infierno. Gaara no Sabaku había sido uno de ellos: un pequeño Demonio prodigio, que había ascendido tanto en los últimos siglos que había llegado a ser un Kage con apenas quinientos años de vida.
El periodo Edo había dado la paz a Japón y como siempre, tras una época de odio y muerte pronunciado, centenares de recién nacidos Incubis habían sido invocados a la superficie, como un irónico regalo del Infierno por todas las molestias causadas.
Heh…
"Una búsqueda así me llevará algún tiempo" chistó molesto el hacker, sacándole de sus pensamientos "Pero quizá podamos sacar algo jugoso de alguna otra fuente" dijo, mostrándole una sonrisa cargada de malicia.
"¿Qué es lo que has hecho?".
"¿Yo?. Nada malo" ante la mirada de reproche del rubio, le reaseguró "Lo juro".
"Shika".
"Vale, está bien" confesó "Quizás conseguí un par de cosas que me parecieron útiles cuando nos fuimos de Suna".
"Genial...".
"¿Que?. Éramos nosotros los que teníamos que largar de allí, después de todo lo que les habíamos ayudado. Lo menos que podían hacer era darnos un regalo de despedida".
Naruto soltó una carcajada incrédula.
"¿Y decidiste robarles información?".
El hacker le miró indignado.
"Yo no he robado nada. Solo lo he... cogido prestado".
El rubio explotó en risas, imaginando la cara que se les quedaría a los Guardianes de Suna cuando descubriesen lo que había ocurrido.
"Bueno, ¿Y que tienes?" preguntó cuando por fin pudo calmarse.
"Solo es una teoría".
"Suéltala".
"Has dicho que tu Incubi es poderoso, ¿no?" preguntó, volviéndose hacia el ordenador.
Naruto asintió, recordando con claridad la apariencia del demonio.
"Sí. Demasiado para pertenecer a los del Tercer Círculo".
Shikamaru frunció el ceño sin levantar la vista de la pantalla.
"Pues yo digo que no lo es, si ha nacido dentro de él".
Naruto le miró confuso.
El mundo demoníaco, además de ser un mundo estricto y lleno de Reglas, estaba también perfectamente estratificado. Jerarquizado desde el ultimo mono hasta el mismísimo Lucifer.
Uno podía prácticamente averiguar en que nivel demoníaco se encontraba cualquier demonio con solo conocer los poderes de este.
Los Maquinae o Demonios soldado, por ejemplo eran los demonios de más bajo poder. Sin cuerpo en el plano físico, lo único que podían hacer para pasar del Infierno a la superficie era poseer un cuerpo, a través de superficies reflectantes, rituales de posesión, o en último caso, de un cuerpo a otro. Su método favorito de viajar.
Los Incubi, sin embargo, era otro asunto. Naruto lo sabía bien.
Los Incubi tenían cuerpo propio, ciertas habilidades y muy, muy mala leche.
También estratificados en cuanto a poder se refiere, los había de Primer, Segundo, Tercer o de Cuarto Círculo.
Los de Cuarto Círculo, siendo los más débiles y casi como recién nacidos, solían divertirse causando pequeños desastres naturales o Influenciando la fauna y flora de algún lugar; Naruto se había encontrado con unos cuantos Bosques encantados en su corta vida como para saber de que hablaba.
Los de Tercer, Segundo y Primer Círculo, más difíciles de tratar pero también más escasos en número, prácticamente se dedicaban a hacer todo lo posible por garantizarle al ser humano un certero paseo al sótano. Ya fuese mediante sutiles susurros al oído, contratos enrevesados o cualquier mezquindad que se les ocurriese para aumentar el número de almas en su haber.
Esa era, después de todo, su forma de ascender en la pirámide de poder que tenían montada.
Una pirámide en cuyo escalafón mas alto se encontraban los Lores: Señores o Kages de las castas de Demonios y que gobernaban sobre villas, poblados, ciudades o incluso países enteros…
Solo de pensarlo le daba dolor de cabeza.
Naruto decidió dejar sus suposiciones para más adelante, cuando estuviese solo con un buen plato de Ramen y volver al tema que les ocupaba.
"¿Nacido dentro de él?. ¿Crees que es de algún Clan?" preguntó. Porque sí, también había clanes.
Siempre había clanes. Familias enteras con alguna molesta y maldita habilidad especial, como leer mentes o manipular los elementos o- lo que sea.
"¿Por qué no?. Por lo que he podido ver" Shikamaru replicó señalando el fino dossier sobre la mesa "parece que la mayoría de los demonios de Tercera que hay en Konoha pertenecen a poderosos clanes".
"Tch. Que conveniente" el rubio chistó, molesto.
"¿Como era su apariencia?".
"¿De que serviría?. Sabes que pueden cambiar cuando quieran".
Shikamaru le dedicó una mirada incrédula.
"¿Cuando has visto a un Incubi de Tercera cambiar de aspecto?".
"Bueno, no sería la primera vez que..." se detuvo, sabiendo que su compañero tenía razón "Es cierto. Son demasiado arrogantes para eso".
"¿Recuerdas de que color le brillaron los ojos cuando te miró?".
Naruto bufó ofendido. ¿Como no iba acordarse?. Aquel bastardo se había reído de él en su propia cara.
"Rojo. Rojo sangre, para ser mas exactos" contestó, visualizando con exactitud la mirada que aquel hijo de puta le había dedicado.
Shikamaru asintió ausentemente.
"¿Tenía el pelo oscuro?".
"Sí. Negro y corto. Con la parte de atrás como si fuese el culo de un pato y..." se detuvo un instante, mirando al hacker con confusión "¿Como lo sabes?".
"Porque creo que te has metido en una buena. Una muy buena, a decir verdad".
Justo entonces Shikamaru levantó la vista del ordenador y Naruto pudo entrever algo en su mirada que le puso el vello de punta. Abrió la boca para preguntar que coño pasaba cuando el moreno giró la pantalla para que pudiera verla.
Naruto no pudo evitar que el corazón se le detuviese cuando observó aquella imagen.
Era él.
El.
Claramente la imagen había sido tomada bajo el conocimiento del demonio, quien incluso era capaz de dedicar una pequeña sonrisa, idéntica a la que le había dedicado a él, a la cámara. Una foto en blanco y negro y hecha desde algún sitio bastante alto, Naruto podía asegurar por la mala calidad de la imagen que se trataba de la cámara de seguridad de algún lugar.
"¿Quien es?" a duras penas logró preguntar antes de oír el suspiro resignado de Shikamaru y ver su mirada preocupada en él.
"Alguien con quien nunca debiste cruzarte".
Uchiha. Sasuke Uchiha.
Naruto no podía dejar de sentir cierta vergüenza cada vez que recordaba aquel nombre y los acontecimientos de hacia solo unas horas. ¡Por el amor de Dios, aquel bastardo se había reído en su cara como había querido y el le había dejado!.
Si aquello salía a la luz, - que saldría - ¿Con que cara miraría al resto de compañeros?.
Normalmente lo que los demás opinasen de él no solía importarle una mierda, después de todo estaba de lo mas acostumbrado a oír cualquier calificativo seguido de su nombre desde que era pequeño.
Primero, había sido loco y demás ingeniosos sinónimos. En el orfanato, donde un pequeño error ya te acarreaba un mote, Naruto había comenzado a proclamar que veía cosas que los demás no podían. Cosas que no estaban ahí. Cosas que solo existían en los cuentos de miedo que los niños mayores contaban para asustarles.
Y se había ganado a pulso el apelativo, la verdad. Porque solo un idiota habría sido capaz de ir gritando a Sor Nanami que había un fantasma debajo de su cama. Aquella había sido la primera vez que Naruto había visto a uno de los Innombrables, tal y como los había acabado llamando después de descubrir que ir proclamando a los cuatro vientos que ves a los muertos, en un orfanato católico no tenía muy buenas consecuencias. Sus rodillas habían acabado desolladas después de eso y sus manos habían conservado la dolorosa marca de las cuentas del rosario de Sor Nanami durante unos cuantos días.
Naruto aprendió entonces que el ser humano teme aquello que no comprende, y comenzó a callarse cada uno de sus secretos.
Pero eso no quitó que los demás niños siguiesen viéndole como un bicho raro y llamándole cosas cada vez que le veían con un libro "de adultos" en la biblioteca. Y Naruto suponía que era normal. El también lo habría hecho si hubiese visto a un chaval de trece años empollándose la Biblia de cabo a rabo.
Así que no le importó, y siguiendo viendo cosas que no debía, siguió leyendo cosas que no debía, y siguió aprendiendo cosas que no debía. Y siguió guardándoselo todo para él.
Hasta que llegó Shikamaru.
Naruto descubrió entonces, que igual que había personas que odiaban aquello que no comprendían, también había personas que creerían a ciegas lo que él dijese, solo porque él lo dijese.
Y eso le asustó un poco, la verdad. Porque ya no estaba solo con sus libros y los muertos debajo de su cama. Ahora había alguien más. Alguien cuya opinión importaba. Alguien que le seguiría a donde fuese y por quien que daría su vida.
La adolescencia terminó entonces, y con ella el orfanato. Y Naruto fue libre de hacer lo que le viniese en gana.
Salir al mundo exterior, sin embargo, no fue como él había pensado. Había dolor por todas partes. Gente haciendo daño y gente sufriendo. Muerte, Caos y Destrucción, y un rastro de sangre allá donde iba.
Casi se vio deseando volver al orfanato, donde el único dolor era el del rosario de Sor Nanami y la única vista el crucifijo frente a su cama.
Pero no lo hizo, y junto con Shikamaru comenzó a pensar que quizás él podía hacer algo para cambiar aquel mundo de sufrimiento.
La cantidad de cosas que no-debía-ver había aumentado tanto desde su salida que Naruto se vio saciado de nuevos libros que estudiar y nuevos nombres con los que llamar a los ex-Innombrables.
Conoció a gente como él y aprendió todo lo que no se debe aprender.
Las palabras Cazador y Exorcismo comenzaron a llenar su cabeza y Naruto, ávido de demostrar su valía entre desconocidos, se apresuró en buscar alguna criatura de las Tinieblas en la que demostrar su buen latín.
Fue entonces cuando ocurrió.
Y lo que debió haber sido un trabajo fácil no lo fue.
Demasiado orgullo, dijeron algunos.
Demasiada juventud, dijeron otros.
Naruto solo supo que recordaría aquella noche durante el resto de su vida.
"Deberías dormir algo" alguien comentó y Naruto volvió la cabeza para ver a Shikamaru asomándose por la puerta. El rubio suspiró con desgana antes de incorporarse en el sofá, cualquier deseo de descansar claramente desechado.
"Tengo demasiadas cosas aquí dentro" contestó, señalándose la cabeza.
"Vaya, eso si que es raro" el hacker bromeó, su sonrisa oculta por el vaso de café que se llevó a la boca.
"Cierra el pico, listillo" gruñó, cruzándose de brazos con un gesto infantil. Shikamaru dejó salir una pequeña carcajada ante eso y Naruto no pudo hacer otra cosa mas que imitarle, algo de la tensión acumulada en las últimas horas desapareciendo de sus hombros.
El exorcista exhaló con lentitud, notando la pequeña bocanada de vaho que salió de su boca y preguntándose repentinamente si no deberían acabar llamando a alguien para que arreglase la maldita calefacción antes de que acabasen congelados.
"Déjalo ya, si no quieres que se te funda ese cerebro tuyo".
"Ha ha. Muy gracioso Shika, pero te recuerdo que con este frió lo ultimo que debería preocuparte es que se me derritiese nada".
El hacker bufó con desgana antes de levantarse, dirigirse hacia la calefacción y darle un par de golpes nada cariñosos. Cuando, predeciblemente, nada ocurrió, Shikamaru optó por darse la vuelta y volver a su sitio. Naruto alzó una ceja, irónico y el hacker le miró exasperado.
"¿Qué?. ¡Esa cosa me odia!".
El rubio rió, negando con la cabeza.
"Todo lo que tenga un enchufe te odia, Shika" contestó, recordando el pequeño problema que el moreno parecía tener con cualquier cosa con cables.
Shikamaru se volvió indignado.
"Eso no es cierto. Ella me quiere".
Naruto miró con un gesto de incredulidad lo que Shikamaru señalaba.
"Ella es un ordenador, Shika".
El moreno se estiró en su asiento, colocando de nuevo los pies sobre la mesa.
"Y yo un hacker" puntualizó escueto "Amor a primera vista".
Naruto sonrió ligeramente al oírle hablar así de un simple ordenador, súbitamente preguntándose lo que cierta rubia tendría que decir sobre eso. Un nuevo suspiro cerca de él atrajo su atención y Naruto se dio cuenta de que él no era el único pensando en ello.
El rubio cerró los ojos, sintiendo un súbito nudo en su garganta. Si él se sentía de esa forma, no quería ni imaginar como estaría pasándolo Shikamaru. Después de todo había sido el hacker quien había renunciado a todo para acompañarle a Konoha cuando las cosas habían comenzado a ponerse feas por allí.
Naruto solo le había preguntado una vez si estaba totalmente seguro y cuando Shikamaru había contestado con un escueto '¿Que importa eso?',el rubio había optado por no insistir más.
Shikamaru siempre había sido como un hermano para él y verle tirarlo todo por la borda por unas estúpidas Reglas que nadie cumplía, era cuanto menos, doloroso. Pero sabía que el hacker estaba haciendo lo que creía que era correcto y mejor para todos, e internamente Naruto sabía que nunca sería capaz de volver a Konoha si no era con su mejor amigo a su lado, así que lo había dejado pasar, egoístamente creyendo que el inteligente hacker sería capaz de sobrellevarlo con facilidad.
Ahora, ahí delante, se daba cuenta de lo que equivocado que estaba.
La impotencia se adueñó de él, entonces. Shikamaru le necesitaba, y él no era capaz de sentir otra cosa que no fuese alivio por tenerle como apoyo ante lo que seguramente se avecinase.
"Shika...".
Ningún indicio de que el hacker estuviese escuchándole, al parecer demasiado absorto en su propio mundo pero Naruto no pensó que eso importase mucho. Llevaba un mes intentando librarse de aquella estúpida sensación de culpabilidad que le reconcomía y, sinceramente creía que aquel podía ser tan buen momento como cualquier otro para confesarlo.
"Sé que no es lo mismo, pero..." continuó con esfuerzo "Yo también los echo de menos".
Shikamaru se volvió y Naruto pudo sentir sus calculadores ojos en él, observándole, analizándole y de cierta forma desafiándole a que continuase. Naruto no pudo evitar sentir como el sentimiento de culpa se alojaba aun mas en su pecho, amenazando con romperle sin piedad.
'Eres un bastardo egoísta y lo sabes, Naruto. Le has jodido la vida a tu mejor amigo. ¿Crees que te perdonará solo por que te sientes algo culpable?'.
Naruto suspiró, notando la mirada del hacker aun él.
'¡Le pediste que dejase al amor de su vida por ti!. ¡Por ti!. Merece algo mas que un par de lo sientos '.
Y Naruto sabia que era cierto.
"Shika, escucha. Yo...".
"¿Sabe Sakura que estas aquí?".
"¿Qué?. No, pero...".
"Pues entonces llámala" dijo, tirándole el móvil desde su sitio "No quiero que mis pobres tímpanos sufran las consecuencias".
"Shika...".
"Hazlo. Cuéntala lo que ha pasado antes de que la de una arritmia o algo" le interrumpió "Luego, visto que no me vas a dejar pegar ojo, podemos seguir con la investigación de tu Incubi misterioso".
Naruto le miró fijamente, preguntándose a que venía ese repentino cambio, pero Shikamaru evitó su mirada e intentando centrar su atención de nuevo en la calefacción.
"Venga. ¿A que esperas?" una mirada presuntamente impaciente y Naruto sonrió, notando la forma en que el hacker intentaba quitarle importancia al asunto.
"... Shikamaru".
"¿Hmm?" replicó, al parecer demasiado distraído con el radiador para mirarle.
"Gracias".
"Cierra el pico, listillo".
A Naruto solo le dio tiempo a emitir una pequeña risita antes de que un descomunal grito perforara sus pobres tímpanos.
"¡¿SE PUEDE SABER DONDE DEMONIOS ESTAS?".
Ah, Sakura...
Naruto solo temía dos cosas en este mundo. Una era quedarse sin Ramen. La otra era Sakura Haruno.
Sakura Haruno era una buena chica. La mayoría del tiempo.
Atenta, optimista, sincera y extremadamente fiel; Sakura era el tipo de chica de la que tu madre te aconseja que te enamores. Increíblemente inteligente y muy -muy- bonita, Naruto lo habría hecho de no ser por un pequeño -pequeñísimo- detalle sin importancia.
Sakura Haruno era el Anticristo en persona. Literalmente.
Naruto podía reírse en la cara del demonio más temible después de haberla tenido a ella y a su pequeño parasito como enemigos.
Todavía se le ponía la piel de gallina cada vez que recordaba el momento en que recibió aquella llamada diciendo que había algo precioso esperándole a tres manzanas de su casa. Naruto, ávido como cualquier niño de apenas dieciocho años había salido de su nuevo apartamento solo con lo puesto y la Biblia reglamentaria. Una llamada mas tarde le avisó de que Shikamaru también estaba en estaba de camino, junto con el resto del equipo. Naruto le advirtió de que no hiciese nada hasta que él no llegase y esperó a oír la protesta del hacker. Esta no llegó nunca, sin embargo. La línea se cortó antes de eso.
Naruto había sabido entonces que fuese lo que fuese a lo que se enfrentaban era, desde luego, algo grande.
Y vaya que si lo fue.
Naruto aun podía rememorar con total perfección cada una de las palabras en latín que había tenido que murmurar una y otra vez antes de que aquel demonio decidiese largarse a su casa. Sakura se había desmayado entonces, algo normal después de una posesión como aquella, y no había vuelto en sí hasta un par de días más tarde, en un hospital de Konoha.
Naruto había ido a verla un par de veces durante su inconsciencia, sentándose en su cama y observándola en silencio, vigilando en caso de que un nuevo demonio se adueñase de ella, aprovechándose de su estado. Eso nunca ocurrió aunque, y cuando dos días después Naruto la vio abrir los ojos por primera vez, supo que aquella chica de pelo rosa chicle y ojos increíblemente verdes se había ganado su corazón.
De eso ya habían pasado cinco largos años, y Sakura Haruno seguía teniendo el mismo pelo rosa y los mismos ojos verdes que entonces. Y el mismo carácter, también.
Durante ese tiempo, Sakura había demostrado ser demasiado astuta para su propio bien, y tras pasarse varias semanas intentando convencerle para que la dejase ayudar a matar aquellos monstruos, Naruto había aceptado.
Y nunca se había arrepentido de su decisión. Ahora, cinco años después y de nuevo en la fatídica Konoha, seguía sin hacerlo.
Naruto sacudió la cabeza por enésima vez e hizo una mueca de dolor cuando su pobre oído protestó ante el movimiento. Shikamaru levantó la mirada de la pantalla del ordenador.
"¿Aun duele?".
El rubio asintió con molestia.
"Estoy convencido de que deberíamos usar sus gritos para exorcismos a gran escala" dijo, tocándose su maltratada oreja "Uno de esos chillidos en latín y hasta Lucifer volvería a su bat-cueva con el rabo entre las piernas".
Shikamaru sonrió, antes de intentar atraer de nuevo la atención del exorcista a base de golpecitos con un lápiz. Naruto gruñó, apartándose de él y cruzándose de brazos.
"Ósea que según tus pequeñas deducciones, Konoha tiene déficit en cuanto a demonios de Segunda, ¿no?".
El hacker asintió.
"Sí, pero eso no tiene porque ser necesariamente algo bueno. Conoces sus Leyes. Siempre tiene que haber un Equilibrio" explicó, obviando el mohín de fastidio que el rubio hizo ante la última palabra "Si no hay muchos demonios de Segunda, eso quiere decir que; uno, los pocos que ahí son verdaderamente poderosos, o dos...".
"Que haya un Vacio de poder" Naruto completó por él, empezando a detestar el rumbo que tomaban las cosas.
"Exacto" Shikamaru le miró con preocupación "Y ya sabes lo que significa eso".
Naruto se frotó los ojos, cansado y frustrado.
"El jodido Caos, eso es lo significa" gruñó contrariado, sabiendo lo que ocurriría si las teorías de Shika era correctas.
Extrañamente el mundo demoníaco era un mundo de Leyes y Reglas inquebrantables. Un mundo de equilibrio, y nada ni nadie podía romper ese equilibrio. Naruto había estudiado suficientemente a fondo el comportamiento demoníaco como para no saber que ocurriría si el Caos se desataba en el Infierno, debido a un Vacío de poder en la pequeña Konoha.
"¿Crees que algún Cazador los envió de vuelta?".
"Aun no lo sé. Por todo lo que sé podría ser una simple guerrilla entre clanes. Sabes que esos mamones traicionarían hasta a su Señor por subir un peldaño del escalafón" contestó dudoso y ante la mirada confundida del rubio, explicó "Lo que quiero decir es que no creo que debiésemos precipitarnos demasiado. Llevamos casi un mes aquí y todavía no ha habido un solo caso- excepto esta noche, claro".
Naruto se encogió de hombros.
"Me gusta mi trabajo pero no me verás rezar para que empiecen a llover demonios del cielo o algo por el estilo".
Shikamaru le miró con algo de reproche. Que Naruto amaba su trabajo era tan obvio como que Shikamaru amaba el suyo. Nunca había entendido porque trataba de ocultárselo a si mismo y a todos ellos.
"Hay algo que me preocupa aun mas que eso" comentó, dejando los problemas del exorcista para otro momento. A ser posible uno muy lejano.
"¿El qué?".
"Supongo que debería habértelo dicho cuando me di cuenta la primera vez, pero pensé que solo era un tontería. Todavía estábamos acomodándonos y creí que era un problema del servidor de la red interna" se rascó la cabeza, notando la mirada intrigada del rubio en él.
"Escupe".
"El único informe que he encontrado en el archivo data de hace más de dos meses".
Naruto abrió la boca como si fuese a decir algo pero se detuvo a medio camino y la volvió a cerrar, una expresión de lo más confundida en su rostro. Shikamaru le observó fijamente, notando la forma que el rubio tenía de arrugar la nariz cuando pensaba. Naruto levantó la vista hacia él, entonces y el moreno pudo ver con total claridad la duda pintada en sus ojos.
"¿No hay nada en los archivos posterior a eso?".
"Ni anterior".
"¿Qué?".
Shikamaru se llevó la mano a la frente, frustrado ante la falta de concentración de su amigo.
"Que no hay nada, Naruto. Nada, ¿entiendes?. Ni antes ni después. Los archivos de Konoha no existen" explicó, puntualizando cada una de sus palabras con lentitud hasta que vio el significado de estas calar en el Cazador.
"¡Pero eso es imposible!. Konoha siempre ha tenido los mejores Cazadores de todo el país. Incluso en Suna tienen información sobre ellos" dijo, recordando que todo lo referente a los Uchiha que tenían en sus manos había pertenecido a los archivos de allí. Hasta que Shika los había robado, claro.
El hacker asintió con conocimiento.
"Lo sé, por eso decidí esperar hasta saber algo más antes de hacer saltar las alarmas".
Naruto se pasó una mano por los ojos, el cansancio haciendo mella en él. Bien, si lo que decía Shikamaru era cierto, entonces tendrían que ponerse en contacto con los Guardianes de Konoha y el Concilio en pos de alguna explicación. No es que le hiciese demasiada gracia dada su más que evidente mala relación con ese grupo de capullos repelentes, pero esperaba que después de cinco malditos años, algo del resentimiento que guardaban hacia él hubiese desaparecido.
No sabía muy bien porqué, pero tenía el extraño presentimiento de que sus esperanzas eran en vano.
"Bien, has dicho que habías encontrado un informe, ¿no?".
"Sí. Me costo un par de días desencriptarlo, pero ya lo tengo prácticamente descodificado" contestó, tecleando con rapidez en el ordenador "Es principios de septiembre".
"¿Qué es lo que dice?".
"Leelo por ti mismo" dijo, sacando una hoja de la impresora y dándosela a Naruto.
8 de septiembre de 2011. Konoha.
Las cosas aquí se han puesto muy interesantes. Últimamente no hacen más que aparecer compañeros muertos o desaparecidos. Kotetsu fue el último que encontramos. Metido en un cubo de basura, su cadáver estaba tan maltratado que era prácticamente irreconocible. No pude echarle un buen vistazo pero juraría que le habían quemado vivo, entre otras cosas igual de agradables. Los rumores que empezaron a oírse hace un par de semanas sobre una rebelión entre los altos mandos demoníacos se hacen cada vez más fuertes. Las calles de Konoha pronto se convertiran en una batalla campal para todo aquel con sed de sangre. Y nosotros no podremos hacer nada para evitarlo…
"¿Y ya esta?" Naruto preguntó viendo el resto de la hoja en blanco "¿Hay una posible guerra en Konoha y esto es todo?".
Shikamaru se encogió de hombros.
"Supongo que todo el mundo estaba demasiado ocupado en salvar su propio culo como para ser mas descriptivo".
Naruto se frotó los ojos.
"Ya. Pero aun así no me vendría mal algo mas de información. No sé, un informe forense del Exorcista muerto...".
"¿Quieres saber de que murió?. ¿Las palabras 'Quemado vivo' no son suficiente para ti?".
Naruto negó con suavidad.
"Es solo el testimonio de un Cazador acojonado. No podemos fiarnos solo de eso".
"¿Ah no?. Que yo sepa siempre nos hemos fiado solo de eso".
"Quizás nos hayamos equivocado siempre entonces" suspiró, totalmente ignorante de la mirada escrutadora que el hacker le estaba echando.
"Creo que deberías descansar un poco o empezare a pensar que tengo que exorcizarte".
Naruto dejó salir una sonrisa cansada.
"Tú no sabes exorcizar, Shika".
"Entonces solo te daré tal paliza que hará que vuelvas en ti".
"Ya, como si fueses capaz de ganarme".
"Pruébame".
Naruto le miró a el, y a su puño en alto y pensó que aunque en un día normal y corriente el hacker no aguantaría ni una ronda contra él, prefería no forzar su suerte en esos momentos, dado el apremiante cansancio que sentía.
"Creo que no" dijo, tirándose en el sofá y durmiéndose casi al instante, Naruto nunca vio la mirada preocupada que Shikamaru en él.
"Lo hiciste".
"Alguien tenía que hacerlo".
"No tú, Sasuke".
El aludido se volvió entonces, una sonrisa cínica en sus labios.
"¿Y por qué no?".
"Porque yo no puedo protegerte siempre".
"Yo no necesito tu protección, aniki".
"Demuéstralo, otouto. Demuéstralo…".
