Capítulo I: Querido Primer Día, te odio
NESSIE'S PoV
Abrí los ojos topándome con el gigantesco poster de la película 'Cruel Intentions' que tenía pegado en el oscuro techo de mi habitación, siempre había disfrutado ese filme pues se parecía mucho a las historias que me encantaban leer sobre apuestas sexuales y perder el verdadero amor gracias a ellas, consideraba realmente interesante esa clase de relatos pues eran mucho más fascinantes que mi vida, creo que me gustaban por tener un camino escrito desde el comienzo para pasar por el nudo y que el final sea satisfactorio, pero la vida era todo lo contrario al ser tan impredecible que te da miedo inclusive hacer un movimiento que lo pueda cambiar todo lo ya planeado, que de todas formas no iba a funcionar por lo maldito que era el destino con las personas que se trazan una línea a seguir. Sé que esas palabras suena increíblemente pesimistas al salir de la boca de una muchacha de diecisiete años pero era lo que sentía, no sabía si es que era madura para mi edad o algo parecido, pero tal vez era que tenía muchas personalidades dentro de mí, como la detestable superficial y la grandiosa apreciadora del interior. O quizá como muchas veces lo había dicho parte de mi familia, era un espécimen tan extraño que aún faltaba analizar para poder sacar conclusiones concisas. Decidí dejar de pensar demasiado pues si no paraba me iba a inundar en mis propias nuevas ideas y desperdiciaría preciados minutos para vestirme para el primer día de clases.
Aventé al piso las sábanas con el ingenioso diseño que le había pedido a mi papá, algo francés como la torre Eiffel construida con letras que formaban la siguiente frase: ¨Jamás comeré caracoles¨. Se me había ocurrido la idea como una broma privada al dibujar los patrones en una hoja cualquiera, que papá había encontrado y había mandado a confeccionar sorprendiéndome en mi cumpleaños anterior, muchas chicas habrían pedido autos modernos o una gran fiesta para sus 'dulces dieciséis' pero yo estaba contenta con una sábana única en su estirpe y un día completo con mi papá donde nos divertimos como nunca pensé que lo haría con él.
Me di una ducha sin siquiera mirar mi iPhone para verificar la hora pues realmente no quería presiones para el día de hoy, sería mejor de esa forma, luego me vestí una camiseta de mangas largas con líneas horizontales verdes, rosadas y negras que tenía la apariencia de una chompa invernal pero era todo lo contrario en el interior, me puse unos ajustados pantalones de cuero negro a la cadera, también me coloqué unos botines cafés hechos de gamuza con tacón bajo y unos pequeños pendientes en forma de tigre dorado incrustado con diamantes y dos piedras negras de fantasía en los ojos, ese grandioso par me lo había regalado Bella antes de irse a Columbia, echaba de menos su presencia en la casa pues siempre había estado junto a mí aquí luchando contra el alcoholismo de mamá siendo apenas unas niñas pequeñas aunque ella ya era una adulta y agradecía sus llamadas los fines de semana a las ocho de la noche, donde me hablaba de su noviazgo, amistades y pasantías hasta que mamá aparecía a quitarme el móvil para que ella pueda hablar con mi hermana. La situación era totalmente irritante pero a la vez soportable a estas alturas de mi corta vida con la familia Swan-Drywer. Me dejé el cabello suelto recordando que ya no era tan castaño rojizo como antes, extrañamente se había vuelto algo rojo oscuro con brillos caramelo, casi como el color de cabello de mi mamá con la única diferencia de que el cambio de ella se debía a muchas combinaciones de tinte y el mío era obra de la jodida madre naturaleza (o quizá se debía a las horas que aprendí a pasar bajo el sol de la playa más cercana), me maquillé con sombras color caramelo, mascara marrón y labial de coco.
Vi que mi móvil indicaba las siete y cuarenta de la mañana, no era tan tarde pero tampoco temprano, cogí mi mochila y bajé las escaleras oliendo lo que parecían ser panqueques bañados con miel de maple, vi a mamá sentada a la mesa comiendo el plato que había olido hace segundos, noté que había otro idéntico en el lugar de papá pero nada en mi espacio, me puse seria como si de mi nariz pudiera salir humo de dragón o algo así.
▪ Mamá – hablé sin furia y con algo de estiramiento en mi voz, ella me miró como si no supiera a que me refería sonriéndome mientras bebía su jugo de naranja - ¿dónde está mi desayuno? – su rostro reflejaba su entendimiento mientras fingía golpearse con la mano en la frente
▪ ¡Cariño, lo olvidé por completo! – exclamó cerrando los ojos mientras mantenía su palma derecha en el mismo lugar presionando cada vez más, su mano se trasladó a su boca cubriéndola – No te preocupes ahora preparo algo para ti, no sé como pero lo haré
▪ Ya es muy tarde, sigue comiendo, ya veo que hago respecto a eso – dije tranquilizándola provocando que siguiera ingiriendo comida, me acerqué al congelador sacando el cartón de yogurt, tomé la cantidad de un vaso aproximadamente, y me acerqué a mamá otra vez – adiós, despídeme de papá
Salí de casa y aborde el lujoso auto que una vez fue de mi hermana, mientras conducía reproduje la canción Kids de MGMT pues era una de mis favorita y ciertamente me relajaba mucho. Pasé por mi antigua escuela privada, donde siempre era despreciada por tener un atractivo envidiado por muchas y deseado por los muchachos que esperaban a que salieran las alumnas, mi hermana me ayudó con esto al mostrarme la razón de su constante odio y al presentarme a Jake, ahí tenía otra razón para extrañarla.
Al llegar a la Secundaria notaba como pasaban todos los grupos sociales, desde los más populares como la descerebrada de Tanya, que por segunda vez repetía de año y así volvía a ser una Senior, ella no se metía conmigo pues sabía quién era mi hermana mayor y a parte no tenía la aptitud dócil como para aceptar sus idioteces, y la cadena social bajaba hasta los llamados 'marginados' que no hacían nada para defenderse más que temer, era como vivir una película de adolescentes del dos mil cuatro; no podía creer como algunos se atrevieron a afirmar que la situación en las escuelas había cambiado con la ¨eliminación¨ del bulling gracias al programa de televisión Glee, sí que estaban equivocados. Salí de mi auto atrayendo a la parte masculina de la comunidad escolar de una manera casi hipnotizante, era bonita pero no quería aceptar que lo fuera a esa escala; luego de caminar por el mar rojo pude vislumbrar a mi novio, Jake Masen, apoyado en el capot de su Ferrari 2016 con una sonrisa contagiosa que logró sonrojarme un poco, al estar frente al otro nos abrazamos pues gracias a sus mayormente ausentes padres se tuvo que ir de viaje a Canadá por dos semanas así que la última vez que nos vimos fue en la boda de Esme, la madre de Alice en Nueva York hace un mes.
▪ Te extrañé, preciosa – dijo besando mi cuero cabelludo con ternura, a veces olvidaba lo dulce que solía ser, o sea totalmente lo opuesto a mis múltiples personalidades – Hueles delicioso, a mandarina dulce, ¿Es por mí? ¿Qué clase de perfume te pusiste?
▪ Bueno – empecé alejándome un poco de su abrazo mientras tomaba su mano como si lo esposara para llevarlo a su celda – la última vez que vi la botella decía shampoo 'Citric Hair'
▪ ¿Tratas de ser graciosa de modo sarcástico conmigo? – preguntó algo serio pero sabía que planeaba algo – Porque lo estás logrando a la perfección
Caminamos hasta nuestra primera clase, bueno, en realidad era una orientación para este nuevo año escolar. Tuvimos que escuchar como el Sr. Bertie nos hablaba de pensar en el futuro y conseguir una carrera sostenible en vez de pensar en sueños que podamos lograr cuando ganemos suficiente dinero primero, era como tratar de hablar de sexo seguro con un sacerdote o un pastor, no importaba cuantos fundamentos tenías ellos igual jamás darían su brazo a torcer pues creían tener la razón en todo pero eso solo convertía a la nueva generación en una copia exacta de los responsables por el hoyo en la capa de ozono y el estrés por trabajos miserables que solo consumen tus esperanzas por el resto de tu vida diciendo la frase: ¨Seamos realistas…¨, aunque yo transformaba eso y lo convertía en ¨seamos realistas, ustedes ya vivieron sus monótonas vidas ahora déjenos solucionar las estupideces que hicieron para construir algo mejor¨, era dura con ellos pero no me dejaría convertir en una robot que solo va por el camino seguro sin tomar riesgos, podríamos fallar en el intento pero al menos podremos decir que tratamos de hacer algo revolucionario y lo seguiríamos haciendo sin rendirnos jamás o cambiar nuestras propuestas. Ahora comenzaba a pensar que esto era lo que sucedía cuando mi mente divagaba, creaba un monólogo digno de un discurso vocacional, y también me daba cuenta que la 'clase' de dos horas había finalizado dando paso al recreo para almuerzo.
Salí del salón de clases de la mano junto a Jake, teniendo la misma maldita sensación que el año pasado, de que alguien estaba detrás de nosotros. Volteé para comprobarlo y ahí estaban ellas, las groupies de MI novio: Leah y Kim, las gemelas más acosadoras que pudiera conocer, ambas eran nativo americanas (se podía deducir por sus obvios rasgos), de ojos marrones y figuras de las Kardashians, las dos eran realmente irritantes pues siempre trataban de hacer todo para que Jake las invitara a salir, lo seguían a todos lados con una aptitud de animadoras y hasta se ofrecían a hacer sus trabajos, era molesto y no por los celos que obviamente no sentía pues confiaba en él, sino por la forma tan insistente que tenían de arruinar un momento especial entre nosotros, como lo que harían en cuestión de minutos: arruinar nuestro almuerzo del primer día de clases.
▪ Espera – detuve a Jake, di media vuelta dirigiéndome a sus ignorantes groupies, ellas me miraron con algo de miedo pues toda la comunidad estudiantil sabia de mi mala aptitud cuando me invadía la furia - ¡Quiero que ambas desaparezcan en cuatro segundos o menos antes de que me enoje de verdad! ¡Ahora! – las dos hicieron caso a mis consejos sin expresar la menor duda, huyeron de la escena como si escaparan de una persecución
▪¿No crees que fuiste muy dura con 'Kimy' y 'Le'? – preguntó él mostrando piedad por esas tontas que solo provocaban que me irritara como mamá al regresar del trabajo, me sentía como una vieja siendo solo una adolescente; rebobiné mentalmente lo que había dicho Jake y mi reflexión se fue al caño
▪ ¿Cómo diablos las llamaste? – pregunté molesta, suponía que mi rostro parecía salido de una película de terror con fuego saliéndome de la boca y ojos, me comportaba como Rosalie antes de su drástico cambio
▪ No dije nada, - expresó con algo de terror en su dulce mirada de cachorrito. - vamos a comer la ensalada de frutas que preparé para los dos
Él siempre hacia lo que yo le decía desde que lo hicimos en la boda y eso muchas veces me gustaba pero al tener muchas personalidades en mí también me molestaba darle órdenes a cada momento aprovechándome de sus debilidades, me sentía una maldita así que empezaba a ser una buena novia. Comenzaba por decirle lo bueno que era cocinando, lo inteligente que demostraba ser y que gracias a eso llegaría lejos, y lo grandioso novio que era conmigo, eso mejoraba su día y evitaba que nuestra relación cayera en el desamor aunque incluso era muy temprano para llamarlo de esa forma, de esa manera volvían mis malditas dudas acerca de todo, desearía no pensar demasiado para no arruinar las cosas como mi hermana y sus amigas lo habían hecho por separado, no quería cometer errores que arruinarían mi juventud por un momento que me haría sufrir luego, y tenía la suficiente experiencia como para no ser parte de ese grupo. Y no lo decía para ofender a mi hermana mayor, pues jamás haría eso con la persona que dejó su adolescencia para encargarse de mí, ayudándome a hacer mis tareas, dándome grandes esperanzas y libertad, y prácticamente haber hecho el papel de madre conmigo, gracias a ella no había caído tan bajo como mi madre, a quien yo siempre había querido pero luego de todas sus borracheras y relaciones esa situación había decaído aunque sin saber porque siempre buscaba su aprobación en lo que fuera; y a pesar de que mi hermana tuviera sus errores jamás la juzgué pues no me dejó a un lado como otras y nunca lo hizo adrede. Y aunque antes me comportaba como una antisocial, siempre había buscado ser como ella, como Bella, ser lista (lo era pero no tanto), ser una novia modelo, una hija envidiable, hacía de todo para ser tan perfecta como lo era ella, para ser más que 'la otra chica Swan', como me llamaban los maestros al saber que era hermana de Bella. Abandoné mi mente otra vez para no hundirme en emociones confundidas por segunda vez en este día.
Jake estaba a punto de depositarme en mi auto cuando el equipo de baloncesto comenzó a tratar de invitarme a salir como casi todo el año pasado, me alagaba pero más me provocaba risa pues se esforzaban y yo nunca los tomaba en serio pero mi novio no opinaba lo mismo poniéndose realmente celoso queriendo hacerse el valiente como para golpearlos a todos y siendo realista quizá podría hacerlo al ser el capitán del equipo de hockey sobre hielo, pero lo lastimarían por ser mayoría así que decidí intervenir antes que lo rompieran en pedazos.
▪ Gracias por la oferta pero tendré que rechazarla – expresé de forma falsamente apenada por la situación, tenía dotes de actriz desde los siete años cuando interpreté a Dorothy en la obra teatral del Mago de Oz, por lo cual las malditas de la escuela privada me odiaban aún más – ya tengo planes con mi novio, Jake
Los vi irse decepcionados uno por uno y yo agradecía que no lo hubieran golpeado pues sería mi culpa. Traté de entrar al auto colocando mi mochila dentro pero Jake no me permitió con su brazo.
▪ ¿Qué? – pregunté confundida levantando la vista para tratar de deducir que es lo que sucedía pero solo me topé con una expresión seria y sin emociones, no tenía idea de lo que pasaba
▪ No tenemos unos planes, así que ¿Qué cuernos fue todo eso? – preguntó molesto pero respirando pausadamente para no desesperarse, ahora entendía un poco lo que acontecía, como todo hombre Jake tiene la aptitud de macho en alguna parte de sí y lamentablemente salió a flote
▪ Solo trataba salvar tu trasero, y 'de nada' – respondí algo enojada pero no del todo pues no deseaba seguir negativa, aunque me molestaba que fuera tan volátil como yo, creo que era porque me veía reflejada
▪ Aprecio tu gesto pero yo los habría golpeado por tratar de coquetear con mi novia, estoy en el equipo de hockey por algo, ¿no crees? – afirmó con total seguridad tratando de hacerse alto con la barbilla, quería reírme de eso pero solo acarrearía más problemas entre nosotros
▪ Podrás ser todo lo fuerte que quieras pero eran seis contra uno, y gracias a eso te hubieran sacado del equipo, debes recordar que si tienes más de tres lesiones en el primer bimestre amerita una expulsión en cualquier deporte patrocinado por la secundaria – expresé mi descontento a pesar de que él se comportaba como un imbécil, pero sabía que por dentro comenzaba a procesar y entender lo que le había dicho así que saqué su brazo de mi camino, entré en el auto, cerré la puerta y bajé la ventana corrediza mirándolo – y esa aptitud de macho no es lo tuyo
Conduje hasta casa dejando a Jake atrás con sus tonterías, lo quería pero no para soportar esas estupideces de niño pequeño que no le dejan hacer lo que él cree que es capaz de hacer. Esta vez reproduje la canción 'Crush Crush Crush' de 'Paramore' a todo volumen para liberarme de mis ganas de destruirlo, pero me ponía a pensar si es que yo me ponía así cuando sus groupies se le acercaban y quizá no tenía la autoridad moral para juzgarlo aunque solo lo hiciera para protegerlo de esos mastodontes que planeaban dañar a cualquiera que se atravesara en su camino. Llegué y directamente subí a mi habitación dejando a mis padres en la sala de estar, mamá ni siquiera notó mi presencia pero papá sí, solo subí de esa manera para tratar de explicarle a Jake mis verdaderas intenciones vía el chat de 'Facebook' pero no me contestó ninguno de los textos enormes que le mandaba, eso me hacía sentir tan miserable pero también contenta para no tener que soportarlo con sus malas aptitudes; recosté mi cabeza sobre el teclado de la MAC, cerrando los ojos para olvidar lo que sucedía pero solo lograba recordar aún más rápido. Oí unos pasos detrás de mí.
▪ Hola, papá – anuncié con una sonrisa algo falsa mientras todavía seguía recostada sobre el blanco aparato, lo había reconocido de inmediato por mis dotes de detective secreta
▪ ¿Cómo supiste que era yo? – preguntó él tomando mis hombros con el cariño que siempre me mostraba desde que nos amistamos hace tres años, pues había descubierto que era el mejor papá que pudiera querer
▪ Reconozco es sonido que tus zapatos hacen al caminar, - dije seria pero esa careta no duró mucho pues una carcajada extraña emanó de mí garganta – y también te vi por el reflejo de espejo frente a ti
▪ Graciosa y lista, ¡debes ser familiar mío! – afirmó mi papá mientras veía la pantalla de la computadora, no me avergonzaba que él leyera mis correos pues era comprensivo conmigo - ¿qué sucedió? ¿por qué no te contesta el 'hermano del novio de tu hermana'?
▪ Creo que lo insulté sin querer, por eso no contesta ni lee mis mensajes, lo arruiné aunque solo intentaba ayudarlo para que no lo golpearan – contesté con tristeza y casi llorando por lo que había sucedido, aparte de tener personalidades múltiples, también sentía que era bipolar
▪ No pienses en él, si no te comprende entonces no te merece, aparte de que nunca me gustó para ti, nadie es lo suficientemente bueno para mi 'dulce princesita' – expresó orgulloso y contento mientras yo me tranquilizaba un poco por sus palabras paternales que en él nunca faltaban para subirme el ánimo
▪ ¿'Dulce princesita'? Pensé que esa era Bella – pregunté algo confundida tratando de colocarlo en una encrucijada de la que solo podría salir con el sentido del humor que heredé de él
▪ Ok, entonces eres mi 'princesita mandona', ¿te parece? – expuso de forma intelectual mientras que yo me hacía la sorprendida entreabriendo los labios de forma dramática – mi 'amorosa princesita mandona' – reí ante eso con carcajadas normales pero suficientes – logré hacerte reír, siempre quiero que tengas una sonrisa en tu rostro, pequeña Nessie
▪ Te quiero, papá – anuncié honestamente mientras me ponía de pie y lo abrazaba con fuerza por ser fabuloso conmigo compensando el poco interés que mamá sentía por mí al ni siquiera notar que ya había regresado de la secundaria
Él muchas veces más me dijo que también me quería y seguía dándome consejos mientras conversábamos tranquilamente, con él siempre sonreía pues me hacía felizmente dichosa llamarlo mi papá.
