Capítulo II: Las Pasarelas Me Llaman
NESSIE'S PoV
Desperté observando un poster que obviamente no era el mío, era uno de 'Snow White And The Huntsman', mis ojos se agrandaron por el gran cambio que yo veía de maneras positivas y negativas pues me gustaba la película por tener a mi actriz favorita en ella pero extrañaba mi clásico de los 90's con un rubio muchacho atractivamente perverso, me preguntaba cómo alguien habría podido quitar un poster de mi habitación sin que yo me diera cuenta, mi mamá no era la persona más sigilosa del mundo pues incluso escuchaba sus pisadas descalzas cuando iba al tocador a medianoche, y papá dormía como una roca sin despertarse en toda la noche así que él tampoco había podido hacerlo, o quizá mi súper oído felino había fallado al igual que el café cargado que siempre tomaba antes de irme a la cama. Lo dejé pasar pero igual preguntaría a la hora de prepararme el desayuno, pues era más que obvio que mi mamá se olvidaría de ello como ayer, era tan fría conmigo desde que mi hermana se fue porque la extrañaba a montones y creo que olvidaba que yo también era su hija y que la necesitaba con ansias en esta etapa de mi corta vida. Caminé hasta mi baño personal para asearme, al salir me vestí con un top azul marino de mangas cortas con el vientre descubierto estampado con la bandera británica, unos shorts de jean desteñido, unas sandalias negras de tacón alto y un gran gorro gris de lana, mi cabello quedó suelto y algo despeinado pero con mucho estilo, luego de eso me maquillé con sombras color canela ahumada, labial rosa neón, delineador castaño de ojos y mascara color caramelo, mis uñas tenían esmalte púrpura en toda su extensión. Me vi al espejo notando lo grandiosa que me veía, era como una versión limpia y arreglada de Ke$ha, me daba cuenta que podía destacarme por mi belleza aunque nunca sería tan perfecta como mi entrañable hermana Bella.
Bajé las escaleras corriendo con la mochila en la mano derecha, logré ver a mi papá sentado junto a mamá comiendo su acostumbrado desayuno frutal y noté que había una maleta en la puerta, no entendía que pasaba.
▪ Hola – saludé a ambos con la mano mientras sacaba me servía un poco de jugo de naranja en un vaso mediano, mi papá sonrió y mamá solo levantó la mano para luego volver a poner toda su atención en él - ¿de quién es la maleta de allá?
▪ Buenos días, pequeña – me saludó mi papá ofreciéndome un pedazo del struddle de manzana que tenía en su plato, lo tomé pues tenía mucha hambre – es mía, tengo que irme de emergencia a Moscú para cerrar un negocio muy importante, - quise protestar pero no me lo permitió – un compañero lo tenía que hacer pero ha caído enfermo así que recién me avisaron ayer a las once de la noche por lo que no pude avisarte, pequeña
▪ ¿De verdad tienes que irte? – pregunté con gran melancolía esperando que mi rostro lo hiciera quedarse y no dejarme con mi poco expresiva madre, que parecía un fantasma de lo pálida que se veía, era tan extraña por las mañanas, unas estaba demasiado animada y otras demasiado deprimida
▪ Sí, hija, con esto podríamos tener el apoyo de la capital de Rusia, en vez de solo tener el de pequeñas provincias y de esa forma agrandaríamos los salarios de muchos trabajadores – respondió solidariamente pero con pena en la mirada que me daba; en mi cabeza nadie me sacaba que él no quería irse y no era solo mi imaginación
▪ Y, ¿por cuánto tiempo estarás ahí? ¿una semana? ¿un mes, quizá? – pregunté esperando que fuera lo primero pues eso significaba que mi buen humor y autoestima decaerían por la falta de alguien que me valorara
▪ Cuatro meses – respondió sorprendiéndome y entristeciéndome más de lo que ya estaba hace unos segundos, se puso de pie dejando su desayuno inconcluso para abrazarme al ver mi expresión – lo siento, pero prometo que al volver ya no me volveré a ir aunque me rueguen que reemplace a cualquiera no iré para poder compartir mi tiempo contigo, hija
▪ Ok, papá – acepté su ida con resignación pues ya no podía objetar absolutamente nada
Luego de esto él terminó su desayuno y decidí que me llevará con él para que en el camino al aeropuerto me dejara en la Secundaria pues no quería tener que lidiar con mamá diciendo cuanto extrañaba a su preciada Bella, y sé que parecía que yo estaba celosa de mi hermana pero no era así pues lo único que me molestaba era que no notara que tenía otra hija por la cual velar mientras su primogénita no se encontraba en casa y que si seguía así la perdería también al dejar pasar tanto tiempo sin preocuparse de ella. En el auto mi papá puso la canción que a ambos nos gustaba en exceso llamada 'Monsters Under My Bed' de 'Eugene McGuinness', a la mayoría de personas les parecería algo totalmente extraño y peculiar pero justamente eso era lo que nos atraía al podernos mover como lunáticos al escucharla y así poder disfrutar de este último momento juntos por esos cuatro largos meses que no se hacían esperar ya que gracias al poco tránsito llegamos en poco tiempo, me despedí de él con un lágrima a punto de salir de la cuenca de mi ojo izquierdo pero la borré para no verme tan débil. Vi como con él se iba mi felicidad, mi familia y el cariño que solo había recibido de él por estos años sin mi hermana; empezaba a notar que parecía un disco rayado hablando una y otra vez acerca de ella y la poca atención que recibía, y del poco tiempo que había tenido con él pero era casi imposible no pensar en ello ya que era lo más obvio que trascurría por mi mente aunque también tenía otros problemas que comenzaba a acaparar mi mente al ver el edificio de la Secundaria.
Entré a clases con la misma reacción de todos los días por parte de los muchachos menores y mayores que yo con su mirada libidinosa sobre mí, eso acarreaba las bofetadas que les daban las novias de algunos, las maldiciones mentales que me arrojaban las animadoras, el ardiente fuego que lanzaban los ojos de Jake hacía los que se dignaban a mirarme con deseo (eso me hacía preocuparme un poco pero también reírme), y el orgullo que derrochaba mi único amigo verdadero en todo este maldito establecimiento, Benjamín Seymour. Y aunque odiaba mucho su apellido por mi lealtad a cierta reina consorte inglesa de la edad media, él había sido mi confidente en muchos temas desde que había entrado a la Secundaria, era mi mejor amigo abiertamente gay, me daba consejos de moda para verme refinada sin parecer una stripper mal pagada que no tenía vestimenta a la vanguardia, y a parte compartíamos los gustos en la música rock pues ambos éramos fanáticos proclamados de la banda 'Green Day', y según lo que me había contado, él también había tenido su tiempo de antisocial aburrido hasta que conoció 'las bellezas de Channel' y 'la esperanza que Luis Buttom traía al mundo'.
Me acerqué a él abrazándolo por todos los días que no lo había visto desde que viajó a Irlanda de vacaciones con su loca familia, a parte que ayer no vino a la escuela y tuve que soportar muchas cosas irritantes en mi primer día. Hoy tenía puesto un atuendo que me hacía recordar a los uniformes de colegios privados que usaban los chicos millonarios, pero él lo hacía ver sofisticado y artístico, era el único con buen gusto en cuanto a moda ya que el resto de alumnos siempre se destacaba por vestirse con atuendos de los comienzos del año dos mil.
▪ Hola, B, te extrañé mucho – anuncié al abrazarlo con fuerza pero educadamente pues debía respetar su espacio personal, nos separamos y nos besamos una vez en cada mejilla como acostumbrábamos al vernos
▪ Yo también te extrañé, 'Ness', tener que soportar a mi tía Siobbhan juzgando a quien no coma asado por ser vegetariano es un horrendo castigo comparado con pasar las vacaciones contigo viendo 'Fashion Police' – expresó sonriéndome y viéndome con sus grandes ojos grises que lo destacaban entre la mayoría en la Secundaria haciéndolo ver único en su especie – y necesito que me digas todo lo que hiciste en ese período de tiempo, detalles, exijo detalles exagerados
▪ Ok, te contaré todo en el primer receso, lo prometo – respondí honestamente mientras juntábamos los dedos meñiques y caminábamos hacía nuestra primera clase del día
La clase de dos horas de ¨Francés¨ que incluía historia monárquica no era una de mis favoritas hasta que vi la versión de Coppola de María Antonieta y simplemente me enamoré, aunque sabía que el tema no abarcaba solo esa parte pero era algo que me provocaba interés en la larga explicación de la Srta. Bardot, quien era nueva enseñando obviamente pues cada vez que hablaba se ponía nerviosa y para que la clase no la agobiara reproducía vídeos que lo explicaban todo mientras tomaba sus pastillas para la presión, me sorprendía que alguien tan joven sufriera de algo así tanto que no estaba dejando trabajos de exposición para no tener que seguir hablando en público, y debía de admitir que esa parte me fascinaba pues me daba la libertad para averiguar metiéndome en la vida del personaje histórico del cual tendría que hablar con tranquilidad como si conversara sobre mis intereses o algo parecido, a Benjamín solo le gustaba para ver los atuendos que se ponían y poder parlotear sobre ello paso a paso, algo como los vestidos de boda o trajes de coronación y que impacto causaron, la maestra nos asignó la vida de la 'Princesa Bona de Francia'. B y yo fuimos un solo equipo de dos, no quise unirme con Jake aunque compartíamos esa clase porque él seguía evitándome con la mirada como si lo que había pasado hubiera sido mi culpa de alguna forma, me molestaba en exceso que se comportara como un idiota cuando lo había defendido de una muy dolorosa paliza por parte de ese grupo superior. Y extrañaba sus abrazos adorables y nada pervertidos, pero amaba también cuando los besos nos llevaban a situaciones nada pudorosas, y cuando me levantaba en el aire al ganar un juego de hockey por la felicidad que sentía diciendo que yo era su amuleto de la buena suerte.
Después de pasar por la clase de Botánica oliendo lo que parecía ser unas hierbas inestables e ilegales junto al Sr. Harper, salimos al primer receso para respirar aire fresco y charlar un poco. B y yo nos sentamos en las bancas mientras tomábamos unas Gatorade de naranja energética muy deliciosas.
▪ Ahora sí me tienes que contar lo que hiciste en las vacaciones con grandes exageraciones – anunció él sonriéndome mientras sus dedos sostenían su barbilla en una posición pensativa pero sus ojos estaban en los míos expectantes a una gran historia para sus oídos
▪ De acuerdo, la mayoría fue genial junto a mi papá… - dije extrañándolo por dentro al no encontrar las palabras físicamente, mientras él bebía su bebida
▪ ¿Tu mamá aún sigue llorando por la partida de Bella? – preguntó detenidamente, yo solo asentí con la cabeza; él sabía desde el año pasado sobre eso cuando ella se dedicó a colocar retratos de Bella por toda la casa, incluido el tocador – ok, puedes continuar
▪ Bueno, tuve una boda de la mejor amiga de mi mamá en Nueva York y digamos que me estrené en un campo desconocido con alguien muy conocido provocando una afamada reconciliación – admití sarcásticamente usando adivinanzas y refranes para confundirlo un poco hasta que lo entendió todo y escupió un poco de la bebida en sus totalmente carísimos zapatos
▪ ¿Tuviste sexo? Fue con Jake, ¿cierto? – preguntó con la ceja izquierda levantada excesivamente, como si por un mínimo momento dudara de mis buenas costumbres de acuerdo a esos temas, él sabía que jamás me acostaría con cualquiera, no era como las demás chicas y me orgullecía no serlo pues de esa manera me respetaba a mí misma como una flor destacándome de entre la hierba mala llena de espinas, y aunque sabía que esa analogía era un gran y cursi cliché se sujetaba bien a esta clase de situación
▪ Sí – afirmé con los ojos enormes y asintiendo lentamente como si fuera lo más lógico
▪ Gracias a Dios – suspiró – por un momento pensé que… – mi rostro se volvió enojado casi como el de la muchacha de la nueva versión de 'Evil Dead' y obviamente lo notó – no pensé nada; por cierto, ¿dónde está Jake?
▪ Estamos algo distanciados desde que se quería pelear por mí con unos mastodontes que lo habrían asesinado si es que yo no intervenía, - expresé pausadamente, noté su expresión de asombro – se puso celoso porque me invitaron a salir en su presencia, y yo lo solucioné educadamente ahuyentando un poco a los deportistas pero él se quejó de ello
▪ Tiene algo de razón al ponerse celoso, todos aquí y en otros lugares te desean, es mejor admitirlo desde el comienzo – expresó mientras yo me mostraba alienada – la mayoría recibiría una bala por ti si ese fuera el caso en particular
▪ Eso no es cierto – respondí negando con los ojos entrecerrados pues no lo creía así, era su falta de coordinación del primer día lo que traía a colación todo eso – seré atractiva en algunos días pero no tanto como Bella, jamás lo seré en esa proporción tan grande
▪ Claro que lo eres y te lo dice tu ególatra mejor amigo con las pruebas irrefutables de cada gota de baba que cae de cada muchacho en California que ha tenido la dicha de verte – expuso sonando verdadero en cada palabra que emitía aunque yo aún solo escuchaba sin captar información pues lo consideraba algo que cualquier ser querido excepto mi madre me diría – hasta creo que deberías ser modelo, tienes cara de ángel y un excepcional cuerpo, ¿quién no querría eso en una portada de 'Vogue'?
▪ Sí, claro… - dije arrastrando la palabra con sarcasmo – hay que cambiar de tema, ¿sí?
▪ Está bien, - se rindió - te informo que iremos de compras al salir de clases porque gracias a la bomba que soltaste respecto al nuevo cambio de estado de tu himen ensucié mis preciosos zapatos y debo conseguir un par nuevo – asentí con la cabeza rápidamente
Luego de las más extrañas clases que tuve sobre los mitos sobre la muerte de Abraham Lincoln gracias a la octogenaria Srta. Martens que incluía desde el amorío que pudo tener su anciana esposa con el joven actor hasta el 'posible' lavado de cerebro que los alienígenas le hicieron al asesino para cometer su terrible acto; pudimos salir a un receso más, luego más clases y finalmente la grácil salida.
Caminamos por muchas tiendas y unas cuantas agencias de modelos que jamás me habían interesado tanto como ahora, viéndolas entrenar como si fuera realmente inspirador, de pronto me encontré a mí misma deseando ser ellas para poder ser vista desde muchos ángulos como un modelo a seguir por las adolescentes, y me olvidaba de que yo ya era una de ellas. Entramos a una boutique que tenía ropa tanto para hombre como para mujer con gusto refinado llamada 'Hutu', era muy bonito el lugar y B velozmente halló los zapatos más caros y preciosos que añoraba desde que los vio, pero no paró sino hasta que llegó a los vestidos de encaje y gasa que exhibían.
▪ ¡Cómo desearía ser talla cinco para entrar en esto! – exclamó con enojo viendo un hermoso largo vestido rojo, me miró y notó mi confusión – Sería artístico vestirlo, ¿te lo probarías por mí? – preguntó mientras sonreía en son de súplica
▪ Ok – respondí eminentemente tomando la prenda de sus manos y adentrándome en el probador junto a nosotros
Odiaba este tipo de espacios que no tenía espejos pues te obligaba a salir para ver cómo te quedaba, me coloqué con delicadeza el vestido para no arruinarlo mientras sentía un dejavú recordando como yo me quedaba sentada mientras Tasha escogía su vestido de fiesta de fin de curso hace tres años con mamá. Alisé la prenda a la perfección y salí notando como B saltaba de la emoción como si hubieran vuelto a reelegir a Obama. Volteé a verme en el gran espejo y pude darme cuenta de cómo lucía, era como ver uno de los photoshoots de modelos famosas, me veía resplandeciente en ese rojo vestido entallado en la parte que parecía un bañador enterizo strapless con una larga capa de encaje aún más transparente cubriéndome de la cintura para abajo como una falda. Sonreí pues por primera vez en mi vida me veía como los demás, como alguien dolorosamente atractiva. Quizá Benjamín tenía razón con lo de ser modelo pues me comenzaba a sentir atraída a esa idea.
