Capítulo V: Mi Hada Madrina es Universitaria
NESSIE'S PoV
Luego de un par de horas en las cuales almorzamos alimentos saludables sin grasas preservadas, conversamos más sobre su nueva pasantía y sobre sus amigos, sobre todo de Rosalie y la pequeña Leah (tiene el mismo nombre de la perra groupie pero esa bebé es tan adorable!), quienes estaban perfectamente bien con su familia, eso me hizo sonreír mucho más de lo que había intentado en dos semanas, era cierto que había llegado a entrañar a la señorita rubia con su tierna bebé pero nunca llegué a poderla considerar como de la familia completamente pero así se sentía ahora cuando ya no estaba en la casa, creo que comienzas a darte cuenta de lo más importante cuando ya no está junto a ti, como con mi hermana pues si es que ella no se hubiera ido yo jamás habría descubierto que a mi madre solo le preocupaba ella, ni que realmente requería que mi papá estuviera a mi lado, o inclusive que tenía una necesidad inmensa de que alguien me dijera que lo que hacía era suficiente o valía la pena; lentamente me daba cuenta de que comenzaba a sonar como el inservible Dr. Phil, y eso no era nada positivo pero te hacía pensar en ti misma en tercera persona como si de esa manera una pudiera concluir que era lo que sucedía que la hacía reaccionar a distintos problemas que nunca había notado de forma tan peculiar.
Faltaba media hora para que comenzara el juego de hockey tan importante para el insoportable de Jale así que comencé a cambiarme, me vestí con una negra minifalda de gasa con bolados estampada con pequeñas flores rosadas y verdes, un top blanco pegado al cuerpo, la chaqueta del equipo de hockey de la Secundaria y unos zapatos bajos color natilla con agujetas, dejé mi cabello suelto hacía el lado derecho para que se vieran mis aretes hechos de auténticas perlas blancas, me maquillé con un poco de brillo labial, unas sombras rojas oscuras, delineador negro y casi nada de mascara; me vi al espejo y me di cuenta de que me parecía a Tanya así que cambié algunas cosas en el maquillaje como el color las sombras y la mascara para que todo pasara a ser algo más gótico en el buen sentido de la palabra, y cuando volví a verme ya todo estaba perfecto. Bajé dirigiéndome a la puerta pero mi hermana me interceptó probablemente sorprendida por mi atuendo de esta noche, recordaba que casi no habíamos hablado de Jake así que se podía entender su estado de shock.
▪ ¿A dónde vas? – preguntó rápidamente pero sonriente como siempre aunque obviamente confundida por sus palabras y con los ojos pegados a mi vestuario - ¿A dónde vas con la chaqueta de deportes de la Secundaria?
▪ Oh – expresé dándome cuenta de la causa de sus sorpresa – es que Jake es parte del equipo de hockey y hoy tienen un juego extremadamente vital así que me veo obligada a ir
▪ Ok, - respondió contenta como solo una persona adicta al café con muchas cucharadas de azúcar diría – entonces voy contigo
▪ ¿Te gusta el hockey? – pregunté extrañada pues que yo recordaba ella siempre se quedaba en casa cuando habían juegos estúpidos que involucraban idiotas pasándose las pelotas, ni siquiera cuando era novia de Jasper iba a sus juegos, aunque quizá no iba porque tenía que cuidarme al ver a nuestra ebria madre en acción
▪ No, pero quiero utilizar muy bien cada minuto que pueda compartir contigo en este poco tiempo que tengo antes de empezar mis clases otra vez – avisó ella antes de tomar su bolso que estaba en el sofá de la sala de estar, y tomó mi brazo dirigiéndonos a la puerta – vámonos, niña
▪ ¿Acaso estas tomando demasiado café o alguna sustancia de dudosa procedencia que te hace estar muy feliz? – pregunté riéndome un poco pues lo que decía ni siquiera necesitaba mi uso violento del sarcasmo pues ya venía con él en las palabras, volteé a verla y su expresión era inestimable al tratar de pasar como insultada
▪ No, – alargó el monosílabo aun sintiéndose ofendida – solo quiero pasar un tiempo de calidad de hermana menor y mayor contigo, y no me interesa tener que soportar a más de cuarenta adolescentes sudados corriendo por el campo de hockey sobre hielo, me voy a divertir con mi hermanita así sea burlándome de la gente ignorante que no comprende geometría ni porque está en los deportes
▪ Me gusta tu nueva aptitud mejorada – admití con honestidad subiéndome al asiento del copiloto en su auto; y era cierto pues se escuchaba feliz, hace semanas que no escuchaba nada afirmativo en mi cabeza
▪ Es que con tanto estrés que hay en el trabajo, me siento libre al venir acá y poder actuar como yo misma sin tener que mencionar a miles de diseñadores cada cinco míseros segundos – se quejó explicando de lo que trataba su día a día como si fuera una lucha interminable aunque para mí sonaba tan grácil pues tendría que involucrar montones de nuevos diseños que podía vestir y ser así una modelo, no comprendía mucho porque esa vida tan preciosa le parecía aburrida a comparación con la capital de la cirugía plástica en los Estados Unidos
▪ Como una chica sureña viviendo en la gran ciudad por primera vez y ya desea volver a su pueblo natal – dije burlándome un poco pero supongo que eso era lo que nos hacía diferentes, que ella era una chica que le gustaba cuidar de todos en su familia y todo lo que le recordara a su hogar, y yo era absolutamente todo lo contrario en cierto modo pues quería huir de aquí para ser cuidada por los que me querían
▪ Exactamente, pero sin tanto country – expresó tranquila, pero su expresión de intento de sarcasmo me hizo reír – lo siento, Nessie, pero lo de antes sonó exactamente a algo que Taylor Swift cantaría en el 2011
▪ Ignoraré el comentario racista sobre una pobre chica que fue prácticamente despreciada por Kanye West en los VMAs – expresé algo ofendida pues aunque no era fan de dicha cantante siempre me había sentido mal por ese momento tan bochornoso protagonizado por un rapero ebrio mejor amigo de Beyonce y ahora esposo de Kim Kardashian
▪ No hay nada racista en la verdad, niña – respondió de forma reposada mientras conducía haciéndome recordar cuando ambas íbamos a la misma institución a estudiar o cuando ella me dejaba en mi escuela privada
▪ Hablando de cantantes, déjame oír que novedad hay en tu lista de reproducción dentro de este hermosos auto nuevo – dije sonriéndole al encender los parlantes pequeños donde uno podía poner su iPod o iPhone, podía oír que la primera canción era 'She Wolf' de David Guetta con Sia, una de mis nuevas favoritas pues era tan explícita en todo a lo que se refería y te provocaba querer bailar aunque ni siquiera supieras como hacerlo
No tardamos mucho en llegar a la Secundaria pues a esta hora no había tanto tráfico y eso era fabuloso pues gracias a ello podría tener buenos asientos donde no viera muchachos enormes sangrando por golpes intencionales o las estúpidas animadoras mostrando todo lo que sus cirujanos habían podido agrandar. Notaba como todos se quedaban viendo a mi hermana con admiración como si ella fuera una leyenda que hasta ahora se quería y tenía que respetar, nadie aspiraba a ser ella por solo ser bonita o popular sino que lo hacían por lo grandiosa que ella había sido con todos cuando asistía a esta Secundaria, sin despreciar a ninguna persona por no ser perfecta, ella ni siquiera notaba que era la reina de este lugar pues nunca se había sentido con ese poder, todos la saludaban embobados como si fuera una estrella de Hollywood tan famosa que parecía Lady Diana junto al pueblo de Inglaterra antes de morir, aparte de que no era una descerebrada como la mayoría de wanna be que existían aquí sino que era la más lista de su generación al haber ingresado a Columbia a la primera, y gracias a eso me sentía orgullosa de ser de su familia aunque sabía que nunca llegaría a ser como ella al menos podía decir que mi hermana mayor era la mejor persona que pisó este bendito lugar. En fin, mientras Jake anotaba yo solo me dedicaba a escuchar la canción 'These Boots Were Made For Walking' de Nancy Sinatra junto a Bella, lo cual nos mantenía entretenidas mientras el resto gritaba por las anotaciones de nuestro equipo y se percibía que ganaríamos, y así fue, luego de unos intensos minutos se declaró que ganamos el juego con mucha diferencia pero ni siquiera por eso mi novio venía a saludarme, solo se quedaba con sus amigos obviamente siendo perseguido por Kim y Leah (las malditas acosadoras), de las cuales hablé con Bella y ella solo me dio la razón para no pelear. Salimos de lugar dirigiéndonos a casa pero no sin antes comer un par de pedazos de pizza vegetariana y unos jugos de mango en el Jamba Juice, regresamos y obviamente encontramos a mamá despierta para ponerse al día con su hija favorita, mi pobre hermana no se pudo negar pues si no le hablaba de su vida, ella no la dejaría en paz ni por un mínimo segundo.
Yo sola tuve que armar la cama de mi hermana en mi habitación pues mamá había llenado su antigua habitación con vinos añejos y más retratos de ella, era totalmente evidente que Bella dormiría aquí aunque no parecía haber traído su pijama pero yo podía prestarle una mía que aún no me quedaba pero papá me las había comprado para el futuro, cuando creciera más así que por ahora las usaría mi hermana. Por lo tanto, puse las prendas en su cama y me puse las mías, compuestas por unos shorts cortos color mandarina de algodón con estampado que decía 'Oh La La', una camiseta corta con los mismos detalles y una bata negra de seda suave. Ella apareció una media hora después exhausta por todo lo hablado con mamá y debía de admitir que sentía pena por ella pues cuando mamá quería saber de algo no te dejaba tranquila hasta que su entera curiosidad se haya saciado, y eso no era nada rápido, Bella se cambió y nos pusimos a conversar, cada una en su cama.
▪ ¿Adivina qué? – pregunté mirándola de reojo mientras ella revisaba su móvil riéndose de algo, probablemente era un mensaje inapropiado para mí de leer que le había enviado Edward pero notaba que me prestaba un poco de atención así que continué – quería ser modelo
▪ ¿Querías? – abandonó la vista de su móvil y me miró con ojos de plato en un completo estado de shock - No comprendo nada, ¿cómo diablos no sabía de esto?
▪ Tal vez porque estabas en Nueva York, ¿recuerdas? Ya no vives aquí – expliqué lo obvio, ella dejó el móvil a un lado, bueno en realidad lo arrojó a la cama para prestarme más atención
▪ Cierto, pero ¿querías? – preguntó de nuevo confundida – en sí yo ya sabía que lo querías ser por tu aptitud de siempre pero, ¿por qué ya no quieres serlo?
▪ ¿Sabías? – ahora yo estaba más confundida que mi propia hermana, '¿cómo tenía idea de mis anhelos? ¿acaso era tan obvia?', ella se veía expectante a mi respuesta a su pregunta – es que fui con Benjamín a una agencia y me dijeron que no estaba tan delgada, que tenía un bulto en el vientre, así que no soy lo suficiente buena para eso también
▪ Pero si estás muy bien atléticamente – susurró con voz baja aunque yo pude oírla - ¿Qué agencia? – preguntó Bella calculadoramente con voz más audible, se notaba que algo tramaba pero no tenía idea de lo que era
▪ ¿¨GÜEB Models Agency¨? – expresé algo insegura pues al parecer mi hermana había reconocido ese nombre, ahora se parecía a una gánster a punto de cometer un crimen
▪ Esa perra vieja – susurró nuevamente pesando que no la escuchaba pero si lo hacía, empezaba a creer que mi hermana no funcionaba para murmurar, levantó la vista con una sonrisa hacía mí – ok, mañana iremos a esa 'agencia' a ver qué podemos hacer y si no funciona, tengo otras cartas que jugar
Esa noche dormí mejor que nunca pues las palabras de Bella me habían dado una enorme cantidad de esperanza en que quizá si podía realizar mi sueño de ser modelo, era tan genial que alguien confiara en ti de esa forma e hiciera todo lo posible para que cumplieras un anhelo que creías perdido para siempre. Al día siguiente me desperté temprano, era una rara costumbre para mí levantarme a una hora prudente los fines de semana pero no los días que tenía clases, observé que mi hermana todavía dormía así que bajé las escaleras hasta la cocina para prepararme un sorbete de frutos anaranjados ya que amaba los cítricos más que al agua misma, hice lo mismo para Bella ya que mamá se había olvidado por completo que tenía que ir a trabajar ayer en la noche por la conversación con mi hermana así que salió de la casa corriendo a las diez de la noche para comprar otro vuelo e irse, por lo que no había dejado nada preparado más que jugo de naranja como era su costumbre; mi hermana bajó también a desayunar, luego nos preparamos para ir a la dichosa agencia donde ella reclamaría un puesto para mí y sería algo grandioso de ver. Ella se vistió con un corto vestido negro de cuello 'V' extendido y con base de encaje por arriba de las rodillas, unos zapatos de tacón color mostaza con abertura en los dedos, una negra pulsera gruesa y el collar de siempre, con su cabello suelto a cada extremo; en cambio yo estaba vestida con una minifalda de tubo negra, un largo top blanco manga acero con detalles ovalados en negro y dorado en la parte superior e interior, una correa de oro al medio, unos zapatos color rosa pálido con el alto tacón negro, con el cabello suelto como siempre y sin ningún accesorio.
Al llegar, solo hablamos directamente con la encargada aunque Bella parecía conocer a todo el personal de la agencia y mi mente no imaginaba nada que juntara los puntos que sacaba en conclusiones. Entramos hasta su oficina, y la señora levantó la vista solo posándola sobre mi hermana con una sonrisa de oreja a oreja con gran ilusión de que algo bueno le sucedería.
▪ ¡Bella! ¡Qué agradable visita! – exclamó la señora que aparentemente conocía a mi hermana mayor de antes, me preguntaba si era por su nuevo trabajo en la revista de modas; la mujer se acercó a abrazarla con respeto que nunca había visto en ella desde que me desechó
▪ Hola, Patricia – la saludó mi hermana con cuidado pues al parecer no le agradaba mucho ella, en mi mente se forjaban distintas preguntas rodeando un solo tema, ¿el nombre de la señora no era otro? ¿acaso había mentido al no dar su nombre real?, ambas se sentaron – creo que conoces a mi hermana, me podrías explicar ¿por qué no le dieron un lugar en tu agencia? Yo la veo perfecta para el empleo
▪ ¡Oh! – Patricia exclamó sorprendida, ahora si me miraba como si ocupara un espacio en su tonta oficina – Ella es tu hermana, lo que sucede es que no da lo suficiente para ser modelo, tiene bultitos en el vientre, querida – mi estigma volvió a aparecer sin avisar – no es perfecta como tú, y si tu quisieras volver a ser parte de nuestra agencia estarías más que bienvenida, ¿por qué no lo intentas?
▪ No, gracias, creo que mejor envío a mi hermanita a un lugar que si tenga experiencia, no sea dirigido por una ex-modelo que nunca ganó nada más que arrugas en su vida y que no se ponga un nombre copiado de un periódico esloveno de los años 90 – expresó mi hermana poniéndose de pie, tomó mi mano y nos dirigimos hacía la salida, nunca olvidaré la expresión que tenía la maldita vieja en su rostro cuando Bella le dijo todas esas cosas, casi me comienzo a carcajear por todo eso
Nos embarcamos a un viaje distinto, en la parte más exclusiva de Los Ángeles, obviamente lejos de ese lugar de mala muerte, había edificios tan futuristas que me sentía en una película de ciencia ficción con robots por todos lados. Nos estacionamos frente a un gran rascacielos que tenía una gran inscripción tallada en mármol que decía 'The Royal Houses', era tan perfecto que solo me podía hacer recordar a los edificios que se describían en el libro de 'The Devil Wears Prada', me sentía en el paraíso. Entramos como si nada, me sentía la dueña pues solo nos saludaban como si fuéramos gente importante, mientras subíamos por el ascensor Bella me contó que por un verano trabajo en la agencia de Patricia porque estaba necesitada de dinero extra pero que nunca le gustó pues se sentía explotada en un lugar que no le importaba en lo más mínimo y que todo lo que había dicho de ella era completamente cierto, llegamos hasta el piso número cincuenta, donde había una señorita de unos treinta años muy pálida, alta, delgada con el ondeado cabello café hasta la mitad de la espalda con cerquillo, grandes ojos violetas, vestida con un vestido azul marino con un par de centímetros arriba de la rodilla y unos tacones azules claro, una pensaría que una combinación así jamás funcionaría pero en ella era como verla modelar en las pasarelas de Milán con un atuendo revolucionario, noté que me veía de arriba para abajo con una sonrisa de evidente satisfacción como si estuviera dando su visto bueno a mi apariencia, la señorita saludó con dos besos en la mejilla a mi hermana como viejas entrañables amigas.
▪ Heidi, te presentó a mi hermana, Nessie – expresó ella con normalidad mostrándome a Joanna – Ness, ella es Heidi Banks, una de las mejores representantes de modelos profesionales a nivel mundial, - miró a Heidi de reojo para preguntarle algo - ¿qué piensas?
▪ Pienso que Nessie es perfecta para el empleo – expresó sonriéndome maravillada mostrando los dientes, mi autoestima subió enormemente cuando puso la palabra 'perfecta' junto a mi nombre sin antes colocar un 'no'- Debes contestar la pesquisa más importante para ser parte de esta forma de vida, ¿estás preparada para adentrarte al espinoso mundo de la moda mundial?
▪ Sí – respondí con un brillo especial en mis ojos, mi hermana sonreía ante esta hermosa escena; sonreí con superioridad – ella estiró su brazo y yo lo cogí
▪ Bienvenida – terminó ella, ambas estrechamos las manos
Bella me acompañó hasta casa, donde se despidió de mí pues debía volver a Nueva York, ella se había convertido en mi hada madrina pues me había cumplido mi más ambicioso deseo y nunca terminaría de agradecerle que haya hecho algo tan desinteresado por mí, esta era uno de los momentos en los que me atrevía a querer que ella hubiera sido mi mamá en vez de la irresponsable de Reneé, pero eso no lo podría arreglar así que era mejor desistir de algo que jamás sería una realidad. Bella me dejó su número de teléfono y anexo en Harpers Bazar para que la llamara cuando la necesitara, secretamente esperaba no tener que molestarla pues ahora todo mi camino se iluminaba gracias a la linterna que ella me había obsequiado.
