Capítulo IX: Inocencia Interrumpida

NESSIE'S PoV

Por fin llegamos a la conferencia de prensa de los nuevos diseños sport de Balenciaga, nos habían contratado a Victoria y a mí hace unas tres semanas y les habíamos encantado tanto que creyeron que sería grandioso presentar su nueva colección a las masas con nuestra figura y esencia; a parte de nosotras habían otras dos chicas de otras agencias de Nueva Jersey pero nosotras estaríamos al centro recibiendo la mayoría de la atención brindada, recuerdo aquel viernes en el cual nos mostraron la colección llamada 'avant-garde' y aunque nos dijeron que estaba hecha por una diseñadora poco conocida en América pero me decían que en Europa era una sensación que se hacía llamar Mariel Castille, nos convencieron con la paga y las más idóneas prendas que solo una fan de la moda podría manifestar en sus más grandes fantasías.

Bajamos del auto de Heidi que se había ofrecido a traernos pero acordamos que al terminar nos iríamos en la camioneta de la agencia para no parecer unas niñas yéndose con su madre o algo así. Victoria y yo entramos al edificio mostrando nuestras identificaciones de modelos para el evento al de seguridad que nos dejó pasar, llegamos a ver que por dentro todo parecía las antiguas edificaciones que aún residían en San Francisco, era como un set de televisión tan bien establecido que uno creería que era real con el piso hecho con la textura de las calles, lo que desentonaba un poco eran las lujosas sillas azul neón donde ya habían muchos periodistas de moda y fotógrafos sentados frente a un conjunto de muebles vintage de los años veinte color beige, uno pequeño para la diseñadora y dos amplios a los costados para enseñar la ropa en maniquís vivientes; pero no pudimos quedarnos a disfrutar de la vista pues rápidamente un asistente del evento nos llevó hacia los cambiadores donde ya estaban nuestros vestuarios, el mío consistía de una delgada y fina falda a la cadera hecha completamente de encaje negro que cubría un poco las rodillas aunque se transparentaba más con cada bajada, un corto top blanco de cuello cerrado con mangas casi inexistentes hechas de algodón uniforme, un peculiar collar de color verde agua hecho de miles de perlitas divididas en cuatro líneas juntas de las cuales salían cinco tiras de las líneas que bajaban extraordinariamente hasta el fin de mis muslos, un sombrero negro de Derby con los bordes algo ondeados, un pequeño bolso de cuero negro colgado de mi hombro por una delgada correa y unos botines negro de punta con tacón cuadrado y agujetas, al terminar de vestirme me colocaron un bata blanca y me quitaron el sombrero para poderme peinar y maquillar a la perfección, pude ver a Cinthya fingiendo una muerte mientras se encontraba en mi misma situación pues a ella esa parte la cansaba al pensar que ella lo haría mucho más efectivo que todos los expertos juntos, me di cuenta de que me habían cortado las puntas del cabello para dejarlo todo suelto y colocarme la pieza que faltaba en mi atuendo mientras que mi maquillaje era idéntico al que usaría Lana del Rey en uno de sus videos musicales lo cual me encantaba pues si de alguna cantante nueva me gustaba su música debía ser de ella al igual que su estilo único con los labios escarlata; recién a la hora de sacarnos las batas pude ver el vestuario de Victoria que constaba de una minifalda suelta color leche hasta la mitad de los muslos que parecía hecha de una tela y diseño parecido a la de las antiguas cortinas victorianas, una camiseta blanca ceñida debajo de la primera prenda con cuello bajo, una chaqueta negra de motorista abierta, un bolso hecho enteramente de tiras de gamuza café con leche que caían en la parte de la base de manera descendente, unas pulseras de plata simples en la muñeca izquierda, un par de aretes de zafiro en forma de circulo que llamaban la atención y unos botines del mismo color del bolso hecho de cuero con agujetas con un alto tacón cuadrado junto al talón descubierto, por otro lado estaba su maquillaje que era parecido al mío pero sin el color tan encendido de los labios ni las pestañas negras, su cabello solo había cepillado para que se ondeara naturalmente; las otras dos muchachas también se veían a la par de la colección solo que no tan despampanantes como nosotras pero adorables al menos en el físico aunque temía que fueran iguales a las 'rubias' en su aptitud. Dejé de pensar cuando nos tocó salir a sentarnos en los muebles, los flashes de las cámaras eran abrumadores y aunque estaba acostumbrada por las sesiones jamás pensé que fueran tantos que provocaban cada veinte segundos que parpadeara mucho más velozmente que lo normal pero logré relajarme en el segundo minuto pues comenzaríamos a movernos para cambiar de lugar las poses que hacíamos en los sofás, gracias a esta nueva experiencia me comencé a sentir tan libre como la primera vez en el photoshoot de Alexander McQueen.

Luego de una intensa hora en la cual había podido escuchar todas las preguntas y respuestas sobre la colección mientras posaba ante los ojos de Heidi, quien no podía verse más conforme con nuestro trabajo al opacar a las otras dos modelos que parecían no tener mucha experiencia en el medio y eso lo decía yo, una novata en la industria que no tenía más de dos meses aquí pero como me había aclarado Victoria: yo tenía un talento natural que nadie me quitaría ni con siglos de experiencia pues al parecer había nacido para este empleo y al practicar mis habilidades se reforzaban aún más; siempre estaba al oír esas palabras pues sentía como si fueran mi terapia personal de relajación. Me puse el atuendo con el cual había venido hasta acá que constaba de un vestido de gamuza color arena sin mangas con un cuello algo bajo hasta la mitad del muslo, un delgado cinturón rojo con abundantes detalles en miniatura de piedrecillas brillantes en los bordes, un sombrero negro parecido a los de los primero colonos de Estados Unidos, un collar negro con un gran dije de atrapa sueños nativo americano, una gargantilla plateada con un diamante de fantasía colgando en el medio, dos pulseras color bronce en las muñecas y una plateada de brazo en la parte izquierda, un bolso parecido al que había llevado Victoria hoy para la conferencia pero de cuero rojizo, un anillo dorado con una piedra preciosa de fantasía en forma de rectángulo parado color canela en el dedo anular de la mano derecha y unos botines vaqueros de cuero negro con tacón pequeño, mi cabello suelto con su nuevo ras que me hacía ver como una Kate Middleton algo rubia. Al llegar a la agencia Heidi nos informó que a Victoria le daría una tarjeta de crédito para que pudiera sacar su dinero pero como yo era menor de edad seguiría con mi número bancario de donde cobraría mi paga hoy para complementar mis planes. Me despedí de mi amiga quien tomó un taxi para dirigirse a su apartamento (el cual aún no conocía pero ella siempre prometía que algún día lo haría pero no ahora pues le quitaría el misterio a nuestra amistad), yo me quedé a un lado de la entrada, cuando sentí su peso presionándome contra el muro más cercano para darme un beso apasionado pero dulce, algo que hace mucho no había sentido por alguien a quien consideraba mucho.

▪ ¿Cómo te fue, linda? – preguntó James con su sonrisa característica y con ese mismo brillo en los ojos que noté desde la primera vez que lo vi con claridad, tomó mi rostro con su palma derecha con ternura

▪ Fue genial, habían tantos fotógrafos que casi muero, todo esto es tan alucinante que me cuesta creer que me esté sucediendo a mí – expliqué con honestidad sonriéndole a su lindo rostro lleno de energía juvenil, con mis dedos enredados en sus oscuros rizos aún no podía creer que hace unos años lo había odiado

▪ Lo tienes porque te lo mereces, Ness – respondió sin tapujos mirándome fijamente sin parpadear – me dijiste que querías que te acompañara a comprar algo con tu paga así que, ¿a dónde vamos?

▪ Lo descubrirás cuando lleguemos – tomé con cuidado las llaves que tenía en su bolsillo sin que se diera cuenta de que lo hacía, él no entendía mucho lo que decía hasta que le mostré que tenía sus llaves - ¡magia!

Sorprendido accedió a sentarse en el asiento del copiloto para variar, el auto de Luke era seriamente veloz por lo nuevo que estaba al ser una edición 2014 que costaba más de lo que yo ganaba en un día de trabajo duro así que nos llevaría en poco tiempo a nuestro destino aunque si el tráfico nos odiaba obviamente nos tardaríamos pero ni siquiera eso me molestaba pues me sentía en las nubes al poner una canción que a ambos nos gustaba en el reproductor, se trataba de 'This Too Shall Pass' de Ok Go.

Al llegar él se sorprendió de que lo haya llevado a esa tienda pues como cualquier otra persona a quien llevaran a una boutique de lencería francesa sabía que reaccionaría así pero ese no era mi propósito sino que anhelaba desde hace mucho poder comprarme ropa así pues ya no me sentía la clase de persona que usa ropa interior de conejitos o calaveritas dependiendo de mi humor, quería madurar dejando así de verle el doble sentido a esta situación sin dejar de ser yo misma. Lo dejé esperándome en un pequeño sofá de terciopelo rojo oscuro sentado como un muchacho en su primer día de escuela (todo nervioso, sin saber que hacer o cómo comportarse para estar en lo correcto), me metí al primer probador junto a las prendas que había escogido antes por internet reservándolas con anticipación, me daba cuenta que cada vez que salía sus ojos se salían más de sus cuencas hasta el último conjunto de color verde militar que me quedaba de maravilla al menos así me parecía a mí; luego del pequeño show que aparentemente monté él me invitó a comer langostas con vegetales y una copa de vino tinto como el día en el cual descubrí mi error al juzgarlo tan de pronto sin tratar de imaginarme las circunstancias de su vida, él era mucho mejor conmigo de lo que Jake era ahora y ambos terminaríamos con los otros cuando fuera conveniente para nosotros. Al llegar a mi casa me llevé una sorpresa gigante al ver a mi hermana en la puerta de la casa con una mirada envenenada y los brazos cruzados, vestía unos pantalones ceñidos a la piel de cuero negro, un top holgado blanco con el bajo cuello arrugado, un saco de gamuza color verde militar con largas solapas negras, un collar de brillantes piedrecillas negras amontonadas y unos zapatos de tacón alto blancos en punta, su cabello estaba amarrado en una trenza ligera al lado derecho con pequeños mechones a los lados de su rostro que no dejaban que su expresión se relajara, me emocioné con su llegada olvidándome de todo así que corrí para abrazarla.

▪ Hola, ¿por qué estás aquí? – pregunté abrazándola sin ninguna malicia en mi pregunta pues nunca sería así con ella, ambas sonreímos al vernos dulcemente

▪ Porque Benjamín ya me avisó lo que sucede – admitió con coraje dejándome atrás para comenzar a dirigirse hacia James que había salido de su auto para ver cómo estaba pero se sorprendió al verla de una forma coqueta que me confundió pero debía primero evitar que lo asesinara, - ¡¿qué demonios haces merodeando a mi hermana?! ¡No te bastó con arruinarnos a todos aquí, sino que ahora quieres seguir con tu jodido fetiche de acostarte con menores de edad! ¡Pues no lo harás con mi hermana!

▪ Bella, no es así – traté de frenarla con firmeza sujetando su brazo izquierdo antes de lo hiriera, sabía que mi hermana hacía eso cuando se molestaba con alguien – déjame explicarte…

▪ ¡No hay nada que explicar! Sé que ya no eres una niña – afirmó mirándome con tranquilidad – pero no voy a permitir que se te arruine la vida por meterse con un idiota como este, ¡viste lo que le hizo a mamá!, ¡lo que me hizo a mí por dejarme llevar por sus falsas buenas intenciones que no trajeron más que problemas en nuestra familia! ¿no lo entiendes? – me miró tratando de hacerme entender algo que no podía ni siquiera intentar, luego miró a James con más odio - ¡Más te vale alejarte de mi hermana sino quieres pasar los siguientes cuatro años de tu maldita vida en la cárcel por acercarte de esa forma a una menor de edad! ¡No has cambiado, sigues siendo ese maldito inmaduro de siempre!

▪ Veo que tu sí maduraste aún más, Bella, te sienta bien la ciudad – admitió con un tono coqueto que me hizo darme cuenta de lo que decía mi hermana, la miraba con tanta lujuria como lo había notado la primera vez en la cocina – creo que tu hermana ya está lo suficientemente mayorcita como para decidir lo que quiera, tu tenías la misma edad cuando comenzaste a tomar decisiones duras, ¿no lo recuerdas? – su doble sentido fue más obvio que nunca pero no me dolía pues al parecer no me gustaba tanto como pensaba pero no dejaría que esto pasara más

▪ ¡Por eso mismo no voy a dejar que cometa los errores que cometí por tu maldita culpa! ¡Maldito pervertido! – lo siguiente que supe fue que mi hermana estrelló su puño contra la nariz de James derrumbándolo y provocando que callera en el césped de espalda con fuerza sin poder apoyarse al haber intentado cubrir su nariz sin efecto, Bella me miró con autoridad sujetando mi muñeca – tu vienes conmigo, señorita

▪ ¡Por si acaso, no me llames! – exclamé hacía el herido estúpido mientras era prácticamente arrastrada por mi hermana para entrar a la casa, me esperaba un castigo verbal por ella que escucharía atentamente para entenderlo todo

Bella me obligó a subir las escaleras hasta mi habitación donde nos encerramos para conversar, bueno, mejor dicho para que me gritara explicándome porque todo lo que había hecho estaba muy mal y como debería mejorar, todo con gritos e insultos a James quien debía de agradecer que las famosas patadas de mi hermana no hayan explotado en ciertas partes frágiles de su anatomía.

▪ Ok, no voy a gritarte… - su voz se escuchaba calmada – pero, ¿qué diablos te sucede? ¿involucrarte de esa forma con James?, ¿no sabes que se va a casar con Heidi o no te interesa?

▪ Comencé a sentir pena por él cuando me contó su historia – admití sintiéndome culpable por haber caído tan bajo, yo no era así, yo me respetaba a mí misma sin importar nada ni nadie, aunque me había parecido tan vulnerable el verlo hablar así en la cena

▪ Bueno, su historia es basura – me informó sin emociones en su rostro – no te sientas mal, yo caí de la manera más fácil al igual que tu así que no te puedo juzgar pero sí aconsejar que no debiste hacerlo ni repetirlo y solo espero que no hayas ido tan lejos como yo lo fui

▪ No me acosté con él, si a eso es lo que te refieres – la miré con valentía pues era la verdad y ahora me sentía orgullosa de ello; inclusive ahora hasta Jake era mejor que el idiota, las lágrimas no tardaron en llegar – me perdí a mí misma en esto, y no sé porque

▪ Yo lo sé, 'mejillitas' – me informó con una sonrisa al usar mi apodo de bebé por tener las más adorables de entre muchos bebés bonitos – Jake es un tonto contigo y para rematarlo papá se fue de viaje dejándote aquí sin nadie que te apoyara, necesitabas de compañía paternal y lo viste a él, tal y como yo una vez lo hice cuando tenía tu edad cometiendo el más garrafal error del cual siempre me arrepentiré – me habló con sabiduría – no quiero que caigas, prométeme que serás fuerte para poder darte un recuerdo que te ayudará

▪ Lo prometo – confesé con sentimiento aunque aún no entendía lo que me entregaría que me daría la resistencia, en eso sacó un objeto de su bolso y lo colocó en la palma de mi mano

▪ Papá me lo dio antes de irse hace años, - era un collar de oro con un dije muy peculiar y hermoso, tenía un pequeña replica dorada de la Torre Eiffel junto a un cubo de color rosa pálido y un corazón dorado – lo compró en uno de sus viajes a Francia y me dijo que esto me permitiría recordarlo cuando me sintiera sola, que me haría ser de piedra cuando fuera necesario por lo de mamá, y ahora es tuyo

▪ Lo cuidaré mucho – afirmé sin miedo y con una sonrisa de oreja a oreja por el obsequio que hubiera deseado tener desde que tenía memoria o desde que ella se fue de casa

Nos abrazamos como si no nos volviéramos a ver nunca más, luego de unos minutos se volvió a ir pero ya no sentía el pesar de la última vez pues ahora sabía que podía resistirlo sin temer a la soledad que estaba aún allí tentándome para que hiciera lo peor pero ya no caería, sería la verdadera Nessie nuevamente y esta vez sin dudarlo.