Capítulo XI: Se Siente Bien Ser Mala
NESSIE'S PoV
Hoy no sería un día como otros, bueno, en realidad sí pero iba ser diferente en comparación con los otros días de hace un mes pues luego de unas merecidas vacaciones por fin me iba mostrar como una muchacha diferente y excluyéndome del recuerdo de mi hermana de una vez por todas, había trabajado tan duro para tomar una apariencia un poco más madura y vanguardista que dejaría al cuerpo estudiantil totalmente anonadado sin convertirme en una mujerzuela en el proceso porque deseaba ser un símbolo de admiración en todos los sentidos menos en una estrella porno así que no sería una exhibicionista sino que dejaría en claro lo perfecta que era desde hace mucho cuando entré a la agencia y me dijeron que era lo suficientemente delgada como para hacer ese anuncio de Armani con tan solo mirarme de arriba hacia abajo, fue tan excitante probarme toda esa ropa exclusiva y saber de antemano que me quedaría quizá sobrando un poco de tela, me sentía tan feliz como cuando me tomaron fotografías dos fotógrafos dolorosamente atractivos diciéndome que lo hacía fantástico (a veces te preguntas como esos hombres pueden ser así y dedicarse a algo tan soso en vez de ser modelos de portada) mientras usaba un top con mangas cortas hecho de transparencias blancas con pequeñas cruces de encaje plateado y blanco por toda la prenda, una minifalda a la cintura con caída de campana hecha de gasa blanca con aplicaciones de pedrería plateada, unas pantimedias blancas y unos zapatos plateados de tacón con la punta abierta al igual que el arco del pie con mi cabello suelto con un peinado medieval simple, o cuando tuve que usar un largo vestido clásico con entalle de princesa color perla con la parte inferior compuesta por lo que parecerían alas de cisne en forma de círculos medianos y la cintura entallada con el cabello algo ondulado pero liberal al tener alrededor de la cabeza una corona de rosas blancas muy suaves, todas esas veces había disfrutado el sentirme perfecta para ellos y como me sentía de esa manera al reflejar la marca lógicamente llamaron a Heidi para felicitarla por su elección de modelo, la emoción no podía ser máxima en esos encantadores momentos que obviamente disfruté junto a Victoria y Benjamín comprando miles de prendas para mi nuevo guardarropa que mostrara a la renovada Nessie, y aunque a mi mejor amigo no le caía bien mi amiga tuvo que admitir que fue entretenido ir de compras con una chica más que como el resto pensó que era heterosexual y lo invitó a salir, lo cual él no negó pues le gustaba divertirse al ver lo atractivo e irresistible que podía resultar ser inclusive para una modelo, así que al final del día fui yo la que le informó Victoria sobre la sexualidad de mi mejor amigo casi provocándole un infarto pues ya se había ilusionado con salir con él y muchas otras cosas al saber que era alguien que quizá podía tener aparte de sus muchos 'fotógrafos' pero sus sueños se destrozaron al no poder siquiera tocarlo pues ambos querían lo mismo de un chico, pero al menor tenían eso en común aunque eso mismo hizo que a Victoria ya no le gustara más y sintiera lo mismo que él sentía por ella, la obligación de convivir para hacerme una chica contenta, se soportaba por mí y supongo que eso era un alago pero yo ni siquiera podía ser Suiza junto a sus discusiones sobre si debía esconder o mostrar piel con mi vestuario así que no me metía en ello dejando a los lobos morderse hasta que alguno cediera para no lastimarse más y seguir viviendo para la siguiente batalla, algunos dirían que podría ser hilarante pero realmente era peligroso siquiera meterse entre ellos antes de que alguien saliera victorioso por eso siempre mantenía mi distancia.
Al terminar de asearme me sequé muy bien el cuerpo y cabello individualmente con paciencia pues no tenía apuro, me vestí con una minifalda más arriba de medio muslo de color café claro elaborado retazos de encaje en forma de bobos, debajo me puse un top blanco apretado de cuello 'V', con una chaqueta ceñida de encaje azul encima con hombreras parecidas a las que usaba Michael Jackson y un par de zapatos de tacón geométricos hechos de gamuza azul con correa, mi cabello lo deje suelto con mis dos nuevos flequillos a los lados y las puntas onduladas como las de Rosalie cuando vivía con nosotras, me maquillé con labial fucsia, mascara marrón oscuro y apliqué sombras azulinas que acentuaban el color de mis ojos como si lo realzaran, me vi en el espejo notando que era hermosa al sacarme una foto con mi nuevo iPhone blanco que me había comprado con mi paga del trabajo anterior, la publiqué en Instagram rápidamente para recibir más comentarios positivos. Esa mañana desayuné dos tajadas de papaya y una taza de café sin azúcar para mantenerme despierta en clases ya que últimamente me quedaba dormida en las mañanas sin razón aparente pues ni bien daban las nueve me dormía sin excusa hasta la una de la tarde; mi madre se encontraba en el mismo comedor que yo pero en mundos diferentes al ella estar en el mundo de Bella mientras veía sus álbumes de fotografías llenas de su hija adorada mientras que yo habitaba el mundo de las apariencias junto con mi única perfección a la que no dejaría cometer ni un mísero error que me pudiera arruinar de alguna forma u otra, no lo permitiría. Salí de casa con mi nuevo bolso Chanel sin que ella se diera cuenta de nada, ingresé a mi auto y reproduje la canción 'Here Comes The Weekend' de P!nk en el reproductor del móvil que no dejaba de darme alertas de los comentarios que había atraído mi foto de hace unos minutos, amaba la tecnología cuando alzaba mi autoestima de formas tan enormes, y aunque sabía a conciencia que sonaba altamente superficial y vanidosa ya no me interesaba si es que a alguien le molestaba, sería yo sin dejar que me pisoteen, de esa manera seguiría el consejo de mi hermana mayor.
Al llegar, las miradas de tanto hombres, incluyendo a maestros, como mujeres se hacían más que obvias y admiradas al concentrarse en mi nuevo look y debía de admitir que me resultaba terriblemente placentero pues me sentía como esas muchachas en las películas cuando caminaban en cámara lenta agregándole cierto toque dramático a la escena al hacer su entrada triunfal como unas reinas totalmente desinteresadas en el resto del mundo, sin darse cuenta de que eran el centro del universo para los demás; y justo cuando pensé que las cosas no podían mejorar muchísimo más, sentí un par de presencias atrás de mí, al voltear noté a dos chicas de mi edad que conocía por ser las seguidoras de Tanya y por eso me sorprendía tanto que no estuvieran preocupándose por las necesidades de ella en vez de estar persiguiéndome como imanes por los pasillos que se abrían como el mar rojo cuando pasaba, se trataba de Bree Tanner y Angela Weber, ambas con lacio cabello negro azabache y extremadamente calladas para muchas cosas y boca sueltas para otras como los últimos chismes o alagar a su gobernante, cuando llegué a mi casillero para sacar mi libro de literatura me harté y las encaré.
▪ ¿Por qué me están siguiendo, eh? – pregunté con moderación sin ser muy permisiva pero tampoco menos dura, ellas se miraron la una a la otra con sus ojos azules para hacer una especie de intercambio de ideas psíquicamente o al menos eso creo pues parecían comunicarse con la mente por sus expresiones - ¿qué pasó con su reina abeja, Tanya?
▪ Tanya pasó de moda cuando la maestra Sanders le avisó que volvería a repetir el año frente a toda la clase el último día antes de que se graduara – admitió Bree riendo un poco sin dejar su seriedad de lado, yo había olvidado por completo que se suponía que se graduaría cuando esas vacaciones pasaran pero al parecer la volvería a ver quizá hasta que yo me gradúe de la Secundaria
▪ Y perdió su estatus como 'reina' cuando Dimitri le puso los cuernos con una niña de primer año en la fiesta de su supuesta graduación – explicó Angela mirando su móvil de reojo para luego mostrarme la foto que lo demostraba todo de una manera tan gráfica, ahí estaba Tanya con cara de pocos amigos señalando con un desprecio digno de estar en Jersey Shore, a Dimitri Peterson quien estaba en una cama junto a una chiquilla asiática que nunca había visto en mi vida – fue tan divertido cuando él le dijo que no significaba nada con los boxers abajo mientras todos veían su… - no dijo más pues mi expresión no estaba abierta a más chismes estúpidos, comencé a caminar obviándolas pero ellas quisieron seguir explicándome
▪ Ahora eres la más popular por tu apellido, porque te ves tan perfecta y eres novia de un atleta así que es tu derecho ser la siguiente reina, en términos medievales ingleses nosotras seremos tus ladys in waiting – amplió Bree aún más confundiéndome pues no tenía ni idea de que supiera de algo que implicara el estudio pues se conocía que sus tareas eran elaboradas por los nerds que querían tener su agradecimiento en espera por una palabra bonita aunque después se olvidaran de sus nombres
▪ Lo que sea, y si quieren ser mi sequito hay algunas reglas que deben acatar, ¿podrán hacerlo? – pregunté desinteresada pero con aires de superioridad rodeando mi mente pues por fin tenía la oportunidad de ser la mejor como mi hermana, ellas solo asintieron automáticamente – primeramente, no hablan si es que no es para alagarme cuando les pida eso, y segundo, tienen que cambiar sus atuendos, yo salgo con Marchesa y ustedes siguen con Forever21, mejoren en ese aspecto – me sentía tan rara cuando hablaba de esa manera tan frívola pero solo de esa forma alcanzaría la perfección máxima, Victoria me contó que solo las mejores modelos eran aquellas que creían que lo eran y actuaban así
Entré a la clase de literatura recordando que había olvidado por completo mi presentación oral sobre un autor talentoso pero polémico por solo una novela, en ese momento el único que pude recordar fue a Vladimir Nabokov cuando el maestro me llamó para exponer frente a la clase completa, yo había leído Lolita cuando tenía trece al encontrar el libro en el librero de mi hermana cuando ella salía de vacaciones con papá a Paris y yo me quedaba aquí en compañía de una aparentemente sobria madre que solo me sacaba para comprar sus vestidos de noche así que para no tener que acompañarla me ponía a leer en controversial libro que en estos tiempos me hacía sentir como Dolores Haze frente a los fotógrafos profesionales pero no al nivel superior de Victoria, lo expliqué tan bien que fue la primera vez que mis compañeros prestaron atención a la clase y eso le agradó al maestro pues había encontrado en lo tabú el tema favorita para hacernos aprender sin darnos cuenta, era la realidad en todas las épocas del siglo pasado y del presente pues a cualquier adolescente le fascina la idea de lo prohibido en las escuelas, al menos yo creía que solo era algo genético que habitaba en cada persona.
En el descanso conversé un poco con Benjamín sobre mi nueva ropa con la particular compañía de mis seguidoras, él me hartaba diciéndome que debía comer un chocolate de vez en cuando para no quedarme esquelética pero yo me defendía agregando que él debería preocuparse por su dieta y no por la mía porque al parecer no le estaba funcionando muy bien, escuché como las torpes detrás de mí reían al unísono por mi bromita inocente que pareció molestar a B.
▪ Mira, no te iba a decir nada pero honestamente ya me cansé de esa aptitud de diva con la cual haz regresado a la Secundaria, tú no eres así – se expresó con un tono de agresividad mirándome fijamente – ¿y esa banda de idiotas sin chiste? Tu ni siquiera soportas su voces nasales, te estas convirtiendo en una creída sin remedio de las que siempre te quejabas por la mínima ignorancia, todo eso del modelaje te está afectando mucho, ahora lo único que te falta es que agites pompones para el pervertido de James y te acuestes con él
▪ Pensé que me apoyarías, por fin estoy haciendo algo para estar más arriba que los otros y a ti solo te preocupa que engordé por ese asqueroso chocolate, - no podía creer que él se atreviera a criticarme siendo el menos indicado para hacer eso – me estoy volviendo un ser completamente perfecto, y tu ni siquiera tienes autoridad moral para juzgarme, te acuestas con la mitad del equipo de futbol – su mirada reflejaba rabia pero ya no me preocupaba pues si él no se preocupaba por mí como siempre lo hacía, solo porque había prosperado significaba que solo estaba conmigo cuando estábamos en el mismo puesto social, me puse de pie dispuesta a retirarme del lugar – ¡jamás me acostaría con James! Y no puedo creer que llegarás a pensar esa bajeza de mí
▪ ¡Todo esto es por la artificial de Victoria! – gritó detrás de mí mientras yo seguía caminando pero decidí parar para oír su patética excusa, - ¡ella te está cambiando para su beneficio! – volví a verlo
▪ ¿Y cómo se supone que me usa, ah? – pregunté sarcástica sin querer una estúpida respuesta de su parte - ¿por qué al parecer es la única que me apoya? ¿o por qué se ha vuelto mi mejor amiga en esa difícil industria?, ¿o quizá porque me entiende más de lo que tu jamás has podido y solo estas celoso?
▪ No – respondió suspirando – la perra sabe que cuando tu estas junto a ella, le abundan contratos con reconocidas marcas pero cuando tú no estás a su lado no tiene nada más que promociones de bronceadores que no funcionan – no lo podía creer – estas tan maravillada que ni te das cuenta de que te está utilizando de la más malévola forma, te está dando esas pastillitas para que no le falles – eso lo dijo en voz casi muda, aparentemente solo para mis oídos y me quedé en shock preguntándome '¿cómo sabía de eso?' – encontré un par en tu bolso cuando estábamos de compras, te estas arruinando y no voy a permitir que esa se salga con la suya
▪ ¿Sabes algo? – lo miré sin emociones – creo que solo estas celoso cuando ella es la que me apoya en todo – el negó con la cabeza mientras yo lo observaba decepcionada sobre todo lo que había dicho de ella – hoy puedo ver claramente que ella es mi única amiga verdadera
Recién fue ahí cuando me di cuenta de que todos habían oído nuestra discusión, mucha gente susurraba preguntas como '¿qué será el par en su bolso?', agradecía que nadie lo hubiera escuchado o sino ya me vería arruinado por un error al esconderlas cuidadosamente, no comprendía por qué B no podía entender que Victoria solo me trataba de ayudar e inclusive yo había sido la que le pidió tips para bajar de peso, quisiera que solo estuviera orgulloso de mí sin que me dijera su inoportuna opinión que cuando estaba en mi contra sinceramente no me importaba mucho, solo deseaba disfrutar de mi nueva posición en paz sin tener que lidiar con tonterías de niños de primaria, este era uno de los momentos en los cuales desearía poder estar haciendo photoshoots junto a mi amiga y ser libres por unas horas con nuestras almas.
Afortunadamente hoy tenía gimnasia y eso significaba bajar más de peso aparte de no tener que soportar la sombra de mi sequito con sus falsas frases aduladoras, no las soportaría hasta que las dos tuvieran atuendos decentes; para esta clase me coloqué un conjunto Nike que consistía de unos pequeños shorts negros, un top celeste sin mangas y un par de zapatillas blancas, mi hermoso cabello tuvo que ser amarrado en una coleta alta muy sofisticada. Cuando me encontraba corriendo ya casi en los últimos minutos de la dichosa clase en la cual habíamos subido esas difíciles cuerdas hasta el tope del gimnasio y jugar algo de vóleibol o como yo lo llamaba: ¨evitar que rompan tu nariz con un mate¨, vi a Jake correr a mi lado a propósito.
▪ Hola – lo saludé al no recibir ningún indicio de que él lo haría pues lo único que hacía era quedarse mirándome el rostro de una forma maleducada como si fuera un bicho raro
▪ ¿Por qué le gritaste así a Benjamín? ¡Es tu mejor amigo! – gritó enojado y asqueado con la voz no tan alta pero con la intención de llamarme la atención como si fuera mi propietario o algo parecido, eso me agriaba en serio
▪ Ok, ¡tú! No me gritas, y no es tu maldito problema que él me critique como un desquiciado – presenté mi situación dándole a conocer lo que no le interesaba, no entendía la manera en la cual me hablaba, y solo buscaba descansar durmiendo un rato, no que mi novio de pronto comenzara a fregarme el día aún más que Benjamín con sus innecesarios comentarios destructivos
▪ ¡Soy tu maldito novio, claro que es mi maldito problema!, me importas demasiado y necesito saber qué es lo que te sucede con ese tema del modelaje, - expresó con hipocresía, - sé que te está afectando, tienes que dejarlo. Me preocupas mucho, todo ha cambiado en tí. No quiero que nada te suceda – lo miré con una furia animal que nadie me quitaría a menos que me pidieran posar para Vogue o ser la siguiente Heidi Klum
▪ ¿Y desde cuándo? – pregunté sarcásticamente, aparentemente hoy era el día en el cual mis tonos solo tomaban esa dirección cómica para calmar las tensiones en mi interior – Porque hace meses que a ti solo te preocupaba tu maldito hockey, y yo era una egoísta por decirte lo que me sucedía en la vida y no prestarte atención más a ti, - él estaba en shock pues parecía que no se lo hubiera esperado – yo traté de ser una buena novia pero a ti eso te daba igual, e incluso te apuesto que ni siquiera te acordabas de que modelaba si es que no hubiera peleado hoy con B, - su expresión seguía siendo la misma – desde que tuvimos sexo ya no eres el mismo chico dulce de quien creí estar enamorada desde los catorce, y ahora ya ni me importa
El timbre sonó anunciando el fin de las clases del día de hoy, me alejé de su presencia desatando mi cabello mientras me dirigía a los cambiadores de chicas para ducharme y vestirme con un atuendo nuevo que consistía de un minivestido suelto con estampado de mínimas flores de colores celeste encendido, rosa, durazno y vino con mangas cortas, una casaca de lana azul por el viento que corría a esta hora, el collar de papá y unos zapatos de tacón rosa pálido con unos diseños de ramos de flores azules y purpuras con pequeñas lentejuelas del color de fondo; salí de ahí sin la compañía de las seguidoras del infierno pues estaban en detención gracias a mi gran suerte, y en los estacionamientos encontré a mi auto con alguien dentro así que rápidamente fui a ver quién era dándome una sorpresa oportuna para este día.
▪ Sorpresa, linda – me saludó Victoria mostrándome las llaves en su mano como si fueran un premio o algo así, le sonreí genuinamente por lo ingeniosa de su llegada aquí – ¿te llevo a casa?
▪ Mejor yo lo hago, siéntate en el asiento del copiloto y luego me explicas el porqué de la sorpresa – ella asintió e hizo lo que le pedí impresionando al porcentaje masculino de los estudiantes con su vestuario y apariencia, al llevar solo un ceñido minivestido negro dividido por un cierre dorado en el medio del mismo con tirantes gruesos y unas sandalias rojas de tacón que combinaban con sus labios gruesos
▪ Amo ver a los niños inocentes, me dan ganas de romper las leyes por algún jovencito – expresó con detalles como si fuera una especie de pervertida empedernida en busca de su siguiente presa, entramos y empecé a conducir dándome cuenta de que la canción 'I Wanna' de The All American Rejects estaba reproduciéndose en los parlantes de mi móvil, era una de las antiguas que me encantaban – tienes que ponerle mucha más seguridad a tu auto, fue asombrosamente fácil entrar cuando dejaste las llaves prendidas sin supervisión
Todo el camino hasta mi casa nos la pasamos cantando la misma canción una y otra vez pues era tan sugestiva que provocaba hacerlo muchas veces para poder sentirse identificada de alguna manera. Al llegar subimos directamente a mi habitación pues no quería toparme con mamá y arruinar aún más mi día, nos sentamos en mi cama a leer unas revistas populares de este año mientras ella fumaba unos cigarrillos de menta que según mi amiga eran muy nutritivos y satisfactorios.
▪ Hay una fiesta de Victoria Secret esta noche, Heidi me pidió que te llevara conmigo para divertirnos un poco – me informó animada como si fuera lo mejor que nos podría haber pasado y en serio lo era pues por fin notaba mi importancia para la agencia de Heidi y pasarla bien en el trabajo era lo mejor de estas oportunidades únicas - ¿aceptas? – Victoria me ofreció un cigarrillo de su cajetilla que aún seguía por la mitad al igual que las revistas que ahora estaban en el piso al ya haber sido leídas por ella
▪ Acepto – tomé el cigarrillo con los dedos pulgar e índice mientras ella acercaba su encendedor con la 'C' de su primer nombre en dorado para que fumara por primera vez en mi corta vida
Todo se sentía tan nuevo pero provocativo a la misma vez que no me importaron todas esas aburridas charlas sobre el cáncer a los pulmones, y solo pude pensar en esas películas donde te explicaban sin querer cómo hacerlo bien sin verte como una completa niña sin mundo, al exhalar en humo lo sentí adictivo pues realmente era de menta con un toque de malvavisco y lo bueno era que no engordaba. Con esto yo comenzaba a tomar oportunidades como retos que pasaría para llegar a ser la mejor en la profesión de mi vida, y gracias a Victoria el camino se hacía mucho más llevadero pues no se sentía con trabajo sino como una gran piscina olímpica en la cual ya no me podía ahogar a haber sido entrenada por una gran ex modelo como Heidi y una modelo llamada Victoria que no me dejaría caer por nuestra nueva amistad, y sabía que si me daba miedo podría confiar en las únicas que me habían mostrado un verdadero apoyo después de mi hermana en lo que me propusiera lograr para alcanzar el tope, estaría preparada para lo que viniera.
