Capítulo XIl: Adicta a un Momento

NESSIE'S PoV

Nunca me había sentido atraída a probarme ropa junto a mi hermana para decir cuan geniales nos veíamos o si no nos quedaba algo pues lo había considerado una niñería y no quería verme como una tonta frente a ella quedando como alguien inferior, jamás había tenido esa relación de mejores amigas con Bella pues para mí ella siempre había sido la imagen materna que se preocupaba por mí y me protegía de lo que fuera, solo nos comportábamos como niñas cuando cocinábamos algún postre en un fin de semana pero hasta en esos momentos la obvia diferencia de madurez siempre era visible entre nosotras así que compartir situaciones divertidas junto a Victoria era algo nuevo a lo que me estaba acostumbrando en muy poco tiempo, estábamos decidiendo que ropa me pondría para la fiesta pues tendría que ser algo minuciosamente sport sin dejar de ser sexy dada la ocasión a la cual asistiríamos y debía de admitir que ella tenía buen gusto en cuanto a lo revelador de las prendas pues tampoco quería que me viera como una zorra, mientras que ella se vestiría probablemente como una conejita de Playboy sin parecerlo por su físico de modelo de pasarela mas no de desnudos. Por fin pudimos decidirnos en un conjunto que a ambas nos encantó pues era simple pero a la moda y solo alguien con los ovarios necesarios lo usaría frente a desconocidos, se trataba de un jean ceñido de color azul marino casi negro a la cadera con líneas desteñidas algo plomas, una correa delgada con aplicaciones de pequeñísimos palillos dorados en toda su extensión, un corsé negro con diseño de florecitas color fresa con pequeñas hojas verdes que casi ni se notaban, una chaqueta negra de cuero con cierres de oro puro y unos zapatos de tacón alto con estampado felino pero con los colores del corsé; luego nos pusimos a bailar sin razón aparente arrojando las prendas que Heidi me había comprado y Victoria me había traído a su pedido para que dejáramos en alto el nombre de la agencia, yo pensaba lo mismo pero mi amiga era todo lo contrario diciéndome que los impresionaríamos siendo nosotras mismas y divirtiéndonos como nunca al solo disfrutar de una de las mejores fiestas según ella pues nuestra jefa ya la había puesto al día sobre quienes estarían ahí y como sería a comparación de cualquier after party que hayamos pisado antes, seguramente ahí estarían muchísimas modelos muy famosas como Rosie Huntington o Adriana Lima pasando cerca de nosotras, sería como ver a una estrella de Hollywood solo que mucho mejor, cuando me di cuenta de que era atractiva mi primer pensamiento acerca de modelar fue estando en una pasarela importante de esa marca pues le daba libertad a la chica de sonreír y moverse como más le plazca sin dejar de ser sofisticada en la pasarela usando solo lencería con unas alas de ángel o algún derivado de ellas.

Mientras bailábamos al ritmo de la canción 'Closer' de Tegan and Sara fumábamos esos cigarrillos celestiales que le daban algo de sabor a nuestro baile, en eso no notamos cuando mi madre abrió la puerta de mi habitación sin avisar antes encontrándonos así en un río de ropa nueva a nuestros pies y cada una con cigarrillos en los dedos que automáticamente escondimos atrás de nuestros cuerpos tratando de hacerlos invisibles de esa forma a su vista mientras nuestros ojos se ponían como platos y esbozábamos sonrisas amplias que demostraban una falsa inocencia.

▪ ¿Quién es tu amiga? – preguntó confiada mientras su vista se enfocaba en lo corto de su vestido y eso la hacía ver un poco mayor, así que no me creería que estaba en mi grado de estudios, alzó su ceja izquierda buscando respuestas que no llegaban pues aún las elaboraba en mi mente

▪ Ella es Vic… Vicky, - respondí rápidamente pero insegura mientras mi amiga giraba su cabeza para verme mientras trataba de evitar una carcajada que se veía venir; mamá seguía expectante – es una estudiante… graduada que me recomendó la consejera estudiantil para que me de consejos sobre…. sobre universidades que se acoplen a mis aptitudes intelectuales

▪ ¿En serio? ¿se graduó? – mientras preguntaba eso sarcásticamente se veía que no creía mucho y Victoria se enojaba por sus cuestionamientos acerca de su inteligencia, pero por tener buen físico siempre nos juzgaban como taradas sin cerebro así que ya estábamos acostumbradas a lidiar con los estereotipos o al menos yo si lo estaba, - ¡¿estabas fumando?! – mi madre se me acercó a mí sacando el cigarrillo de mis manos y me lo mostraba restregándomelo en la cara para que lo viera bien, luego encaró a Victoria - ¡¿le diste cigarrillos a mi hija?!

▪ Mamá, son medicinales, no me voy a morir por ellos – le expliqué a mi mamá sin que me importara lo que pensara pues a ella realmente no le interesaba lo que me sucedía, si hasta tuve que crear esa estúpida excusa para que lo considerara apropiado

▪ ¡Tú! – señaló a Victoria con el dedo índice como si le lanzara un hechizo o algo parecido con su mirada envenenada - ¡Te vas de mi casa en este maldito instante, antes de que llamé a la policía para que te encierren por darle nicotina a una menor!

Lógicamente que Victoria tomó su bolso y corrió escaleras abajo mientras mi madre la perseguía lanzándole más maldiciones por muchas razones que a su parecer estaban en lo correcto para defender a su hija, antes de que ella se fuera me hizo una seña con su mano para que la llame y claro que lo haría; mi madre se dirigía a la cocina para sacar una copa de vodka del refrigerador volviendo a sus antiguos hábitos adictivos.

▪ ¡No tenías que gritarle, ni botarla de esa manera! – le reclamé asqueada por su aptitud mientras que ella se terminaba la copa de un solo sorbido y me miraba muy seria

▪ Estas castigada, no vas a salir a ningún lado excepto a la Secundaria – susurró en un volumen que se podía escuchar pero parecía que para ella todo se solucionaba así aunque nunca antes había siquiera intentado esas técnicas pues siempre quería ser la mejor amiga de sus hijas en vez de su madre, yo resoplé en desacato y al parecer eso la enfureció más - ¡Mira, yo sé a ciencia cierta que jamás podrás ser perfecta como tu hermana, pero por lo menos debes de intentarlo y dejar esas estúpidas aptitudes de niña idiota! – me gritó hiriendo mis sentimientos aún más pero sin vergüenza al tener esa copa a su lado, y de seguro muy pronto iría por la segunda ronda - ¡No voy a permitir que te estropees la vida con esa clase de amigas que te van a llenar de adicciones!

▪ ¡Y me lo dice la ebria número uno de California! – grité sin que me interesara si se ofendía pues era la verdad - ¡No tienes autoridad sobre mí desde que te convertiste en un chiste por convertirte en una vieja borracha cuando te pones al bailar todas las malditas noches con todos los vagabundos que te paguen un trago más al final de cada una de tus ridículas fiestas!

Lo próximo que sentí fue una bofetada dada por ella sin remordimiento alguno por lo que acababa de hacer, solo me miró con odio y huyó de la situación como siempre lo hacía dejándome sola con el horrendo dolor que tenía en la mejilla por su golpe, esto era el maldito colmo pues solo le había dicho lo que pensaba desde hace mucho pero no me había atrevido a decirle por el poco respeto que le tenía pero en esta ocasión ella se había pasado de la raya al tratar a mi amiga así, no tenía derecho a nada por jamás haber sido una verdadera madre conmigo dejándome al cuidado de mi hermana que perdió su infancia gracias a eso, su niña perfecta estaba rota por su culpa al preocuparse por cada cosa que me sucedía y yo no me dejaría destruir por su poco tacto maternal así que alejé esa débil lagrima que amenazaba con salir de la cuenca de mi ojo derecho, me acerqué al congelador para sacar una bolsa de hielo y así evitar que mi mejilla se hinchara alejándome de la fiesta, a la que asistiría aunque no tuviera su innecesario permiso, no permitiría que impidiera la llegada de mi perfección.

Subí las escaleras hasta mi habitación encerrándome, llamé a Victoria avisándole que me viniera a recoger a eso de las ocho de la noche para cuando mi madre se escapara a su club nocturno para encontrar a un reemplazo para mi papá, quien me llamaba todos los días a las siete de la mañana para saber cómo estaba y si me encontraba bien, yo solo le decía que todo andaba bien pero que lo extrañaba a montones pues no quería arruinarle su viaje de trabajo por problemas que yo podía solucionar a mi manera, no deseaba armarle disgustos a mi cariñoso padre, y de alguna manera siempre sentía su presencia junto a mí gracias a ese especial collar que no me quitaba ni para dormir. Dormí un poco con el hielo pegado a mi mejilla para apresurar su acción sobre el rojizo color que podía llegar a tomar si no le aplicaba nada; y al despertarme me di cuenta de que ya eran las siete, lo que yo me tardaba en arreglarme era usualmente unos cuarenta minutos o incluso algunas veces hasta una hora así que me apresuré con el baño relajante, me sequé rápido para cambiarme la ropa que ya había escogido junto a mi amiga antes de que mi madre fuera brutal como la ebria que era pero le agregué unas pulseras, anillos y pendientes de Tiffany's, luego me maquillé con un poco de sombra roja oscura sobre los parpados y abajo también pero menos obviamente, mascara color caramelo oscuro, un poco de base en polvo para la mejilla afectada, labial rosa pálido y pinté mis uñas de tonos frambuesa para no desentonar el conjunto, me ondule una gran parte de mi cabello convirtiéndolo en un conjunto de bucles independientes del resto y solo la parte de las raíces en mi cuero cabelludo quedó lacia provocando que mi cabello se viera de una tonalidad rubia oscura, muy parecida al cabello de Alison Dilaurentis en la serie de televisión Pretty Little Liars provocando que me viera diferente y madura pero dándome una apariencia de tigresa dejando en el pasado a la carita angelical de niña.

Escuché cuando mi mamá salió de casa seguramente pensando que me pondría a pensar en lo mal que había actuado pero no era así ya que al pasar solo unos tres minutos desde su ida vino Victoria a recogerme en su convertible rojo haciendo sonar el claxon para avisarme de su llegada, salí con mi nuevo bolso de hombro tranquilamente sin sentirme una quebradora de normas o algo por el estilo pues mi mamá ni siquiera me había tratado de encerrar, mi amiga me recibió con una sonrisa y pude notar que su atuendo estaba compuesto por un escotado top negro sin mangas que acentuaba su cintura haciéndola ver aún más pequeña, una minifalda de tubo hecha de lentejuelas plateadas y unos zapatos de tacón alto con el diseño de hologramas azules eléctricos que combinaban con su bolso y accesorios varios, su cabello estaba ondulado en capas dándole mucho volumen, su maquillaje era casi idéntico al mío con la excepción de la sombra de parpados que en su caso era azul; en el auto nos pusimos a escuchar la canción 'Nice Guys Finish Last' de Cobra Starship durante el recorrido hasta una de esas mansiones que anunciaban como antiguos hogares de las estrellas de cine al mudarse con sus tocados griegos, en la entrada habían dos hombres enormes con lentes de sol y trajes negros cuidando la entrada de toda la fila de personas que solo deseaban entrar al lugar de donde salían las luces psicodélicas y la pegajosa música, nadie pasaba hasta que Victoria le dijo de parte de quien veníamos dejándonos entrar a la fiesta para la protesta de muchos que siguieron esperando que se compadecieran de ellos y los dejaran ingresar, pero no fue así. Podía ver a muchas personas caminando por todos los alrededores del lugar con vasos de champagne en sus manos mientras se tomaban fotografías con sus móviles modernísimos, era como vivir en una fantasía que sentía un hogar.

▪ Ness, deja de verte asombrada – replicó Victoria de forma amable sin mirarme poniendo su palma en la cintura con estilo, yo dejé de parecer tan anonadada – actúa como ellos, como si fueras la mejor de aquí, imagina que eres el entretenimiento principal que todos esperan con ansias

No hablé, ni protesté pues ella tenía razón en lo que me trataba de enseñar, y si quería ser perfecta debería comenzar a comportarme como tal para lograr serlo. Luego de una media hora de bailar en exceso y beber muchos tragos sin embriagarnos, notamos a un par de hombres jóvenes mirándonos desde hace unos minutos así que no tardaron mucho tiempo en acercarse a nosotros, y en poco tiempo me encontraba coqueteando con uno de ellos que me resultaba interesantemente atractivo que se llamaba Vladimir, era un modelo ucraniano con su peculiar acento que lo hacía ver aún más provocativo de lo que ya era y tenía veintidós años, llevábamos conversando coquetamente como unos diez minutos en una habitación con muchos armarios hechos de mármol que nos pareció acogedor y aislado para conocernos mejor, miré mi móvil que estaba vibrando a causa de un mensaje de Victoria diciendo que me le acercara.

▪ Y, ¿qué te parece sin nos metemos a la piscina desnudos?, ¿no crees que podría ser divertido, Nessie? – me preguntó con su sexy acento presionándome contra el frío mármol de manera sugestiva que debía admitir que me agradaba pero no tenía tiempo aunque me atrajera de tal forma, él beso mi cuello y yo deseaba desfallecer pero no podía con tanta presión

▪ Lo siento, lindo – tomé su mejilla cuidadosamente con mi palma despegándolo de mí y me liberé de su error – no será hoy – lo dejé atrás y podría jurar que escuché un 'hey' algo molesto de su parte así que solo volteé a verlo con una sonrisa culpable al ver que había provocado una reacción de su parte, se sobreentendía a lo que me refería

Caminé por entre la gente que se me quedaba viendo con mucho interés y eso era lo que me agradaba de hacer una entrada triunfal, pude ver a Victoria haciéndome señas en los jardines de atrás conversando con un muchacho que parecía tener mi edad o quizá solo se veía muy joven para estas fiestas; sentí que alguien me detuvo así que volteé para ver de quien se trataba, era una señorita de la edad de Heidi aparentemente, su cabello era corto como el de un pixie de color plateado con ojos celestes que la hacían ver fuera de este mundo, me sonreía de forma extraña pero no maleducada así que no era una acosadora en serie.

▪ ¿Sí?, ¿se le ofrece algo? – pregunté amablemente mientras ella me recorría con la mirada y yo ya me comenzaba a sentir incómoda, pensaba que no había más gente peculiar aparte de Vladimir en esta fiesta pero veía que me equivocaba

▪ Oh, no vayas a pensar que soy un bicho raro, es solo que eres realmente hermosa – expresó emocionada como si fuera una de esas maestras de kínder que aman su trabajo con los niños juguetones, su mirada brillaba como un par de estrellas en el firmamento

▪ Ok, gracias – la seguía mirando extraño porque no comprendía el significado de todo esto y hacía donde nos iba a llevar

▪ Bueno, vine a la fiesta pensando que no encontraría nada que me impresionara, pero veo que sí encontré a alguien, ¿te gustaría trabajar como modelo de Victoria Secret en un gran desfile que se hará en dos meses? – preguntó con su misma emoción de antes que ahora se reflejaba en mis ojos cuando dijo la palabra desfile, no podía creer nada de esto, todo era muy rápido para mis sentidos de adolescente – es una oportunidad por la que miles de jovencitas no dudarían en matar para tenerla en su poder, ¿aceptas?

▪ Por supuesto – respondí con una enorme sonrisa que casi provocaba dolor en mi rostro, no recordaba cuando había sonreído tanto en el pasado pues siempre andaba toda seria por la vida pero ahora si tenía muy buenas razones para cambiar mi expresión

▪ ¿Tienes agente? – preguntó sacándome de mi trance por la oportunidad, ahora se veía contenta pero seria a la misma vez, asentí con la cabeza - ¿quién?

▪ Heidi Banks – admití con orgullo al pronunciar su nombre mientras la señorita mostraba su admiración al oír de quien se trataba, mi jefa se emocionaría tanto como yo con esta oferta

▪ Entonces, mañana mismo la llamaré para felicitarla por su hermosa pupila que nos servirá mucho en la pasarela – avisó con honestidad mientras yo solo podía imaginarme a mí misma como modelo ahí viendo como mis sueños se cumplían a la vez, ella sacó una pequeña tarjetita de su adornado bolso – toma mi tarjeta para mantenernos en contacto para firmar algunas formalidades, aunque con Heidi junto a ti lo sabrás todo sobre estos eventos así que siéntete bienvenida de antemano, querida… - buscaba mi nombre

▪ Renesmeé Swan, ¿y usted es? – pregunté sin perder la educación pues lo seguía haciendo sin poder mirarla a los ojos, me sentía tan pequeña frente a ella

▪ Rebekah Black, mucho gusto señorita afortunada Swan – respondió con gracia y elegancia, me sonrió por última vez antes de darse la vuelta y desaparecer entre la multitud

Velozmente me apresuré a dónde se encontraba Victoria algo confundida porque había conversado con una completa extraña, nos desasimos de su compañero en menos de un minuto para poder contarle la gran noticia de mi estado laboral que ya no se limitaría a los photoshoots sino que ahora recorrería las pasarelas mostrando mi nato talento para esta profesión y así demostraría que mi madre se equivocaba, pues yo valía mucho sintiéndome protegida por este nuevo empleo que me emocionaba con cada segundo que transcurría pues el tan solo imaginarlo ya no era suficiente, ya deseaba comenzar a vivirlo como una realidad futura en no tanto tiempo.

▪ ¿Adivina qué? – probé las ganas de saber todo de Victoria en menos de un minuto pues su emoción también se hacía presente aunque no tanto como la mía en mi interior

▪ ¿Qué? – preguntó expectante, mirándome a los ojos directamente sin poderse resistir por mucho tiempo más

▪ ¡Me acaban de contratar para desfilar en Victoria Secret! – la felicidad salía por mis poros como si no pudiera emanar nada más, me encantaba sentirme parte de algo tan grande y significativo como esto

▪ ¡Oh por Dios! – gritó mi amiga orgullosa de mí, nos abrazamos con fuerza por todo lo que sucedía en este día que comenzó terrible con todas las estúpidas peleas con quien creí era mi amigo, con mi… ya ni sabía que era Jake de mí, y con mi maldita madre, esto no lo veía venir pero al final de mi tormenta me trajo un arcoíris que no dejaría su lugar hasta que yo lo decidiera así

Lo que sí no veía venir fue que al separarme de Victoria, nuestros rostros se acercaron mucho y lo único que podía hacer era ver sus grandes ojos verdes, lo siguiente que sentí fueron sus labios danzando contra los míos, sentí algo gracioso en el vientre muy parecido a lo que sentía con el antiguo Jale. Lo que mi mente preguntaba era: '¿cómo diablos estaba sucediendo esto?'.