Disclaimer: Los personajes no me pertenecen. Son propiedad de Masami Kurumada y de Shiori Teshirogi. Únicamente Eleanora (OC) es de mi autoría.


Aclaración: Último capítulo, AD (Dimensión Alterna: mismos personajes, mismo universo, historia distinta.), Aspros/Defteros x OC. Aspros está muerto, por las razones que todos conocemos, mientras que Defteros porta la armadura de Géminis luego de haberse entrenado en la Isla Kanon y habita en el Santuario.


"El pasado es una colección interminable de horrores que sólo merece el más completo de los olvidos; el futuro, una incógnita poco confiable que es preciso asegurar; el presente, el campo de batalla donde hay que garantizarse la vejez." – Ernesto Mallo


Defteros, cómodamente sentado sobre una manta en el pasto apoyando la espalda sobre un árbol, observaba a su pequeña Eleanora recoger flores de todo tipo de aquel prado que habían visitado esa tarde. Habían pasado poco más de cuatro meses desde que iniciaron su relación de noviazgo, debidamente aprobada por el Patriarca, relación que intentaban mantener alejada de los ojos del resto de sus compañeros que no hacían más que cuestionar sobre temas íntimos o relacionados al pasado.

El único de los caballeros que estaba al tanto de todo era Asmita, quien de vez en cuando solía compartir algún rato esporádico que se permitía en medio de sus meditaciones profundas realizadas a diario, cosa que era agradecida por Defteros, ya que prefería aprovechar la mayor cantidad de tiempo posible a solas con Eleanora.

Esa tarde Defteros estaba más pensativo que de costumbre a ojos de Eleanora, incluso un tanto preocupado y trastornado, mas supuso que todo se debía a la cercanía de la guerra santa. Ya Hades había empezado a moverse en las sombras, por lo que cada vez era menor el tiempo que podían compartir.

-Mira Def, ¿te gustan?- inquirió la joven doncella acercándose al caballero de Géminis quien seguía sumido en sus pensamientos, mostrándole el ramo de flores que acaba de formar.

-¿Eh? Si…-replicó repentinamente descolocado posando su mirada en el sonriente rostro de su novia.

-Son para ponerlas en tu templo…-agregó tomando asiento junto a él, siendo rápidamente levantada por Defteros y colocada en medio de sus piernas de espaldas a él, para después sentir como él la envolvía suavemente con sus brazos, depositando un beso en el cuello de la chica quien se estremeció al contacto.

-¿En Géminis? Últimamente hay mas color en el templo del que ha habido en los últimos años gracias a tus ramos…-comentó a modo de broma, aspirando el aroma a flores que la pequeña doncella emanaba, deseando grabárselo a fuego en su olfato.

Eleanora no pudo reprimir la carcajada. Era cierto, cada vez que podía llevaba un ramo de flores al templo de Géminis, gesto al cual Defteros se había acostumbrado y agradecía con una sonrisa; esas flores en medio de la frialdad y soledad de Géminis le parecía una alegoría de la presencia de Eleanora en la vida de él mismo.

-Defteros, hay algo que deseo preguntarte…

-¿Qué es lo que sucede, pequeña?- contestó Defteros permitiéndole girarse en medio de sus piernas, quedando ambos sentados frente a frente.

-No sé si sean ideas mías, pero te he visto de cierta forma preocupado y distraído estos últimos días, ¿Hay algo que deba saber? ¿Estás bien?

Defteros soltó un bufido y con el dorso de su mano derecha recorrió la nívea piel de Eleanora.- Créeme, eso es algo que no deseas saber…

-Def por favor, estoy muy preocupada por ti, no importa lo que sea, tan solo dímelo, no puedo estar tranquila al saber que tú no te encuentras bien…

El aludido tomó una bocanada de aire puro antes de decidirse a hablar, llevaba días con lo mismo, y ese día en especial, se encontraba más inquieto que nunca al respecto, por lo que quizá el compartirlo con ella lo ayudaría a tranquilizarse un poco.

-Se trata de él, Eleanora…

-¿De él?- repitió Eleanora con cierto recelo.

-Sí, de él…-confirmó, viendo como el rostro ya preocupado de Eleanora se agravaba aun mas.- Llevo días sintiendo su presencia en Géminis, y durante mis sueños se vienen a mi mente imágenes del pasado…

-¿Estás seguro? Pero, ¿Cómo puede ser posible?

-No lo sé pequeña, pero si hay alguna manera de volver a la vida después de la muerte, no me sorprendería que él la conociese…

Permanecieron en silencio durante varios minutos, tiempo que aprovechó Eleanora para ordenar sus ideas con respecto a una posible reaparición de aquel personaje en escena, y que Defteros utilizó para escrutar el rostro de la joven en busca de algún ápice de duda o arrepentimiento.

-Defteros.- llamó Eleanora con firmeza.- Sea lo que sea que haya venido a hacer, puedes contar conmigo para contrarrestarlo. Esto no cambia nada entre nosotros.

-¿Estás segura? ¿Crees poder ir en contra de alguien a quien amaste alguna vez?-preguntó Defteros ligeramente dudoso.

-Nunca podría olvidar lo que siento por ti, ni ir en contra tuya, mi lealtad está contigo hasta el final. Él no significa nada para mí, lo que sentí por él no fue más que una admiración mal sobrellevada.-aclaró la joven muy segura de sí misma, al momento que depositaba un nuevo beso en la comisura de los labios de su interlocutor.

Cierta sensación de alivio y seguridad embargó a Defteros, quien se encargó de profundizar aquel beso tomando a Eleanora de la cintura y acercándola hacia él. La beso con devoción y pasión profunda, como si se le fuera la vida en ello. La doncella sintió como su piel quemaba a causa del intenso calor que desbordaba Defteros a cada momento, como si el volcán de la Isla Kanon estuviese vivo dentro de él.

-Eso era todo lo que necesitaba escuchar de ti, para ser capaz de enfrentarme a él.-afirmó el de Géminis con los labios apoyados sobre la frente de Eleanora, luego de haber separado sus labios en busca de oxígeno con el cual calmar la combustión que tomaba posesión de su cuerpo en aquel preciso momento y que amenazaba con calcinarle desde el interior.


El sol comenzaba a caer, lo cual significaba que ya era tiempo de volver al Santuario, cosa que la joven pareja obedeció a regañadientes. Después de recoger todo lo que habían llevado al prado, se encaminaron de regreso a paso lento.

Conversaron sobre temas diversos, hasta que llegaron al pie de las escalinatas que conducían a las doce casas, en donde Defteros se despidió de Eleanora, ya que esta debía ir a reportarse con su superiora que se encontraba en el área de los comedores cercanos al campo de entrenamiento, y a su regreso, Defteros la acompañaría hasta sus aposentos que se encontraba en un ala contigua a la cámara del Patriarca.

Un delicado beso fue la despedida y el de Géminis la observó partir con una sonrisa en el rostro. Reanudó la marcha con gesto contrariado, a medida que se acercaba a Géminis aquella presencia se hacía cada vez más notoria, y se preguntaba cómo es que ninguno de sus compañeros era capaz de sentirla.

-Asmita…- llamó Defteros vía cosmo.

-¿Sucede algo, Defteros? Pensé que seguirías de paseo con Eleanora…

-Así era, pero ella se dirigió a los comedores a reportarse con su superiora…

-Entiendo. Estoy seguro de que no me has llamado únicamente para eso, ¿verdad?

Defteros sonrió, Asmita podría ser ciego, pero jamás tonto, no había nada que se le escapara al guardián de Virgo.

-Tienes razón en eso. Asmita necesito que no permitas que Eleanora regrese a Géminis.

-Dime Defteros, ¿tiene esto algo que ver con la alteración que siento en tu cosmo?

-Tengo una visita en Géminis, y necesito que ella se mantenga lo más lejos posible, no quiero que salga perjudicada.

Esta vez fue Asmita quien se permitió una sonrisa ladina. Sabía exactamente de que estaba hablando su compañero. Había sentido la presencia maligna desde que esta había aparecido, pero había decidido no interceder en aquello, esa batalla con el fantasma le correspondía únicamente a Defteros, y a Eleanora, por supuesto.

-No te preocupes Defteros, ella estará bien…

-Bien… te lo agradezco Asmita.-y de esa manera cortaron comunicación, emprendiendo el camino a Géminis nuevamente.


Cuando al fin estuvo en la entrada del templo tomó una bocanada de aire, preparándose para el que podría ser el enfrentamiento más trascendental de toda su existencia.

Caminó a paso lento, adentrándose con parsimonia al interior de Géminis; a medida que avanzaba la presencia maligna se hacía cada vez más fuerte, y de la misma forma, los latidos de su corazón. ¿Cómo sería verlo después de tanto tiempo? ¿Qué es lo que pretendía?

-Pero mira nada más, el dorado te sienta muy bien, hermano…-escuchó el susurro de aquel que se ocultaba en las sombras de la parte privada de Géminis.

-La ambición, hermano, fue lo que te impidió brillar…- contestó acercándose lentamente hacía donde el sonido de aquella voz tan conocida le indicaba.

-¿Ambición, dices? No me hagas reír, Segundo. El único codicioso aquí eres tú. Te has esforzado en robar todo lo que algún día me perteneció. Incluso ella…

La imponente figura del antiguo santo de Géminis emergió de entre las sombras, envuelta en una versión oscura de la brillante armadura que era portada por Defteros.

-Tú sabes muy bien que Géminis me reconoció hace mucho tiempo como su digno portador. Y estoy aquí ocupando el lugar que tú manchaste con tu ambición desmedida, dándole el honor que se merece.

-¿Y qué me dices de ella, Defteros? ¿Crees que también te reconoce a ti, por encima de mí?- musitó mordaz, intentando sembrar dudas en el corazón del noble caballero. - ¿Estás seguro de que te ama a ti, y no al reflejo de mi, en ti?

Defteros apretó el puño en señal de impotencia. Aun en su corazón guardaba dudas acerca de aquello, y al parecer Aspros seguía siendo tan astuto como siempre, escrutando lugares insospechados de su interior.


Con una sonrisa en el rostro, Eleanora emprendía el camino hacia Géminis después de haberse reportado con su superiora. Aun a pesar del pequeño momento de distracción que tuvo al encontrarse con algunas de sus compañeras que aun se encontraban envueltas en los quehaceres diarios, la reciente conversación con Defteros le seguía acribillando el pensamiento.

Sabía exactamente la corriente de pensamiento que debía estarse agolpando en la mente de su amado, aun a pesar del tiempo juntos, era obvio que aquella inseguridad no desaparecería tan fácilmente de Defteros, él se lo advirtió, era un fantasma que aun debía vencer.

Justo cuando avanzaba entre Aries y Tauro se encontró cara a cara con la figura del santo de Virgo, quien con rostro impasible pareciera estar esperándola.

-Eleanora…-saludó Asmita de brazos cruzado cuando sintió que la joven se encontraba lo suficientemente cerca como para escucharle sin necesidad de alzar demasiado la voz.

-Sr. Asmita, buenas tardes…-replicó con cordialidad, acostumbrada a tratar al joven hindú con respeto.

-Supongo que estás al tanto de lo que está ocurriendo en Géminis en este preciso momento, ¿verdad? – inquirió Asmita con parsimonia sintiendo la alteración y preocupación de la joven.

-¿Es él? ¿Está aquí?- cuestionó, preocupándose aun mas por una posible afirmación de parte del de Virgo.

-En efecto, Eleanora. Defteros no quería involucrarte en ello, pero a mi juicio, creo que tu presencia es clave en este enfrentamiento.- contestó dando media vuelta, e indicándole con un gesto a Eleanora que se dirigiese a Géminis.

Asintiendo y murmurando un profundo "gracias", Eleanora reanudó la marcha a Géminis, esta vez a paso rápido. A medida que se acercaba su corazón latía cada vez más y mas rápido, anticipándose a lo que pudiese estar ocurriendo en el tercer templo.


-¡Defteros!-llamó sin respuesta alguna apenas puso un pie en Géminis.- ¡Defteros, ¿en dónde estás?!

Eleanora recorrió el templo entero en busca del aludido, se inmiscuyó incluso en la parte privada del templo, y en la habitación del gemelo menor, sin obtener éxito alguno.

-Pero miren quien llegó…- la piel de Eleanora se erizó por completo cuando escuchó aquella voz a sus espaldas. Se giró rápidamente, únicamente para llevarse un susto de muerte que provocó que cayera sentada en el frío suelo de Géminis.

-Aspros…-murmuró atónita, observando detenidamente la versión oscura de la armadura de Géminis que era portada por el antiguo caballero, quien tenía algunos rasguños y cortes en la piel, producto de la breve batalla que sostuvo con Defteros en otra dimensión y que detuvo al ver a Eleanora llegar al templo.

-Cuanto tiempo sin vernos, Eleanora. No has cambiado en absoluto…-comentó Aspros disfrutando de la expresión de terror que poblaba el siempre amable rostro de la joven.

-¡¿Qué haces aquí?! ¡¿Dónde está Defteros?!- reclamó recuperando poco a poco la lucidez de pensamiento y colocándose de pie nuevamente para encarar a quien alguna vez creyó amar.

-Entonces si es cierto.- musitó Aspros colocándose de frente a Eleanora con un escaso metro de distancia entre ellos. – Me has cambiado por mi hermano. Aunque eso no debería de asombrarme, somos muy parecidos después de todo. ¿Estás consolando mi pérdida con él?- preguntó mordaz, acercando su mano derecha al rostro de Eleanora para acariciarlo.

-¡TE EQUIVOCAS!- rugió Eleanora apartando de un manotazo el claro gesto de Aspros.- Tú y Defteros no tienen ningún parecido, en absoluto. Yo lo amo a él, lo que sentí por ti no fue más que una admiración mal sobrellevada que no me permitió ver tu verdadera cara. Tú eres parte del pasado, Aspros, un pasado que no merece ser recordado.

Una carcajada malévola resonó en todo el templo. Aspros se acercó y con rudeza haló a Eleanora hacia sí, apresándola entre sus brazos. Eleanora de cierta forma asqueada intentaba zafarse sin éxito de la fortaleza que representaba Aspros.

-Eleanora, mi querida Eleanora. ¿Estás intentando decirme que realmente amas a mi sombra? ¡No me hagas reír!

-No me interesa tu opinión, Aspros. ¡Ahora suéltame, y dime de una vez en donde se encuentra Defteros! – solicitó fúrica Eleanora, logrando zafarse ágilmente de los brazos del gemelo mayor.

-¿Por qué no aprovechamos que Defteros debe de estar perdido en alguna dimensión, y cumplo el mayor anhelo de tu infancia?- una sonrisa sádica se dibujó en los labios del antiguo caballero, quien en un abrir y cerrar de ojos volvió a estrechar entre sus brazos a la joven con rudeza, levantándola del suelo y apoyando su delgado cuerpo en la fría pared de piedra.- Estoy seguro de que siempre soñaste con esto…

Sin un ápice de delicadeza, Aspros tomó posesión de los labios de la que alguna vez consideró una amiga. Su lengua se abrió paso en la boca de la chica sin pudor alguno, mientras que con sus dientes se dedicaba a mordisquear todo a su paso, dejando un rastro de sangre.

Con una de sus manos recorría la nívea piel, palpando lugares nunca alcanzados, reservados para una ocasión mucho más especial que aquella. Aspros podía sentir las lagrimas de la joven correr libremente por su rostro, y los sollozos escapar de aquellos delgados labios cubiertos de sangre.

-¡NOOOO, SUÉLTAME ASPROS! ¡SUÉLTAME! – el rugido desesperado de Eleanora resonó con fuerza en Géminis, al mismo tiempo que el cuerpo de Aspros era azotado con violencia en uno de los pilares del templo.

-¡MALDITO! ¡NUNCA MAS SE TE OCURRA EL VOLVER A PONERLE UNA MANO ENCIMA A ELEANORA, O TE MATO OTRA VEZ!- gritó Defteros furibundo colocando a Eleanora detrás suyo, mientras observaba como Aspros se reincorporaba con una sonrisa desquiciada en el rostro, la misma que tenía el día de su muerte cuando se aplicó a sí mismo el Satán Imperial.

-Segundo, lo de aquella ocasión no fue más que suerte. Pero no te preocupes, tendrás tu oportunidad para enfrentarme nuevamente y ver quién de los dos merece qué. Por ahora, disfruta de lo que alguna vez me perteneció…-replicó Aspros posando su mirada en Eleanora, quien le sostenía la mirada con clara repulsión en los ojos.- Por cierto, siéntete orgulloso de tu mujercita, parece que sí encontró la diferencia entre tú y yo…

En un abrir y cerrar de ojos, una nueva dimensión fue abierta por Aspros, listo para marcharse de aquel lugar que alguna vez llamó hogar.- Nos veremos en la guerra santa, Segundo, y allí consumaré mi venganza…

Inmediatamente la dimensión se cerró, llevándose consigo a Aspros. Eleanora cayó de rodillas al suelo cubriendo su rostro con vergüenza. Defteros se deshizo de Géminis, enviándola de regreso a su caja de pandora. Tomó a Eleanora entre sus brazos, y con cuidado la llevó a su habitación, recostándola en la cama y permitiéndole desahogarse.


-Perdóname por no llegar antes…-susurró Defteros cuando escuchó que los sollozos de Eleanora fueron decreciendo, hasta convertirse únicamente en una respiración acompasada.

-Defteros, tuve tanto miedo…-confesó lanzándose a los brazos del gemelo menor quien la recibió con ternura.- Me siento sucia, mancillada, avergonzada, utilizada… me siento como la peor escoria de este mundo… quisiera arrancarme la piel, los labios…l-lo…-y antes de que pudiera seguir hablando, fue acallada por los labios de Defteros, que asaltó su boca con marcada desesperación.

Para Eleanora la diferencia fue clara. A pesar de la ansiedad que denotaba el beso, los labios de Defteros eran como una dulce caricia que mermaba el dolor del maltrato que recientemente había recibido. Sus manos a pesar de contener la dureza de sus intensos entrenamientos, le transmitían la más intensa ternura que alguien como él podía albergar.

-Permíteme borrar la vergüenza de tu piel…- susurró Defteros al oído de Eleanora, haciendo a la joven estremecerse de pies a cabeza.- Permíteme quemarte con el fuego del volcán que vive en mi interior…

No supo si fue cuando sus manos recorrieron la piel de sus muslos con suavidad, o cuando sus labios recorrieron su cuello con adoración, pero perdió control de sí misma por completo, entregándose a ese hombre que desde siempre la amó. Se dejó hacer sin oponer resistencia alguna, disfrutando de otro nivel de contacto que desconectó su cerebro de su cuerpo, dejándola como una criatura sin voluntad a merced de la pasión de su creador.

Ni siquiera la punzada de intenso dolor que recorrió su cuerpo al tener la masculinidad de Defteros por vez primera en su interior logró sacarla de ese estupor pasional en el que había sido envuelta. Estaba perdida en él, y él en ella, los intensos suspiros y gemidos denotaban el profundo deleite en el que se hallaba consumido el gemelo menor al hacerla suya por primera vez.

Eleanora soportó valientemente la pérdida de su pureza a manos del hombre que amaba, y cuando todo terminó, hallándose ambos satisfechos, unos fuertes brazos la estrecharon, mientras que varoniles manos la acariciaban con devoción bajo las delgadas sábanas que cubrían sus cuerpos.

Volvió a dejarse llevar, esta vez por los brazos de Morfeo…


-Debo suponer que Eleanora sigue en Géminis…

-Supones bien…

-Entonces no debo preocuparme por no haber hecho lo que me pediste, ¿verdad?

-No, al parecer otra vez volviste a tener razón…

-Era una batalla de dos, Defteros, pero no creas que ha terminado…

-Eso lo sé… pero por lo menos el capítulo que le concernía a ella ha sido cerrado…

-Y por lo que puedo sentir en tu esencia, claramente, ya han abierto el suyo propio…

-No voy a mentirte, pero tampoco te daré detalles…

-No los esperaba…

-Muchas gracias, Asmita…

Un bufido acompañado de una corta risa fue su única respuesta. La próxima vez en que la sombra y el fantasma se encontraran, seria la definitiva.


Lo prometido hace mucho tiempo, es una gran deuda jajajaja

Aquí les traigo la segunda parte de este one-shoot que se convirtió en two-shoot. Espero no haberles decepcionado, porque sinceramente no me convencí del todo con esta segunda parte, pero sentía la necesidad urgente de escribirla, a mi musa le está dando por querer culminar los pendientes.

Me verán por aquí de vez en cuando (aun debo cosas, y si no quiero morir será mejor que las escriba y las suba jajajaja) pero una vez pague todo lo que debo, me desapareceré por un tiempito, ¡y es que mi primer bebé viene en camino, ya tengo 3 meses de embarazo y resulta que el pequeño/a es bastante inquieto!

Les puedo adelantar que si es varoncito se llamará Ilias Gian Marco (Ilias como el papá de Regulus, y Gian Marco en honor a Manigoldo en mi fanfic "Non Je Ne Regrette Rian", no me dejan ponerle Degel, ni mucho menos Albafika, Regulus, Defteros, Aspros, Kardia, o como ningún otro de los dorados, así que tendré que conformarme con eso). Y si es niña se llamará Alessia Victoria (Alessia, como la protagonista de "Non Je Ne Regrette Rian", y Victoria, porque bueno, es mi segundo nombre jajajaja).

¡Muchas gracias de antemano por leer, y por los hermosos reviews que se que dejaran!

XOXO!