Capítulo XV: Todas Las Flores Son Bellas
NESSIE'S PoV
El tiempo había transcurrido y el día de la verdad ya estaba aquí, gracias al gran esfuerzo que había efectuado para tener el peso requerido por Heidi para estar totalmente perfecta en el tan esperado desfile que cambiaría mi vida por completo si estaba presentable y daba una buena impresión, con los kilos perdidos me sentía mucho más confiada pues no había subido nada ni siquiera por la docena de tomates que me había engullido ayer para tener algo de color en las mejillas pues últimamente estaba extremadamente pálida, y había leído en una página web que esas verduras le ponían color a un rostro blanquísimo como el mío, y debía de admitir que me veía como una ninfa invernal, tan delicada como los pétalos de una rosa naciente. Y nadie había podido detenerme cuando me aventuré a alistarme para el evento ocho horas antes de lo acordado pues estaba tan entusiasmada con el tema de irme de una buena vez, me había colocado un minivestido blanco con cuello cerrado de manga acero con la falda dividida entre los colores blanco y rosa pálido desde la cintura que bajaba como una escocesa sin los detalles a cuadros, una sandalias color piel de tacón alto con una ramificaciones en plateado sobre el empeine en forma de cruz, un pequeño bolso con la apariencia de un libro blanco con las hojas plomizas, una pulsera de cuentas rosadas junto a una de perlas plateadas y unos pendientes colgantes de lágrima hecha de una gran perla color piel delineada por medianos diamantes con forma de pentágono, también había alisado mi cabello para que se viera muy distinguido sin dejar ni una parte ondeada y pinté mis uñas de rosa bebé, me maquillé con sombras durazno para los parpados, mascara castaña para las pestañas y labial color rosado para mis gruesos labios. Había visto ese look en un drama medieval que me gustó mucho así que decidí probarlo hoy para verme única entre todas las demás modelos que ya eran veteranas con la marca, últimamente estaba navegando la internet en exceso, viendo series de televisión, descargando música ilegalmente sin que me atraparan en el acto, averiguando sobre distintos temas que me intrigaban e inclusive revisando mi Tumblr y Facebook (cosa que no hacía hace tres años) y me sorprendí al ver todas las solicitudes de amistad que había recibido, creo que eran hasta más de quinientas y también muchos mensajes de distintos muchachos que me preguntaban si quería ir al baile invernal con ellos, muchos de esos ni los conocía de vista pero si reconocía que Ben me había invitado hace un mes dejando a la pobre de Bree en el tercer puesto de sus opciones, aunque sí me alegró ver que Jake no me había olvidado pues sin importar que no lo haya hecho por las redes sociales, él me había puesto una invitación ingeniosa en mi casillero hace una semana con una familia entera de mariposas que al yo abrir el locker salieron disparadas arrojando una tarjeta ingeniosa, y por más sádico que haya sido para los insectos me sentía alagada ante tanto empeño romántico y fantasioso que le había puesto a su idea; obviamente lo había rechazado educadamente aunque me encantó el gesto y estuve a punto de saltar a sus brazos rogándole a él que regresara conmigo pero debía respetarme a mí misma dejando de pensar en ello para no dañarme aún más con malas emociones que solo me perjudicarían cuando él se aburriera de mí nuevamente, me juré que no volvería a caer y respetaría ese juramento aunque mi corazón deseara lo contrario, pero ni siquiera sabía lo que yo misma quería pues con ese estúpido beso me he cuestionado hasta en lo más mínimo hasta llegar a averiguar en Google lo que me sucedía y si era normal o ya me estaba volviendo loca, odiaba recurrir a un buscador pero no confiaba en nadie de este estado pues no tenía ni a mi mejor amigo, ni le podía decir a Jake o a mi madre, y no quería abrumar a mi hermana con mis tontos problemas de adolescente así que lo que me quedaba era o buscar en internet o hablar con la Srta. Duran, quien estaba más interesada en ver los últimos episodios de esta temporada de Mad Men que cumplir con su deber como consejera estudiantil, así que luego de verme una última vez en mi espejo saqué mi iPad y comencé a buscar todo lo relacionado con mis sentimientos encontrados, entre muchas palabras como transición a homosexualidad encontré la palabra que me llamó más la atención y gracias a la cual empecé a investigar mucho más, era: Bisexualidad, y aunque siempre había pensado que uno podía ser gay o heterosexual pero ahora todos los archivos de conceptos que había almacenado con el pasar de los años se iba borrando y reescribiendo con muchas cosas diferentes, todo ya dejaba de ser blanco o negro para dar paso a una explosión de colores distintos que se mezclaban entre sí dando unas bellas tonalidades que nunca antes creí poder observar en mi corta vida, todo tenía una explicación lógica pero aún no sabía si esa verdad se aplicaba a mí pues era muy cierto que podía tener una ligera atracción a Victoria desde aquel beso que ya no parecía ser tan malo como creía pero no tenía idea si es que sentía algo más que solo eso, ya no temía sentirme atraída pero si con ganas de poder descubrir si es que lo era o no lo era, pero al menos podía dejar de preguntarme muchas cosas y le ponía tiempo a mi vida como debía de ser desde hace mucho.
Me tomé una taza de café helado sin azúcar ni edulcorantes pues no quería volver a dormirme en pleno desfile, deseaba que todo saliera excelente y no hubiera ni la más mínima falla pues no soportaría avergonzarme en algo tan importante como lo era esta pasarela. El tiempo pasó y comencé a sentirme tan feliz que hasta cuando sonó el chirriante timbre de la casa me pareció el canto de los ángeles, abrí la puerta y pude ver a Victoria esperándome mientras me enteraba de que la hora de la verdad había llegado, ella estaba vestida con un minivestido dorado strapless hasta más debajo de la mitad del muslo fabricado con una extraña textura rocosa parecida a la piel de cocodrilo que parecía entrelazarse en el medio, una pulsera gruesa de oro hecha con pequeñísimas placas cuadradas unidas por sus lados, un corto collar de perlas color durazno pálido con tres esferas hechas de mínimos diamantes en el centro divididas por cuatro perlas medianas entre sí y un par de zapatos de tacón color crema revestidos con una correíta y con una capa de encaje negro que dibujaban unas flores de siete pétalos unidas por una enredadera de espinas muy delgadas; su peinado era parecido al mío solo que unos cuantos mechones de cabello estaban hechos unos rizos elegantes, su maquillaje era dorado con la excepción del intenso negro que abundaba en su delineador de ojos y en su esmalte, se veía como una mina de oro, literalmente.
▪ Hey, niña – me saludó ella con un tono infantil mientras observaba mi vestido – ¡te ves fabulosa! – me señaló con el dedo índice muchas veces aclarando su punto – ahora me siento muy celosa, pero no importa, vámonos ya que Heidi está desesperada con los planes de boda y el desfile de hoy que parece que esta con el síndrome premenstrual de una adolescente, ¡es tan molesto! – se quejó tomando mi brazo
Prácticamente me arrastró hasta el auto de Heidi que ni me saludó y solo arrancó, me di cuenta de que se había puesto unos lentes oscuros del tipo que Madonna usaría para ocultar sus nuevas arrugas y que su cabello estaba sujetado en un moño victoriano, se oía la canción 'Dance Dance' de Fall Out Boy mientras Victoria me contaba todo lo último en la agencia sobre las 'rubias' que con cada día que pasaba se ponían unas contra otras comandadas por su líder derrocándose entre sí con trucos sucios y por lo cual Heidi había comandado el despido de Noela por crear un ambiente letal para sus compañeras, eso me hizo realmente feliz pues se lo merecía por tantas maldades que había cometido y había tratado de cometer muchas cosas en mi contra así que recibía lo que había entregado, mi amiga también me habló de cómo sería el desfile y como debíamos de comportarnos, teníamos que sonreír ante todo sin creernos lo mejor del mundo y comportarnos educadamente con la gente de ahí, teníamos que estar calmadas cuando pasáramos entre los fotógrafos de la entrada que nos atacarían con los flashes de las cámaras enormes de profesionales que llevarían. Trataba de relajarme pero no lo lograba pues me sentía nerviosa con todo lo que ella me contaba, y temía perder el control de la situación cometiendo errores cuando debía de ser perfecta, al parecer Victoria notó mi intranquilidad y trató de calmarme tomando mi mano para luego mirándome con una sonrisa inocente que nunca creí que ella podía poseer en sí, ella era muy dulce cuando se lo proponía y debía de admitir que me agradaba esa aptitud en mi amiga. Le sonreí con ternura y en pocos segundos ambas salimos del auto junto a Heidi, comencé a sentir los flashes pero seguí caminando como si no estuvieran ahí, nos dirigimos directamente a donde se encontraba la señora Rebekah Black que nos recibió con un beso en cada mejilla y nos indicó cuales serían nuestros cambiadores y detrás de que chica estaríamos en cada sección de la muestra, por ejemplo yo siempre desfilaría luego de Violet Julius (una muchacha morena de unos veintitrés años que era muy bonita con sus característicos ojos grises, muy agradable) y mi amiga lo haría después de Claire Litium (todo lo contrario a Violet al tener un carácter ácido y con aires de diva que nadie le bajaba, tenía unos ojos verdes que caían muy bien con su lacio cabello negro azabache dándole un look de gótica a la moda); me cambié el primer conjunto de lencería que era de encaje francés color blanco con diseños de espinas delineadas con una fina tela roja como la sangre que se hacía notar desde lejos junto a unas alas que parecían estar hechas de tela de araña pues eran de un blanco casi transparente y rugoso muy lujoso y también tenía puesto unos tacones rojos simples de Zac Posen que se me veían muy bien con todo el hermoso conjunto, luego me arreglaron el cabello poniéndole unas extensiones que se ubicaban como un flequillo rectangular en la parte superior de la frente, me maquillaron con unas sombras blancas y una máscara plateada a la par con el labial (siendo honesta, jamás había visto tal color en mis pestañas ni labios, pensaba que no existía al ser tan futurista y poco realista pero me había equivocado en grande, aparentemente), al salir para hacer mi fila para desfilar logré ver a Victoria que llevaba un conjunto parecido al mío pero en tonalidades verdes desde el agua hasta el militar y su cabello era igual al mío, lo que provocó que al observarnos riéramos al ver lo idénticamente extrañas que nos veíamos pues era hilarante y cómico, al menos para nosotras pues al parecer aquí también existía una maldita Noela, bueno, en realidad habían demasiadas chicas que nos observaban mal como si pudieran acuchillarnos con su mirada asesina.
▪ ¡Mira cuantas chicas están celosas de ti! – exclamó ella mientras cada una se retiraba con una sonrisa falsa por su furia en el interior, - ¡Incluso Litium esta aterrorizada por tu mera presencia en el desfile!
▪ No lo creo, pienso que te teme a ti pues tienes más seguridad de la que ella jamás poseerá en su cuerpo – la aclamé con honestidad mientras ella me abrazaba como a su peluche de felpa favorito – y tu luces mejor que ella
▪ Tú también, en serio – afirmó haciéndome sonrojar y mirar hacia abajo por las emociones que emanaban de mi sistema pues no quería que ella lo notara – si antes te veías ardiente, ahora te ves mucho más – sonrió con dulzura nuevamente provocándome un nuevo sonrojo que sentía en mis cálidas mejillas – y amiga mía, el blanco es definitivamente tu color
▪ Gracias, cuando era niña ni soñaba con ponerme este color, era como una pesadilla para mí pues mi mamá siempre intentaba que me vistiera como un angelito ridículo pero yo arruinaba sus intentos – le expliqué riendo pues su reacción fue también sonreír y a la hora de recordarlo lo asocié con las alas que vestía y que al final mi madre había triunfado sobre mí al menos en este aspecto algo trastornado de lo que ella deseaba; observé como la línea se acortaba – ponte atenta, ya creo que te va a tocar desfilar
Unos cinco segundos después fue el turno de mi amiga y simplemente brilló como un diamante recién tallado, pero lo mejor fue cuando me tocó a mí pues pude sonreír realmente al estar disfrutando de la velada, ya no sentía miedo ni nervios por lo que pudiera pasar pues me sentía libre y veía a Heidi sentada asintiéndome como si me estuviera dando su visto bueno, todo se sentía correcto de alguna forma u otra al tan solo sentir los flashes de las cámaras cuando me veían sonreír, ese minuto de desfile se sentía como un siglo pues me fijaba en todo viéndome en un pedestal, me sentía perfecta justo aquí sin la sombra de mi hermana ni el constante recuerdo que mi madre me mostraba aclarándome que jamás sería lo suficientemente buena para llenar los zapatos de Bella, pero con este acontecimiento la estaba callando al dejar de ser una niña promedio para convertirme en un ángel que resplandecía con cada paso que daba, ya no era el dibujo de un infante con crayones rotos sino que ahora me había vuelto una obra de arte controversial de Da Vinci, y me sentía de esa forma como si fuera un enorme pedazo de arte que el resto admiraba por todas las razones correctas. Luego de eso me vestí con muchos conjuntos azules, rojos y plomos que sacaban lo mejor de mí dando a conocer que podía ser versátil en cuanto a los colores que llevaba en mi cuerpo, no medí el tiempo pues lo estaba disfrutando por primera vez en mi vida y quizá tanto como la primera y única vez que tuve sexo con Jake, me sentía plena en un mundo en el cual yo debía de haber nacido, era como si la pasarela fuera mi madre verdadera que evitaba que me cayera al abrazarme mostrándome al mundo que solo veía mi única perfección, no era como la Secundaria pues mis calificaciones siempre eran sobresalientes aquí, no me sentía obligada a ser perfecta pero aun así lo era ante los demás e inclusive pude comprobar que Victoria tenía razón acerca de Claire Litium pues cada vez que yo terminaba de salir ella se notaba nerviosa y asustada observando cada dimensión de mis pasos como si quisiera copiarlos para hacerlos mejor, hasta Violet se comenzó a sentir amenazada pues me felicitaba de forma miedosa y con ganas de llorar, odiaba provocar el llanto pero era la única forma de triunfar, como decía Victoria: ¨debíamos hacer lo que sea para cumplir nuestros anhelos, lo que sea sin importar lo que fuera¨.
Por fin, llegó la hora de cerrar el desfile y en un minuto me tocaría, solo llevaba puesto un enterizo que se veía doloroso de vestir pero no lo era tanto pues tenía una tela muy parecida a lo duro del yeso, era de color leche cremosa con detalles hermosos en encaje negro en la parte del bajo vientre y en cada pecho como si fueran dos mesas francesas de la aristocracia salidas del Mundo de la Maravillas por lo torcidas que se veían con sus patas caídas y largas también tenía encima una correa gruesa de cuero color piel con detalles artísticos que parecían ser dibujos hechos con carbón caliente, llevaba un collar de oro con un gigantesco diamante color durazno pálido adornado con bordes gruesos dorados que lo sostenían al medio de la cadena, un par de aretes en forma de perlas grandes, unas grandes pulseras en cada antebrazo hechas de plata blanca y unas sandalias de tacón color piel con dos solapas que se unían para cubrir un poco del empeine recubiertas con una especie de escarcha de distintos colores de los cuales solo predominaban el blanco y turquesa con una delgada correa en el tobillo hechas por la casa Kaufman Franco; me quitaron las extensiones haciendo un peinado clásico de Victoria Secret con caída de cascada y una especie de cola de pavo real hecha de metal de abanico colocado en mi parte trasera por la cintura con una tela que caía desde la parte más alta de color perla; pude ver como Victoria terminaba de desfilar como siempre con esa alegría digna de alguien de su edad y siendo honesta ella siempre emanaba un jubilo que se esperaría de una niña pequeña que lo ve todo hermoso y sin falla alguna, al terminar solo le sonreí pues en un minuto me tocaría a mí desfilar, ahí fue cuando todo parecía andar en cámara lenta pues comencé con tranquilidad con las manos en la cadera mostrando la mejor de mis sonrisas al ritmo de la canción 'I Wanna Go' de Britney Spears, que si bien era de un año pasado aún se sabía lucir por lo juvenil que sonaba ante este tipo de eventos, me dio la confianza que hace mucho que no tenía ni siquiera con Victoria pues necesitaba de un empujón que yo misma debía darme y así lo había efectuado, e inclusive mandé un beso volado a las personas sentadas sintiéndome tan grandiosa como la misma Adriana Lima, la sensación de ser alabada por otros me levantaba el autoestima como nunca antes había sucedido, ya no era la otra chica Swan.
Al finalizar, volví a entrar sorprendiéndome por un repentino abrazo de mi amiga como si fuera un oso de felpa irrompible.
▪ ¡Felicitaciones! – exclamaba ella llevándome hasta afuera de los vestidores para poder hablar con normalidad – estuviste genial, hasta yo me creí que eras una veterana de la pasarela, en serio creo que naciste para esto
▪ Gracias, y tú también estuviste fantástica – afirmé saltando en tacones junto a mi amiga, menos mal que nos habíamos sacado las colas de pavo real antes o se habrían caído llegando a romperse o lastimarnos terriblemente, parecíamos niñas al reaccionar de esa manera pero era lo que sentíamos
▪ ¡Y ya no quiero que estés molesta conmigo por lo del viejo verde! – me dijo ella alzando un poco la voz pues la música estaba demasiado alta aunque ya no estábamos en la pasarela
▪ No te preocupes, es tu vida y puedes hacer lo que quieras sin rendirle cuentas a nadie – le expliqué con sinceridad sin preocuparme mucho pues al fin y al cabo no me tenía que rendir explicaciones a mí sino a sí misma pues sus decisiones le afectarían a ella, no a mí
▪ Pero como sea, él no me interesa en lo absoluto, no me importa nadie – expresó mirándome a los ojos fijamente y entonces sentí un roce de nuestros labios, ese beso no fue impulsivo ni causado por la emoción, era diferente y me hacía ver las estrellas como solo pensé verlas con Jake pero ya no me sentía rara pues sabía lo que era – nadie más que tu – me sonrió genuinamente y yo hice lo mismo
▪ ¿No es un beso accidental? – pregunté sin nervios pero si con mi sonrisa permanente que no parecía quitarse con nada mientras entrecerraba los ojos, tomó mi mano cariñosamente
▪ No, en lo absoluto – respondió con rapidez pero muy exacta en su elección de palabras mientras movía mi mano columpiándola como si fuéramos unas niñas pequeñas – apúrate que tenemos que salir en cinco minutos para la presentación final – ella me soltó la mano y se metió a su cambiador
Ahora comprendía que me había enamorado extrañamente de ella pues disfrutaba pasar tiempo juntas y no como amigas ni compañeras de trabajo sino como algo más intenso, pero no por eso lograba borrar a Jake de mi mente así que volvía a confundirme pues aunque fuera bisexual, eso no significaba que podía amar a dos personas a la vez ya que en ningún concepto del amor eso estaba permitido, tenía que elegir en este elaborado triángulo amoroso que yo sola había formado por dejar que las cosas fluyan como el agua.
