Aclaración: Último capítulo, DA (Dimensión Alterna: mismos personajes, mismo universo, historia distinta.), Aspros/Defteros x OC. Aspros está muerto, por las razones que todos conocemos, mientras que Defteros porta la armadura de Géminis luego de haberse entrenado en la Isla Kanon y habita en el Santuario.
Disclaimer: los personajes no me pertenecen, son propiedad de Shiori Teshirogi y de Masami Kurumada.
Notas: después de tanto tiempo vengo con el, ahora si, último capítulo de este one-shoot que se convirtió en three-shoot. ¡Esto es en celebración del nacimiento de mi bebé, que está próximo a cumplir sus primeros tres meses de vida!
"Cuando mi voz calle con la muerte, mi corazón te seguirá hablando." - Rabindranath Tagore
Por enésima vez aquel día enjugó las lágrimas que deliberadamente recorrían su entristecido rostro. Hacían dos meses ya desde que su mundo había cambiado por completo, desde que la alegría había abandonado su corazón, desde que su fuerza y fortaleza habían sido cegadas por el frío viento de la muerte. Dos meses en que todo había terminado y se había visto obligada a empezar de cero una nueva vida que se le antojaba insípida.
Es como si el mundo hubiese acabado para ella: de repente ya no albergaba esperanzas ni ilusiones futuras, ya no soñaba, ya no deseaba... ¡Y como no! De solo recordar aquella fatídica noticia, sentía que moría en vida una y otra vez, junto a él.
-"Ha muerto... lo siento mucho Eleanora"-ya ni siquiera recordaba el rostro de aquel que le había dado la noticia, solo sabía que a partir de ese momento el cielo, la vida y todo a su alrededor había perdido su sentido y color.
Sabía que podía pasar, es mas, sabía que era algo prácticamente seguro, pero aun así, nunca se está lo suficientemente listo para perder a la persona que amas, aquella que le daba sentido a tu mundo, aquella que con su sola presencia era capaz de llevarse hasta la nube mas negra.
-Ellie...-la puerta de su habitación se abrió lentamente, revelando la llegada de Serinsa y Agasha. A la primera la conocía desde sus tiempos de aprendiz del caballero de Tauro, Aldebarán, y a la segunda la había conocido hacía poco durante las labores de restauración en el Santuario.
Junto con Serinsa se habían mudado compartiendo gastos a Rodorio, ya era imposible para ella el volver a ser doncella del Santuario. No podría volver a vivir allí sin sentir la angustia de saber que nunca lo volvería a ver caminar portando con orgullo la armadura de Géminis con su andar tan sigiloso y a la vez tan temible. No soportaría el pasar por su templo y encontrarse con el frío vacío de la ausencia; no, ya el Santuario no sería lo mismo sin su amado Defteros.
-Hola chicas...-saludó desganada. Ambas jóvenes tomaron asiento en la cama de Serinsa, mientras se dedicaban a observar el cada vez mas desgastado semblante de la antigua doncella, semblante que demostraba la pena que aún albergaba su corazón por la tan difícil pérdida.- Discúlpenme, pero no me siento tan bien como para ir hoy al Santuario a colaborar con la reconstrucción.
-No te preocupes.-respondió Serinsa con una sonrisa.-Eso se nota a leguas. ¿Qué les parece si nos tomamos el día y aprovechamos para conversar y compartir un rato?
Tanto Agasha como Eleanora asintieron, una más animada que la otra por obvias razones. Se trasladaron a la cocina y luego de preparar algunos bocadillos y bebidas volvieron a la habitación para pasar el resto del día entre chicas.
Las conversaciones viajaron desde los horrores vividos durante la recién terminada Guerra Santa, hasta las historias de aprendiz de Serinsa junto a su maestro Aldebarán, el fallecido caballero de Piscis, Albafika, y la relación entre Eleanora y Defteros.
Cuando las campanas dieron las cuatro de la tarde, tanto Serinsa como Agasha se despidieron de Eleanora, la primera aprovecharía la compañía de Agasha, quien se dirigía a la pequeña floristería propiedad de su padre, para pasar por los campos de entrenamiento a visitar a Teneo.
Un tanto mas tranquila, Eleanora se dirigió de nueva cuenta a su habitación. Se había desahogado hablando cuanto quiso y cuanto pudo de Defteros con sus amigas, lloró, se quejó, recordó, todo en busca de un poco de sosiego para su alma.
Se puso de pie con dificultad y caminó hacia la ventana para ver si así el viento lograba llevarse consigo aunque fuese un poco de esa tristeza que se había vuelto tan habitual en su rostro. Sintió la brisa enfriar sus mejillas cubiertas del rastro de las que alguna vez fueron lágrimas saladas, y un suspiro lastimero escapó de sus cuarteados labios.
-Defteros... siento que morí junto a tí...-murmuró al viento, soñando con que de alguna forma sus palabras lograban alcanzarle en el mas allá.- Me enseñaste tantas cosas, mas nunca me enseñaste a estar sin ti, a pesar de que sabías que muy probablemente no regresarías nunca más a mi lado...
Otro suspiro escapó de sus labios, mientras se sentaba en una pequeña silla próxima a la ventana de aquel pequeño hogar que se había convertido en su refugio.
Se dejó acariciar por las suaves corrientes de viento que se colaban por la ventana, mientras que acomodaba su cuerpo en la silla de madera lista para darle tregua a su corazón, ya había sido suficiente de llorar y lamentar por aquel día, mañana llegaría y podría continuar.
-No estás sola...-Eleanora se puso de pie dando un respingo, y desesperada buscó con su mirada el origen de aquella voz tan familiar.
-¿Def? ¿Defteros, eres tú?-preguntó al viento que parecía ser el portador de aquel mensaje. Su piel se erizó ante la posibilidad, y por un segundo sintió que un viento de alivio envolvía su interior después de tanto sufrimiento.
-Si, soy yo... aunque no por mucho tiempo...- respondió el gemelo menor. Se las había arreglado para por lo menos poder hablarle por última vez; su dolor le alcanzaba, incluso, hasta el mas allá, negándole la paz a su propia alma por dejarla en aquella condición.
-Def... te extraño...-susurró Eleanora con voz acongojada y el rostro una vez mas abnegado en lágrimas, apretando los párpados con fuerza, temiendo que si abría los ojos perdería ese canal de comunicación con su gran amor.- Siento que ya no puedo continuar, no tengo nada, no tengo a nadie...
-En eso te equivocas, sabes perfectamente que jamás te dejaría sola por completo.-replicó Defteros con voz suave pero aplomada.-¿Recuerdas la última noche que pasamos juntos? Me aseguré de dejarte un recuerdo eterno; seguramente hará trastabillar tu mundo al principio, pero después lo amarás mucho más de lo que me amaste a mí...
-¿A que te refieres? ¿Acaso estoy...?-Eleanora dejó la pregunta al aire cuando escuchó una risilla traviesa en respuesta e instantáneamente posó una mano de manera protectora sobre su vientre. Rememoró los últimos meses y volvió a derramar lágrimas, esta vez de una felicidad cubierta de un poco de preocupación, al darse cuenta de la ausencia de su período menstrual, cosa que ni siquiera había notado debido a su extremo luto.
-Ya vez que no estás tan sola después de todo...-musitó Defteros, para luego soltar un suspiro cansino.-Perdóname por dejarte semejante responsabilidad a ti sola. Sé que serás capaz de salir adelante, pero aun así me duele saber que no estaré junto a tí y que tampoco podré conocerlo o conocerla... También lamento haberte dejado en estas condiciones, sé que no la tendrás fácil al ser madre soltera, especialmente porque tal situación no está bien vista ante la sociedad...
-Si hay algo que aprendí de tí, es que no debe importarme lo que diga la gente, los únicos capaces de comprender alguna situación, son aquellos que están involucrados en ella.- Eleanora sonrió para sí misma, sintiendo nacer algo nuevo en su interior, un nuevo tipo de amor, un nuevo tipo de fortaleza para seguir viviendo.-Además, no es una responsabilidad Def, es una oportunidad... una nueva razón para vivir después de haberlo perdido todo...-respondió dando gracias al cielo por poder albergar en su interior el fruto del amor del único hombre que verdaderamente amó.- Sé que no será fácil, y que quizá no sea bien considerada dentro de la sociedad, pero no me importa, yo sabré salir adelante y hacerte sentir orgulloso aunque no estés con nosotros...
-Lo sé, sé que lo harás, si hay algo que siempre he admirado de tí, es el ser capaz de salir adelante y sobreponerte a cualquier situación por mas que sea difícil al principio...-Una sonrisa sincera apareció por primera vez en mucho tiempo en el rostro de Eleanora- Solo te pido una única cosa... si llegasen a ser dos, por favor, no permitas que suceda lo mismo que ocurrió con Aspros y conmigo...-su voz se quebró, por mas que intentó no pudo evitarlo, y estaba seguro que de estar cara a cara frente a Eleanora, lágrimas hubieran cubierto su rostro por primera vez en la historia del demonio de la Isla Kanon.- Aléjalos del Santuario de ser necesario, pero que no se repita la historia... y si llegase a ser inevitable, nunca permitas que se marque diferencia alguna entre ellos; que no haya un Primero y un Segundo, es lo único que te pido...
-No te preocupes Def, jamás permitiría que algo así sucediese de nuevo, no después de haber vivido de cerca tu tragedia y la de Aspros, y de amarte como te amo...
-Yo también te amo, y ni siquiera la muerte podrá acabar con lo que siento por tí...- la voz de Defteros se tornó en un susurro, dejando entrever el fin de aquella oportunidad.- Gracias Eleanora, por amarme tanto, por darle un poco de color a mi vida, por creer en mí y por hacerme tan feliz... pero especialmente gracias por permitirme vivir a través de ti y del hijo que llevas en tu vientre...
-Defteros, mi amor...-Eleanora se prometió que esa sería la última vez que lloraría por la muerte de Defteros, en cambio, se propuso que saldría adelante y que en el mas allá dibujaría una sonrisa en el rostro de su amado.
*Cinco años después, Santuario de Athena, Grecia*
Hacía mucho que las delicadas corrientes de viento griegas no azotaban su larga cabellera de aquella manera tan característica. Le brindaban una sensación de paz y tranquilidad, como si le dieran la bienvenida a la entrañable tierra que la vio nacer.
Sentada en el verde y suave pasto rememoraba los últimos años de su vida. Después de mucho pensar, había decidido abandonar su ciudad natal siguiendo un presentimiento, y a pesar de que en el principio no fue para nada fácil, logró vencer las adversidades y salir adelante. Ahora, cinco años después, se había atrevido a regresar con el pequeño Ajax de la mano, listos para afrontar aquella realidad que hacía poco había confirmado, pero que siempre había sospechado: Ajax había despertado su cosmo y para su tranquilidad, era Virgo la constelación que lo amparaba, estaba segura de que Asmita habría hecho algún comentario extraño, del tipo que solía hacer, al respecto.
Se sentía tranquila porque había cumplido la promesa hecha a Defteros hacía ya tanto tiempo, estaba segura de que su amado descansaba en paz sabiendo a su hijo lejos de las tragedias de Géminis. Y aunque no había rehecho su vida al lado de otro hombre, no le preocupaba en lo absoluto; Ajax había resultado con el carácter demasiado parecido al que su padre había desarrollado luego de su entrenamiento en la Isla Kanon, conservando aun así aquella ternura tan característica, y muy oculta, de Defteros.
-¡Mamá, mamá!-escuchó que su pequeño le llamaba desesperadamente con el cabello alborotado por el viento y una sonrisa en su rostro. Se deleitó en observarlo correr hacia ella; Ajax era la viva imagen de su padre, con la única diferencia de que su cabello era color castaño claro y lacio, al igual que el de ella.-¡La encontré, la encontré!
Con una sonrisa, Eleanora se puso de pie, sacudió su vestido y tomó entre sus manos los ramos de flores que hacía poco había comprado en la floristería de Agasha luego de haber pasado a saludar a Serinsa para que ambas conocieran en persona a su pequeño retoño, dado que había abandonado Grecia con muy pocos meses de embarazo y se había trasladado a la India, diciendo que su esposo había muerto en una de las tantas guerras que se desarrollaban en Europa en aquellos años, acallando así cualquier comentario malicioso.
Ajax tomó uno de los ramos de manos de su madre y entrelazando sus pequeños dedos con los de ella, la guió emocionado hasta el lugar de su descubrimiento.
-Es esta, ¿verdad mami?-inquirió el pequeño de pie frente a la lápida de piedra que había estado buscando durante tanto tiempo en aquel cementerio donde, según su madre, descansaban los guerreros de la diosa Athena muertos en combate.
-Defteros de Géminis...-leyó Eleanora, ya sin sentir aquel nudo en la garganta que la despedazaba interiormente.-Si mi pequeño, esta es la tumba de tu padre...-y del amor de mi vida, agregó para sí.
Ajax colocó el ramo de flores sobre la lápida y tomó asiento en el verde pasto, intentando leer las letras que hacía poco su mamá había musitado en voz alta, siento observado por ella con profunda ternura.
-¡Hola papi! ¡Yo soy Ajax, tu hijo!-se presentó el pequeño, como si aquella lápida de piedra le fuese a responder.-Acabamos de regresar a Grecia, mami me dijo que naciste aquí y que te criaste en el Santuario de la diosa Athena. ¿Sabes? Yo también tengo esa cosa llamada cosmo, y dice mamá que nací bajo la constelación de Virgo, y que el antiguo caballero de Virgo, Asmita, era tu mejor amigo, y que nació en la India al igual que yo.
Una suave brisa trajo consigo una sensación de respuesta, provocando que Eleanora cerrara sus ojos al notar que pequeñas lágrimas empezaban a escapar de sus párpados. Decidió dejar a su hijo conversar todo lo que quisiera, las otras paradas del recorrido en aquel cementerio podían esperar.
-Papi, a veces me siento triste porque no estás conmigo, pero mami siempre me dice que tu me amabas mucho y que desde antes que naciera tu ya estabas muy contento y orgulloso de mí.-confesó el pequeño sintiendo como los brazos de su madre se cernían sobre él en un abrazo protector.-Yo también te amo mucho papi, y al igual que mami hizo, dibujaré una sonrisa de orgullo en tu rostro, y te prometo que la próxima vez que regresé aquí será portando la armadura dorada de Virgo, sin importar que tan difícil sea, ni cuanto me tenga que esforzar.
Sin poder continuar con aquella charla, Ajax se envolvió en los brazos de su madre, dejando escapar unas cuantas lágrimas las cuales eran compartidas por ella al escuchar la determinación de su pequeño al tomar semejante decisión.
-Estoy segura de que lo lograrás mi pequeño, y de que tu padre ya está sumamente orgulloso de tí desde donde sea que se encuentre.-dijo Eleanora tomando entre sus manos el rostro de su hijo bañado en lágrimas, quien en respuesta susurró un débil si, acompañado de un leve asentimiento.-¿Que te parece si seguimos con nuestro recorrido y visitamos la tumba de tu tío Aspros, la de tu futuro antecesor, Asmita de Virgo y después vamos a que conozcas al Patriarca Shion?
-Si mami...-replicó el pequeño enjugando sus lágrimas y disponiéndose a seguir a su madre a donde ella le indicara.
*Siete años después*
Un joven de tez trigueña y larga cabellera lacia color castaño claro pulcramente peinada, estatura media, complexión delgada y levemente fornida gracias a los intentos entrenamientos, se hallaba sentado en posición de loto, y a su lado lado descansaba la pandora box que con mucho esfuerzo había obtenido hacía tan poco tiempo. Sus párpados, habitualmente cerrados, ocultaban unas orbes azul profundo que ahora entreabría con parsimonia para observar a través de ellas el paisaje a su alrededor.
-Padre, tal como te lo prometí, he regresado después de haber ganado la armadura dorada de Virgo.-musitó con orgullo contenido, sabiéndose cumplidor de aquella promesa hecha hacía años atrás.- Ha sido muy difícil este camino que hace ya tanto tiempo decidí recorrer, incluso mamá ya partió a tu lado, debido a un extraño virus que hasta hace poco aquejaba a mas de medio continente. Espero que se hayan podido encontrar y descansar juntos en paz. Yo por mi parte me preparo para salir a mi primera misión como caballero dorado de Virgo. No te niego que estoy nervioso, pero puede mas la emoción y determinación de cumplir de manera excelente con mi deber, que el temor mismo; espero que tu amigo Asmita me considere por lo menos como un digno sucesor suyo, aunque según el Patriarca, él y yo somos un poco distintos; sé que aun me falta mucho por alcanzar, pero confío en que lo lograré, y que te haré sentir orgulloso desde donde sea que te encuentres...
-¡Eh, Ajax, es hora de partir!-un chico de tez ligeramente bronceada, complexión delgada y fornida, ojos grises, y larga cabellera negra lacia un tanto alborotada, le hacía señas al caballero de Virgo para que se diera prisa.
-¡Es cierto, olvidé decírtelo!-reconoció dándose una palmada en la frente y haciéndole señas a su compañero para que lo esperara.- Ese que me está llamando es mi parabatai, Doryan de Géminis; para tu tranquilidad no volverá a ocurrir lo sucedido entre mi Tío Aspros y tu otra vez, Doryan perdió a su hermano gemelo mayor y a su familia meses antes de llegar al Santuario a manos de unos bandoleros que asaltaron su hogar a las afueras de Atenas. Así que descansa en paz papá, y por favor salúdame a mamá, no te imaginas cuanto los extraño...
Ajax tomó su pandora box y luego de sacudir su gabardina, se puso de pie y se dirigió hacia su compañero para emprender así el viaje para cumplir con su primera misión como un caballero dorado de Athena.
-¿Que tanto hacías en la tumba del antiguo caballero de Géminis?-preguntó Doryan curioso, eran muy pocas las cosas que había logrado sacarle a su misterioso y reservado parabatai a pesar de que se conocían desde que este último había llegado al Santuario siete años atrás.
-¿No te lo he dicho?-inquirió Ajax volviendo a cerrar sus párpados y dejando ligeramente atrás a su compañero con una sonrisa sarcástica en el rostro.-Defteros de Géminis era mi padre...
-¡¿QUE?!-y así con un rostro que solo demostraba sorpresa e incredulidad ante lo recién dicho por su parabatai, Doryan corrió para alcanzar a Ajax e intentar hacerlo hablar mas al respecto; sabía que muy difícilmente lo lograría, una vez que aquel joven sellaba sus labios era para no volver a abrirlos más, hasta que le diera la gana, claro está.
FIN
Espero, ahora sí, haber terminado con este one-shoot que se convirtió en three-shoot xD
Para las que no me reconocen, soy Threylanx Schwarze, solo que decidí cambiar mi seudónimo debido a motivos personales.
Ojalá les haya gustado y dejen en sus reviews sus comentarios y opiniones al respecto, si hay alguna falta por favor discúlpenme, mi actual procesador de texto es tan prehistórico, que ni corrector tiene xD
Espero regresar mas seguido por aquí y cumplir con lo prometido hace mucho tiempo, de escribir un shoot para cada uno de los dorados de TLC.
Mi siguiente shoot, que se está convirtiendo en un two-shoot, será con Asmita de Virgo, no me pregunten porque, pero me sentí inspirada a escribir de él a pesar de que hay alguien que me acribillará por eso xD
Por lo pronto esto es todo,
¡Saludos!
