Capítulo XVIII: Perdí la Cabeza

NESSIE'S PoV

Abrí los ojos con la débil luminosidad tan característica de la madrugada, tuve la necesidad de estirarme así que decidí sentarme en mi cama con sumo cuidado para no despertar a mi hermana que seguía dormida en el largo sofá naranja que había a los pies de mi cama; comencé a mirar por la ventana para ver si podía volver a dormirme pero solo logré distraerme un poco con el lento movimiento de las nubes en el cielo maravillándome pues nunca antes lo había hecho y no tenía ni idea de que ellas pudieran irse en una dirección uniéndose a otra que estuviera a su lado, todo era hermoso por un momento en mi existencia sin tantas decepciones amorosas y aunque tenía unas ganas enormes de ponerme a llorar nuevamente no podía hacerlo pues al parecer ayer ya había usado mi dotación anual de lágrimas, pero también podía ser por el hecho de que mi estómago estaba resonando como todas las mañanas indicándome que tenía hambre, sin embargo ya estaba harta de comer o tomar lo mismo para no engordar así que decidí bajar hasta la cocina sin hacer ruido para ver que me preparaba, me puse mi bata ploma de algodón por el frío que tendría al no tener sabanas abajo. Al llegar calenté agua en la tetera para prepararme algo de leche con chocolate, quería saborear su delicioso sabor azucarado pues ya me estaba olvidando a lo que sabían los alimentos calóricos; mientras tomaba mi rica bebida me puse a observar mis manos notando lo delgadas que estaban y cuando las palpé las sentí tan frías como si acabara de tocar hielo pero también pude sentir los huesos de mis nudillos, lo único que sé es que de pronto me comencé a sentir enferma con un ligero dolor en el estómago que me hacía ya no querer beber más de chocolate pues lo saboreaba y olfateaba asqueroso así que solo lo dejé ahí y regresé a mi habitación para descansar tratando de que me dejara de doler el estómago llegando a sentirme mejor cuando volviera a despertar en una hora decente que no fuera las cuatro de la madrugada como decía el reloj de mi móvil, Bella seguía soñando así que no me escuchó entrar ni siquiera cuando maldecí a mi cama cuando me tropecé con la madera de esta, ahora entendía porque papá siempre decía que ella tenía el sueño pesado y que si hubiera un terremoto a la mitad de la noche ella no lo notaría sino que seguiría durmiendo como una osa perezosa.

Me sumergí en otro profundo sueño donde solo me encontraba junto a Jake viendo las nubes pasar en un prado tan verde con lirios de agua entreverados con tulipanes, era extraño pues el sol no estaba pero el cielo se veía tan celeste y claro así que no nos preocupábamos por dañarnos los ojos con su potente energía pues solo sonreíamos tomados de la mano fascinados por el hermoso paisaje del cual disfrutábamos pacíficamente hasta que vino la tormenta, literalmente el cielo se tornó negro cuando comenzó a llover con fuerza al mismo tiempo que se escucharon unos rayos y el viento soplaba con violencia llevándose a mi amado de mis brazos. Desperté sobresaltada e irritada por el maldito sol que ya se encontraba quemando mi piel provocando que me maldijera a mí misma por no haber cerrado las cortinas cuando me había despertado antes, aunque en realidad no me quemaba al ser invierno pero sus rayos me cegaban haciendo que mirara al suelo para no tener contacto con ellos, cerré las persianas con furia y en eso me di cuenta de que mi hermana ya no se encontraba en mi habitación, pensé lo peor pero todo se borró de mi mente al escuchar unos gritos desesperados de dos diferentes personas provenientes del primer piso.

Bajé las escaleras con detenimiento hasta la mitad escuchando todo lo que se decían mi mamá y Bella en la sala, era horrible.

▪ ¡¿Es que acaso no te das cuenta?! – preguntó Bells mientras se sobaba la sien frente a mamá que se enfocaba en ella misma pero se veía que estaba triste de no poder estar de acuerdo con su hija favorita por una vez - ¡Tu hija te necesita y tú solo la desechas como si fuera un bote de basura como lo hiciste conmigo!

▪ ¡Ella me hace daño con sus inmoralidades! ¡No quiero que siga siendo así! ¡Solo necesito que cambie, que sea como tú para que sea perfecta! – se 'defendía' mamá con sus alegaciones de mujer de las cavernas hiriéndome aún pero lo que dolía más era que se pelearan, que yo estuviera causando todas estas tragedias en mi disfuncional especie de familia

▪ ¡Esto no se trata de ti! – continuó mi hermana al parecer indignada por las respuestas de nuestra madre pues ella solo había tenido que soportar sus injusticias una vez por lo del 'pervertido idiota' pero yo lo hacía desde que nací y me hice independiente de mente - ¡Ella es tu hija, tu eres su madre! ¡Tú tienes que apoyarla como sea que ella fuera, mamá! Pero tu tiene suerte porque tienes una hija con muchas cualidades

▪ Lo sé, eres tu esa hija – veía que ni siquiera porque ella le explicaba muchas cosas a mamá pues no se metía en su cabeza que yo pudiera ser especial en algún campo que no fuera en ser igual a mi hermana

▪ ¡Nessie es una niña que te necesita y aunque tú la trates tan mal, ella te quiere! – le anunció mi hermana con enojo – Ella siempre te prefería a ti, te defendía cuando yo le decía que tú eras la culpable de que papá se fuera, Nessie lo culpaba a él aunque no tenía ni idea de que el monstruo eras tú – mamá se veía sorprendida sin poder mirar a su primogénita a los ojos, yo por otro lado bajé hasta el primer escalón para sentarme – Ella es una niña muy lista y muy bonita, sin mencionar lo bondadosa que es con las personas que no tienen cariño porque ella los entiende, es una persona maravillosa y tú te estás perdiendo de lo asombrosa que podría mostrarte que es por tus tonterías de que debe de ser como yo, porque no te olvides que yo cometí muchos errores contigo pero ella siempre se quedó a tu lado para ser una buena hija – mamá derramó una lágrima, yo estaba asombrada por todo lo que sucedía a mi alrededor sin saber cómo reaccionar – pero si sigues así me veré a forzada a pedirle un permiso a papá para podérmela llevar conmigo a Nueva York pues tu obviamente no estas capacitada para ser su madre

▪ ¡No! – gritó mamá negando con la cabeza mientras veía sus ojos como platos pero no de sorpresa sino de desesperación - ¡No te la lleves! ¡No!

▪ Tú no eres un buen modelo a seguir para ella – afirmó mi hermana seriamente mientras veía a mi madre despedazándose con las lágrimas en sus ojos aun cayendo a borbotones – Eres una alcohólica que no se preocupa por ella sino que solo la crítica con horrendas palabras, la tratas como si fuera tu enemiga, no cuidas de ella y hasta creo que un lobo hambriento sería mejor madre que tú para ella

Mamá le suplicó a Bella pero mi hermana seguía mostrando su odio continuo por sus acciones en mi contra, todo esto trajo recuerdos a mi mente, memorias que creí no tenía por ser muy pequeña cuando pasaron.

¨Bella se puso a jugar conmigo en el suelo al lado de una botella que mi mamá no soltaba aunque estaba dormida, en eso llegó papá y comenzó a pelear con mi mamá mientras Bella me escondía en la cocina para que no escuchara pero eso no detuvo los gritos de mis padres cuando pude ver que papá bajó con sus maletas y mamá se arrodillaba pidiéndole que no la dejara sola pero cuando parecía que él la iba a perdonar, yo fui corriendo hacía ellos tropezándome con la botella en el piso abriéndome una herida sangrante en mi pequeña pierna, todo comenzó a ser malo otra vez pues papá le gritó a mamá y se fue, mi hermana mayor me curó la herida porque mi mamá se encerró en su habitación muy rápido¨.

Yo causaba los problemas y solo me hacía la víctima, yo ocasionaba que las lágrimas de mi mamá cayeran, por mi maldita culpa papá se había ido cuando éramos niñas mi hermana y yo, y ahora mi familia se volvería a dividir por mis estupideces. Me sentía enferma pero no por ser una inmundicia de persona sino porque necesitaba vomitar así que corrí con pasos fuertes subiendo por las escaleras hasta el baño de mi habitación que ni siquiera cerré pues el vómito no me esperaría, yo sabía que no debía de tomar ese tentempié en la madrugada porque lo tendría que devolver por no ser algo saludable como mi querida ensalada de tomates o el agua embotellada, cuando terminé escuché unos pasos detrás de mí.

▪ ¿Nessie, estás bien? – preguntó Bella con desasosiego en su tono de voz, volteé para sonreírle y luego ponerme de pie a rebuscar en mi bolso rojo mi pasta dental, mientras la sacaba oí que algo cayó pero no le tomé importancia así que me dediqué a lavarme los dientes frente a la presencia de mi hermana - ¿qué es esto? – preguntó molesta, no sabía a qué se refería así que la volteé a ver notando que tenía mis pastillas milagrosas en la mano con una expresión de enojo demasiado obvia, leyó lo que decía la botellita repleta de píldoras - ¡¿por qué demonios estás tomando laxantes?! – no dije nada por el temor que ahora sentía de hacía ella - ¡Contéstame ahora!

▪ No entraba en un vestido y gracias a ellas pude entrar para un photoshoot – confesé para acabar con el griterío, no la podía mirar a los ojos pues me sentía avergonzada de necesitar usar esas píldoras para mantenerme delgada ya que ella no lo hacía y sin embargo conservaba su figura, era un caso perdido

▪ ¡Quítate la camiseta! – gritó con furia pero yo no comprendía porque me pedía eso, todo era tan extraño y jamás la había visto comportarse de esa manera conmigo, era como si se hubiera convertido en mamá

▪ ¿Qué? – inquirí confundida pero ella no relajó su expresión de endemoniada, lo que me indicaba que hablaba en serio

▪ Ya me escuchaste, ¡quítate la maldita camiseta! – me sobresalté con su reclamo demasiado sonoro así que le hice caso y retiré la prenda de mi cuerpo quedando en brassiere mientras sentía el frío congelándome así que calenté mis brazos con mis palmas - ¡Dios mío! Tampoco estas comiendo bien, ¿cierto? – ni siquiera esperó a que le contestará pues aparentemente sabía la respuesta, sus ojos se empañaron con lágrimas de tristeza – también te fallé, te arruiné cuando te mande a esa maldita agencia de modelos, ahora te estas matando de hambre para encajar, ¡soy una jodida idiota!

▪ No, no lo eres – recalqué cuando la vi tapándose el rostro mientras se sentaba en mi cama a llorar por haber creído que me hacía daño – esto está bien, todo en mi cuerpo está bien ahora

▪ No lo está, Nessie, todo ahora está peor – no la comprendía en nada – tú antes estabas sana, eras normal y delgada, mi hermanita era perfecta y por eso mismo te envié a esa agencia o debería decir matadero porque te han llenado la mente de mentiras de que debes ser una esquelética, - yo no me veía así pues siempre me sentía bien cuando no comía – ahora estas huesuda, ¿no lo ves? Por eso es que vomitaste, ¿no ha notado que cuando comes algo te sientes enferma o vomitas inmediatamente? – no tenía idea como sabía todo eso pero solo pude asentir con la cabeza mientras analizaba todo lo que decía mirando al vacío – Tu estómago ya se acostumbró a que solo le caigan pastillas pero no comida por eso la devuelve, - ella tenía razón y recién me daba cuenta de que todo tenía lógica, ahora solo me había hundido en un mundo de dependencia a esas pastillas que me volvían una muerta en vida cuando me sentí una costilla por encima de mi camiseta lo que causó que me asustara aún más, temía por lo que me pudiera pasar si seguía así sin poder estar normal como antes – tu ni siquiera tenías que comenzar a trabajar en ese endemoniado lugar porque aún eres una niña que necesita ser eso solamente, tú debes vivir tus etapas y yo por estúpida te llevé a este agujero negro que te ha estado succionando la juventud; pero te juro que te voy a hacer todo lo humanamente posible para ayudarte a salir de ahí para que ya no te vuelvas a hundirte, pequeñita – vi mis dedos nuevamente como eran de delgados a comparación de hace meses cuando hasta tenían un color rosado saludable – mamá se queja de ti cuando yo soy la que he arruinado todo lo que toco en esta casa, no soy nada perfecta como quiere creer ella por su culpa interna pues soy la peor persona del mundo cuando dormí con su novio, cuando besé al novio de mi mejor amiga, cuando engañé a mi novio y ahora que casi te mato por descuidada cuando debía de velar por ti

▪ No me quiero morir, Bella – supliqué con tristeza y lágrimas en los ojos, sentía un miedo enorme a quedarme así para siempre o tal vez morirme por hacerle caso a alguien que no me amaba como Victoria, comencé a sollozar

▪ Eso no pasará, yo no lo voy a permitir, no te preocupes por eso y solo vela por tu salud y come poco a poco pero cosas saludables al comienzo – me indicó aliviándome mi dolor acariciando mi cabello suelto, y sonriéndome débilmente para levantarme el ánimo

▪ No fue tu culpa, yo fui la tonta que se dejó guiar por alguien que no me quería y solo me usó – lloré un poco más recordándola – pero yo solo quería ser perfecta como tú para que mamá viera que si valía mucho y fallé al demostrarle que ella tenía razón y yo no soy lo suficientemente buena

▪ Tú ya eres perfecta, pequeñita – fue la voz de mi mamá, volteé hacía la puerta como mi hermana y vimos que ahí se encontraba nuestra madre con dos lagos en cada uno de sus ojos – Siempre lo has sido y yo fui una idiota al no verlo, perdóname por favor, te lo suplico

Ella se acercó para abrazarme anticipando mi rechazos mientras se arrodillaba para estar a mi altura pero no se esperaba que yo se le correspondiera pues siempre había necesitado eso de ella, me sentí protegida y que sí podría salir adelante sin decepciones de las personas que más me importaban, Bella también se unió al abrazo grupal, me sentía apoyada y plena al contar con ellas dos pudiendo confiar ahora en que mi mamá si me quería como era sin rechazarme ni despreciarme, sentía su adoración en cada beso que depositaba en mi nuca como si liberara su cariño de madre haciéndome la persona más dichosa.

Luego de ese emotivo momento llamaron a mi papá para que regresara a ayudarme con mi problema, él tomó el primer vuelo a Estados Unidos pues le preocupaba mucho que me pasara algo malo. La mañana siguiente él apareció en la puerta de nuestra casa mostrándole su amor a su familia completa, esa noche comí verduras con pollo sancochado pues cuando llamaron a una nutricionista de emergencia solo les dijo que por ahora me alimentaran así para que mi estómago se acostumbrara poco a poco y no violentamente con grandes porciones; esa misma noche recibí una llamada de Jessey donde le expliqué todo lo que me pasaba y obviamente se estresó por mi bienestar pero logré estabilizarlo emocionalmente diciéndole que me estaban ayudando a superar el inconveniente, me agradó mucho que pudiéramos ser los mismos de antes sin presiones ni rencores pues era como mi hermano mayor tratando de cuidarme de todo lo que representaba un peligro ante sus ojos expiatorios que no dejaba ni un detalle escaparse. No podía dormir bien pensando en lo que sucedía así que mamá acordó dormir conmigo para que no siguiera inundando mi mente con malos pensamientos, me cantó la canción 'Mad World' y luego 'Hey Jude' alegando que había sido ella quien nos la había cantado cuando yo era una bebé para que pudiéramos dormir y luego se la había enseñado a Bella para que cuando ella no este me la cantara y así pudiera yo dormir apaciblemente. 'No había nacido en vano, mi mamá me había querido desde antes', pensé dándome cuenta de las cosas claramente. Me dormí con la más grande sonrisa abrazando a mi mamá.