Capitulo 4

¿Amigos o Enemigos? 3ª Parte

En el escondite de la criatura, trajo a las compañeras de Alexander a donde estaba Diana, encerrada entre rejas. Al dejarlas al suelo, desapareció misteriosamente pero fríamente.

La muchacha de ojos verdes fue la primera en despertar.

-¿Estáis bien? –Se acercó Diana a las chicas.

-Si... –Le contestó sentándose y sujetándose la cabeza.

-¿Vosotras sois compañeras del chico que me salvó la última vez? –Preguntó sorprendida pero con los ojos iluminados.

-¿El chico que te salvó? –Recordó la primera vez que se vieron.- ¿Te refieres a Alexander?

-¿Se llama Alexander? –Al oír ese nombre notó como mariposas pasaban dentro de su estómago.

La ojiverde se la quedó mirando, sabía que no podía decirle quien era, así que no tenía otra que inventarse un nombre.

-Yo me llamo Joana ¿Tu? –Se presentó educadamente.

-Diana, encantada –Le respondió sonriendo.- ¿Y tus compañeras?
-Cuando se despierten lo sabrás –Dijo divertida.- Pero ahora tenemos que trabajar en equipo –Dijo mirando a sus compañeras, sacando un frasco de su reloj y haciendo que lo olieran y así despertándolas.- Bueno la de ojos naranjas se llama Ren y la de los ojos grises Jeanne

-Encantada –Dijeron las tres educadamente.

-Bueno, presentar ya estamos presentadas, pero... ¿Cómo podemos salir de aquí? –Preguntó Diana.

-Una de dos, la primera luchar con esa criatura o segunda... Esperar que vengan los chicos –Suspiró Joana.

-Prefiero la segunda –Contestó Diana con una gota en la nuca.- Solo tenemos que confiar en que encuentren el lugar

-No temas en eso, Alexander lo encontrará –Miró preocupada a sus compañeras.- El problema es que si Alexander y tu amigo el rubio se van a llevar bien...

-Espero que si...

Mientras, los chicos habían parado de conducir al ver la cueva donde se escondía la criatura. Se quitaron los cascos y Alexander hizo que las motos y los cascos volvieran a su reloj.

-Pues estába bastante lejos… Si que se transporta rápido en los lugares –Dijo alucinado el rubio.

-Es una criatura, te puede sorprender con cualquier cosa –Le respondió el chico poniendo su reloj en modo de linterna.

No hablaron más, Martin hizo lo mismo con su reloj y se puso al lado del chico para poner más luz a la cueva. Mientras caminaban observaban el lugar, pero se toparon con una pared.

-¿De verdad es esta cueva? –Preguntó Martin no muy confiado.

-Hay que pensar que se transporta con las sombras… -Miró aún más la cueva, hasta que vio un pequeño hueco.- ¿Creéis que habrá algo más ahí? –Preguntó mirando al hueco.

-Es demasiado pequeño… -Miró a Java.- Haz los honores amigo mío –Dijo feliz el rubio cogiendo al muchacho y apartándolo.

Java sonrió para golpear al hueco, haciéndolo más grande y viendo como había otro camino. Alexander se quedó bastante sorprendido.

-¿Crees que seremos buenos rivales? –Bromeó Martin entrando al hueco.

El ojiazul solo se rascó la nuca para medio sonreír, pero no se vio por la máscara. Empezaron a caminar y vieron como el camino se alargaba más, pero había farolas, así que los chicos apagaron sus linternas.

-Pues para no soportar la luz… Tiene muchas farolas –Se sorprendió Martin.

-Entonces puede aguantar la luz hasta un punto –Abrió una pequeña ventana de su reloj negro para mirar su material.- Tampoco tengo tal material para hacer luz potente

Al escuchar eso, el rubio sonrió para enseñarle su reloj.

-Pues yo sí –Lo miró con superioridad.- ¿Te parece utilizar mi reloj?

Una gota recorrió la nuca del muchacho; no le respondió, solo siguió caminando para notar como la cueva temblaba levemente.

-Monstruo acercarse –Anunció Java mirando como el lugar empezaba a temblar aún más.

-Y esto como siga temblando de esta manera, se va a derrumbar –Dijo Billy asustado.

-Entonces tenemos que encontrar rápidamente a Diana y a sus compañeras –Miró al chico.- Mi reloj no puede hacer una cosa… Pero ¿El tuyo puede averiguar donde están las chicas?

-Pero necesito algo de ellas, como algún cabello o algo…

Java miró al rubio para acercarse a él y cogerle un trozo de cabello que estaba en su camiseta.

-Parece ser de Diana –Se lo extendió al ojiazul.- Cabello largo moreno solo tener ella –Sonrió ampliamente.

El muchacho lo miró para coger el cabello e introducirlo en su reloj, empezando a analizarlo y aparecer un pequeño mapa con un punto rojo, acompañado por tres puntos verdes.

-Encontradas –Miró a Billy.- El temblor cada vez se hace más fuerte… ¿Eras un marciano, no? –Este asintió.- Entonces te pasaré este mapa ¿Sabréis ir tú y Java? –Billy se convirtió en marciano y miró al mapa.

-Es fácil de llegar –Señaló a un punto blanco.- Ese punto somos nosotros ¿No? –El muchacho asintió.- Entonces pásamelo

-Genial –Apretó un botón para pasárselo al marciano.- Tú y yo nos encargaremos de esa criatura –Dijo mirando al rubio.- ¿No decías que necesitaría tu reloj? Es mejor usar dos ¿No crees?

-¡Claro! Así lucharemos por la captura de esa criatura

-Me parece bien –Martin puso su puño para chocarlo con la de su rival.- Cuando las encontréis sacadlas de aquí, él y yo saldremos rápido –Dijo para empezar a correr.

-¡Espera! –Exclamó el rubio hiendo tras él.

-Parece llevarse bien –Dijo Java empezando a caminar, siguiendo a su amigo.

-A veces los rivales pueden llegar a llevarse bien –Dijo siguiendo el mapa.

Alexander y Martin iban caminando con cuidado en un camino estrecho, intentando no caer, ya que había un fondo sin final. Las turbulencias se hacían más fuertes y a los chicos les costaba cada vez más caminar.

-¡A final nos caeremos! –Se quejó el rubio.

-¡Cállate y sigue! –Le riñó el muchacho.

Martin solo frunció el ceño, pero notó como algo caía en su hombro.

-¡Ecs! Babas de criatura –Dijo mirando con asco la baba verde.- ¿Baba de criatura? –Alzó la cabeza para ver a la criatura que tenían que capturar.- ¡Alexander! Si aprecias tú vida… ¡Corre! –Exclamó.

El ojiazul alzó los ojos para ver a la criatura, así que echó a correr con Martin detrás de él. No era un buen lugar para luchar. La criatura les seguía mientras saltaba y parecía que se reía de ellos.

-¡Se está riendo de nosotros! –Se quejó Martin.

-¿Y a ti que te parece? –Dijo saltando en un hueco.- ¡Corre! –Exclamó al ver como Martin estaba lejos y apunto de ser atrapado por la criatura.- Mierda –Maldició.

De su reloj sacó una cuerda para rodear la cintura del rubio y hacer que saltara al hueco y alejarse un poco de él, al ver como la criatura intentaba entrar; era demasiado pequeño para su gran tamaño. Desapareció de los ojos de ambos.

-Creo… Que te debo la vida –Dijo el rubio aún asustado.

-Ya… -Se puso de pie guardando la cuerda.- Es mejor no relajarnos… Hemos entrado en un mal lugar –Cierto, el hueco donde se habían metido no había ni una pizca de luz.

Martin se puso de pie e iba a ponerse a su lado, pero notó como unas garras le atacaban, estampándolo en la pared. Alexander se giró al escuchar el ruido del choque entre la pared y el rubio, pero no pudo ver donde estaba por culpa de la oscuridad.

-¡Martin! –Chilló su nombre.- ¿Estás bien?

-Si… -Se apoyó en la pared para ponerse de pie.- Cierto, mal lugar –Dijo poniéndose en guardia.- Encenderé la luz

-¡No!

-¡¿Por qué?

-Espérate que te de la señal… -Dijo mirando por todo el lugar, pero notó como algo veloz pasaba por su lado derecho, haciéndole un corte en su brazo.

-¡Alexander! –Supo que le habían herido por el ruido del roce de las garras y de la carne.

-No te muevas –Martin se quedó quieto.- Tengo una idea… -Sujetó su brazo para volver a mirar el lugar.

Acto seguido, la criatura se le abalanzó sobre él, cayendo encima de él. Alexander aprovechó sujetando las garras de la criatura y evitando que los dientes de la criatura se clavaran en su cuerpo. Con dificultad encendió la linterna de su reloj.

-¡Ahora! –Martin hizo caso.

Encendió su linterna para abrir un arma y hacer que esa luz se hiciera más intensa, así que lo señaló donde estaba la criatura, quien se separó del ojiazul, ya que esa luz le hacía daño e incluso, le quemaba la piel. Alexander se incorporó como pudo, sacó un tranquilizante y se lo puso a la criatura, quien cayó dormido.

-¡Bien! Que pesado era… -Dijo Martin apagando la luz y encendiendo su linterna.- ahora… ¡La criatura es…!

-La criatura es tuya, sin tu luz no hubiera sido posible –Le cortó el moreno caminando como podía cogiendo a la criatura.

Martin se sorprendió ante la respuesta para sonreír satisfecho. Se puso al otro lado de la criatura y se dispusieron a atarlo y buscar una salida. Por otro lado, las chicas buscaban algo para huir.

-Jeanne, pon tu linterna –Pidió la ojiverde.

La chica obedeció y encendió su reloj para ponerlo en modo linterna, empezó a mirar todo el lugar, viendo como más mujeres estaban encerradas entre rejas. La ojinaranja se puso de pie para sacar una aguja de su reloj y acercarse a la encerradura, intentando abrirla, pero esta se rompió.

-Aún tendremos que esperarles… -Dijo Diana apoyándose en la pared.

-Pero no hay que perder la confianza –Dijo Joana intentando saber como salir de ahí.

Pero un ruido extraño las extrañó. Las chicas se miraron para acercarse y mirar a través de las rejas; Jeanne puso su reloj en dirección del ruido. Los ojos de Diana se iluminaron.

-¡Java! ¡Billy! –Exclamó moviendo el brazo.

Ambos estaban abriendo las puertas mientras que las mujeres y chicas salían felices, pero sin moverse, ya que no sabían como salir. Al escuchar sus nombres giraron su cabeza.

-Diana –Java corrió a su puerta, ya que era la última por abrir.

El cavernícola abrió la puerta bruscamente para notar como Diana le abrazaba feliz.

-Os he echado de menos y todo

-Nosotros también

-¿Y Martin?

-Estar con Alexander luchando con criatura –Explicó el chico mayor fijando sus ojos en los de la ojinaranja.

-Él había dicho que fuéramos saliendo, por aquí –Guió el marciano hacia la salida.

Las chicas se miraron para seguirles, cosa que al salir al exterior, se encontraron como Mom les esperaba.

-Sanas y salvas –Las miró a todas, quienes subían en coches y eran guiadas a sus casas.- ¿Y Martin y el chico? –Preguntó curiosa.

Joana y Diana se miraron preocupadas para mirar a la cueva, cual empezó a temblar bruscamente.

-¡Corred! –Chilló Mom alejándose del lugar, ya que la cueva se iba a derrumbar.

-¡Martin! ¡Alexander! –Chillaron Diana y Joana para acercarse a la cueva, pero Java las cogió y las alejó.

La cueva se derrumbó del todo, cuando Java las dejó en el suelo, se abrazaron en el borde de las lágrimas.

-¿De que lloráis? –Preguntó una voz tras ellas.

Ambas se miraron sin comprender y se encontraron al rubio sonriendo triunfante, Alexander estaba entregando la criatura a Mom, quien se lo agradecía. Era la primera vez que se alegraban de verles.

-¡Idiota! –Riñó Joana al chico, cual se le acercó y la abrazó.

-Perdona… -Correspondió el abrazo.- Mejor irnos –Dijo mirando a sus compañeras, quienes le abrazaron también.

-Alexander –El aludido miró al rubio.- La próxima vez te devolveré el favor

-Ya me la devolviste, sin tu luz no haríamos nada –Extendió su puño.

El rubio sonrió para juntar su puño con la de él y ver como se alejaban de allí con sus motos. Diana se le acercó.

-No son mala gente

-Lo sé… Pero siguen siendo nuestros rivales –Dijo Martin con una sonrisa de orgullo.

Continuará…

Martin intenta ligar con Jenny, pero esta solo lo evita, Diana sigue sin entender sus sentimientos y una pequeña sorpresa aparecerá para Mom.

Próximo Capítulo: Sorpresa