No existe nada peor que un corazón ciego
-Como los viejos tiempos, ¿no, jefe?
Luke no contuvo su sonrisa ante el comentario de Wedge, –Sí, definitivamente.
Ambos sobrevolaban la atmósfera de Bothawui en constante vigilia. Simplemente eran medidas de prevención ya que a la flota de Leresai se unieron otros sistemas. Se había congregado al menos unos sesenta y ochos navíos de guerra, listos para combate. Luke sabía que al menor movimiento de una sola nave, de un pequeño error y sería el comienzo de una guerra civil.
-Pero, a veces… -Wedge cerró su boca, dudando de la sabiduría de terminar la oración.
-¿A veces qué? – le preguntó Luke intrigado.
-Realmente no echo de menos aquellos días de la Rebelión; tantas muertes innecesarias.
-Es cierto.
-Pero al menos sabíamos contra quienes teníamos que luchar. ¿Entiendes lo que quiero decirte?
-Sí, Wedge. – y Luke dejó escapar un suspiro, -Por desgracia, si entiendo.
-Por eso estamos aquí. – Corran se unió a la conversación, -Para ayudar a desmarañar quien es y quien no es el enemigo.
Luke asintió con su rostro al tiempo que respondía, -Sí.
Esa había sido la función de los caballeros jedis en la antigua República. Por esa razón se había sentido agobiado en estos últimos quince años. La presión de fundar una nueva legión de jedis había sido una abrumadora, obligándole -y en muchas más ocasiones de las que quisiera admitir- a hacer decisiones dudosas y a ser tentado por el lado oscuro. Mas ahora, no sentía que su camino sería uno solitario y vacío…
-Y, dígame maestro Jedi, -Corran decidió sacarle de sus reflexiones, -¿Qué se siente luego de hacerle el amor a la mujer más peligrosa de la galaxia y vivir para contarlo?
-¡Corran! – todo el rostro de Luke estaba encendido y volvió a colorearse más –si era posible- ante la risa de sus dos compañeros.
-De verás, me alegro. – le replicó Corran, -Estuve todos estos años preguntándome cuando entrarían en razón y se darían cuenta de que son el uno para el otro.
Wedge dejó escapar un leve silbido, -¡Wow, Corran! No sabía que fueras un romántico.
-Creo que es un mal de todos los que somos jedis; a veces captamos todos con un enfoque algo romántico, ¿no, Luke?
El rostro de Luke se transformó por una sonrisa, él también pecaba de tener una visión ingenuamente romántica, -Mara te daría la razón.
-¡Ah! Pero muy pronto Mara se unirá a nuestra hueste o ¿me equivoco?
Luke apenas abrió su boca cuando se percató de que su radar había captado algo.
-Tenemos compañía. – anunció Wedge.
El ambiente se tornó en uno de jovial compañerismo a total atención.
-No se puede distinguir bien en los sensores… - murmuró Corran.
-Ya lo veo. – replicó Wedge, -A las tres en punto… ¿Qué en el Sith es eso?
Luke buscó la nave con su mirada como Wedge indicó. Era un punto casi discernible a lo lejos. Pequeño y oscuro. Venía a gran velocidad. –Wedge, Corran, prepárense para entrar en combate de ser necesario.
Luke tomó la delantera en dirección a la nave. Segundos más tarde pudo identificarla, era una extraña mezcla de una nave caza imperial. Inmediatamente la reconoció; era la misma nave que se le había aparecido luego de Mara rescatarlo de la base de piratas. Ella le había dicho que la tenía grabada entre sus datos para investigar su procedencia. El hizo una leve mueca de desagrado; nunca le llegó a preguntar al respecto. Decidió enviarle una transmisión para intentar comunicarse con la nave desconocida. Más ésta continuó con su trayectoria a una velocidad alarmante.
-¿Qué en el infierno…? –
Ese había sido Wedge. Todo sucedió con rapidez, apenas permitiéndose tomar una bocanada de aire. Parecía que la nave fuera estrellarse con la suya. Imprevistamente, su línea de visión fue obstruida por un X-wing.
-¡Luke, no! –exclamó Wedge, prediciendo la maniobra de su compañero. Se había colocado frente suyo para recibir la embestida de la nave. Sin embargo, no hubo Wedge terminado de hablar que la nave hizo un rizo, pasando sólo a varios centímetros de la nave de Luke.
Anonadados, los tres pilotos vieron a la peculiar nave continuar en dirección contraria y entrar al hiperespacio.
-Bueno, eso sí que nos sacó de la rutina… - dijo un todavía atónito Corran.
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Tan pronto como el dosel de su nave ascendió, Luke saltó fuera de ésta, deshaciéndose de su casco. No obstante de haber tenido un encuentro cercano con la muerte y estar consciente de ello, estaba tranquilo. Y de hallarse a si mismo ante una disyuntiva similar no dudaría en tomar la misma elección. Tanto Wedge como Corran eran padres de familia. Mientras que él… Suspirando, pensó en Mara. ¿Acaso se sentiría liberada si él muriese? No le faltaría nada si quedara viuda, recibiría su pensión militar y su apartamento le pertenecería. Pero Luke sospechaba, que a pesar de que ella no quería aceptar lo que sentía por él, Mara le echaría de menos…
-Comandante Skywalker.
El alzó su mirada azul hacia el oficial que le llamó. -¿Sí?
-La canciller Organa desea que usted se comunique con ella tan pronto como sea posible.
Luke asintió, -Gracias.
Fue oportuno de Leia haberle llamado. Deseaba enviarle la transmisión que la extraña nave le había enviado. Presentía que el piloto de la nave había decidido hacer esa maniobra de manera premeditada para tenerle frente suyo y enviarle sólo a él el mensaje. Uno en el cual solo podía captar dos nombres; Skywalker y Jade. Necesitaba que alguien confiable decodificara el mensaje y sólo podía confiar en una persona, Ghent.
El saludo de bienvenida murió en sus labios al ver la complexión de su hermana.
-Gracias a todo lo sagrado. – Luke le escuchó murmurar.
-¿Qué sucede? – el pavor se arrinconó en la boca de su estomago, -¿Mara?
Leia enarcó una ceja, enviándole una mirada reprobatoria, -Está aquí conmigo. Les voy a dejar solos.
Luke contuvo la respiración; frente suyo apareció la imagen de la pelirroja que se había posesionado tanto de sus sueños como de sus horas de lucidez. –Mara…
-No te atrevas, Skywalker, a venirme con tus… con tus… - y ella respingó furiosa, los ojos esmeraldas llameando por la rabia, -¿Qué en el Sith estabas pensando cuando hiciste esa estúpida táctica?
Luke apenas abrió su boca cuando le interrumpieron, -No, no me contestes. Estoy segura de que ni tan siquiera pensaste. Imbécil granjero.
Entonces Mara, no pudiendo controlarse, casi le gritó, -No tienes idea por lo que he pasado cuando sentí… -cerró sus ojos momentáneamente para luego decir en un susurro, -Por unos segundos, creí que te perdí.
Luke apretó sus puños al ver las lágrimas brillando en los hermosos ojos. -¡Oh, Mara!
Ella había sentido ese momento en el que rozó su posible muerte. ¡Cuánto deseaba tenerle frente suyo para abrazarle y confortarle! Sentir todo ese delicado cuerpo plegándose al suyo.
-Prometiste que regresarías a mi. – Se arrepintió tan pronto como esas palabras abandonaron sus labios y giró su rostro, esquivando esa profunda mirada azul. Ella no era quien para exigirle.
-Mara. – le llamó él suavemente, en un murmullo tierno. Se enfureció consigo mismo. ¿Cómo pudo ser tan insensible y causarle ese innecesario dolor?
Ella dirigió su mirada al intercomunicador; retrocedió un paso de manera involuntaria. Los azules ojos tenían un brillo metálico, indicándole que estaba furioso. ¿Estaría molesto con ella por reconvenirle sus acciones?
El le miró, ese bello rostro transido por el dolor y sintió su corazón contraerse. –Mara, reconozco que nuestro matrimonio ha sido algo peculiar desde un principio pero yo…
Esta ocasión fue él quien cerró sus ojos por varios segundos, una peculiar premonición cerniéndose sobre él. Deseó decirle todo lo que llevaba dentro de su corazón; cuanto la amaba, que era su otra mitad y que la vida sin ella no tendría significado alguno. Sin embargo, pensó él, sería tan impersonal a través de un intercomunicador. Añoraba decirle en persona, ambos frente al otro, sin nada de por medio. Levantó una mano a su cabellera, alborotando su bien ordenados mechones hasta ese entonces.
Mara, mal interpretando su silencio, le replicó con rapidez, -Lo siento, Skywalker. Entiendo perfectamente que no es mi lugar recriminar tus acciones.
Y Luke se halló a si mismo frente a una oscura pantalla. El maldijo por lo bajo. Mara había interrumpido la comunicación. En un atento desesperado, intentó comunicarse pero se halló con su hermana.
-De verás, Luke, que estoy dudando de tus capacidades como ser humano. Te estás convirtiendo en un ermitaño. ¿Qué le dijiste a Mara para que saliera huyendo de aquí como si le persiguiera una jauría de vornskr?
-¡Leia! No le he dicho nada.
La princesa pudo captar el desespero de su hermano, no pasando por desapercibido como toda la cabellera rubia estaba alborotada indicándole que había pasado sus dedos por ella en un gesto lleno de impaciencia. Leia entrecerró sus ojos y miró detenidamente a Luke.
-He escuchado comentarios de Mara algo sospechosos y ahora, observándote, no tienen la apariencia de una pareja recién casada. – ella alzó su mano al ver que Luke abrió su boca para protestar, -Antes de que lo digas, no dudo de que se amen; tendría que ser ciega para no percatarme de ello. ¿Acaso la estás fastidiando con tu estribillo de siempre? Porque a mi también me cansas con tu constante recordatorio de que debo terminar mi entrenamiento…
Luke no le prestó atención a la reprimenda de Leia. Percibía la voz de su hermana como un zumbido lejano, mientras en el interior de su cabeza retumbaba lo que Leia le había dicho; no dudo de que se amen; tendría que ser ciega. ¿Mara lo amaba a él? ¿Sería posible? El lo había sospechado y aún así, nunca tuvo la certeza de ello.
-¿Mara te ha dicho que me ama?
-Porque yo entiendo también que con toda la situación de tú estar en Bothawui… -Leia se detuvo abruptamente en su sermón y miró a Luke, -¿Qué clase de pregunta es esa?
Luke se encogió ante el tono acerado de su hermana y murmuró algo sobre estar hundido en excremento de bantha de nuevo.
-¡Oh, no tienes idea, hermanito! –y ella cruzó los brazos sobre su pecho, -Y lo primero que harás es explicarme esa pregunta.
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Luego de haber huido como una tonta de la oficina de su cuñada, Mara decidió calmarse. Había ignorado el llamado de Leia, temiendo que la perspicaz mujer descubriera que le sucedía. Caminando por los concurridos pasillos de lo que una vez fue el palacio imperial, Mara representaba la imagen de una mujer independiente y fría más las dudas carcomían su interior. Reconocía que había actuado con cobardía al no permitirle a Luke que terminara su oración. No quería escucharle, temiendo que le diría.
Una pequeña risa burlona brotó de su garganta. ¡Cómo si ello fuera a detener lo inevitable! Y, sin embargo, ella no le culpaba. Podía entender si él deseaba terminar su matrimonio con ella. Por casi veinte años de su vida se había dedicado a servir la galaxia y ahora, inesperadamente, llegaba ella a recriminarle sus acciones. Reconocía que eso era todo lo que motivaba a su granjero a vivir. ¡Ja! Su granjero; él lo era todo menos suyo. A quien creía ella que engañaba.
Sus verdes ojos miraron distraídamente una noticia que apareció en las enormes pantallas de las holo-pancartas. No le prestó ninguna atención a lo que el holo-reportero narraba. Aparentemente algunos jovenzuelos habían vandalizado el edificio donde se alojaban varias oficinas gubernamentales, quizás en protesta por las inacción de la Nueva República con todo el meollo de los caamasi y los bothans. Pero Mara sabía que era más que eso al reconocer lo escrito. Todo su ser se congeló; algo o alguien intentaba comunicarse con ella utilizando su código. Sólo dos personas sabían de su existencia; una de ellas siendo el Emperador, por supuesto y la otra Lord Vader. Por lo que no se sorprendió al leer la firma de quien le dejaba el mensaje.
Natasi Daala.
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Quisiera darle las gracias por este medio a Maldrake. Espero te agrade este capítulo. -
