Nota obligatoria: Los personajes de Saint Seiya son obra de Masami Kurumada, yo nada más me dedico a escribir sobre ellos sin obtener nada a cambio más que mucha satisfacción personal y entretenimiento saludable.
De asesinos a caballeros: historia de renacimiento y redención
El retorno a casa, primera parte
Templo Principal, estudio del Patriarca
Su corazón era un crisol lleno de sentimientos encontrados, furia, desilusión, ansiedad, frustración...
Había confirmado que sus amados caballeros dorados estaban atrapados en un limbo desconocido y ella no podía hacer nada... su poder de diosa no los podía traer de vuelta... a menos que ella quisiera...
Suspiró de forma cansina y caminó hacia la ventana que permitía una vista del panorama completo de las doce casas y se abrazó a si misma para arrullarse.
No quería... no podía entregar a Shun, no iba a perderlo... sin embargo, lo que mencionó Queen acerca del vínculo que compartía el peliverde con Hades, no la dejaba sentirse tranquila... era definitivamente, una situación muy delicada.
Rechazar la propuesta de Queen implicaba abandonar a los suyos a su suerte, pero aceptarla, condenaba a Shun y tal ves a la raza humana, eso si Hades se volvía a salir del control.
Alguien pidió permiso para entrar.
-Ikki!... gracias por venir... ¿estabas ocupado?
-Qué te diré... después de pasar toda la mañana tratando de evitar que colapsara una parte del techo de Capricornio, me dirigía a eliminar con Shaina un criadero de serpientes viperinas que se encontraba en el estanque del jardín de la doceava casa y además Hyoga me pidió que fuera a revisar la instalación eléctrica de la casa de Cáncer que provocó el incendio del otro día... no, no estoy ocupado... ¿qué necesitas?
Sahori se acercó al ofuscado caballero Fénix y le regaló una bella sonrisa como respuesta.
-No tienes que ser grosero, solo quería hacerte una pregunta... ¿por qué se derrumbó una parte de la columnata del octavo templo el otro día?, me dijo Seiya que cometiste un "error de cálculo"...
Ikki resopló molesto y volvió su mirada hacia otro lado.
-Normalmente eres muy cuidadoso... no eres de cometer errores de ese tipo...
...
-Debes confiar en mi Ikki, ¿qué tengo que hacer para que lo hagas?
El Fénix suspiró antes de contestar.
-Tuve una visión... muy similar a las de los otros... fue en el momento que trataba de nivelar una columna que estaba torcida y perdí el sentido uno o dos segundos, entonces empujé demasiado fuerte... eso fue todo...
-¿A quién viste?
-Al demente... a Saga... lo mismo que nos contó Seiya, tortura y sufrimiento, igual me pedía ayuda... y sabes qué... creo que algunos de esos se lo merecen, te estoy siendo sincero, ahora sé sincera tu y cuéntame ¿qué vino a hacer Julián Solo al Santuario?
Sahori le dio la espalda para esquivar la profunda y azul mirada del Fénix.
-Nada se te escapa Ikki -el aludido negó con la cabeza, así que Sahori se sentó en la silla del escritorio y tomó aire antes de comenzar, ya que sabía que esta conversación iba a ser muy muy difícil- pues verás Ikki... sucede que...
Habitación de Shiryu
-¿Nada ha mejorado?
Shunrei hizo un gesto de negación al chico peliverde que se asomaba tímidamente por una rendija de la puerta -ahora parece tener fiebre... esto es una pesadilla Shun!, primero mi padre Dhonko y ahora... ahora él... -terminó la chica derramando algunas lágrimas...
Shun se acercó a la muchacha y se sentó en la cama que ocupaba su hermano y tomó una de las manos de la muchacha entre las suyas -Sahori encontrará la forma de hacerlo volver, y de tu parte, tienes que transmitirle tranquilidad más que angustia, su mente y su corazón están muy perturbados y nosotros debemos darle todo nuestro apoyo ahora... él nos necesita, pero sobre todo te necesita a ti...
La niña se sonrojó y desvió la mirada de los ojos de esmeralda del peliverde -no sé por qué dices esas cosas Shun...
-Yo esperaría que cuando despierte, él te dé la respuesta...
La conversación se había tornado un poco bochornosa para Shunrei, pero en el fondo de su corazón las palabras de Shun le habían devuelto la esperanza acerca del regreso de su amado dragón y de que además lo que ella sentía por Shiryu fuera correspondido.
La sonrisa que el peliverde le dedicaba, se desvaneció de repente cuando escucharon una discusión a gritos que venían desde el fondo del pabellón de dormitorios, justo donde se encontraba el estudio del Patriarca.
Ikki... -murmuró Shun, mientras se levantaba a toda prisa para averiguar qué sucedía esta vez con su hermano mayor- Shunrei, quédate aquí y no te preocupes... ya sabes que él es... explosivo... -dijo al ver la expresión asustada de la niña.
Cuando Shun llegó a la puerta del estudio, pudo escuchar claramente la fuerte pelea entre el Fénix y Sahori.
-¡Dije que no!... simplemente no es una opción...
-Ikki, déjame explicarte por favor!
-¡No quiero que él se entere porque lo conozco! ¡En cuanto lo sepa va a hacerlo voluntariamente...!
-Ikki, necesito saber qué sucede entre él y Hades... Queen habló de un vínculo... necesito que Shun me lo explique...
-¿Que yo te explique qué... Sahori? -preguntó Shun entrando a la estancia.
Tanto el Fénix como la diosa se volvieron al recién llegado, por supuesto que Ikki estaba furioso de que Shun estuviera escuchando.
-Shun nos vamos de aquí... ¡ahora!
-Ikki... ¿qué pasa? ¿de cuál vínculo están hablando?
-De ninguno... ven conmigo Shun -dijo Ikki tomando a su hermano menor del brazo y alejándolo del estudio con fuerza, dejando a Sahori petrificada en el centro de la habitación.
Shun si supieras que no sé que debo hacer ahora...
Jardín de la doceava casa
-Pero... ¿dónde demonios se habrá metido Ikki?
Shaina tenía veinte minutos de esperar al caballero Fénix para terminar con una plaga de serpientes venenosas que se encontraban habitando el estanque principal de la casa de Piscis.
-Yo no pienso enfrentarme de nuevo a un nido de serpientes... debe estar loco si cree que voy a encargarme de eso sola... qué cree Ikki, ¿que esos animales me obedecen?
-Shaina!
La aludida se volvió para ver quién la llamaba de aquella forma... tan familiar para su gusto.
-Geist... ¿eres tú?
La chica de hermoso cabello negro asintió con la cabeza...
-¡GEIST!... ¡hermana!... -dijo Shaina abrazando a la otra amazona efusivamente- esto es... ¡esto es maravilloso!
Después del abrazo, la amazona de Ofiuco puso su mano sobre el vientre de la otra, causándole una gran sorpresa a su amiga.
-¿Qué haces tonta?
-Pues, días antes de que tu... cayeras, alguien me propuso ir a rescatarte de tu encuentro con los caballeros de bronce... y me contó que quizá tu... tu estabas, ya sabes... esperando -dijo la peliverde un tanto incómoda.
Geist levantó una ceja.
-¿Fue Angello?
-No, realmente... oye -dijo Shaina empezando a reirse- ... ¿Angello?
-Máscara de la Muerte...
-Cierto... qué lindo nombre... no lo recordaba -dijo Shaina sin poder contener la risa- lo siento... amiga... es que... ¡Angello! -terminó sin poder dejar de carcajearse- de verdad, nunca le hizo honor a su nombre...
-Vamos Shaina, no seas burlista -dijo Geist con un dejo de tristeza en su tono de voz- yo... yo lo quería...
Shaina dejó de reírse abruptamente.
-Oh, Geist... lo siento...
-Sé que nunca te cayó bien... pero él era... era mi persona... amada... -Geist se acarició un brazo, desviando la mirada, avergonzada de haber expresado tan abiertamente sus sentimientos- soñé con él ayer y fue muy duro... parecía que lo estaban... torturando...
Como cualquier otra amazona, ninguna de las dos estaba acostumbrada a expresar lo que sentía, mucho menos a hablar de parejas, las relaciones con otros miembros de la Orden, estaba prácticamente vetado para ellas, a menos que accidentalmente su rostro quedara expuesto o que un caballero pidiera permiso al Patriarca para cortejarlas, lo cual había sucedido muy pocas veces durante la historia de la Orden.
-Él te amaba... no sabes cuánto sufrió cuando... cuando te fuiste... -dijo finalmente Shaina arrepentida de sus palabras anteriores.
-Lo sé, lo siento en mi corazón y... aunque te parezca cursi... no sabes cuánto desearía que estuviera aquí también...
-Geist...
-Tú que... eres más cercana a... ella... a la diosa -continuó Geist tímidamente- no te han informado ¿por qué ese afán de apresurar la reconstrucción de las doce casas?
La verdad Shaina tampoco lo sabía.
-No tengo idea, pero desde que la diosa se trasladó al Santuario, hace unas semanas, no hemos hecho más que limpiar el desorden de la última batalla con Hades.
-Por un momento creí que habían brillado de nuevo las doce constelaciones...
-No, de hecho, todas perdieron su brillo... -dijo Shaina con tristeza, mirando la planicie empolvada que hasta hace un tiempo fue el Sendero de las Rosas y el jardín de Piscis- es duro ver este paisaje amiga...
-Sabes qué... -terminó la pelinegra tratando de esconder sus lágrimas, limpiándose el rostro bruscamente- en cuanto termines acá, te llegas a mi cabaña, prepararé te y algo rico de comer y conversamos... ¿te parece?
Shaina asintió con la cabeza, mientras veía a la pelinegra, quien se colocaba la máscara para marcharse escalinata abajo...
A mi también me duele que ellos no estén, Geist amiga mía...
Habitación de Shun
- Necesito saber qué esta sucediendo, ¿de qué hablaba Sahori?
Ikki suspiró de forma cansina mientras apoyaba la frente en la puerta y la cerraba desistiendo de su intento de irse de la habitación que ocupaba su hermano menor, con el objetivo de que éste alistara su equipaje para marcharse de Grecia, lo antes posible.
-Shun... nada de lo que ha pasado es justo para ti... todo esto ha sido solo un maldito accidente y fuiste la víctima... no quiero que vuelvas a la oscuridad... necesito que hoy más que nunca escuches esta súplica... de todo corazón hermanito -dijo mientras tomaba a Shun por los hombros- vámonos de aquí... dejemos esto por la paz, ya todo terminó y no es necesario que estemos a su lado... ella estará bien
-Ikki... ¿estás desertando?
-Si quieres verlo de esa manera simple... sí
Shun se deshizo del agarre de su hermano y se volvió al otro lado dándole la espalda.
-Ikki, hice mucho daño en la batalla de Hades...
-Shun tu no...
-Déjame que termine, sé que piensas que solo fui un recipiente o como dices una víctima, pero hermano, cuando un dios como Hades te posee... nunca más vuelves a ser el mismo -terminó el peliverde bajando la mirada- y si Hades me escogió es porque vio terreno fértil en mi alma para hacer brotar su maldad...
-Pero nos tienes a nosotros, me tienes a mi y yo te protegeré siempre hermanito... y no volverás a sufrir por eso... no dejaré que vuelva...
Para Ikki había sido muy difícil asimilar los cambios en la forma de ser de Shun, ya que aquel dulce niño de ojos de esmeralda, de pronto se había transformado en un joven melancólico que nunca más volvió a sonreír tan sinceramente como él lo recordaba, sus ojos antes brillantes habían perdido casi toda su luz, haciendo que su mirada resultara sombría, como nunca lo hubiera imaginado el caballero Fénix.
-Lo sé -contestó Shun- y no creas que es que no los quiero o que desprecio su compañía, es solo que...
-Es solo que qué?
-Que no pueden entenderme...
-¿Qué demonios no podemos entender?
Al oír los gritos de Ikki, Seiya se acercó sigilosamente a la habitación de Shun, justo en el momento en que el caballero Fénix salía dando un portazo y lo empujaba de rebote a él, quien terminó casi embarrado en la pared
-Ikki ten cuidado...
-Quítate enano...
-Éste y sus arranques de cólera... -y dirigiéndose hacia Shun, quien salía en ese momento, preguntó preocupado- ¿estás bien?
Shun asintió con tristeza.
-¿Qué pasó ahora?
-Seiya -dijo el peliverde mirando a la nada- si tuvieras la oportunidad de salvar a Shiryu y a los caballeros dorados teniendo que acceder a hacer algo que no quieres y que tal ves no sea lo más correcto ¿tú lo harías?
Seiya no supo que contestar.
Estudio del Patriarca, tres días después
En cuanto sintió la cálida presencia de la asgardiana, se levantó de la silla del escritorio para correr a recibirla con un fuerte abrazo... ¡cómo necesitaba hablar con alguien que comprendiera aunque fuera un poco, lo complicado de su posición como ser divino en la tierra de los hombres!
-Mi querida Hilda, ¡bienvenida seas!
-Hallo min venn!* -dijo la bella peliceleste mientras correspondía el abrazo que Sahori le obsequiaba- es un placer estar aquí contigo... ¡estás tan hermosa!
-Tu también linda -contestó Sahori mientras la tomaba del brazo para dirigirse lentamente con ella hacia el balcón del estudio donde estaban.
-¿Cómo soportas este calor Sahori? -preguntó Hilda con su pronunciado acento nórdico- te parecerá gracioso... pero no sabía que ropa traer, así que tuve que mandar a hacer algunos vestidos... ya sabes más frescos -terminó la peliceleste haciendo un ademán con la cabeza para mostrarle a su amiga el escote de su vaporoso vestido, que dejaba ver los hombros y parte de la espalda y que resultaba muy poco recatado comparado con lo que estaba acostumbrada a usar.
-Pues trato de no pensar en eso... no sabes cuánto daría por no sentirlo -dijo ofreciéndole un abanico a su amiga- y dime ¿donde está Flare?
-Bueno... la pequeña se perdió en el camino de la escalinata... tal ves tenga que ver con cierto caballero tuyo que tiene un sensual acento ruso -terminó Hilda con una risita maliciosa...
-Estoy segura que esa es la razón de su "extraña" desaparición... -contestó riendo Sahori.
-Hablando de eso amiga... ¿qué hay de tu corazón?
-Solo, pero han pasado tantas cosas... hace una semana... Julián vino a verme...
-JULIÁN... pero... ¿qué quería?
-Creelo o no, quiere que unamos fuerzas
-Bueno, al menos no te salió con una declaración de amor o algo por el estilo -dijo la peliceleste abanicándose más rápido.
-No, eso hubiera sido absurdo -Sahori suspiró- vino acompañado, trajo a su sirena y a... Perséfone...
-¿La reina del inframundo?
-Exacto... -las dos mujeres tomaron asiento en una mesita que estaba primorosamente dispuesta para una merienda, y la anfitriona sirvió un vaso de limonada fría a su invitada, quien agradeció la refrescante bebida de todo corazón- bien sabes que Hades tomó a uno de mis caballeros para usarlo como recipiente para su espíritu en esta guerra -Hilda asintió mientras bebía- pues... cuando liberamos a Shun, mi querido tío tuvo que utilizar su cuerpo original para pelear...
-Sí, me lo habías contado... él salió muy mal herido de esa batalla...
-Desde que lo vi en su cuerpo, sentí un escalofrío en todo mi ser Hilda...
-¿Por qué?
-Sus rasgos, eran como ver a Shun dentro de cinco años... me temo... me temo que el vínculo de Shun con Hades, sea más fuerte de lo que pensábamos...
-¿Como el tuyo con Atena o el mío con Odín?
-Sí amiga, me horroriza pensar que Shun sea algo más que un simple avatar...
Casa de Acuario
-¡Hyoga!... trata de mantener la tensión de esa columna... ¡si la mueves un milímetro se quiebra!
El caballero de cisne a duras penas mantenía derecha una columna del sótano de la undécima casa, que se había inclinado debido al sobrepeso que tuvo que soportar después del derrumbe de la bóveda unos días antes. Para terminar de ponerlo aún más nervioso, el maestro Camus, había trasladado a ese lugar su finísima selección de vinos tintos, que por lo demás costaba una fortuna.
-Sí, Marín -decía el rubio a la amazona de plata, quien trataba de asistirlo con el arreglo paliativo que realizaban en ese momento a la estructura- pónganlo ya... por favor...
Marín junto con la amazona de Lépus, Anaya, empujaban con todas sus fuerzas un perlin que mantendría la columna derecha, al menos por el tiempo suficiente para que pudieran colocar una armazón nueva que soportara la pared de piedra que pensaban levantar en los días siguientes.
El delicado sonido de unos tacones, se escuchó bajando por la escalera de madera del sótano, hacia donde ellos se encontraban realizando los trabajos.
-¡Good morgen! -se escuchó decir a una mujer- ¿está alguien por allí?
Cuando Hyoga reconoció el saludo y el dulce timbre de voz, sus piernas se tambalearon a la vez que la columna que sostenía, trayéndose consigo al perlin, a las amazonas, a la mitad de los vinos y a él mismo al suelo.
-¡HYOGA! -fue lo último que escuchó de sus compañeras, antes de quedar cegado por una nube de polvo que se extendió por todo el lugar y que salió por la escalera hasta la nave central del templo, ensuciando sin compasión todo lo que se encontró a su paso.
-¡ESTÁS LOCO CISNE! ¡POR POCO Y NOS MATAS! -le gritó Anaya histérica al verse en el suelo llena de escombro hasta la médula- ¿!EN QUÉ DEMONIOS PIENSAS¡?
Marín tomó a Anaya del brazo para indicarle que se calmara, al momento que vio que el caballero de bronce corría hacia una figura que se encontraba en la escalera acuclillada tratando de proteger su cabeza con los brazos.
-¡FLARE! -gritó Hyoga cuando llegó a revisar el estado de la muchacha rubia, quien para ese momento estaba bañada en polvo- ¿dime que estás bien? -dijo mientras la ayudaba a incorporarse.
-Hyoga... qué susto...¿no te pasó nada? -preguntó Flare de Asgard mirando a los ojos al chico, quien no pudo responder más que una sarta de incoherencias, atontado por la belleza de aquel rostro que añoraba ver desde hacía mucho tiempo.
-Si, nosotras también estamos bien, gracias -dijo Anaya con sarcasmo, en el volumen justo para que la chica la escuchara, ganándose un codazo de Marín.
-Vamos Anaya, creo que necesitan estar a solas, además, no creo que Hyoga logre concentrarse para que levantemos este desastre, vamos a comer algo y volvemos -dijo Marín sabiamente, tomando a su compañera para irse de lo que quedaba de la cava de Camus de Acuario.
-Hombres -dijo Anaya ácidamente- no pueden pensar con la cabeza solo con la... -Marín interrumpió con un golpe a su compañera, apenas a tiempo, para que la otra no soltara una de sus acostumbradas faltas al lenguaje y a las buenas costumbres.
-Hyoga -dijo Marín con tono severo- nos vemos aquí en una hora, sin distracciones ¿entendido?
El caballero de cisne contestó con algo parecido a un suspiro, así que antes de que Anaya se dejara decir alguna sandez, Marín la empujó hacia afuera de inmediato.
Cuando al fin se quedaron solos, Hyoga tomó las manos de la asgardiana y la ayudó a ponerse de pie.
-Oh Flare, lo siento tanto... -dijo al verla sacudirse el polvo del vaporoso vestido azul claro que llevaba puesto y que contrastaba bellamente con el cabello de oro, el cual llevaba recogido en una trenza, que la hacía verse con un aire más relajado y a la vez lucía más hermosa.
-Hyoga yo... estoy bien -dijo dedicándole una dulce sonrisa- ¿hace cuánto no nos vemos?
-Cuatro meses, una semana... -empezó él.
-Tres días y ocho horas... -terminó ella.
Ambos rieron y se quedaron viendo a los ojos.
-Hyoga yo... siento haberte... distraído...
-No es necesario, preciosa... estás aquí y eso es lo importante... después ahorraré para pagar la cava de Camus... -contestó él riendo, tomándola de la barbilla para besarla como deseaba hacerlo desde hacía tiempo- te amo...mi princesa de hielo...
También yo, mi caballero Cisne...
Habitación de Sahori
-¿Puedo pasar?
-Adelante Shun
-¿No te estás vistiendo o algo así?
Sahori contestó con una carcajada cristalina.
-Anda y ¿a qué debo el honor de su visita, señor Kiddo?
-Ikki me contó la discusión que tuvieron el otro día -dijo el muchacho entrando y sentándose en un silloncito que Sahori le ofrecía, justo frente a ella.
-Oh... Shun mira, con respecto a eso, solamente quiero que sepas que no voy a permitirlo, no tienes que...
-Lo haré -interrumpió el muchacho- te venía a comunicar que quiero que me contactes con la reina Perséfone
-Shun... encontraré otra forma... -Sahori se acercó a él y le tomó las manos- puedo negociar con Hades...
-No hay tiempo para eso -el muchacho la tomó de los brazos para sentarla en el sofá y se hincó frente a ella- Shiryu tiene casi dos semanas en ese estado, no soporto verlo así, además los caballeros dorados están sufriendo por mi culpa, ellos dieron su vida en el muro de los lamentos, no es justo para nadie...
-No es justo para ti...
-Sahori... dime una cosa ¿tú te puedes desligar de Atena?
-Pues... pues no, ella es parte de mi, como yo soy parte de ella... -a Sahori se le llenaron los ojos de lágrimas cuando lo comprendió- no puedes desligarte de él ¿verdad?
Shun bajó la mirada y negó con la cabeza.
Habitación de Shun, dos días después
Era tarde y ya todos se habían acostado a dormir, las pesadillas con los caballeros dorados se estaban convirtiendo en el pan de cada día y eso solo podía significar que el tiempo se les estaba acabando. Posiblemente si no se daban prisa las almas de los guardianes de las doce casas quedarían atrapadas en un ciclo sin retorno por siempre.
El caballero de Andrómeda lo tenía decidido.
A pesar de los gritos histéricos de Ikki, cuando se lo comunicó y de la insistencia de Sahori en que ella buscaría otra forma de rescatar a los dorados, Shun sabía lo que tenía que hacer.
Shiryu aún no despertaba y ver a Shunrei llorando a su lado día y noche, le había roto el corazón... sabía que la única forma de hacer volver al caballero dragón era rescatando a los dorados, de eso no había duda, por alguna razón que nadie había podido explicar hasta ahora, la conciencia de Shiryu había quedado atrapada en alguna dimensión paralela cuando trató de ayudar a los caballeros dorados.
Sopesando en su mente, los pros y los contras de lo que estaba a punto de hacer, se dirigió a las habitaciones del Patriarca y salió al balcón, desde allí se podían observar las ruinas de las doce casas, algunas como la de Virgo, estaban completamente en el suelo. La visión lo llenó de tristeza y aunque Atena le dijera lo contrario, se sentía sumamente culpable por eso. Con la calma que lo caracterizaba, comenzó a encender su cosmo para comunicarse con el espíritu de Hades, dispuesto a ser poseído con tal de traer a la Orden Dorada de vuelta.
-¡HADES! -gritó el peliverde al vacío- ¡aquí me tienes!... ¡estoy dispuesto a darte mi cuerpo para que los liberes!... me necesitas... nos necesitamos los dos, Dios de la Muerte... ¡respóndeme!
El silencio se impuso y el caballero de Andrómeda estuvo a punto de echarse a llorar por la frustración.
Pero Hades respondió.
En el cielo que estaba completamente despejado, una gran cantidad de nubes con matices de colores rojizos, empezaron a aglomerarse en forma de remolino, justo encima del Templo Principal. Los árboles cercanos comenzaron a mover sus ramajes de forma violenta debido al viento fuerte que los azotaba y el sonido de los truenos se dejó oír por todo el complejo.
De pronto, un resplandor magenta cayó desde el cielo y bañó con su luz el hermoso cuerpo del muchacho que se ofrecía como sacrificio, elevándolo ligeramente del suelo.
El cosmo de Shun se elevó de forma sorprendente inundando las doce casas, los cabellos verdes del muchacho se volvieron rojos en un segundo, y la energía que lo rodeaba, que ya no era solo de él, siguió creciendo infinitamente, hasta igualar el aura de un dios...
Cuando Sahori se despertó al sentir aquella energía, no podía creerlo, Shun le había desobedecido. Se asomó entonces al balcón del Patriarca, al igual que los otros que se hospedaban en el Templo Principal, quienes no pudieron hacer otra cosa que quedarse contemplando al chico, Ikki se quiso lanzar a evitar la fusión con Hades porque temía que el muchacho no tuviera la capacidad como para soportar tanta energía, sin embargo Shun tenía el semblante apacible y no parecía estar el verdadero peligro... eso a pesar de que el tamaño de su aura seguía creciendo exponencialmente.
De pronto, un haz de luz dorada apareció encima de cada una de las doce casas...
Para Kiki, los meses que siguieron a la muerte de su maestro, habían sido terribles. Desde que sus padres fallecieron por una extraña peste que azotó las tierras de Lemuria, Mu lo había criado con todo el cariño y la dedicación de un hermano mayor y ahora que él había cumplido diez años, podía comprender lo difícil que había sido para el caballero de Aries, tener que asumir el cuidado de un bebé de meses, con tan solo doce años de edad.
En contra de todas las advertencias que le habían hecho acerca de lo peligroso de entrar a la primera casa, Kiki aprovechaba cada momento en que lo dejaban a solas para ir al templo de aries a recoger un poco el desorden que había dejado la última batalla con el dios Hades. Esa noche en particular se dedicaba a limpiar y acomodar los enseres del taller, como si Mu estuviera allí y fuera a hacer uso de ellos en cualquier momento.
Siempre lloraba cuando limpiaba las herramientas del maestro, porque para Mu, cada una tenía una historia particular y Kiki recordaba con gran cariño las horas que pasaba en el taller contemplándolo cuando arreglaba las armaduras con ellas y de paso aprovechaba para contarle alguna anécdota o explicarle los conceptos básicos del arreglo de los ropajes sagrados.
Una vez que hubo limpiado un poco el desorden, juntó el polvo de estrellas que estaba esparcido por todas partes y en el momento en que lo separaba con su cosmo de acuerdo al tipo, sintió la energía inconfundible de Shun esparciéndose por todo el Recinto Sagrado.
Con algo de temor, se levantó de donde estaba y se dispuso a irse para no ser descubierto, si es que Shun andaba por allí cerca, y así impedir una reprimenda por parte de alguno de los chicos de bronce, o peor aún del viejo Tatsumi.
Un ruido de vidrios quebrándose, interrumpieron su huida.
Recortada contra la poca claridad que entraba por la nave central del templo, la silueta de un hombre alto se dejaba ver, mientras trataba de forma infructuosa de ponerse en pie, después de haber tirado una lámpara de aceite que estaba apenas puesta sobre una mesita de madera.
¿Podría ser posible?
Un hombre desnudo intentaba moverse entre sombras, por la nave central de lo que quedaba de la casa de Aries, sosteniéndose un costado que le dolía terriblemente, estaba muy mareado y desorientado, detrás de él un niño pequeño le seguía con su mirada sin poder moverse de la impresión.
Maestro -dijo el niño - maestro... ¿es usted señor? O ¿es un espíritu que viene a visitarme? O quizá sea que estoy imaginando cosas -terminó el niño bajando los ojitos al suelo y derramando algunas lágrimas.
El hombre inhaló aire, llenando sus pulmones hasta donde le permitió el golpe en su costado y sonrió al reconocer la vocecita, al fin ya sabía que estaba pasando y dónde se encontraba, así que encendió su cosmo y una armadura dorada se formó en su cuerpo perfecto. De pronto al verlo, el chiquillo corrió hacia él y se le tiró encima para abrazarlo, mientras el hombre le besaba la cabeza con los ojos llenos de lágrimas.
Soy yo, mi querido Kiki -respondió Mu de Aries correspondiendo el abrazo de su niño.
Un dolor recorrió su espina dorsal desde el extremo inferior hasta la base de la nuca, provocando que abriera los ojos de repente con unas ganas incontenibles de gritar... sin embargo no pudo hacerlo, ningún sonido fue emitido de su garganta.
Trató de enderezarse y sintió debajo suyo la fría dureza del mármol sobre el cual su cuerpo parecía estar adherido, con dificultad comenzó a moverse, primero los dedos -pensó- uno primero, el otro después, hasta que pudo mover su mano completa hacia un lado donde de inmediato sintió otra mano que no era suya.
Despacio y tratando de no lastimarse el cuello, volvió su cabeza hacia donde sentía la persona que estaba junto a él, y allí lo vio, tenía que ser mentira.
Su mirada se topó con un rostro igual al suyo, tenía que ser un espejo... pero el reflejo le sonrió suavemente.
Su igual recorrió delicadamente sus cejas y nariz como dibujando sus bellas facciones con el índice, mientras él cerraba los ojos para sentir ese contacto tan propio pero tan ajeno que no sentía hace tanto.
¿Kanon? -susurró su reflejo en un volumen apenas audible- dime que no eres solo mi imagen en un espejo...
-Saga -contestó él acariciando la mejilla de su hermano para recoger el camino de lágrimas que salían de los bellos ojos azul profundo- soy tu reflejo y tu eres el mío...
Se logró levantar cuando la luz del cálido cosmo que los guió había cesado ya, sin embargo aún sentía su brillo en las retinas, las que estaban expuestas al fin, después de tantos años de mantenerse en la oscuridad.
Despacio se incorporó, pero todo le daba vueltas y tuvo que volver a acostarse un momento e intentarlo un par de veces más, todo el cuerpo le dolía, pero esa sensación le causaba placer porque significaba que estaba vivo.
A como pudo y sin preocuparse por su desnudez, salió hacia la escalinata al frente de su casa que estaba prácticamente en ruinas. Un aguacero comenzaba a caer intensamente, sin embargo no le importaba empaparse, la sensación del frío de las gotas recorriendo todo su cuerpo... era maravillosa, así que tomó con sus manos algo de lluvia y la bebió... qué delicia el agua resbalando por su garganta.
De pronto sintió el inconfundible cosmo de otros... ¿trece caballeros dorados?
Como por instinto llamó a su armadura para subir al templo principal y ésta no respondió... ¿será que ya no era digno de usarla?, se devolvió entonces a los aposentos privados con el fin de buscar entre toda aquella destrucción algo con qué cubrirse, "sería poco digno que me presente así ante los demás", pensó y se carcajeó maquinando la situación en su cabeza.
Entre lo que quedaba de su armario de madera, encontró una camisa de algodón blanca muy sencilla y un pantalón holgado que no estaban para nada presentables, pero poco le importó, "mientras cubra lo necesario, que más da". Lo que no halló nunca fueron sandalias, pero estaba acostumbrado a andar sin calzado. Se vistió y lleno de incertidumbre se dirigió al Templo Principal, donde esperaba encontrar al resto de sus compañeros de Orden... donde esperaba encontrar a Mu.
Se logró incorporar lentamente sobre sus codos, estaba desnudo y le costaba respirar sin jadear... se sentía agotado y adolorido.
Sentía de nuevo... y no pudo evitar sonreír con resignación... estaba vivo...
A sus sensibles fosas nasales llegó un aroma inconfundible; el aroma del buen vino Château Canon -La Graffelière St.-Emilion- pensó y de inmediato se le hizo agua la boca de solo recordar el dulce sabor de una copa de ese tinto.
Tuvo que recostarse de nuevo en el suelo, estaba tan agotado que no tenía fuerzas para ponerse en pie, encendió débilmente su cosmo, pero su ropaje sagrado no se presentó, tal y como se lo temía, seguramente lo habían hecho volver para que pagara en la Tierra de los hombres sus crímenes contra la diosa, por eso su adorada armadura ya no lo reconocía.
Tomando aire de nuevo, giró sobre su cuerpo y con todas sus fuerzas trató de incorporarse poco a poco, pero se volvió a caer, así que a como pudo, jaló un mantel que estaba en una mesita cercana y se cubrió con el sus partes íntimas, a la espera de que alguien pasara por allí y lo ayudara, sin embargo de todo lo que le estaba pasando, algo lo tenía muy intrigado.
¿Por qué el aroma tan fuerte a vino?
-¡Aiorios!
Lo primero que hizo al sentir trece cosmos dorados bien diferenciados, fue elevar el suyo para llamar su ropaje sagrado, el cual no respondió nunca, así que buscó algo que ponerse y salió corriendo bajo el aguacero escalinata arriba hasta el noveno templo.
-¡Aiorios! -gritaba desesperado, esperando encontrar a aquella persona tan importante para él, quizá tanto como...
De repente lo vio, estaba tendido boca arriba y al acercarse se encontró con un hombre más alto y más corpulento que él, lo contempló embelesado con lágrimas en los ojos y se agachó para escuchar el palpitar de ese corazón que lo arrullaba cuando niño hasta que se dormía...
El hombre que estaba recostado, se despertó al sentir el peso de la cabeza de su hermano sobre su pecho y a pesar de la debilidad habló lo mejor que pudo.
-No... te duermas leoncito -susurró el muchacho en un tono de voz grave, pero cariñoso, revolviendo los cabellos del menor como lo hacía siempre- aquí estoy para cuidarte y ahora ya no me iré de tu lado...
Al oirlo, Aioria de Leo se derrumbó en el pecho de su hermano llorando a lágrima viva y dando gracias a la diosa por la oportunidad de tenerlo de vuelta.
Aiorios, ahora que la diosa ha cumplido mi deseo más grande, seré yo quien estaré aquí para cuidarte a ti...
Trató de incorporarse, y no pudo, el cuerpo le escocía por múltiples heridas; heridas que le recordaban que los espectros se habían ensañado especialmente con él y con... Saga de Géminis.
Estaba recostado sobre tierra, sentía su textura y su aroma, y esas sensaciones fueron las que lo pusieron al tanto de donde se encontraba y qué podía estarle pasando. Sus ojos apenas se acostumbraban a la poca claridad que se introducía por el agujero en el techo por el que antes salían orgullosas las ramas del abedul... el abedul sagrado que antes rebosaba de vida y llenaba el Santuario del sonido de sus hojas cantarinas, ahora lucía más parecido a la garra pálida de un espectro y el viento se cruzaba entre sus ramas retorcidas produciendo sonidos lastimeros... y eso se le hacía insoportable.
Ahora lo comprendía bien, estaba vivo... irremediablemente vivo.
Cómo le aterraba el hecho de conocer a la diosa, de tener que enfrentar sus culpas con el resto de la Orden y de seguir viviendo aislado de todo contacto con otro ser humano... no, él no quería volver... él no debió volver... era solo un paria en el Santuario...
Con un esfuerzo tremendo se volvió sobre si mismo y literalmente se arrastró con los brazos, hasta su habitación (o lo que quedaba de ella) y a como pudo se cubrió lo necesario, con algunas sábanas que olían a mucho tiempo de estar sin uso y se tendió en la cama tiritando de frío, hasta que sus ojos se llenaron de oscuridad y perdió el conocimiento de nuevo.
Recinto Sagrado, complejo de las amazonas
Hacía una hora que había podido meterse por fin a la cama, los trabajos de reconstrucción de las doce casas eran agotadores para todos y las duras jornadas se extendían hasta por veinte horas al día.
Los golpes en la madera hicieron que se levantara de sopetón con el corazón palpitando aceleradamente. Con el cuerpo pesado debido al cansancio, se asomó por una hendija de la puerta, para encontrarse de frente con la severa presencia de Argol. Un correrío de soldados y guerreros hacia las doce casas, se veía pasando detrás de la figura del caballero de plata.
-¿Qué está pasando Argol? -preguntó ella tratando de disimular que estaba más dormida que despierta.
-Tú si que tienes el sueño pesado Shaina, Misty nos llama al coliseo de las amazonas... te veo allá
-¿Qué sucede?
El plateado se volvió sobre su hombro para contestarle a su compañera.
-Los caballeros dorados han regresado...
Continuará
Abrazos a todos, muchísimas gracias por sus reviews, espero hayan disfrutado de este cap, tanto como yo escribiéndolo.
*Hallo min venn: hola amiga mía, en noruego, realmente en la serie nunca se especifica donde ubican la región de Asgard, entonces asumo que estaría ubicada en las tierras de Noruega y Suecia, así que Hilda saluda en noruego que es algo parecido al sueco.
