Nota obligatoria: Los personajes de Saint Seiya son obra de Masami Kurumada, yo nada más me dedico a escribir sobre ellos sin obtener nada a cambio más que mucha satisfacción personal y entretenimiento saludable.
De asesinos a caballeros: historia de renacimiento y redención
¿Como hermanos o como enemigos?
Sanatorio, noveno día al amanecer
-Seiya… ¿adónde vas?
-¡Parece que el caballero Piscis ha despertado!
Al oír la noticia, Shiryu corrió detrás de Seiya para confirmar la buena nueva por él mismo, ya que según le entendió a su maestro la noche anterior, la muerte de Aphrodite era inminente.
Seiya corría más rápido que él, ya que el Pegaso estaba muy emocionado con la vuelta a la vida de los caballeros dorados y no tardó en dejar al Dragón atrás. Cuando Shiryu llegó a la pequeña habitación al final del pasillo, percibió un refrescante aroma a flores... realmente no sabía a cuales, pero era delicioso inhalar. En ese momento se percató de que Sahori abrazaba por el cuello a Aphrodite, quien yacía sobre la cama y cuyos rizos celestes se desperdigaban sobre la almohada aún manchada de sangre. Ella le sonreía y al parecer estaba muy cómoda con él, ya que, justo en ese momento, le obsequió un suave beso en la mejilla.
Por instinto, Shiryu volvió a ver de inmediato a Seiya, y su rostro tenía dibujada, una evidente mueca de desilusión.
Miedo era lo que sentía en el pecho, aprisionando sus pulmones, provocando que respirara más rápido de lo normal… esos labios presionando sobre su mejilla fueron su primer beso y habían sido los labios de ella… de su diosa... y él era tan indigno de eso!
Mientras ella se recargaba sobre él y deslizaba los cabellos celestes por sus largos dedos, él mantenía los brazos paralizados a los lados del cuerpo y solo su delicado estado físico, le impedía huir de allí. Al sentir la diosa, la perturbación del cosmo causada por el sobresalto, le susurró un "no temas" con tanta dulzura, que su alma dormida de tanto obligarse a no sentir, despertó de repente, provocando que corrieran libres las lágrimas por sus mejillas aterciopeladas, como si de un niño se tratara.
En medio de su vacilación, escuchó una voz que recordaba, una voz que le reprendía con cariño cuando era pequeño -correspóndele tonto, no seas tan descortés… - rió un conmovido Aiorios al verlo sin saber cómo reaccionar.
Aphrodite inhaló aire con fuerza e hizo caso del consejo de su compañero, con algo de yerro y apretando los ojos, selló el abrazo alrededor de la niña, dispuesto a disfrutar cada segundo de ese contacto, y a partir de allí, se dejó llevar por todo aquello tan desconocido para él.
Una oleada de calidez lo rodeó como un torbellino y en su mente vio clara la imagen de la diosa de los ojos de lechuza, imponente, poderosa, pero a la vez llena de amor por la humanidad, cuya suerte no le importaba a ningún otro olímpico.
Mientras tanto, Sahori caía hechizada con el dulce aroma del cabello color de cielo y la suavidad de aquel abrazo inocente que él le devolvía algo inseguro... la verdad es que los dos llegaron a sentirse tan a gusto que olvidaron que no estaban solos.
Seiya se aclaró la garganta enojado y diosa y caballero se respingaron, despertando de aquel repentino encantamiento.
-Yo no… -susurró Aphrodite con un hilo de voz- no sé cómo... agradecerle... señora...
La diosa le sonrió con dulzura.
-Dime que te vas a quedar conmigo y que vas a engalanar mi Santuario con los más magníficos jardínes…
-Es una promesa… señora -le dijo él débilmente, mirándola sin poder evitar que el camino de abundantes lágrimas siguiera empapando sus mejillas.
-Su sangre es tan letal como siempre -dijo Sahori al ver la cara de desconcierto de los demás- pero el contacto con él no y todo se lo debemos a Deméter, diosa de la fertilidad, ella me dio una semilla de laurel de los campos Elíseos, para salvarte Aphrodite... la planté aquí y germinó -Sahori le puso la palma de la mano sobre el pecho- quiere decir que eres digno de ser el guardián de uno de los árboles de la vida…
-El Abedul Sagrado…
-Exacto, mi querido Shion, además en cuanto a él, todo el veneno que corría por su cuerpo se concentró en la sangre y mientras no haya una hemorragia, nadie morirá con su contacto -el peliceleste escuchaba todo sin poder creerlo.
Entonces...ya no... mataré a nadie si... le doy una caricia… pero ¿por qué me aterra tanto? ¿será alcaso que destruí mi propia capacidad de sentir amor... o deseo por alguien?
Sus pensamientos fueron interrumpidos por la mirada de ella y a pesar de que sus labios no se movían, la escuchó claro en su mente.
Estas libre de tu condena, has recibido un regalo de parte de una diosa, ama y déjate amar y asume orgulloso tu destino como guardián del árbol de la vida Aphrodite de Piscis...
De detrás de Sahori, Aphrodite vio asomarse la figura de la persona más importante para él, estaba muy débil aún y para ese momento empezó a sentir los párpados muy pesados, pero su querido hermano Angello extendió la mano para tomar la suya y estrecharla, por primera vez en muchos años... tantos que no recordaba haber sentido ese contacto jamás -estarás bien, enano...- los ojos acristalados, dejaban entrever la felicidad con que el caballero de Cáncer lo recibía de nuevo a la vida y una sonrisa sincera apareció en los labios del peliceleste.
-Atena… yo no sé... realmente no merezco... -fue lo poco que el cansancio le permitió expresar antes de volver a quedarse dormido.
Sahori, le tapó los labios con un dedo de todo eso, hablaremos después...
Seiya sentía su corazón hirviendo en celos.
Desde que había vuelto de su entrenamiento en Grecia, quedó prendido como un bobo de la delicada belleza de Sahori Kiddo y al parecer ella le correspondía, incluso cuando se dio cuenta de que era la reencarnación de la diosa Atena, no pareció importarle involucrarse sentimentalmente con él.
Pero entonces… ¿qué sucedió después?
Él sabía de lo que era capaz de hacer por ella, ¡por los dioses! En la última batalla se interpuso entre Sahori y la espada de Hades!… ¡¿qué más prueba de amor pretendía?!
Todo cambió, después de que a Sahori se le metió en la cabeza traerlos de vuelta… sí, esa idea que parecía tan absurda de volver a los caballeros dorados a la vida para compartir con ellos, lo que no había podido antes de que la Orden Dorada, sucumbiera completa en el Muro de los Lamentos.
Claro… y como el que se puso grave fue ese... al que llamaban el más hermoso de los ochenta y ocho, corrió de inmediato para llenarlo de cariños y besos porque resulta que el "pobrecito demonio" nunca había abrazado a nadie en su vida.
¡Aphrodite de Piscis era cualquier cosa menos un angelito!... Muchas eran las historias que corrían aún por los pasillos del recinto, acerca de lo fácil que ese tipo acababa con la vida de alguien, solo porque lo volvía a ver... además de la lista de nobles caballeros que sucumbieron por su mano, cuando Arles gobernaba… ¡y ahora, ella llenaba de cariño a esa piraña, como nunca lo había hecho con él!
Sin importarle que quienes estaban en aquella habitación, se dieran cuenta de que se sentía furioso, salió de allí dando zancadas y no se detuvo hasta que llegó a las afueras del Santuario, donde se sentó debajo de una frondoso sauce que se mecía perezoso al ritmo del escaso viento que corría en esos días de calor.
-¿Sucedió algo?
Seiya volvió a ver y debido al contraluz solamente pudo distinguir la silueta curvilínea de la persona que le hablaba.
-Saliste despavorido del Sanatorio, decidí seguirte, no fuera que te tiraras por uno de los acantilados…
-No tengo por qué hacer eso…
-Sí, claro que tienes por qué…
-No entiendo qué insinúas…
-Nadie más que yo te puede asegurar que en ese tema del amor, las cosas no siempre salen como queremos Seiya –Shaina veía hacia otro lado sin atreverse a mirarlo directamente y terminó por sentarse también, bajo la sombra del gran árbol.
Ambos se quedaron en silencio un rato para calmar los ánimos, hasta que a él se le ocurrió hablar. Desde que Sahori se distanció, Seiya tenía que confesar que hacía mucho tiempo, una idea le bailaba en la cabeza.
Y qué tal si…
-Shaina –dijo volviéndose de repente hacia la amazona, como un chiquillo curioso- ¿tú crees que el amor pueda nacer... al pasar el tiempo?
Shaina, guardó silencio unos momentos, tratando de que la razón no la traicionara, su piel se erizó y el labio inferior le tembló cuando le dio a Seiya su respuesta.
-Sí Seiya, creo que es posible que el amor pueda nacer y crecer… entre dos personas…
Somos dos personas… nada de malo tiene… ¿qué podría pasar? –pensó el pegaso.
Seiya se volvió de nuevo al frente y después de unos minutos de silencio, en los que dejaron que fuera la ligera brisa la que murmurara, se acercó a la peliverde y con cuidado le quitó la máscara que cubría el rostro y sin dejar de mirarla a los ojos, rozó los sonrosados labios femeninos con sus torpes dedos y luego los tomó con sus labios para besarlos con pasión, en un intento forzado de que su mente borrara los celos que su corazón sentía.
Shaina sintió que tocaba el cielo… sólo esperaba que la caída a la realidad, no fuera muy dolorosa...
Terraza de los aposentos de la diosa, un día después
Aún le preocupaba que sus caballeros dorados y en especial Saga y Aphrodite, no pudieran superar el trauma de todo lo vivido últimamente, así que se deshacía pensando en como ayudarlos a salir adelante con las mínimas secuelas emocionales.
Esa tarde, que todo parecía estar más tranquilo, invitó a los dos dorados de mayor edad a tomar el te con ella, la verdad la compañía de Shion y Dhonko la hacían sentirse muy tranquila y le encantaba la interacción entre ellos dos como amigos. Además, conocían al resto de los muchachos mejor que nadie y Sahori estaba muy interesada en saber todo acerca de ellos.
-Mi querida princesa, primero que todo, debe usted saber que un caballero dorado es una criatura fascinante –Dhonko, revisaba con curiosidad las pastas y canapés, primorosamente colocados en bandejas de plata, tratando de decidir cuáles iba a probar... al final se decidió por todos.
-Quiero que me hablen de ellos… de todos –dijo ella sin preocuparse por ocultar su emoción- cuéntenme los detalles de sus vidas… qué les gusta, que no, de dónde son, cuándo los conocieron, su relación con ellos…
Shion suspiró mientras probaba el te y luego sonrió de manera cómplice a Dhonko.
-Empecemos por el principio, los caballeros dorados son escogidos desde su nacimiento, así que cuando una de las doce constelaciones brilla, quiere decir que ha nacido un niño destinado a vestir la armadura correspondiente a esa constelación.
-Eso es encantador… -suspiró ella con un gesto aniñado- ¿a qué edad llegaron?
Shion miró hacia arriba como tratando de recordar –vamos a ver…
-Saga y Kanon nacieron aquí –dijo Dhonko riendo- al igual que Aiorios y Aioria…
Sahori pudo notar el gesto del caballero de libra y a manera de reproche les cuestionó –mmm... me están ocultando algo... maestro Dhonko... ¿a qué se debe esa risa maliciosa?
Shion suspiró, mientras sus mejillas se teñían ligeramente de carmín –verá, mi señora… hace… treinta y dos años, conocí a una mujer maravillosa llamada Helena y pues… nos enamoramos e hicimos votos matrimoniales –la cara de Sahori era exactamente la de una niña escuchando un cuento de hadas, a lo que Dhonko sonrió complacido- y dos años después, ella dio a luz a gemelos… supongo que es fácil para usted adivinar quiénes son…
-¡Saga y Kanon! –dijo ella con un gritito de emoción.
-Sí… exactamente su alteza
-¿Y Helena?
-Helena murió, dejándome a los niños de menos de dos años… fue… muy difícil...
-Oh… realmente lo siento… no sabía que… bueno lo suponía, pero…
-No se preocupe, mi señora –dijo él con una ligera reverencia- es el ciclo natural… sin embargo criar a dos niños sin madre es complicado... verá usted, los gemelos tienen su carácter desde muy pequeños y eran... traviesos... terriblemente traviesos -terminó Shion recordando. Sahori asintió atenta al relato, para luego instar a Shion a continuar.
-Por esos tiempos, Aqueo, caballero plateado de Orión me había solicitado permiso para cortejar a una amazona de bronce, Nemea de Columba y bueno, un año después que los gemelos, nació un niño maravilloso al que tú le tienes especial cariño…
-Aiorios...
-Si mi señora, así es... Aiorios se quedaba bajo el cuidado de Helena desde pequeño porque sus padres tenían tareas dentro y fuera del Santuario... los gemelos crecieron junto a él y se llegaron a tomar mucho cariño...
-De hecho, podríamos decir que se criaron como hermanos, sobre todo se hicieron muy unidos cuando nació Mu -añadió Dhonko- pero me estoy adelantando mucho a los acontecimientos...
-Y… ¿cómo llegó Mu?
Shion casi se atraganta con su pastel de crema y Dhonko tuvo que auxiliarlo para que no volviera tan rápido al inframundo de nuevo -verá señorita, Shion conoció a una hermosísima lemuriana llamada Mey...
-La conocía desde... algunos años atrás… ella era sanadora en la Fuente… -aclaró Shion entre tos- después de un tiempo nos enamoramos y como los niños la querían mucho, entonces decidimos... pues… compartir nuestras vidas. Mu nació cuando los gemelos tenían casi ocho años... realmente fue... una gran sorpresa -dijo en medio de una carcajada- una bella sorpresa...
Después de allí la hora del te, se extendió por un par de horas más, y hubo de todo en el relato; alegría, tristeza, melancolía, miedo, dolor… pero sobre todo muchos secretos develados.
Mu con solo siete años había tenido que huir a un cerro solitario para vivir como un ermitaño.
Máscara fue separado de su maestro a los ocho años por exceso de maltrato físico.
Shaka era hijo de una niña de trece años, asesinada por su propia familia, debido a la apariencia anglosajona del bebé.
Shion encontró a Aldaberán de tres años, vagando por las callejuelas de una favela, muerto de hambre y sed.
Kanon estuvo recluido la mayor parte de su vida, escondido del resto de la Orden.
Saga, Shura, Camus, Milo, Aiorios, Aphrodite, Aioria...
Todos tenían al menos una historia terrible que contar de su vida.
Con todo el dolor de su alma, tuvo que aceptar que para ella todo había sido demasiado fácil.
Creció en un ambiente donde nunca le faltó el amor de su abuelo, donde se le cumplieron sus más absurdos caprichos, donde siempre fue el centro de atención y donde nunca tuvo que esforzarse por conseguir lo que quería... así fue su niñez... feliz... sin carencias, sin necesidades, sin malos tratos.
A pesar de la tristeza que sentía en ese momento, tomó la decisión de que haría todo lo que estuviera a su alcance para compensar, aunque fuera un poco, los sacrificios hechos para ella... sentía un amor profundo y sincero por ellos y se dio cuenta de que muchos sucesos que rodearon sus vidas, desde que eran pequeños, fueron consecuencia de haber sido elegidos para ser sus caballeros.
Sí, quizá el haber sido elegidos como portadores de una armadura dorada, fue lo peor que les pudo haber pasado en sus vidas.
Habitación de Camus, Templo Principal, dos días después
-¿Se puede?
Camus se encontraba recostado, tras las indicaciones de Eneas de que guardara reposo absoluto, por los siguientes días. Había decidido tomar una siesta larga antes de bajar a cenar al gran comedor al filo de las dos horas establecidas por el Patriarca para la comida de la noche, una vez que todos se hubieran retirado.
-Camus, soy Aioria… ¿puedo pasar?
Camus resopló fasitidiado.
-Pasa –fue lo más que dijo y se incorporó con algo de dificultad, dispuesto a levantarse para recibir al león.
-No te levantes… quédate recostado, escuché que tienes varias fracturas… no hace falta que te muevas
-Se te agradece… mucho –contestó el acuariano pujando por reacomodarse en la cama- ¿sucede algo Aioria?
-Quiero hablarte de Milo…
Camus enarcó las cejas y se quedó muy serio, a la espera de que Aioria continuara con la conversación.
-Sucede que –Aioria suspiró- Milo la ha pasado muy mal… me tiene preocupado
-¿Y yo qué tengo que ver con eso?
Aioria trató de armarse de paciencia, sabía que la conversación con Camus no iba a ser fácil, ya que el francés no poseía tacto para decir las cosas y tenía la maldita manía de dejar ver como un idiota a su interlocutor –eras su mejor amigo… -prosiguió tomando aire para no golpear a su compañero- por eso acudo a ti...
...
-Verás... dos días después de haber vuelto él tuvo una pesadilla…
-Sí, me contó… ¿es que Milo no es capaz de superar el trauma de una pesadilla él solo?
-Esa noche nos despertó a todos, Milo estuvo literalmente encerrado en su mente toda la noche y… no podíamos despertarlo… luchó contra sí mismo por casi ocho horas ¡casi se vuelve loco!
-Un balde de agua fría hubiera sido suficiente…
-Camus… por favor… la pesadilla era contigo… soñó que te asesinaban…
-Los sueños son proyecciones del subconciente, Aioria, es obvio que Milo se sintió culpable por lo que piensa acerca de mi accionar, debido a eso… soñó con mi muerte, seguramente las imágenes fueron muy realistas y tiene un trauma que estoy seguro superará pronto… no hay de qué preocuparse…
-¿De qué diablo estás hablando Camus…? no puedo creerlo –Aioria se sentó de golpe en la cama del acuariano, con las manos en el cabello haciendo el ademán de querer arrancarlo- Camus… Milo era tu mejor amigo…
-Bueno Aioria, felicidades, ahora es tu mejor amigo… ¿crees que no se que comparten su forma de pensar acerca de que somos unos traidores?¿que no sé que nos llaman los cinco caballeros negros?
-Camus yo…
-Aioria, Grecia es un país libre, tienes derecho a pensar en lo que quieras, lo que no voy a aceptar es que nos difamen, ten por seguro que al menos mi conciencia está tranquila, estoy seguro que la de mis compañeros también… ahora, si me permites, necesito tomar una siesta, que pases… buena tarde…
El caballero de Leo, se levantó con aire ofendido y se dirigió a la puerta, cuando estaba afuera, gritó sin importar la mirada de algunos que cruzaban por el pasillo.
-Espero que algún día aprendas a apreciarnos, Camus de Acuario, porque no creo que esos a los que llamas tus compañeros, te quieran como verdaderos amigos…
-Bonsoir, monsieur Aioria...
-Háblame en griego cobarde... escupe lo que ibas a decirme...
-Entonces... ¡vete al demonio Aioria!
Shion se encontraba enfrascado en la lectura de las anotaciones que escribía Saga, en los pequeños lapsus de lucidez cuando ejerció como Patriarca. La lectura de aquellos pergaminos, era de por sí difícil, por no decir dolorosa, ya que Saga documentaba todo lo que le atormentaba durante sus períodos de posesión y para Shion, era terrible enterarse de todo aquello.
Tratando de mantener la ecuanimidad, repasaba cada párrafo, delineando con los dedos la caligrafía de Saga, cuyos trazos desiguales, reflejaban la angustia impregnada en sus palabras.
De repente los gritos entre Aioria y Camus, le hicieron respingarse de tal forma que tiró la maraña de rollos de pergamino al suelo y estuvo a punto de caerse de la silla.
-Por la diosa... ¿qué pasa con estos niños?
Salió dando zancadas del dormitorio de Camus, no podía creer cómo el francés simplemente había ignorado su súplica, la situación con Milo era preocupante, el escorpión tenía días de andar dando tumbos como atontado por todo el recinto.
Aioria de Leo, ven de inmediato a mi despacho
Era el Santo Patriarca y su llamado no admitía excusas.
-Su Ilustrísima -saludó Aioria al llegar al despacho del lemuriano.
-Hola Aioria -dijo el mayor con calma terminando de juntar los pergaminos que habían caído al suelo- estaba... tratando de estudiar unos documentos importantes que encontré y de repente, fui interrumpido por una muy desagradable y soez retahíla, en un volúmen demasiado alto para mi gusto -la calma con que Shion hablaba, le inyectaba a sus palabras una dosis doble de ironía- supongo, que está de más recordarte a ti y al señor Camus de Acuario, que la diosa está en cuerpo presente en el Templo y que por lo tanto, vamos a tratarnos con el debido respeto y consideración...
-Señor... estoy muy apenado por lo ocurrido, no tengo excusa que justifique mi comportamiento...
-Quisiera pensar que tienes excusa para ello, Aioria
Aioria suspiró y se sentó frente al mayor.
-La razón es Milo, señor... él no está bien y discutí con Camus al respecto...
-Entonces llamemos a Milo… Milo de Escorpión, ven a mi despacho…
Después de un rato, en el que Shion sirvió el té de forma parsimoniosa, se escucharon los débiles golpes en la puerta del despacho patriarcal.
-Pasa Milo –dijo Shion sin perder la concentración en el dorado hilo de miel que vertía en su taza- ¿cómo estás pequeño?
Shion levantó la mirada de su taza, solo para confirmar que algo terrible le sucedía al muchacho.
-Milo, hijo… ¿pero qué te ha pasado? –Aioria se levantó de su silla y ayudó a su compañero a llegar al lugar que estaba a su lado, tratando de transmitirle algo de tranquilidad.
-No lo sé señor… yo –el escorpión tuvo que detenerse porque no pudo seguir hablando debido a que un nudo se le atravesó en la garganta- no sé… si me estaré volviendo loco…
El Patriarca aún se encontraba algo débil y a como pudo se levantó del escritorio para acercarse a Milo.
-Pero pequeño... ¿fue lo que pasó en la dimensión donde nos tuvieron encerrados?
-He pensado cosas horribles acerca de los cinco que vistieron loslas las sapuris negros -dijo el muchacho a punto de las lágrimas- y... y mis pensamientos se volvieron en mi contra... torturándome de día y de noche al punto de que he perdido la noción de la realidad...
Shion guardó silencio unos segundos.
-Yo vestí un sapuri... y al igual que tus hermanos... me jugué mi honor al hacerlo, entonces Milo, por qué no me juzgas a mi también?
-Usted es usted, señor... no hay punto de comparación...
-Según tu, Milo, cuál es la diferencia? No soy acaso, un caballero dorado como los otros cinco?
-Legalmente es mi padre, llevo con orgullo su apellido… es la persona que más admiro, no podría jamás juzgarlo, señor…
Shion no pudo evitar recordar en esos ojos azules, aquel aire travieso del chiquillo de tres años, que encontró robando manzanas en Rodorio, y que las estrellas le habían señalado como el siguiente caballero de Escorpión. Una conexión instantánea los unió a los dos desde entonces y si bien es cierto Milo, se terminó de criar bajo la influencia evidente de Arles, fue Shion la única figura paterna que reconoció siempre.
Ante la mirada asombrada de Aioria, el Patriarca se acuclilló frente a su amigo y tal como lo hiciera cuando lo encontró robando por hambre en Rodorio, abrazó al muchacho y lo apretó contra si a la vez que este se deshacía llorando en su hombro.
Lo lamento señor, lamento haberle obedecido a él alguna vez… lo lamento mucho…
Habitación de Shura
-Cuatro nueves y un cinco… estás perdido Aiorios…
-Lo siento mi querido Shura –Aiorios puso su jugada sobre el regazo de Shura, quien se mantenía semisentado en la cama y abrió los ojos indignado- cuatro reinas y un seis –terminó sacándole la lengua al español- me debes otro euro…
-No es justo… acabas de aprender y me has ganado tres seguidas… ¡me vas a dejar en quiebra! –Shura hizo un mohín de enojo falso como para que el sagitario se lo creyera.
-¡Otra partida!
-Déjame terminar de recoger lo que queda de mi dignidad y continuamos jugando – Aiorios soltó una carcajada- revisaré si aún tengo algo de guita* en la cartera, porque al paso que vas me dejas sin nada…
-Shura…
-Dime –contestó el español sin dejar de revisar su billetera- valgo… seis euros, viejo…
-¿Qué cambió en ti desde los catorce?
Shura, se volvió hacia su amigo que veía hacia la ventana pensativo, el español no pudo más que soltar con gana una carcajada –Aiorios, hace diez días volviste a la vida y ya estás preguntando esas cosas…
-No, no pienses mal tonto –Aiorios le tiró una almohada al español en la cara- es sólo que quiero saber qué pasó contigo… o no sé ¿hay alguna señal de alerta? ¿algo que no sea normal?
-Pues… no… que yo sepa… pues… nunca…nunca me he dado… la verdad… no
Aiorios se carcajeó otra vez –no te pongas nervioso tonto…
-Si… es que esas preguntas… son muy complicadas de contestar arquero…
Shura sabía que la conversación estaba tomando un rumbo difícil y se arrepintió de todo corazón, de haberle ofrecido a su amigo aclararle todas sus dudas acerca de la vida. Así que se preparó para recibir de frente el siguiente disparo.
-Te lo voy a tratar de poner fácil –dijo el caballero de Sagitario decidido- por ejemplo… ¿qué es lo primero que haces al levantarte?
-¿De qué?... no te entiendo…
-¿Cómo calmas tus ansias matutinas?
A Shura se le bajaron los colores del rostro… le esperaba una larga, larga mañana.
Habitación de Saga, tres días después
Ya era justo y necesario, Saga sentía que un día más acostado en una cama del Sanatorio y se lanzaría por la ventana. Al fin, ese día al despertarse, Ayura lo esperaba con la grata noticia de que el viejo Eneas decidió darle de alta, eso sí, con la condición de que debía mantenerse en reposo.
Lamentablemente para Saga, los arreglos en la tercera casa estaban lejos de finalizar y tendría que hospedarse en el Templo Principal, pero al menos podría pasear por los alrededores y comer lo que preparaban en la cocina, delicioso y variado, a diferencia de la insípida comida de la Fuente. Por otro lado, le dolía dejar a Aphrodite solo, pero él ya no podía más, de todos modos a pesar de que se encontraba fuera de peligro, el pez casi nunca estaba despierto y cuando lograba articular unas cuantas frases, se dormía en medio de la conversación.
Con ayuda de Mu, se preparó esa mañana para irse al fin de aquel lugar, pero antes de salir se acercó a la cama de su compañero de desdichas y con cariño le acomodó el flequillo de la frente, sin embargo el caballero Piscis continuó durmiendo como si nada.
-Tenemos mucho de qué hablar, vas a ponerte bien… de eso estoy seguro –y apoyándose en las muletas se dispuso a salir del Sanatorio hacia una habitación del Templo Principal que muy amablemente le había cedido Seiya.
De camino hacia los dormitorios, pudo visualizar el jardín de Piscis, y más allá, algunas de las ruinas de las doce casas, sin pensarlo mucho se detuvo a admirar el Recinto Sagrado, y a pesar de los destrozos, le dio la impresión de que una cálida luz bañaba todo el complejo, tal y como no lo veía desde hacía quince años.
Mu se había adelantado, cargando el modesto equipaje de Saga, y cuando se dio cuenta de que su hermano no lo seguía, se detuvo para cerciorarse de que estuviera bien y al acercarse al gemelo, percibió una profunda melancolía en su mirada.
-Saga... hermano ¿estás bien?
-Enano... -Saga volvió a ver al pelilila con cariño- ¿me puedes llevar a Géminis?
Casa de Virgo, un rato después
El letargo con el que los caballeros dorados habían vuelto a la vida era terrible. Después de cuatro días de no dormir, Shaka se sentía francamente agotado. El nivel espiritual al que había llegado su alma le permitía estar por encima de todas esas sensaciones; cansancio, tristeza, ira... sin embargo la experiencia vivida después del Muro de los Lamentos estaba por encima de la resistencia física de cualquier humano... y bien que mal, él también era humano.
El Templo Principal tenía pocos dormitorios habitables, ya que la mayoría se destinó para almacenar el menaje de cada una de las doce casas, mientras se hacían los trabajos de reconstrucción, por eso, en cuanto los compañeros convalecientes comenzaron a salir del Sanatorio, los que estaban en mejores condiciones de salud, cedieron sus dormitorios para que los primeros descansaran a gusto. Es por eso que desde que Shura fue dado de alta, Shaka dormía con Aldaberán, o al menos intentaba dormir con él; además de que el toro era un hombre enorme, solía comer constantemente hasta que se acostaba, por lo que roncaba de forma estruendosa toda la noche, eso sin mencionar otras situaciones muy molestas para el caballero Virgo.
Ese día, decidió bajar a lo que quedaba del sexto templo a meditar un rato, con el fin de matar al cansancio, antes de que el cansancio lo matara a él. En cuanto llegó, se fue a dar un vistazo general y pudo constatar que básicamente de la Casa de Virgo solo quedaban los cimientos, en el sitio en donde antes se encontraba el pedestal dorado en el que solía meditar, permanecía nada más que el mosaico del piso.
Con la vista trató de ubicar la pared donde, desde que era muy pequeñito, había registrado sus cálculos para armar una secuencia de Fibonacci, cuyos miles de dígitos, habían cubierto la pared con una trama oscura de grafito. El corazón se le hizo un nudo cuando encontró de pie, solamente la base de la pared, en la cual se distinguían los primeros trazos de un niño... 1,1,2,3,5,8,13,21..., suspiró triste y con sus delicados dedos acarició la piedra, como quien no quiere dejar ir los recuerdos de tiempos mejores.
-Todo estará bien... la oscuridad no volverá Shaka... no con la diosa entre nosotros...
Un mano se posó sobre su hombro, con una calidez y una paz que solo una persona podía transmitirle, sin poder evitarlo cerró sus ojos para dejarse llevar por las sensaciones que le regalaba ese contacto.
Mu...
Y una oleada de cándida armonía llenó su corazón al instante y dejó los recuerdos de lado, agradeciendo los regalos del presente.
Templo de Géminis
-¿Qué diablo estás haciendo allí Kanon?
-Busco algo mío… y no te importa qué es…
-Me importa cuando desordenas mis cosas…
Kanon buscaba afanosamente en uno de los armarios del tercer templo y todo el contenido de este, yacía desparramado sobre la cama y parte del piso. En los días anteriores, una encargada de aseo había ordenado, bajo instrucciones precisas de Saga la ropa y objetos personales que trasladaron desde la alcoba Patriarcal, por supuesto que al ver aquel desorden, el gemelo mayor sintió que la furia lo llenaba y se dejó llevar por el mal momento.
-¡Demonios Kanon!... ¡no puedes hacer nada como una persona civilizada!... ¡no te permito que vengas a desperdigar mis cosas de esa forma!
Kanon dejó de repente de tirar todo y se puso de pie para enfrentar a su hermano que se sostenía en el umbral de la puerta con un par de muletas. Caminó hasta donde se encontraba Saga y se paró frente a él retándolo a una distancia en la que ambos podían oír la respiración del otro.
-Padre decidió que tú serías el civilizado Saga y si mal no recuerdas se olvidó de que yo existía…
-Eso no es cierto…
-Claro, tú te pavoneabas por el Santuario con tus ínfulas de supremacía, portando tu majestuosa armadura de Géminis, mientras yo me volvía loco enclaustrado en una habitación del Templo Principal, viendo a los demás gozar del afecto y cuidado de los mayores… temiendo a cada minuto que alguien más me viera… seguro por eso no aprendí a ser… civilizado Saga…
-Pasas los días ahogándote en tu propia autocompasión… fuiste capaz de engañar al dios del Mar, Kanon y mírate ahora, tu mismo te has reducido a carroñear las sobras de los demás porque así lo quieres… ¿qué pasa Kanon? ¿Piensas que la Orden Dorada se va a hincar delante tuyo a suplicarte perdón por lo pasado? ¿Qué padre va a llorar arrepentido, por haber obedecido los designios de la diosa con respecto a tu destino?
-No te voy a permitir que me hables así… no tienes derecho… no sabes qué es lo que quiero, ni lo qué he pasado… ni te importa tampoco… –contestó Kanon arrastrando las palabras furioso, de pronto el exgeneral Marina comenzó a encender su cosmo de forma involuntaria- te recuerdo que puedo ser igual o incluso más poderoso que tú, así que no intentes meterte conmigo… Saga de Géminis…
Casa de Virgo
-Disculpa que no hemos podido hablar... sé que casi no he estado disponible desde que volvimos...
-No te preocupes, te he visto luchar por días tratando de unir a los gemelos... debe ser muy complicado... ambos tienen su carácter...
Mu suspiró sentado en el piso delante de Shaka, ambos en posición de loto.
-Sí, es cierto... padre dice que heredaron el carácter de Helena, la madre de ambos... pero te lo digo en confianza... creo que padre no quiere asumir la responsabilidad de su temperamento explosivo -dijo el lemuriano con una risilla.
Cómo extrañaba Shaka esa picardía.
-Quería saber... -continuó Mu, ante un silencioso Shaka- si... podrías… -Mu volvió hacia la dirección donde se encontraba su templo- bueno… es que entre los muchos daños de mi templo... perdí mi horno... entonces me encantaría que...
-Será un honor para mi ayudarte... pero ¿no harás sacrificios sobre un yunque de piedra, verdad?
Mu dejó soltar una hermosa carcajada, de esas tan características de él.
-No, para nada, no tengo el corazón para eso, así que emularé mi propia inmolación... pero primero necesitaré limpiar el lugar y coser una imagen de mí mismo, después invitaré a unos cuantos a la ceremonia ritual y... tu estarás entre ellos por supuesto...**
Shaka agradeció con una reverencia.
-Será un honor, mi querido hommo lemurian...
Los dos rieron con sinceridad... sí, cómo se habían extrañado.
-Hoy... le pedí a Kiki que durmiera con Shiryu... no sé si... sé que has estado muy incómodo y... tal ves… podríamos compartir… la habitación, si no te molesta…
-No tienes idea de lo que es dormir con alguien que ocupa el noventa por ciento de la cama... -suspiró Shaka con una mueca de aflicción digna de antología- me he sentido minúsculo en estos días...
Ambos hombres rieron con gana, tal como el caballero de Virgo no lo hacía con nadie más, de pronto un golpe de cosmo, acompañado de un temblor de tierra, puso a los dos amigos de inmediato en alerta, al tiempo que se abrían las uniones de los mosaicos con una vibración constante que no se detenía.
Mu se levantó de repente, estaba pálido y sus ojos se llenaron de angustia, por no decir terror.
-Shaka... ese es Kanon...
Despacho de Shion
Hacía unas horas, una representación diplomática aterrizó en un enorme helicópero en uno de los campos abiertos que rodeaban al recinto de la diosa, aparentemente solicitaron el permiso para ello desde hacía unos días y debido a la renuencia del Patriarca de enfrentar líos diplomáticos, aceptó la llegada de la comitiva, esto para evitar una seria afrenta a la sacralidad del Santuario y la seguridad legal de sus miembros, sobre todo, porque una gran parte de la Orden era extranjera.
-Su Ilustrísima, los tres delegados de gobierno están aquí, dicen que solicitaron audiencia con usted
-¿Son todos griegos? –preguntó el Patriarca al guardia que se mantenía en posición de sumisión.
-No su Ilustrísima, según informaron, solo uno pertenece al gobierno de Grecia, de los otros dos, uno es alemán y el otro estadounidense
-Oh, ya veo, hágalos pasar de inmediato y pida un servicio de te para cuatro, por favor…
-Señor Vangelis, espero que entienda nuestra posición al respecto, después de la última guerra… tenemos que tomar precauciones
Un hombre de unos sesenta años, de cabello blanco y barba cana, evidentemente anglosajón, se dirigía al Patriarca con un marcado acento alemán, mientras tomaba un sorbo de su taza de te, Shion por su parte se mantenía impávido en su silla, detrás del gran escritorio de roble, mientras juntaba sus dedos, con una expresión tan serena que era desconcertante, tampoco es que se esforzaba por disimular lo irritantes que le parecían los tres hombres sentados al frente suyo.
-Los caballeros dorados no son un peligro como ustedes argumentan, les aseguro, que han arriesgado constantemente sus vidas para mantener el planeta a salvo…
-Señor Vangelis, lamento contradecirlo – continuó el estadounidense, Shion por su parte no estaba acostumbrado a ser llamado por su apellido y eso se le hacía muy molesto- personalmente no puedo dormir tranquilo conociendo la existencia de un grupo de jóvenes que son capaces de manipular su energía de esa forma que usted dice… me temo que si desea no tener conflictos políticos, va a tener que aceptar nuestras condiciones…
Shion no se inmutó.
-Hay reportes de masacres en distintas partes del mundo, durante el período que comprende los últimos quince años, los testigos confirmaron que los verdugos vestían armaduras doradas… señor Vangelis –el hombre de la barba sonrió de forma burlona, al ver la inexpresividad en el rostro del Patriarca.
-Sabemos lo difícil de su posición, tres de ellos están registrados como hijos suyos, incluso a otros tres, les dio su apellido… y creemos que cualquier desición que tome no sería del todo… objetiva -siguió tímidamente el griego, quien se había mantenido muy callado.
Shion se volvió hacia donde estaban los hombres y los enfrentó en la cara, la presencia del Patriarca era tan imponente que los tipos se quedaron de piedra.
-Considero a doce de los muchachos que forman parte de la Orden Dorada, como hijos míos, pero como su padre que soy, no voy a dejar pasar los daños que han causado sin un merecido castigo, eso sí, tomando en cuenta los reglamentos, bajos los cuales se rige la Orden de Atena, la cual, debo recordarles, funciona como territorio independiente… es por eso que no voy a permitir la injerencia en este Sagrado Santuario de personajes como ustedes, quienes no tienen el más mínimo respeto por la diosa, ni por sus servidores…
-Adquirimos el derecho de inbiscuirnos en el momento en que sus hijos se salieron de control y dañaron a civiles, propiedad privada y gubernamental... –el delegado alemán golpeó el escritorio con impertinencia- muchos países están dispuestos a mantener la colaboración económica, con tal de estar a salvo… le guste o no el proyecto Deucalión continuará aunque usted no esté de acuerdo con ello…
-No voy a permitir que fabriquen armas para "controlar" a los guerreros de este recinto, mucho menos que me obliguen a mantener delegados suyos de forma permanente aquí… es una falta de...
En el momento en que Shion casi ladraba las palabras, tratando de controlarse para no golpear a los hombres que tenía al frente, una elevación tremenda de un cosmo conocido, junto con el ruido de una explosión, sacudieron fuertemente el Templo Principal.
-A este tipo de… peligro nos referimos, señor Vangelis… -terminó el estadounidense cubriéndose la cabeza con los brazos, mientras algo de escombro le caía encima- ¿será que uno de sus niños se salió de control… otra vez?
Shion cerró los ojos, como quien no quiere creer lo que pasa… no puede ser… era el cosmo de Kanon…
Casa de Géminis
Kanon lo estaba atacando con todo su cosmo sin importarle que él aún estaba convaleciente como para defenderse a sus anchas, sin embargo no iba a permitir que su hermano destruyera sus cosas y que además lo culpara todo el tiempo por lo que había pasado con él.
Los ataques del gemelo menor se volvieron más rápidos y más fuertes y entonces Saga decidió usar todo lo que tenía.
-TRIÁNGULO DORADO!
-OTRA DIMENSIÓN!
Shion se le teletransportó de inmediato al templo de los gemelos en cuanto sintió la explosión de los cosmos de sus hijos, eso sin importar que los delegados de gobierno que estaban en su despacho, exigían a gritos que se quedara a darles explicaciones sobre lo que ocurría.
Al llegar a la tercera casa, se encontró con los gemelos enfrentados frente a frente y usando sus técnicas del cosmo, Shaka y Mu habían llegado por el lado contrario y la expresión de este último al volverlo a ver a él, era de auténtico terror. Dhonko se unió segundos más tarde, junto con Misty de Lacerta, Argol de Perseo, Shaina de Ofiuco y Kalia de Corona.
Entrar en medio del fuego cruzado de los gemelos era un suicidio, así que los caballeros de plata se quedaron atrincherados a un lado de la columnata, y se dirigieron a impedir que más gente entrara al templo.
Shion por su parte, barajaba la posibilidad de detener a los gemelos antes de que se mataran, interponiendo un muro de cristal, sin embargo, él estaba débil para hacerlo solo, así que muy a pesar suyo, le pidió mentalmente a Mu que lo ayudara.
Mu, necesito que levantes un muro delante de Kanon, yo haré lo mismo con Saga...
Padre, su energía se reflejará y los golpeará a ellos!
No discutas... sólo hazlo... Mu!
Shaka... mantente atento a quitarles los cinco sentidos si después del muro siguen peleando... quédate lejos porque no tienes armadura...
-De acuerdo señor...
-Dhonko... si fallamos, deja que Shaka intervenga primero, si él no lo logra tampoco, sabes qué tienes que hacer...
-Pero Shion... son tus hijos…
-Necesito que me obedezcas... no puedo dejar que comiencen una guerra de mil días, sería un desastre para todos…
Dhonko asintió con tristeza desde donde estaba y vio la misma expresión de Shion en el rostro de Mu, para Shion todo se había complicado demasiado y estas batallas entre los dorados, podían llegar a costarle la cordura o la vida.
Kanon había esquivado con éxito el primer ataque de Saga y por eso no estaba en otra dimensión, pero su hermano no había sido tan afortunado y en ese momento yacía en el suelo aturdido por la técnica del Triángulo Dorado, sin embargo como uno de los caballeros más poderosos, Saga encontró las fuerzas para levantarse y continuar con la pelea.
-Déjalo ya, Kanon
Y la respuesta de Kanon no se hizo esperar.
-EXPLOSIÓN GALÁCTICA!
-KANON! -Saga de inmediato supo que su gemelo no se detendría hasta acabarlo, así que haciendo acopio de las fuerzas que le quedaban, decidió responderle de la misma forma.
-EXPLOSIÓN GALÁCTICA!
Sanatorio, habitación de June
-Valla... los psicópatas están pelando... por qué será que no me extraña...
-Ikki... no digas esas cosas... ¡CUIDADO!
Shun protegió con su cuerpo a una inconciente June, tratando de que el escombro que se desprendió del techo del lugar no la dañara. Con cada golpe que se propinaban los gemelos, los temblores estremecían los edificios, despegando trozos de piedra y mosaicos, de las ya de por si debilitadas estructuras.
-Deberíamos intervenir –dijo Shun levantándose de encima de June- sino van a destruir todo…
-Yo dejaría que se maten… favor que le hacen a todos…
-¡IKKI!
-En parte Ikki tiene razón, Shun –el maestro Albiore se mantenía casi de forma permanente al cuidado de June desde que ella sufriera un misterioso ataque en los alrededores del Santuario- no tenemos el poder para intervenir en una batalla como esa…
-Pero… maestro…
-Son caballeros dorados, hijo… nadie mejor que ustedes saben lo que es interponerse en el camino de cualquiera de esos hombres… es un suicidio…
Shun bajó la mirada y arropó a June, mientras con cada golpe sentían el estruendo bajo sus pies.
-Aunque –terminó de decir Albiore al ver la caída de material- pareciera que aún sin inbiscuirnos en su pelea… puede que no salgamos con vida de esto…
En el momento en que las dos técnicas, de exactamente la misma intensidad chocaron entre sí, las fuerzas se equilibraron y tal como Shion temía, una guerra de mil días parecía haber dado inicio.
Los caballeros de plata que se encontraban impidiendo el paso de curiosos hacia el tercer templo, se vieron empujados bruscamente hacia afuera, mientras se tambaleaban los cimientos de la estructura, ante los ojos aterrorizados de los miembros de la Orden que se protegían en todo el recinto, de los escombros que caían por doquier.
Mu volvió a ver a su padre angustiado y el lemuriano mayor asintió con la cabeza, dándole la señal para que actuara.
Las fuerzas se habían equilibrado y Saga sentía que no podría responderle a Kanon por mucho tiempo, se estaba debilitando, sin embargo el claudicar en ese momento no solo lo mataría a él, sino que destruiría el tercer templo y todo lo que estuviera cerca. Kanon por su parte estaba furioso y esa furia alimentaba más y más su poder, el cual descargó sobre su hermano mayor, él sabía que si seguía de esa forma ganaría y así quedaría demostrado cuál de los dos merecía más la armadura de géminis.
De pronto, en medio de la luz que se desprendió por el choque de las energías de los gemelos, un destello color lila se interpuso entre Kanon y su victoria, de repente una enorme pared reflejante se formó delante suyo y él no tuvo tiempo ni siquiera de evitar que su propia energía reflejada lo golpeara, para cuando se recuperó del estruendo, estaba tirado varios metros atrás en la escalinata y el peso de alguien sobre su cuerpo, le dificultó incorporarse.
-MU! -fue lo único que atinó a gritar, en el momento en que reconoció sobre él la larga melena lila del lemuriano- MU... respóndeme por favor... alguien ayúdeme!
El caballero de Aries yacía inconciente sobre Kanon, tenía un tajo abierto en el hombro derecho y otro en la cabeza, provocando que la sangre saliera de prisa, empapando la ropa del mayor- ¡Padre!... ¡Mu!... ¡despierta por favor!
Kanon parecía gritarle a la nada, pero momentos después, de entre un nubarrón de polvo, la espigada figura de Shaka se acercó hasta donde él estaba pidiendo auxilio -Kanon... ¿cómo estás tú?... oh por la Diosa!- exclamó Shaka al ver al lemuriano, y lo único que atinó a hacer fue quitarse la camisa para envolver la cabeza de Mu y hacer compresa al sangrado.
Kanon se incorporó con dificultad, ayudado por Shaka, procurando no lastimar más al menor.
-Shaka… dime que está bien –gritaba Kanon desesperado.
-Cálmate Kanon… no morirá… -le contestó Shaka firme, pero calmo, al tiempo que levantaba a Mu y se disponía a partir al Sanatorio, seguido por Kanon al borde de la histeria- debes estar conciente de que lo han estado lastimando por días… su falta de interés por arreglar las cosas, le ha hecho más daño que cualquier herida o golpe
-Pero yo…
Shaka se detuvo en medio de la escalinata con Mu en brazos, y se volvió hacia Kanon, quien venía agarrándose un hombro.
-¿Quieres que él esté bien?... deja esta estúpida rivalidad con Saga y respeta a tu padre… tienes un regalo que no tiene nadie más en la Orden Kanon y es a tu familia… un padre sabio, un hermano mayor ejemplar y un hermano menor que…
-Que… ¿qué?
-Que es la persona más maravillosa que he conocido… –y así como comenzó a hablar, así finalizó la conversación y siguió subiendo la escalinata, mientras Kanon le veía sin poder moverse de donde estaba.
Shion salió despedido por los aires en una trayectoria contraria a la del cuerpo de su hijo mayor. Saga mientras tanto, terminó partiendo una columna con su espalda y estuvo a punto de ser aplastado de no ser porque Dhonko lo empujó a toda velocidad fuera de la trayectoria del enorme pedazo de mármol. Lo poco que sobrevivió del templo de géminis, quedó inundado por una densa nube de polvo.
Shaina por su parte corrió a auxiliar al Patriarca, quien tosía del otro lado de la columnata, era evidente que el hombre se había lastimado de forma seria un tobillo, la fractura estaba expuesta y sangraba profusamente.
-Estos...dos... -se atrevió a murmurar Shion, mientras Shaina le ayudaba a incorporarse, ambos, Patriarca y amazona, cubiertos con una gruesa capa de polvo- Shaina... Mu... ¿cómo está Mu?
-Señor... su cosmo parece latente, no se preocupe, él está vivo...
La tos de quienes estaban dentro del templo era el único sonido que se escuchaba en medio de todo aquel caos -tenemos que trasladar a su Santidad al Sanatorio- Misty le daba indicaciones a Algor, quien era un poco más corpulento que los demás, para que él se encargara de llevar al lemuriano.
-No se preocupen muchachos -respondó Shion en medio de un ataque de tos- prefiero que trasladen a ese par de... brutos, junto a Mu primero... yo estaré bien...
-Señor -replicó Kalia- es obvio que tiene una lesión seria... tenemos que llevaurlo a la Fuente de inmediato…
-Sin peros... -Shion tenía un tono de voz que no daba pie a réplicas y los miembros de la Orden lo tenían muy claro, así que todos asintieron a la vez obedeciendo la orden y con una reverencia los plateados se retiraron para ayudar a los gemelos y a Mu, sin atreverse a contradecirle ni una vez.
Habitación de Shion, Sanatorio, muchas horas después…
-Pasen…
Saga y Kanon, entraron en ese orden a la habitación donde el Patriarca se encontraba descansando de las terapias que aplicaron por horas los sanadores en su tobillo destrozado. A pesar de los regaños de Dhonko y las recomendaciones de Eneas, Shion decidió que era ese el momento oportuno para tener una charla muy seria con los gemelos.
Ambos hombres se mantuvieron de pie al lado de la cama del lemuriano, quien tenía su semblante tranquilo, pero cuya mirada furiosa ellos reconocían de siempre.
-Padre –Kanon intentó esbozar una disculpa- yo fui quien comenzó… y
-No me interesa cuál de los dos comenzó… el punto es que uno comenzó y el otro lo siguió, ese… ese es el aliciente para iniciar una guerra… voy a ser muy directo con ustedes dos… son los mayores, deberían dar el ejemplo a los demás y no lo están haciendo…
Los dos hombres escuchaban de pie sin chistar.
-Son mis hijos y los amo a los dos con todo mi corazón, pero no puedo dejar pasar por alto que pusieron en riesgo la vida de sus compañeros de Orden, y entre ellos la vida de su hermano, saben que esto va a tener un castigo y una advertencia implícita… Saga…
-Señor
-Las estrellas te eligieron como portador de la armadura de géminis, Atena te exige que respetes tu rango y lo lleves con honor… si vuelves a incurrir en un acto de irresponsabilidad tan absurdo como este, deberás renunciar a tu armadura y no me importa, que tengamos que esperar docientos años más hasta que vuelva a reencarnar otro caballero géminis… ¿entendido?
Saga asintió en silencio
-Kanon…
El gemelo menor, permaneció en la misma posición en que estaba, sin inmutarse.
-No tienes nada que demostrar, queda claro que en cuanto a nivel de poder, igualas a tu hermano mayor, sin embargo hoy también dejaste en claro que no tienes control de tu carácter, eres impulsivo e impredecible, no puedes portar una armadura dorada mientras poseas estas debilidades…
El menor suspiró, pero no dejó entrever sus emociones.
-Y como, además de haber puesto en peligro la vida de los otros habitantes del Santuario, destruyeron el templo de géminis, deberán levantarlo con sus propias manos… ¡los dos!
-Pero padre no sabemos nada de…
Shion levantó la mano derecha y Kanon guardó silencio –buscarán la asesoría que crean conveniente y el resultado final será evaluado por un ingeniero estructural y un curador que yo escoja y no quiero réplicas…
Ambos hombres respondieron con una reverencia.
-Pueden retirarse
Una vez se quedó solo, el Patriarca se recostó de nuevo en la almohada, tratando de aspirar y exhalar profundo para contener el deseo de desquitar su ira con sus hijos mayores y cerró los ojos haciendo un esfuerzo por tranquilizarse, Mu estaba a salvo, y gracias a la diosa nadie resultó gravemente herido, incluso los gemelos se encontraban bien y eso era menos de lo que había previsto cuando se dio cuenta de la pelea entre ellos.
Además de que veía venir un problema diplomático con el gobierno de Grecia (la batalla entre sus hijos habían contribuído grandemente a eso), en la mente del Patriarca se arremolinaban todos los conflictos que sufrían los caballeros dorados, conflictos que desestabilizaban a toda la Orden. Si no lograba que los muchachos llevaran la fiesta en paz, esa mala semilla de resentimiento y odio se extendería por todo el recinto, de eso estaba seguro.
Repasando los hechos que había registrado durante esos días, una y otra vez, logró encontrar un factor en común entre todos ellos: conflictos territoriales, de alguna u otra forma los chicos estaban luchando por imponerse.
El Patriarca sonrió con los ojos cerrados, casi de forma melévola… en ese momento se le había ocurrido una idea.
Continuará...
*Encontré en un blog, que de esta forma se refieren los españoles al dinero
**Estos eran rituales propios de los alquimistas metalúrgicos cuando construían un horno, hablaré de esto más adelante.
Bueno, aquí les dejo otra entrega, los conflictos fuertes comienzan, espero les haya gustado. Como siempre agradezco de todo corazón que se tomen el tiempo para escribir sus reviews, son muy importantes para continuar con este proyecto.
Princess Virgo, Jabed, Kaito, Amaranth y Asalea, muchas gracias por sus comentarios, espero les guste este nuevo capítulo.
A propósito de lo anterior, lo que sigue es una contestación a un review recibido en el úlimo capítulo, lo hago de esta forma porque no puedo dejar el mensaje en privado.
Estimada yum:
Agradezco mucho tu extenso comentario, con respecto a tus inconformidades en la historia voy a aclararte algunos puntos.
-Esta historia es una continuación de "Los asesinos de Arles", por lo tanto, hay situaciones que se arrastran desde allí y que van a continuar, aunque lamento que te molesten algunas.
-Nunca he dicho que no me agrade el yaoi (basta con mirar mi lista de favoritos) y tampoco que Shaina será pareja de Mu ( sinceramente no se me había ocurrido). Cuando menciono que a ella le fascinó el tipo, pudo haber sido cualquier otro plata o bronce, pero en ese momento la que estaba allí era ella. Dentro de la historia, me interesa dejar en claro el carácter extraordinario de los caballeros dorados y como pudiste haber notado, ningún otro guerrero de más bajo nivel los tutea, eso por mencionar un ejemplo de la actitud que tienen los demás hacia ellos. La fascinación que siente Shaina, es por el poder y la calma que Mu emana, no porque esté enamorada de él.
-Siempre he tratado de que lo que escribo no caiga dentro de lo obvio y me gusta jugar con sutilezas para poder dar giros inesperados, así que no hay que sacar conclusiones desde el principio de la historia, te aseguro que faltan muchas situaciones por desarrollar o resolver.
-El romance para mi es secundario, siento que no tengo el conocimiento, ni el talento para crear situaciones extraordinarias (buenas o malas) que sirvan de contexto para juntar a una pareja… mmm eso no va conmigo, así que si aparece romance es con el fin de catapultar hechos, que me parece, son más importantes dentro de la historia. Talvés algún día lo intente de nuevo con otro fic romántico, pero no creo que soporte escribir más de un capítulo (eso no quita que sí lea romance, sin embargo el escribirlo, se lo dejo a los que saben).
-Fanfiction, es un espacio en el cual lo que impera es la creatividad, por eso y por el hecho de que al ser Saint Seiya una serie con poco desarrollo de caracteres y muchos eslabones perdidos en su historia, cada uno hace su propia interpretación, por eso amiga, difícilmente podré imaginarme las cosas igual que lo haces tu o Vaire del Viento, cada una es un universo, pero te agradezco el consejo que me das.
Para terminar, este capítulo está escrito de acuerdo al boceto original de la historia y como puedes darte cuenta ya dio algunos giros y estos giros darán pie a otras situaciones.
Sin más por el momento y esperando que nos sigamos escribiendo dentro de un marco de cordialidad y respeto, me despido con un abrazo, Shakary
