HOLA, CUÁNTO TIEMPO SIN VERNOS! Siento haber tardado porque los estudios son mi prioridad. Pero yo soy fiel a mis lectores, así que aquí traigo un nuevo capítulo! Disfruten pls, que es lo que pretendo con mis fanfics :3
He estado pensando en no poner banda sonora a este fanfic porque es bastante complicado. Pero el tema "música para acompañar la lectura" lo he pensado para otro fanfic
Bueno, dejo de dar la tabarra jeje.
Capítulo 4
Más tarde llevé a Sam a la casa del doctor Finkelstein a través de las galerías subterráneas. Me había enterado de que la bruja mentalista Margaret se había mudado allí, y quise que Sam estuviera en buenas manos. Además, el doctor era como un abuelo para ella, así que deposité toda mi confianza en él para que cuidase de ella hasta que todo acabase.
En medio del camino Sam se caía de sueño. Seguramente no había dormido el tiempo que había estado escondida. Decidí llevarla a caballito el resto del recorrido. Justo cuando habíamos llegado, se había dormido en mi hombro. El doctor me dijo que la llevase a la antigua habitación de Sally para que descansase. Tras arroparla me quedé arrodillado un rato delante de ella. Parecía un ángel con ese rostro lleno de inocencia y serenidad. Con una sonrisa triste susurré, mientras acariciaba con mi mano su cabello:
-Te juro que todo esto va a acabar pronto. -me acerqué para besarle la frente y añadí- Ten dulces sueños, mi princesa.
Salí de la habitación y, cuando estuve en la puerta, escuché algo que me dejó petrificado: Sam estaba entonando en sueños la canción de cuna que Sally solía cantarle cuando era un bebé. Me apoyé a la pared que había justo a la entrada de mi habitación y agaché la cabeza, dejando que un torrente de recuerdos me invadiese. Recordé la hermosa voz de Sally que se oía por casi toda la casa cuando cantaba. Ella es la dulzura en persona. Y eso la hace única e inimitable.
En ese momento no supe si romper a llorar o tragarme el dolor y aparentar ser fuerte cuando por dentro sangraba. El zumbido de una silla de ruedas eléctrica me sacó de mis pensamientos y escuché la voz ronca y apenada del doctor:
-Sé cómo te sientes, Jack. Sally era prácticamente mi hija y, aunque pareciese duro con ella, en el fondo la quería con toda mi alma.
-Prométeme que cuidarás bien de Sam, doctor. -pedí, cruzado de brazos y con una expresión sombría en mi rostro.
-Dalo por hecho. Oye, cambiando de tema, acompáñame un momento.
Seguí al doctor hasta su laboratorio. Mientras él examinaba unos cajones, la gata de Sally se acercó a mí y caminó entre mis pies antes de sentarse delante de mí. Me agaché y empecé a acariciar su pequeña cabeza negra.
-Tú también la echas de menos, ¿verdad?
-¡Por fin lo encuentro! -tronó la voz del doctor.
La gata salió corriendo y yo me incorporé mientras Finkelstein se daba la vuelta, sujetando una bolsa en una de sus manos.
-Bien, -dijo- ya que vas a solucionar todo esto, será mejor que lo hagas con estilo.
Me lanzó la bolsa y la cogí al vuelo.
-Ahí tienes un buen puñado de bombas de humo, aunque son diferentes a las que estás acostumbrado. La nube blanca que saldrá cuando la uses es altamente inflamable, así que tienes dos opciones: o evitas cualquier lugar con fuego, o usas las bombas y prendes una chispa para que los que estén en medio del humo se queden calcinados de forma casi instantánea.
-Gracias, doctor.
-No hay de qué. Sabes que estoy disponible por si necesitas más cosas. Pero algún día tendré que empezar a cobrarte.
-¿En serio? -dije, riendo.
-No, tampoco es que estemos ahora como para que nos interese el dinero. Anda, sal ahí fuera y sácanos de este infierno.
-No lo dudes.
Me puse la capucha antes de transformarme en cuervo y salir de la casa del doctor por una ventana hasta llegar a la Spiral Hill, a las afueras de la ciudad, donde los templarios aún no habían llegado. Sinceramente, no sé qué me había llevado allí. Quizá los recuerdos o, simplemente, porque quería estar un rato solo.
Un cuervo de ojos amarillos se posó en mi hombro y escuché en mi cabeza la voz de Corvo:
Oye, te noto muy tenso. ¿Sabes? Conozco un método para desahogarse. Va de irse a ir a un sitio lejano, cosa que ya has hecho, y gritar lo más fuerte que puedas. Créeme, yo lo hacía en momentos de estrés.
El ave pasó a mi brazo y respondí, como si estuviese hablando con el pájaro.
-No estoy de humor ahora.
Tú hazme caso, que te va a sentar bien después. Descargas tensiones y luego te sientes liberado
Negué con la cabeza y dije:
-No tengo tiempo para cosas como estas.
Me di la vuelta para irme cuando, de repente, recordé hacia dónde apuntaba la colina: al bosque que daba al cementerio, donde estaba enterrada Sally. Apreté los puños mientras toda mi rabia y dolor acumulados hacían presión dentro de mí, como la lava que quiere salir cuando un volcán entra en erupción.
Un fuerte impulso me obligó a dar media vuelta hacia donde apuntaba la colina, mientras daba un potente grito que más bien parecía el rugido de una bestia salvaje. Durante los pocos segundos que duró aquello descargué todo lo que me reprimía: la ira dirigida a los templarios y el sufrimiento que ellos me habían causado aunque la verdadera razón de mi sufrimiento era el hecho de no tener a Sally, el amor de mi vida, a mi lado.
Cuando acabé me sentí aliviado, como si me quitase un peso de encima. Me senté en el suelo que pisaba y exhalé un profundo suspiro antes de encoger mis piernas y abrazarlas, apoyando mi cabeza en las rodillas.
-No sabes cuánto te echo de menos. -murmuré con un nudo en mi garganta.
Unos ladridos muy conocidos me sacaron de mis pensamientos y volví la cabeza para ver a Zero volando hacia mí a toda velocidad.
-¡Zero! -exclamé, mientras me incorporaba.
Mi perro dio unas cuantas vueltas alrededor de mí antes de empezar a lamerme la cara. Creo que gracias a eso me olvidé de mi tristeza.
-¿Pero dónde te habías metido? -pregunté, riendo y acariciando a mi mascota fantasmal- Bueno, eso no importa ahora. ¿Me echabas de menos?
Zero ladró como respuesta mientras su nariz emitía un intenso brillo.
-Gracias por estar siempre ahí, Zero. Eres el mejor amigo que alguien como yo puede tener.
-¿Y qué pasa conmigo?
Miré a través de Zero (al fin y al cabo es un fantasma) y vi a Garret en medio de la colina. Tenía las manos metidas en los bolsillos de su gabardina y su sombrero cubría su cabeza creando una sombra que hacía destacar sus brillantes ojos rojos.
-Lo siento, pero Zero llegó antes. -respondí entre risas.
-Cagoen... -dijo chasqueando la lengua y arqueando una ceja, expresando su disgusto- y yo pensando que iba a colar. Por cierto, te veo más animado.
-Ya me hacía falta. Por cierto, ¿cómo sabías que estaba aquí?
-Te conozco demasiado como para saber que siempre que estás depre te vienes a este sitio. No hemos cambiado desde que éramos niños, ¿verdad? -apoyó pesadamente su brazo sobre mis hombros y, entre risas, añadió- Yo sigo siendo el rebelde y el "gamberro" de los dos.
-Tú que puedes. -respondí, también riendo.
Acabamos sentándonos en la curva de la colina, con los pies colgando, como cuando éramos niños.
-¿Puedo hacerte una pregunta, Garret?
-Dispara.
-¿Por qué te fuiste de aquí?
El vampiro se encogió de hombros y respondió:
-Bueno, ya te lo he dicho, para cambiar de aires.
-Venga, seguro que hay otra razón además de esa.
Garret agachó la cabeza y suspiró antes de decir, con seriedad en su voz:
-Mira, Jack, no es que no me gustase este sitio, al contrario, ¡creo que es el mejor para vivir si se trata de alguien como yo! El problema es que, cuando eres un espíritu rebelde, como te dije antes, la rutina te carcome y tu espacio se te hace muy pequeño y quieres abrirte al mundo. Comprendo que tú te quedases porque ese era tu deber. Pero yo cogí las maletas y me marché por una temporada porque nada me ataba aquí. Excepto una cosa que yo respeto mucho: amo a este pueblo y adoro a su gente. ¿Qué quieres que te diga? Mis raíces pertenecen a este sitio. Esa es la razón por la que cada año, sin falta, vengo de visita. Excepto aquella vez hace unos seis años por el tema ese de que Oogie Boogie había convertido esto en un infierno. Vamos, como lo que está pasando ahora, pero a pequeña escala. Y hasta que esto no vuelva a ser como antes no pienso marcharme.
Se hizo un profundo silencio que duró unos pocos segundos antes de que Garret añadiese:
-Cambiando de tema: Eddie me ha estado hablando del culpable de todo esto -Eddie es el apelativo que el vampiro usa para el entonces ex-alcalde- y da la casualidad de que lo llegué a conocer.
-¡¿Qué?!
-Lo que oyes, amigo. En uno de mis últimos trabajos tuvimos que atrapar a Fausto por dos cosas: es el espectro más peligroso que existe y había convertido a una pequeña localidad de Mississippi en un pueblo fantasma... literalmente. Había arrasado con todo y solo dejó casas vacías y se deshizo de sus habitantes dejando solamente sus almas vagabundas hasta que logramos atraparlo. Con ayuda de un mago inglés... John Constantine (un guiño a uno de mis personajes de comic favoritos :3) creo que se llamaba, encerramos a ese malnacido en el Inframundo. No sé cómo ha salido y ni siquiera me importa, porque vamos a evitar que este pueblo se convierta en cenizas por su culpa.
-¿Sabes si tiene algún punto débil?
-Que yo sepa es como una cucaracha: no soporta la luz. Aunque claro, con toda esta oscuridad...
Me levanté rápidamente, acordándome de cuando calciné la cara de Fausto.
-¿Vale cualquier fuente de luz? ¿Fuego incluido?
-Bueno, si alumbra es malo para ese bicho. -dijo mientras se incorporaba- ¿Por qué lo preguntas?
-Tú sabes de sobra que yo en Halloween adopto la forma de un espantapájaros y así puedo utilizar el fuego.
-Ajá
Sacudí el brazo haciendo que una llama lo cubriese.
-No sé cómo puedo controlarlo, pero gracias a esto quemé parte de la cara de Fausto. -cerré el puño y el fuego se apagó- Si conseguimos llegar hasta él y aprovechamos este poder que tengo podemos deshacernos de ese bastardo para siempre. ¿Qué me dices?
-Jack... -Garret estaba perplejo, pero pronto una gran sonrisa iluminó su rostro- ¡eres un maldito genio! ¡Vayamos a freír a ese tío y así verá quién manda aquí!
-Solo hay un problema... no creo que lleguemos hasta Fausto tan fácilmente. Tiene el Fruto del Edén, el artefacto más peligroso que existe. Y créeme si te digo que con él se puede hacer lo que sea. Hay que reunir al resto de Asesinos. Así tendremos más posibilidades de que todo salga bien.
-Vale, ¿y cómo lo hacemos?
-Al parecer Connor solo me vio a mí tirado en el suelo tras lo ocurrido, así que lo más probable es que tengan encerrados a Ezio y a Altaïr. La cuestión es dónde.
-¿Y cómo lo averiguamos? "Hola, señor templario, ¿sabes dónde están los Asesinos?"
-Algo así. -esbocé una sonrisa de malicia- Pero al estilo de Halloween Town.
POV ?
Jamás supe cómo llegué aquí. Lo único que recuerdo que fuese anterior a esto es el ruido de los disparos de los cañones y los mosquetes. También recuerdo mi muerte: un balazo en el pecho por parte de un miembro de los casacas azules. Yo no quise participar en aquella guerra. Nunca la entendí. ¿Por qué los ingleses no pudimos arreglar ese conflicto sin derramar sangre? Por desgracia la Historia se escribe a base de muertos. Pero no tenía otro remedio: yo venía de una familia de emigrantes de Inglaterra que se había instalado en América. Por desgracia éramos pobres como ratas y el sueldo de soldado era suficiente como para mantenernos. Ese fue el motivo por el que luché. No me importaban los ideales de uno u otro bando: lo único que quería era que mi familia no se muriese de hambre o frío.
La historia se volvía a repetir incluso después de la muerte. Nos habían dado un mosquete y nos dijeron que diéramos caza a los Asesinos. Pero el problema es el siguiente: ¿quién es el Asesino de quién? Esto no tenía sentido. Ya no tenía nada que perder así que... ¿qué más me daba que me pegasen un tiro en la nuca?
-¡Vamos, niñato, no tenemos todo el día.
Lo de "niñato" viene porque cuando me mataron solo tenía veinte años. ¿Por qué me habían asignado a un compañero como Richard Rogers? Lo conocí en vida y no era más que un borracho fanfarrón sediento de sangre. No tenía compasión con nadie que no fuera inglés. Llegué a verlo ejecutando a un pobre indio reventándole la cabeza, literalmente, con una bomba que había puesto entre los dientes del pobre hombre. Era lo más odioso del mundo.
-¡Dios, qué puto frío!
-Yo no alzaría tanto la voz. -respondí, casi susurrando- Podrían descubrirnos.
-¿Quiénes? ¿Los Asesinos? ¡Que vengan! -soltó una fuerte carcajada- ¡Estaremos aquí esperándoles!
Mientras él hablaba yo pasé mi mano por mi cabello oscuro y rizado. "Esto no va a salir bien", pensé.
-En cuanto vea a uno de esos maricas con capucha les meteré un tiro en la cabeza. ¡¿Me oís?! ¡No os tengo miedo!
-Pues deberías.
Aquella voz profunda me heló la sangre. Ambos miramos hacia un tejado y vimos una figura acuclillada, vestida con ropajes oscuros como las alas de un cuervo. Pude distinguir unos ojos amarillos y brillantes bajo la capucha que cubría parte de su rostro. Quise huir, pero el miedo me paralizó. Apreté mis manos contra el mosquete, aunque no supe si tendría el coraje para usarlo. No recuerdo haber tenido tanto miedo en mi vida.
POV Jack
De los dos templarios que vi, el que había estado dando voces se pegó a la pared, con el rostro marcado por el horror. De un salto bajé del tejado y me acerqué a él-
-¿No decías que no nos tenías miedo? -pregunté- Dime, ¿dónde está esa bala que ibas a meterme en la cabeza?
El templario casi no podía hablar, como si de repente se le olvidase cómo hacerlo. Tenía las pupilas contraídas y su cuerpo temblaba con tanta intensidad que casi no se mantenía en pie. Por fin logró balbucear algo:
-T...tú -no tengo ni idea de cómo se reconoció, pero me dio igual- ¡Tendrías que estar muerto! ¡Yo lo vi todo!
Incliné la cabeza a un lado y dije, sin cambiar mi tono de voz:
-No es tan fácil acabar conmigo.
-Vas a matarme, ¿verdad? -una mueca parecida a una sonrisa adornó su rostro- Todos los Asesinos sois iguales.
-No me conoces. Mira, te dejaré con vida si me contestas a una simple pregunta.
-¡Y una mierda! Seguro que después de esto me apuñalas o algo. No pienso decirte nada.
Me encogí de hombros y respondí:
-Vale, entonces preguntaré a tu compañero.
Justo cuando me di la vuelta para hablar con el otro casaca roja escuché la voz ronca del templario a quien acababa de interrogar:
-¿Sabes? El jefe tardó demasiado poco en eliminar a esa muñequita de trapo.
-¿Qué has dicho? -pregunté, mirando fijamente a los ojos del templario.
-Lo que acabas de oír. Fausto podría habernos dejado "jugar" con ella. Tú ya me entiendes.
Fue un error por su parte el haber pronunciado esas palabras. Me acerqué hacia él con aparente tranquilidad aunque la rabia me comía por dentro, y con mi mano enguantada le agarré de los pelos, obligándole a mirarme. Una gota de sangre corría por su sien debido a que le clavé una de las garras de mi guante.
-Acabas de perder tu oportunidad de seguir con vida.
Cubrí de llamas la otra mano y la puse sobre el rostro del templario, quien empezó a gritar de dolor. Pronto sus gritos cesaron y solté el cuerpo, ya sin vida. El cadáver cayó al suelo, con el cráneo carbonizado. Volví la vista hacia el templario más joven, quien abrió mucho los ojos, dejó caer el mosquete que sostenía y salió corriendo.
POV ?
Aún recuerdo aquella mirada, aquellos ojos amarillos que se clavaron en mi alma y que fueron lo que me impulsó a correr lo más rápido que pude. ¿Por qué Richard no había cerrado su bocaza? Por su culpa estaba huyendo para salvar mi no-vida.
Llegué hasta un callejón tras el que me escondí, apoyándome en la pared para coger aire. Qué curioso, hasta los muertos podemos sudar y cansarnos de correr tanto.
Mi descanso no duró mucho porque escuché el graznido de un cuervo y algo me dijo que estaba perdido. Intenté irme en silencio, sin llamar mucho la atención, pero no sirvió porque el Asesino aterrizó delante de mí y me agarró del cuello con su mano enguantada.
-No te creas que puedes escapar de mí fácilmente. -cuando acercó su rostro pude distinguirlo: el Asesino que tenía delante era un esqueleto, muy enfadado viendo su ceño fruncido- Si me dices lo que necesito saber te dejaré en paz.
Escuché un sonido metálico y pronto vi junto a mi cara una cuchilla que sobresalía de la muñeca del Asesino.
-Si no colaboras acabarás como tu amigo. ¿Qué me dices?
Durante unos segundos que me parecieron eternos dudé en si debía o no ayudar al encapuchado.
-¡Venga, que no tengo todo el día!
-¡Está bien! -respodí, con el miedo corriendo por mis venas- ¿Qué quieres?
-¿Dónde tenéis encerrados a los Asesinos?
-En el sótano del edificio del reloj.
-¿El antiguo Ayuntamiento?
-Sí.
El esqueleto pareció relajarse porque soltó mi cuello y guardó la hoja que unos segundos antes estaba a punto de clavarse en mi cabeza.
-¿Cómo te llamas? -preguntó.
Tuve que tragar saliva porque del susto se me secó la boca.
-Je.. Jeremy.
-Bien, Jeremy. Yo nunca olvido una cara, así que si te vuelvo a ver y me apuntas con un arma, date por muerto. ¿Me entiendes?
Asentí con la cabeza, segurísimo de que nunca amenazaría a alguien que podía calcinarme en segundos.
-Recuerda esto: el cuervo vigila. Siempre lo hace.
Dio unos pasos atrás y una enorme bandada de cuervos empezó a rodear al Asesino. Solo entonces me di cuenta de lo alto que era. Tuve que cubrirme el rostro por la gran corriente de aire que las alas de los pájaros habían creado. Cuando todo acabó miré a ambos lados. Los cuervos habían desaparecido, y con ellos el Asesino. Una pregunta surgió en mi cabeza: ¿Por qué no me había quitado la vida cuando le di la información que quiso? ¿Y por qué preguntó mi nombre? ¿Acaso confiaba en mí?
Fin del capítulo! Qué tal les ha parecido? Dejen su opinión en las reviews. Lo agradezco mucho ;3. Me acabo de dar cuenta de que esta última parte del capítulo tiene un poco de "toque Batman" XD. Si es que Jack también tiene su lado oscuro. Y aquí aparece la frase que da título al fanfic. Quise meterlo por algún lado jeje.
Recuerden que contestaré las reviews en el próximo capítulo. Hasta la próxima!
Loser93: Gracias por la review. Mira, yo no meto mucho rollo de la saga Assassins Creed. Si eso explico dos o tres cosas y ya. Me alegro de que te guste :3
LadyLyuvaSol: XDD. La primera vez que leo un comentario como el tuyo: "he estado pegada a la silla todo el capítulo", y lo agradezco, de verdad. Juego mucho con los sentimientos, ya que en la literatura son una herramienta esencial :D
Raquel: Sí, XD, hay un elenco de personajes de todo tipo jeje. Y muy buena esa sensibilización con Jack. Lo malo de ser un esqueleto es que no puedes mostrar plenamente lo que siente, con lágrimas por ejemplo. Además... QUIERO UN TÍO COMO GARRET (o si es novio o algo así, pues mejor jiji)
Pumpking Ponyshy: Tú ten paciencia y disfruta con los capítulos que hay por medio ;)
