Nota obligatoria: Los personajes de Saint Seiya son obra de Masami Kurumada, yo nada más me dedico a escribir sobre ellos sin obtener nada a cambio más que mucha satisfacción personal y entretenimiento saludable.


De asesinos a caballeros: historia de renacimiento y redención

En terapia intensiva


Corredores del Templo Principal, días después

-No entiendo cúal es el problema de esa gente…

-Dhonko, piénsalo, en parte tienen razón

Dhonko y Shion recorrían los largos corredores del Templo Principal, directo al despacho que provisionalmente dispuso Sahori Kiddo para trabajar allí lo referente a la fundación Graude. Desde el incidente de los gemelos, el lemuriano había resultado con un tobillo muy lastimado y tenía que ayudarse con muletas para caminar, así que ambos amigos, se movían despacio.

-Todo comenzó cuando se dieron cuenta de nuestra existencia, hace unos tres años…

-Pero ¿cómo?

Shion se detuvo para encarar a Dhonko y hablarle en voz baja, debido a que el personal encargado del mantenimiento y reconstrucción del lugar se movía de un lado a otro y el asunto que trataban era delicado.

-Amigo, el origen de todo esto se remonta a un evento específico sucedido en Japón hace tres años

Dhonko suspiró –"El torneo Intergaláctico"…

-Exactamente, los caballeros de bronce fueron exhibidos como celebridades y la armadura de Sagitario como una baratija. Durante los años de Arles, algunos civiles avistaron a los chicos, en medio del cumplimiento de "misiones", usando sus ropajes dorados

-E hicieron la relación de inmediato cuando vieron la armadura de Sagitario por los medios...

-Has dado en el clavo, eso provocó que las investigaciones al respecto, se formalizaran y se hicieran oficiales. Si bien es cierto, la niña está en toda la disposición de aprender lo concerniente a su papel de diosa, sus acciones como humana, han provocado algunas situaciones de riesgo para la Orden...

-Shion, comparto contigo el criterio de que ella no tiene experiencia y además no conoce el manejo de la Orden, pero tienes que admitir que ha logrado que los chicos se le acerquen…

-Ellos tienen que acercarse a ella porque es su deber, Dhonko... ¡son sus guerreros, no niños!

-Amigo querido, la mayoría fueron ordenados, antes de la adolescencia… ni siquiera habían llegado al metro y medio, me parece que lo que tienes en mente, es un poco drástico…

-Ya verás –dijo el Patriarca decidido- estoy seguro que eso, es lo que les hace falta…


Despacho de la diosa

-Señorita... ¿podemos pasar?

Sahori se encontraba realizando una serie de trámites propios del funcionamiento de la Fundación Graude. Ella tenía toda la intención de volver a Japón en un par de días para continuar a cargo de sus responsabilidades, como heredera del viejo Kiddo.

Al escuchar la puerta, se quedó sorprendida de ver entrar en su improvisado despacho a su Patriarca, acompañado del maestro Dhonko de Libra.

-¿En qué puedo servirles, mis queridos caballeros?

-Necesitamos hablar con usted, amada diosa, con respecto a... -Dhonko no pudo continuar al ver la cara de ella, que lo veía con ojos llenos de curiosidad infantil. Shion lo volvió a ver con el ceño fruncido, esperando que el viejo maestro de Libra terminara el discurso.

-Con respecto al comportamiento de los caballeros dorados -continuó Shion al ver que el otro no iba a seguir- verá, el maestro Dhonko y yo creemos...

-Shion más que yo, señora...

Shion hizo una mueca de fastidio para Dhonko, mientras Sahori movía la cabeza de un lado a otro siguiendo a quien hablaba.

-Que es demasiado benevolente con los chicos y me temo que lo que necesitan para llegar a ser una Orden Dorada ejemplar, es mano dura... -aseveró el Patriarca.

-Solo trato de que se sientan bien, y quiero compensarles todo el daño que han sufrido por mi culpa, no puedo imponerme por la fuerza, maestro Shion... yo los quiero muchísimo... ellos se comportan bien enfrente mío... bueno, a excepción de los altercados que se han presentado en los últimos días... -terminó ella pensativa.

-Señorita -continuó Dhonko- Shion dice tener un plan para ''amansarlos"...

-Yo prefiero apelar a su honor de caballeros, antes de obligarlos a hacer algo por la fuerza...

-Señorita... me disculpará usted, pero si estos problemas entre ellos prevalecen, tendremos esta mala semilla extendida por todo el resto de Orden

-Y cómo pretenden evitar que eso suceda?

-Apelaré a su espíritu guerrero y como medida extrema los enfrentaré cara a cara...

-Maestro Shion... no quiero que peleen entre ellos... no, no voy a permitirlo...

-Señorita... necesito que usted confíe en mi... si mi plan no funciona le prometo que dejaré todo en sus manos...

-Señorita... amada diosa -siguió Dhonko con una reverencia- yo los conozco y sé que el plan de Shion tiene sentido, y aunque me parece algo drástico... le aseguro que enfrentarlos les hará bien...

Sahori lo meditó unos instantes y suspiró tratando de asimilar todo aquel asunto.

-Está bien, confiaré en ustedes... ahora... necesito Shion, que me hables de ese plan tuyo -Sahori se puso cómoda en la silla del escritorio y mandó a pedir el servicio de te.

-Verá mi señora, necesito empezar por hacer unos cambios en el Salón Dorado...


Sanatorio, habitación de June

-¿Puedo pasar?

June se había despertado hacía un par de días, sin embargo aún su salud estaba delicada y para ese momento dormía plácidamente como resultado de los calamantes para el dolor. Albiore se encargó del cuido de la amazona desde que ingresó al Sanatorio y al ver a Shun su ceño se frunció por reflejo, sin embargo le hizo una seña para que entrara.

-¿Cómo se encuentra ella maestro?

-Físicamente... mejor, al parecer el mayor daño fue una hemorragia interna que la debilitó gravemente, pero los órganos vitales están bien

Shun entró tímidamente y se sentó al lado del rubio.

-¿Físicamente?

Albiore, suspiró dejando en evidencia su molestia hacia el chico.

-Ella me contó todo

Shun se sintió empalidecer.

-Nunca me ha gustado entrometerme en ese tipo de asuntos, pero creo que en este caso estoy en todo mi derecho -Albiore era severo cuando de reprender a sus discípulos se trataba, así que tomó una postura regia y escogió bien las palabras- fueron irresponsables... ambos. Sé que aún eres muy joven, pero creo que tienes la suficiente edad y conocimiento como para saber que debes comportarte como un caballero y al menos darle una explicación decente

Shun no habló, estaba tan avergonzado que ni siquiera pudo levantar la mirada. Al adivinar que no iba a replicar, Albiore continuó.

-Sabes que dentro de la Orden, conocer el rostro de una amazona es tan delicado como arrebatarle su virtud -Shun asintió- y tú has incurrido en ambas faltas... Shun, quizá y lamentablemente, para los varones sea fácil escabullirnos de este tipo de situaciones sin mayores consecuencias, pero si las amazonas de plata se enteran de que June y tú compartieron íntimamente, será severamente castigada por su debilidad

-Maestro... yo... yo no puedo amarla

-Fuera de lo que va a sufrir por eso, ella podría perder su armadura, eso en el mejor de los casos –Albiore se inclinó hacia adelante y se tomó las manos- Shun, te conozco desde que eras un niño, dime que no te aprovechaste de ella, porque eso no podría dejarlo pasar y tendría que hablar con el Patriarca

-Creí que la amaba... de verdad no la presioné -el caballero de Andrómeda se levantó y se acercó a la rubia que aún dormía y le acomodó el cabello de la frente- lo que pasó, fue por mutuo acuerdo... sin embargo -Shun suspiró cansado- mi destino y mi corazón están atados a alguien más...

-Se puede saber a quién?

-A Perséfone...


Sanatorio, habitación de Aphrodite

Hacía exactamente quince días, tuvo la última batalla que recordara con la Parca. Esa mañana, las cuidadoras se habían apiadado de él y movieron su cama hasta el borde de la ventana, lo que le permitía una amplia visión de su recién nacido jardín. Desde que volviera, era la primera vez que lo contemplaba, además de que ya podía mantenerse por varias horas despierto, sin caer irremediablemente dormido.

Se sintió complacido por el paisaje que ofrecía el suelo cubierto de saludables botones de rosa y mariposas que jugueteaban mientras buscaban algo de néctar, y aquel espectáculo lo hizo sonreír, al rato las cosas iban a mejorar… -pensó. Además, esa mañana recibió un regalo; alguien, nadie supo quién, le dejó una cajita de música, cuyo cepillo tocaba la Danza Macabra de Saint-Saëns.

El violín de la Muerte, una niña sonriendo, un bourreé, luego un cabriolé y un chassé*... cerró los ojos y permitió que su mente recorriera de nuevo cada parte de ese hermoso recuerdo, que había vetado desde hacía mucho.

El caballero giró la cuerda por enésima vez, para escuchar aquellas notas, que tanto amaba. De repente volvió hacia la ventana y vio algo que le llamó la atención, una mujer salió del doceavo templo, frenó de repente en medio del sendero, y se sentó en el suelo, rodeando con sus brazos las piernas, casi de inmediato, los espasmos aparecieron en sus hombros y espalda.

Estaba llorando.

A pesar de todo lo cruel, despiadado e insolente que era capaz de ser, el caballero de Piscis sintió compasión por ella y encendió su cosmo lo suficiente como para que en ese momento, todos los botones de las rosas se abrieran a la vez, liberando el delicioso aroma, que la rodeó delicadamente como un manto de brisa.

Lamentablemente para él, ese esfuerzo era más de lo que debía exigirle a su cuerpo y no llegó a ver como sus rosas aliviaron el dolor que guardaba en su corazón una amazona.


-Idiota!... ¿en qué demonios pensabas?

Para fortuna del pez, MM entró a su habitación en el preciso momento en que se desvaneció. Para cuando MM lo encontró, Aphrodite estaba semi-inconciente, empapado en sudor frío y balbuceando tonterías.

-Déjame... Angello... –decía el peliceleste intentando en vano soltarse.

-Encendiste tu cosmo y Eneas fue muy claro, no puedes ni siquiera provocar una chispa, porque puedes irte en sangre...

-Dame un cigarro –dijo Aphrodite arrastrando las palabras- quiero fumar… no seas cruel...

-Qué quieres… que nos echen de aquí…

-A mi no me echarán –balbuceó el pez con una risilla. MM lanzó un bufido de falso enojo y después de que arropó a su amigo con una manta, llamó a una cuidadora para que lo revisara.


Mientras Anaya confirmaba los signos vitales del piscis y lo reprendía por la imprudencia, MM se asomó por la ventana como para descifrar la causa por la cual, el pez decidió arriesgarse de esa forma. Y pudo divisar en medio de la alfombra de rosas aquamarina, la figura de Shaina de Ofiuco, acariciando algunas de las flores y aspirando su aroma.

Primero que todo, pensó que estaba delirando -esa bruja… ¿disfrutando de un jardín?...ahora puedo decir que lo he visto todo en la vida –pensó el caballero de Cáncer riéndose. Shaina era la mejor amiga de Geist, la pareja de MM y la peliverde reprobó desde el primer momento la relación entre ellos dos, por lo que básicamente no podían verse de frente sin terminar discutiendo.

De pronto MM ató cabos y se le apagó la risa.

Desde cualquier punto de vista que lo analizara, por alguna razón, Aphrodite acababa de poner en riesgo su vida, para regalarle a Shaina su jardín floreado.


Santuario, un jueves por la mañana

-Señores, agradezco su puntualidad a esta reunión convocada de forma tan apresurada…

En el Salón del Trono, estaban de pie y en posición de firmes frente al trono patriarcal, Misty de Lacerta, Marín de Águila, Eneas, encargado del Sanatorio, Frigas y Leopoldo, jefes de la guardia del recinto, Castalia, encargada de la cocina y algunos misceláneos, todos llamados a una reunión de urgencia.

-Mañana se llevará a cabo el primer Consejo de Dorados –dijo Shion adivinando el por qué del desconcierto en los rostros- sin embargo la diosa no estará presente… ya que va a ser algo… confrontativa

Algunos de los presentes empalidecieron, pero sin embargo guardaron silencio.

-Por eso para que el encuentro se lleve a cabo con éxito, necesito de la complicidad de todos ustedes...


Habitación de Shaka y Mu, jueves por mañana

Las voces que se escuchaban desde fuera de la habitación, eran las carcajadas estruendosas de Kiki y la risa cristalina de Mu. Shion llegó a la puerta y decidió esperar afuera a Aldaberán y Dhonko para no interrumpir a los inquilinos en su alegre charla.

-Shaka –decía Mu- no te enojes, en serio… es que creo que… -Mu no podía contener la risa- voy a tener que ayudarte con eso…

-Siempre he pensado que te ríes a costa mía… igual que Kiki… todavía recuerdo que me hizo prepararle biberón por una semana cuando tenía cinco años

Las risas aumentaron.

-El hecho de que nunca haya tenido la necesidad de confeccionar o reparar mi ropa, no significa que esté descalificado para coser de por vida… dije que te iba a ayudar a hacerlo y lo haré… –Shaka se mantenía serio a pesar de las carcajadas de los otros dos.

-Shaka –Mu trataba inútilmente de hablar sin reírse- podemos… podemos hacerlo entre los dos…

-Está bien Mu, aceptaré tu asesoría, pero no voy a permitir que esfuerces ese brazo

Aldebarán y Dhonko llegaron por fin y entonces Shion decidió entrar sin llamar primero, de todos modos Mu estaba informado de su llegada.

-Shaka… de verdad muchas gracias por tu esfuerzo… te lo digo en serio –en ese momento el caballero Virgo se encontraba sentado muy cerca de donde Mu estaba semi-recostado en la cama y éste último le acariciaba el reverso de la mano donde sostenía algo parecido a un muñeco, con la sábana de la cama cosida accidentalmente, por medio de grandes y torpes puntadas de hilo en color contrastante.

Al ver a su padre entrar, Mu de inmediato soltó la mano del rubio y sus mejillas se tiñeron levemente de rojo. Shaka, por su parte, no se inmutó siquiera y se levantó para saludar a los recién llegados.

-Caballeros –dijo el Patriarca muy serio- ¿podemos pasar? – Mu asintió mirando hacia abajo y Shion se dirigió a Shaka- ¿y tú desde cuándo coses?

-Estoy ayudando a Mu a confeccionar el muñeco para el ritual de construcción del horno en Aries y la respuesta a su pregunta señor, es, desde hace dos horas…

Shion levantó los puntitos de la frente y Aldaberán miró extrañado el objeto, por su parte Dhonko no pudo evitar una risilla.

Mu, Shaka, Aldaberán -habló Shion- el motivo de esta reunión, es que necesito contar con su complicidad...

-Se puede saber para qué, señor?

-Para una terapia intensiva...


Salón Dorado, viernes por la mañana

Tal y como siempre que los llamaba, los caballeros dorados, acudieron de inmediato a la convocatoria de Shion. Como habían pasado algunos días, a excepción del brazo de Mu, la silla de ruedas de Aphrodite, y las muletas de Camus, solo quedaban algunos vendajes cubriendo los vestigios de las heridas.

Era la primera vez que se reunían y por supuesto que la incomodidad de estar todos juntos era casi tangible.

Al llegar al hermoso salón, los muchachos se percataron de inmediato que algo extraño sucedía, la mesa de roble no estaba, ni las sillas, se habían eliminado cortinas y cortineros, tapices, alfombras, lámparas, además de las pinturas y esculturas que engalanaban de forma tan magnífica el lugar.

-Bienvenidos caballeros dorados… –el Patriarca llegó por uno de los pasadizos que daba directo al Salón del Trono, ataviado con una elegante túnica de viaje, la cual parecía más bien una chaqueta de terciopelo por las rodillas, abotonada hasta la cintura, en color azul oscuro y con pantalones negros y botas del mismo color- cómo pueden ver –dijo pasando su vista por todo el lugar- vamos a reacomodar el menaje, así que no se extrañen por la ausencia de decoración… hoy nos conformaremos con el piso –Shion abrió los brazos invitándoles a sentarse- tenemos… mucho de qué hablar… Angello acomoda a Afro en el suelo y deja que un criado se lleve la silla y... esas muletas -ordenó.

Momentos después, los trece estaban sentados en el piso, sin ningún orden en particular, alguno que otro usaba las columnas como respaldo y en general, todos evitaban las miradas de los demás. Shion tomó asiento, en uno de los tres escalones que daba a los pasadizos traseros y una vez que estudió el panorama que tenía ante sí, decidió comenzar con el encuentro.

-Supongo que pensarán que ha sido abrupta la convocatoria... -algunos arquearon las cejas- y están en lo correcto, sin embargo ha sido una decisión bien pensada, tomada con beneplácito de la diosa. A grandes rasgos, hoy vamos a dedicarnos a conversar acerca de los últimos quince años de la Orden.

-Me parece que es algo apresurado, señor -se atrevió a replicar Saga- algunos aún no se recuperan de sus heridas y sería bueno que se retiraran a descansar, supongo que esta reunión provocará cierto desgaste emocional que es perjudicial para su salud...

-La diosa cree que es el momento correcto, tenemos una situación diplomática algo delicada y es necesario enterarnos de todo acerca del período de Arles. Por supuesto, que en cuanto tenga información clara les haré saber los pormenores -dijo al ver la cara de preocupación de la mayoría- pero por ahora... Saga ¿puedes comenzar por contarnos en qué momento apareció Arles?

Ante la mirada atenta de sus compañeros, un no muy convencido Saga tomó aire para comenzar con su relato, y es que desde la pelea con Kanon, se aisló del resto a voluntad, ya que estaba convencido de que su presencia era negativa para la Orden.

-Arles nació, cuando el espíritu de la fatalidad se apoderó de mi cuerpo, años después Ares tomó el lugar de Até -Saga bajó la mirada- los primeros signos de posesión los tuve a los quince años, la primera vez fue la noche en que...

-¿Si Saga? -preguntó Shion al ver la indecisión del gemelo por continuar.

-La noche en que... murieron los plateados Arsenio y Démona**, señor -a Aphrodite se le empalideció el semblante, y cuando Saga lo miró, se volvió hacia la puerta, deseando no estar allí- cuando... Arsenio dejó de convulsionar por el efecto del envenenamiento, usted me ordenó que lo revisara y... ya había fallecido...

Shion y Aiorios bajaron la mirada tratando de no recordar ese espantoso momento, MM se volvió hacia Aphrodite preocupado y los demás mantenían la atención sin comprender realmente, ya que no conocían el contexto de la historia.

-Lamentablemente lo recuerdo Saga- contestó Shion con tristeza.

-Al tocar el cadáver de Arsenio***, comenzó todo. No sé qué fue lo que hice durante el tiempo que transcurrió desde que lo vi morir, hasta el otro día cuando desperté, doce horas después, en uno de los parajes aledaños al Santuario, sin saber qué pasó o qué hice...

-¿Siempre fue así Saga? -preguntó Dhonko asombrado por el relato del caballero, quien asintió en silencio.

-Lo que nunca comprenderé es cómo lograste que la mayoría te siguiera

-Muy fácil, su Ilustrísima, Arles era la víctima y Aiorios el victimario -en este punto Saga volvió hacia el caballero de Sagitario, quien asintió en silencio, mientras le sonreía sin rencor- Shura el héroe y los demás estaban tan pequeños, que eran fáciles de manipular -aquí el gemelo suspiró con tristeza- por eso, los ordenó siendo aún unos niños y los moldeó a su manera...

Shion tomó aire y se recargó hacia atrás pensativo -Arles fue muy listo...

-La mayoría le creímos, señor -Milo decidió intevenir ante el silencio que se apoderó del lugar- y no me quiero justificar, pero era muy convincente

-Pero... los que no lo siguieron ¿nunca intentaron convencer a los demás? -Shion estaba moviendo el rumbo de la reunión hacia donde planeaba y en ese momento se volvió hacia Mu.

Mu parecía indeciso, pero tomó valor para hablar.

-Era difícil, señor. Shaka por ejemplo, nunca confió en lo que le advertí acerca del Santuario… por más que traté de explicarle, siempre creyó en Arles e incluso estuvo a punto de matarme –la intervención de Mu, dejó a todos con la boca abierta.

-Creo que todos tenemos derecho a defender nuestros ideales y mi ideal, en ese momento, era la causa del señor Arles…

-¿Todavía lo llamas el señor Arles?... por favor Shaka –Aioria bufó y volvió a ver hacia un lado- supéralo… no fue más que un usurpador… traidor y asesino…

Saga se removió incómodo en su lugar, pero se mantuvo en silencio, tenía claro que cualquier chispa encendería la llama.

-Y ya empezamos –dijo Angello al oído de Afro- sabes que ahora seremos blanco del ataque de los niños buenos… -el peliceleste respondió con una risilla.

-Vamos Angello –Aioria estaba caldeado, odiaba la manía de MM y Afro de secretearse entre ellos- si tienes que decir algo, dilo para que todos lo escuchemos, no seas cobarde!

-Que algunos de ustedes se creen perfectos… y que no hacen más que recriminarnos sin ver sus propias faltas… ¿qué hicieron durante Arles?... ¡absolutamente nada! -contestó MM.

Silencio absoluto.

-¿Qué pasa boyscout?... ¿te abandonó tu tropa? –Aphrodite solía ser muy sarcástico y eso enfermaba a Aioria.

-Crees que me da miedo golpearte alumina… sabes que no tengo reparos en mandarte al infierno –bastó un segundo para que el león se abalanzara encima del caballero de Piscis, golpeándolo en el vientre, sin que alguno de los presentes pudiera evitarlo. De inmediato Aiorios trató de detener a su hermano, quien para ese momento cerraba sus manos alrededor del cuello del pez, que trataba de manera infructuosa de soltar el agarre.

Todos los dorados se pusieron de pie, menos Shion, quien permanecía impasible.

-AIORIA… maldita sea… compórtate… él no puede defenderse!... suéltalo –Aiorios tomó por la espalda a su hermano, quien aún sostenía a Aphrodite del cuello, empujándolo contra una columna.

-Ahora si puedo terminar contigo, como siempre había querido! –Angello, mientras tanto, en su desesperación de salvar a su amigo, golpeó accidentalmente a Mu, quien se había levantado para ayudar también.

-Déjalo Angello, él nada te ha hecho –Kanon de inmediato se acercó furioso y jaloneó a Máscara del brazo por la afrenta contra su hermano.

-¡Fue accidental idiota! –gritó MM a la vez que empujaba a Kanon por el pecho.

-¡Kanon, puedo defenderme solo! –dijo Mu limpiándose la sangre del labio inferior.


Para ese entonces, Aiorios había logrado que el león soltara a Aphrodite, quien se desplomó jadeando al suelo, sin embargo a pesar de su estado seguía provocando a Aioria, cosa que disfrutaba enormemente –eres un pendejo, nunca hiciste algo para defender el honor de tu hermano, te escondiste siempre de las burlas que te hacíamos…

-Cállate demonio… -Aioria estuvo a punto de abalanzarse otra vez encima del otro, de no ser porque Shura se lo impide –y tú qué haces… ¡vienes a defender a tu novia Shura!

-Aioria… ¡no hacen falta los insultos!–Aiorios estaba a punto de golpearlo para hacerlo reaccionar- compórtate…

-Para ti es fácil decirlo… tú no tuviste que rendirle pleitesía al asesino de tu hermano por años, ni soportaste las burlas y las calumnias… sabes qué… Shura era venerado como un héroe en el Santuario y lo peor de todo es que fue por acabar contigo!

Shura se paralizó, y en su mirada se evidenciaba una gran tristeza.

–Deberías valorar la calidad de hermano que tienes niño -murmuró Shura- solo alguien como él podría perdonar a un paria como yo…

-Paria es una palabra que se queda corta para describirte...

-Tenemos que hablar de muchas cosas, hermanito… –contestó Aiorios mirándolo muy serio- por favor cálmate, descargar tu frustración con los demás no va aliviar tu dolor…

Previendo un nuevo intercambio de golpes, Mu intentó hacer de mediador entre MM y Kanon, quienes discutían acaloradamente, pero las cosas se caldearon más.

-¡León deja a Afro en paz o te parto por donde más te duela! –gritó MM furioso, mientras era amurallado por Mu.

-Tú no te metas en esa pelea –Kanon se estaba crispando- es problema de ellos…

-¡Yo no hablo contigo psicópata!... ¡lo que pasa es que no te importa que lo mate!

-Yo no he dicho eso Angello… -replicó Kanon- eres un paranoico…

-Como si no supiera que a cualquiera de ustedes, les vale que nos consumamos en el infierno…

-Cálmate Máscara –dijo Mu con los brazos extendidos, en medio de los dos- ¡ya paren ustedes!

-¡Quítate de en medio, carnero! –gritó MM, en el momento en que empujaba a Mu violentamente.

-Deja a mi hermano imbécil –Kanon aprovechó el espacio que Mu dejó al ser empujado y se abalanzó encima del cangrejo con los puños de frente. Máscara por su parte respondió de la misma forma y no dudó en estrellarle su derecha en la cara al otro, que cayó furioso para luego levantarse en una nueva embestida.

-Shion, ¿estás seguro de esto? –Dhonko veía preocupado, la tranquilidad absoluta con la que el Patriarca contemplaba el campo de batalla en el que se había convertido el Salón Dorado.

-No te preocupes, mi querido Dhonko, por eso eliminé del salón cualquier objeto que pudiera convertirse eventualmente en un arma…

Dhonko no contestó, pero con mirada angustiada continuó observando como el odio se esparcía como mala hierba.


-Misty tienes que dejarnos intervenir… por favor

En las afueras del Salón Dorado, dos caballeros de plata se apostaron como guardias en las enormes puertas de madera, para Algor y Dante las órdenes eran claras, nadie debía entrar, sin importar lo que se escuchara de adentro. La mayoría de la Orden de Plata se mantenía vigilante y los de bronce curioseaban en los alrededores.

-Lo sentimos Marín, pero su Ilustrísima fue muy claro al respecto, vas a tener que conformarte con ser espectadora pasiva.

-Pero… Misty…

-Marín ven conmigo –Dhorte tomó a la desesperada muchacha del brazo y se retiró junto con ella hacia uno de los parajes solitarios del complejo arquitectónico.

Una vez que estuvieron sentadas, debajo de un manzano, la rubia peinó los cabellos de la peliroja de forma cariñosa –él va a estar bien, no te preocupes, Shion sabe lo que hace…

-Sabes cuánto he sufrido para estar con él… no quiero perderlo de nuevo…

Dhorte suspiró y se sentó a contemplar el paraje junto a la otra, sin darse cuenta de que alguien las vigilaba de cerca.

Marín... -pensó Kalia de Corona, desde detrás de un árbol- si supieras de qué forma comprendo tu dolor...


Los que decidieron quedarse al margen se acercaron para intervenir si fuera necesario, ya que para ese momento Aioria y MM parecían fuera de sí.

-Angello, no pienses así, aquí nadie les desea el mal –dijo Shaka en un intento por calmar las cosas.

-Para ti es fácil decirlo, buda… eres uno de los ungidos –murmuró Aphrodite, mientras jadeaba tirado en el suelo, tratando de recuperarse.

-Soy tan ungido como tú… -dijo Shaka acuclillado para ayudar al pez a levantarse- si mal no recuerdo, la diosa acaba de darte un regalo que sé que deseabas con todo el corazón y es la posibilidad de tener contacto...

El pez respondió con un gemido de dolor, tomándose el vientre - maldito león de mierda…

-No hables por todos, Shaka –gritó furioso Aioria, quien aún era soportado por los fuertes brazos de Aiorios- por mi que esos tres se pudran si les da la gana y si Camus quiere unirse a ellos, que lo haga también…

-Aioria… cállate –gritó Milo furioso- ¿qué te pasa? ¡por un demonio!

Camus simplemente volvió a ver al león con ojos que destellaban odio puro, pero por más que quisiera partirle la cara, aún le era difícil moverse con agilidad. Mientras tanto, Shura se dio por aludido y respondió a la afrenta –eres un resentido Aioria, no tienes la mitad de dignidad que tu hermano…

-Te voy a enseñar lo que es dignidad cabra –a pesar del agarre del Sagitario, Aioria logró lanzarse contra Shura, y lo golpeó en el pecho de tal forma que lo tiró al suelo, sin embargo el de Capricornio estaba fuerte y pudo responder el ataque con una patada directo a la quijada del león, que lo envió a estrellarse contra una columna.

-¡Maniático!–respondió Shura furioso.


Aldaberán, volvió hacia el Patriarca para que lo autorizara a intervenir y Shion asintió en silencio, por lo que el toro dirigió su enorme humanidad hacia donde se encontraban MM y Kanon y con sus brazos rodeó a MM que era el menos corpulento y lo obligó a ponerse de rodillas –basta Angello, suficiente por hoy…

-Suél-ta-me… to-ro –MM luchaba fuertemente contra el agarre del toro, quien con dificultad, trataba de mantenerlo quieto- dé-jame borrarle esa estúpida sonrisa de la cara… a este idiota…

-Eso me gustaría verlo cangrejito -contestó Kanon, mientras se limpiaba la sangre de la comisura de los labios, Shion, por su parte lo volvió a ver severamente y el otro se encogió de hombros -¿qué?


Por primera vez en su vida, Mu dudaba de las intenciones de su padre al permitir un "encuentro" de esa naturaleza. Si bien es cierto, Shion logró bloquear el cosmo de los doce, dudaba que también controlara la potencia de los golpes que daban y recibían, era obvio que podían salir gravemente heridos y estaba empezando a asustarse por eso.

A su derecha, Aldaberán logró detener la pelea entre Kanon y MM, pero del lado contrario, las cosas se habían complicado mucho con Aioria, e incluso Shaka, mantenía una discusión sin pies ni cabeza con Camus y Milo, que parecía iba terminar en golpes. Aioria se acababa de levantar del suelo, con ganas de querer continuar la pelea con Shura hasta matarse y Aiorios estaba sentado junto con Afro, resignado a juntar lo que quedara de su hermano, después de semejante "reunión".

Con este panorama, en el cual Shion parecía no tener intenciones de intervenir, Mu se dirigió decidido hacia donde se encontraba Aioria a punto de desollar a Shura y mientras caminaba iba cerrando su puño izquierdo hasta que le dolieron los nudillos y en cuanto tuvo al león al alcance, le lanzó un golpe en la cara que lo tiró de inmediato y sin posibilidad de levantarse del suelo.

-¡Basta ya! –gritó en un tono que no daba pie a réplica.

-Aioria –gritó Aiorios asustado y se levantó para auxiliar a su hermano que yacía tendido en el suelo, sangrando de forma profusa por la nariz.

Ante semejante demostración de ímpetu por parte de Mu, Shaka, Camus y Milo se callaron, Aldaberán soltó a MM y Kanon abrió la boca asombrado. Shion y Dhonko arqueron las cejas y Aphrodite no paraba de reírse a pesar del dolor en las costillas.

-Valla –dijo Milo- el carnerito tiene su carácter…

-¡Cállate bicho del demonio! -le gritó Kanon

-¡Basta todos, ahora! - y todos menos los dos mayores, se sentaron callados sin intención de replicar- algunos de ustedes han tenido tiempo de redimirse, de probar que son dignos de portar las armaduras que poseen –Saga guardó silencio un momento antes de seguir- sin embargo, me avergüenzo profundamente de todo lo que ha pasado aquí. Fui el causante de que un grupo tan… unido, llegara a odiarse de esta forma… –aquí inhaló con fuerza- cuando niños… eran inseparables… se cuidaban entre ustedes, se defendían y a pesar de sus orígenes tan diversos, compartían sus vidas como deberían hacerlo los hermanos de sangre… - en este punto se volvió hacia Kanon.

Los muchachos bajaron la vista, algunos con evidente tristeza, otros avergonzados, pero todo rastro de bravuconería desapareció cuando Saga habló. Mientras tanto, para Shion era gratificante observar como el gemelo mayor se imponía sobre los otros y al volver a ver a Dhonko, se dio cuenta de que su amigo pensaba lo mismo.

-Siempre he llevado en mi corazón el orgullo de que sean mis hermanos pequeños y les pido perdón por no haber sido el mejor ejemplo a seguir –Saga era firme y directo al hablar- … con toda humildad –el gemelo se dirigió hasta donde estaba el Patriarca y se inclinó en una reverencia- le hago entrega de mi armadura dorada, señor… porque no me considero digno de ella…

Shion no se esperaba eso.

-En toda la historia registrada, nadie, ha causado un daño tan profundo a este Santuario como yo, así que quedo a su disposición para que imponga el castigo que merezco por mis actos, de acuerdo a los lineamientos de la Orden y a su sabio criterio…

Shion suspiró con tristeza y ante el desconcierto de todos, y en contra de su corazón asintió en silencio. Acto seguido, Saga se puso de pie y se dirigió a la salida sin decir nada. El ahora ex-caballero de géminis había abandonado el Consejo.

Saga –pensó Shion con dolor, mientras lo veía salir por la gran puerta de roble- si tú supieras cuan valioso eres…

Después de un momento, Camus se adelantó hacia un ensimismado Shion para hablar- señor, grande ha sido nuestro pecado y en este momento somos la causa de las discordias en el corazón de la Orden Dorada, no merecemos tal envestidura, ni el favor de la diosa –Shura, Máscara Mortal y Aphrodite ayudado por el de Cáncer, se acercaron al trono y doblaron la rodilla con humildad.

-Nuestras armaduras doradas, quedan a su disposición y de la diosa –dijo Shura como vocero de los otros tres caballeros…

-Pero… -Dhonko tomó del brazo a Shion y lo miró en silencio, por lo que el lemuriano se volvió a los muchachos- que así sea -dijo sin fuerza.

Desconcierto, miedo, dolor... incluso ira en los corazones presentes y silencio absoluto.

De repente, ante la sorpresa de todos, Mu se puso en pie.

-Entonces yo me voy también… –Shion volvió con una profunda tristeza a ver a su hijo, quien le sonrió- renuncio porque no hice nada por detener a Arles, porque me convertí en un espectador… –y volvió hacia Kanon- y porque no defendí a mis hermanos…

-También renuncio a mi armadura –de inmediato Shaka reaccionó y mirando a Mu se justificó- porque me cegué ante la verdad y me negué a creerla

-Si Shaka se va, entonces yo también –Aldaberán se adelantó hacia el Patriarca- porque me retiré a mi templo a ver lo que pasaba alrededor, sin hacer nada…

Aioria veía hacia el suelo hacía mucho rato y parecía estar sufriendo por lo que estaba pasando -yo- balbuceó... no defendí a mi propia sangre... perdóname Aiorios por no honrar tu nombre, la armadura de Leo está libre ahora...

Milo también se puso en pie y volvió a ver a Camus- dudé de mis hermanos y los llamé traidores… eso a pesar de que demostraron que tienen más honor y valentía que yo… ellos no temieron traicionar a Hades para… salvar a la diosa y a la humanidad a sabiendas de que serían duramente castigados…

A pesar del dolor tan profundo de su corazón, el Patriarca se mantenía en silencio.

De repente, Aiorios tomó la palabra -y yo me voy por no interpretar el sufrimiento de Saga para ayudarlo a tiempo... no fui capaz de detener a Arles

Shion siguió muy serio, pero estaba impactado.

-¿Están seguros... de lo que están haciendo? -dijo Shion al fin.

Todos asintieron.

El Patriarca se puso de pie y suspiró tomando fuerza para pronunciar las palabras que correspondían -entonces, el Sagrado Consejo de Caballeros Dorados, se declara disuelto...


Una semana después del último Consejo Dorado.

A pesar de la decisión tomada por sus caballeros dorados al renunciar, Sahori quiso asignarles una última tarea. Con los de bronce como emisarios, envió un pergamino a cada uno, para que describiera un viaje al que llevarían solo a uno de sus compañeros. El único requisito es que fuera a su país de origen, sin embargo si la pareja estaba conformada por dos griegos, cambiarían uno de los destinos por otro al exterior.


Habitación de Aioros y Aioria

-Tienes que recomponerte... solo quiero que... nos llevemos bien Aioria, no puede ser posible que después de estar separados por años, terminemos así...

Aioria se había recluído desde hacía días en la habitación que su hermano compartía con Shura, por supuesto que el español tuvo que recoger lo poco que tenía y escapar de allí antes de repetir lo sucedido en el Salón Dorado. El león tenía una fractura de nariz, cortesía de Mu, y por lo tanto una parte de la cara estaba hinchada y amoratada. Pasaba todo el día acostado, revolviéndose en las sábanas y ni siquiera quiso hablar con la amazona de Águila, cuando ella fue a visitarlo.

-Quiero compartir esto contigo, amigo -Aiorios le puso el pliego en blanco frente a las narices al león, quien se volvió hacia el lado contrario- no puedes ignorarme de por vida... soy tu hermano y me siento feliz de poder estar aquí... otra vez...

Silencio absoluto.

-Bien... -Aiorios suspiró, iba a tener que cambiar su estrategia porque no estaba funcionando- ¿recuerdas cuando jugábamos que éramos arqueólogos y te llevaba a excavar por todo el Santuario?

Aiorios había logrado un bufido como respuesta, tratándose del orgullosos león, era un avance notable.

-Está bien, tomaré eso como un sí... entonces, iremos a Egipto...


Patio central de la nave de dormitorios, Templo Principal

Hilda acariciaba el ánfora, que supuestamente contenía las almas de sus dioses guerreros. Además de que necesitaba del poder de Atena para romper el sello, prefería esperar a que los caballeros dorados, se recuperaran por completo de las consecuencias físicas de la vuelta a la vida.

Apoyando su mejilla a la refrescante superficie de arcilla bruñida, vio pasar de reojo, los bucles dorados de su hermana pequeña. Unas noches atrás, había encontrado a Hyoga a punto de entrar al dormitorio de Flare para pasar la noche allí y desde entonces decidió mantener vigilada a la rubia, tratando de evitar los continuos intentos del escurridizo cisne para intimar con ella.

Sigilosa, bajó la escalinata entre las doce casas en pos de que la virtud de su hermanita continuara intacta. En la entrada de Acuario, tomó aire para adentrarse en el edificio, ya que realmente temía encontrarse con una escena desagradable, que apresurara la partida de regreso a su tierra natal.

Al entrar al derruido templo, siguió el sonido de voces que venía desde el interior. Cuando llegó al sótano, se encontró con que Hyoga recibía una fuerte reprimenda de parte de un impresionante hombre, quien se encontraba apoyado en unas muletas.

-No es la pérdida de los vinos lo que único que me molesta o decepciona de ti, Hyoga, sino todo alrededor de esta situación. No solo estuvo en peligro la vida de dos amazonas, sino que otra vez antepusiste tus líos mentales sobre el deber…

Hyoga escuchaba cabizbajo la reprimenda de Camus, y para terminar de poner la situación más espantosa para el cisne, Flare insistió en estar presente, ya que sentía que tenía parte de culpa por el infortunio del cisne.

-¡Flare!

Hilda entró justo en el momento en que Camus estaba más enojado y al llamar a Flare todos volvieron a verla inmediatamente.

-Disculpe la interrupción -dijo la peliceleste dirigiéndose a Camus- Flare creo que este, no es tu asunto, deja que el maestro termine de hablar con Hyoga a solas…

-¡Pero Hilda!

-Tú y yo nos vamos niña. Señor –dijo la mayor dirigiéndose a Camus- le pido las más sinceras disculpas, la señorita se retira conmigo…

Contrario a cualquier reacción esperada de Camus, éste se volvió hacia Hilda.

-Soy Camus Faure, mademoiselle, caballero de Acuario… agradezco mucho, la consideración de su parte –dijo el maestro con una elegante inclinación de cabeza.

-Hilda de Polaris… -dijo ella tendiéndole la mano al hombre, sin dejar de mirar su porte noble y refinado, eso a pesar de las muletas- Flare... vámonos... ellos necesitan estar a solas...

-Pero Hilda... me parece que…

-Nada Flare... cállate o di algo mejor que el silencio… -la princesa de Asgard, tomó de los hombros a su hermana pequeña, quien estaba furiosa y se alejaron de allí, dejando solos a los caballeros. Camus siguió tan atento como Hyoga la partida de las dos damas, hasta que las vio perderse por el pasillo.

Pitágoras –susurró el maestro

Hyoga por su parte lo miró desconcertado, sin dejar de esperar su sentencia.

-Ehh… estábamos hablando de… de la seguridad de las amazonas que estuvieron a punto de sucumbir por tu imprudencia… -a Camus se le había suavizado mucho el tono.

-Sí, señor…-el muchacho tenía un hoyo en el estómago.

Camus guardó silencio durante unos minutos que a Hyoga se le hicieron eternos. El acuariano no apartaba la vista de la salida del sótano.

-Me debes media cava… sabes que no puedes pagarla ¿verdad?...

-Tengo un fideicomiso que me dejó mi madre… señor

-No quiero que toques ese dinero… sería incorrecto hacerte gastar lo que te dejó ella, Hyoga… pero sí mereces un castigo…

Camus volvió a ver al chico, quien tenía el semblante de quien espera a su verdugo en la silla eléctrica. De pronto el maestro se aclaró la garganta.

-Once de esas botellas eran cosechas muy raras, verdaderas piezas de colección...

Hyoga tragó con dificultad.

-Te daré una lista, investigarás a profundidad el origen e historia de cada ejemplar y conseguirás todas y cada una de esas botellas... tú harás los contactos... como eres menor de edad, yo concretaré la compra... ¿de acuerdo?

-Ma… maestro, pero…

-¿De acuerdo?

-Sí señor...

-Tres bien, tienes dos meses, por ahora me retiro… hablamos después… debo ir a pensar en Pitágoras...


Jardín central del Templo Principal

Un moreno enorme, se encontraba sentado junto a un arbusto coronado por decenas de amapolas color amarillo, acariciando los pétalos con sus torpes dedos de gigante. En la mano derecha sostenía un pergamino en blanco y su mirada estaba llena de profunda melancolía.

-¿Se puede toro?

-Oh... Shura... qué gusto y qué sorpresa...

-Igualmente... -Shura se sentó tranquilamente al lado de Aldaberán, quien parecía agradecido por su compañía- ¿te molesta? -preguntó el capricornio sacando un cigarro del bolsillo.

-Para nada, solo no calcines tus pulmones todavía -dijo riendo Aldaberán estruendosamente.

-No te preocupes, prometo dejarlo ahora que... voy a tener tiempo -dijo con una risilla, para después darle una bocanada al cigarro- mmm, veo que no lo has llenado aún -dijo el español con referencia al pergamino- yo tampoco he escrito nada... la verdad no tengo con quien ir y la dinámica se trata de hacer pareja con alguien...

-Parece que somos dos lobos solitarios... bueno que sean un toro y una cabra solitaria -ambos ex-dorados estallaron en risas a la vez, provocando un ataque de tos a Shura.

-Lo siento Alde... -continuó el español limpiándose las lágrimas y aminorando las carcajadas- dime toro... ¿te gustaría conocer el Camp Nou****?

Al toro se le iluminaron los ojos.

-Sólo si tú vas conmigo al Maracaná***...


Sanatorio, habitación de Aphrodite

-¿Qué haremos ahora Angello?

-¿Qué te falta para tu doctorado?

-Recoger el título en Zürich... como podrás imaginarte, no pude presentarme a la ceremonia de graduación, hace dos años... -Aphrodite yacía semirecostado en una cama del Sanatorio. En los últimos días, MM se había dedicado a estar más tiempo con él, sobre todo después de haber renunciado a sus armaduras.

-Volveré a Lucarelli -al decir el italiano estas palabras, el peliceleste suspiró con tristeza, sabía que si Angello se iba, él se quedaría completamente solo.

-Bien por ti, amigo... te voy a extrañar...

-Y tú vendrás conmigo... tienes un título con el que puedes trabajar y yo tengo una hacienda, donde viviremos de forma holgada por mucho tiempo...

Pero había un pequeño detalle.

-¿Y Geist?

MM sonrió con melancolía.

-Ella no vendrá...

Tomando fuerza de todo su valor, Aphrodite acarició el brazo de su amigo -lo siento... no sabía que...

-Ella no va a dejar la Orden, mucho menos ahora que... está como aspirante de la armadura de Grulla, es una magnífica oportunidad... -y tomando el pergamino rojo que estaba en la veladora, decidió que lo mejor era cambiar de tema- y... ¿a dónde quieres ir?


Habitación de Milo y Shura

Milo estaba tirado boca abajo en la cama, tenía días de no hacer más que pensar en lo sucedido y a pesar de eso, casi lograba estabilizarse emocionalmente. Aioria estuvo con él mucho tiempo y por eso se mantuvo en sus cabales, sin embargo, el león también tenía sus propios líos tratando de llevarse bien con Aiorios y por eso, Milo no podía contar siempre con él.

De repente cuando estaba por quedarse dormido, otra vez, alguien tocó a su habitación. Arrastrando los pies, se dirigió a la puerta y se encontró en el umbral, con la persona que menos esperaba.

-Camus –susurró sin poder creerlo.

-Pitágoras dio en el clavo…

-¿Me vienes con acertijos?... lo siento caballero, pero no estoy de humor…

-No guardes rencor a tu amigo, por una falta leve... decía Pitágoras, te vengo a pedir disculpas por no haberlo reconocido antes... Milo... ahora… de ti depende –terminó Camus bajando la mirada apenado.

Milo no supo qué responder, pero en su pecho sentía que la presión se iba alivianando.

Camus le mostró el pergamino azul que les enviara la diosa para que describiera el viaje de sus sueños, estaba en blanco -no podría pensar en esto si no es contigo... dime Milo ¿a quien más llevaría?

Milo sonrió y se le fue con los brazos a su amigo al cuello, con tal fuerza, que estuvo a punto de hacerlo caer. Camus, por su parte, estaba tan emocionado, que soltó las muletas y no le importó recargarse en los brazos del otro.

-Te he extrañado... hermano... muchísimo -dijo Milo con la voz entrecortada, y sin deshacer el abrazo condujo a Camus dentro de la habitación, lo sentó con cuidado en la cama y del escritorio tomó su pergamino para mostrárselo... también estaba en blanco.

-Yo tampoco pensaría en llevar a otro, Camus de Acuario...


Aeropuerto Eleftherios Venizelos, tres semanas después

-Maledetto… es demasiado complicado…

-¿No será que tienes que hacerlo al revés? –Aphrodite observaba atento como Shaina trataba infructuosamente de ponerle el brazalete azul que le correspondía. La amazona tenía al menos media hora luchando contra el cierre, sin embargo el peliceleste parecía no estar molesto con eso.

-Muy bien, listo –dijo Shaina cuando al fin pudo cerrar el accesorio alrededor de la muñeca izquierda del caballero, quien no dejaba de mirarla mientras realizaba su tarea- qué bonito reloj lleva…

-Es un obsequio, muchas gracias -respondió el peliceleste algo extrañado por el comentario de la mujer- mmm… ¿sabes a qué se debe lo del brazalete?

-Órdenes de su Santidad, no podría explicarle más que eso -y sacando un sobre blanco se lo entregó al caballero- sus tiquetes… que tenga… muy buen viaje -cómo agradecía Shaina que la máscara ocultara el sonrojo causado por aquella cristalina y escrutadora mirada que no la soltaba– por cierto… gracias por lo del otro día…

-¿Qué cosa?

-Por… por las rosas… fue maravilloso...

Él sonrió complacido y cuando ella se marchó, la siguió con la vista, mientras se alejaba. Una vez que ella hubo desaparecido, abrió el sobre para confirmar la puerta de salida.

-Mira –era MM, mostrándole su brazalete, a la vez que lo rodeaba con un brazo por la nuca- me tocó verde y odio este color… hey pesce… ¿listo para conocer los más bellos parajes de Lucarelli?

-Me encantaría, pero creo que tienen otros planes para mi… –dijo Aphrodite mostrándole el boleto a su mejor amigo- voy para Nueva Delhi…

De inmediato el caballero de Cáncer soltó a su amigo para revisar su propio tiquete, temiendo lo peor.

-¿A dónde te enviaron? –preguntó el pez al ver la cara de espanto de Angello.

-A Francia… - balbuceó MM, de inmediato buscó a Camus entre sus compañeros… Kalia le colocaba un brazalete verde, igual al suyo...


-No, no y no… esto es un error…

-Señor Kanon, nosotros solo nos encargamos de entregarles los tiquetes. No tenemos conocimiento de los datos que contienen, ni el porqué… -Dante veía con algo de temor a Kanon, mientras este parecía querer comerse el tiquete para luego escupírselo encima.

-¡Yo no voy para Tel Aviv, nunca pedí ese viaje…!

-¿Tel Aviv? –Aiorios se acercó al gemelo, en cuanto oyó nombrar el destino impreso en su tiquete- Kanon, ¿tú también vas para Israel?

-Aparentemente… -contestó Kanon, mientras tanto, Dante aprovechó para escabullirse a tiempo haciendo una reverencia – algo raro sucede aquí y reconozco la mano negra de padre en todo esto…

-Pero… ¿quién pidió ir a Israel?... yo quería llevar a Aioria a Egipto…

-Y yo quería ir solo conmigo a Marruecos…

Al lado de los dos hombres, alguien pasó tranquilamente tarareando una alegre tonadilla, Aiorios y Kanon lo siguieron con la mirada, al momento en que el sujeto comenzaba la fila para ingresar por la compuerta asignada a su avión.

-Sólo a un hombre en la Orden, se le ocurriría Tel Aviv como destino vacacional y estoy seguro que tiene que ver con su… exquisito contexto histórico-cultural –dijo Kanon con un exagerado tono estoico.

-A Saga de Géminis… –terminó Aiorios con cara de terror, si los gemelos iban a ser sus compañeros, sería una proeza salir vivo de este viaje.


-Creo que nos separaron, amigo –en el fondo y aunque no lo demostrara abiertamente, Shaka se sentía decepcionado de no poder ir con Mu a conocer su tierra natal- ¿te dieron también un dije como este? –el rubio se sacó de la camisa un cordón negro del cual colgaba un pendiente color dorado con la forma de la Niké.

Mu, sacó de debajo de su camisa un pendiente igual al de Shaka, solamente que en un oro ligeramente más cobrizo –hay una carta donde nos explican para qué es esto, pero no he podido leerla… cielos, ya tengo que irme, mi vuelo está por salir… Shaka –dijo Mu tendiéndole la mano a su amigo- espero verte pronto… te voy a extrañar… y mucho…

-Mu… yo…

Pasajeros del vuelo 3605 con destino a Barcelona, última llamada…

-Tengo que irme… Shaka –el rubio sintió que un vacío se le formó en el pecho al ver desaparecer al caballero de Aries por la compuerta de salida, sin embargo su melancolía fue abruptamente interrumpida por los gritos de Shura, quien corría desaforado hacia la misma compuerta.

-Ya llego, ya llego… te veo, Shaka… -el rubio enarcó las cejas al ver el desorden que llevaba Shura consigo. Dos segundos después y justo cuando la aeromoza cerraba la computadora para retirarse, un moreno estuvo a punto de tirarlo al piso; Aioria de Leo.

-¡Disculpa Shaka… nos vemos… adiós!

Shaka pasó de la melancolía a la compasión; pobre Mu –pensó- si ellos son sus compañeros, será un largo y tortuoso camino a casa…


-Te ves feliz, toro…

-Nunca he tenido la oportunidad de ir a Francia y me encanta la idea de poder viajar con ustedes –el toro era un hombre noble y tenía la cualidad de ver lo bueno de cualquier situación. Del lado contrario al pasillo, se había sentado Camus y desde que subieron al avión, no había hecho más que mirar por la ventana, absolutamente callado. Por su parte, MM se acomodó del otro lado para tener el mínimo contacto con el francés, cuya espigada figura quedaba cubierta por la enorme mole de Aldaberán.

-Se agradece tu positivismo… porque hay otros por aquí que parece que desayunaron jugo de quinina… -espetó MM volviendo a ver a Camus, quien simplemente lo ignoró.

Aldaberán se ponía nervioso con las discusiones, era algo que no le gustaba para nada.

-Ya Máscara, no molestes… vamos Camus… será divertido –dijo el toro con una risilla nerviosa, tratando de calmar los ánimos- estaremos juntos varias semanas, así que lo mejor es que comencemos a llevarnos bien… yo sé que al final de este viaje seremos muy buenos amigos…

Camus siguió sin decir nada.

-Al gabacho le comió la lengua el gato… -y sin poder evitar una carcajada Máscara siguió molestando a Camus- o se la picó un escorpión…

-Angello, espero que entiendas que tu compañía es por lo demás fastidiosa… no tengo ganas, ni tiempo para hablar estupideces contigo, tampoco soy tu amigo, ni quiero serlo… así que no te hagas ilusiones y evita esas confianzas…

-Uuuu… el listillo se sintió ofendido... y no me va a dejar entrar a su círculo de exclusividad… brincos dieras de que te dejara acercarte a mi… franchute…

Aldaberán se estaba poniendo muy nervioso.

-Señores disculpen –era la aeromoza- ¿desean algo de beber?

-Al joven de la ventana, sírvale algo dulce… -MM se empeñaba en fastidiar al francés- no sé… jarabe de maple a las rocas o algo así…

-Un vaso de cicuta sería perfecto para que este señor de aquí comenzara el día y que de paso nos dejara vivir en paz a los demás… –Camus estaba afilando sus armas.

La muchacha se quedó algo espantada con las respuestas de los dos hombres, así que mejor se dirigió a Aldaberán, quien recitaba una retahíla de plegarias viendo hacia arriba -¿y… usted, señor?

-¿Tiene cachaza?

-Sí, señor…

-Deje la botella…


Llegar a Nueva Delhi, les iba a tomar todo el día, además de que tenían que hacer una escala en Bangkok, de tres horas. Milo había pedido la ventana y con los dedos hacía los cálculos de las horas de vuelo hasta su destino.

-¡Diez horas para llegar a tu tierra, Shaka! … debiste haber solicitado un viaje más corto… no sé España o algo así…

-Lo siento mi estimado Milo, pero el plan original era ir con Mu, él tiene más paciencia que tú y tantas horas de viaje, no le hubieran afectado…

Milo bufó reprochándole a Shaka –y tú qué sabes si yo soy paciente o no...

-Me reservo mis comentarios...

- Bueno como quieras, sabes ¿quién más viene con nosotros?... entiendo que nos dividieron en grupos de tres…

-Yo, la verdad…

-Señor, este es su asiento –indicó de forma coqueta una aeromoza, hacia el asiento de en medio.

-Gracias, señorita –dijo el hombre de forma elegante, en un acento nórdico demasiado familiar para los dos caballeros.

-¡AFRO!

-¡MILO! …. ¡SHAKA!

-¡PISCIS!

Semejante combinación, tenía que ser un error.


Continuará

Lo único que puedo decir es que gracias por sus comentarios y que por favor no me odien... un abrazo Shakary.

*Movimientos de ballet

**Esta situación está descrita en "Los asesinos de Arles", capitulo tres

***"Asesinos de Arles", capítulo diecisiete, al principio

****Entiendo que son estadios muy famosos de Brasil y España, me corrigen si no