Muy buenas a todos! Siento tardar en actualizar este fanfic, pero es que la inspiración no me ayudaba un poco.
INSPIRACIÓN: Pero es que me daba perezaaa!
Eli: CÁLLATE QUE ME DEBO A MIS SEGUIDORES D:
INSPIRACIÓN: *se va a rincón emo* solo me quieres para lo que te conviene
Eli: oye, lo siento, pero si quiero avanzar el fanfic tienes que poner de tu parte, ok
INPIRACIÓN: :') vale
Pos eso, disfruten del capítulo. Y perdonen la tardanza y lo corto que es.
Capítulo 6
POV Margaret
La pobre Sam estaba triste día sí y día también. Sufría por su padre, y eso se notaba en su mirada perdida y en la permanente expresión de preocupación de su carita. Menos mal que estaba la gata de Sally haciéndole compañía. Parecía que el alma de su madre estaba en el animal y, de algún modo, podía cuidar a la niña bajo esa forma.
-Sammy, cariño -dije, con dulzura- ¿estás preocupada por tu padre?
Ella asintió levemente, sin borrar su expresión triste.
-¿Sabes qué? -añadí acercándome a la niña- Cuando tu padre se fue en lo último que pensó fue en ti.
Sam pareció interesarse porque me miraba con el ojo muy abierto. Es igual a Jack cuando pone esa cara de sorpresa.
-Pude leer sus pensamientos, -continué- y los recuerdo perfectamente: "Voy a sobrevivir y a ganar esta batalla por ti, Sam. Te lo prometo."
Sammy se miró el dedo meñique derecho y dijo, con voz triste aunque con un cierto matiz de esperanza:
-Él hizo una promesa de meñique igual.
-Y las promesas de meñique no se deben romper, ¿verdad?
Ella negó con la cabeza.
-Tu padre se tomaba muy en serio esto de las promesas. Desde que era un niño. Así que no te preocupes porque estoy más que segura de que va a cumplir lo que te prometió. Recuerda que puedo ver el futuro y eso me da cierta ventaja...
Una lágrima cayó por la mejilla de Sam, y yo se la sequé rápidamente con el dedo.
-Estás asustada, ¿verdad? Mira, él también tiene miedo, sobre todo de dejarte sola, sin que nadie te proteja ni te cuide. Quiere sacrificarse no solo por el pueblo, sino porque quiere verte feliz. Siempre ha luchado con garras y dientes por todo lo que ama. Y eso te incluye a ti. Lo conozco prácticamente de toda la vida y sé que cuando algo se le mete en la cabeza no hay nada ni nadie que le haga cambiar de opinión.
-Echo de menos a papá, Margaret. -dijo, con la voz entrecortada.
-Ven aquí, cielo. -respondí, abrazándola- Piensa que todo va a salir bien y que pronto volverás a estar con él, ¿vale? No quiero verte así porque entonces yo me sentiré mal. Y no querrás ver triste a la buena de Margaret, ¿verdad?
Sam hizo un esfuerzo por sonreír y con las mangas de su vestido se secó las lágrimas.
-Así me gusta. Ahora ve al dormitorio y descansa un poco.
La niña obedeció, sin saber que le esperaba una sorpresa en su cuarto.
POV Samantha
Tenía mucho sueño. Solo quería dormir. Echaba de menos a mamá y a papá. No quería estar sola, pero ahí estaba Margaret para alegrarme cuando estaba triste. También el abuelo Finkelstein e Igor eran muy buenos conmigo. Nunca conocí a mi otro abuelo, y me habría gustado mucho.
Iba a apagar la luz para dormir cuando escuché unos ruiditos en la ventana. Me acerqué y vi a un cuervo de ojos amarillos golpeando el cristal con el pico. Parecía que quería entrar. Abrí como pude la ventana y el pájaro entró volando y se posó en una mesa. Inclinó la cabeza, mirándome. Sonreí y le dije:
-Eres muy bonito.
El cuervo voló hasta mí y se posó en mi hombro. Frotó su cabeza contra mi mejilla, igual que la gata de mamá cuando le hago mimitos. Acaricié las plumas de su cuello sin dejar de sonreír. El pájaro acercó su pico a mi oído y dijo, muy bajito y con voz muy grave:
-No te preocupes por tu padre. Él está bien.
Me asusté y salté hacia atrás. El cuervo saltó de mi hombro y volvió volando hacia la mesa que está delante de la cama. Ahí se quedó, mirándome con la cabeza inclinada. Me senté en la cama y miré al cuervo. Sin querer giré también la cabeza. ¿De verdad me había hablado? No entendía nada.
POV Corvo
Ahí me quedé, en aquella habitación, vigilando a la pequeña Sam hasta que se acostó y se quedó profundamente dormida. Qué monada. Parecía un angelito. Jack era muy afortunado de tener una hija como ella. Lástima que la pobre jamás me conoció. Y es una pena, porque yo habría sido el abuelo perfecto. Pero vayamos en serio. Estaba delante de Sam, mi propia nieta, pero sin embargo no podía hacer nada que no fuese en mi forma de cuervo. Estaba tan cerca pero a la vez tan lejos... todo eso me ponía de los nervios y, en cierto modo, esa impotencia me cabreaba... y mucho. Lo único que pude hacer para tranquilizarla fue decir aquellas palabras, cosa que me costó un esfuerzo enorme. No podía abrazarla, no podía decirle lo afortunada que era ella al tener un padre tan maravilloso como es Jack; nunca jugaría con ella no le contaría las cosas que hacía su padre cuando él era un niño... ni las broncas que recibía de mi parte. Esa angustia y esa horrible sensación de no poder hacer nada presionaban mi pecho, casi sin dejarme respirar. Gracias a los lagrimales del cuervo en el que me había reencarnado pude derramar unas lágrimas de rabia que limpié con una de mis alas justo antes de que se abriera la puerta del cuarto y entrase Margaret.
-Yo nunca fallo en mis predicciones. -dijo, con una sonrisa- ¿Estás bien, Corvo? Te veo cabizbajo.
Negué con la cabeza gacha.
-Ya veo. Estás depre porque esa forma te impide estar con tu familia tal y como tú quieres, ¿verdad? -suspiró y añadió- Bueno, piensa en una cosa: al menos no estás en el Purgatorio y tu alma sigue unida a los tuyos. Por cierto, fue un buen detalle por tu parte lo que acabas de hacer por Sam. Sin saberlo ella ha conocido a su abuelo por parte de padre.
"Era lo menos que podía hacer en mi estado", pensé, aprovechando los poderes mentales de la bruja.
-Y eso demuestra que tienes un corazón enorme. En eso Jack y tú sois prácticamente idénticos.
"La familia siempre va primero" miré a Sam, quien dormía profundamente, con una sonrisa dibujada en su rostro. "Tengo que irme. El deber me llama. Hay un pueblo que salvar y todos esos cuervos necesitan que alguien los ponga en orden."
-¿Ahora trabajas para tu hijo? -preguntó, casi riendo.
"A ver, Margaret", respondí, contagiado por el humor de la bruja, "por muy padre suyo que yo sea, el ha sido nombrado Maestro Asesino antes que yo, que ni siquiera tengo ese rango. Así que, en cierto modo, es mi superior. Además, él me necesita para que yo organice bien la bandada."
-Tienes razón. Tú ve, yo cerraré la ventana.
"Gracias".
Salí volando por la ventana y, cuando me aseguré que Margaret había cerrado la ventana me fui directo a la casa de Jack.
POV Jack
Hijo, tengo que hablar un momento contigo.
La voz de Corvo en mi cabeza casi me hace brincar del susto por dos razones: vino de repente y yo estaba demasiado concentrado en lo que estaba haciendo junto al resto del grupo: planeando el asedio a los "zánganos" de Fausto. Ya teníamos pensado cómo sería la cosa: primero iríamos a por Al-Muhalim y Borgia y luego a por Charles Lee y Fausto. Por el momento Jeremy y Edward serían nuestros "francotiradores".
-Esto... -dije- tengo que irme un momento. No tardaré.
-No te preocupes. -respondió Garret, levantando el pulgar con el brazo en alto.
Me fui a mi habitación, y justo en la parte superior de la estantería para los libros estaba el cuervo de ojos amarillos.
-¿Qué querías decirme? Más vale que sea importante.
Y lo es. Mira, en lo que tú estabas con tu gente pensando en lo que vais a hacer, yo pasé por el laboratorio del doctor a ver cómo estaba Sam...
Suspiré y respondí, preocupado:
-¿Y qué tal está?
Está genial. No tienes que preocuparte por ella. Tú tranquilo. Puedes tomarte esto con calma perfectamente. No tiene por qué ser para ya. Ya sabes lo que dice el dicho: "Vísteme despacio, que tengo prisa".
Me crucé de brazos y miré durante unos segundos al suelo, antes de asentir y decir:
-Tienes razón. Esto me está empezando a estresar. Creo que estoy algo obsesionado con esto. -solté una leve risa y añadí- No quiero que esto acabe como aquella Navidad echada a perder.
¿No te molestabas con eso?
Negué con la cabeza antes de responder:
-Eso era antes. He pasado página y ya veo eso como una anécdota de la que hay que reírse.
Tienes suerte de tener a una hija como Sam. ¡Dios, si parece un ángel caído del cielo!
-Igual que su madre. -respondí, agachando la cabeza.
Oye, no te preocupes demasiado. Sé que tienes el corazón roto. Pero no dejes que eso te derrumbe, ¿vale? Hazme caso y utiliza eso como un motor que te impulse a hacer lo que te propongas, hizo una breve pausa y añadió, sarcástico, Te abrazaría para tranquilizarte, pero no puedo ocupar tanto con estas alas.
Eso último logró levantarme el ánimo.
Oye, hijo, ¿puedo preguntarte algo?
-Dispara.
¿Por qué no asesinaste a Jeremy cuando te contó todo lo que sabías? Hubiera sido lo más fácil y seguro?
Supe que me estaba poniendo a prueba por el tono de su voz. Pero no dudé y respondí con seguridad:
-La vista de águila. Jeremy estaba marcado como un aliado o alguien a quien no debía quitarle la vida bajo ningún concepto. Además, tuve la corazonada de que me ayudaría.
Hubo un silencio total en el cuarto hasta que Corvo respondió, con tono de aprobación: No me extraña que te hayan nombrado Maestro Asesino. Además, esto de ser padre te ha hecho madurar mucho, por lo que veo.
-Contigo no es que haya hecho demasiado efecto. -dije, poniendo humor en el ambiente.
Bueno, mi caso es distinto. No me juzgues., su tono estaba entre el humor y la vergüenza, lo que me hizo sonreír inconscientemente. Esto me ha cambiado en el sentido de que, gracias a ti, en cierto modo, me he soltado un poco.
-Me lo tomaré como un cumplido. -me quedé pensativo unos segundos antes de añadir- Oye, gracias por el consejo. En serio, creo que habrá que dejarlo un rato y tranquilizarse. Los templarios están demasiado confiados, y puede que si vamos demasiado rápido acabaremos estrellándonos.
Mejor ir lento y seguro, ¿verdad?
-Como la liebre y la tortuga. -suspiré antes de apoyar mi mano en la nuca- Vale, hablaré con el resto y lo dejamos por un tiempo. Pero no nos dormiremos en los laureles, que esto es muy serio.
No te digo que no. Ahora lo que más necesitas es el apoyo de tus amigos, ¿vale? Aprovecha los momentos como este.
-Lo haré.
El cuervo levantó el vuelo y se fue por la ventana. Yo me di la vuelta y fui a salir de mi habitación cuando Zero atravesó la puerta. Seguro que me esperaba.
-No puedes estar ni un segundo sin mí, ¿verdad? -dije, acariciando la cabeza del perro fantasma- Tú siempre preocupándote por mí. Te lo agradezco mucho. ¿Qué tal si me acompañas abajo?
Zero ladró, lo que interpreté como un sí. Abrí la puerta de mi cuarto y bajé tranquilamente las escaleras. Cuando llegué abajo interrumpí la conversación que estaba teniendo lugar.
-Mirad, creo que esto nos supera un poco. Mejor será que lo dejemos un rato, no vaya a ser que nos precipitemos demasiado y cometamos alguna estupidez que nos cueste caro.
Hubo un silencio en la estancia que duró unos pocos segundos hasta que Garret se encogió de hombros, esbozando una media sonrisa.
-Por mí estupendo. Hay que tomarse un respiro de vez en cuando.
En ese momento se me ocurrió el chiste perfecto.
-Y que lo digas, Garret. No vaya a ser que con el estrés te salgan canas.
.¡Oye! -exclamó el vampiro, molesto.
Ninguno de los que estaba allí, a excepción de Garret, pudieron contener la risa.
-¡Eso estuvo muy bueno! -dijo Ezio, con lágrimas de la risa en sus ojos.
-¿Dónde está ahora ese Jack medio deprimido? -preguntó Edward.
-A veces no hay que tomarse las cosas demasiado en serio. Además, mi carisma la tengo para usarla.
-¡Genial! -dijo Garret, recuperando el ánimo- y yo pensando que me había traído las cartas para nada.
Del bolsillo interior de su gabardina Garret sacó una baraja francesa y, mientras movía los naipes en sus manos haciendo cosas casi imposibles, preguntó:
-¿Quién quiere echar una partida?
Bien, y aquí se acaba el capítulo. Vuelvo y repito, es corto y he tardado porque INSPI (mi inspiración) no me ha ayudado mucho, pero intentaremos avanzar sin tardar demasiado
INSPI: ¡SII!
Pues bueno, lo de siempre, dejen en los comentarios sus modestas opiniones. Son muy importantes para mí. Gracias :D
beautiful frog: Muchas gracias :D Y tranqui, Fausto se va a llevar una buena!
Lady Lyuva Sol: Es que intento hacer eso: ver el punto de vista de cada personaje y así se va construyendo la historia. Garret tendrá que aprender a lavar a mano XD. Y ya sabes por el capítulo cómo está Sam :3
Pumpkin Ponyshy: Ya sé que he tardado en actualizar, pero ya lo he dicho, INSPI no ayuda a veces :v
