Nota obligatoria: Los personajes de Saint Seiya son obra de Masami Kurumada, yo nada más me dedico a escribir sobre ellos sin obtener nada a cambio más que mucha satisfacción personal y entretenimiento saludable.
Advertencia: este capítulo posee lenguaje más fuerte del acostumbrado
De asesinos a caballeros: historia de renacimiento y redención
Mejor solo que mal acompañado; primer destino, segunda parte
Star Hill
Cuánto quisiera que en este momento las cosas fueran distintas.
Si pudiera evitar exponerlos en otra guerra lo haría… ellos son mis niños… mis pequeños.
¿Hasta cuándo los dioses, van a dejar de utilizar la Tierra como diana de su ira, justificando estas agresiones con su eterna rivalidad?
Padres contra hijos, hermanos contra hermanos... para ellos ser familia no significa nada, eso hasta que una alianza entre sí, sea conveniente para sus planes.
Y los hombres...
Corriendo de aquí para allá, desperdiciando sus vidas en aquella carrera de aceleración desmedida, ignorando los múltiples sacrificios y las terribles batallas que se han librado, para mantener sus miserables existencias al margen de la crueldad de los dioses, en pos de esta humanidad a la que le vale una mierda ser salvada.
Pero en cuanto ellos fallaron, esos humanos odiosos no dudaron en juzgarlos.
Ahora, además de enfrentar una posible guerra de dimensiones titánicas, tenía, como Patriarca, que sortear las amenazas de quienes gobernaban a los hombres y querían destruir al Santuario argumentando que los guerreros de Atena, eran un peligro para la humanidad.
¿Un peligro para la humanidad?
Si no habían hecho más que sufrir protegiéndola. Si bien es cierto, hubo grandes errores, ¿no fueron los mismos miembros de la orden, quienes erradicaron la semilla del mal que creció en el Santuario en la época de Arles?
Él no iba a permitir que las cosas empeoraran, era Shion de Aries y Atena confió en él, dándole larga vida y habilidad de interpretar los signos de las estrellas, él era el Patriarca.
Sin pensarlo mucho más, Shion se incorporó y concentrando su cosmo, comenzó a desmaterializarse para viajar rompiendo las barreras del espacio y el tiempo, su destino: Tokyo
Horas más tarde en Nueva Delhi, hostal Fin Pani
-¿Qué hacemos con este genio Shaka?
-Debo decir que no tengo idea, la joven francesa dijo que solo había que dejarlo a que se le pasara, lo que no sabemos es cuánto de eso fumó –Shaka trataba con dificultad de sacarle los zapatos a Aphrodite, quien estaba literalmente inconciente sobre su cama. Minutos antes lo habían encontrado, después de varias horas de búsqueda, cantando música de George Harrison con un grupo de locales y turistas en los alrededores de un mercado.
Ante el extrañísimo comportamiento, del normalmente antisocial excaballero Piscis, Shaka indagó entre los presentes y una turista le informó que el muchacho estuvo fumando cigarros de dudosa procedencia, después de lo cual comenzó a ponerse muy simpático, hasta que terminó cantando con todos.
-¿Tendremos que llevarlo al hospital?
-Tranquilo Buda, estoy seguro que en su afán de ser el caballero piscis más venenoso, ha consumido cosas peores que un cigarro "extraño"… lo vi caer intoxicado varias veces para después levantarse como si nada… -Milo estaba sentado en un cómodo sillón, mientras disfrutaba como cualquier particular, de la situación de sus compañeros- vamos Shaka, dejémoslo aquí, está dormido y nada va a pasarle… quiero conocer tu tierra, he visto mujeres bellísimas andando por allí…
-Milo no sé –dijo Shaka preocupado- lo veo muy pálido
-Él es pálido –Milo le dio un largo trago a su bebida- déjale unas cuantas cervezas y agua, eso por si se levanta… aunque a como lo veo, me imagino que volvemos y está igual
El excaballero de piscis, empezó a roncar más estruendósamente que antes.
-Ronca demasiado fuerte –el escorpión se encogió de hombros- o me imagino que no lo escuchaste anoche porque tu roncabas más que él, Milo… en resumen, ninguno de los dos me dejó dormir
-Al rato -dijo Milo despreocupado y se puso de pie estirándose sin soltar la botella de cerveza- vamos Shaka, tú y yo vamos a ir en busca de lindas caderas y pechos redonditos para los tres…
Shaka suspiró preocupado, pero se dejó empujar hacia afuera por Milo y al salir de la habitación, le dio un último vistazo al peliceleste, quien no se había movido de donde estaba –solo espero que no le pase algo que lamentar…
-Nada le pasará a esa piraña, no te preocupes… -contestó el griego cerrando la puerta tras él.
Una vez los dos excaballeros partieron, cesó el sonido de los ronquidos dentro de la habitación, Aphrodite abrió los ojos despacio y se incorporó en la cama, aún estaba mareado y veía todo de lindos y brillantes colores. Sin embargo, se levantó y de puntillas, fue hasta la puerta y la abrió despacio; los pasillos estaban limpios, ellos se habían ido.
-Que ni se crean estos dos que me van a dejar encerrado aquí –murmuró el peliceleste mientras se ponía los zapatos- y mucho menos que Milo me va a buscar una novia –una vez que se cercioró de que todo estaba en su lugar, (zapatos ajustados, camisa por dentro, cremallera cerrada, cinturón puesto, cabello recogido en una coleta, documentos y algo de dinero en el bolso de cartero) tomó sus llaves y se fue.
¿A dónde?… solo él sabía.
Afueras del Museé du Louvre
-¡Camus!... ¿qué haces?
Después de que en el museo los retuvieron realizando algunas labores para cobrarles su mal comportamiento, Camus salió furioso, caminando a través de la plaza, directo a la estación de trenes que lo llevaría de vuelta al pequeño hotel donde se encontraban hospedados.
Aldaberán, muy preocupado por el desenlace de ese bochornoso incidente en el Louvre, corrió a detener al enojado acuariano para que no cometiera una tontería. Por su parte MM, caminaba tranquilamente detrás de sus dos compañeros, con las manos metidas en las bolsas de su abrigo negro y un cigarro en la boca, como quien no tiene que ver con el asunto.
Al salir, los últimos rayos de luz, aún cruzaban el cielo empalidecido y los bistró y cafés de los alrededores, comenzaban a llenarse de buena charla y buena comida.
-Camus… por favor ¿puedes detenerte un momento para conversar?
-¿Qué quieres?... saber lo humillado que me siento por haber tenido que pedir disculpas escritas al museo y a esa mujer, quien al final lo único que quería era mi número telefónico…
-…
-O quizá que te cuente lo desagradable que fue dirigir una visita guiada a treinta mocosos revoltosos, que no paraban de hacer preguntas estúpidas… y además, lo bochornoso de que se me prohíba la visita al museo durante seis meses! No sé la verdad por donde empezar Aldebarán –Camus estaba recitando su discurso de una forma más que dramática.
-Camus pero…
-Lo siento, pero me voy a recoger mi equipaje y lo poco que me queda de dignidad, para tomar el primer vuelo a Atenas… he de decir que este ha sido, por mucho, el peor viaje de mi vida…
-Han pasado solo dos días…
-Imagínate cuando pasen tres semanas… yo la verdad no quiero estar aquí para averiguarlo… toma hagan lo que quieran -y empujando un papel contra el pecho de Aldaberán, se dio media vuelta y se fue.
Aldaberán con la boca abierta y Angello inexpresivo, vieron alejarse al excaballero de Acuario, quien caminaba sin urgencia, pero con una elegancia muy propia de él, hasta la estación de trenes.
-Se enojó… –terminó de decir Angello a la vez que dejaba salir una bocanada de humo- ¿que fue lo que te dejó allí? –preguntó el excáncer.
-Su dichosa lista de actividades…
Jerusalem, corriendo por el Berzeik
-Diablos Kanon ¿cómo se te ocurre tocar a una mujer de una comunidad jaredim*? ¿te has vuelto loco?
-Sí claro, fíjate que fui y deliberadamente le di una nalgada delante de su marido Saga, ¡solo le di la mano idiota! –Kanon trataba de tomar aire a bocanadas después de correr a toda velocidad durante varias cuadras, escapando por las angostas calles de Galilea de una horda de judíos, quienes acusaban al gemelo menor de sobrepasarse con una mujer casada.
-Ellos tienen absolutamente prohibido el contacto físico entre los diferentes sexos –Saga se asomaba apenas, por detrás de la esquina de un puesto de frutas, dentro de un pequeño mercado, apostado en una callecita de piedra.
-Pero ¿para qué le diste la mano Kanon? –preguntó Aiorios jadeando, con las manos apoyadas en las rodillas.
-Ya… lo olvidé ¿de acuerdo? –contestó el gemelo enojado- bueno, bueno -terminó confesando ante la mirada ceñuda de los otros dos- casi se cae tratando de cruzar la cuneta... ok...chicos por favor, no me vean así, esa señora bien podía ser mi mamá...
-Ohhhh… que niño bueno –dijo Aiorios con un puchero para molestar al otro.
-Tenemos que entregarte –dijo Saga después de meditarlo un poco.
-¿Te has vuelto loco? ¿Quieres verme vapuleado por el marido, los hijos y todos los que han recogido en el camino? –Kanon hizo un mohín de fastidio y murmuró lo suficientemente fuerte como para que Saga lo escuchara- si fuiste capaz de asesinar a padre para salvar tu propio pellejo, qué no eres capaz de hacer…
Aiorios nada más escuchó el estruendo de Kanon quebrando un aparador vacío de fruta con la espalda, de inmediato corrió a intervenir y en el momento en que se aprestó a socorrer al gemelo caído, Saga le gritó –¡NUNCA!… escúchame Kanon, nunca más vuelvas a insinuar eso… sobre todo porque fuiste TÚ, quien llenó mi cabeza de veneno contra padre!
-Esto no se queda así –Kanon se soltó del arquero, y sin que éste pudiera evitarlo, se colocó en posición de ataque- ¡EXPLOSIÓN GALÁCTICA!
Saga cerró los párpados a la espera de un golpe, que nunca llegó.
Kanon, por instinto abrió los ojos desmesuradamente, mientras se veía las manos, como quien no puede creerlo –pe-pero…
Aiorios suspiró aliviado. Definitivamente, Shion tenía toda la razón cuando selló sus cosmos, por algo el lemuriano, era el Patriarca –chicos, suficiente… no entiendo su afán por hacerse daño…¡son hermanos por la diosa!... ¡hermanos de sangre!... no les basta con haber herido a Mu o con destruir su propio templo… ¡que otra cosa tiene que pasar para que empiecen a valorar lo que son y lo que tienen!
Los gritos de la enfurecida turba se acercaban y los gemelos suspiraron avergonzados por el numerito que acababan de interpretar delante de Aiorios, quien sentenció –si Kanon debe entregarse, yo me entrego con él, Saga…
Saga no dijo nada, pero bufó enfadado -¿eso es un sí Saga?
-Ni te lo creas Kanon... anda, camina -sentenció el gemelo mayor enfadado y en cuanto los judíos estuvieron allí, salió detrás de sus compañeros a dar la cara junto con ellos.
-Está bien Aiorios, digamos que somos un equipo…
-Somos más que eso Kanon, somos hermanos...
París, Francia
Hacía un rato, Aldaberán le entregó a Angello, la lista que les dejara Camus, así que, solo por curiosidad, el cangrejo se dispuso a leer el contenido escrito con una caligrafía tan perfecta como nunca había visto en su vida:
Programa para limpiarle a Milo la mente y enseñarle algo de cultura general.
-Museé du Louvre: demostrarle las diferencias entre el arte erótico y las fotografías de la playboy
-Moulin Rouge: recordar enfatizarle que aunque quiera, el espectáculo no es un baile exótico.
-En el café de las Tullerías, comprobar si es cierto que le gusta el Foie du Gras (cada vez que lo invites a probar algo, recuerda su alergia a los moluscos, lleva una inyección de cortisona por si, para variar, te desobedece)
-Mostrarle donde estaba Les Innocénts para que verifique que de verdad ya no existe
-Llevarlo a gritar a la cima de la Torre Eiffel (preguntar primero si no lo van a arrestar por eso)
-Dejarlo tomarse una fotografía con un mimo.
[...]
Con algo de tristeza, Angello sacó de su abrigo, un papel cuyo contenido, se le hizo muy similar al del que estaba leyendo, pero escrito de una forma menos elegante que la de Camus:
Cosas para hacer con el enano
-Llevarlo a nadar en el mar, no olvidar el bloqueador para que no se achicharre, quédate al pendiente por si se asusta
-Enseñarlo a conducir motocicleta (la ducatti y la vespa del viejo, están en una de las bodegas, revisarlas antes, para que no se mate)
-Llevarlo al viñedo y dejarlo comer todas las uvas dulces que quiera
-Tener todo organizado para la fiesta del primo mosto (recuerda invitar a Bianca y obligarlo a que baile con ella)
-Siguiente parada: Firenze (si sobra tiempo le das una vuelta por Reggio Emilia, pregúntale qué le gustaría más)
[...]
Para sorpresa de Aldaberán, el cangrejo, tomó ambas listas y las guardó en su bolsillo. De inmediato se aprestó a alcanzar a Camus, sin embargo al llegar a la estación, el tren ya había partido. Sin importarle que la distancia hasta donde se hospedaban era de unos cuantos kilómetros, emprendió la carrera seguido por Aldaberán y llegaron con el francés, justo en el momento en que éste salía del hotel, cargando una pequeña maleta.
-Tú no te irás franchute –Angello dobló el torso, tratando de acompasar su respiración- en ese caso quien debe irse soy yo, quédense a disfrutar tranquilos, para cuando amanezca yo ya me habré marchado…
-Pero… -Camus frunció el ceño, era extraño para él, que el italiano, al que calificaba como poco menos que chabacano, se comportara tan considerado.
-Es tu viaje… -otra bocanada al aire- ha sido divertido hacerte enojar, pero creo que esta vez se me pasó la mano y te pido disculpas por eso… ahora, es justo que se queden y la pasen bien ustedes dos…
Tanto Camus, como Aldaberán se quedaron con la boca abierta.
-Angello puedo preguntar ¿por qué ese repentino cambio de actitud? -cuestionó el francés con una ceja levantada.
El aludido volvió a ver hacia otro lado y sacó una de las listas para entregársela a Camus.
-También hay uno al que considero mi hermano y bueno… el plan era que él estuviera conmigo y no ustedes…
Camus mantenía el ceño fruncido, pero tomó el papel y lo leyó con detenimiento, arqueando un ceja de vez en cuando. Aldaberán se mantenía muy callado observando todo como un testigo silencioso.
Una vez hubo terminado de leer, Camus dobló la lista y la devolvió a su dueño, luego sin decir nada, dio media vuelta y se dirigió al interior del hotel arrastrando su equipaje –en cinco minutos bajo, hoy vamos a un bistró muy bueno en Montmartre y tengo boletos para la función de mañana en la noche del Moulin Rouge… y antes de que pregunten, no, no es un baile exótico
Ruta del Berzeik, Israel
-Estoy muy apenado con la situación y quisiera compensar el daño causado…-Kanon suspiraba, tratando de dar una disculpa que pareciera, no humilde (eso de humillarse no era para él) sino convincente- solo, no castiguen a la señora…
Los miembros de la comunidad, liderados por el marido de la mujer y cinco de sus hijos varones, comenzaron algo que parecía una acalorada discusión entre ellos, mientras los tres excaballeros dorados miraban todo sin entender absolutamente nada.
-Oí por ahí que a un turista lo encerraron siete años en la cárcel, por darle una palmada en el hombro a una chica –susurró Aiorios muy serio, sin dejar de observar la discusión entre los judíos- tendrás… mmm…. 36 años para cuando salgas, Kanon…
Kanon volvió a ver al arquero con cara de pocos amigos –se agradecen los discursos de motivación…
-De nada –contestó el muchacho serio, sin comprender la ironía.
-Ya cállense los dos –regañó Saga en un murmullo- de todos modos si enjaulan a Kanon, nos enjaulan a todos, y eso por qué, por la grandiosa idea de Aiorios de ser un equipo en las buenas y en las malas… si se hubiera entregado solo Kanon, los otros dos encontraríamos la forma de ayudarlo desde fuera… pero no… nadie escucha a Saga porque es un amargado…
-Dije hermanos –interrumpió el aludido- nunca equipo… además estas siendo dramático…
-Que sea la historia la que me juzgue –siguió el gemelo quejándose- el caso es que si Kanon es culpable, nosotros seguramente también…
-Ya… ya, agradezco sobremanera las buenas intenciones de los dos… pero el punto es que nos jodimos por querer hacer una buena obra… –dijo Kanon levantando las manos- la lección es: la indiferencia salva vidas…
El marido se aclaró la garganta, frente a los tres muchachos, que para entonces, empezaban a discutir más fuerte, uno de los hijos se adelantó al lado de su padre y comenzó a traducir.
-Nosotros, del clan de Asher, estamos concientes de que… -dijo el hombre en inglés, pero titubeó un momento para continuar y preguntó en hebreo- padre ¿está seguro que quiere que diga esto? –el hombre asintió en silencio- son… turistas… ignorantes y no entienden nuestra forma de vida… ni nuestras tradiciones…
El gemelo menor estuvo a punto de echársele encima al otro, pero fue detenido por el fuerte agarre de Aiorios.
-Nuestras mujeres no se tocan… mucho menos aquellas que están ligadas a un hombre –el mayor seguía su discurso en hebreo- no tienes derecho a mujer alguna… a menos que sea tuya por la sagrada ley del matrimonio…
Kanon sintió un escalofrío al escuchar lo último.
-¿Cuántos días permanecerán en este país? –preguntó el hijo.
-Seis más, caballero –contestó Saga muy serio. Los judíos comenzaron a murmurar entre ellos nuevamente. De inmediato, uno de ellos, hizo una llamada telefónica, que no duró más de dos minutos, después de eso informó a los otros y se retiró. Mientras, los demás se mantuvieron discutiendo, hasta que el joven regresó remolcando una silla de ruedas en la que se encontraba sentado un anciano. El señor, ataviado de la misma forma que los demás (traje rigurosamente negro, barba larga, rizos a los lados de las orejas y sombrero de cuero también negro) apenas si podía hablar y cuando lo colocaron al frente del trío de acusados, se aclaró la garganta y todo se volvió silencio de nuevo.
El anciano entonces habló.
-Se les asignará un castigo –dijo al cabo de un rato el traductor, la débil voz del ancianito se escuchaba al fondo- durará, mientras dure su viaje, luego quedarán libres para regresar a su hogar...
-¿Nos van a encerrar? –dijo Kanon escandalizado, Saga lo detuvo con un brazo.
-Para evitar el peligro que ustedes representan para nuestras mujeres, vamos a mantener encerrado aquello que causa sus deseos impuros… ¡y va para los tres!
Nunca antes, como hasta ese momento, Aiorios se arrepintió tanto de haber apoyado en algo a Kanon.
Mansión Kiddo, Tokyo, Japón
Uno de los nocturnos de Chopin llenaba con su melodía, lo que al parecer era una solitaria casona. De repente, una nota fuera de lugar y la introducción de nuevo… alguien estaba practicando en el piano.
Sigiloso como era, se adentró a los aposentos de la mansión, comparable en dimensiones, a palacios de familias poderosas, que visitara alguna vez en Europa. El elegante decorado, demasiado exagerado para su gusto, lo ponía nervioso, ya que temía realizar algún desafortunado movimiento que quebrara algo valioso.
Decidió seguir la música, ya que poseía un oído extraordinario, de eso no cabía duda. Así, llegó a un par de puertas enormes y se dispuso a tocar, sin embargo en el momento en que levantaba la mano para hacerlo, un escándalo estuvo a punto de infartarlo.
-¡MAESTRO SHION! ¡QUE ALEGRÍA VERLO AQUÍ! –gritó un atolondrado muchachito de cabellos y ojos oscuros. La música en el salón se detuvo de repente.
Shion se quedó paralizado con el grito del joven y cortés contestó el saludo –es un placer Seiya, no me contaste que pensabas volverte a Japón- dijo tratando de acompasar la respiración agitada por el susto.
De repente, muchos ruidos comenzaron a escucharse al mismo tiempo, por toda la enorme casa, los gritos del muchacho despertaron todo ser vivo en la mansión y de pronto el solemne Patriarca se vio rodeado de varios adolecentes hiperactivos y preguntones.
-Jóvenes… me alegra mucho… que
-Señor… qué felicidad tenerlo en nuestra casa –interrumpió el dragón de repente- es un gran honor que haya viajado a Tokyo y…
-En realidad… estoy buscando a Atena –dijo algo aturdido.
-Ya Shiryu, déjalo, no ves que lo aturdes, que pena con usted, señor... –Shion miró hacia Jabu, y sí, de verdad estaba aturdido.
-¡Shion! –él al escuchar la voz de la chiquilla, se volvió de inmediato. Sahori, salía en ese momento del salón al que el lemuriano estuvo a punto de entrar cuando fue interrumpido por los jóvenes Kiddo, la majestuosa silueta de un piano blanco de cola, se dibujaba al fondo de la estancia y la muchacha extendía los brazos hacia él con toda la intención de abrazarlo- no sabes el gusto que me da el volverte a ver mi Patriarca –dijo abrazándolo por la nuca, gesto que él correspondió con unas cariñosas palmaditas en la espalda, afortunadamente, Shion se estaba acostumbrando a la efusividad de la pelilila para con él.
-Mi querida niña –dijo él tomándola de las manos y mirándola con cariño, tal como lo haría un padre- disculpe mi repentina llegada, estaba en Star Hill y...
-¿Leiste algo malo?
-Me temo que sí, mi adorada princesa… tenemos que hablar... muy seriamente…
Nueva Delhi, India
-Shaka… no era necesario devolverse… esas chicas estaban encantadas con nosotros… el pez está bien… estoy seguro
-Algo me dice que no, compañero –Shaka subía los escalones del hostal rápidamente–tengo instinto para estas cosas –Milo lo seguía despacio, mientras jugaba con el celular a decirle palabras obscenas para escuchar la respuesta que le devolvía la sensual voz femenina.
El excaballero de Virgo, entró en la habitación y por supuesto que la encontró vacía.
-Te lo dije Milo… él no está
Milo aceleró el paso hasta que llegó al cuarto, al oír las palabras del rubio, entró furioso y empezó a revolcar la cama, como si pudiera encontrar al peliceleste en medio de aquel desorden.
-Alumina del demonio… ¿dónde te has metido?
-¿Salimos a buscarlo?
-No sé Shaka, son casi las diez, hagamos una cosa –dijo Milo calmándose al notar la preocupación del otro- ya que hoy no tenemos chicas, salgamos al balcón, tomémonos unas cervezas y lo esperamos aquí hablando de la vida ¿te parece?... seguramente fue en busca de algo qué comer
A Shaka, le pareció increíblemente sensata la propuesta de Milo, así que accedió y se sentó a mirar la ciudad. Desde allí pudo divisar las luces que mostraban la dinámica vida nocturna de las islas burguesas que emergían en Nueva Delhi, por encima de las barriadas pobres que se extendían como oscuros y silenciosos mares de desgracia y tristeza.
-En lo poco que hemos andado, he visto de todo aquí, Shaka… tu país es increíble -dijo Milo volviendo con una botella de cerveza y otra de agua, para sentarse al lado del rubio.
-Has visto la parte turística, no la real –Shaka bebió un trago de su botella de agua, mientras contemplaba resignado un sector de la ciudad que no contaba con energía eléctrica- si Aphrodite aparece, mañana iremos a explorar los monumentos históricos, también me gustaría que en estos días viajáramos a Bombay, pero hay que ver si nos da tiempo… ¿qué… qué haces con ese aparato? -preguntó al ver al escorpión usando el celular, lo cual lo hacía sentir ignorado.
-Lo apunto en la agenda –dijo Milo tocando la pantalla con los dos pulgares, cosa que a Shaka le pareció absurdo- y… nos tomaré una fotografía para ponerla… en el álbum del viaje –con gran naturalidad, el moreno se fue hasta donde estaba el otro y se acuclilló a su lado para capturar un selfie –a ver Shaka, sonríe…
El rubio solo enarcó las cejas y una vez Milo obtuvo su anhelada imagen se la mostró haciendo una mueca –eres para nada fotogénico… pero qué se le va a hacer, el que tiene el encanto lo tiene –dijo refiriéndose a sí mismo y continuó entretenido con el aparato, mientras dictaba lo que iba escribiendo -aaaquí- esssstoy- con- bu-da- alu-mina- de-sapa-recida…
-¿Es una especie de diario o algo así?
-Sí, más o menos, solo que en este caso es de dominio público…
-¿Qué tan público es Milo? –preguntó el rubio con el ceño fruncido y temiendo la respuesta.
-No tienes idea… uff que bien…
-¿Qué bien qué?
-Esta linda foto, le gusta a cinco personas… ¡una de ellas es Kanon y otra es nuestra pequeña princesa!
-Pero ¿cómo…?
-Para que veas lo rápido que es todo ahora, mi querido buda…
La conversación fue interrumpida por el sonido del cerrojo al abrirse. De inmediato el excaballero de Piscis entró a la habitación y sin darse cuenta (o ignorando deliberadamente) la presencia de sus compañeros, se deshizo del bolso, los zapatos y la camisa y entró al baño con prisa, un momento después el murmullo del agua de la ducha corriendo, llenó la estancia.
-¿Es o no es? –preguntó el escorpión.
-Claro que si es, pero nos ha ignorado
Al rato, Aphrodite salió del baño con una toalla en la cintura y secándose el cabello, buscó algo de ropa y se vistió solamente con un pantalón para dormir.
-¿Dónde has estado, pescado?
-Que te importa, bicho
-Ahhh ya no soy "escorpioncito" –dijo Milo irónico haciendo las comillas con los dedos.
-Francamente no sé de qué estás hablando –contestó enojado el expiscis y tomando la ropa que andaba la hizo un montón y salió con el encendedor a la calle. Un rato después el peliceleste estaba de vuelta, ya sin la ropa, Shaka lo esperaba adentro y Milo seguía tomando cerveza en el balcón.
-Estábamos preocupados por ti –dijo el rubio tranquilamente, pero muy serio, sentado frente al otro, quien ordenaba el desastre que Milo había armado en su cama, hasta que todo quedó perfecto.
-…
-Al menos dinos qué diablos haces o qué tienes en la cabeza alumina… -le gritó Milo algo caldeado desde el otro lado- no pudimos salir a pasear por tu humanidad… esa falta de… actividad sexual tuya, te convirtió en un demente
-Mira escorpión, no soy Camus para darte explicaciones y aunque así fuera tampoco te las daría…-ambos jóvenes se incorporaron de donde estaban y comenzaron a acercarse con toda la intención de iniciar una pelea - además a mí nadie me preguntó si quería venir y peor aún, si quería venir con ustedes…
-¿Alguna objeción por nuestra compañía pescado?
-Tengo muchas, ahora mismo te puedo poner una en la quijada y otra en la barriga, si te place…
-A ver si te atreves…
-Ya, suficiente –dijo Shaka parándose en medio- dejen de demostrar quien es el macho alfa, porque eso a nadie le interesa –los dos guerreros se recompusieron malhumorados- ya estamos aquí, nos quedan tres semanas y vamos a cumplir con lo establecido por la diosa y por el Patriarca… ¿de acuerdo?
Los dos muchachos asintieron de mala gana.
-Nada de secretos –dijo mirando a Afro- ni comentarios de nuestra vida privada –aquí volvió hacia Milo- ni drogas, ni golpes, ni salidas misteriosas… y sobre todo... nada de ronquidos
-¿Ronquidos Shaka?… aquí nadie ronca –reclamó Milo con los brazos en alto, Aphrodite se rio con burla y Shaka dio media vuelta y se fue al baño, ignorando al moreno.
-Los dos lo hacen y son una verdadera molestia para dormir –dijo Shaka dándoles la espalda y encerrándose en el baño les habló fuerte y claro, pero sin perder los estribos- espero que solucionen eso de aquí a que nos acostemos, porque al primero que escuche, lo saco a la calle… y créanme que sí soy capaz de hacerlo… que se los diga Aldaberán…
Escorpión y Piscis se quedaron perplejos mirando hacia el baño.
-Por cierto –dijo el rubio asomando la cabeza por la puerta- mañana los quiero listos a las cuatro, haremos todo el recorrido que no hicimos hoy, junto con el que tenía planeado para mañana… lleven ropa y zapatos cómodos y si ocupan el baño, lo siento, pero me voy a tardar un rato, buenas noches a los dos –y cerró la puerta de golpe.
-Que carácter… bien, al parecer si queremos permanecer en la habitación, vamos a tener que taponearnos la garganta… ¿alguna idea alumina?
-Taponéate el culo, si te queda -dijo el pez palmeando el hombro del otro, riendo con ironía- buenas noches… escorpioncito
Barcelona, España
El tour por algunas de las obras de Gaudí, había sido de lo más gratificante, el clima era perfecto y los tres excaballeros dorados, empezaban a sentir la necesidad de sentarse a cenar.
Por otro lado, la plática que Mu tuvo con Aioria, había dejado al león todavía más pensativo y distante -ahora entiendo cuando mi padre dice que con nosotros, todo lo que planea le sale al revés- pensaba el de Aries algo decepcionado por su mal desempeño como mediador.
Cuando los tres muchachos volvían a pie del recorrido, Shura decidió desviarse para que conocieran otro sector de la ciudad y no habían avanzado mucho, cuando se toparon con una pintoresca feria medieval en una plaza cercana.
-Shura… qué bonito –expresó Mu, mientras el mismo Aioria se quedaba pasmado observando los coloridos puestos de comida y la muchedumbre ataviada en bellos trajes medievales.
-Te gusta Muito, vamos a comer algo... ¿te parece? –Shura tomó al maravillado pelilila de los hombros y lo empujó a un puesto de comida – me muero por unas morcillas que vi por allí… se veían espectaculares
-Eres la única cabra carnívora que conozco -dijo Mu riendo- mira Aioria -siguió el muchacho tratando de incluir al malhumorado león en la conversación- me cuesta el español, pero según entiendo, está a punto de iniciar un baile
-Te prometo que ahora bailamos, pero realmente necesito comer algo primero Mu –contestó el león.
Después de un rato en el que al fin comieron, los tres muchachos iniciaron un recorrido por todo el lugar, disfrutando del ambiente y de las exhibiciones. Aioria estaba encantado con una justa de lanzas entre dos caballeros, en el que uno de los competidores, salió lesionado.
Shura disfrutaba viendo a Mu recorrer el lugar con una expresión de fascinación infantil muy propia de él. Las enormes burbujas creadas por un vendedor ambulante lo mantuvieron embelesado durante un largo rato, tratando de comprender la lógica de aquello tan hermoso.
Cuando inició la música, tres saltimbanquis se les atravesaron de repente y tomaron al llamativo Mu de la mano para llevarlo al círculo, donde un grupo de personas bailaban una danza muy alegre, al ritmo de flautines, laúdes y un virginal.
Una señora, algo rolliza, pero de carácter jovial, no perdió el tiempo al ver tan bellos ejemplares masculinos y empujó con ella a Shura y Aioria, para incluirlos en la ronda que ya tenía buen tamaño. La melodía fue aumentando la velocidad, al igual que los pasos del baile, los cuales trataban de imitar infructuosamente los exdorados, sin embargo, a pesar de lo malos bailarines que resultaron ser, eran el centro de atención de las damas, quienes se amontonaban por la oportunidad de compartir un par de movimientos con alguno de los tres y aprovechar el instante para lanzar una mirada coqueta o lograr un roce disimulado, claro está, algunas fueron menos recatadas o más inteligentes que otras.
Al final de la primera pieza, Shura tenía en su poder tres números de teléfono y un beso bien marcado en cada mejilla, Aioria se limpiaba la boca de lápiz labial rosa y Mu, miraba los papelitos con los números de teléfono, sin comprender de qué se trataba aquello.
Después de un rato de alegre baile, decidieron seguir paseando por allí y cruzaron de lado un encierro, en el cual se encontraban enjaulados, algunos animales para exhibición. Un enano, anunciaba con su vozarrón, la rareza de aquellos ejemplares, algunos de los cuales, según él, no habían podido ser catalogados científicamente.
-Yo solo veo un águila desplumada y un gato deforme –dijo Aioria burlándose.
-No seas grosero Aioria
-Aquello es como –decía Shura moviendo la cabeza y entrecerrando los ojos, tratando de decifrar lo que veía- ¿un jabalí gigante? O un rinoceronte feo
-A mi me dan lástima, se ven tristes
Ya Mu, deja de sufrir, vamos a buscar dulces o algo de vino –dijo Shura dirigiéndose a uno de los puestos donde se exhibían de una forma muy llamativa, variedad de postres.
–Le ofrezco licor de crema catalana con nata montada y barquillos de vainilla, crema catalana con jarabe de licor de jerez y flan de chocolate con jarabe de licor de naranja- decía el vendedor vestido de arlequín a un ilusionado Mu, quien tenía una debilidad tremenda por lo dulce y en especial por la crema catalana.
-Mu, deberías ser precavido al comer eso –decía el español preocupado al ver que el lemuriano tomó una porción de cada tipo de postre- me parece que tienen mucho licor para ti…
-No le van a echar licor suficiente a un postre, como para que me embriague –dijo Mu feliz saboreando la primera cucharada de crema catalana y volviendo hacia donde estaba el encierro preguntó -Shura en cuanto a los animalitos que están allí ¿les pasa algo después de la feria?
-Bueno, seguramente si fueran comestibles los sacrificarían, pero creo que en este caso, vivirán en cautiverio de por vida... para ser exhibidos, claro… el jabalí se podría comer en una emergencia…
-¡¿QUÉ?! –el carnero no podía creer la naturalidad con la que Shura veía aquella atrocidad- ¡COMESTIBLES DIGISTE!
-Vamos Mu, miles de animales mueren todos los días para servir como alimento… no te pongas así –dijo Aioria tranquilamente- a algunos nos hace falta comer carne y la verdad la disfrutamos mucho…
-Eso es terrible –dijo el carnero haciendo una mueca de indignación a sus compañeros, quienes reían por la reacción del pelilila.
Pocas eran las cosas que enfurecían al lemuriano, una de ellas era la crueldad y otra la indiferencia ante ella y aquí había una combinación de ambas.
Mu comenzaba a perder la paciencia.
Jardín de Piscis, Santuario
-Geist -Shaina se aceraba caminando con calma hasta donde se encontraba la aspirante de grulla, la mujer estaba sentada en una de las gradas traseras del doceavo templo con la máscara en las piernas mientras veía embobada el jardín -te hemos buscado toda la mañana, faltaste a la práctica, si sigues faltando a los entrenamientos, perderás tu oportunidad con la armadura de Grulla, tonta
-No me regañes Shaina, tú también estás algo distraída últimamente… ¿o me equivoco?
La peliverde decidió tomar asiento al lado de su mejor amiga -¿quién te lo ha dicho? O más bien ¿qué te han dicho?
-Vamos Ophiucus, somos amigas desde que éramos niñas… te conozco demasiado bien, no me digas que de nuevo es el Pegaso…
Shaina suspiró sin responder y se quitó la máscara para ventilarse un poco.
-Eres un caso italiana –dijo la otra apoyando la barbilla en sus brazos- deberías buscar un hombre de verdad y dejar de suspirar por un chico que es menor que tú… y discúlpame, pero nada ágil, mentalmente hablando…
Shaina intentó hacer un puchero de enojo, pero no pudo evitar que una carcajada se le escapara en contra de su voluntad, Geist por su parte comenzó a reírse y ocultó su cara en los brazos.
-Estoy en un lío, Shaina -dijo la mujer al cabo de un rato, sin parar de reírse
Shaina se acercó para ver la cara de su amiga y por encima de las pequeñas, pero encantadoras pecas que poseía la pelinegra, unas cuantas lágrimas resbalaban silenciosas.
-Oh Geist… no me digas que tiene que ver con ese canalla… ¿qué te hizo el miserable?
-Me siento aterrorizada amiga -la mujer comenzó a sollozar desconsolada en el hombro de la peliverde- tengo quince semanas de embarazo…
-Pero Geist... además de lo obvio, se puede saber por qué tienes tanto miedo -dijo al percibir el temblor en el cuerpo de su amiga, e intentó adivinar lo que le sucedía- es que... no me digas que ese infame de Angello no se haría cargo, pedazo de cabrón, miserable, mal nacido, hijo de su madre…
-No Shaina, eso es lo que menos me asusta... - dijo ella interrumpiendo la retahíla de insultos con que Shaina se refería al excaballero de Cáncer.
-Entonces… ¿no es de Angello?
-Es de él, tonta… ¿de quién más? Y cuando se de cuenta se va a poner muy contento, estoy segura -y dijo secándose tóscamente las lágrimas- lo que me horroriza de todo esto, es la edad del feto…
-No entiendo Geist
-Shaina, quiere decir que el vástago está allí desde que Seiya me mató... ¿lo entiendes?... él bebé murió y revivió conmigo, su corazón late con el mío...
Shaina empalideció.
-Amiga... me horroriza pensar en qué clase de criatura crece en mi vientre...
Barcelona, España
-Te lo había advertido, no estás acostumbrado, eso tenía demasiado licor y a pesar de que el efecto tardó en llegar, me temo, mi amigo, que estás ebrio…
-No exageres Shura, solo está algo picado –dijo Aioria bufando
-Está ebrio Aioria, es evidente…
-No seas sobreprotector, el carnerito puede con él mismo cabra…
-No ves que no puede ni ponerse de pie… se comió cuatro porciones de crema catalana...
-Estoy harto de ustedes dos -dijo Mu de pronto con las voz algo pastosa y tratando torpemente de levantarse- ¿tienen que pelear por todo? ¿hasta por si estoy o no evidentemente ebrio? –el lemuriano logró ponerse de pie- ¿saben qué? la verdad, yo me vuelvo… para mi casa...
-Estamos en España Mu, algo lejos de casa… -dijo Aioria levantando una ceja divertido.
-Voy a teleportarme –dijo con aire triunfal.
-A ver a dónde llegas carnerito, con tu cosmo bloqueado –dijo Shura en una carcajada, Aioria se rio también.
-Bah, como sea… yo me voy –dijo el lemuriano con un ademán de disgusto.
-Bueno, ¿sabes como llegar al hotel pequeño? –preguntó Shura y continuó bebiendo su vino, deseando que por irse Mu, la anhelada conversación con Aioria se llevara a cabo al fin.
-Al rato los veo… y al que vea siguiéndome… no sé –dijo pensativo, mientras se tambaleaba- pero le haré algo muy muy malo cuando tenga mis poderes de vuelta…
Mu caminó sin rumbo definido, estaba frustrado de tener que viajar con dos tipos que no se llevaban bien entre ellos, en vez de su querido amigo Shaka, con quien la hubiera pasado mucho mejor, pero no era así y ya no iba a hacer nada más por esos dos ¡no señor!
Caminando a como podía, llegó hasta el corral donde se encontraban los animales encerrados para exhibición y se quedó contemplándolos con tristeza, apoyando la barbilla en el barandal. El lemuriano se respingó al sentir que lo jaloneaban del pantalón y sonriendo se acuclilló para acariciar con cariño la cabecita del animalito que le lanzaba una mirada de súplica.
-Cruel destino el tuyo pequeñito –dijo triste- si te pintara dos lunares púrpura en la frente, te parecerías a mi Kiki… a Shaka le gustarías mucho… eres muy bonito… -Mu sonrió con melancolía y volvió a ver hacia un lado. Allí cerca de donde él se encontraba, una aldaba cerraba el corral y entonces una sonrisa maliciosa se dibujó en su rostro de ángel.
El silencio entre el excaballero de Leo y el de Capricornio, era tan incómodo que daban ganas de salir corriendo, Shura suspiró por enésima vez y apuró su copa dispuesto a terminar con aquello para largarse de una vez a su habitación y descansar de la malhumorada presencia de Aioria.
-Cabra –se atrevió a romper el silencio el león para sorpresa de Shura- ya que no nos queda más que convivir tres semanas más, te lo voy a decir de frente…
-Adelante Aioria, no tengo problemas en que me digan la verdad en la cara
-Cuando Aiorios estaba allí, siempre me cuidaste y cuando él ya no estuvo, también y eso te lo agradeceré de por vida -Aioria apuró su copa- sé que Arles te lo ordenó y ahora lo comprendo, pero sí existe algo que no te voy a perdonar nunca…
Shura tragó saliva, pero decidió recibir la estocada con la dignidad en alto.
-Que hayas permitido que los otros me echaran en cara la supuesta traición de mi hermano y que además te ensalzaras como héroe sobre sus huesos… -dijo el león con un nudo en la garganta.
Shura suspiró y trató de mantenerse ecuánime, la verdad no esperaba un golpe tan fuerte, así que recomponiéndose lo mejor que pudo se defendió –no te voy a decir que lo siento, porque no lo creerías… pero sí te voy a decir algo que parece que no sabes leoncito; no cuestioné cada orden que me dio el que yo creía Patriarca legítimo, porque pensé que Atena estaba con él y por lo tanto cumplí con mi deber lo mejor que pude...
-Aiorios era como tu hermano…
-Aiorios es mi hermano, pero Atena es mi diosa y consagré mi vida a ella –dijo con tristeza, pero seguro de sus palabras- ella estará siempre por encima de cualquier cosa o persona, lo siento… y tú deberías evitar que tu vida siga girando alrededor de lo que pasó, porque tu odio contra mi y contra Saga te va a calar completamente y cuando te des cuenta, vas a estar tan muerto como los fuegos fatuos de Angello…
-No tienes derecho a decirme eso…
-Si lo tengo… por los años que cuidé de ti y aunque no lo creas, por el amor que te tengo Aioria y esto me cuesta decírselo a una persona que no lo aprecia, ni le importa, pero no puedo negar mi instinto fraternal contigo… sabes que cuando nos separemos por fin, y cada uno tome su camino, puedes contar conmigo si lo necesitas…
Aioria no pudo contestar de inmediato, pero le dio un largo trago a su copa y evitó la mirada de Shura, sin embargo la presión que tenía en su pecho le permitió murmurar un escueto gracias, el cual el español aceptó inclinando la cabeza.
-Tobías –gritó de repente, un chiquillo de no más de doce años- ¡que se han escapado los animales!
Santuario, salón del Trono
Dhonko repasaba aburrido la lista a las tropas de guardias, cuando la princesa mayor de Asgard, pidió permiso para pasar.
-Su Alteza -saludó el caballero de Libra levantándose del trono, para tomar la mano de la mujer y saludarla con un beso galante- a que debo semejante honor, mi señora
-Agradezco su amabilidad -dijo la mujer algo sonrojada por las atenciones del guapísimo moreno- solamente venía a informarle que mi hermana, mis guerreros y yo partiremos a las tierras de Asgard en dos días...
-Pero... mi señora ¿no se siente bien en Atenas?
-Atenas es maravilloso -Dhonko despidió a las tropas y le hizo una seña a la mujer para que lo acompañara a caminar por los jardines mientras continuaban con la conversación- a pesar de estar pasando por muchos apuros debido a la vuelta a la vida de los caba... de ustedes -la mujer se aclaró la garganta- nos han brindado las mejores atenciones... es muy amable de su parte... pero ya no puedo continuar aquí, aprovechándome de su maravillosa hospitalidad y de mi tío, quien me reemplaza en mi ausencia...
-¿No va a esperar a que vuelva Shion o los chicos de sus vacaciones?
-Es mucho tiempo maestro, como le dije, temo estar abusando de su amable hospitalidad -continuó ella inclinando la cabeza- además, Hyoga y Hägen... -ella suspiró mirando hacia otro lado- temo que se maten en cualquier momento...
Dhonko ofreció su brazo a la delicada mujer para continuar con el recorrido y cada vez que pasaban por donde había guardias, estos afirmaban su posición y saludaban golpeando sus lanzas en el suelo.
-Tiene Atena un ejército disciplinado y fiel... estoy asombrada
-Si, es cierto... pero por desgracia ellos no ofrecen la resistencia suficiente contra el poder de los dioses, y bueno, como se habrá enterado, actualmente la Orden Dorada somos solo Shion y yo
-Es una terrible noticia, maestro
-Que seamos Shion y yo o que la Orden se haya disuelto... -dijo el hombre con una pícara carcajada avergonzando a la peliceleste.
-No era mi intención que lo entendiera de esa forma -contestó ella con una sonrisa cristalina- usted y el Patriarca, tienen un poder impresionante... son unos guerreros maravillosos, al igual que los otros doce...
-¿Alguno en especial mi querida Hilda?
La chica no pudo más que dejar escapar una sonrisa acongojada. A pesar de que Dhonko sabía como avergonzarla, el moreno le parecía de lo más simpático y desde que Sahori volvió a Japón, se mal acostumbró a tomar el té con él, en medio de largas pláticas, así que el caballero libra la conocía un poco más ahora.
-Maestro, es difícil esconderle un secreto...
-Trecientos años de vida no han pasado en vano, hermosa princesa -dijo él deteniéndose y colocándose al frente de la mujer para verla a los ojos. Mientras, ella enrojeció hasta el tuétano, al toparse con esa profunda mirada azul que la escrutaba con maliciosa sabiduría.
-Usted debe saber quién es maestro
-Aún así, ¿se va a ir sin esperar a que vuelva? -ella asintió con tristeza- Hilda le propongo algo...
-Dígame, maestro
-Acompáñeme a cenar y trataré de convencerle en una hora, de que al menos regrese para la festividad de la Luna de Cosecha...
-De acuerdo, pero nada de actuar como Celestino…
-¿Confía en mi?
Hilda respondió aquella pregunta con una encantadora sonrisa, lo que para Dhonko significó un si.
Barcelona, España
Un hervidero se armó en la feria medieval y algunos encargados corrían de un lado a otro, tratando de averiguar qué sucedía. Aioria y Shura miraban curiosos, pero cuando apagaron los juegos y llegaron los policías a pedir documentos, decidieron devolverse al hotel, de todos modos, la conversación entre ellos, no iba pasar a más.
El camino al hospedaje, se hizo particularmente incómodo sin la prescencia de Mu, y los dos excaballeros caminaron silenciosos cada uno sumido en sus pensamientos. Al llegar al hotel cada uno se despidió de forma cortés (Shura estaba realmente sorprendido por el avance) y ocupó su respectiva habitación.
Aioria decidió tomar un baño antes de echarse a dormir, estaba cansado y algo pasado de tragos, además, tenía un televisor en el cuarto y quería descubrir de qué se trataba aquello. Mientras se bañaba, repasó palabra por palabra lo que le dijo el capricornio y aunque su temple de león, luchó por refrenar su sentir, cayó abatido por el llanto y apoyando las manos en la pared, sollozó como un niño, mientras el agua jugueteaba con sus bellas formas, borrando a su paso todo rastro de jabón.
Sin darse cuenta del tiempo que corría, lloró hasta que le dolió la cabeza, pero se sintió más tranquilo, como si hubiera liberado una gran parte de la carga. Con lentitud, salió de la pileta, se vistió con una camiseta ligera y un pantalón de dormir, se echó en la cama y abrazando la almohada, se quedó profundamente dormido.
Tres horas después
Los inconfundibles gritos de Shura y el ruido de objetos cayendo al piso, lo sacaron de golpe de su sueño delicioso.
-Mu… ¿cómo demonios…? –gritaba Shura al otro lado de la pared- ¿¡a buena hora se te ocurrió ponerte sentimental con un animal, maldita sea!?
-Shura, lo estás asustando… deja ese vocabulario…
-¿Qué yo lo estoy asustando a él?... aleja eso de mi…
-Si no dejas de moverte, no lo voy a poder calmar…
Aioria decidió que lo mejor era averiguar qué sucedía y cuando llegó a trompicones al cuarto de Mu, estuvo a punto de huir gritando desaforado.
Delante de Shura, quien se atrincheraba en una de las esquinas de la habitación, algo parecido a un espantoso gato jorobado, se preparaba para atacarlo, como si de cazar una presa se tratara. En el momento en que el feroz animal se lanzó contra el carpicornio, Aioria, realizó una maniobra que ninguno de los otros dos se esperaba.
Con la agilidad propia de un felino, Aioria colocó su cuerpo como escudo entre el depredador y su víctima.
Ruta del Berzeik, Israel
-Saga no quiero que me hagan esto... es... es más que humillante... es denigrante!
-Lo lamento arquerito, pero recuerda que el optimista de este grupo eres tú...
Aiorios no hizo sino suspirar fastidiado. Para esa hora del día no habían comido, ni bebido nada y esperaban en la bodega central de un asentamiento familiar, cerca de Galilea, a que los hombres de la familia aplicaran una sentencia que tuvieron que aceptar sin peros, ni defensa. Kanon había pasado jugando con el teléfono celular y Saga leía su libro, mientras Aiorios se dedicó por completo al conteo minucioso de las telarañas en el techo.
-Bueno, al menos Kanon tiene por allí la comida… o lo que queda de ella… ¿verdad Kanon?
Un gruñido de fastidio fue lo único que Aiorios recibió por respuesta.
-Señores -al fin después de varias horas, alguien se manifestaba para calmar un poco el desconcierto, o aumentar el fastidio de los exdorados- tomen... tienen que ponerse esto
El hombre les entregó a cada uno, un artefacto que podía ser cualquier cosa, desde un sostén de mujer, hasta una arnés para montañismo. En la parte de arriba parecía un cinturón de cuero con cierre de metal, hacia abajo se extendían otras dos cintas de cuero por donde se introducían las piernas y en el centro, como algo fuera de lugar, un "recipiente" con la forma de un pene de plástico, con varias perforaciones en la punta.
-¡PERO QUÉ! -dijo Kanon enfurecido cuando les entregaron aquello- esto… ¡esto es una burla! ¡es una tortura!... ¡está fuera de lugar! ¡me niego a usarlo!... ¡están locos de remate!
-Lo sentimos señor Kanon, pero nuestras leyes lo exigen, será solo por los seis días restantes, una vez lo tengan puesto, nosotros lo cerramos y conservamos la llave, ustedes seguirán con su paseo y volverán para quitarles el cinturón –el judío, quien era el hermano mayor de la familia, hablaba de forma muy calma, incluso, dejaba ver un destello de compasión por ellos- el protector posee aberturas para ventilación y evacuación de... líquidos, así que podrán asearse fácilmente…
En una reacción inesperada, Saga se sentó a carcajearse hasta que se le salieron las lágrimas.
-¿Qué te causa tanta gracia? –reclamó Kanon que estaba fuera de si.
-Solo me imaginaba… como… -Saga no paraba de reírse- si… crece… ustedes me entienden… ¿qué pasa? –el gemelo mayor se rio con más fuerza- ¿esto sale disparado? –dijo señalando la cápsula con forma de falo.
Aiorios acompañó el comentario con una risa y Kanon bufaba como animal furioso.
-"La cápsula", tiene un tamaño estándar –contestó el judío muy serio- si por alguna razón… su… ya saben… crece, les dolerá y automáticamente bajará la hinchazón… ¿entienden?
Los tres muchachos miraban al judío con cara de deseperanza y a Saga de inmediato se le fue apagando la sonrisa.
-¿Y tú cómo sabes eso? –preguntó Aiorios con voz temblorosa.
-En nuestra adolecencia, algunos tuvimos que usarlos… por meses –contestó el hombre ante el asombro de ellos, levantando un poco el ala del sombrero a manera de despedida y cerrando la bodega detrás de él, para dejarlos en intimidad- avisen cuando estén listos…
-¿Estos son nuevos?... ¿ al menos los lavaste bien? –gritó Kanon desesperado cuando el judío se fue, Aiorios por su parte dejó caer su cinturón al suelo con una mueca de asco.
-Diablos –dijo sentándose el gemelo menor, resignado mientras miraba el artefacto- debieron tomarme la medida, el estándar es demasiado pequeño para mi…
-Kanon –dijo Saga- cállate…
En algún lugar... en algún Samsara
Dos voces, una de hombre y otra de mujer, conversaban ocultos en una cueva, cuya entrada no era evidente. El calor provocado por los ríos de lava, hacían la permanencia insoportable para un humano y los retumbos causados por la actividad volcánica erizaban la piel al más valiente.
-Maestro... heme aquí...
-Me has cumplido bien, el medallón ¿está a salvo?
-Sí mi amado señor, sano y salvo...
-¿Lograste implantar su alma en el cuerpo de la criatura?
-Si señor, tal como usted lo había ordenado
-Entonces... todo está listo para comenzar...
Continuará...
De nuevo agradezco mucho sus cálidos reviews, a Pincess, Melissia, Amaranth, Kaito, Sele-chan, Andromedaaioriossayita, Asalea19, Amaranth9, Rowan y Jabed que siguen la historia.
A Kennardailrd, muchas gracias por tus palabras y por el consejo, voy a revisar todos los caps y allí estaré haciendo correcciones ortográficas y bueno contarte que mi amor por Afro, es culpa de Daga Saar, jejejejeje, no puedo evitarlo, pero por dicha estos fics te hacen bajarlo un poquito más ahora ;) y no te preocupes, a Shuris le tengo varias sorpresas reservadas...pero allí vamos poco a poco, lamentablemente no puedo avanzar tan rápido como quisiera.
Ojalá y lo hayan disfrutado, un abrazo a todos, Shakary
*Judíos ultraortodoxos
Por cierto, las escenas con los judíos son exageradas, no puedo contarles más para no echar a perder el relato, pero ellos no actúan de esta forma.
