Hola hola gente! Sé que estaban echando de menos este fanfic. Lo sé. Pero es que estoy inspirada para el otro que tengo, el de "We are made from broken parts" (recomendable para quien no lo haya leído). Sé que este capítulo será corto pero igualmente lo hice con todo mi amors :3
Bueno, disculpen por la molestia y espero que lo disfruten
POV Fausto
¡Qué fácil había sido ocupar aquella ciudad! Quizá demasiado fácil, y todo gracias al Fruto, con el que había sometido a todos a mi voluntad. Como me había deshecho del "Rey" del lugar, pues me tocaba ocupar su puesto. Aunque... sentía que algo no iba bien.
Me paseaba por la sala (quizá el término "pasear" no es adecuado para mí, ya que carezco de piernas), pensando en qué se me escapaba porque aquella sensación no desaparecía, cuando tocaron a la puerta.
-Pasa.
Entró Charles Lee, mi acólito más cercano, y posiblemente en el que más confianza depositaba.
-Señor, -dijo según entró- traigo malas noticias.
-Habla.
-Bien. Los Asesinos que capturamos han escapado. Y eso no es todo... ese esqueleto... ya sabes, el que supuestamente eliminamos, los ha ayudado.
-¡¿Cómo?! ¡¿Dices que ese maldito está vivo?!
-Por decirlo de algún modo, sí.
La rabia empezó a emanar del fondo de mi ser y pronto estallé.
-¡BUSCA LA FORMA DE DESHACERTE DE ESE PARÁSITO!
-Pero señor, -el miedo se reflejaba en la cara de Lee- no tenemos ni idea de cómo localizarlo. Es como si fuera un fantasma...
-SIEMPRE HAY UN MODO. -suspiré, tratando de calmarme- Tuvimos muy buena idea al acabar con la vida de aquella muñeca de trapo. ¿Por qué seguirá al pie de la batalla si...?
El silencio irrumpió en la sala durante unos segundos.
-¿Señor? -preguntó Lee.
Me puse las manos tras la espalda y sonreí. Se me había ocurrido una idea maravillosa.
-¿Quieres oír la maravillosa idea que me ha venido a la mente, Lee?
POV Jack
-¡Y ahí va la tercera!
-¡Vamos, Garret, ¿en serio?!
Ezio tiró las cartas a la mesa cabreado porque era la tercera vez que el italiano estaba a punto de ganar pero mi amigo vampiro se adelantaba antes.
-Oye, que llevo las mangas de la camisa subidas hasta los codos. -respondió Garret antes de recoger las cartas- Además, en mi profesión hay que saber jugar a estas cosas para sacar información. Eso sí, esa información te la daban si ganabas. Bueno, al menos nos hemos desahogado un poco. Sobre todo por la cara de Ezio cuando tenía la victoria ahí, pero que cambiaba cuando todo se iba a la mierda.
-Cállate y no me lo restriegues, chupasangre.
Era una verdad como un templo que nos habíamos reído un buen rato con los piques que teníamos... sobre todo por mi parte que soy bastante competitivo. Pero ahora tocaba ponerse manos a la obra.
-Bien, -dije- se acabó el recreo. Ahora a lo nuestro.
Pusimos el plano de la ciudad y empecé a explicar de qué iba la cosa:
-Vale, esto es lo que haremos: Ezio y Altaïr van a por Al-Muhalim; Connor, Garret y yo a por Borgia. -señalé a Jeremy y al ex-alcalde- Vosotros seréis los francotiradores. Si veis que algún templario va a interferir en nuestros planes, no dudéis en volarle la cabeza.
Ambos asintieron.
-Cuando terminemos con lo que nos toque iremos todos a por Fausto. No podemos permitirnos ningún fallo, pero tampoco os apuréis. Tenemos que ser precisos y no debemos dejar que nos descubran. Tiene que ser entrar, atacar al objetivo y salir. Ya nos guardaremos la artillería pesada para Fausto. ¿Alguna duda o pregunta?
Silencio total.
-Perfecto. pues vamos allá.
POV Ezio
Altaïr y yo fuimos los primeros en salir, para crear una especie de distracción para los templarios cuando nos encargásemos de Al-Muhalim. No se diga más. Entramos como sabíamos y gracias a mi ballesta, los cuchillos de Altaïr y nuestras hojas ocultas, nos abrimos paso hasta el antiguo mentor de Altaïr.
-Algo va mal. -me dijo, con su tono frío de siempre.
-¿Qué dices?
-No sé, pero tengo un mal presentimiento. Hagamos una cosa: sal por esa ventana y yo entraré por esta puerta para enfrentarme cara a cara con Al-Muhalim. Así lo atacamos los dos a la vez: yo de frente y tú por la espalda.
-Hecho.
Hicimos lo que acordamos. Justo cuando estaba en la ventana que daba a la sala donde estaba Al-Muhalim. Escuché la conversación que estaban teniendo, aunque no me arriesgué a asomarme.
-Cuánto tiempo sin vernos, Altaïr. -oí decir a Al-Muhalim- Parece que estamos en igual de condiciones... físicas, digo. Dudo que, ya que estamos muertos, podamos acabar con la vida del otro.
-Tus palabras me engañaron una vez. -respondió con firmeza Altaïr- Pero no van a hacerlo de nuevo.
-Veo que has madurado desde que acabaste con mi vida. Nunca pensé que llegarías tan lejos. Me alegro por ti.
-Tu alegría no va a durar mucho, Al-Muhalim.
Escuché cómo salía la hoja oculta de Altaïr y supe que aquella sería la señal para yo entrar. Pero sentí una piedra en el pie.
-¿Pero qué...?
Miré abajo y vi a un templario. Parecía intentar bajarme a pedradas. Igual de tontos como en vida. Antes de que llamase a otros escuché un disparo y supe que era bueno porque volví a mirar al mismo templario y estaba muerto en el suelo. Subí rápidamente y justo cuando Al-Muhalim abrió mucho los ojos, sorprendido de verme, Altaïr le clavó la hoja oculta. Cuando Al-Muhalim estaba en el suelo, dije con algo de sorna:
-Haberme dejado un poco para mí, ¿no?
-No debiste haber tardado.
-¡Un templario me tiró una piedra en el pie! ¿Es que no te parece triste?
-La verdad es que sí. Bueno, ahora nos toca crear la distracción.
Al igual que hacía en vida para librar algunos distritos de la influencia de los templarios, cogí una antorcha y fui a quemar unos libros cuando el cuerpo de Al-Muhalim empezó a brillar como el Fruto. Parecía que iba a estallar.
-Olvidémonos de la distracción. -dije- ¡Hay que salir de aquí!
Menos mal que debajo del edificio había paja, así que hicimos un salto de fe antes de que la torre se prendiera fuego. Bueno, ahí estaba la distracción que necesitábamos porque empezaron a salir soldados de todas partes.
-Tenemos que volver a la casa de Jack. -dije, tras salir del heno.
Cuando ambos nos dirigíamos allí unos soldados nos cortaron el paso.
-Merda.
-¡Por aquí!
Miramos alrededor hasta que supimos que las voces venían de la guarida abandonada de Oogie Boogie, ocupada ahora por los que eran sus tres secuaces. Lock era el que nos había llamado.
-¡Venid! Ya nos encargaremos de ellos.
-¡Vamos!
Altaïr y yo corrimos hacia donde estaban los niños, mientras escuchábamos disparos a nuestras espaldas, y el ruido de cuerpos cayendo al suelo. Cuando llegamos a nuestro destino nos seguía un gordo (los de armaduras grandes). Llevaba un hacha en las manos y estaba a punto de lanzarla hacia nosotros.
-¡Aquí arriba!
Altaïr y yo miramos por encima de nosotros y vimos a Shock y Barrel en una plataforma elevada, sujetando una bañera (¿con pies?) que tenía dentro un cargamento de armas de todo tipo. No recordaba saber nada de unos niños tan sádicos y violentos. El caso es que dejaron caer la bañera y esta se precipitó sobre la cabeza del gordo. Por la altura y el peso de aquello el guardia murió. De hecho, se escuchó un crujido que seguramente era su cráneo rompiéndose.
-Muchas gracias a los tres. -dijo Altaïr, cuando ya los tres niños estaban juntos.
-No hay de qué.
-En serio, si no fuera por vosotros ahora estábamos re-muertos. Nos gustaría quedarnos a hablar, pero es que tenemos que...
-Espera. -me interrumpió Altaïr- Algo me dice que tenemos que quedarnos aquí.
POV Corvo
Antes de que Jack se fuera a lo que le tocaba, decidí hacer una visita a Sam, para ver si estaba bien. Aunque tenía un mal presentimiento, por lo que, en vez de entrar por la ventana de la habitación de Sam, entré por un ventanuco que había en la habitación contigua. Menos mal que lo hice porque empecé a escuchar gritos desde el cuarto de mi nieta, y una voz ronca que no podía ser otra que la de Fausto.
-Llevadla al Ayuntamiento. Será un cebo para atraer a ese entrometido de su padre.
-¡No podréis con papá! ¡Él es más fuerte que todos vosotros!
Sin duda ella había heredado el valor de Jack.
-Siento decirte, pequeña, -respondió Fausto, con sorna- que eso va a ser imposible.
Ese momento era el de actuar. No iba a dejar que se llevasen a Sam tan fácilmente. Volé hacia Fausto graznando aunque en realidad quería gritarle que dejase en paz a la niña.
POV Sam
Cuando vi al cuervo atacar al señor de la cara quemada dejé de estar asustada porque el pájaro era el mismo que me había visitado el otro día.
Pero no duró mucho mi alegría porque el hombre malo cogió al cuervo por el cuello. No me podía creer que lo fuera a matar.
Entonces abrí mucho mi ojo por lo que pasó después: el cuervo fue creciendo y enseguida vi que el espectro agarraba a algo mitad esqueleto mitad cuervo. Lo que más me sorprendió fue que la parte esqueleto... se parecía mucho a papá. Solo que parecía un poco más viejo. Me miraba fijamente con ojos amarillos.
-¡CORRE! -me gritó con una voz muy grave.
Sin pensar, me solté del hombre que me agarraba. El tal Lee. O al menos así lo llamaban. Entonces salí corriendo a la puerta.
-¡¿Crees que tienes posibilidades de ayudar a tu nieta, Corvo?!
Me paré cuando oí eso. ¿El cuervo que me había visitado y que estaba defendiéndome era mi abuelo?
De repente sentí que algo me golpeaba y caí al suelo, dormida.
POV Corvo
Fausto había utilizado el Fruto como forma de dejar inconsciente a Sam, y yo lo único que pude hacer fue despistar por un momento al espectro, aunque no dio el resultado que me esperaba.
-El abuelito tratando de cuidar a su nieta. -dijo Fausto, sin soltarme del cuello y con una perversa sonrisa- Qué amable por tu parte. Lástima que no haya funcionado, ¿verdad?
No contesté, pero creo que mi mirada llena de odio lo decía todo. Fausto me arrojó al otro lado de la habitación, donde empecé a recuperar mi forma de cuervo.
-Si te hubieras pasado al otro lado esto no estaría pasando, amigo.
-¿Y VOLVERME COMO TÚ? -respondí con agresividad y la poca voz que me quedaba, aunque más bien parecía un graznido.
Volví a mi forma de cuervo y salí volando de allí, para buscar a Jack. Tenía la horrible corazonada de que le habían tendido una trampa.
POV Jack
Todo iba según lo planeado. Connor, Garret y yo habíamos entrado volando por una de las ventanas de la torre del edificio donde estaba Borgia y todo parecía tranquilo. Demasiado tal vez.
-Esto... -dijo Garret- ¿vosotros también tenéis la sensación de que esto está saliendo demasiado fácil?
-No son cosas tuyas. -respondió Connor- Algo no va bien.
-Ya somos tres los que pensamos igual.
Los tres nos detuvimos al ver a un guardia que estaba de espaldas a nosotros. Con un gesto indiqué al vampiro y al indio que se quedaran quietos. Me acerqué lenta y sigilosamente al guardia y lo agarré con una mano, tapándole la boca y con la otra mano que tenía el guante con garras le corté el cuello. Muerte instantánea.
Cuando oculté el cuerpo detrás de una pared me entró un dolor de cabeza horrible. Hora de una conversación padre-hijo.
¡JACK!, se le notaba alterado ¡Tienes que salir de ahí! Vuelve a tu casa, antes de que pase algo grave!
-De qué demonios me hablas...
Entonces sentí un fuerte golpe detrás de mi cabeza y todo se volvió negro.
Más tarde me vi en medio de la oscuridad... como siempre que Corvo quiere meterme dentro de mi propia mente para tener una conversación seria.
Como siempre que pasaba aquello, me encontraba a oscuras como en una habitación infinita sin ninguna luz a la vista. Avancé unos pasos hasta que escuché unos murmullos. Cuando me acerqué me di cuenta de que era Corvo. Estaba caminando de un lado al otro, con la cabeza gacha y murmuraba algo que no entendí hasta que estuve prácticamente al lado suyo.
-¿Por qué no pude salvarla? -su voz estaba crispada de rabia y desesperación- Si no fuera por mi forma de cuervo...
-¿De qué hablas? -pregunté, aunque creía saber la respuesta.
Corvo se detuvo, sin levantar la cabeza y, con su voz grave aunque rota, me respondió:
-Lo siento, hijo. Hice lo que pude, pero no conseguí evitar que se llevasen a Sam.
-¡¿Qué?!
-Fausto entró en el laboratorio del doctor y se la llevó. Hice lo que pude y más para tratar de salvarla... -en su rostro se reflejaba el dolor, y también en su voz- Perdóname, pero no pude hacer más...
Aquellas palabras fueron un duro golpe para mí. No supe qué decir. ¿No le bastó a Fausto con arrebatarme a Sally y ahora quería quitarme a lo único que me quedaba? Dentro de mi ser habían emociones encontradas: por un lado sentía rabia hacia Fausto y por otro lado la angustia me comía por dentro. No iba a permitir que a mi niña, a mi princesa, le pasase nada.
-Oye, -logré decir- no te eches tanto la culpa. Tú tenías unos límites que no te permitían hacer más de lo que hiciste. Así que te lo agradezco, aunque no hayas conseguido lo que querías. -intenté animarlo un poco- Sé que esto deberías decírmelo a mí, pero esta vez toca al revés: estoy orgulloso de ti por haberlo intentado.
Parece que funcionó porque Corvo alzó el rostro y me sonrió.
-Mira, no he estado presente en el nacimiento ni en el crecimiento de mi nieta y era lo menos que podía hacer. Solo quería ayudar en algo. Con esto te digo que, aunque no esté físicamente en esta forma... estaré ahí para cuando me necesites.
-Gracias.
-Oye, que para eso estamos los padres, ¿no?
-¡Ese es el Corvo que yo conozco!
-Bueno, será mejor que te deje. Ahora estás encerrado y mejor será que escapes lo más pronto posible. Yo estaré por ahí. Puede que te lleves una sorpresa.
Dicho eso me dedicó un guiño. Ahora sí que era el padre animado con el que yo me crié. Entonces una cortina de cuervos se formó a su alrededor, y él desapareció con las aves. Me tocaba despertar, y actuar lo más rápido posible.
Bueno bueno bueno, espero que les haya gustado este capítulo que siento que sea tan corto. Intentaré publicar más seguido pero es que estoy en vacaciones y estoy saliendo bastante. Pero en los ratos libres me lo paso escribiendo. Recuerden dejar review si les gustó :3
sallyskellington: Garret: gracias por el consejo. Me será muy útil cuando me toque mancharme... mucho.. de sangre. Me alegro de que te guste. Y no te preocupes que te resucitaré cerca del final ;3
