Nota obligatoria: Los personajes de Saint Seiya son obra de Masami Kurumada, yo nada más me dedico a escribir sobre ellos sin obtener nada a cambio más que mucha satisfacción personal y entretenimiento saludable

Advertencia: Como parte de una terapia intensiva de grupo, el Patriarca envió a sus amados doraditos a vacacionar por varios países del mundo, sin ninguna supervisión. Por lo anterior, se expresan en un lenguaje más soez del normal y seguramente incurrirán en comportamientos cuya descripción no es adecuada para menores de edad. Debido a que estas circunstancias se extenderán por varios capítulos, suplico tomar las precauciones del caso.


De asesinos a caballeros: historia de renacimiento y redención

De mentiras piadosas y talentos sin descubrir

Barcelona, España

Después de la larga caminata turisteando por su amada Barcelona, se sentía rendido, sin embargo, lo que le agotó completamente, fue la conversación que tuvo con Aioria. Una vez que llegaron al hotelito donde estaban hospedados, se despidió de su compañero y entró al cuarto, de inmediato se tiró en la cama sin siquiera quitarse los zapatos... francamente no le quedaban fuerzas.

Suspirando cada vez más profundo se fue quedando dormido, tal era su agotamiento, que olvidó un detalle muy importante; Mu se había devuelto solo y además, consumió más licor de lo que se le podía permitir a un lemuriano tan joven.

Por fortuna, el hiper desarrollado sexto sentido del carpicornio, lo mantuvo alerta, impidiendo que llegara a dormirse profundamente, fue por eso que el sonido de un ronquido extraño lo despertó de inmediato.

Se sentó despacio y agudizó el oído para asegurarse de que lo que escuchó era real. De repente, otro gruñido, entonces con agilidad asombrosa, se lanzó de la cama sin hacer ruido y caminó sigiloso hasta la puerta. Aquel ruido provenía de la habitación de Mu, así que apuró el paso, preocupado por el carnero.

Diablos, como me encantaría poder comunicarme mentalmente con cualquiera de estos dos...- pensó mientras caminaba.

-Mu -llamó en un susurro- carnerito... ¿estás por allí?

Nadie le contestó.

Por más que tanteó la pared, no logró encontrar el interruptor para encender la luz -Mu... ¿está todo bien aquí?

Un gruñido ronco y profundo, fue lo único que Shura escuchó antes de sentir sobre si, el peso de algo que se le aventó encima, algo que empezó a rasguñarlo y morderlo con una fuerza increíble.

-¡MU!... QUE... PERO! -gritaba el pobre español tratando de liberarse del agarre de lo que fuera, lo tenía atrapado.

-¡Hey pequeño, espera... él es Shura, Shura es mi amigo... no le hagas daño...!

Mu encendió la luz y el de Capricornio al fin observó la cara de su atacante; era el bicho al que Aioria había nombrado como gato deforme en la feria- vamos Biralo... suéltalo

El español se soltó del agarre del animal y se atrincheró rápidamente en una esquina de la habitación.

-Lo siento Shura, necesitaba protegerlo, traerlo conmigo era la única forma...

-Mu… ¿cómo demonios…? –le gritó entonces Shura-¿¡a buena hora se te ocurrió ponerte sentimental con un animal, maldita sea!?

-Shura, lo estás asustando… deja ese vocabulario…

-¿Qué yo lo estoy asustando?... aleja eso de mi…

-Si no dejas de moverte, no lo voy a poder calmar…

Pero aunque Shura hizo lo que Mu le pidió, Biralo nunca se calmó.

Cuando lo que sea que fuera eso, se le lanzó encima al español, para convertirlo en su bocadillo nocturno, la atlética silueta de Aioria se colocó delante de él y de inmediato sintió el golpe del cuerpo del griego contra su pecho y la cama cedió a sus pies ante la fuerza increíble de la embestida del animal.

-¡Diablos… Mu! –gritaba Aioria- ¿cómo me lo quito?

Los gritos de su compañero, sacaron de la tremenda sorpresa a Shura, quien quedó atrapado debajo de Aioria y Biralo. Mientras tanto, Mu tomó el edredón de la cama para tapar al bicho, y así controlarlo más fácilmente.

-¡BIRALO!... cálmate –le gritaba Mu- ¡el trato era que te ibas a portar bien! Y no estás haciéndolo… ¡deja de morder a Aioria!

-Mu… ¿estás regañando a esa cosa? –preguntó Shura sorprendido, empujando hacia arriba para librarse e intentar ayudar a Aioria.

-¡Trato de negociar con él!

-Nunca vuelves a probar una gota de licor en tu vida… nunca me oiste!- gritó Shura atrapando la cabeza de Biralo entre sus brazos. Mu torció la boca enojado y tomando los extremos de la colcha, se lanzó encima del animal, que para ese momento se ensañaba con el pantalón de Aioria y se lo sacaba a mordiscos.

-¡QUÍTENMELO… ME ESTÁ MORDIENDO!

El fiero animal al sentirse atrapado, comenzó a brincar con desesperación, tratando de zafarse de Mu, soltando a Aioria, quien aprovechó ese instante para rodar el cuerpo hasta quedar fuera de peligro. Sin embargo, no salió ileso del encuentro, y su rostro y brazos sufrieron los embates de las garras de Biralo, que ágilmente se escapó de donde Mu lo tenía preso, con todo y edredón encima.

El animalito tenía una agilidad tremenda y de inmediato corrió como enloquecido por toda la habitación, huyendo de Shura y Mu, quienes lo perseguían por el cuarto, pasando encima de lo que fuera y tirando todo a su paso.

En la tremenda carrera, Biralo tiró al suelo un pesado armario que estuvo a punto de aplastar a Mu, lanzó a Shura encima de la veladora y desgarró el papel tapiz, tratando de subir por las paredes, antes de terminar dentro del baño, lo que Mu aprovechó para encerrarlo.

-MU! –gritó Aioria- ¿qué diablos es esa cosa?

-No lo sé –dijo jadeando el lemuriano, mientras sostenía la puerta del baño- para mi era solo un animal en cautiverio… no podía dejarlo allí

-¿Y si hubiera sido un elefante?¿También lo traes Mu? –Aioria estaba tirado en la cama, jadeando boca arriba, sin pantalones y con los brazos sangrando por los múltiples rasguños.

-Excelente pregunta compañero, es tan buena que en este momento... no podría contestarla… aunque… un elefante le hubiera gustado mucho a Shaka… -dijo con una risilla.

El sonido de golpes en la puerta, interrumpió la discusión de los jóvenes, y las miradas se dirigieron a Mu.

-¡Boludos! ¿Qué sucede allí? ¿Han asustado a todos los huéspedes?

-Muchachos –dijo Shura mirando el desastre a su alrededor- creo que estamos en serios problemas…


Nueva Delhi, India

Visitar la Tumba de Humayun era una experiencia impresionante. Shaka fue un excelente guía y conocía a detalle todos los aspectos históricos y arquitectónicos que tenían que ver con el monumento.

-Es increíble Shaka, el tallado en la piedra es casi... casi como un encaje… es tan etéreo… -Aphrodite estaba tan extasiado observando los bellos decorados de los arcos del mausoleo, que no se dio cuenta, en qué momento sus compañeros lo habían abandonado. Cuando se percató de que estaba hablando solo, apresuró el paso por los alrededores, hasta que los encontró cerca de allí; Shaka observaba el decorado y Milo a las mujeres.

A Mu le hubiera encantado ver esto –Shaka pensó en voz alta y Aphrodite se echó una risilla.

-Son muy parecidos -dijo entonces el peliceleste sorprendiendo al rubio- es difícil imaginarlos separados... ¿lo extrañas mucho verdad?

Shaka miró a su compañero con los ojos muy abiertos y asintió en silencio, Afro sonrió entonces -vamos buda -dijo haciéndole una seña para que lo siguiera- saquemos a Milo de aquí, antes de que nos meta en un problema con un marido o un novio celoso.

-Hey Milo... vámonos ya -exclamó Afro- tenemos que ir a comer algo y falta mucho para llegar al hotel

-Los siento pequeñas -dijo el exescorpión con una bella sonrisa- pero este encanto debe irse -Shaka y Afro arquearon las cejas y el grupo de muchachas no disimuló su disgusto por la inminente partida del hermoso moreno, quien de reojo divisó a sus compañeros y decidió acongojarlos, solo para reírse un rato de ellos -por cierto, estos dos, son los amigos de los que tanto les hablé -dijo señalando a los otros- vamos chicos sean amables con las señoritas y vengan a saludar

Aphrodite volvió a ver a Shaka y este asintió en silencio, así que ambos se acercaron más por cortesía que por ganas.

-Chicas, este galán peliceleste es Ap...

-Kristern Rosenträdgard, un placer -dijo el expiscis haciendo una distinguida reverencia, a tiempo que las muchachas se sonrojaban y otras dejaban escapar unas risitas nerviosas- y no soy un galán…

-Shaka Baneerje Mahtani, encantado -continuó el rubio mostrando sus respetos, arrancando a la vez, varios suspiros- lamentamos interrumpir su conversación, pero tenemos boletos para el tren de las seis, y no hay dinero presupuestado para comprar más boletos para hoy, vamos Milo -sentenció con frialdad, dejando a las mujeres con el corazón desbocado y la respiración entrecortada.

-He de decir, compañeros –dijo Milo, mientras era arrastrado por los otros dos al tren- que me encantan las mujeres en sari…

Shaka y Afro se volvieron a ver.

-Milo… a ti te gustan todas las mujeres


En el tren de vuelta al hotel, Milo pidió la tarjeta de crédito que guardaba Shaka, para hacer quien sabe qué con el teléfono -¿Kristern E. Rosenträdgard? ¿Shaka Baneerje Mahtani? -dijo de pronto con burla, recordando lo sucedido un rato atrás- los dos podrían participar en un concurso de nombres difíciles de deletrear -e inflando el pecho orgulloso continuó- aprendan a este galán: Milo Attis Vangelis, conciso, fácilmente pronunciable y hermoso como yo…

-Admiro tu desbordante humildad y tu reducido sentido de la belleza –dijo Aphrodite con una ceja arqueada.

Milo respondió la acidez del peliceleste con una sonrisa de lado y decidió molestarlo un rato más –dime Afro, no te parecen guapísimas las indias…

Aphrodite se movió en su asiento algo incómodo –bueno –dijo sonrojado- sí… la mayoría son muy bellas…

-No crees que el sari, las favorece… lucen tan sensuales –dijo el escorpión con un suspiro exagerado- ¿qué les ves primero, la cadera o los pechos?

Aphrodite suspiró para pensar bien su respuesta –yo, eh… pues….- y volvió a ver a Shaka pidiéndole ayuda para escapar del examen del escorpión, pero el rubio hizo todo lo contrario.

-Deberías contestarle a Milo…

El pez se molestó al verse acorralado y entonces se volvió hacia la ventana.

-Eso no les importa -contestó entonces sin tacto.

Milo dejó de ver la pantalla y se echó una risilla –no tienes por qué enojarte, es una conversación común de una mesa de bar, entre amigos… ¿por qué me tratas tan mal?

-Si Aphrodite, no es necesario que siempre estés a la defensiva, nosotros no estamos haciéndote nada malo, solo te hicimos una pregunta y por cierto, no la contestaste

-No me gusta que me pregunten esas cosas

-¿Por qué pecesito?

-Porque no sé qué responder


Hostal Fin Pani, Nueva Delhi, dos horas después

Después de cenar, los chicos del grupo azul, volvieron al hospedaje, Milo y Shaka se sentaron de nuevo en el balcón a disfrutar la noche, bebiendo algo para refrescarse y conversando cada uno a su manera. Aphrodite, mientras tanto se disculpó, diciendo que tenía que salir y cerca de las once de la noche se fue sin decir más.

-¿Será que es vampiro? –preguntó Milo, al ver salir a su compañero.

Shaka enarcó las cejas.

-Buda, es una broma –dijo Milo riendo al ver la cara de desconcierto del otro- ya sabes, los vampiros buscan víctimas de noche… y pues el pez y su cosa con la sangre… y lo palidito que es y…

-Sigo sin entender por qué hacer una broma al respecto

-Las bromas son para reírse, Shaka

-Oh… ¿y si no me rio?

-La broma fue mala y no cumplió su objetivo

-Tu broma fue mala entonces, Milo

Milo hizo una mueca de falso disgusto para Shaka y se le ocurrió una idea -¿y si seguimos a la alumina?

-No veo por qué no, pero Milo ¿puedo pedirte un favor?

-Dime

-Si Aphrodite se dirige a encontrarse con alguien, no quiero espiarlo ¿de acuerdo?

-De acuerdo -dijo el escorpión cruzando los dedos en la espalda.


Barcelona, España

Los gruñidos de Biralo y los gritos de los tres jóvenes excaballeros, terminaron por despertar a los huéspedes que ocupaban las otras diez habitaciones del hotel en el que se encontraban. El administrador asustado, corrió al cuarto del pelilila y se encontró con un cuadro, por lo demás, perturbador.

Sobre la cama, se encontraba Aioria jadeando y empapado en sudor, acostado boca arriba, sin pantalones. Shura tenía los restos del edredón enrollados en una pierna y la camisa hecha jirones, estaba recostado en lo que quedaba de la cama. Mu por su parte sostenía la puerta del baño con la espalda y al igual que los otros dos, estaba lleno de rasguños en todo el cuerpo y tenía parte de la ropa rasgada.

-Pe…pero… ¿qué pasó aquí muchachos? –gritó el administrador tomándose de los cabellos…

Mu volvió a ver a Shura asustado, y siguió haciendo presión contra la puerta, al tiempo que sentía como era empujada con fuerza desde adentro.

-Miren jóvenes -dijo el hombre enojado al ver la habitación destruída- no me importa... si... pues les gusta o no eso de darse latigazos... ¡pero esto es el colmo!

-Disculpe señor, creo que está mal interpretando, sucede que mi compañero Mu… –intervino Shura con la única intención de decir la verdad- se trajo a un amigo que resultó más violento de lo que él creía y pues, ni los tres juntos pudimos con él –terminó el español riendo.

Al viejo le comenzó a brincar un párpado y mantenía la boca abierta, mientras seguía tirando de los pocos pelos que le quedaban en la calva.

-Pero no se preocupe señor –siguió Shura- lo encadenaremos para calmarlo y esto no volverá a suceder…

-¡NO..NO…NO, esto no va a suceder de nuevo, porque ustedes se me van de aquí ahora mismo… y me pagan todo lo que destruyeron!... maniáticos –terminó el viejo furioso, dirigiéndose hacia la puerta con la intención de abandonar aquella zona de desastre- lujuriosos, mentecatos, hijos de puta...

-Pero señor –suplicó Aioria, caminando hacia el hombre, mientras se sostenía el boxer, para que no se le cayera- no nos puede tirar a la calle así no más, es la una de la madrugada…

-¡En media hora los veo en la recepción, si no, llamo a la policía!


-Dos lámparas, el tapizado de una pared, la reparación de la cama… más las cortinas y la loza del baño… son 2470 euros, guapos –contestó la recepcionista sonriendo con burla, al ver la cara de asombro de los muchachos.

-¡2470 EUROS!... pero –Aioria estaba a punto de ahorcar a la recepcionista- ¡es demasiado!

-Los siento guapo pero eso es el valor de todo lo que echaron a perder

Shura tomó a Aioria del brazo y a Mu y se los llevó aparte para hablarles -miren, no podemos ponernos a pelear…

-Nos están estafando cabra -dijo Aioria furioso, Mu por su parte no entendía muy bien de qué se trataba el asunto, pero si de algo estaba seguro, era de que aquello era su culpa.

-Muchachos… -intervino el lemuriano apenado- si necesitan dinero tengo algunas rupias, no se si servirán para algo

-¿Cuántas?

-Diez mil quinientas Shura, son como ochocientos euros

-No es suficiente con las rupias, yo tengo algunos euros… -el español sacó de los bolsillos del pantalón algunos euros- cien, cientotreinta, docientos, docientos diez, trecientos…

-Y yo ando unos cuatrocientos euros… maldición no nos alcanza con todo -terminó Aioria- yo no quiero ir a la cárcel…diablos Mu…¿por qué tenías que ponerte a rescatar a ese gato deforme?

-Biralo no es deforme Aioria… es diferente -dijo Mu serio- ¿es que acaso me rechazas porque tengo lunares en vez de cejas?

Aioria bufó enfadado -si no hubiera sido por tu obra caridad, no estaríamos en este lío… casi terminamos muertos Mu, es cuestión de sentido común... eso es un animal salvaje

-No es salvaje, solo se comporta como tiene que comportarse

-Tienes que deshacerte de él, cuanto antes...

-¡Ya basta los dos!...tenemos que resolver esto del pago, después discutiremos qué hacer con el bicho, por ahora lo vamos a mantener oculto...

-Jóvenes, no me digan que no tienen con qué pagar -preguntó el administrador al escuchar la discusión entre los muchachos- si no pagan llamo a la policía... si no se van, llamo a la policía y si no dejan de pelear, llamo a la policía...

-¡Y si usted no se calla, va a tener que llamar una ambulancia! -le gritó Aioria furioso.

Mu recordó de repente -Shura... aquella tarjeta... la que tenía tu nombre ¿la recuerdas?

-Cierto -dijo Aioria- se supone que con eso podemos pagar... dásela al panzón...

Shura sacó la tarjeta de la billetera y algo inseguro se acercó al hombre, quien para entonces, hablaba al número de emergencia -¿Buenas noches, policía?... sí disculpe, le hablo del hotel Catalunya... tengo problemas con tres pervertidos que no quieren pagar... si... si claro son violentísimos... hicieron una orgía sadomasoquista y destruyeron la habitación...

-¡Eso no es cierto viejo loco! -gritó Aioria.

-Hey... tome, tal vez esto sirva, pero termine de hablar de nosotros con la policía ¿le parece? y le prometo que yo mantendré a mi amigo Aioria tranquilo -Shura entregó la tarjeta al hombre, quien al verla agradeció al policía y cortó la llamada.

El español apoyó los codos en el mostrador, mientras el viejo procedía con el trámite de pago, Mu se le acercó y disimuladamente le murmuró al acongojado español –por los antiguos ritos de fertilidad, sé qué es una orgía –Mu dudó un rato- pero podrías explicarme ¿qué es una orgía sadomasoquista?

Cómo odiaba Shura, que le hicieran esas preguntas.


París, Francia

-Según tú ¿ibas a lograr que Afro bailara con esa chica? –preguntó Camus refiriéndose a la lista de actividades del cangrejo.

-Ese era el plan… es… prima mía…

-Entiendo y ¿es hermosa?

El cangrejo suspiró dejando ver su perfecta dentadura por medio de una sonrisa a la que se unió el toro –lindas caderas, cintura estrecha, pechos grandes, piel bronceada, piernas de ensueño y una boca maravillosa…

-¿Así hablas de una prima tuya? –exclamó Camus escandalizado.

-Es… lejana… muy lejana

-Si claro –dijo Aldebarán irónico

-Es en serio –Camus y Aldaberán soltaron una carcajada al unísono. En ese momento se encontraban en una de las mesas cercanas al escenario en el Moulin Rouge, esperando la función, la cual comenzaría en unos cuantos minutos.

Las lamparitas rojas destacaban en el gran espacio, lleno de mesas ordenadas en hileras y los mozos, corrían de un lado a otro sirviendo platos o rellenando las copas de vino. De repente, se apagaron las luces principales y solo quedaron encendidos los farolitos de las mesas… redoble de tambores y comenzó el espectáculo.

La música era pegajosa y los bailarines salieron de ambos lados del gran escenario, con vestuarios algo recatados, contrario a las expectativas de los muchachos –¿no es que las chicas aquí muestran más que esto Camus?

-Tranquilo Angello, ten paciencia…

El torito, mientras tanto, miraba embelesado aquel derroche de movimiento, música y color, pero sobre todo, se quedó prendado de una bellísima pelirroja, quien parecía ser la prima ballerina del espectáculo.

La música de un pronto a otro, dio un giro abrupto y aumentó la velocidad del ritmo, dando pie a lo que tanto anhelaba Angello, las chicas jalonearon sus amplios trajes blancos y quedaron vestidas con lo mínimo para no mostrarse desnudas, acción que arrancó los aplausos entusiastas de los caballeros, quienes conformaban la mayor parte del público.

–Exactamente esto era lo que esperaba- decía un alegre cangrejo aplaudiendo vigorosamente –las chicas maravillosas, el vino excelente y la comida exquisita…

-Eso es París, Angello… no hay ciudad igual a esta


Dos horas después, Moulin Rouge

-Las chicas… insisto…increíble… ¡mozo!... sírvame otra copa, por favor… -un muchacho se acercó a la mesa y rellenó la copa- sabe qué, mejor deje la botella…

-No te conocía… ese lado entusiasta para las mujeres… cangrejo –decía Camus con una carcajada, por lo demás extraña en él- sabes qué… creo que por esta noche vamos a estorbarle a Alde… - terminó mirando al toro por el rabillo del ojo, mientras le daba un sorbo a su copa, el aludido suspiró cansado y rodó la mirada. Durante todo el espectáculo, no desvió su atención de la pelirroja y al parecer ella lo había notado, estaba seguro de eso…. lo malo es que también lo notaron sus camaradas, sobre todo, cuando ella lo hizo subir al escenario para que la asistiera en un supuesto acto de magia…

-Señor –uno de los meseros se acercó donde estaba Aldaberán y le entregó una tarjeta; su pelirroja le escribía para encontrarlo fuera del establecimiento en media hora, en silencio asintió al mozo y le hizo una señal a sus compañeros indicándoles que debía irse.

Sin embargo y para su desgracia, fuera de cualquier cosa que esperaba pasaría, Camus y Angello bebieron esa noche, más de lo que debían (vaya, si es que tenían dos años de estar muertos) y se emborracharon demasiado rápido. Para ese momento, se comportaban simplemente, como un par de imbéciles.

-Por qué no van ustedes a buscar alguna chica que los soporte –refunfuñó Aldaberán.

-Lo lamento, mi querido toro, pero soy un hombre comprometido… estoy enamorado de la más bella de las amazonas…

-Angello… brindemos… por Geist –dijo Camus alzando su copa- tu bella amazona…

-Y tú mi querido Camus… ¿a quien pertenece tu corazón?

-Estoy comprometido –respondió el francés, ante la mirada curiosa de los otros dos- una trigueña preciosa… Sophie, he estado enamorado de ella desde que era un chiquillo…

-Brindemos por Sophie entonces –dijo Angello alzando su copa.

-A vôtre santé…

Lo que me faltaba –pensó Aldaberán- ahora es que se adoran y se pusieron de acuerdo los dos para arruinarme la noche…


Media hora después, en las afueras del Moulin Rouge

-Alde, como no nos… vas a permitir… conocer a esa preciosidad… siento que… quieres que nos vayamos de aquí…

Aldebarán, arqueó una ceja a Angello –no, la verdad solo quiero que se retiren a descansar al hotel, se ven realmente mal los dos…

-Vámonos cangrejito –dijo Camus, levantando la barbilla , demostrando su orgullo herido- dejemos a nuestro estimado compañero en manos de esa bailarina, hay un bar por aquí que tienen muy buena selección de vinos…

-Apoyo la moción –dijo el cangrejo riéndose a carcajadas, mientras tomaba a Camus del brazo y lo alejaba de allí- suerte toro… dale mis saludos…

Aldebarán, se quedó parado en medio de la plaza, observando a sus compañeros alejarse, Angello iba muy alegre abrazado de Camus, mientras cantaba Volare a toda voz.

-Bounjour –saludó una hermosa mujer a su espalda- ¿quieres conocer París conmigo?

-Será… el mayor de los placeres –contestó galante el toro.

-¿Y qué hay de tus dos amigos?

-Ese par de atolondrados acaba de irse… increíblemente se pasaron de copas… no nos molestarán…

-Bien… entonces… ¿la noche es nuestra?

-La noche es nuestra… preciosa


Israel, Valle de Hulla

-Este viaje ha sido la peor pesadilla de mi vida, hemos comido mal, dormido mal y encima de todo no puedo cerrar las piernas cuando camino…

-Ya Kanon, deja de quejarte, tú tienes la culpa por decir que no te quedaba uno estándar… bien que les costó encontrar uno más grande, uno… que se ajustara a tu gran, gran tamaño –dijo Saga riendo con gana.

Kanon se volvió a ver a su hermano y sin perder su elegante porte, levantó la mano izquierda y le hizo una señal obscena

-Al menos nos dieron de comer y nos hospedaron una noche -dijo Aiorios riendo, mientras terminaba de armar la tienda de campaña.

–Bah, ahora se esfumaron mis planes de conquista y ni siquiera voy a poder ir a un baño público o al mar… esto es terrible

-Siendo antropólogo, deberías tomar esto como experimento interesante y dedicarte a escribir al respecto –sugirió Saga, ignorando el berrinche de Kanon- podrías titularlo "La castidad como forma de castigo en un clan jaredím de Galilea: una experiencia de autoreflexión" –terminó con una risilla burlona.

El día anterior, una vez que los del clan de Asher cerraron los candados de sus cinturones de castidad, los invitaron a cenar y a pasar la noche allí, más por lástima que por cortesía, pensaba Saga. Para el amanecer del día siguiente, los tres muchachos decidieron continuar su camino con el fin de conocer la mayor cantidad de lugares que les fuera posible, aún, a sabiendas de que tenían que cargar con esa incomodidad entre las piernas.

Andando desde muy temprano, lograron que algunos desconocidos les dieran un aventón, y así hicieron un largo recorrido, hasta que llegaron a una hermosa planicie, rodeada de una naturaleza fascinante: el Valle de Hulla. Había sembradíos de todo tipo en los alrededores y algunos granjeros kibbutzim les permitieron acampar allí

-Estamos bastante cerca del mar de Galilea y me encantaría que podamos ir mañana para recorrerlo –dijo Saga viendo un mapa, una vez que se instalaron en el campamento.

-Shalom… erev tov ***–dijo una jovencita saludando a los muchachos, quienes se pusieron de pie para responder el saludo formalmente.

-Erev tov –respondió Saga.

-Mi clan, mi familia –dijo la chica en inglés y algo nerviosa, iba vestida con ropa sencilla, de trabajo y una gruesa trenza rubia asomaba por debajo del pañuelo que llevaba amarrado en la cabeza- tener fiesta en granja, celebramos boda de hermano mayor, padre pedirme que los invitara –y al ver la cara de congoja de los muchachos trató de explicar- se invita a todos, incluso a los voluntarios y turistas y ustedes estar en nuestras tierras, ser invitados también…

-Y ¿cuándo es? –preguntó Kanon.

-En dos horas, cuando el Sol se ponga, no poder estar en ceremonia que casi empezar, pero fiesta si…

-Será un placer –dijo Saga amable a la muchacha- sin embargo comprenda que no tenemos obsequio, ni ropa adecuada

-No se preocupe, ningún voluntario tener obsequio, ni ropa adecuada –dijo ella con una risilla- como turistas solo están ustedes y dos voluntarias, queremos que todos nos acompañen

Saga contestó el gesto de la muchacha con una reverencia y un apretón de manos.

A Kanon esa idea de la fiesta, le hacía nada de gracia.


Barcelona, España

-Está difícil que encontremos un lugar que nos reciba a estas alturas de la noche… mucho menos con Baralo

-Biralo –corrigió Mu- significa "gato" en nepalí…

Shura gruñó ante el regaño y siguió adelante, acomodando mejor su mochila en la espalda –como sea… el animalejo ese

Mu arrugó la nariz en señal de enfado y acarició el lomo de Biralo, que gruñó como si notara el desdén del español para con él.

-Entonces tu gran solución es que nos quedemos en la playa –afirmó Aioria.

-Bueno Aioria, si tienes una mejor idea de cómo entrar a un hotel con el bicho, dime cuál es…

Aioria bufó molesto, pero siguió con paso decidido a Shura, quien encabezaba la comitiva que se dirigía a un playón cercano, cada uno llevaba su propio equipaje, que no era mucho y Mu, quien iba atrás, traía al gran Biralo atado con un cinturón de cuero, a manera de correa, como si de un perro se tratara. Para esas alturas de la noche, el animal se había calmado y solo caminaba despacio, gruñendo constantemente, pero obediente.

Sacar a Biralo del hospedaje fue toda una hazaña, el animal pesaba no menos de sesenta kilos y tenía el tamaño de un gran danés, así que los muchachos tuvieron que ingeniárselas para que el bicho dejara que lo envolvieran en unas sábanas (que de todos modos ya habían pagado) y lo sacaron en brazos, fingiendo que era el "amigo" que había llevado Mu y que estaba tan borracho, que no podía dar paso.

Por su parte, el administrador del lugar, no los dejó irse, sin que antes escucharan su opinión acerca de su mala conducta y de lo descarriada que estaba la juventud de esos días y que pensaran en su futuro y que… etcétera, etcétera.

Tras un rato de caminata, al fin encontraron un lugar en un playón cercano, debajo de unos árboles y buscaron leños secos para encender una fogata, tendieron lo que quedaba de la ropa de cama del hotel y se echaron encima a retozar, Biralo, por su parte, se acurrucó como un gatito manso al lado de Mu, buscando su atención, la cual el lemuriano demostraba, rascándole cariñosamente la nuca.

A pesar de lo mal que habían pasado esa noche, Mu se mantenía sentado, dejando que las suaves ráfagas de la brisa marina le acariciaran y que el murmullo de las olas al golpear la bahía, le endulzaran el oído- me comporté como un chiquillo tonto… -se disculpó después de un rato- fui imprudente y pido disculpas, mi única justificación es haber querido salvar a Biralo de su suerte… y ahora estamos aquí sin tener a donde ir…

-La verdad Mu –dijo sorpresivamente Aioria, quien no dejaba de mirar las caprichosas formas que marcaban las llamas en la fogata- yo me siento muy bien aquí… la brisa es deliciosa y el bicho al fin se calmó… ya tenemos algo más que contar a los otros –terminó con una risilla.

-¿Podemos obviar la parte en la que me embriago con una crema catalana?

Shura dejó escapar una risa cristalina. Una de esas tan sensual y descarada, que usaba para acompañar las retahílas dedicadas a las señoritas, cuando salía en plan de conquista y con la cual, conseguía seducir a la que quisiera.

-Está bien carnero, podemos hacer un pacto –terminó Shura burlándose de la evidente congoja de Mu- los ridículos que aquí pasen, aquí se quedan…

Sin tirar el cigarro que tenía en la boca, Shura se levantó del pie del árbol donde se recostaba y se dirigió hacia donde estaban sus cosas para sacar una guitarra flamenca, la cual había llevado para pasar el tiempo libre. Después de un rato de alternar entre probar acordes y ajustar clavijas, comenzó a rasgar las cuerdas con una tonadilla pegajosa, que de inmediato llamó la atención de los otros dos:

quizá porque mi niñez sigue jugando en tu playa y escondido tras las cañas duerme mi primer amor, llevo tu luz y tu olor por donde quiera que valla…*

Aioria se incorporó de donde se encontraba recostado para ver mejor a su compañero y Mu apoyó su barbilla en los brazos, cerrando los ojos, fascinado con las notas que acompañaron el distante sonido del oleaje. Si bien es cierto, entendían poco la letra, Shura era tan maravilloso intérprete, que disfrutaron embelesados esta y cada una de las canciones que el muchacho dedicó a su adorada España.

…soy cantor, soy embustero, me gusta el juego y el vino, tengo alma de marinero…

Entre nota y nota, la noche dio paso a la madrugada y pronto los débiles rayos del alba, velaron a la vergüenza y quedó demostrado al amanecer, que estos tres exdorados, eran mejores cantores que bailarines.

Bien que mal, Biralo sin querer, había logrado que al fin estos tres, estuvieran en paz, aunque fuera por esa noche.


Valle de Hulla, Israel

-Solo a ti se te ocurre decirle que si

-Kanon, fue por cortesía… no podía rechazar su invitación, hubiera sido muy grosero

-Si Kanon, Saga tiene razón, ella fue muy amable y la familia en general

-Pero no ven que no puedo caminar… y si me ponen a bailar qué hago… ya sé –dijo respingándose de repente- dame la navaja…

-No Kanon, ya te lo dije… compórtate como un hombre y asume las consecuencias de ser taaaan dotado, que no te cabe en un ánfora –Saga y Aiorios no pudieron evitar soltar una carcajada- además no creo que lo poco que te queda de conciencia, te permita dejar que encierren a las mujeres del clan de los Ascher por tu imprudencia

-Mierda, mierda, mierda –murmuró Kanon el resto del camino, deteniéndose de vez en cuando para acomodarse la ropa interior ante la mirada divertida de sus compañeros.


Fiesta de bodas, dos horas después

Tal y como lo había predicho Kanon, la fiesta proveyó abundante comida, bebida e interesante compañía. Un par de horas después de comenzada la celebración, el padre anunció con júbilo, el inicio del baile, sin embargo Saga, Kanon y Aiorios. fueron de los pocos que no abandonaron su sitio en las mesas, al ritmo de la alegre música.

-Hola muchachos –una de las voluntarias extranjeras que estaban en el asentamiento, se acercó a los hombres que trataban en vano de pasar desapercibidos, ya que por supuesto en el caso de ellos tres, era difícil que sucediera- mi amiga y yo estamos solas en la otra mesa, ¿los podremos acompañar? –la chica tuvo que agacharse para que Saga la escuchara, dejando entrever un escote pronunciado –¿les molestaría?

Saga iba a contestar negativamente, poniendo un buen pretexto para alejar aquella tentación de su zona de confort.

-Por supuesto –dijo Aiorios- no hay problema… nos encantará que nos acompañen…

Una vez que la chica se marchó, Saga y Kanon volvieron a ver a Aiorios con mirada asesina -¿estás loco arquero? –regañó Kanon entre dientes para no llamar la atención, al menos aún más.

-Está muy guapa Kanon, tiene muy bonitos pechos… ¿la viste?

-Claro que la vi y ella quería que la viéramos, por eso tenemos que irnos de aquí lo más pronto posible…

-Pero…

-Nada Aiorios, existen tres razones por las cuales, no quiero a una chica hermosa acosándome ahora que tengo... esto entre las piernas -susurró Kanon al griego, quien lo miraba con los ojos abiertos a más no poder- la primera y quizá la más importante, me va a doler, segunda, no le puedo hacerle nada aunque quiera y tercera, me da mucha vergüenza de que alguien se entere de todo esto... –apuntó a su entrepierna con el índice- ¿entendido?

Aiorios iba a abrir la boca para replicar, cuando Saga lo interrumpió -tenemos que mentirles para alejarlas de nosotros, si argumentamos un impedimento religioso... nos tientan, si decimos que somos casados o estamos comprometidos... nos tientan, pero...

-Pero...

-Kanon y Aiorios, tenemos que estar juntos en esto, solo existe un argumento que podemos darles, que hará que ni siquiera se nos acerquen... -y tomando por los hombros a los otros dos sentenció- de ahora en adelante, seremos tres amigos homosexuales, que andan haciendo un viaje en busca de... pareja ¿de acuerdo?

Tanto Kanon, como Aiorios asintieron, el arquero algo dolido porque de verdad le gustaba la chica y creía que tal vez...

-Hola –interrumpió la muchacha, quien volvía con su amiga –ella es mi mejor amiga, viajamos juntas por Europa y ahora el destino nos trajo aquí…

-Mucho gusto muchachos -dijo la otra, dándoles un beso en la mejilla a cada uno, haciendo que Aiorios se sonrojara hasta la raíz del cabello, los gemelos por su parte podían jactarse de su impresionante autocontrol y respondieron el gesto fríamente, con una reverencia indiferente- ¿ustedes se quedan muchos días por aquí...?

-No -dijo Kanon tratando de demostrar desdén- nos dirigimos al Mar de Galilea, seguramente nos quedaremos por allí...

Saga le propinó un codazo a su gemelo.

-Es perfecto –dijo la chica- pensábamos ir a conocer el Mar de Galilea precisamente mañana… me imagino que no habrá problema en que vallamos todos –terminó ella con una sonrisa encantadora.

-Claro que nos encantaría que nos acompañen –dijo Aiorios en un impulso- ¿verdad chicos?... nos divertiremos mucho

-Perfecto –dijo la chica emocionada al ver la sonrisa forzada de los gemelos y se sentó al lado del arquero- será un viaje… muy interesante

Para mala fortuna de los griegos, estas dos seductoras amigas, iban en evidente plan de cacería… lo que ellos no sabían, era que las dos mujeres, eran muy hábiles en eso.


Arlés, Francia

-¿Cómo que Sophie qué?

-Si, señor Camus –una señora regordeta y bien entrada en años, retorcía el pulcro delantal de su uniforme nerviosa, ante el enojo de su patrón- el señor Milo, vino y nos dijo que usted había muerto y que él se iba a encargar de consolar a la señorita Sophie, por su pérdida…

-Ese Milo –Angello y Aldaberán agradecieron infinitamente, que sus cosmos estuvieran bloqueados en este momento, porque estaban seguros que Camus, sería capaz de congelar la Provenza completa y a ellos primero que a nadie…

-Angello –dijo fríamente- dame el teléfono…


Ciudad de Agra, dos días después

Aphrodite veía melancólico el techo de la habitación, recostado en la cama y suspirando de vez en cuando, Milo por su parte estaba frente a él en un pequeño sofá, utilizando el teléfono y Shaka se mantenía sentado en posición de loto en su cama, mirando por instantes a cada uno de sus compañeros.

-Milo ¿qué tanto haces con ese aparato?

-Converso con alguien, de hecho... arreglo un asunto con Camus -dejó escapar una risilla nerviosa- está muy, muy, muy, enojado conmigo...

-¿Sucede algo? –continuó Shaka.

-No… nada que no se arregle con una botella de vino –dijo con una risilla- cuando volvamos a Nueva Delhi… le compraré una…

-No volveremos a Nueva Delhi –interrumpió Shaka de repente.

Al escuchar a Shaka, Aphrodite se incorporó de repente -¿cómo?... ¿pero por qué?

-Uuuuuuhhh, el pecesito dejó un amor secreto en Delhi y quiere volver

-No tengo ningún amor secreto bicho, no todos vivimos buscando quien se deja cog…

-Basta los dos –dijo Shaka muy serio- nos vamos mañana a Bombay y punto.

-Pero… -quiso replicar el pez, sin embargo el rubio levantó una mano en señal de que la decisión estaba tomada.- ¿al menos nos puedes explicar por qué Shaka?

-Me preocupas, has desaparecido las últimas noches y no sabemos a dónde vas…

-Pero… ¿ustedes me han estado vigilando? –dijo Afro sorprendido.

-Si –dijo Shaka muy tranquilo- y sabemos que te escabulles por detrás del mercado, luego vuelves casi de madrugada agotado y te tiras en la cama a roncar… Aphrodite, me preocupa mucho que te estés haciendo dependiente de alguna sustancia extraña, por lo tanto no pienso regresar, así no tendrás acceso al lugar donde consigues eso, ¿de acuerdo?

Aphrodite se acostó de nuevo y se giró por completo para darles la espalda a sus compañeros, Shaka simplemente volvió sus orbes azules, para verlo sin mostrar emoción alguna.

-Vamos a empezar a comunicarnos –sentenció el rubio- sé que no soy el mejor de los ejemplos, pero de mi parte mantendré los ojos abiertos y meditaré cuando ustedes duerman ¿de acuerdo?... tal vez Milo deja de jugar con ese aparato y Aphrodite nos habla de vez en cuando.

Milo se respingó al escuchar las firmes palabras de Shaka y apagó el teléfono, tratando de disimular que había sido descubierto in fraganti, en medio de su recién adquirida dependencia por el celular.

A pesar de las circunstancias adversas que rodearon su crianza, Milo tenía un carácter bastante mas sociable que Shaka o Aphrodite y por lo tanto no puso objeciones al reclamo del rubio, la verdad, es que no tenía intención de complicar las cosas, consideraba a Shaka como hermano y en el fondo de su corazón, le dolía no llevarse con él, como cuando eran niños. De Aphrodite, no sabía mucho más que la información obtenida en las muy breves conversaciones con el peliceleste y los vagos recuerdos de lo poco que se relacionaron cuando niños, pero aún así recordaba que de no ser por Afro, MM siempre hubiera hecho de las suyas con ellos.

-Afro... ¿nos puedes contar qué sucede? -interrogó el escorpión en tono comprensivo.

El chico no contestó de inmediato, pero después de unos momentos en los que suspiró en varias ocasiones se decidió a responder -tengo que volver- dijo con una voz débil -alguien depende de mi... no puedo fallarle

-Pero... -Shaka interrumpió a Milo, colocando una mano sobre su hombro, mientras negaba en silencio, había sentido la aflicción en el corazón del peliceleste y no era necesario usar su cosmo, para darse cuenta de que el muchacho estaba muy angustiado.

-Volveremos -dijo por fin el rubio- pero sea lo que sea, nosotros te vamos a acompañar... ¿de acuerdo?

Escuchar a Shaka decir esas palabras, le había quitado un enorme peso de encima, así que se volvió feliz y le dedicó una sonrisa de agradecimiento al rubio -no sabes lo que esto significa para mi, buda

-Bueno compañero, como dice Mu, ayúdame que yo te ayudaré... protégeme que yo te protegeré...

Ante las palabras del rubio, Milo y Aphrodite se volvieron a ver como sincronizados y empezaron a reirse a la vez.

-No entiendo qué les hace gracia, evoqué una reflexión, mi intención, no era hacer una broma...

Milo se sentó en la cama de en medio, que era la de Shaka, sin dejar de reírse -Buda, en serio, sonaste idéntico al carnerito...

-Imitas la voz y los gestos a la perfección... tienes un ta!ento extraordinario...

-Vaya, seguramente por eso Kiki se ríe tanto y Mu se enoja conmigo -pensó el rubio en voz alta, sin inmutarse.

Aphrodite y Milo se volvieron a ver y asintieron de manera cómplice -Shaka- siguió Milo con aire de malicia- ¿puedes... imitar a alguien más?... digamos ¿a Camus?

Al ver que aquello, hacía que el ambiente se relajara por completo, Shaka decidió seguir con el juego, así que cruzó los brazos y frunció el ceño antes de comenzar a hablar con una voz suave y potente acento francés –Mon dieu Milo, si no dejas de distraerme con tus tonterías, te haré tragarte los veinte volúmenes de historia universal que yo me he leído doscientas veces -luego el rubio se sentó de nuevo a observar encantado, la reacción de sus compañeros.

Ante la actuación del siempre serio virginiano, los otros dos muchachos comenzaron a carcajearse inmediatamente, Milo se recostó en la cama, mientras se sostenía el abdomen y Afro se limpiaba las lágrimas con el revés de la mano -nunca...nunca me había reído tanto- decía el pisciano casi sin lograrlo, debido a la falta de aire.

Después de un rato, Milo logró recomponerse del ataque de risa -Shaka, ahora imita a Afro...

-Oye, no es justo

-Es curioso, mi querido Milo, esa es una de las imitaciones que más me solicita Kiki...

-Enano miserable... –murmuró el peliceleste.

Y ante la mirada desconcertada del pez y la diversión evidente de Milo, Shaka se volvió a poner de pie, se dio varios golpecitos en la barbilla con el dorso de la mano, y se pasó los dedos, peinando un mechón de cabello en forma coqueta. Afro abrió la boca sin querer y Milo se revolcaba de la risa -ustedes dos- dijo arrastrando las palabras y exagerando el acento nórdico- son lo peorrrr que me ha pasado en la vida... hubierrrra preferrrrido viajarrrr con una iguana y una ameba... además de que no se lavan el cabello todos los días, no tienen buen gusto parrrrrra vestirrrr... me voy a buscarrrr un cigarrrrro exótico... y una cerrrrveza frrrría...

-Ya basta, Shaka, yo no hablo así -dijo el peliceleste con falso enojo, a la vez que le propinaba un golpe con su almohada, tumbándolo en una de las camas. El rubio no comprendía bien por qué del enojo de su compañero, si él solamente se limitó a repetir lo que le había escuchado decir en algún momento, Milo por su parte no paraba de carcajearse, recostado en la cama -Shaka... en serio... eres... eres lo mejor que he visto en años -repetía, cuando lograba articular palabra- admítelo Afro... eso fue increíble...

Aphrodite se cruzó de brazos, haciendo un gesto dolido -no me hace gracia, yo no soy tan pesado...

-Si que eres amargado, pecesito -Shaka se incorporó en la cama, cruzó una pierna y se rió de lado, imitando a la perfección los gestos de Milo- si no quieres disfrutar esta aventura, allá tú, pero este encanto irá en busca de un par de… -Shaka titubeó- caderas redonditas...

Milo se quedó paralizado -oye buda... eso si que fue un golpe bajo... -y terminó con un exagerado mohín de enfado que hizo las delicias de Aphrodite, quien para entonces estaba rojo de reírse.

-Yo no te he golpeado Milo, no tengo por qué hacerlo

-Bueno escorpioncito -terminó el peliceleste, mirando a Shaka con malicia, una vez se hubo recuperado de su último ataque de risa- creo que es hora de vengarnos... hay alguien aquí que no ha sufrido humillación como nosotros...

Ambos muchachos, se volvieron hacia Shaka, quien los miraba inocentemente y se le lanzaron encima para torturarlo, Afro lo sostuvo de los brazos y Milo, mientras tanto le sacó las sandalias y comenzó a hacerle cosquillas, claro no pasaron dos minutos para que el bello virginiano empezara a implorar piedad para que lo dejaran en paz.

-OIGAN MANIÁTICOS… ARRUINAN EL ROMANCE AQUÍ…

Era el vecino de la habitación contigua, los tres jóvenes se volvieron a ver y se rieron a más no poder, mientras comenzaban a perseguir al virginiano pasando por encima de las camas.

De todo lo que habían pasado esa noche, algo era completamente nuevo e impresionante, Shaka también jugaba con ellos.


Santuario, escalinata entre Escorpión y Sagitario

Hyoga subía presuroso la escalinata, con el fin de llegar a la casa de Acuario y recoger la lista de vinos que Camus le dejara para cumplir su castigo; castigo impuesto, por la pérdida sustancial de una buena parte de la cava del maestro, debido a un desliz suyo.

Once botellas de vino… bah ¿qué tan difícil puede ser conseguir eso? –pensaba el cisne, quien tenían en mente, una prioridad indiscutible; pasar el mayor tiempo posible con su adorada Flare, antes de que volviera a Asgard.

Cuando llegaba cerca de Sagitario se encontró con Shun conversando muy animado con la amazona de camaleón y una risilla maliciosa se le dibujó en su rostro aniñado.


-Lindo color –observaba June enredando sus dedos en los mechones rojizos que se intercalaban en los lados y el frente de la verde melena de Shun- ¿aparecieron desde que Hades está allí? –dijo ella tocándole con un dedo el pecho.

-Sí, aunque… me di cuenta de que los tenía, cuando días después Ikki me hizo la observación –dijo él sin dejar de mirarla como embelesado.

-No creo que Ikki te hiciera solamente una educada observación –June dejó salir una carcajada suave y sensual- conociéndolo…

-Bueno –dijo él con una risilla, sin dejar de acariciar las manos de la rubia- realmente me gritó que los hombres no se tiñen el cabello… que me dejara de esas coqueterías y que me estaba buscando que me confundieran con una niña y bla, bla, bla

Un carraspeó interrumpió la conversación de los dos jóvenes.

-No he visto nada, June –dijo Hyoga refiriéndose al rostro descubierto de la amazona- además… soy un hombre comprometido

Shun y June no pudieron evitar reír al ver al rubio subir por la escalinata tapándose los ojos, al tiempo que la amazona se cubría el rostro rápidamente para evitar meterlo en un problema.

-No te preocupes Hyoga, eso está más que claro, basta con ver tus ojos de huevo tibio cuando estas con Flare y lo mandilón que te vuelves cuando ella te habla…

-Oye enano… no te creas que porque eres míster Hades, puedes burlarte de mí a tus anchas… te advierto que me voy a defender..

En ese momento los pasos de dos caballeros más, se acercaron donde estaban hablando los de bronce; eran Mime de Benetoch y Hägen de Merak, que volvían de una ronda de guardia que hacían alrededor del Santuario. Hägen pasó al lado de Hyoga y le dio un empujón que estuvo a punto de tirarlo al suelo, Mime acompañó la broma con una risilla de burla –hey pato –dijo Hägen- cuidado ruedas por la escalinata…

-Sería muy triste que la señorita Flare enviudara tan joven –Mime terminó su ácido comentario con una carcajada, sin embargo se ganó un codazo de parte de Hägen- qué… ah si es cierto… pero si el pato se mata tendrás el camino libre tontito…

-Adjø… andungen** –rió Hägen, mientras se alejaba de allí.

Los dos asgardianos siguieron su camino, mientras reían, Hyoga por su parte, hizo una mueca de fastidio –no sé cuál de los dos me cae peor, el rubio pelirrojo o el rubio platinado…

-Déjalos Hyoga –comentó June- no vale la pena, de verdad… en un par de días se habrán marchado...

-Y ya que estás tan valiente… ¿cómo te va con tu castigo? –preguntó Shun al ofuscado cisne.

Hyoga se rascó la parte trasera de la cabeza –bueno… en realidad aún no comienzo…

Shun enarcó las cejas y June al verle la cara decidió preguntar, temiendo un poco por la respuesta -¿no has comenzado con la lista Hyoga? ¿no es cierto que eran unas botellas raras y no se qué diantres más?

-Puuuues si… –dijo el cisne tratando de no entablar contacto visual con sus compañeros de bronce.

-¿Y?

-La verdad no creo que sea complicado Shun… después de todo… son sólo botellas de vino, de eso hay en todas partes…

-¿Y aquello de que tenías que convertirte en un experto en la materia en dos meses? -Hyoga se rascó la nariz viendo hacia el cielo, ante la pregunta de Shun- no lo has hecho– afirmó el peliverde, al ver la expresión del cisne.

-Hyoga –declaró por fin June- siento decirte esto, pero conociendo la fama de Camus, creo que…

-En unos días cenaremos pato asado… -interrumpió Shun- o este caso, congelado…


Arlés, Francia, al día siguiente

Los días en Bocas de Ródano, habían sido maravillosos. El señor Faure, padre de Camus, le había dejado a este como herencia, una exquisita hacienda, rodeada de extensos jardines y arboledas. En el centro de la misma, una casona antigua, al mejor estilo provenzal, se erguía orgullosa mostrando su majestuosidad.

Ese día habían decidido llevar el almuerzo al campo para que Camus pudiera hacerles un tour por su tierra natal, Angello se mantenía recostado en la hierba olisqueando los aromas de la pradera, muy relajado y Aldaberán revisaba ansioso, lo que la cocinera les había empacado para comer.

-Aquí fue donde vivieron Gauguin y Van Gogh –informó Camus- la luz de esta región tiene un ángulo que la hace especialmente cálida y los colores se ven más vivos… las bretonas, eran uno de los temas favoritos de Gauguin…

-Si que eres una biblioteca andante Camus –dijo Aldaberán sorprendido, mientras servía el vino-¿naciste aquí?¿y qué hay de tus padres?

Camus sacó el resto de las viandas de la canasta que llevaban- soy un chico de campo –terminó admirando el lugar y aspirando el aire impregnado de la esencia de la hierba, que tanto le recordaba el poco tiempo que convivió con sus padres –mi padre era terrateniente, mi madre, una mujer que no sabía vivir sin mi padre… se murió él y se la llevó consigo en menos de un año… así de simple

-Oh… lo siento Camus, no debí preguntar

-No te preocupes, me parece que es una tragedia que hemos vivido la mayoría de nosotros, es como si…

-¿Como si qué? –Aldaberán probaba su primera tostada con paté de ganso.

-Como si el tener familia, fuera un impedimento para obtener la envestidura dorada…

-Los gemelos y Mu tienen a su papá vivo –Aldebarán continuaba atacando a las aceitunas- es un caballero dorado, pero es su papá…

-Afro también tiene a su viejo con vida… se mandan al infierno cada vez que se hablan, pero bien que mal allí está… mmm podría vivir de esto toda mi vida- comento Angello dando un mordisco a un tostel untado con un poco del paté- creo que en el caso de ellos, el hecho de tener a sus padres vivos, más bien los ha motivado a mantenerse en la Orden…

Por cierto, hoy en la tarde nos entregan el auto para ir a Saint Trófimo y Les Alyscamps –anunció el francés, dando un sorbo a su copa.

-Y supongo que te conoces a fondo los detalles de todos los monumentos históricos –rió Aldaberán- nos has ahorrado el dinero que gastaríamos en un guía… bueno excepto la del Louvre…

Angello se carcajeó y Camus hizo una mueca de enfado –¿por fin te llamó franchute?

-Por supuesto que no le di el número de teléfono, ustedes que piensan… no soy hombre de cualquiera que me tope en la calle…

-Ahh eres un chico difícil –rió el cangrejo- al menos alguien aquí lo que es, porque con lo que respecta al toro, parece no tener reparos en pasarla bien con quien se le ponga al frente…

-Eso no es cierto –dijo Aldebarán sonrojado.

-Ah si Alde ¿y qué hay de la bailarina que te levantaste la otra noche? –preguntó Camus con una risilla maliciosa, luego de darle un sorbo a su copa de vino.

-No me la levanté…

-¿Entonces ella te levantó a ti? –preguntó carcajeándose el cangrejo.

Las cosas iban bien en el grupo verde y al parecer las rencillas entre Angello y Camus, habían llegado a buen término y no iban a repetirse. A pesar de que en ese momento, era el objeto de burla de los otros dos, Aldaberán suspiró tranquilo… qué bien se sentía estar en paz.


Provenza francesa, un rato después

-Pero si nadie sabe conducir ¿por qué me dijeron que alquilara un auto? –Camus estaba fuera de sí- casi no tenemos dinero y me hacen alquilar un auto por cuatro días…

-Yo dije que sabía conducir automático, en ningún momento te dije que alquilaras un vehículo con cambios manuales…

-Angello, aquí no alquilan automáticos –dijo el acuariano con los ojos cerrados y masajeándose las sienes- ¿será que puedes hacer un esfuerzo por intentar conducir este auto?

Máscara bufó enfadado –va bene, va bene, franchute… pero si nos matamos es culpa tuya


En una prisión de Arlés, Francia, una hora después

-Te dije que no sabía usar ese auto…

-Si, pero una cosa es no saber usar el auto y otra, es no saber usar las señales de tránsito…

-La demarcación no era intuitiva…

-Sí, pero una flecha mirando en sentido contrario al que vas, es suficientemente intuitiva, Angello!

Estar en una celda no era para nada agradable, y la discusión, entre Camus y Angello estaba subiendo de tono, sin embargo, Aldaberán se encontraba en otro lugar mucho más agradable que ese. Disimuladamente sacó el pañuelito de encaje que le había regalado la chica del can can y absorbió el dulce aroma, mientras en su mente continuaba sonando la alegre música del Moulin Rouge y en su corazón, la sonrisa de una pelirroja.


Mansión Kiddo, Tokyo, Japón

-Creo que deberíamos mandarlos a llamar –dijo Shion muy serio a Sahori, ambos se encontraban en el gigantesco estudio de la muchacha, intentando idear las estrategias para enfrentar lo que al parecer era una guerra inminente- ellos responderán a su deber, mi señora

-Prefiero que ellos mismos se convenzan de que quieren seguir, maestro –ella suspiró, mientras veía al mayor a los ojos, esos ojos de rubí en los que solía perderse, debido a la calma que emanaban- quiero que todo continúe como planeaste… voy a darles una gran bienvenida

-El complejo está casi listo señora…

-No solo quiero el complejo reconstruído, maestro… quiero una celebración –insistió la chiquilla con los ojos llenos de brillo infantil y una sonrisa- ¡una gran celebración!

-La fiesta de la "Luna de Cosecha" está próxima señorita… de hecho, volverán días antes de esas fechas

-Quiero una fiesta solo para ellos –la muchacha se levantó de la silla y comenzó a bailotear por el estudio. Shion conocía bien a la muchacha, y sabía diferenciar entre Atena y Sahori y en este momento, quien estaba allí, evidentemente era la chica Kiddo- voy a organizar un gran banquete, con hermosos vestidos para las amazonas y trajes de gala para los varones… será el evento del año…

-Mi querida princesa, no sabemos si ellos…

-Le diré a Aphrodite que decore el Salón Dorado con miles de rosas de todos colores…

-Señorita, Aphrodite no es un florista, él usas sus rosas para matar y…no creo que sepa como…

-Camus –dijo ella interrumpiendo al Patriarca y extendiendo los brazos como si quisiera abarcar su decoración imaginaria- si… él llenará la entrada con esculturas de hielo… los doce signos del zodíaco en hielo

-Camus no hace esculturas de hielo… de hecho su hielo no puede cortarse… al menos no con una herramienta común…

-Y una gran orquesta amenizará el baile de gala –dijo ella dando un giro, haciendo volar su vaporosa falda- con esa agilidad de guerreros, los chicos deben ser grandes bailarines…

Shion suspiró resignado, aceptando el hecho de que ese día, la niña no estaba del todo concentrada, así que recostó su cuerpo al respaldar de la silla y meditó acerca de las acciones a tomar a partir de ahora, sobre todo, a sabiendas de que Atena, al parecer desaparecía de vez en cuando. En ese momento, los movimientos de Sahori bailando con un príncipe imaginario lo sacaron de concentración y entonces no pudo evitar pensar en sus pobres niños dorados, vestidos con frac en un baile de gala.

Tomando en cuenta, todo lo que se les venía encima, aquello le parecía una terrible idea… y lo peor de todo, es que a los caballeros dorados, no les gustaría para nada.


Continuará

Espero hayan disfrutado el capítulo, agradezco de todo corazón sus comentarios, y el interés por la historia, como dije antes, me gustaría actualizar más seguido, pero lamentablemente no puedo.

Gracias, gracias a todos por sus comentarios, son muy valiosos sus aportes y su entusiasmo.

Que estén bien, Shakary

*Bellísima canción de Joan Manuel Serrat, "Mediterráneo"

**Adiós patito en noruego

***Buenas tardes en hebreo