Nota obligatoria: Los personajes de Saint Seiya son obra de Masami Kurumada, yo nada más me dedico a escribir sobre ellos sin obtener nada a cambio más que mucha satisfacción personal y entretenimiento saludable
Advertencia: Como parte de una terapia intensiva de grupo, el Patriarca envió a sus amados doraditos a vacacionar por varios países del mundo, sin ninguna supervisión. Por lo anterior, se expresan en un lenguaje más soez del normal y seguramente incurrirán en comportamientos cuya descripción no es adecuada para menores de edad. Debido a que estas circunstancias se extenderán por varios capítulos, suplico tomar las precauciones del caso.
De asesinos a caballeros: historia de renacimiento y redención
Una serie de extraños acontecimientos
Provenza, Francia
-Vamos chicos en serio, no pueden seguir sin hablarse, aún nos quedan muchos días juntos, por favor…
-Alde, dile a Angello que no pienso continuar viajando con él… a menos que me obliguen la diosa o el Patriarca…
Aldebarán suspiró –Angello, dice Camus que no importa lo que pasó, aún eres su amigo y compañero favorito de viaje…
-Alde, puedes decirle al cubo de hielo, que es un imbécil orgulloso y que debería aceptar que todo fue culpa suya…
-Camus, dice Angello, que eres la persona más brillante que ha conocido y que está muy apenado con toda esta situación…
La discusión estaba volviéndose cada vez más tonta, con andar orgulloso y altivo, tanto el excaballero de Cáncer, como el de Acuario, caminaban por una calle empedrada de la Provenza, con la misma ropa del día trasanterior, sin dinero, con la barba sin hacer y enojados. Detrás de ellos, Aldaberán los seguía, intentado calmar un poco los ánimos.
Todo el asunto comenzó, dos días antes, cuando Camus insistió en alquilar un auto para pasear por el lugar y visitar un par de sitios históricos, Angello era el único que alguna vez había conducido y lo único que lo respaldaba, era un permiso para practicar, expedido en Italia, el cual no había usado nunca. Por supuesto que está de más decir, que al enfrentarse a una carretera, reaccionó mal y pisó el acelerador en vez del freno, en una transitada vía y en sentido contrario al demarcado.
Cuando Camus, quien era el "copiloto", comenzó a gritarle al italiano que se detuviera, ya era demasiado tarde y una patrulla que venía a alta velocidad los chocó de lado, dañando el auto en una esquina y dejando a los muchachos en una posición complicada, legalmente hablando.
Un conductor con permiso de aprendiz, dos compañeros sin licencia "supervisándolo", un auto corriendo a alta velocidad en sentido contrario al establecido y además, una alcoholemia positiva, debido al vino que tomaron durante el almuerzo, eran razones suficientes para que terminaran encerrados en una celda.
Por supuesto que abandonaron la cárcel, hasta que pudieron comunicarse con la Fundación Graude, para solicitar un aumento en el límite de crédito de la tarjeta, con el fin de cubrir la fianza que les cobraron.
-9800 euros en total –el oficial al ver la cara de sorpresa de los muchachos, decidió dictarles la lista de delitos cometidos, para que entendieran el porqué de la multa- no portar licencia, alterar el orden público, poner en peligro la vida de terceros, dañar un vehículo oficial, conducir de forma temeraria y además en estado de ebriedad… ¿alguna duda señores?
Angello levantó las manos –usted tiene toda la razón oficial… Camus… anda... págale… -dijo dándole un golpecito en un brazo.
Si en ese momento, Camus pudo matar a Angello con la mirada, lo hubiera fulminado de un golpe, sin derecho a defenderse.
-¿Qué?.. -se defendió el cangrejo, haciéndose el desentendido- la tarjeta está a nombre tuyo
En alguna playa del Mar Rojo
A pesar de que irse de campamento con dos sensuales chicas, parecía, en su tan particular situación, una pésima idea, Saga tenía que admitir que las cosas habían salido mejor de lo que esperaba. Las mujeres resultaron simpáticas e inteligentes, lo que les permitió disfrutar de buena compañía y buena conversación.
Durante los tres días que estuvieron con ellas, aprovechaban la luz del sol para recorrer los sitios que pudieran, valiéndose de aventones que les brindaba la gente de los alrededores. En la noche, regresaban a la playa, a disfrutar de una deliciosa comida a las brasas, cortesía de Kanon y Priscilla, quienes se habían caído bien y compartían ese gusto por cocinar, que Saga no comprendía.
-Vamos Saga, ayúdanos a pelar vegetales, no seas sinvergüenza –regañaba el gemelo menor ante la risilla de Priscilla- como comprenderás –le dijo a la chica- su señoría, tuvo un ejército de sirvientes para él solito durante… ¿trece años Saga?... por eso no sabe ni siquiera como pelar una papa…
-Cállate Kanon –contestó bufando el mayor enojado, mientras recibía el pelador y algunas verduras de parte de su hermano.
-Por cierto –intervino Aiorios, quien estaba muy entretenido conversando con Lygia- el pelador se usa al revés- dijo burlándose al ver a Saga intentar pelar torpemente una zanahoria.
Los dos excabelleros, junto con las muchachas no pudieron, sino echarse a reír ante la torpeza del mayor, sin embargo, Priscilla se acercó a Saga al verlo tan acongojado, luchando con la herramienta de cocina. Con suavidad, tomó el brazo del peliazul y lo ayudó a deslizar la cuchilla, de forma que lograra pelar la dichosa zanahoria antes de que amaneciera –si estas tenso, te costará más… solo hazlo, así… suavemente –le dijo en un murmullo.
Una vez, Saga logró pelar dos zanahorias y cortar un zuchinni, Kanon tuvo lista la guarnición de verduras, que serviría de acompañamiento para el delicioso pescado entero a las brasas, que cenarían esa última noche, ya que al otro día partirían al clan de los Asher, donde se desharían de su vergonzoso secreto y todo volvería a la normalidad.
Después de comer, se sentaron alrededor del fuego y el tema de conversación fue "Saga y sus habilidades culinarias: mito o realidad", tema, que por lo demás, se prestó para muchos comentarios jocosos.
-La otra vez, puso a cocinar la pasta en el agua hirviendo y se fue a hacer no se qué –contaba Kanon sin poder dejar de reírse- cuando recordó que yo esperaba el spaguetti cocido, desde hacía dos horas, fue a revisar y se encontró con un bollo compacto en el fondo de la olla... nunca pudimos limpiarlo, así que la olla fue decendida al rango de maceta...
-Pensé que la pasta tenía que cocinarse por mucho rato…
-Saga pero… dos horas –se carcajeó Aiorios.
-El conocimiento se adquiere, al ritmo de tus necesidades –se defendió Saga- hasta hace poco no tenía por qué saber que una pasta se cocina en diez minutos…
-Qué Saga… ¿tomaste por la fuerza un país desconocido, para gobernarlo de forma déspota, y convertiste a todos sus habitantes en esclavos? –comentó Lygia guiñándole un ojo al mayor.
De inmediato Aiorios y Kanon se volvieron hacia Saga, cosa que no pasó desapercibida para las muchachas –tal vez sí Lygia- respondió él, enarcando una ceja –ya sabes, caras vemos…
-Corazones no sabemos –contestó ella mirándolo con una malignidad encantadora.
-Bueno, bueno –dijo Priscilla para alivianar el ambiente tenso- dejemos de hacer las delicias a costa de la dignidad del pobre Saga- la chica sacó de su mochila una reluciente flauta traversa -a Lygia y a mi nos gusta cantar -dijo con una sonrisa en su mirada- los tres han sido buenos con nosotras y los queremos deleitar con algunas de nuestras composiciones originales
Aquello, le sonaba muy bien a Saga, al menos dejarían de burlarse de él.
Todos estuvieron de acuerdo con la propuesta , los muchachos muy complacidos por el gesto de las chicas y ellas, ansiosas por mostrarles sus talentos –bien- dijo Lygia aclarándose la garganta y mirando descaradamente a Aiorios- esta canción que les vamos a interpretar, tiene que ver con el mar y está basada en la típica historia de la sirena que se enamora perdidamente de un hombre mortal…
-Uy que romántico –dijo Kanon con una risilla- oíste Aiorios –dijo el ladino, guiñándole un ojo y acercándosele insinuante al arquero para molestarlo, el menor, simplemente bufó enojado por la bromita.
Las dos mujeres se volvieron a ver y sonrieron de manera cómplice, Priscilla se acercó la flauta a los labios y comenzó a sonar una tonada muy dulce, interpretada magníficamente. Después de una pequeña introducción de Piscilla, Lygia comenzó a cantar.
Si su amor no corresponde
en espuma de mar se convertirá
y será la única manera
en que acariciarlo podrá
Saga tenía que admitirlo, la mujer tenía una voz impresionante.
Una sombra cae
sobre su mirada
con velo de mal augurio
él no la ama, está segura...
Sobra decir. que los tres excaballeros se quedaron con la boca abierta escuchándola, embobados con los cambios entre altos y bajos que ejecutaba ella, sin ninguna dificultad.
Después de la primera pieza, vinieron una segunda y una tercera, el tema, era recurrente.
Saga comenzó a sentirse ligero y se permitió cerrar los ojos solo un momento, para dejar a sus sentidos deleitarse con la música y con los aromas exquisitos que sentía lo rodeaban. La marea se movía con complicidad al ritmo de la música, como si ésta quisiera darle profundidad a la melodía y el fuego crepitaba a un ritmo extasiante.
El excaballero de géminis estaba deliciosamente reconfortado, como no le pasaba hacía tiempo, nada importaba, nada le dolía, nada temía.
Despues de quince años, Saga de Geminis, se sentía realmente feliz.
Auvernia, Francia
De camino a la hacienda, tuvieron que hacerlo a pie, el auto había sido devuelto a la agencia y no tenían medio euro para tomar un taxi, así que los ánimos estaban caldeados.
-Dile a Angello, que gracias de nuevo por echar todo a perder…
-¡Tú insististe en alquilar el auto a pesar de que te advertí que nunca había conducido de verdad!
-¡CHICOS!
Lo inevitable pasó al fin y aunque Aldaberán trató de impedirlo, Camus enfurecido, se lanzó contra Angello para golpearlo, sacándolo del camino y terminaron rodando por una pequeña ladera, hasta un llano donde protagonizaron un formidable intercambio de golpes.
Una patada a la quijada de Angello, un izquierdazo en la nariz de Camus, un revés más por aquí, un codazo a las costillas por allá, muchas maldiciones y la nube de polvo que levantaban los cuerpos al caer pesadamente en la grava, debido a la ofensiva del compañero. Aldaberán, mientras tanto corría de un lado a otro, suplicando una tregua, por la diosa, por decencia, por ellos mismos.
-Gabacho maldito –gritó Angello arremetiendo con la cabeza hacia el vientre del francés, quien cayó de espalda, gimiendo del dolor y tratando de acompasar la respiración.
Con el orgullo ofendido, el galo se levantó despacio, sin ganas, ni fuerzas para continuar deformándose la cara con el cangrejo y sosteniéndose el vientre, caminó en dirección contraria de donde estaban los demás.
Camus –murmuró Aldaberán- por favor...
El francés, no podía seguir la pelea. Arrastrando los pies, recostó su cuerpo contra un árbol -planee hasta el... último detalle de esto... no entiendo... qué pretende Shion de nosotros...
Ante la congoja evidente del acuariano, Aldebarán y Angello guardaron silencio.
-Camus –dijo Angello furioso después de un momento, para sorpresa de Aldaberán- no tienes por qué entenderlo…
-Debería… se supone que… yo...
-Nadie entiende a Shion… -el italiano dio un largo suspiro- ni siquiera tú… que eres el tipo más brillante que he conocido… sí, acepto que Shaka también es brillante, pero él está loco y tú no… al menos… no lo estás tanto –le dijo el cangrejo a Camus, limpiándose el labio inferior de sangre- Alde es testigo de que cada vez que alguno de nosotros tiene una duda sobre cualquier cosa… te busca a ti…
Aldebarán sonrió y suspiró tranquilo, observándolo todo en silencio.
-Eso no es tan cierto –dijo el francés en voz baja, casi imperceptible- sólo soy una enciclopedia de datos inútiles… jamás llegaré a ser como…
-Ni siquiera te atrevas a decirlo… eres igual o mejor que Déguel -corrigió el cangrejo acercándose a Camus- has leído más libros que todos nosotros juntos y lo peor de todo, es que entiendes lo que dicen –Angello escupió la sangre que se le había acumulado en la boca- en cuanto a lo de la cárcel, acepto mi parte de la culpa, no debí dejar que me convencieras de usar el auto…
Camus se volvió para ver a sus compañeros, la verdad, aún no estaba preparado para que lo vieran derrotado y aceptar que se había equivocado, era muy, muy difícil para él.
-Y tú tan ecuánime que no discutiste con el oficial cuando nos cobró… exageradamente… Angello, lo siento mucho… no debí ser… tan irresponsable
-Y yo no debí ponerlos en peligro… perdónenme…
-¿Una tregua chicos? –sugirió Aldebarán, los otros dos bajaron la mirada y Angello, comenzó a reírse tapándose la boca –tienes buena derecha témpano…
-Soy un caballero dorado...
-Eras, querrás decir
-No sé... -Camus se encogió de hombros- al rato y me quede
Ambos, italiano y francés, se acercaron con una sonrisa en señal de cese al fuego y con un apretón de manos sellaron por fin una amistad, que parecía nunca podría suceder entre el orgulloso acuariano y el mordaz cangrejo.
En alguna playa en el Mar Muerto
Cuando el bello peliazul abrió los ojos, pensaba que se había dormido un instante, sin embargo ya era de día, del fuego quedaba solo un puñado de brasas y Kanon estaba frente a él. Saga sentía arder en sus labios y mejillas, el calor del Sol, era bien entrada la mañana.
El quisquilloso Kanon, roncaba así sin más sobre la arena, empapado, sin ropa de dormir, sin colchón, sin almohada… eso, eso no era normal.
De hecho, nada era normal.
Él mismo, también estaba mojado, aún aturdido, probó uno de sus dedos y sintió el sabor salado del agua de mar, todo esto, tenía que ser una broma pesada de Aiorios.
Aiorios… se volvió desesperado buscando a su compañero.
-¡Aiorios!... ¡Arquero!... ¡basta de la broma! ¡ya no es gracioso! ¿dónde estás demonios?
El arquero no estaba y tampoco las chicas; ellos, habían desaparecido.
Barcelona, España
Definitivamente la presencia de Biralo, había complicado las cosas para los chicos del grupo rojo. A partir de la noche que los echaron del hotel, no les quedó de otra que tocar puertas, a ver quien los recibía con semejante animal… por supuesto que nadie aceptó tener dentro de su propiedad al "amiguito" de Mu.
Después de pasar horas dando vueltas por la ciudad, sin encontrar un lugar donde pasar los siguientes cuatro días, optaron por decir una que otra mentira blanca y terminaron alquilando un pequeño apartamento, en las afueras de Barcelona, apelando a la buena voluntad del "animalito" para que se comportara bien.
Ya sea por las circunstancias, o por alguna otra razón desconocida, Shura no se llevaba para nada bien con el felino y ambos se gruñían cada vez que se encontraban de frente, caso contrario, Aioria se encariñó con el bicho, e incluso, en las horas de descanso, después de las largas caminatas diarias, lo dejaba acostarse con él en su cama, a ver televisión, un recién adquirido pasatiempo, que ambos disfrutaban muchísimo.
Para ese día, el plan era asistir a un partido de fútbol en el Camp Nou, entre el Barça y el Milán, Aioria y Shura, contaban los días, ilusionados por el evento y en ese momento se apresuraban para estar a tiempo en el estadio.
-Mu… te toca cocinar
-No sé preparar carne, Shura –Mu tomaba un baño y detrás de su voz, se escuchaba el repique del agua al caer- si comen vegetariano, con mucho gusto cocino yo…
Shura gruñó ante la aclaración de su compañero ¿cómo era posible que alguien no comiera carne? eso era… imperdonable –está bien carnerito, tu preparas las guarniciones y yo el filete
-De acuerdo Shura…
-¿Dónde está el animalejo? –preguntó el español al notar la ausencia de Biralo
-Seguramente está afuera jugando con Aioria, y no es un animalejo, tiene nombre
-Recuerda que hoy vamos al estadio, no sé cómo, pero ese bicho se quedará aquí y no causará problemas –señaló Shura a Mu, quien salía del baño con una toalla en la cintura y secándose el cabello- no pienso perderme ese partido...
-Lo sé Shura, hablaré con él… obedecerá, no te preocupes, se quedará tranquilo...
Shura levantó una ceja -si claro...
-Estás siendo irónico -dijo Mu con calma- Biralo ha demostrado que es obediente, le dejaré una buena ración de leche con chocolate y tu zapato, eso será suficiente para que duerma toda la tarde, ya verás
Shura bufó enojado, hacía dos días Biralo tomó sus zapatos favoritos y desbarató uno, mientras el otro lo usaba para dormir -confiaré en ti, pero si vuelve a destruir algo mío, lo haré picadillo... ¿de acuerdo?
Mu no contestó, se dio media vuelta y se fue a su habitación para vestirse, en ese momento Aioria llegaba del jardín jugueteando con Biralo -¿lista cabra?... hoy barreremos la gramilla con los italianos...
-Por supuesto que sí gato... por cierto... les tengo un obsequio a los dos -Shura entró un momento a su habitación y volvió con unas prendas en la mano- para que vayas adecuadamente vestido a un partido de verdad...
El moreno recibió de manos del español, una camiseta oficial de su amado equipo -Shura... yo... no sé qué decir -dijo Aioria observando la prenda con los ojos acuosos.
-Solo di... gracias -terminó Shura con una bella sonrisa.
Tokyo, Japón, al día siguiente
-Por otro lado, señorita ¿averiguó su gente lo que respecta al "Proyecto Deucalión"? - a pesar de que la diosa no hacía por aparecer, Shion insistía en convocarla para lograr algún avance con respecto al plan de acción a seguir, en caso de que su interpretación de las estrellas fuera cierta y estuvieran próximos a una guerra.
La muchacha se respingó como si acabara de recordar algo y sacó de su escritorio, una carpeta con varias decenas de documentos, fotografías y gráficos –averiguaron mucho, al parecer esto ha sucedido durante años –dijo apresuradamente.
El peliverde tomó el mamotreto y comenzó a estudiar los papeles, pasando de uno en uno con delicadeza. De repente, se topó con una fotografía, que lo hizo entristecer el semblante y acarició las figuras con sus largos y elegantes dedos.
-¿Quiénes son? –preguntó Sahori curiosa.
-Régulus de Cáncer, Lucca de Acuario y Amadeo de Piscis*… fungieron como maestros de la mayoría de los chicos –sonrió con melancolía- y junto con Dhonko, fueron mis mejores amigos durante los últimos años que viví, antes de que Arles acabara conmigo –Shion suspiró- eran… un trío maravilloso…
-Eran muy guapos los tres –dijo ella sonriendo con dulzura y también acarició la fotografía- mis caballeros –susurró sin importarle que Shion la escuchara.
La diosa, había vuelto.
-¿Ahora los recuerda… Atena?
-Si –la mirada de ella maduró de repente- los tres fueron asesinados por mi causa. Conservo sus almas como un tesoro, hasta que Hades me permita dejarlos descansar en paz… no necesitan reencarnar de nuevo
-Me alegra enterarme de que usted los cuida, pero a la vez, me duele saber que no volverán…
-Algún día te reunirás con ellos, mi querido Shion…-el peliverde le dedicó una dulce sonrisa de agradecimiento.
Shion dejó la fotografía de lado y se dedicó a estudiar todos los papeles que tenía al frente, poniendo especial atención a algunos específicos.
-El proyecto Deucalión, al parecer tiene muchos países adeptos -dijo el lemuriano al observar las nacionalidades de los benefactores de la iniciativa- será difícil mantener las operaciones del Santuario ocultas, con tantos ojos puestos sobre nosotros...
-Los humanos no tienen respeto por los dioses... ni por sus servidores
-Lo que me encantaría saber es quién fue el precursor de todo esto... además cómo conoce esta gente, en detalle, las habilidades de cada caballero dorado
-Esa información es muy precisa... y la usarán para defenderse de los chicos, si en algún momento lo creen necesario
-El nombre del proyecto, es muy sugerente Atena; Deucalión fue el hombre que se salvó a sí mismo y a su familia, del diluvio universal provocado por Poseidón en la era del mito... esto, es como el arca de salvación contra el poder de los caballeros dorados...
-¿Cómo fui tan ciega y no me di cuenta de lo que planeaban, antes de que esto se complicara tanto?
-Mi princesa, temo... que, hay alguien en el Santuario que no le es del todo leal...
Nueva Delhi, India
-Afro… ¿cómo fue que terminaste aquí? -preguntó Milo al llegar a la entrada de una pobre ciudadela, cercana al mercado en Nueva Delhi.
-Bueno… el mismo día que… que fumé aquellos cigarros… -el chico de bucles celestes suspiró acongojado y se sonrojó- me encontré con…
Nueva Delhi, cinco días antes
Después de que Milo y Shaka, lo dejaran "durmiendo", Aphrodite escapó del hotel con un solo objetivo: encontrar al culpable de aquel lapsus-drogus tan vergonzoso por el que pasaba y darle una lección.
Unas horas después de vagar por las calles de Nueva Delhi, tarareando canciones de George Harrison, divisó al vendedor de cigarros cerrando un "negocio" con un turista. Luego el tipo, se alejó del lugar mirando a todas partes, como si temiera ser descubierto -así que allí estás ladino- murmuró el peliceleste.
Sin que el indio se percatara, Aphrodite lo siguió entre los coloridos puestos, hasta que llegó a una barriada muy pobre. En el momento en que se apresuró para darle alcance al hombre, éste se percató y emprendió la carrera por en medio del caserío, tirando a su paso, objetos para hacer tropezar al pez. Pero las habilidades de un caballero dorado, son extraordinarias y fueron solo segundos los que necesitó el de piscis, para hacerse del tipo por el cuello y levantarlo con un brazo, a varios centímetros del suelo.
-¿Qué le pasa señor?... yo no le hecho nada… déjeme ir –suplicó el hombre en hindi al sueco
-Vas a decirme que no me entiendes… pedazo de cabrón –contestó Afro en inglés- sé que me recuerdas y estoy seguro que sospechas por qué vine… dime sinvergüenza… ¿qué fue lo que me vendiste?
-Yo…
Baap… baap…
Una vocecita se escuchó acercarse desde el interior de uno de los ranchos y una niñita se asomó por la puerta para quedarse mirando la escena con los ojitos abiertos a más no poder. Detrás de ella, una jovencita salió a averiguar qué sucedía.
-Papá ¿qué sucede?... oh por Dios…¡papá!... oiga –dijo la mayor golpeando con un viejo sartén al pez- deje a mi papá… loco!
El exdorado nada más volvió a ver a las niñas desconcertado, sin inmutarse por los sartenazos que le propinaba la mayor -¿papá?... ¿estás son tus hijas?
-Dos de mis hijas –contestó el hombre- si vas a matarme, no lo hagas aquí… delante de ellas... por favor…
-Déjelo… se lo ruego –dijo la muchacha mayor aterrorizada, al ver la sartén completamente deformada en sus manos y al peliceleste como si nada- no sé quién sea, pero… mi mamá está enferma… y somos pobres... no mate a mi papá… por favor
Terminar con la vida de un hombre delante de sus hijas, era un acto demasiado ruin, incluso para el excaballero de Piscis, así que sin dejar de ver a las chiquillas, soltó al indio para dejarlo libre.
-Papá –dijo la mayor abrazando al hombre- mamá está muy mal…
-Dime niña –el peliceleste suspiró resignado, la compasión no era prescisamente una de sus virtudes, pero ante la angustia evidente del padre y las hijas, preguntó- ¿qué le pasa a tu mamá?
Mar Muerto, al otro extremo de la playa
Después de cinco canciones, los gemelos se habían quedado profundamente dormidos, cosa extraña por lo demás, porque parecía no ser tan tarde y los dos eran noctámbulos empedernidos.
Priscilla y Lygia eran hermosas y tenía que aceptar que le era difícil, ser ecuánime frente a sus encantos. En el momento en que Saga y Kanon cayeron víctimas del sueño, las dos chicas dejaron de cantar y de inmediato, iniciaron lo que para el arquero, se convirtió en un juego de lo más perverso.
-Aiorios –dijo Priscilla coqueta- ¿por qué esa cara de enojado?
-No estoy enojado –contestó él fríamente. A pesar de su falta de experiencia, en esas cosas, adivinaba las intenciones de la chica.
Lygia se rió de forma seductora –vamos a conocer el resto de la playa, de todos modos, los hermanitos estrella están irremediablemente dormidos –dijo acomodándole un mechón de cabello a Kanon y dándole un beso en la frente.
Priscilla se acercó entonces a Aiorios y le ofreció su mano, el moreno aceptó la oferta y comenzaron el recorrido por el lugar. Lygia se unió al dúo y tomó al arquero de la mano libre –no seas egoísta Pri… yo también quiero mi parte…
Caminaron un rato, hasta que llegaron a un espacio lleno de vegetación, que tenía un pequeño lago en medio, allí Lygia corrió hacia una gran roca y se sentó a mojarse los pies –Pri… ¿no se te antoja bañarte?… el agua está deliciosa…
-Mmmmm –Priscilla volvió a ver a Aiorios- suena bien...
Ignorando el desconcierto del arquero, las mujeres se despojaron sin pudor de sus ropas y se sumergieron al agua, dejando que ésta acariciara suavemente sus curvas.
-Cariño –le gritó Priscilla desde el agua- ven… te va a encantar…
Debido a la edad mental de Aiorios, las hormonas actuaban más rápido que su razón y en ese momento, deseaba tener solo una parte de la ecuanimidad de los gemelos para no lanzarse sobre las mujeres, ya que no sabía cómo reaccionar frente a tanta tentación junta.
-Hola... hermoso arquero -la bellísima figura de Lygia, emergió del agua, acercándose al muchacho con un andar suave y elegante -ven– le dijo pegándole los labios a la oreja y colocando las palmas de las manos en el pecho del otro- ven con nosotras…
-¿Arquero? -la forma en que la mujer se refirió a él, lo distrajo, sacándolo por un momento del encantamiento.
-Me contaste que tu signo era Sagitario, no tienes por qué extrañarte -ella se rió de forma sensual, tapándose ligeramente la boca- tiemblas... eso sí es extraño
-Yo... – el muchacho no pudo ignorar la sensación de los dos hermosos pechos presionando contra su cuerpo, ni los caminos de plata que el agua surcaba delineando las curvas de ella, mucho menos la hermosa visión del monte de Venus rozando su entrepierna aprisionada.
-Ven precioso mío y yo te enseñaré a no temblar frente a una mujer desnuda...
Todo caballero dorado posee un sexto sentido que no debe ignorar jamás, y el de Aiorios estaba pidiendo atención a gritos.
-Yo... yo... no... no me gustan las... mujeres -dijo él con un hilo de voz.
-Si claro... y esta es mi primera vez..
Sin valor para evitarlo, dejó que Lygia tomara sus labios con los de ella para besarlo apasionadamente, mientras acariciaba el bello rostro y el escultural tórax del muchacho, quien comenzó a corresponder a las caricias, deslizando sus manos suavemente sobre la piel desnuda de ella sin detenerse, aún cuando franqueaba el límite de lo que era "incorrecto" profanar en una mujer.
Se dio el lujo de conocer a la sílfide con su tacto y saborearle la piel con sus labios. La ropa empezaba a estorbarle y Lygia le sacó la camisa con avidez, luego comenzó a bajar hasta el pantalón, pero cuando Aiorios recordó el vergonzoso objeto que mantenía su miembro prisionero, detuvo la mano de ella, que intentaba deshacerse de la prenda –lo… lo siento preciosa… yo… no
-¿Temes que me entere de esto? –susurró ella, pasando sus dedos por el cinturón que guardaba la hombría del griego- Pri y yo, lo supimos desde el principio –dijo riendo y de inmediato, se las arregló de alguna manera, para cortar el cuero, liberando al arquero de aquel castigo y con eso, de cualquier obstáculo que interfiriera para seducirlo –ven- ella lo tomó de la mano una vez él se hubo desecho de su ropa- ven a nadar con nosotras…
En ese primer momento, la razón de Aiorios titubeó, sin embargo su cuerpo reaccionó como era de esperarse. Siguiendo a Lygia, se introdujo en el agua, donde las chicas lo alentaron para que las atrapara. La verdad, agradecía la oportunidad de estar allí y decidió pasarla bien, el agua estaba deliciosa, el lugar bellísimo y la compañía... exquisita. Era buen nadador, pero las chicas se movían casi de forma sobrenatural en el agua, sin embargo, logró a duras penas atrapar a Priscilla y la rodeó con sus brazos por la cintura.
-Te tengo y no te escaparás -Aiorios no pudo contener su deseo y corrió suavemente el cabello empapado de la chica, para comenzar a devorarle desesperadamente el cuello con los labios, a la vez que deslizaba los dedos, por la bella curvatura de la espalda. Al verlo tan dispuesto con su amiga, Lygia se le colocó detrás y mientras besaba cada rincón que alcanzaba, se deleitaba con los jadeos masculinos, al dejar su marca a punta de arañazos en la candente piel dorada.
Aquel apasionado juego se intensificó por medio de las caricias y Aiorios dejó escapar su virtud, con cada derrame de su esencia, provocado por el calor de los espacios que las mujeres le permitieron profanar una y otra vez durante horas, hasta que el manto de Apolo, comenzó a teñir de color al cielo.
Cuando los sorprendió el día, Priscilla lo besaba de forma apasionada rodeándolo con sus brazos, gozando ambos, una vez más, del candor de los besos y el contacto de sus cuerpos. De repente, él sintió un jalón y se llevó la mano al cuello de inmediato, buscando por reflejo, lo que sospechaba había desaparecido.
-¡Oye!... dame eso –dijo él jadeando, sintiendo como la exquisita unión con Priscilla, se rompía y ella desaparecía en el agua.
-Ven tú por ella, Aiorios –rió Lygia nadando hacia atrás, mientras bailaba entre sus largos dedos un objeto valiosísimo.
El dije de la Niké.
Nueva Delhi, India
-Y así es como estamos aquí y esa niña que viene por allá, digamos que tiene muy buen concepto de mi…
-¡Kristern! –una chiquilla de unos seis años, corría hacia el peliceleste feliz de verlo, detrás de la niña, una jovencita de unos quince años se acercaba algo tímida, al ver frente a sí, a los tres hombres. Por supuesto que Shaka y Milo se quedaron con la boca abierta al ver la actitud del normalmente antipático ex de Piscis, para con las niñas.
-Hola princesa –contestó el chico, levantando a la más pequeña en brazos- ¿cómo sigue tu mamá?
-Está mucho mejor… creí que no ibas a volver
-El chico acarició el cabello enmarañado de la niña –tuve que irme un par de días, pero aquí estoy… Dajarlene, Aisha -se dirigió a la mayor- ellos son Shaka y Milo, mis amigos
-¡Hola!... Kris curó a mi mamá… ¿quieren venir a mi casa? –invitó la más pequeña, mientras la niña mayor saludó con una sonrisa y les hizo una señal de que la siguieran a la casa.
-¿Curaste a su mamá? –preguntó Milo enarcando las cejas- ¿Qué tenía?
-Una bacteria Milo, si hay algo que sobra aquí, es suciedad –aclaró Afro- tuvo algunas complicaciones, pero ya está fuera de peligro…
-¿Eres médico Afro? –preguntó Milo curioso, mientras una turba de chiquillos rodeaba a Shaka y le tocaba el cabello admirados por el hermoso color dorado.
-No, para nada… soy biólogo, pero aunque no tenía que hacerlo, cursé algunas materias de microbiología y durante las prácticas, fui testigo de procesos infecciosos en ejemplares animales y vegetales…
-Oh… que valiente… -Milo tragó saliva con dificultad- tienes estómago fuerte
-Un poco si… uno puede encontrarse escenarios muy desagradables…
-¿Qué hay de la señora? –preguntó Shaka
-Una herida con necrosis en una pierna, vine a curarla varias veces y por fortuna reaccionó bien a los antibióticos que conseguí…
-Por eso quemaste tu ropa la primera noche –murmuró Shaka.
-Si, para que ustedes no se infectaran….
Shaka y Milo vieron a Afro con los ojos abiertos a más no poder, expresando su admiración y el peliceleste dejó ir una hermosa carcajada al verles la cara.
-Me temo desilusionarlos, pero no soy el altruista que ustedes creen, sin embargo me enorgullece haberles ayudado, son muy pobres –dijo suspirando, mientras se dirigían al interior de una miserable choza, que se caía en pedazos- esta es mi segunda "paciente" humana... y viva...
-Pensábamos que salías a divertirte... con alguien -comentó Milo con una sonrisa, dándole una palmada en el hombro al de piscis, mientras seguía sus pasos hacia la vivienda.
Afro enarcó una ceja -yo no acostumbro...
En ese momento, un hombrecillo delgado salió de la choza a recibir a los jóvenes, con una gran sonrisa dibujada en la cara, se acercó a Afro y le dio un par de palmadas en la espalda -Milia está bien, gracias a él... consiguió medicina y curó sus llagas... por cierto... iba a contarte que estoy buscando un trabajo decente...
-Esas son excelentes nuevas Balgeet -contestó el peliceleste mientras caminaban.
-Sean bienvenidos a mi hogar, caballeros... adelante...
Shaka se quedó rezagado, debido a los niños que le invadieron de preguntas, acerca de los curiosos objetos que cargaban consigo.
-¿De dónde es señor?
-Soy local… nací cerca de aquí…
-¿Por qué su cabello es amarillo?
-Excelente pregunta criatura… la verdad no sabría qué contestarle…
-Eres muy bonito –dijo una chiquilla más pequeña, con la carita llena de suciedad y una sonrisa que mostraba su dentadura en plena muda.
-Oh… agradezco su cumplido… es usted una damita muy amable
Aquel lugar era un mar de chozas apretujadas, malos olores y pobreza por doquier. Los chiquillos corrían descalzos por encima de los desechos, como si fuera un patio de juegos. Algunas madres llamaban a los pequeños al orden, mientras cargaban hasta dos bebés amarrados a sus cuerpos por medio de mantas y lavaban ínfimas porciones de arroz con el agua de dudosa calidad, proveniente de un riachuelo, alimentado por las primeras aguas del monzón.
Miseria… miseria por donde quisiera que veía, tal y como la sufrió cuando entrenaba a orillas del Ganges.
De repente, el vocerío que lo rodeaba se volvió opaco. Todo el lugar perdió su color y los aromas se dispersaron. Lentamente y con temor, se volvió atrás, hacia donde sintió una presencia claramente sobrenatural. De entre la basura, la figura de una mujer joven y andrajosa, caminaba arrastrando los pies sin prisa, mientras de vez en cuando acariciaba el rostro de un anciano mendigo o algún chiquillo hambriento. Era ella, tal y como recordaba haberla visto cuando era tan solo un niño.
La portadora de esa aura tan desoladora, no era otra que Penia.
¿Por qué a la daimon de la miseria, no le importaba que él la viera tan claramente?
La respuesta, Shaka no la sabía.
En algún lugar cerca del Mar Muerto
Una ráfaga de aire, pasó por encima de la cabeza del arquero, de pronto, vio a uno de los gemelos lanzarse al agua y tomar a Lygia por detrás, rodeándola con sus brazos para impedirle moverse –deja eso demonio- y acercándosele al oído le susurró –a ver si eres tan hábil para soltarte del agarre de un exgeneral marina, preciosa…
-¿Cómo? –dijo la mujer confundida
-Soy Kanon, fui el Dragón Marino en el Templo de Poseidón por trece años y ahora pertenezco al ejército de Atena, conozco a las de tu calaña perfectamente… bella Ligeia
Maldita sea, un general marina… -murmuró ella.
-¡Aiorios no la escuches… ni la mires, no la dejes hechizarte!... ¡piensa con la cabeza arquero! –gritaba Kanon al otro que aún no salía del encantamiento.
Sin meditarlo mucho Lygia abrió la boca y empezó a cantar, sin embargo aquello no era nada parecido a lo que escucharon la noche anterior, esto era un silbido agudísimo. Aiorios se tapó los oídos con las manos, debido al dolor que le producía la nota estática que emitía la poderosa garganta de la mujer. Kanon, comenzó a sentirse mareado por el dolor, aquel alarido le llegaba directamente a la cabeza, al encontrarse en el agua estaba en clara desventaja y sentía que aquel sonido le despedazaba el cerebro.
Con dificultad, Kanon se arrastró hasta la orilla del lago, sin soltar a Lygia y una vez afuera, la golpeó en un costado, obligándola a callarse debido a la falta de aire. Lygia se dobló hasta caer de rodillas y el géminis pudo arrebatarle el dije fácilmente –toma Aiorios- gritó lanzándole la joya al arquero, quien sacudía la cabeza atontado.
En eso se escucharon pasos de nuevo y los gemidos ahogados de una mujer; Saga traía arrastrada a Piscilla, con un brazo, la sostenía por la cintura e inmovilizaba sus brazos y con la mano libre, le tapaba la boca.
-Quieta… -amenazó Saga a Priscilla, dejando libre su boca- te metiste con quien no debías y esto te va a costar caro linda… ¿te envía Poseidón?
-No tengo nada que ver con Poseidón… cerdos atenienses -Priscilla comenzó a forcejear con Saga, y con vigor increíble, logró soltarse, para correr hasta Lygia y arrebatársela a Kanon –cuídense caballeros dorados… porque esto no se queda así…
La apariencia de ambas mujeres había cambiado mucho, la piel tenía un leve tinte azulado y el cabello se volvió amarillo blanquecino –pero qué demonios- exclamó con voz temblorosa Aiorios. Lygia se volvió al arquero con su mirada inyectada en odio –nos volveremos a encontrar Aiorios… -fue lo último que vieron los hombres, antes de que las mujeres se sumergieran en el agua.
-No entiendo qué significa… ¿qué fue lo que pasó?… -preguntó Aiorios desconcertado- ¿ya es de día?
-Han pasado varias horas arquero…
-¿Quiénes eran Kanon?
-Pisínoe***, la de aroma a doncella y Ligeia la de mortal belleza… sirenasmalditas –murmuró Kanon viendo hacia la línea del horizonte, por donde se vieron emerger unas enormes y estilizadas colas de pez- lo que me preocupa es para qué querían tu dije… y para quién…
Barcelona, España
Después de todas las peripecias ocurridas en el famoso partido de fútbol, los tres exdorados, volvieron al apartotel para descansar y prepararse para volar el día siguiente hacia su siguiente destino: Nepal.
Los tres chicos venían sonrientes y cansados, para Aioria, ver al Barça frente a un rival como el Milán, era un sueño hecho realidad, para Mu, toda una experiencia nueva y según Shura, el carnerito se había introducido al fútbol, viviendo un partido de la más alta calidad, cosa que poca gente podía presumir. A pesar de todo esto, Mu seguía con la idea, de que era un deporte sobrevalorado y hasta un poco aburrido, pero él era de las personas que no discutía por boberías.
Contento, de ver a Shura y Aioria al fin hermanados, decidió aceptar su invitación para tomarse unas cervezas y celebrar el triunfo del equipo español, pero primero, tenía que dejar entrar a Biralo y darle de comer.
El sitio donde se hospedaban, era un pequeño apartotel, rodeado de hermosos y bien cuidados jardines, al ser temporada baja, había poca ocupación y Biralo podía corretear en el exterior sin molestar a nadie.
-Chicos, mientras preparan los bocadillos, voy a traer a Biralo -dijo el pelilila saliendo al jardín.
-No tardes carnerito, muero de hambre -Aioria tomó unas botellas de cerveza y les quitó la chapa de metal- y de sed -le dio una botella a Shura y ambos las chocaron para brindar por el triunfo de su equipo- por el glorioso Barça... ¡salud!
-Mu no toma -advirtió Shura guardando la tercera botella fuera del alcance del lemuriano- por la exitosa supervivencia de nuestro pellejos... beberá solamente jugo
-Totalmente de acuerdo... compañero -afirmó Aioria levantando su bebida.
Mu hizo una mueca de falso enojo y salió en busca de su mascota. En medio del jardín, Biralo se encontraba en posición de ataque, por alguna razón, los dueños del lugar habían olvidado encender las luces esa noche - ven acá... vamos a comer ¿qué sucede pequeñito?
El animal gruñó furioso, de una forma que Mu no lo había escuchado y estaba a punto de embestir algo que se ocultaba detrás de los arbustos. Con agilidad, Mu colocó a Biralo entre sus piernas y lo sostuvo por el cuello -tranquilo, tranquilo... todo está bien... ¿quieres chocolate?
Mu agudizó el oído, algo no andaba bien, había demasiada quietud. Con sigilo se incorporó, mientras que la mascota guardaba silencio obediente. De repente, algo se movió entre las plantas, sacudiéndolas; una bandada de pájaros negros se lanzó encima de Mu para atacarlo, tenían grandes zarpas y revoloteaban a mucha velocidad.
-¡Shura! -gritaba Mu sacudiéndose los animales, que atacaban insistentemente hacia su cuello- ¡Aioria!... necesito... ayuda... -Biralo se lanzó a cazar a todos los que pudo, Mu mientras tanto, creyó que la causa de los ataques a su cuello era romper la aorta para desangrarlo, pero después, una de los bichos, se hizo del cordón donde colgaba el dije de la Niké y estuvo a punto de ahorcarlo, de no ser porque Biralo, lo cazó en el aire.
Junto con Biralo, se lanzó hacia un rosal que estaba al lado, y con las manos temblorosas y sangrantes, tomó el dije y comenzó a tratar de abrir brazalete sin éxito, ya que la joya, no sirvió como llave.
Al lado del arbusto encontró una pala, con gran agilidad la pisó, para levantarla hacia su mano y saltó hacia la rama de un árbol. Blandiendo la pala como si fuera un bo, se defendió del ataque, logrando deshacerse de la mayoría de los atacantes, los cuales al caer heridos por Mu, emitían terribles alaridos, que por fin llamaron la atención de los otros, quienes para ese momento, brindaban otra vez por la victoria de su equipo.
Shura y Aiorios, salieron como bólidos en socorro del pelilila, para cuando llegaron a la escena, se lo encontraron recogiendo con la pala uno de los cadáveres de los bichos .
-Mu –dijo Aioria asustado al verlo sangrando- ¿qué sucedió?... escuchamos un escándalo ¿te encuentras bien?
Mu siguió examinando el cadáver que tenía al frente –solo unos cuantos rasguños, pero estoy seguro de que estos animales, venían por este dije- dijo él mostrándoles la joya –vamos adentro, quiero revisarlo bien…
-Si no fuera porque estoy aquí con ustedes, diría que me he vuelto más loco que una cabra –dijo Shura, usando un cuchillo desechable para mover el cadáver- pero aquí y en la India, este animalejo tiene cara humana…
-Estás loco como una cabra, de eso no hay duda –dijo riendo el león- pero sí, tienes razón, el bicho este tiene cara de persona… ahora sí Mu… ¿vas a decirnos por qué ese dije de la Niké, es importante para estas... cosas?
Mu se encontraba muy pensativo, viendo como Biralo devoraba algunos de los cadáveres a los que él mismo les dio cacería –me entregaron este dije antes de salir de Grecia, según las instrucciones sirve como llave para abrir los brazaletes… pero
-Pero…
-Cuando intenté hacerlo para defenderme, no funcionó…
-No creo que Shion haya querido engañarte –apuró Shura al ver la cara de desconcierto del lemuriano- bueno… realmente él solo modifica la verdad… y lo hace siempre por un motivo
-Eso es cierto –suspiró Mu- pero hay otra cosa que me preocupa…
Aioria y Shura prestaron atención a su compañero.
-Yo conozco estos animales… los vi hace casi cinco años, una vez que fui con Shaka al Samsara de la Hambruna…
-¿Y qué son?
-Son estirges Aioria, pájaros chupasangre del infierno y nunca actúan por su cuenta…
Nueva Delhi, India
Los chicos del grupo azul, paseaban su última tarde en la India, recorriendo uno de los coloridos mercados. Esa misma mañana, fueron a visitar la tumba de la mamá de Shaka y colocaron incienso y unos tributos florales para mostrar sus respetos. En ese momento finalizaban una visita al Taj Mahal y de vuelta, salió a relucir la labor de Afro como "médico improvisado".
-Afro es bueno… Afro es bueno –canturreaba Milo, mientras abrazaba al de Piscis por el cuello- yo sabía que en el fondo de ese oscuro corazoncito, había mucha miel para dar...
-Ya bicho, deja de abrazarme…
-Por más que me rechaces –contestó Milo dramático- no podré olvidar nunca que fuiste mi primer amor… *
El pez se volvió de repente, esbozando una sonrisa encantadora y caminó con ese andar elegante tan propio de él, hasta tener el oído de Milo a su alcance –si vuelves a repetir eso, te voy a hacer crecer una enredadera en el… -Shaka no pudo escuchar el final de la amenaza, pero dedujo por la cara de dolor que puso el escorpión, que tenía que ser algo muy malo.
-Auch –exclamó Milo- eres cruel, cabrón…
Aphrodite dejó escapar una carcajada -… no tienes idea de qué tan cruel puedo llegar a ser…
-Ya… por favor –interrumpió Shaka- estamos en media calle y hay mucha gente, sería una pena que los escucharan…
Milo le sacó la lengua al pez y éste le guiñó un ojo como respuesta. Shaka los ignoró negando con la cabeza y siguió caminando muy serio, los otros chicos lo siguieron con la mirada, mientras él les pasaba de lado. Milo corrió detrás del rubio y lo tomó de un brazo para detenerlo.
-Shaka… ¿sucede algo?
El muchacho negó, Milo volvió a ver al pez, quien se acercó por detrás y le pasó el brazo por lo hombros al de virgo –¿es… por haber ido a la tumba de tu mamá?- interrogó el peliceleste.
Shaka agradeció de verdad el interés de sus compañeros con una ligera sonrisa –no muchachos, lamento preocuparlos… es solo que…
-Es solo que qué… vamos buda, puedes confiar en nosotros… somos un trío maravilloso… compartimos muchos momentos vergonzosos –Aphrodite y Shaka volvieron a ver a Milo frunciendo el ceño- cosas que juramos no contar a nadie…-terminó el escorpión con una risilla.
Shaka suspiró- desde que… volví a este país, pude recordar la motivación que tuve al asumir mi armadura… quería ayudar… quería tener el poder de terminar con la pobreza… quería impedir que la injusticia prevaleciera…
Los tres muchachos se sentaron frente al monumento, el sol empezaba a ocultarse detrás del magnífico edificio, mostrándoles un paisaje maravilloso.
-Chicos… de mi parte, me arrepiento en lo más profundo de mi corazón, de haber renunciado a la Orden Dorada...
-¿Qué vas a hacer Shaka? –preguntó Milo.
-Voy a pedirle a Atena… que me acepte de nuevo
París, Francia, frente al Moulin Rouge
-Disculpe, necesito hablar con la señorita Céline, la prima ballerina… podría usted avisarle que Aldebarán Vangelis está aquí, por favor
-¿Con quién desea hablar, monsieur Vangelis?
-Con mademoiselle Céline… ya sabe, pelirroja, alta, curvilínea… hermosa –preguntó Camus en francés.
-Monsieur disculpe, pero aquí no trabaja ninguna mademoiselle Céline, la primaballerina es Olga, una rusa pelinegra, más bien morena, además todas nuestras chicas son muy hermosas…
-Disculpe –interrumpió Angello abruptamente- estuvimos aquí hace cuatro días, los tres la vimos, no es posible que haya desaparecido así no más…
-Monsieur… no tengo por qué mentirle… no tenemos ninguna bailarina en la compañía con ese nombre… puedo llamarle a mademoiselle Olga, para que la conozca y se cerciore de que es cierto lo que le digo…
Camus iba a replicar, pero Aldaberán lo tomó del brazo y le hizo una señal de negación con la cabeza –vámonos chicos, no tenemos más que hacer aquí…
-Pero Alde –intentó persuadir Camus- ¿estás seguro de esto?
El toro asintió en silencio y se dio vuelta caminando cabizbajo hacia la estación del tren, Angello le lanzó una mirada furibunda al maitre y Camus lo jalonéo para que siguieran a Aldebarán.
Sin importar la lluvia fría, que arreciaba cada vez con más fuerza, una hermosa pelirroja se asomaba desde la esquina de uno de los callejones cercanos al Moulin Rouge. Una vez los tres amigos desaparecieron en la estación de Montmartré, ella se acercó una mano al rostro y besó un objeto dorado que brillaba en su palma –lo siento Aldebarán… lo siento mucho –dijo derramando abundantes lágrimas, las cuales provocaron un tintineo al golpear el suelo.
La mujer acomodó mejor su impermeable negro para protegerse de la lluvia y se alejó del lugar sin mirar atrás, doblando por la esquina contigua.
En el lugar donde se encontraba ella, brillaba sobre los adoquines de la calle, un puñado de perlas blancas.
Mansión Kiddo, Japón
Shion era metódico, ordenado y sumamente estudioso. Al despuntar el alba, ya se encontraba en la cocina degustando un te verde, mientras analizaba los documentos entregados por la chica Kiddo y sacaba notas de algunos datos que le llamaban la atención. Para ese día y a pesar de la insistencia de Atena de que se quedara un tiempo más, tenía decidido volver al Santuario antes del anochecer, no fuera que su querido amigo Dhonko se volviera loco.
-¿Cómo amaneces mi querido Dhonko?
-¿Lemuriano? ¿Cuándo piensas volver de tus vacaciones?
-Llegaré hoy, ¿qué tal todo? ¿algo qué reportar?
-Los asgardianos volvieron a su tierra ayer
-Es una lástima, Hilda es una mujer encantadora ¿le diste mi mensaje?
-Claro… dice que sí vendrá para la Luna de Cosecha, por cierto… te adelanto que con ayuda de Misty y Marín, distribuimos tareas entre los aldeanos y que a excepción del templo de tus gemelos, los demás están a punto de quedar listos para la celebración
Shion suspiró divertido, mientras acomodaba sus lentes
-Tienes que admitir que es un excelente castigo Dhonko
-Y será una diversión para los demás, ver a ese par de grandulones, sufrir reconstruyendo su propio templo… -Dhonko se detenía de vez en vez para saludar a alguien que se encontrara en la escalinata, mientras hacía un recorrido para revisar los avances en los once templos en los que realizaban reparaciones.
-Eres cruel Dhonko
-Sólo me regodeo de la desgracia de los demás… sobre todo la de tus dos hijos mayores… pero hablando de todo un poco ¿cómo tomó ella todo?
-Serena… impasible… casi adormilada… me temo que, o nosotros no comprendemos la magnitud de lo que se nos viene o para ella la noticia es tan fuerte que no sabe cómo reaccionar…
-¿Al menos han analizado de dónde nos vendrá el golpe?
-Te lo dije Dhonko, la diosa ha estado ausente y la niña está más ilusionada en preparar una cena de gala para recibir a los chicos, que en escuchar análisis de viejos aburridos como nosotros
-¿Cena de gala… para los chicos? ¿Te imaginas la cara que pondrán esos atolondrados cuando lo sepan?
Shion sonrió de forma sincera –prefiero no imaginarlo, mi querido Dhonko
-Si ella quiere terminar de convencerlos de que abandonen la Orden, que siga planeando una cena de gala…
-Totalmente de…
-¡Maestro! ¿cómo amanece? –interrumpió Seiya tan de repente que Shion estuvo a punto de echarse su taza de te encima
-Dhonko, hablamos después… nos vemos en el Templo Principal para el anochecer
-Cambio y fuera amigo…
-¿Cambio y fuera? –pensó Shion y dejó escapar una risilla divertido para volverse hacia el caballero de pegaso, quien lo miraba ansioso- claro Seiya, a ver qué tienes allí muchacho…
-Sahori me pidió que le mostrara… -el muchacho bajó la mirada intimidado- lo que ha adelantado de la cena de gala…
Eran un sofisticado menú y un catálogo de trajes de gala para hombre, con la firma de un diseñador.
La expresión de Shion, lo decía todo.
Vuelo 5450 a Florencia
Esta vez era Angello el que ocupaba el asiento de en medio, Camus se encontraba en la ventana, viendo hacia fuera melancólico y Aldebarán mantenía los ojos cerrados, suspirando de vez en cuando.
-Camus…. témpano –dijo Angello sacudiendo al francés- ¿sucede algo? ¿es por lo de tu novia?
-¿Novia?... ¿cuál novia…?
-Sophie...
-Oh, si ya Sophie… no para nada –dijo suspirando- es solo… que me duele irme… voy a extrañar mi país… nunca he podido establecerme aquí... Como hubiera querido
-Oh… síndrome de mal de patria… bueno, piensa que volverás pronto… -el francés volvió a ver a Angello con el ceño fruncido- digo por lo de la renuncia a "nuestro trabajo"
-Bueno, en eso tienes razón… ¿cómo va Alde? –Angello contestó negando en silencio- ojalá y se anime en Italia…
-¿No te parece extraño todo esto?
-A mi me parece que ella no quería verlo otra vez –le susurró Camus en el oído al italiano- es la única explicación…
Aldebarán escuchó a sus compañeros murmurando y comenzó a ponerse incómodo, de repente abrió los ojos y se levantó para alejarse un rato de ellos, quienes lo siguieron con la mirada. Angello hizo con la mano la señal de un avión cayendo en picada y silbó simulando el sonido, Camus se mordió el labio de abajo preocupado y suspiró.
En el baño del avión, el gran toro, se apoyó en el lavabo y se roció con agua en la cara para animarse un poco, luego se miró en el espejo y peinó su cabello con los dedos –demonios- dijo riéndose –cómo me fui a prendar así de una mujer que debe estar acostumbrada a un tipo por noche… ¡qué imbécil me siento!
El agua lo hizo sentirse más ligero, se miró en el espejo para revisarse cómo había seguido su cuello; tres líneas rojas lo surcaban desde la nuca, hasta el frente. Sonrió de lado, cuando recordó cómo llegaron allí esos rasguños.
-Oh Céline... bela mulher... qué hiciste conmigo...
Un escalofrío recorrió su espalda como una gota de agua fría y su piel se erizó de inmediato, cuando se percató de que algo le faltaba.
El dije de la Niké había desaparecido.
En algún lugar, en un Samsara desconocido
-Tenemos una de las joyas…
-¿Sólo una? ¿Qué pasó con las otras? -la voz potente, hizo que la que habló primero se encogiera- ¿quiénes fallaron?
-Las… las sirenas mi señor… las que siguieron a los gemelos y al arquero… y las estirges, no pudieron con el joven lemuriano…
El ser más grande no respondió nada, simplemente se volteó y mientras caminaba hacia la oscuridad profunda de la caverna bramó encolerizado –espero que al menos, puedas ser capaz de cuidar al avatar, hasta que esté listo…
-Lo cuido día y noche, mi señor… le prometo que en cuanto esté lo suficientemente fuerte, lo traeré al Templo, tal y como lo había ordenado…
El ser de la voz de trueno se detuvo un momento y sin volver a ver a la mujer acuclillada a sus espaldas sentenció:
-Más te vale... porque la debilidad de Hades nos permitirá sacarlo de donde está encerrado, una vez que él salga... saldrán los demás...
-Que así sea... mi señor
Templo Principal, Santuario
Dos golpes en la puerta, interrumpieron la emocionante lectura de la Odisea. Bufando algo molesto, se levantó de la cama para abrir, tenía días de tratar de terminar el libro, pero el Santuario era un lugar demasiado escandaloso como para trabajar en sus tareas escolares.
-Hola... ¿cómo estás... Shun?
Perséfone
-Necesito que hablemos... pasó algo... en el inframundo
Continuará…
Hola, aquí estoy de nuevo, espero les haya gustado el capítulo. Sé que hubo algunos giros inesperados, pero bueno… espero no me odien por eso, jejejejeje
Gracias a todos por sus comentarios y por continuar pendientes de esta historia
*Referencia a "La niña del lago", capítulo tres de "Historias paralelas", en la que Milo de cuatro años, confunde a Aphrodite de seis, con una niña y se enamora de él.
**Estos tres señores son creación mía y aparecen en repetidas ocasiones en mis historias.
***Según algunas lecturas Pisinoe y Ligeia, son nombres de dos de las sirenas conocidas de la mitología griega.
