Nota obligatoria: Los personajes de Saint Seiya son obra de Masami Kurumada, yo nada más me dedico a escribir sobre ellos sin obtener nada a cambio más que mucha satisfacción personal y entretenimiento saludable

Advertencia: Como parte de una terapia intensiva de grupo, el Patriarca envió a sus amados doraditos a vacacionar por varios países del mundo, sin ninguna supervisión. Por lo anterior, se expresan en un lenguaje más soez del normal y seguramente incurrirán en comportamientos cuya descripción no es adecuada para menores de edad. Debido a que estas circunstancias se extenderán por varios capítulos, suplico tomar las precauciones del caso.

De asesinos a caballeros: historia de renacimiento y redención

Confesiones

Mansión Kiddo, Japón

Seiya le mostró al Patriarca unos menués impresos en un papel muy fino y con hermosas fotografías de platillos –¿fricassé de codorniz con reducción de vino tinto en cama de hierbas aromáticas?... ¿medallones de faisán, en papillote, con salsa de trufas blancas y uvas verdes?... ¿filetes de Wagyu, con espuma de Shiitake y cereza? –Shion daba vueltas una y otra vez a las hojas que le entregó el muchacho, tratando de encontrar algo que no sonara a un disparate culinario y que se pareciera más a una deliciosa comida casera- Seiya yo… no sé… es demasiado… exótico

-Shiryu dijo que a usted no le iba a gustar –dijo Seiya rascándose la cabeza, al ver la cara de espanto del gran Patriarca.

-Maestro Shion –Shiryu venía presuroso a encontrarse con Seiya para reunirse con el Patriarca, reunión que convocó Sahori el día anterior- supongo que por la cara que tiene, señor, ya Seiya le contó lo de la comida… espero que no sufra un desmayo con esto…

Shion aceptó el catálogo que le ofrecía el caballero de dragón –dice Sahori que es ropa de diseñador, por eso los precios, el tipo en persona toma las medidas y el traje queda perfecto

-Chicos -dijo Shion aclarándose la garganta- de verdad agradezco mucho el gesto de la señorita para con los caballeros dorados, sé que ellos sabrán apreciarlo, sin embargo...

Seiya y Shiryu se miraron nerviosos.

-Tengo que ser honesto, los caballeros dorados son muy diferentes… a esto -dijo Shion levantando el catálogo, como si estuviera contaminado- fueron criados de forma sencilla, para ellos es más que suficiente con música, cerdo asado, un tonel de vino y un barril de cerveza...

-La verdad -dijo Shiryu- no me los imagino vestidos así… tratamos de decírselo a Sahori, pero… ella no quiere entenderlo

-Buenos días a todos -dijo Sahori muy contenta, quien venía bajando la escalera hacia el comedor acompañada por Ikki, quien no disimulaba para nada su disgusto por aquella reunión.

-Buenos días, señor Shion -saludó Ikki educadamente.

Shion se puso de pie para recibir a diosa y caballero y saludó con una elegante reverencia, la cual correspondió Sahori con un efusivo abrazo y un beso en la mejilla del lemuriano -maestro Shion, estoy tan emocionada con esto... ¿revisó la información que le envié?

-Estoy revisándola en este momento señorita y...

-¿Qué le pareció?

-Bueno... -Shion suspiró y trató de mantenerse inexpresivo, sin embargo la ilusionada muchacha logró decifrar lo que la mirada del Patriarca trataba de ocultar infructuosamente.

-¿No le gustó verdad?... maestro le juro que es lo mejor de lo mejor, no debe tener duda

Seiya y Shiryu intercambiaron miradas, sabían que Shion era muy directo y aunque hiriera los sentimientos de Sahori, iba a decirle la verdad.

-Señorita, quiero proponerle una cosa... -Shion tomó aire para continuar y dijo en su habitual tono severo, pero amable- ¿podríamos discutir esto honestamente?

Sahori bajó la mirada resentida, haciendo un puchero -¿tan mal está?

-No dudo de sus intenciones, yo también creo que los caballeros dorados merecen un recibimiento de héroes, sus hazañas en la guerra de Hades se cantarán por muchas generaciones -y volvió a mirar a los chicos con una sonrisa sincera- al igual que las de los caballeros divinos de bronce. Sin embargo, mi querida niña, me temo que lo que usted ofrece es mucho más de lo que ellos puedan… asimilar...

-No entiendo... ellos son los mejores... esto es lo mejor

-Ellos son los mejores, pero se criaron de una forma muy distinta a la suya

-Quiero compartirles todo esto... se lo merecen, necesito ganarme su confianza... siento que me ven como a una extraña -terminó ella bajando la mirada.

-Si de algo estoy seguro, es que ellos quisieran poder tenerla cerca -Shion tomó a la muchacha por los hombros cariñosamente- los conozco y la mejor forma de hacerlo es en un ambiente... más amigable para todos ¿le parece si dejamos la organización de este recibimiento a la Orden de Plata?

-Pero...

-Dime una cosa Sahori -intervino Ikki tan petulante como le fue posible- ¿te imaginas a Shaka de Virgo enfundado en un smoking y con una copa de champagne en una mano y un canapé de caviar en la otra?


Jerusalem, camino al clan de los Asher

-¿Alguno de los dos tiene idea de qué les vamos a decir a esta gente, acerca de lo que pasó con el cinturón de Aiorios? -Saga rezongaba enfadado, mientras viajaban en el compartimento de carga de un camión hacia Galilea, directo a encontrarse con los varones del clan de Asher. Aiorios por su parte estaba sentado frente a Saga, mirando hacia la nada, esquivando el escrutinio del mayor y la risilla maliciosa de Kanon, quien se había acomodado a su lado.

-Arquerito –llamó Kanon de forma coqueta- ¿te puedo hacer una pregunta íntima?

-No

-Vamos arquero… solo tienes que contestar si o no… ¿estuviste con las dos al mismo tiempo? –Aiorios dejó escapar un bufido por respuesta- maldito suertudo… -dijo Kanon soltando la risa, ignorando el enojo del otro.

-Solo querían el dije…

-Pero la pasaste bien… o me vas a decir que no…

-Ya Kanon –intervino Saga- déjalo en paz –el gemelo mayor comenzó con una risilla- eres un maldito envidioso…

-Sí y qué –dijo el Kanon bufando- me vas a decir que a ti no te hubiera gustado

-Ya yo viví eso muchas veces, dejemos que el pequeño lo disfrute ahora –contestó Saga guiñándole un ojo a sus compañeros quienes le hacían muecas de fastidio- bueno ya llegamos tontos… abajo...

-Presumido… -murmuró Kanon bajándose del camión


El lugar donde se encontraban, era el salón principal de la casona que coronaba la hacienda, la cual constaba de sembradíos y algunas casas desperdigadas, habitadas por las familias de los hijos varones y su prole. Los ex-dorados se encontraban de pie frente a una gran mesa donde estaban sentados los hombres mayores, rodeados de sus hijos y en el lugar principal estaba el más anciano, quien susurraba de forma apenas audible, mientras el nieto mayor traducía al inglés las palabras del viejo.

-Señores, estamos muy apenados con lo sucedido, de verdad, fue algo que... -Kanon trataba de parecer convincente al disculparse con los hombres del clan- que se nos salió de las manos -Aiorios tomó a Kanon por el brazo y no le permitió continuar.

-Fue mi culpa señores -Aiorios suspiró realmente acongojado- me dejé llevar por... lo que no debía y caí en una tentación que estuvo a punto de terminar con mi vida y la de mis compañeros, les suplico de forma vehemente que no carguen sobre los hombros de las mujeres o de mis amigos, las consecuencias de mi error...

Todos en la sala guardaron silencio por un rato, los griegos ansiosos por la reacción de los carceleros de sus hombrías y los judíos admirados por la sinceridad que dejaba entrever la disculpa del arquero.

De pronto, una risilla ronca hizo eco en el salón donde se encontraban, rompiendo el acongojante silencio. De forma automática, los presentes, se volvieron hacia la silla de ruedas en la que estaba sentado el más anciano, quien cada vez se reía más fuerte.

-¿Qué le hará tanta gracia al saco de huesos? -preguntó Kanon a su hermano, susurrándole al oído.

-No lo sé -Saga arqueó una ceja y contestó sin separar los dientes para no perder su sonrisa falsa- algo me dice que todo esto no era tan serio como nosotros creíamos...


Dentro de un taxi hacia la Toscana, Italia

Por alguna razón, Angello no se sentía bien. Atribuía sus malestares a la comida de la cárcel, "seguramente estaba pasada", pensó para sus adentros. Tuvo naúseas tolerables durante todo el viaje a Italia, pero al llegar al aeropuerto de Florencia, a Aldaberán se le antojó comprar un asqueroso emparedado de carne, cuyo aroma a grasa condimentada, terminó por obligarlo a devolver lo poco que consumió durante el desayuno.

Camus, por su parte, estaba algo triste por el desastroso viaje a Francia, sin embargo, le emocionaba lo que les esperaba en Italia. Conocía aquellas tierras, debido a algunos viajes que hizo en misiones de la Orden y le encantaba el lugar. Para el momento en que tomaron un taxi que los llevara a Lucarelli, estaba ansioso por comprobar si eran ciertas, todas las maravillosas descripciones con las que Angello ponderaba su tierra.

Por su parte, Aldebarán iba muy pensativo, desde que les indicaron en el Moulin Rouge que su adorada pelirroja, no era más que "un delirio alcohólico colectivo", el torito parecía melancólico y hasta preocupado. Ante la actitud, del normalmente alegre brasileño, los otros dos decidieron hablarle, justo cuando iban de camino a la casa de Angello, donde pasarían los siguientes días.

-Bueno grandote –dijo Angello con su acostumbrada socarronería- no crees que es hora de que dejes de sufrir, no eres solo un hombre lloriqueando por una mujer... diablos... fuiste un caballero dorado… mírate, te sobran las chicas

-Si Alde, no vale la pena ponerse así

-De corazón agradezco sus palabras chicos, es solo que…

-Vamos Alde, era solo una beauté femme de pasada y ya -animó Camus sin dejar de mirar el bellísimo paisaje de sienas y rojos que se les revelaba por las ventanas del fiat cinquecentto, en el que viajaban.

-Tengo algo que decirles…

-No creo que te vaya a culpar de un embarazo – Camus le dio un manotazo a Angello por la imprudencia- ¡auch! franchute… es cierto… ¿qué más podría preocuparle?

Aldebarán le hizo una mueca a Angello torciéndole la boca.

-Es más serio que un corazón roto muchachos, tiene que ver con los brazaletes que tienen bloqueados nuestros cosmos –susurró el toro para no ser escuchado por el taxista.

-Si, los estúpidos brazaletes de Shion, que no pueden abrirse con nada –y Angello se volvió para susurrarle a Camus- aquí entre nos, lo he intentado con todo, incluso con un martillo, el otro día…

Camus rodó los ojos, típica solución de Angello.

-El asunto es que… -Aldaberán suspiró muy acongojado- esos brazaletes solo se abren… con un dije que me había entregado Shion, antes de salir de viaje…

-Cierto, un cordón de cuero negro que tenías en el cuello, el dije me parecía la silueta de la Niké…

-Exacto Camus, el problema... -Aldaberán tomó aire y valor para continuar- es que digamos, es solo una suposición, no digo que sea cierto… digamos que ese dije hipotéticamente desapareció...

-Alde... perdiste el dije -afirmó el francés, levantando una ceja.

Al oír aquello, el de cáncer se volvió de repente, e hincándose en el asiento del lado del chofer se volvió para atacar a Aldebarán, con un ímpetu tal, que el taxista frenó de golpe, pensando que sus clientes, iniciarían una pelea –¿QUÉ?… ¡TE JODISTE DEL CEREBRO!

Camus, quien iba atrás con el toro, se apresuró a acuerpar al acongojado brasileño, recibiendo los manotazos que le propinaba un furioso Angello, desde el asiento del frente –¡ANGELLO BASTA!

-A ver galo ¿qué hacemos si necesitamos abrir los brazaletes en una emergencia?

-Eso no pasará, estamos en un viaje de turismo… los mortales no elegidos por las estrellas, viven sin depender de un cosmo hiper-desarrollado… sobrevivirás dos semanas más, sin enviar a alguien al Yomotsu, cangrejo… al rato te sirva para aprender a ser diplomático...

-Y dime ¿si uno de esos locos del Olimpo, decide despertar de repente y comenzar una hecatombe? Le decimos diplomáticamente -en este punto imitó el porte estoico de Camus- mire señor dios, resulta que no podemos enfrentarlos en este momento... podríamos dejar el fin del mundo para otro día... es que tenemos bloqueados nuestros cosmos –Angello se estaba pasando de dramático. El taxista, por su parte, se veía realmente nervioso, así que Camus decidió intervenir para tranquilizarlo.

-Ma questo… signore potranno causare un incidente! -exclamó acongojado el señor.

-No se preocupe caballero –dijo el galo en un italiano perfecto- es solo una discusión de hermanos, nada que no se arregle con unos cuantos bofetones y un par de vasos de vino… ANGELLO –siguió Camus en griego y con aire de autoridad- cálmate ahora y siéntate… señor –dijo de nuevo en italiano y suavizando el tono de voz- puede continuar, le aseguro que mi amigo no molestará más.. ¿verdad "amigo"?

Una retahíla de insultos en italiano, fue lo único que se escuchó por un par de kilómetros más, de parte del italiano, hasta que se calmó por completo.

Aldaberán guardó silencio durante el resto del camino, si Angello se daba cuenta de que el dije se lo había llevado su pelirroja, estaba seguro de que lo iba a desollar vivo y lo peor de todo, es que Camus, esta vez, no lo defendería.


Recinto de las amazonas, Atenas

-Ya linda tranquila, esto se te pasará

-Maldito mareo …-Kalia de Corona trataba de hacer sentir mejor con una infusion de canela a Geist, quien había sufrido un desmayo en el entrenamiento de la mañana, la caída fue tan aparatosa que se había lastimado una rodilla y el codo derecho.

-En tu estado es normal, Geist… -Kalia se aclaró la garganta- disculpa que me entrometa, pero me parece peligroso que continues con las rutinas y si Misty pregunta por lo de hoy, tendré que recomendar que interrumpas tu entrenamiento...

-Pero Kalia… te lo suplico, no voy a tener una oportunidad igual para obtener una armadura… mucho menos una armadura de plata

-Geist, soy tu maestra, y como tu maestra te lo digo, hay un tiempo para todo y este evidentemente no es el momento para continuar con esto, deberías dedicarte a cuidar de ti y de tu hijo…

-Pero Kalia…

Kalia tomó una fotografía que estaba en la veladora, donde se observaba a la pelinegra abrazando al excaballero de Cáncer por la espalda y éste respondía el gesto, haciendo una mueca parecida a una sonrisa.

-¿Es el padre? –Geist suspiró y asintió en silencio, Kalia dejó la fotografía en su lugar y le acarició las mejillas para secar sus lágrimas- si es así, no es cualquier niño Geist y me temo que no es posible guardar por más tiempo el secreto, ya que empieza a notarse y "mi amigo" el de Lacerta, está muy interesado en tu estado

La entrada de dos amazonas interrumpió de forma abrupta la conversación de las mujeres.

-Geist... ¿qué sucedió Kalia? –preguntó Shaina, mientras iba al encuentro de la pelinegra y se acuclillaba a su lado para conversar con ella- me dijeron que te desplomaste en medio de la pelea con Anaya… ¿te golpeó esa bruja?

-No Shaina, en realidad me golpearon las molestias habituales de ya sabes qué –contestó Geist señalando su vientre y dirigiéndose a su otra compañera saludó- hola Dhorte ¿cómo va todo?

-Mi abuela Etna, decía que nada mejor que una ciorbă de perişoare, bien caliente para levantarte de una debilidad –dijo la rubia sonriendo- es excelente para eso…

-¿Una qué? –preguntó Shaina levantando una ceja.

-Sopa de albóndigas… mi abuela era rumana… voy a preparte un poco y te traigo ¿de acuerdo? –Geist asintió agradecida, hacía mucho tiempo que había escuchado de la buena cuchara de la rubia y en su estado, se moría por probar algo preparado por ella- bien compañeras, nos vemos al rato -se despidió la amazona de Columba.

Al disponerse Dhorte a marcharse, Kalia se levantó para seguirla –lo siento Geist, me duele ponerte contra la espada y la pared, pero la ley de las amazonas es tajante y si quedas embarazada durante el entrenamiento, debes desistir de la armadura… además, si a ese bebé le pasa algo, Shion se pondrá furioso, recuerda que seguramente lo verá como a un nieto… y si me permites opinar, es hora de que el padre lo sepa -Kalia le guiñó un ojo a su aprendiza, cerrando la puerta detrás de ella.

Una vez las amazonas salieron, Shaina recostó a su amiga en la cama y se dispuso a vendarle los magullones que había sufrido por la caída -¿te obligó a contarle?

-No... Kalia no es así, de hecho me parece que ella y Dhorte son amables y discretas -Geist dejó escapar una sonrisa triste- parece que lo sabía desde hace mucho... después de todo soy su aprendiza y me conoce bien, el desmayo de hoy la dejó muy preocupada, teme por mi vida y la del bebé... -Geist desvió la mirada hacia la fotografía que estaba en su mesita de noche- parece que... es hora de que él lo sepa ¿no crees?

-Bueno Geist, Kalia en eso tiene razón y creo que el abuelo también debería enterarse...

Geist suspiró, no sabía qué temía más; informarle al Patriarca que iba a ser abuelo, decirle a Angello que sería padre o contarles a ambos que ese bebé había vuelto con ella de la muerte.


Salida del aeropuerto de Katmandú, Nepal

Para el grupo rojo, lo más complicado de su viaje a Nepal, fue probar a las autoridades españolas, que Biralo era un gato, que Mu era su dueño y que además de todo, no portaba enfermedades extrañas. Afortunadamente, los anteriores "encargados" del animalito, tenían expediente delictivo y no interpusieron denuncia alguna para recuperarlo. Utilizando descaradamente sus fascinantes encantos masculinos, Shura terminó por convencer a la encargada de Control Animal, de realizar cualquier trámite que permitiera sacar a Biralo legalmente de España. Por supuesto, que cuando sus compañeros lo interrogaron acerca de cómo lo había logrado, su respuesta fue; lo siento, pero soy un caballero…

Una vez estuvieron en el aeropuerto de Katmandú, los tres muchachos intentaban aclimatarse al frío. Biralo, afectado aún por el sedante que le inyectaron para el viaje, bostezaba aperezado en su jaula, mientras Mu ponía en práctica, la forma en que Shura le había enseñado a llamar un taxi.

-Ufff Mu, hace frío –comentaba Aioria sintiendo las ráfagas de viento, que se colaban por su abrigo- debí traer guantes.

-Siento no haber advertido al respecto, pero para esta época no debería estar tan frío, quince grados mínimo, esto es muy raro –Mu siempre hablaba con su acostumbrada calma y aire ensoñador- y si Katmandú está así de frío… me preocupa…

-¿Te preocupa qué carnerito?

-Shaka… me preocupa Shaka –Shura y Aioria arquearon las cejas- no sé… presiento que si nosotros tenemos frío, él debe estar pasando más frío…

-Shaka sabe cuidarse –dijo Aioria levantando la jaula de Biralo para acomodarlo en el taxi- seguramente… Afro lo habrá aconsejado sobre qué ponerse…

-Odia el frío… -murmuró el pelilila casi con tristeza- ojalá que donde quiera que estén, pueda tomar te verde... le gusta con piña

Shura sonrió cariñosamente, Mu era como un niño, tanto en lo inocente, como en lo pícaro y travieso y eso se evidenciaba, cuando Shaka salía a relucir en sus conversaciones.

-Shaka es un caballero dorado Mu… lo soportará y si no hay te verde con piña, Afro y Milo sabrán que darle, no te preocupes

-Tienes razón Shura –Mu dejó ver una risilla para disimular- seguramente se estará divirtiendo mucho

Los tres muchachos abordaron el taxi que los llevaría a un hospedaje en las afueras del valle de Katmandú. El desorden en el tráfico, hizo que el viaje durara un poco más de lo necesario y Aioria y Shura no dejaron de hacer comentarios al respecto. Por su parte, Mu mantenía la mente muy lejos de allí, donde quizá se encontraba su bien amado amigo.

-Ojalá que la estés pasando bien...Shaka... de verdad temo por ti -pensó el lemuriano, mientras con una mano, acariciaba un adefesio parecido a un muñeco de tela, que se asomaba por la cremallera de su mochila.


Stockhölm Arlanda Airport, Suecia

-Creo que estamos en problemas -señaló Aphrodite mientras esculcaba la ropa de Shaka- nada de esto te va a servir para el frío -dijo extendiendo frente a sí, una de las camisas de manta india del rubio- me temo que tendremos que ir de compras- Shaka andaba más disperso de lo normal y simplemente no le ponía atención al peliceleste -con esto ni siquiera podrás salir del aeropuerto enano, es demasiado... ligera para Laponia

Shaka se respingó de repente -¿enano?- preguntó intrigado- soy casi de tu estatura como para que me llames… enano...

-Shaka... Afro te dice enano porque eres menor que él, de esa forma se les llama a los hermanos menores... realmente está siendo cariñoso contigo… -contestó Milo riendo.

-Oh, esa jerga que utilizan ustedes no la comprendo bien... necesitaré mucho más que tiempo para acostumbrarme... gracias por el cariño Aphrodite -terminó el rubio juntando las manos y haciendo una reverencia.

-No tienes por qué agradecer y dime Afro… o Kris… la verdad Aphrodite no es un apodo que me guste utilizar… y antes de que me pregunten -dijo apresuradamente al ver a Milo abriendo la boca, con la intención de preguntar- no voy a contarles por qué, así que tema cerrado

El escorpión se echó una risilla, mientras Afro comenzó con el escrutinio, de su equipaje, sin embargo suspiraba o fruncía el ceño, cada vez que sacaba otra prenda.

-Afro relájate, es solo un poco de aire fresco… qué más da… no nos vamos a morir… ¿o si?

-Está bien, me voy a relajar escorpioncito… pero, cuando tengan el trasero congelado, no digan que no se los advertí -dijo el pez con una risita maliciosa.

Afueras del Stockhölm Arlanda Airport, Suecia, un rato después

-Está bien… admito que… tenías razón, este… clima… es…terrible –decía Shaka sin poder mantener las mandíbulas quietas y terminando la frase con un estornudo.

-Stockhölm tiende a ser frío en esta época y seguramente el cambio climático provocó un descenso anormal de la temperatura… -Aphrodite miró el reloj en su muñeca derecha -cinco grados, demasiado bajo- luego, se quitó el abrigo para colocarlo en los hombros del angustiado Shaka- no es nada que un chocolate caliente no cure... mmm -el pelicelestes suspiró- con una cucharadita de mantequilla y malvaviscos flotando… que delicia

-Afro... eres... un dejo... de malas costumbres... y Shaka tú no puedes resfriarte – dijo Milo temblando- saldremos de inmediato hacia el fabuloso Laponia Varldsarvsomrade, yeso, no me lo pienso perder

-El fríiio es de… demasiado… ¿qué es Laponia Varldsarvsomrade? –preguntó el rubio en medio de un estornudo.

-Es el lugar donde están los mejores riscos para practicar ski y otros deportes extremos –Afro le guiñó un ojo al escorpión- Milo dice que es excelente esquiador, veremos si es cierto…

-Ya llorarás alumina, cuando te haga comer la estela de nieve que levante detrás de mi…

-Eso lo veremos -contestó Afro arrastrando las palabras, mientras le dedicaba una de sus bellas sonrisas- también practicaremos snowboard y kayak...

-WOW... ¡eso suena genial!

Shaka mostró su poco entusiasmo con otro estornudo y el peliceleste los apresuró para llegar al auto de alquiler, antes de que el rubio pescara una neumonía –Afro… yo no… sé esquiar, ni deslizarme en tabla... ni lo otro… sea lo que sea

-No te preocupes Shaka, la idea es que aprendas. Por ahora nos toca conducir doce horas para llegar allá, pero será divertido… ¿quién conduce primero? –preguntó entusiasmado el de piscis sacudiendo la llave del auto, frente a las narices de sus compañeros.

Tanto Shaka como Milo se encogieron de hombros, negando con la cabeza, Aphrodite frunció el ceño consternado –no saben conducir- afirmó con voz grave y al ver la negativa de sus compañeros, se cruzó de brazos y suspiró mirando el Citröen verde que tendría que manejar por las siguientes doce horas –muy bien… creo que necesitaré una cuantas cajas de cigarros…

-¿Listo para que limpie el suelo contigo compañero? –dijo Milo palmeando el hombro del resignado peliceleste, haciendo que este recobrara las energías.

-Eso está por verse, escorpioncito… estoy seguro de que me rendirás pleitesía cuando veas mis movimientos sobre la nieve…

-¿Apostamos? –el peliceleste arqueó una ceja divertido- quien pierda, será el esclavo del otro, durante una semana cuando volvamos a Atenas…

-Oh, momento… momento… depende de qué tipo de esclavo –aclaró Aphrodite colocando las manos al frente, Shaka miraba la discusión de sus compañeros tiritando de frío.

-Esclavo de trabajo idiota…

-Trato hecho, entonces además de dejar relucientes los pisos, limpiarás mis zapatos y plancharás mi ropa…tiene que quedar perfecta

-Eso veremos alumina –rió socarrón Milo- no me gustan las labores domésticas, pero lo que más odio es limpiar baños… será lo primero que harás… tallarás la loza hasta que me refleje en ella…

-¿Ah si?

-Compañeros… me muero de frío- a Shaka aquello no le hacía gracia, todavía revoloteaban en su memoria, las palabras de Shion, que le advertían del carácter competitivo de sus compañeros, por eso, le preocupaban mucho los planes del peliceleste para estas vacaciones en Suecia. Eso de los deportes extremos, se le hacía demasiado arriesgado, sobre todo porque sabía que ese par de atolondrados, se lo tomarían muy en serio.


Vuelo 4852 a Egipto

-Viejo desgraciado... todavía no puedo creer lo que nos hizo pasar, solo para divertirse –Kanon estaba tan indignado que no podía siquiera, abrir su revista en la página deseada para leerla. El día anterior, se habían llevado la desagradable sorpresa de que el dichoso castigo de los cinturones de castidad, había sido un invento de parte del mayor del clan de los Ascher para reirse a costa de ellos.

Después de que los exdorados, cayeron en cuenta de que todo se trataba de una broma del ancianito, Kanon estuvo a punto de echárseles encima para hacerlo comerse su risita, sin embargo, la rápida acción de Aiorios y Saga impidió que el gemelo, convirtiera aquello, en una legítima masacre.

-Estuviste a punto de ahorcarlo –señaló Saga- de haber tocado a ese viejo, seguramente en este momento, sí estaríamos linchados

-Lo único que me hace sentir mejor, es que les ganamos todas las partidas de dados y por lo tanto tenemos algo de dinero extra…

-Pura suerte Kanon

-Pura habilidad, querrás decir

-Bah… pero al final, al menos nos invitaron a cenar… todo un exquisito festín -continuó Saga riendo con gana.

-La privación de libertad para mi querido amigo –Kanon se dio unas cariñosas palmaditas en la entrepierna- no tiene perdón mío ni de la diosa –Saga le hizo una mueca de fastidio a su hermano, quien sonrió y siguió tratando de leer la revista que tenía en sus manos, Aiorios iba profundamente dormido.

El siguiente destino al que se dirigían fue la selección del arquero y se trataba de Egipto, lugar que ninguno de los tres había visitado y por lo tanto era un verdadero misterio. En esa ocasión, les tocó viajar de noche y Aiorios se durmió en cuanto el avión despegó. Desde su encuentro con las sirenas, andaba demasiado callado, a pesar del constante acoso de Kanon y sus bromas, a las que el arquero solo respondía con gruñidos o bufidos de molestia.

El Cairo, ocho horas después

Unas vez estuvieron instalados en el Cairo, Aiorios acomodó su equipaje y se dispuso a descansar, agotado por el viaje. Saga, mientras tanto, se dio un baño y se tiró a la cama a retozar y ver televisión.

Al ver el letargo de sus compañeros, quienes claramente no tenían intenciones de salir a divertirse, el hiperactivo Kanon, informó que le parecía demasiado aburrido quedarse a perder el tiempo con ellos en el hotel, así que se dio un baño, se puso ropa limpia y se fue a pasear en solitario.

Al ver salir a Kanon, Saga apagó la pantalla y de la pequeña refrigeradora de la habitación, sacó un par de cervezas y se acercó al arquero, quien se encontraba muy pensativo, sentado en una mecedora en el balcón, desde donde se divisaba una hermosa vista del desierto semipoblado. Sin que el menor se percatara de su presencia, le tocó el hombro con una de las botellas, la cual Aiorios recibió agradecido y se sentó en la silla contigua, sin decir nada.

-Hermoso lugar –suspiró Aiorios dándole un sorbo a su bebida.

-Magnífico diría yo… espero que tengas planeado llevarnos al museo del Cairo… -Saga se echó una carcajada- siempre he querido saludar a Tutankamón

-Por supuesto que iremos amigo... es una promesa –Aiorios sonrió sin volver a ver a Saga- ¿y el infame de tu hermano?

-Dijo que le parecemos demasiado aburridos y se fue por su cuenta…

-El mismo Kanon de siempre… realmente me sorprendió en Israel… se comportó medianamente juicioso… incluso mejor que yo…

Saga estaba bebiendo en ese momento y no pudo evitar derramar cerveza sobre sí, al soltar la risa ante la afirmación de Aiorios, quien al verlo, secundó al gemelo con una sonora carcajada.

-¿Será que Kanon maduró, Saga?

-No… creo… eso, nunca va a pasar

-¿Recuerdas que nos convenció a ti, a Shuris y a mi, de colarnos en el recinto de las amazonas cuando nos dijo que las chicas usaban máscara porque tenían barba?*

-Sí, nunca se me olvidará la cara de "los voy a acusar" de Shura… y tú estabas tan asustado… tenías miedo de adquirir una obligación con alguna de ellas…

-Y que me casaran a los nueve -dijo Aiorios entre carcajadas- maldito Kanon… lo que planeaba era que ellas nos dieran una lección por fisgones y lo logró… todavía me duele cuando recuerdo la golpiza que nos propinaron...

-Y el castigo de papá después… por tontos –dijo Saga arrugando la cara con una mueca de dolor- no pude sentarme en una semana –dijo riendo con gana- fueron buenos tiempos –agregó dejando de reír y raspando con una uña, la etiqueta de la botella de cerveza- creíamos estar exentos de todo lo malo… el mundo era de nosotros

-También pensábamos que estaríamos juntos para siempre –el aire se llenó de melancolía, Aiorios suspiró mirando hacia el desierto y Saga seguía jugueteando con la botella. De pronto, Aiorios se volvió hacia el peliazul -¿cómo fue Saga? ¿qué sentías?

Saga ya estaba resignado a que Aiorios sacara ese tema en cualquier momento.

-En algunas ocasiones estuve consciente cuando él actuaba –Saga apuró la cerveza de un trago, el amargor de la bebida lo hizo fruncir el ceño e hizo una pausa- en otras, no me daba cuenta de nada y aparecía por allí sin recordar qué había pasado, deseando que todo hubiera sido solo una maldita pesadilla…

-¿Te has preguntado qué sería de todos, si él no hubiera llegado?

Saga guardó silencio. Cuando acercó la botella a sus labios, se dio cuenta, que estaba vacía, entonces Aiorios se levantó para traer dos cervezas más y le ofreció una.

Saga se rió triste, mientras recibía otra cerveza y con un ademán nervioso, se peinó el cabello hacia atrás con la mano libre- a veces me pregunto… si él no hubiera aparecido, Kanon sería el pillo que es ahora? ¿o Aioria no guardaría tanto rencor? ¿qué sería de los enanos, si papá hubiera estado allí cuando crecieron? ¿Shura no sentiría tanta culpa?… y nuestra amistad… tú, yo… Shuris, Kanon… ¿qué hubiera sido de la Orden completa? -Saga no pudo disimular cuánto le dolía aquello, el nudo en la garganta se hacía cada vez más grande e intentó infructuosamente bajarlo con cerveza, entonces Aiorios posó su mano derecha en el hombro del otro, transmitiendo una calidez que el gemelo agradecía de corazón.

-Pienso en esto todos los días Aiorios… y si tuviera el poder de cambiarlo, no dudaría en hacerlo…


Toscana, Italia

El viaje hasta allí, fue accidentado, Angello sufría serios altibajos de ánimo, y el pobre taxista estuvo a punto de sacarlos del vehículo en varias ocasiones, cuando el italiano reanudaba los reclamos para Aldaberán por la pérdida del dije. Cuando llegaron a su destino, Camus se disculpó con el taxista y le dio algo de propina, agradeciendo su paciencia.

-Bienvenutti al mio castello, galantuomo –dio la bienvenida el italiano a sus dos compañeros de Orden, al bajarse del taxi que los llevó hasta un majestuoso portón de hierro, que daba paso a una hermosa propiedad en una colina.

-Grazie, cornutto –contestó Camus, observando la hermosa propiedad que se extendía al frente suyo- esto es una belleza…

-Es el orgullo de la familia… después de descansar los llevaré al viñedo… uva chianti de la mejor casta… -Angello se detuvo y se rascó la cabeza- falta que alguien lubrique esto… menudo descuido –dijo empujando el portón con dificultad

-Vaya Angello –comentó Aldebarán observando azorado- este lugar es un paraíso…

Al fondo, el cielo de un límpido celeste, sin nubes, el aire corriendo acompañado de las primeras brisas de otoño, los árboles teñidos de un hermoso brillo dorado, protegiendo con sus copas, a los viñedos cargados de ramilletes de fruta madura, la casona de madera blanca, un poco triste, coronando la colina y el Ligure al fondo, bañando con su espuma, las majestuosas formaciones rocosas de la cañada.

-¿Tu familia vive en la casa? –preguntó Camus.

-No, realmente el único miembro de la familia soy yo –Angello rió escandalosamente- existe un administrador, quien al parecer no ha hecho muy bien su trabajo, la casa se ve fantasmal y no ha cosechado las uvas – dijo observando el viñedo cargado de fruto en su punto -tendré que hablar seriamente con él- y levantando su equipaje invitó a pasar a sus amigos con un ademán –avanti… avanti

Casona familia DiMare, un rato después

-Genoveva –saludó escandalosamente el italiano a una señora mayor, quien lo veía con una expresión muy parecida a la de una persona que se encuentra un fantasma- ¿come stai bella donna?

-Benne, grazie signore Angello… ma ¿non era voi morto? –cuestionó la mujer con voz temblorosa y con lágrimas corriendo por sus mejillas surcadas de arrugas.

-¿Io morto? Para nada… estoy vivito y coleando... lo que parece muerto es este lugar...

-Pero… pero signore Angello –suplicó la mujer cuando el peliazul se adentró al interior de la vivienda, seguido de Camus y Aldebarán que miraban extrañados la escena.

-Esto es como un déja vu –murmuró Camus a Aldaberán, quien dejó escapar una risilla- sólo falta que le informen que su mejor amigo se aprovechó de su novia…

Genoveva suspiró, sentía una mezcla de alegría y congoja revolviendo su viejo corazón. Cuando Angello se diera cuenta del descuido que reinaba ahora en aquellas tierras, la hecatombe sería magnífica.


Laponia Sueca

Ya con la vestimenta apropiada y después de un agotador viaje de catorce horas, conduciendo desde Estocolmo, los chicos del grupo azul llegaron, por fin, a las bellísimas y heladas tierras de la Laponia Sueca. Afro entró arrastrando los pies por la habitación y sin quitarse siquiera los zapatos, se tiró boca abajo en la cama, mientras Milo y Shaka se instalaban con más calma. No habían pasado diez minutos, cuando escucharon los ronquidos del peliceleste.

-Pobre -dijo Shaka sacándole los zapatos a su compañero- ¿Milo, me ayudas a ponerle ropa de dormir?

-No te preocupes buda, estoy seguro de que no es la primera vez que esa alumina endemoniada, cae dormido de esa forma... antes de la batalla de las doce casas, eran legendarias las borracheras que se pegaba con el cangrejo y la cabra

-Oh... ¿borrachos?... no me parecen personas que acostumbren a embriagarse...

Milo no pudo evitar revolcarse de la risa -Shaka- dijo revolviéndole el cabello- te aseguro que a esos tres juntos, es difícil que una taberna pueda darles abasto...

-No llega uno nunca a conocer a la gente...

Para su estadía en el extremo norte de Suecia, los muchachos se instalaron en un complejo de acogedoras cabañitas de troncos y acordaron alquilar una con dos habitaciones, debido a que Shaka insistía en que los ronquidos de sus dos compañeros, no lo dejaban dormir.

Al día siguiente, después de una merecida noche de descanso, Afro condujo una hora para llevarlos a disfrutar un baño sueco, sin explicarles exactamente de qué se trataba. Cuando arribaron al balneario, Shaka ya parecía un poco más acostumbrado (o resignado) al frío y Milo veía feliz hacia todas partes, como un niño en una dulcería.

–Afro esto es el paraíso…

-Uhhh ¿ya lo notaste?

-Son… son perfectas… todas… esto es increíble... tiene que verlo Camus –Milo se colocó para tomar unas cuantas fotografías a los alrededores- es un sueño hecho realidad…

-Si, las suecas son famosas por su belleza y parece que les gustas, piel morena –terminó el peliceleste con una carcajada, al ver a un par de chicas guiñarle un ojo al escorpión.


Katmandú, Nepal, Barrio de Thammel

El barrio de Thammel, era una de las más caóticas y coloridas locaciones en Katmandú. Ese día Mu los llevaría a recorrer el mercado, los parques cercanos y luego irían al famoso Swayambhu, llamado popularmente el Templo de los Monos. Aioria estaba muy entusiasmado con la idea de practicar trekking en los Himalayas y el plan era viajar al día siguiente hasta allá y quedarse en Tíbet, tierra natal del lemuriano.

A pesar de lo ensoñador que Mu parecía ser, se movía ágilmente por la ciudad, como si la recorriera todos los días y conocía a la perfección las mejores rutas para recorrerla y los lugares donde servían la comida típica más deliciosa. Caminando entre los pobladores de la ciudad ataviados a la usanza típica, Mu se mezclaba perfectamente como uno de ellos, pero a Aioria y a Shura les llamó poderosamente la atención que desde que llegaron a Katmandú, el lemuriano vestía un gorro que no había usado antes.

-Mu –preguntó Aioria curioso- ¿por qué el gorrito?... en España, a pesar de que usabas tu ropa típica, nunca te lo pusiste

El aludido, los volvió a ver con una sonrisa, mientras jalaba la correa para suavizar la impetuosa marcha de Biralo –a la gente de estas tierras se les dijo que los lemurianos fuimos infectados por una enfermedad mortal y altamente contagiosa, que terminó por extinguirnos, enfermedad que ellos creen, es letal para el ser humano. Así que como ustedes comprenderán, prefiero ocultar mi origen, no quiero problemas…

-Lo lamento mucho carnerito –se disculpó Aioria apenado.

-Eso suena como que a alguien o álguienes, les interesaba crear un ambiente negativo para la gente de tu raza Mu

-No te preocupes Aioria, no es bonito sentirte extranjero en tu tierra, pero Shura tiene razón –los muchachos entraron en los puestos de especies, donde el español quería comprar un tipo de sal roja típica del lugar- al parecer, nuestra gente en algún momento fue considerada una amenaza y decidieron exterminarnos…

-Esa es la forma en que el ser humano resuelve las diferencias entre unos y otros… "terminando con el problema" –señaló Aioria agachándose para abrazar a Biralo, que exigía su cariño lamiéndole una mano.

De repente escucharon una musiquita que salía del bolso de cartero que usaba Shura –coño…qué diablos… esta porquería está vibrando –dijo el español en su lengua natal, y Mu acercó el oído para asegurarse de que el sonido efectivamente, provenía de allí.

-Es su teléfono señor –señaló la dependiente del negocio a Shura, al ver que ninguno de los tres entendía qué sucedía.

-¿Mi teléfono? –preguntó Shura después de que Mu hizo la traducción a la vendedora, quien se acercó y pidiendo permiso, introdujo la mano en el bolso del español y sacó el aparato, el cual señalaba veinte llamadas perdidas y continuaba sonando. Con una naturalidad sorprendente, la mujer desbloqueó el teléfono y se lo entregó a Mu para que contestara. El lemuriano le agradeció y con ayuda de la mujer, se colocó el teléfono en la oreja y esperó en silencio a que sucediera algo.

-¿Qué hago? –preguntó Mu.

-No sé… di hola –sugirió Aioria.

-¿Hola?

-¿Mu?... ¿eres tú lemuriano? –dijo una voz ronca del otro lado de la línea- gracias a la diosa… por un momento creí que eran tan tontos, que no sabían cómo usar un teléfono…

Mu hizo una mueca y rodó los ojos- mmm… si soy Mu… ¿con quién hablo?

-Soy Alde… Muito… tanto tiempo… que bueno que me contestaste tú… es que no quiero que Shu o Aio se enojen conmigo

-¿Alde?... es Alde chicos –Aioria y Shura se acercaron sonrientes y saludaron al toro de forma efusiva, dedicándoles algunos gritos y silbidos- ¿sucede algo?

-¿Dónde están ustedes?

-Estamos en Katmandú… chicos hagan silencio… casi no escucho… ¿y ustedes dónde están?

-Estamos en la Toscana

-Oh… qué bonito… ¿la pasan bien?

-Angello y Camus la están pasando muy bien, ya casi nos vamos para la playa… pero yo estoy en un lío mayúsculo

-¿Qué pasa Alde? Me estás asustando

-Muito… me robaron el dije


Balneario en Laponia Sueca, dos horas después

-Qué delicia Afro -los chicos del grupo azul, se encontraba en una cabañita de madera, que en realidad era un baño sauna. Los tres vestidos solamente con una toalla que tapaba únicamente lo necesario- podría quedarme aquí toda mi vida y que se maten los dioses si les da la gana- decía Milo aflojando el cuerpo recostado boca arriba en la banca de madera.

Afro se echó una risilla, mientras esparcía agua con esencia sobre los carbones calientes -moría por disfrutar un baño sueco desde hace tiempo... ¿te sientes mejor Shaka?

-Realmente esto es muy agradable, se te agradece la idea... Afro

Aphrodite dejó escapar una carcajada -gracias por llamarme Afro... caballeros, después de una horas de esto ¿están suficientemente relajados?

-Mis músculos son un algodoncito -contestó Milo suspirando profundamente, Shaka solo levantó los pulgares sin molestarse por abrir los ojos.

-Bueno chicos -dijo Afro con una mirada maliciosa- hora de la diversión... vamos -les dijo el peliceleste invitándolos a salir- no se preocupen, parte del ritual es... mirar el paisaje...

A regañadientes, los otros dos salieron del baño hacia el exterior, donde caminaron hasta el muelle de un bellísimo lago, rodeado de un frondoso bosque matizado de tonos rojizos. A lo lejos, se divisaban algunos locales cubiertos solo con toallas, al igual que ellos.

-¿Para qué salen todos? -preguntó Shaka abrazándose para darse calor, después del violento choque térmico.

-Para la segunda parte del baño -contestó el sueco con una bella sonrisa.

Ante el asombro del indio y el griego, el resto de los que estaban en el balneario, se despojaron de las toallas que los cubrían y comenzaron el conteo: ett, tvá...

-Tré -terminó Afro quitándole la toalla a sus amigos para empujarlos al lago de aguas heladas, al tiempo que los demás hacían lo mismo. Casi de inmediato, Shaka emergió medio cuerpo del agua -e...e...eres un... Incon...ciente... A...phro...dite

-Maniático...de... de... mente... psi... cópata... mal...dito...lo...co -balbuceó Milo en cuanto los escalofríos se lo permitieron- hiciste... que... se me ...en...cogiera... mi… hombría… hasta el...fondo

-No...no...siento...la mitad del cuer...po... –se quejó Shaka.

Afro no pudo evitar carcajearse y sin dejar de reír, se despojó, él mismo de su toalla y se lanzó en medio de un grito a las heladas aguas, y en cuanto asomó la cabeza, los otros dos lo recibieron a punta de manotazos -chicos... chicos... me dijeron que querían un baño sueco...

-No nos... explicaste de qué se trataba...

-Ustedes... no me preguntaron –decía el peliceleste entre carcajadas, tratando de defenderse de la hostilidad con que lo recibieron Milo y Shaka.

En medio del juego, Milo brincó de repente -¿sintieron eso?

-¿Sentir qué?

-En la pierna, algo me rozó en la pierna

Shaka volvió a ver hacia el agua –a mi también, sentí algo resbaloso…

-Será Nessie o un salmón gigante –dijo Afro en tono de broma- ¡MIERDA!- se respingó de pronto el de piscis- ¿vieron eso?... ¡es enorme!

Una silueta blanquecina se paseaba entre los tres muchachos y otras dos se aproximaban moviéndose despacio, mientras batían las aguas heladas.

-Afro… háblale, debe ser pariente tuyo –el ex de piscis respondió la broma de Milo, levantando el dedo medio con una señal obsena.

-Me parece que es mejor que salgamos, Shaka, Milo, naden ¡AHORA!

De un momento a otro, uno de los bichos emergió con violencia del agua y atrapó a Shaka por el cuello, arrollando su cola alrededor de él para evitar que se moviera, llevándoselo hacia el fondo para ahogarlo, sin que el rubio tuviera oportunidad de reaccionar, la fuerza del agarre era increíble y Shaka era conciente de que no estaba al cien por ciento de su capacidad de ataque.

-LÁNZALE UNA DE TUS ROSAS AFRO- el de piscis obedeció de inmediato, realizando un ademán con la mano izquierda para lanzar unas rosas pirañas, sin embargo nada sucedió.

-Yo... yo... no... Milo no puedo... no entiendo... -Aphrodite estaba realmente angustiado por la situación- no entiendo... yo solo... diablos... ¿qué me está pasando?... ¡intenta algo tú escorpión!

-¡Puedes atacarlos sin acercarte alumina!, yo tengo que estar cerca para picarlo con las agujas

-Yo no… maldición –gruñó Aphrodite sumergiéndose en el agua y nadando hasta donde por fin divisó a Shaka tratando de liberarse de la criatura que lo sumergía a una velocidad increíble, mientras, Milo intentaba mantener a los otros dos lejos de sus compañeros

Con impotencia, Shaka veía como la manchas del luz que el Sol reflejaba sobre las aguas, se alejaban rápidamente y con su fuerza, que mermaba debido a la falta de aire y el frío del agua, trató de lastimar al animal golpeándolo para obligarlo a soltarse. Poco a poco comenzó a sentir la cabeza apretada por la presión y la ínfima luz que aún percibía, terminó apagándose por completo.


Katmandú, Nepal, Barrio de Thammel

Mu no podía comer.

Sentía un nudo atravesado en la boca del estómago y por más que le encantara lo que tenía enfrente, no pudo probar nada, porque la angustia casi era enfermiza.

-Esto está demasiado rico –comentaba Aioria suspirando, mientras saboreaba los momos de búfalo- ¿no te vas a comer eso Mu?

Shura le daba un trago a su cerveza, a la vez que observaba a Mu, revolver con los palillos su plato de fideos -¿qué sucede carnerito?

-Tengo un mal presentimiento, eso es todo…

Shura puso su mano sobre la del angustiado lemuriano y le dio un par de palmaditas –estará bien… lo más que le puede pasar estando con Afro y Milo, es que lo dejen perdido, sabes que los dos padecen de déficit atencional

-No es eso Shura –Mu movió su plato hacia adelante negándose a probarlo, oportunidad que aprovechó Aioria.

-Lo siento Mu, pero en nuestra precaria situación económica… nada se desperdicia

-Provecho Aioria –dijo el lemuriano con una risilla- ¿recuerdan…? –Mu dudó un momento- ¿recuerdan que el otro día, aquellos bichos intentaron sacarme el dije?

Tanto el español, como el griego contestaron con un gesto afirmativo.

-En el caso de Alde, Cami y Angello, el dije lo tenía Alde –Shura y Aioria dejaron de comer un momento para prestar atención- chicos… a Alde se lo robaron…

-Pe…pero –Shura se puso de pie, a punto de jalarse el cabello- y el toro en qué estaba pensando ¿quién se lo quitó?

-Una chica…

-DEMONIOS… Mu dame el teléfono… espérate a que hable con ese irresponsable… y le diga todo lo que pienso de él…

Mu abrazó su bolso y no permitió a Shura que lo tocara –nadie va a llamar a nadie ¿de acuerdo?... les estoy contando esto para que entiendan el porqué de mi preocupación… algo pasa muchachos

-Que una mujer le haya robado el dije al toro no significa nada –agregó Aioria, mientras le daba de comer a Biralo- pudo ser simplemente una ladrona… lo que te pasó a ti sí es sospechoso

-El asunto es que podía parecer una chica, pero no ser realmente una chica

-Eso me temo Shura… y también temo por los dijes y las vidas de Aiorios y de… Shaka

Shura se recostó al respaldar de su silla y se frotó el tabique de la nariz, sabía que Mu tenía razón, cualquiera que estuviera interesado en esos dijes, no podía ser de este mundo.


Balneario en Laponia Sueca

Sintió que la luz golpeó sus párpados como una ráfaga poderosísima, que lo obligó a abrir los ojos

-Pero… pero… -preguntaba entre jadeos y tos- ¿qué… fue eso? ¿qué me pasó?

-Quisiera decirte que fue solo un pez que se prendió de tu dije, pero si me lo preguntan, lo que yo vi, fue una sirena…-dijo Milo rascándose la cabeza- por cierto Shaka, que bueno que la alumina pudo sacarte... a salvo

-¿Te sientes bien Buda? -Shaka trataba de enfocar la vista- ¿cuántos dedos tengo aquí? -preguntó Afro mostrándole dos dedos

-Cin... cinco -respondió el rubio aturdido

-Estás casi casi bien... deberíamos volver al hotel para recuperarnos de ésta y comer algo ¿les parece? -Milo y Shaka asintieron y entre Afro y el escorpión ayudaron a Shaka a incorporarse.

De camino al hotel los tres chicos iban muy callados y pensativos, Shaka iba adelante al lado de Afro, recostado en el respaldar de su asiento, abrigado además con una manta y Milo estaba detrás poniendo música en el teléfono -es extraño... cuando esos bichos atacaron, yo no pude usar mi aguja escarlata y Afro no pudo invocar sus rosas...

-Tenemos nuestros cosmos bloqueados

-¿Cómo que qué Shaka? - gritó el pez frenando el auto de repente

-Tenemos nuestros cosmos bloqueados...

-Si eso lo escuchamos -dijo Milo enojado- ¿cuándo pensabas decirnos?

-Cuando preguntaran...

-¿Alguna otra cosa que no sepamos? -preguntó Afro.

-Nada importante... solo que los brazaletes que llevamos son los que nos bloquean...

-¿Idea de Shion?

Shaka afirmó en silencio y Aphrodite y Milo bufaron molestos, desistiendo de continuar con el interrogatorio. Conocían al rubio y sabían que no iba a dar más explicaciones al respecto, solo guardaban la esperanza de no llevarse más sorpresas desagradables.


El Cairo, Egipto

El ladino de Kanon, llevaba horas caminando por las adoquinados callejones del Cairo, poniendo toda su voluntad en no meterse en problemas "esta vez, no va a ser mi culpa… lo juro", pensaba el guapísimo peliazul, mientras silbaba una alegre tonadilla y observaba todo con detenimiento.

Cuando iba cruzando hacia el otro extremo del mercado, se topó con un establecimiento donde expedían diferentes clases de licores y bebidas típicas, y le llamó la atención la hermosa morena, que atendía el lugar, quien no disimuló nada, que el gemelo le gustaba –señor, disculpe mi atrevimiento… ¿usted no es de por aquí verdad?

-Soy griego –contestó él con una sonrisa coqueta- ¿por qué la pregunta preciosa?

-Quiere probar el Sahlab es delicioso y muy alimenticio –dijo ella ofreciéndole la bebida, muy parecida al chocolate, servida en un hermoso vasito decorado con dorado- bonito brazalete… el negro me encanta…

-Te lo regalaría princesa… pero desgraciadamente, no me lo puedo quitar –contestó el hombre probando la bebida- si no fuera así, no lo dudaría un momento… estoy seguro de que… se te vería… diablos niña… esto es… muy…. fuerte

Kanon, no pudo sostener más el vaso, el cual cayó al suelo quebrándose de inmediato. De pronto, la lengua se le durmió y comenzó a ver borroso, luego todo se volvió negro absoluto.


Laponia sueca

Una vez volvieron del balneario, los tres muchachos se dirigieron al albergue para comer y recuperarse un poco del susto en el lago. Para cuando estuvieron sentados frente a la chimenea, degustando un exquisito chocolate espeso, era pasada la media tarde.

-Eso… fue el susto Shaka

-Me extraña como se ensañaron contigo, buda –dijo Afro con un dejo de malicia en su mirada, mientras sorbía un trago de su chocolate- ¿será que les llamaste la atención por algo?... por tu linda cara digamos…

El rubio se encogió de hombros y una punzada de dolor, lo obligó a llevar su mano enguantada al cuello –sea lo que sea que pasó, estoy lleno de rasguños- de inmediato Shaka recordó el dije y lo buscó con aprehensión, suspirando aliviado, cuando sintió el cordón intacto y la joya aún en su lugar- pero gracias a la diosa, no sucedió nada… que lamentar…

Cuando la humeante bebida los hizo sentirse mejor y más tranquilos, Milo y Shaka comenzaron a reclamarle a Afro por arrojarlos a las aguas heladas sin advertirles -dicen que es muy saludable- se justificaba el sueco con una de sus encantadoras sonrisas.

Habitación en el albergue, horas después

-Shaka lleva horas meditando…

-Déjalo, lo ayudará a sentirse mejor –decía Afro encendiendo un cigarro tranquilamente. Una vez le dio la primera subida, le hizo señas a Milo para que se sentara con él frente a la chimenea- esto nos va a tomar horas, así que ármate de paciencia… yo aún no tengo hambre

-Pero…

-Está aprovechando el silencio –Shaka se mantenía en otro aposento de la cabaña, en su clásica posición de loto, con los ojos cerrados y con la respiración apenas perceptible- creo que de verdad se asustó con lo del lago -Afro le ofreció un cigarro al griego, quien lo recibió con duda.

–Se te van a calcinar los pulmones rosita –y aceptando el fuego que le acercaba el peliceleste le cuestionó- ¿cuánto estás fumando por día?

-Una cajetilla… -y al ver la cara de sorpresa de Milo se defendió- ¿qué?... padezco de ansiedad

-Ya sé lo que te falta alumina –el escorpión dejó escapar una risilla- sexo… sexo….sexo…

-Haz el amor y no la guerra, dicen por ahí –Aphrodite suspiró, mientras continuaba observando el fuego que crepitaba, lanzando chispitas hacia las paredes de la chimenea- desgraciadamente no es tan fácil…

-Claro, solo consigues una chica que te guste y que tú le gustes, que esté dispuesta a... -Aphrodite comenzó a reírse, mientras el otro lo "aconsejaba"- ya sabes... que quiera contigo y te buscas un lugar privado... o público... como quieras y ya... es solo saber apuntar al lugar correcto ¿entiendes?

-Milo ¿qué significa apuntar al lugar correcto?

-Bueno, realmente cualquier lugar es correcto... -el ex de pisicis, se revolcaba de la risa- eso... lo eliges tú... bueno y ella... ¿es que nunca estuviste con una de las chicas de Tebas?

-Nop

-¿Ni tocaste alguna?

-Nop

-¿Ni siquiera has besado una chica?

-Nop...

-Pero Arles... digo Saga... nos obligaba a hacernos hombres con una de las hetairas de Tebas cuando cumplíamos trece... recuerdo a Aioria y a Camus -y bajando la voz prosiguió señalando a Shaka- pero creo que a buda no... no parece que sepa mucho del tema

Afro no pudo evitar la risa –tú que sabes, al rato Shaka es todo un donjuan… incluso podría ser más experto que tú –terminó el pez con un guiño coqueto- de las aguas mansas…

Milo bufó y meditó las palabras del pez un rato, mientras se terminaba el cigarro y miraba a Shaka en su meditación -Afro...

-Dime

-Voy a ser directo...

-Ok

-¿Eres homosexual?

El peliceleste se echó una risilla y volvió a ver a Milo -¿por qué la pregunta?

-El día... de la batalla de las doce casas -el de escorpión suspiró- preparé tu cuerpo para el rito funerario -Afro encendió otro cigarro y se volvió para seguir observando a Shaka- estabas usando maquillaje...

-Lo sé...

-¿Eres homosexual?... si es así, no volveré a molestarte con eso de encontrarte novia

-No soy homosexual, pero no quiero que me busques una novia… -Afro soltó una bocanada de humo- prefiero intentarlo yo…

-Trato hecho alumina... pero explícame lo del maquillaje…

Afro suspiró de nuevo, sin que le importara demostrarle al escorpión, qué tanto lo incomodaba aquella charla.

–Asesiné mucho Milo, y cuando eso pasa… la mente se enturbia. Llegó el momento en que mataba a pesar de que sabía que la víctima era inocente y en mi locura, comencé a ver mi piel salpicada de sangre –Afro suspiró otra vez- me tallaba al bañarme como un maniático y por supuesto, las manchas no se iban. El día de la batalla con los de bronce estaba tan dolido y me sentía tan derrotado que la única forma de disimularlo fue esa...

-Shaka me dijo que estabas lleno de manchas rojas… sin embargo yo no te vi nada

-Shaka ve y comprende más que cualquiera de nosotros… y sabe que lo que me manchaba era la culpa


Santuario, estudio del Patriarca, Templo Principal

-¿Una brecha dices Shun? -preguntó el Patriarca recostándose en el respaldar de su silla

-Si, se abrió una ruptura… los jueces de Wyvern y Grifo estudiaron el lugar y existe peligro

-Señora… si me permite –dijo Shion aclarándose la garganta, dirigiéndose a Perséfone- quisiera negociar con usted el traslado de algunos miembros de la Orden de Plata al inframundo para que ayuden a investigar, irían bajo la tutela de Dhonko de Libra

-¿Cuál sería el objetivo de que guerreros de Atena entren al inframundo, señor Shion? -preguntó ella previendo una jugada malintencionada de parte del lemuriano.

-Es importante proteger todos los flancos -contestó Shion adivinando las sospechas de la reina del inframundo- Hades decidió albergar su alma en un caballero de Atena... por lo tanto estamos involucrados de forma automática... además, usted es la que acudió al Santuario

-Fue para informarle a mi esposo...

-Pero está frente a mi en este momento y soy sincero, quiero decirle que es un honor que haya decidido informarme al respecto

Perséfone hizo una mueca de enojo, pero Shion ni siquiera se inmutó.

-¿Está de acuerdo con mi propuesta señora? -ella asintió en silencio

-Bien, en cuanto usted disponga, los atenienses, estarán listos para acompañarle

Perséfone sabía que el dejar pasar a miembros de la Orden de Atena al inframundo, definitivamente armaría un conflicto, sobre todo con Pandora. Sin embargo, estaba consciente de que Shion tenía razón; si ella acudió al Santuario, es porque estaba realmente asustada y sabía que la brecha abierta era un peligro, dado que al otro lado, los que estaban encerrados eran los Dioses Titanes… si es que aún permanecían allí


Continuará

Ufff, cómo me costó sacar tiempo para escribir este capítulo, espero que hayan disfrutado la lectura.

Muchísimas gracias por sus reviews, les iré contestando de aquí a la noche, de verdad un abrazo por esas palabras tan alentadoras. A Kaito, Melissia, Kennardaillard (me alegra contribuir a tu felicidad :)) y Mariana Ellas (que dicha que logré que amaras a esos dos, yo también los amo), a Jabed, andromedaaioriossayita (te debo la leída de los últimos caps tuyos), a Amaranth9 y Asalea19, muchas gracias

*Prometo que esta va a ser la próxima Historia Paralela

Un abrazo, Shakary