Nota obligatoria: Los personajes de Saint Seiya son obra de Masami Kurumada, yo nada más me dedico a escribir sobre ellos sin obtener nada a cambio más que mucha satisfacción personal y entretenimiento saludable

Advertencia: Como parte de una terapia intensiva de grupo, el Patriarca envió a sus amados doraditos a vacacionar por varios países del mundo, sin ninguna supervisión. Por lo anterior, se expresan en un lenguaje más soez del normal y seguramente incurrirán en comportamientos cuya descripción no es adecuada para menores de edad. Debido a que estas circunstancias se extenderán por varios capítulos, suplico tomar las precauciones del caso.

De asesinos a caballeros: historia de renacimiento y redención

Primera señal

El Cairo, Egipto

-Hasta que al fin te dignaste a aparecer...

-Vete al demonio Saga, déjame en paz

-Te esperamos todo el día -Saga salió al encuentro de su gemelo tambaleándose algo pasado de tragos, Aiorios, mientras tanto, seguía con el índice a las palomillas que revoloteaban en la noche, riéndose tontamente- diablos Kanon, nos hubieras acompañado... pasamos una tarde muy... interesante aquí... ya sabes... charlando... de la vida

-Ustedes si que saben divertirse -dijo Kanon tomando una cerveza del refrigerador, Saga mientras tanto, contestó con un bufido y entró al baño- oigan genios, casi no hay cerveza...

-Te guste o no Kanon, vamos a ir a... tomar algo y a bailar -fue la única respuesta que obtuvo de Saga, quien se encontraba en la ducha.

Kanon se sentó al lado de Aiorios, riéndose de lo estúpidos que se veían sus compañeros –así que... ¿pasaste toda la tarde, escuchando los lamentos de mi hermano? -Kanon le dio un largo sorbo a su cerveza- te compadezco, yo estoy harto de escucharlo quejarse todo el tiempo

-No deberías hablar así de él... es tu hermano...

-Con hermanos como ese quién necesita enemigos... ¿de verdad le crees esa patraña, de que todo lo que hizo durante su Patriarcado fue involuntario?

-Yo confío en él -señaló Aiorios hipando- es mi amigo...

-Ten cuidado arquerito -Kanon bebió un trago sin dejar de ver a Aiorios- Saga siempre tuvo su lado oscuro, y de eso fue lo que se aprovechó Ares. Mi hermano no es ninguna víctima inocente… ¿sabías que me encerró a mi suerte en el calabozo del cabo? –el arquero lo volvió a ver azorado- ese lugar donde la Orden encierra a los peores criminales para que mueran ahogados... y sabes… tengo pruebas de ello...

Aiorios sintió un nudo en la garganta y se levantó de la silla.

-No voy a escucharte más Kanon, no deberías hablar así de él -Aiorios hizo ademán de irse y el gemelo lo detuvo de un brazo.

-Cuando papá claudique al trono... yo te apoyaré... nadie es mejor candidato que tú, pero Saga no está de acuerdo con eso e intentará por todos los medios llegar de nuevo al Patriarcado y una de sus estrategias es ganar tu confianza...

-Voy a fingir que nunca he escuchado lo que me estás diciendo...

-Allá tú arquerito... cuando llegue el momento recordarás mis palabras... y me darás la razón

Aiorios, se levantó muy molesto de su silla y se introdujo a la habitación dispuesto a alistarse para salir, no le gustaba para nada la forma en que Kanon hablaba de Saga, sin embargo las palabras hicieron su efecto y una diminuta, pero tenaz semilla de duda, se clavó en su corazón.


Región de Toscana, Italia

Ese día en la mañana y junto a Camus, quien se ofreció atentamente a acompañarle, Angello se dedicó a recorrer sus tierras para inspeccionar el estado de las mismas y se dio cuenta, que hacía mucho tiempo nadie se molestaba en cuidar la propiedad.

Para esas fechas, las uvas estaban en su punto, pero hasta el momento parecía que la intención era dejar podrir el fruto en las plantas, ya que ni siquiera se había contratado la mano de obra para la cosecha.

Angello amaba aquel lugar y le dolía en el alma que todo se perdiera. El vino era una pasión para él, tal vez tanto como para Camus, pero como dedicaron más tiempo a pelear que a conocerse, fue enorme la sorpresa de saberse amantes de los vinos, en un nivel de apasionamiento semejante y en medio del viñedo, terminaron hablando largamente del asunto, hasta que se dieron cuenta de que tenían que ir a comer algo o morirían de inanición.

-Ya que entiendes lo importante que es esto para mí... me imagino que comprenderás el dolor que me da ver como se pierde la cosecha... -señaló el italiano acariciando un racimo de la fruta- solo por la negligencia del inútil del administrador

-Angello comprendo tu congoja, pero tienes que tomar en cuenta que todos los que cuidan este lugar son octogenarios... me da pena ver a Genoveva cocinando para nosotros... ¿cuántos años tiene? ¿ochenta y cinco? ¿noventa?

-Sí algo así -dijo pensativo el de Cáncer- ha pasado toda su vida aquí…

-Esta cosecha es de la mejor calidad –Camus lo pensó un segundo antes de continuar- te voy a echar una mano con esto

-¿En serio gelato?

-Si… somos amigos ¿cierto?

-Oh franchute te amo en serio –exclamó el cangrejo echándole los brazos en el cuello al asustado francés- es un trabajo duro… ¿estás sicuro?

- Abbastanza sicuro –contestó el acuariano con una sincera sonrisa- siempre he querido participar de todo el proceso y es la mejor oportunidad

-Tendremos que comenzar a más tardar mañana, haré unas llamadas para encontrar gente que nos ayude… si el frío toca las uvas, se dañarán sin remedio

-Cuenta conmigo y estoy seguro que Alde no pondrá objeciones…

-Perfetto... diablos ¿qué suena?

-Es el teléfono... mejor contesta

El italiano sacó el celular de su bolsillo y revisó la pantalla, el número no era local, sin embargo contestó, debido a que era muy extraño que alguien los llamara.

-Alo... ¿Chi ha voglia di parlare?

-¿Angello?... ¿eres tú?... -contestó una tímida voz femenina.

-¿Geist... cara mía?

Camus dejó escapar una risilla al ver la forma en que se suavizó la expresión de su compañero -Angello -susurró entonces el francés- te veo en la casa – y se retiró del viñedo, dejando solo al Cangrejo conversando con su belladonna.

Cuando caminaba lentamente, mientras aspiraba los aromas otoñales, se decía a sí mismo, que cuánto le gustaría tener a alguien especial junto a él y de inmediato, la dulce voz de una princesa, se vino de inmediato a su memoria y una sonrisa perfecta se dibujó en su rostro.

"Cállate o di algo mejor que el silencio"


Sin que la anciana lo hubiera solicitado, Aldaberán se aprestó a brindarle ayuda a Genoveva con la preparación de las comidas, además no estaba de ánimos para seguir dando explicaciones y recibiendo reprimendas de Angello, debido a la pérdida del dije. De todos modos, al torito le encantaba lucirse en la cocina, por ello, en el Santuario, se desatacaba como uno de los mejores chefs, junto con Shura, Angello y Kanon.

Camus, mientras tanto, había vuelto a la casa, después de la inspección por los viñedos y preparaba la mesa para el almuerzo, cuando vio entrar a Angello por la portezuela de la terraza donde él se encontraba. Al francés le preocupó el semblante demacrado del cangrejo, sin embargo era lo suficientemente prudente como para no preguntar y suponiendo que tal vez, la conversación con Geist había terminado en pelea, prefirió seguir con lo suyo, sin hacer más averiguaciones.

Una vez pasada la comida, se deleitaban con una taza de café y un delicioso trozo de pie de limón, preparado por las expertas manos de Genoveva.

-Si sigo comiendo así, cuando llegue al Santuario no me va a caber la armadura...

-Hablas de usar la armadura como si no hubiéramos renunciado Aldaberán...

-No sé -dijo el toro pensativo- no me acostumbro a la idea de no volver a la Orden... tengo que pensar qué hacer después de que regresemos...

-Yo prefiero no pensar en eso -Camus sorbió de su taza- por ahora disfrutaré lo que pueda y veré qué hacer al llegar a Atenas... sin embargo, les confieso que me gustaría dedicarme a escribir o a investigar en historia...

-Para ti es fácil decirlo cubo, al igual que Angello, tienes a donde ir... son niños adinerados... para mí es... más complicado... vengo de un lugar diferente a ustedes y ni siquiera soy bueno para los estudios...

-¿Cuántos idiomas hablas Alde?

El toro comenzó a contar con los dedos, mientras recordaba -cuatro y uno a medias

-Esa es la solución... puedes hacerte profesor de idiomas y así ganarte la vida, además, no creo que la fundación Graude simplemente nos deje a la deriva... ¿verdad Angello?

-Oh... yo... pues ¿de qué hablan? -el cangrejo se había mantenido en absoluto silencio, mientras encendía un cigarro después de otro y daba sorbos aislados a su taza de café- lo siento es que estoy distraído...

-Estamos hablando de los caminos que tomaremos una vez volvamos a Atenas... ¿tú que piensas hacer?

-Pues... creo que... cambiar pañales -terminó Angello en un suave susurro, lo suficientemente audible, como para que Camus desviara la trayectoria del trocito de postre a su camisa, en vez de su boca y Aldaberán dejara caer el café en sus pantalones.

-¿Dijiste... pañales Angello? -preguntó el de acuario, limpiándose con una servilleta.

Angello suspiró, mientras asentía con la cabeza -gelato, toro... voy a ser papá...


Camino a Tíbet, Nepal

Una vez se pusieron en marcha, solo les quedaba viajar por horas en tren hasta llegar a Tíbet. Mu se mantenía preocupado por lo que había sucedido con el dije de Aldaberán y por lo tanto hablaba muy poco. Aioria por su parte se hizo un ovillo junto a Biralo y ambos dormían profundamente.

-Par de gatos, entre ellos se entienden -Shura estaba al lado de Mu con los brazos detrás de la cabeza y las piernas estiradas cuan largo era, apoyadas en el asiento de enfrente -sigues preocupado- afirmó el español, enderezándose en su lugar -¿te sentirías mejor si hablas con los demás?

A Mu se le iluminó el rostro -¿eso se puede?

-Supongo que si, dame el móvil -Mu sacó el teléfono de su mochila y se lo entregó al español- a ver, según entendí esto funciona así -dijo Shura mientras el lemuriano miraba lo que hacía, con infantil curiosidad- bien... carnerito necesito que me leas estas instrucciones por favor...

Si bien es cierto, ninguno de los dos tenía un pelo de tonto, aquel folleto de instrucciones, estaba escrito en un lenguaje técnico, que ninguno de los dos dominaba en absoluto, fue por ello que hasta que pasó un largo... larguísimo rato, Shura encontró los contactos y había solamente cuatro nombres guardados; grupo azul, grupo verde, grupo negro y fundación Graude -vamos a ver qué sucede, si... acciono aquí... supuestamente llamaremos a los azules...

-¿Pasó algo Shuris? -preguntó el pelilila al observar a Shura con el aparato puesto en la oreja sin hacer o decir nada.

-Un tono intermitente... oh... ¿hola?

-¿Quién te contestó?

-¿Milo?... alacrán de mierda ¿cómo estás?


Región de Lontania, Suecia

Varias horas pasaron, antes de que decidieran levantarse de donde charlaban. Afro, se dirigió a la cocina, en busca de algo de comer y Milo lo siguió, sin parar de hablar, como sucedió en casi todo el rato en que esperaron a que Shaka meditara.

-...y como te seguía contando... la verdad no sé cómo terminé con ella, una cosa llevó a la otra y ya sabes... pasó lo que al final de cuentas tenía que pasar... oye alumina ¿me estás escuchando? -preguntó Milo, al ver a su compañero muy concentrado buscando en la alacena

-Ajá...

-Me estás ignorando arenque...

-No... de hecho, tienes una hora tratando de justificar las razones que te llevaron a quitarle la novia a Camus -contestó Afro, leyendo las instrucciones para preparar una sopa instantánea- ¿qué clase de comida es esta?

-Lo dices de forma que suena horrible... la pobre estaba desconsolada y yo... yo me sentía muy solo también... Camus estaba muerto -se justificó con drama el escorpión.

-Sabes qué... escorpioncito –dijo el peliceleste ignorando las razones de Milo- vamos al albergue y usemos esa tarjeta de crédito en una cena decente -sugirió el pez, volviendo a su lugar unas latas de atún- ¿pescado en lata? es simplemente asqueroso

-Aquí lo almacenan curado y a ti te encanta

-Si, pero es comida de verdad... casera… estas cosas están llenas de porquerías químicas…

-Igual que tus cigarros

Afro volvió a ver a Milo con una mueca de malicia y no pudo evitar una carcajada -si Milo... igual que mis cigarros...


Un rato después, la mesa estaba servida. Tenían salmón ahumado, albóndigas con salsa de arándanos, papas horneadas, repollo encurtido, tunnbröd*, cerveza y de postre, bollos rellenos de crema, recién hechos.

-Esto... se ve delicioso -dijo Milo colocando los cubiertos y mirando al pez, quien no contestaba, ya que trabajaba muy concentrado en que todo el menaje de la mesa estuviera perfecto- mmm… si que eres callado Afro ¿te molesta que yo hable tanto?

Afro soltó una risilla, sin dejar de mirar la vajilla, pulcramente colocada.

-Para nada... me gusta escucharte

-¿Que te gusta... escucharme?

-Tienes mucho que contar... has tenido una vida buena y me gusta… me relaja… quisiera tener la mitad de tu suerte…

-Oh -para Milo, aquella confesión de Aphrodite era una sorpresa, siempre había pensado que el pez era una de esas personas, que se sentía tan perfecto, que no creía necesitar a nadie y que por eso prefería su jardín que a la gente- ¿quieres... cambiar tu suerte pecesito?

Aphrodite arqueó las cejas extrañado y afirmó en silencio.

-Bien hermano... entonces compartiré mi suerte contigo -le dijo el escorpión pasando el brazo por los hombros del peliceleste a riesgo de que este hiciera un mohín y lo alejara por las malas, como hacía siempre al sentir el contacto de otra persona- las cosas van a cambiar a partir de ahora... te lo prometo... ya no vas a estar solo...

El excaballero de Piscis agradeció la sinceridad de las palabras de Milo, dedicándole una de sus bellas sonrisas -gracias... brör


Un rato después en la habitación grande de la cabaña

"1979"** sonaba relajando el ambiente en la acogedora cabaña. Y es que, como el caballero de escorpión había dedicado mucho tiempo en usar el teléfono celular, descubrió que el aparatito, podía sonar cualquier canción que se le antojara. Según sus propias palabras, solo tenía que escribir el nombre de la pieza y voilá. Para ese momento, en el cual retozaban después de la cena, estaba al aire la quinta complacencia solicitada por el excaballero de Piscis.

Mientras oían música, se reían a carcajadas por las imitaciones de Shaka y lo malo de los chistes de Milo. Después de un rato de diversión, el escorpión se levantó de la cama y dijo solemne –bueno caballeros, llegó la hora- Shaka y Afro se volvieron a ver y arquearon las cejas, un tanto preocupados por el anuncio del peliazul

-Como no podemos salir al albergue principal por el frío, no tendremos vida social hoy, así que... aprovecharemos el tiempo para aprender un par de cosas muy útiles -terminó Milo con porte estoico

-Ok, Milo -dijo Aphrodite con precaución, mirando a Shaka de reojo, quien mantenía los ojos muy abiertos- ¿de qué demonios hablas?

-A partir de esta noche, ustedes dos se convertirán en el centro de atención de cualquier reunión o fiesta... las mujeres no se cansarán de asediarlos

El rubio y el peliceleste no pudieron ocultar su desazón ante las palabras de Milo, las cuales sonaban más a amenaza que a otra cosa.

-Esta noche... aprenderán a bailar

-¿A...a aprender a qué? -dijo Shaka con un hilo de voz

-Clases de baile... y con el mejor maestro -Milo se paró en la cama y se puso la mano derecha en el pecho, mientras levantaba la barbilla y miraba a los otros hacia abajo- o sea... yo...

-Pe...pero Milo

-Nada... un hombre que sabe bailar... es un hombre al que le sobran las mujeres...

Afro y Shaka palidecieron, todo eso sonaba simplemente aterrador.

-Vamos chicos... no pongan esa cara... no será tan malo

-Yo no... ¿qué es eso? -preguntó Shaka al escuchar una musiquita chillona y repetitiva.

-Está sonando el teléfono


Camino a Tíbet, Nepal

-Bicho endemoniado... ¿tanto tiempo?

-¿Cabra loca?... ¿eres tú?

-Dime que no has vuelto a soñar que soy un muerto viviente...

- No como cadáver, pero si te he visto en sueños

-Oh -dijo Shura aterciopelando la voz con malicia- ¿y cómo estuve? -preguntó y de inmediato se tapó la boca para que Milo no lo escuchara riéndose.

-Cabra imbécil... qué crees que...

-¿Qué pasa Shura? -preguntó Mu al escuchar los gritos de Milo en el teléfono.

-Nada Mu... tápate los oídos... lenguaje no adecuado para carneritos -contestó Shura riendo con gana.

-No soy un carnerito -dijo Mu arrugando la naricilla enojado y arrebatándole el teléfono al español, quien no dejaba de carcajearse- hola -Mu abrió los ojos a más no poder, al escuchar la retahíla de insultos con la que Milo se refería a la madre del español- MILO... ¿cómo puede salir tanta basura de la boca de una persona que se ve medianamente normal como tú?

-¿Mu? ¿carnerito?... hey perdedores... es Muito -gritó Milo a sus compañeros de viaje- ¿qué tal todo? dile al imbécil de Aioria que lo extraño... y a la cabra que lo voy a aguijonear por...

-En este momento... Aioria está dormido... y Milo, no le voy a repetir eso a Shura...

-Tu siempre tan decente... no te han pegado lo ordinario esos dos que están contigo...

-Ellos son buenas personas... y muy honorables también...

-Oiste alumina... dice Mu que la cabra y el gato son personas buenas... y honorables

Al otro lado de la línea, Mu pudo escuchar cuando Milo y Afro empezaron a carcajearse y entonces arqueó las cejas- Milo... Milo!... ¿Shaka puede hablar?

-Sí... -la risa casi no dejaba hablar al de escorpión- ¡buda... te llama el carnero!

Mu esperó pacientemente a que Shaka contestara, un poco nervioso también por hablar con su amigo, después de tantos días. Al no recibir más que el sonido de Afro y Milo conversando a lo lejos, supuso que el rubio no sabía qué hacer con el teléfono -¿Shaka?... soy yo Mu... ¿estás allí?

-Si

-¿Dónde están?

-En Laponia

-Y... qué tal?

-Hace frío todo el día y toda la noche

-Pero... puedes meditar

-No, acordamos comunicarnos más

-Oh, eso es un problema

-Mu

-¿Si Shaka?

-Te... te extraño mucho

Mu suspiró contento por las palabras del indio y bajando notablemente el volumen de su voz para no ser escuchado, continuó la conversación en sánscrito -yo también te hecho mucho de menos... ¿aparte del frío... cómo estás?

-Satisfecho... acabamos de comer y dice Afro que seguramente tengo el trasero semi-congelado...

Ahora Mu si que estaba sorprendido por el lenguaje soez de Shaka.

-Oh- fue lo único que atinó a decir, ante el recién adquirido léxico de su amigo y mejor decidió cambiar de tema- ¿Qué tal... la comida?

-Todo tiene pescado... pero hacen buenos encurtidos de verdura y conservas de fruta... el pan es muy bueno...

-Me alegra que estés bien -Shura miraba a Mu con una risilla bailándole en los labios. En ese mismo momento, Aioria comenzaba a despertarse, estirándose perezosamente.

-¿Qué hay de nuevo... cabra? -preguntó volviendo a cerrar los ojos.

-Logramos comunicarnos con los chicos azules -Shura comenzó a susurrar- el carnerito quería hablar con Shaka...

-Entiendo -contestó Aioria con una risilla- carnerito... dile al bicho que no dejo de pensar en él... ¡porque me quedó debiendo ochenta euros de naipes!

Mu hizo una mueca de fastidio y continuó con su conversación ignorando a Aioria -Shaka... ¿de verdad todo ha estado bien? ¿no te ha ocurrido algo extraño?

-Afro nos llevó a un baño sueco y después de estar dos horas en un sauna nos lanzó al agua helada de un lago...

-¡¿Los lanzó al agua helada?!

-Si... -Shaka susurró- parece que todo es parte de un ritual nórdico... todos estaban desnudos... hombres y mujeres...

-Oh... qué exótico

-Cuando estábamos congelándonos en el agua, unos seres nos atacaron y casi me ahogan, sabes que mi fuerte no es nadar

-Shaka... por amor a la diosa ¿estás bien?

-Si, lleno de rasguños

Mu empalideció y tragó con dificultad -Shaka, de casualidad, esos seres ¿querían el dije?

-Me parece que si, los rasguños están por todo mi cuello... por cierto Mu, Milo dice que él los vio claramente y que le parecieron sirenas


Santuario, Atenas, Grecia

-¿Podrás encargarte de todo Marín?

-Será un honor, su Ilustrísima

-June y Geki serán tus ayudantes

-Entendido, señor

Para Marín de Águila, ser nombrada como coordinara del recibimiento de los caballeros dorados al Santuario, era una muestra de la más absoluta confianza de parte del Santo Patriarca. La tarea era tan importante, que Shion la eximió de todas sus responsabilidades como segunda al mando, para que se dedicara cien por ciento a su nueva encomienda.

Para esos días, el Santuario era un hervidero. Estaban a dos semanas del regreso de la disuelta Orden Dorada, la luna de cosecha se celebraría en menos de un tres semanas y el Patriarca solicitó, que once de los doce templos, estuvieran habitables.

-Caballeros y amazonas -y le sostuvo la mirada al caballero de Lacerta- espero que esté claro que todas las tareas tienen la misma prioridad -los presentes asintieron en silencio.

Desde su regreso de Japón, el Patriarca parecía más concentrado en sus tareas de lo habitual. El siempre energético Shion, podía aparecer de repente en cualquiera de los templos para una inspección, lo cual tomaba desprevenido a todo el mundo. O convocaba a reuniones sorpresa cada vez que se le venía una idea a la cabeza. Horas antes de solicitar la presencia de algunos caballeros de plata y bronce, estuvo encerrado por lago rato con Dhonko, Shun de Andrómeda y una mujer que nadie conocía, pero quien al parecer, era una persona de cierta importancia.

-Kalia, asumirás las tareas de Marín, al lado de Misty

-Sí señor -contestó la peliceleste con una reverencia y el puño colocado sobre el pecho.

-Algor, Dhorte, Shaina e Ikki, ustedes quédense, los demás pueden retirarse

Los caballeros y amazonas, no mencionados por el Patriarca, hicieron una reverencia, con el puño derecho en el pecho y se retiraron en orden, dejando a los otros en posición de absoluta sumisión frente al lemuriano y al maestro Dhonko de Libra, quien se encontraba de pie, al lado derecho del trono.

-Necesito que participen en una misión vital para la Orden, estarán bajo las órdenes del maestro Dhonko de Libra -el aludido asintió muy serio- irán al Inframundo

Los cuatro guerreros, levantaron la cabeza, lanzando miradas de desconcierto; los caballeros de la Orden de Atena no iban al Inframundo así no más, eso podía significar una afrenta contra la Orden de Hades, con la que además no estaban en muy buenos términos.

Pero era la palabra del Patriarca y eso nunca se discutía.


-Quisiera saber cuales fueron tus criterios de selección para mis compañeros de misión...

-¿Tienes algún problema con ellos?

-No, pero no los hubiera elegido... a Algor si, si esto fuera una batalla... es decir, es excelente guerrero... pero la misión es de investigación, Dhorte está guapa... pero no la conozco... y...

-¿Que dijiste viejo sinvergüenza? -preguntó Shion en medio de una carcajada.

-No he dicho nada que no sea cierto

-Es demasiado grande para ti y además, demasiado joven ¿no te da pena? -susurró el Patriarca- debe llevarte una cabeza de estatura -Dhonko se encogió de hombros con una risilla- pero de todos modos, no te la puse de compañera para que la conquistaras

-¿Entonces?

-Quiero que los vigiles... a todos

Dhonko se puso serio y frunció el ceño, tomando al peliverde del brazo y arrastrándolo con él a un sitio seguro para hablar -¿qué me estás ocultando lemuriano?

Shion le lanzó una de sus "miradas de examen", como las llamaba Saga y suspiró resignado, sabía que no podía ocultarle nada a Dhonko, al menos no para siempre.

-Hace unas semanas June de Camaleón recibió una herida de cosmo que casi la mata, Argol la trajo al Sanatorio, sin dar una explicación convincente de lo que sucedió. La semana pasada, Ikki reportó haber encontrado a Dhorte buscando algo en el sótano de Acuario... lo cual es sospechoso

-Pero... ¿qué hacía el Fénix en Acuario?

-Eso también es sospechoso, además, Ikki es el hermano de Andrómeda y no sabemos a qué atenernos con Hades habitando en el cuerpo del chico...

-No tienes que desconfiar de Shun -dijo Dhonko a manera de regaño.

-De Shun no desconfío, desconfío de Hades y creo que tengo suficientes razones para eso, viejo cascarrabias...

-¿Y la de Ofiuco?

-Creo en ella plenamente para que te eche una mano si se complican las cosas... en los otros tres no

Dhonko asintió muy serio, debía confiar en la afinada intuición de su mejor amigo y en su experiencia como guerrero. No solo tenía que mantener sus sentidos alerta, para evitar que aquella visita al Inframundo se convirtiera en un problema diplomático mayúsculo, sino que tenía que mantener vigilados a tres de sus compañeros.

De algo sí estaba seguro, Shion nunca se la ponía fácil.


Toscana, Italia

Un rato después de que les informara a sus compañeros que iba a ser papá, Camus y Aldaberán, quisieron sacarlo de sus pensamientos llevándolo a la playa y de allí acordaron nadar hasta una isla que se veía a unos cuantos kilómetros de donde estaban, la verdad, es que a todos les haría muy bien algo de ejercicio.

Una vez llegaron a la pequeña isla, se instalaron en la playa a disfrutar de la bellísima vista del Ligure, con sus aguas calmas de ese color azul cobalto tan hermoso.

-Ufff cabrones esto es vida -comentó el de cáncer tendido debajo de un árbol.

-Ni que lo digas -Camus recompuso sus anteojos para el sol y colocó los brazos detrás de la cabeza, mientras se iba resbalando lentamente por el tronco del árbol donde se recostaba- la brisa es exquisita... hey Alde te vas a petrificar allí...

Aldebarán tenía al menos una hora de estar tirado en la arena.

-No te preocupes, estoy acostumbrado al Sol... hey Angello ¿vas a seguirte torturando con la visión de verte cambiando pañales?

El aludido sonrió, mientras mascaba una pajita -no... más o menos lo sospechaba... además no se me hace tan malo eso de establecerme y cambiar pañales

Los otros dos se volvieron a ver sorprendidos -¿estás bromeando? ¿sigues allí cangrejo o te secuestraron?

Angello dejó escapar una carcajada –no, en serio… a pesar de que cuidarlos a ustedes me traumó de por vida, siempre quise formar una familia y tener bebés y eso…

-Lo oigo y no lo creo –afirmó Aldebarán riendo- ¿se imaginan ese retoño? Ojalá y se parezca a la mamá

-Cállate toro… va a ser un niño fuerte y guapo como su padre

-¿Y si es niña? –preguntó Camus serio como siempre.

-Oh… no había pensado en eso… entonces será mi principessa y me veré sometido a un régimen matriarcal…

-Eso no suena tan mal –dijo Camus viendo a la nada, ante la sorpresa de los otros- a mi no me molestaría

-Ustedes si son un par de mandilones… hey vamos a snorkelear un rato para sacarles esos pensamientos de la mente –dijo el toro decidido- ¿Tienes allí los snorkel Angello?

El cangrejo señaló perezosamente una redecilla que estaba a unos pasos de donde él retozaba.

-Me gusta la idea de ir a explorar un poco, cerca de las rocas -dijo Camus levantándose de donde estaba para ir en busca del equipo- por lo visto, Angello se quedará aquí el resto del día

-Ya no te alteres aguador, yo los acompaño -Angello se levantó de sopetón y fue en busca de los accesorios- vamos toro, apresúrate que el agua nos espera

-El que llegue de último al agua se comerá un erizo crudo en la cena –gritó el toro de repente ante sus compañeros quienes emprendieron la carrera en medio de empujones y golpes, hasta que cayeron de sopetón al agua, carcajeándose como chiquillos.


El Cairo, Egipto

Después de la conversación que tuvo con Kanon, salieron a pasar el rato a una disco cercana al hotel donde se hospedaban en el Cairo. Aiorios pasó enojado por el comportamiento de Kanon, quien se paseó como un verdadero playboy entre las mujeres, dejando en evidencia sus intenciones de cama con cada una que le gustaba, lo peor de todo es que tuvo suerte y al final se desapreció con una hermosa mulata, quien parecía estar interesada en él cuando llegaron, sin embargo, después de lo sucedido en Israel, francamente no tenía ganas de un romance de una noche.

-Maldito idiota- se dejó decir, mientras bebía su tercer trago de vodka con jugo de naranja, al tiempo que Kanon salía del local con la chica rodeada por su brazo. Como si estuviera consciente de que Aiorios tenía el estómago revuelto con su comportamiento, se devolvió antes de salir y le dijo al oído –recuerda lo que te dije arquerito… ten cuidado con Saga

-Eres lo peor Kanon

Kanon soltó una carcajada –no arquerito… no soy lo peor… los dejo… tengo que hacer –dijo despidiéndose, mientras les guiñaba el ojo.

Saga, por su parte, estaba tan pasado de tragos, que aunque se le insinuara la mujer más hermosa, no se daba cuenta o fingía demencia -do... donde está... Kanon -preguntó hipando.

-Acaba de irse con una morena muy guapa y se despidió de ti, por cierto

-¿Se irá a... acos..tar con... ella? –dijo riendo con malicia

-Seguro y... lo lamento por ella -contestó el arquero enojado al principio, pero al ver la carcajada del otro, terminó contagiándose de risa- ahora si que me siento... idiota -por fortuna, las carcajadas de ambos amigos, no se escuchaban debido al volumen de la música.

Después de un lapsus de risa, Saga calmó el semblante, mientras jugueteaba con el borde de su vaso -sabes Aiorios... el whisky nunca me ha gustado- dijo olisqueando el contenido de su vaso- en el inframundo... la mayor tortura por la que pasé... fue el tufo a whisky del heraldo de Ares, cuando se acercaba... para ver si Afro y yo estábamos conscientes para otra paliza... -Saga se rio con desgano- el maldito se moría de risa cuando... alguno no podía ponerse de... pie...

-Saga... -Aiorios pensaba preguntarle si era cierto lo de Cabo Sunión, sin embargo, en ese momento Saga definitivamente no estaba en condiciones de contestar, así que decidió que era el momento de volverse al hotel. Buscando en su billetera, sacó un dinero y pidió la cuenta.

-Son setenta y ocho dólares

-Oiga... es demasiado -reclamó el arquero molesto.

-El otro... la copia de este... no pagó su consumo porque evidentemente -dijo mirando a Saga, quien estaba en la barra- vino con ustedes... a menos que haya sido el gemelo muerto de mi papá...

-Ya ya, no tiene que ponerse altanero... tome -el arquero pagó el saldo y con dificultad, levantó a Saga, quien había pasado por todas etapas de la embriaguez y estaba a punto de desplomarse dormido.


Al día siguiente, El Cairo

Un ardor molesto en el cuello, lo obligó rascarse. Estirándose perezosamente, se dio vuelta y quedó boca arriba, sintiendo una punzada en la sien que lo obligó a levantarse para cerrar las cortinas que alguno de esos gemelos fastidiosos, abrió al amanecer. Volvió a acostarse bufando enojado y otra vez sintió la misma molestia. Ya frustrado por no poder dormir hasta tarde, se dirigió al baño a descargar la vejiga.

Una vez allí, comenzó con la tarea. Silbando una tonadilla frente a la loza, dejó que el líquido abandonara el cuerpo y un suspiro de placer salió involuntario de sus labios, cuando el dolor en la parte baja del vientre se esfumó.

Mientras acomodaba su miembro en la confortable calidez del bóxer, miró hacia el piso de azulejos blancos y descubrió con preocupación un camino de goterones de sangre. Sin llamar primero a sus compañeros, decidió seguir el rastro rojo, el cual lo llevó hasta la tina del baño y al abrir la cortina, ahogó un grito de asco.

Tirada como si de una muñeca estropeada se tratara, se encontraba el cadáver de la mulata de la disco, aquella hermosa mujer, que tuvo la mala suerte de toparse con Kanon.


Región de Laponia

Las clases de baile de la noche anterior, llegaron a su fin, en el momento en que Shaka y Afro, decidieron que no querían seguir como pareja de baile, para que Milo se riera.

Afro alegó además, que era necesario descansar para la jornada de esquí al siguiente día, ya que era una actividad físicamente muy demandante y tenían que guardar energías.

En cuanto al lugar, Laponia, no era ni la mitad de lo que Shaka se había imaginado. Para él las brusquedades del clima nunca fueron problema, eso sí, mientras se mantuviera meditando, sin embargo, desde que llegaron al acuerdo de que dejaría la meditación para comunicarse más con sus compañeros, el calor extremo y en este caso, el frío extremo, eran su mayor martirio.

Aphrodite aseguraba, que no era normal que a mediados de octubre, la temperatura estuviera tan baja (-20 C), sin embargo, tanto él como Milo, estaban felices de presumir sus talentos como esquiadores, en los impresionantes saltos que bajaban por las colinas empinadas de los complejos de esquí y por lo tanto el frío era lo de menos para ellos.

Ataviado con el equipo para esquiar y tratando de mantener su cuerpo caliente, Shaka se dirigió detrás de sus compañeros, a la estación del teleférico que los llevaría directo a la cima de la montaña. Durante el trayecto en la hamaca, Milo y Aphrodite no paraban de observar al rubio, a quien se le veían solamente los ojos, a través de los lentes para la nieve.

-¿Eres Shaka verdad? –interrogó Milo picando al muchacho en las costillas con la punta del dedo. El aludido asintió con un movimiento de cabeza, mientras observaba nervioso la subida hacia la montaña.

-Shaka –dijo Aphrodite carcajeándose de repente, al ver las piernas del muchacho completamente estiradas- ¿cuánta ropa te pusiste?

-Tofa e enfonmbé –Milo le bajó el pasamontañas y la bufanda, para descubrirle la boca y entender lo que decía- que toda la que encontré

-¿Tienes puesto más de un enterizo? –preguntó el pez a lo que Shaka respondió afirmativamente- y de casualidad ¿estás usando más de un pantalón?- el rubio levantó cuatro dedos y el peliceleste no pudo evitar comenzar a carcajearse- ¿puedes doblar las piernas? –Shaka negó con la cabeza- te va a costar esquiar

-Foi a jafer fo e puefa… -balbuceó el rubio encongiendo los hombros

-Creo que significa, voy a hacer lo que pueda en bufandesco…

-Gracias por la traducción Milo –sonrió Aphrodite- Shaka en serio, deberías desprenderte de algo de ropa...

-¿For qué?

-Porque con tanta ropa tendrás la agilidad de un muerto


El Cairo, Egipto

Quizá fue por la impresión, quizá porque hace mucho que no veía un cadáver, lo que sí era cierto, era que no podía dejar de mirar la expresión vacía de los ojos de aquella morena, sin que se le revolviera el estómago.

-Que pena arquerito... la idea era que no te dieras cuenta de este... desastre

Aiorios, sintió un escalofrío en la nuca, al escuchar la voz ronca a sus espaldas- ¿Kanon?... ¿qué significa esto?... -atinó a balbucear sin volverse.

-Ella no cumplió... tú sabes... -contestó el otro como si aquello se tratara de una anécdota.

-¿Por qué la asesinaste cobarde? -preguntó el arquero volviéndose hacia el gemelo.

-Ya te lo dije... no cumplió, sin embargo... es una suerte que yo esté aquí, porque logré hacer el trabajo que ella no hizo...

-No sé a qué te refieres Kanon, pero esto no se va a quedar así -siseó el arquero furioso.

Estaba decidido, Kanon había llegado muy lejos y si era necesario acabar con él... lo haría. Preparándose para atacarlo, se llevó la mano a la nuca, en un rápido movimiento, para sacarse el dije y así abrir su brazalete.

-Me imagino que estás buscando esto -dijo Kanon mostrándole la reliquia a Aiorios.

-¿Quién... o qué eres? -preguntó Aiorios caminando hacia atrás, hasta toparse con la pared del baño, el aura de Kanon era aterradora.

-Soy Kanon Vangelis... tu amigo ¿quién más? -respondió el peliazul, ladeando una sonrisa, mientras mostraba el objeto brillante, que sostenía en su mano derecha y que mantuvo oculto hasta ese momento.

-Qué... me vas a cercenar el cuello como a ella... ¿la degollaste con eso verdad?

-Eso no te importa -respondió el hombre abalanzándose de pronto sobre el arquero con el cuchillo que empuñaba, listo para clavárselo en el pecho- muérete arquerito, para que le hagas compañía a esta inútil...

Aiorios, arrancó ágilmente el botiquín y lo usó como escudo contra su atacante, quebrándoselo en la cabeza -tú no eres Kanon...

-Eso es lo que quisieras -contestó el peliazul, sacudiéndose los restos de madera y vidrio de la cabeza, preparándose para atacar de nuevo.

-Kanon es zurdo... tú me atacaste con la derecha... nunca conocí persona más torpe usando la diestra como mi amigo Kanon

El hombre se carcajeó con gana- me advirtieron sobre la suspicacia de los caballeros dorados, pero me sorprendes... la verdad... mereces mantener tu vida- dijo el peliazul, desistiendo del ataque, guardando el dije en el bolsillo para luego dirigirse hacia la tina.

Un portal semejante a un agujero negro se abrió delante de la sorprendida humanidad del arquero, quien sabía que era una tontería enfrentarse a aquel individuo, sin salir gravemente herido. Así que con impotencia, se limitó a observar la silueta del hombre cargando el cadáver de la morena en brazos, desapareciendo en la oscuridad.

Agotado por la tensión del mal momento, se dejó caer al suelo, resbalando su cuerpo por la pared. Sentado allí, meditó unos momentos lo sucedido, tratando de mantener la calma. Se acarició la piel escoriada del cuello, donde antes estuvo el dije e intentó ordenar sus ideas, sin embargo, se levantó de repente cuando notó un detalle: ¿por qué a pesar del escándalo... Saga no intervino?

Saga... Saga... comenzó a llamar, mientras iniciaba la carrera en busca de su amigo, sin embargo no obtuvo respuesta.


Inframundo... horas después

La diosa Perséfone, caminaba delante de la comitiva enviada por Shion, sirviéndoles como guía dentro de los dominios del Reino de los Muertos. A su lado derecho, iba el caballero de Andrómeda y al izquierdo la Dama Pandora.

La hermosa reina de los Muertos, les dio un cálido recibimiento, ignorando los gestos de desaprobación de los tres jueces, cuya lealtad era más fuerte hacia la Dama Pandora.

Pandora, por su parte, apretaba los dientes furiosa con cada orden que Perséfone giraba, en contra de lo que ella creía correcto. Y la diosa, disfrutaba contrariando a la pelinegra cada vez que se le presentaba una oportunidad, situación, que por lo demás, fue muy evidente para los visitantes atenienses.

-Creo que tendremos una pelea de mujeres pronto –dijo Ikki a Shaina con una gran sonrisa en los labios, mientras caminaban detrás del grupo, justo delante de Dhorte y Algor que iban de últimos- eso quiero verlo

-Ikki, de verdad que eres ladino… deberías parecerte más a esa dulzura de hermano que tienes

-Yo creo que te gustaría más que me parezca a Seiya –dijo el Fénix guiñándole un ojo a la peliverde, quien bufó debajo de la máscara.

-Me agradaba más el Ikki al que no le importaban los demás –respondió ella a la broma- o los asuntos de los demás

-Pues a mi me encanta infortunarte… y por cierto… que mal gusto tienes Ophiucus

-Cállate –susurró la amazona dándole un codazo en las costillas- no seas latoso

-Esta misión es más que aburrida –comentó el Fénix en medio de un bostezo- lo único que quiero es salir de este espantoso lugar y volver solo cuando la Parca me traiga en sus brazos…

-Ni la Parca te quiere Fénix …–Shaina no era de esas que se quedaba callada ante las bromas de los caballeros de bronce, y generalmente, ellos terminaban por rendirse ante sus comentarios ácidos, todos excepto el Fénix.

-Ya entendí por qué estas con Seiya…

-¿Ah sí?

-Porque eres igual de fastidiosa que él…


Tíbet, Nepal

-Entonces a Shaka también lo atacaron

-Si Aioria... al menos ya estamos en contacto tres de los cuatro grupos y acordamos proteger las reliquias...

Deteniéndose al frente de los otros dos, Mu se dedicó a contemplar nostálgico el paisaje- ya llegamos... bienvenidos a mi hogar... esto es Jamil

Shura y Aioria se detuvieron a ver el lugar, frente a ellos se extendía un puente de hamaca, y al fondo se erguía orgullosa una curiosa torre, construída bajo un canon arquitectónico desconocido para ellos dos. El clima era frío y húmedo y la neblina cubría con una espesa capa todo el lugar. Debido a la altura, la respiración se tornaba dificultosa y las plantas no crecían mucho.

-Mu... ¿fue aquí?

El pelila asintió en silencio -fue aquí a donde huí, cuando murió mi padre... tenía siete años

-Mu, eso debió ser muy duro -Aioria le dio un par de palmaditas en la espalda al pelilla- eras muy pequeño

-Si, al principio me daba mucho miedo ¿lo escuchan?... ese sonido... sale de esta gruta -dijo señalando el abismo que se abría ante ellos y el cual se cruzaba a través del puente- en algunos momentos... esos gemidos son más fuertes... así que me escondía en mi cama y me cubría con las mantas hasta que dejaban de escucharse... al amanecer

Shura solo pudo bajar la mirada, lleno de tristeza. Era sobreprotector y su único deseo siempre, fue que sus compañeritos más pequeños estuvieran bien y que nadie les hiciera daño. Conocer la realidad que Mu vivió durante los días oscuros, lo hizo sentir culpable y miserable otra vez.

-Shura... no es culpa tuya -dijo Mu adivinando los sentimientos que el español dejaba ver en su expresión de profundo dolor- vamos -dijo el carnero abrazando a sus dos compañeros- todo pasó ya... y bueno... estaremos juntos al menos en este viaje... dormiremos en la torre y mañana continuaremos el ascenso

-Mu yo... -quiso disculparse Shura

-Ya Shura, es en serio... no más disculpas, ni remordimientos... estamos juntos y tenemos tiempo para remediarlo... así que andando ¿de acuerdo?

Shura contestó con una sonrisa algo triste, pero tomó aire con fuerza y decidió seguir a sus compañeros hacia el puente de hamaca... hasta el fin del mundo si fuera necesario.


Región de Laponia

Las lecciones de esquí para Shaka, salieron tal y como había previsto Aphrodite; un verdadero desastre. Empezando porque la cantidad de ropa en la que se embardunó el rubio, no le permitía moverse libremente, seguido de su falta de interés en cualquier deporte, que no fuera artes marciales y por último, su intolerancia total al frío.

Era pasado el medio día y la mañana se les fue, entre tratar de persuadir a Shaka que esquiara y buscar a Milo, quien en varias ocasiones trastabilló aparatosamente por las colinas. A pesar de que era muy buen esquiador, el escorpión, no estaba acostumbrado a las empinadísimas laderas de Laponia, sin embargo, antes de que se retiraran a almorzar, ya había dominado la mayoría de las colinas y decidieron dejar para la tarde la aventura en el llamado "Toppen av död" o pico de la muerte.

-Para dominar el "Toppen av död", tienen que poner su mente en blanco –aconsejaba Afro, dando sorbos a una humeante taza de chocolate caliente- serán uno con la ladera y bajarán por el lado izquierdo… jamás… jamás por la derecha…


Shaka era distraído, quizá demasiado. De entre todas sus asombrosas habilidades, tenía la capacidad de ignorar por completo lo que no le interesaba y las indicaciones que Aphrodite les daba para bajar el risco, no le interesaban en absoluto.

Mientras escuchaba alejarse de su mente la voz del peliceleste, vio asomarse detrás de un árbol, unos cien metros mas abajo, la nariz de un reno, el cual olisqueaba a su alrededor en busca de algo interesante que comer.

Shaka nunca había visto un reno en vivo y la curiosidad por verlo más de cerca, lo llevó a bajar por la ladera, hasta donde se encontraba el enorme animal, el cual, contrario a lo que el rubio creería, se acercó para tener contacto con él y comenzó a olisquear los bolsillos de su abrigo.

-Hola amigo… qué sorprendente osamenta –decía Shaka admirando su imponente majestuosidad- ¿tienes hambre?... son zanahorias, las llevo para merendar ¿quieres?


-Mmmm, Afro

-El lado derecho está lleno de cuevas emergentes, que se atraviesan en tu camino y estrellarse en una de ellas los mataría…

-Afro…

-Recuerden enanos, si tienen algún problemas me silban, tampoco griten muy fuerte, porque es zona de avalanchas y la nieve nueva, como la que tenemos en este momento, tiende a estar floja…

-Afro...

-Si se topan un reno, tengan cuidado y esquívenlo, chocar contra un reno es matarse…

-Afro...

-Y por sobre todo recuerden… no desviarse por el lado derecho

-Afro… el lado derecho… ¿es ese por donde está bajando Shaka?


Más allá de la Giudecca

-Caballeros, amazonas… está es la "entrada" que abrieron los Caballeros Dorados, durante la batalla contra el señor Hades –señaló Pandora, levantando una ceja y mostrando una sonrisa sarcástica- me imagino que el caballero de Libra… lo recuerda –el aludido le dedicó una sonrisa a la pelinegra- como podrán imaginarse… semejante brecha dejó al Inframundo en una situación… vulnerable

-Pandora… explícate por favor

-Mi señora –contestó ella a su diosa, con una forzada reverencia, antes de comenzar la explicación –como ustedes sabrán, en la Era del Mito, cuando los dioses convivían directamente con los hombres, Zeus enfrentó a su padre, Cronos, por el dominio del Universo. En esta guerra, los Titanes sucumbieron ante los Olímpicos, quienes los encerraron en la prisión del Tártaro…

-Y se supone… que recayó en la Orden de Hades la vigilancia de este abismo… -intervino Shun como en medio de una ensoñación, mientras acariciaba el borde de roca y metal fundido, que rodeaba el boquete abierto, en lo que fue el Muro de los Lamentos.

-Sí… mi señor –dijo Pandora como por reflejo, acompañando su afirmación con una reverencia- desde que el Muro de los Lamentos… cayó, gracias a la desafortunada intervención de la Orden Dorada –Perséfone le lanzó a la pelinegra una mirada furiosa, Pandora se aclaró la garganta y continuó- y debido a las terribles consecuencias de las heridas que recibió el señor Hades en la última batalla… nuestras defensas se han debilitado y sospechamos que se están llevando a cabo, algunos movimientos importantes en el Tártaro…

-¿Cómo lo saben Dama Pandora? –preguntó Dhonko ignorando las indirectas anteriores.

-Tuvimos algunos reportes de vigilancia… al parecer, las sirenas se declararon rebeldes contra el Señor Poseidón y… algunos esbirros de Pseudos, han intentado engañar a nuestro espectros… haciéndose pasar por amigos, como ustedes sabrán, ellos tienen la habilidad de cambiar de apariencia...

-¿Saben qué están buscando?

-Los vigilantes de las celdas son los Hecatónquiros, quienes son totalmente leales a Zeus, su liberador, por eso, la única forma de que cualquiera de ellos, acceda a abrir alguna la celda, es que quien lo solicita, le de un obsequio

-¿Qué clase de obsequio?

-Solo aceptan reliquias de los dioses del Olimpo. Hasta hace algún tiempo, esa información la conocían solo los dioses gobernantes, pero aparentemente trascendió y algunas organizaciones humanas, muy poderosas, están en busca de objetos sagrados que sirvan para ganar la confianza de los vigilantes

-¿Quieres decir, que existe una especie de movimiento a favor de la vuelta al poder de los Titanes?... lo que no entiendo es… ¿para qué?

-Sí, señor Dhonko, lo peor de todo es que son hombres comunes… si algunas de las celdas se abren, los dioses libres ayudarán a los otros a salir… estamos hablando de que podemos estar a las puertas de la Guerra del Caos… si la liberación se concreta

-¿Han identificado a quienes están detrás de que los Titanes sean liberados?

-Lamentablemente –intervino Perséfone- son más poderosos de lo que nosotros creemos, están organizados y debilitan a las órdenes divinas que operan en la Tierra de los Hombres, vigilando sus actividades y creando un ambiente negativo para su funcionamiento

Dhonko se quedó pensativo, sin decir nada… ¿esto tendrá que ver con Deucalión?

Un retumbo se escuchó bajo sus pies, interrumpiéndole en sus pensamientos, haciendo que los presentes se lanzaran miradas de desconcierto y un crujido hizo mella de la voluntad de los mas valientes.

Había ocurrido una liberación.


Templo Principal, hora de la cena

-Mmm... tengo que felicitar a Castalia, este asado está exquisito

-Señor, como siempre, ella se esmera por complacerle, sabe que le encanta el cordero -Misty, sentado junto a Shion, saboreaba los exquisitos manjares que tenían servidos al frente- las verduras en salmuera están deliciosas también

El comedor estaba a medio llenar, debido a los miembros ausentes, así que los caballeros de plata compartían con el Patriarca la gran mesa principal, donde normalmente comían los dorados. La cena ese día estaba especialmente exquisita y todos comentaban al respecto, en medio de una camaradería difícil de observar cuando la Orden Dorada estaba presente.

De repente, los sentidos del Patriarca se pusieron en alerta y un silencio absoluto lo envolvió, aislándolo de los sonidos que le rodeaban. Una punzada le atravesó de sien a sien, haciéndolo soltar su copa para sostenerse la cabeza angustiado y un gemido de dolor salió involuntario de sus labios, justo cuando los brazos de Misty lo sostuvieron. En su mente aturdida y en medio de aquel dolor terrible, reconoció los rostros de los doce muchachos que tanto adoraba y que consideraba hijos propios -mis pequeños- susurró débilmente, mientras las lágrimas se resbalaban por las mejillas.

Cuando la oscuridad comenzó a apoderarse de su vista, miró hacia arriba, justo cuando el gigantesco candelabro, que estaba encima de la mesa, comenzó a balancearse suavemente.


Tìbet, Nepal

-Ufff, el aire aquí escacea -Aioria caminaba en medio de Mu y Shura por el puente de hamaca, que cruzaba el gran acantilado hacia la torre de Jamil.

-Traten de no mover el puente, no me gustan las alturas...

-¿Mu y cómo diablos llegabas a la torre?... viviste aquí por más de trece años

-Me teleportaba... realmente nunca crucé este puente... al menos a pie y la verdad me siento algo inseguro porque no puedo usar mi cosmos -contestó Mu, aferrándose a las cuerdas y cerrando los ojos- así que en serio... no se muevan tanto por favor

-Mu es el colmo, hasta Bi cruzó sin asustarse... ¿vas a decirme que el gatito es más valiente que tú? -rió Aioria, mientras comenzó a mover el puente a propósito para que el carnero se asustara. Biralo por su parte, se abrió paso valiéntemente a través de la inestable estructura y con su felina agilidad llegó sin problemas al otro lado, donde se apoyó en sus cuartos traseros a esperar a los demás.

-¡AIORIA!... en serio odio las alturas basta con eso... te voy a acusar con tu hermano...

-Ya gato... déjalo, si no se va a quedar paralizado allí y no nos va a dejar pasar... Mu... camina, me estoy mareando -grito Shura riendo... sin embargo la risa se le apagó, cuando observó a Biralo gruñendo furioso al otro lado del acantilado y caminando desesperado de un lado a otro -chicos muévanse...

Mu se mantenía paralizado al inicio de la hilera, apretando los párpados y tratando de acompasar la respiración -AIORIA BASTA- gritó furioso, sintiendo como el puente oscilaba cada vez más fuerte.

-MU... YO NO ESTOY MOVIENDO NADA...

-Muchachos, corran... ¡está temblando!


Laponia, Suecia

-Shaka espéranos ya vamos por ti -gritaba Milo, mientras bajaban con dificultad, hasta donde se encontraba el indio, junto con el alce- ¿cómo demonios bajó hasta ese lugar sin poder moverse bien?

-Milo -agregó Aphrodite, sentándose para deslizarse más fácilmente, ese lado de la colina era tan empinada, que era muy peligroso si se lanzaban con esquíes, ya que era casi imposible ir a una velocidad en que pudieran controlar sus movimientos- algo me dice que Shaka esquía mejor que nosotros

-No entiendo como no se desnucó bajando por aquí, son casi noventa grados de inclinación

-Lo siento compañeros -se disculpó Shaka, quien salió al encuentro de los otros cuando ya estaban por llegar con él- es que quería observar de cerca un alce -y volviendo a ver hacia atrás, enarcó las cejas extrañado- que por cierto se fue... ah miren -dijo señalando hacia el frente- es ese que corre hacia allá

-Hacia el lado contrario de donde estamos -susurró Aphrodite algo nervioso, al ver que una hembra alce y una camada de liebres hacían lo mismo- chicos, el camino de regreso se encuentra rodeando la colina, así que mejor movamos el trasero

-Ya lo dijiste alumina -continuó Milo colocándose los lentes presuroso- los animales suelen ser más inteligentes que los humanos... Shaka apresúrate a ponerte los esquíes

-¿Pasa algo malo?

-Los animales huyen de algo y no pienso quedarme a averiguar qué es lo que los asustó...

Shaka se encogió de hombros y se dispuso a ponerse los esquíes -¿Qué fue eso? -dijo el rubio mirándose los pies- ¿sintieron?

-Si... el suelo... Afro... el suelo está vibrando!

El de piscis no pudo decir nada, porque para cuando su mente logró intuir qué provocaba el retumbo que corría por la montaña, solo tuvo tiempo de aferrar los brazos de sus compañeros, justo antes de que una avalancha, les cayera encima.


Región de Toscana

Podría quedarme a vivir aquí para siempre... la brisa del atardecer es exquisita

Camus se encontraba recostado en un tronco caído, cual iguana, esperando que el Sol se ocultara, mientras dejaba que la brisa fresca despeinara su hermoso cabello turquesa. Hacía dos horas habían vuelto de su paseo a la isla y retozaban en la playa cercana a la casa, antes de retirarse a cenar.

-Hielo... hace frío... volvamos ya -Angello se levantó con pereza y tomó una chaqueta ligera que llevaba consigo para abrigarse un poco- al menos yo no tengo ganas de seguirme congelando el culo aquí

-No quiero perderme la puesta del Sol, váyanse ustedes...

-No podemos dejarte aquí -advirtió Aldaberán- no sabrías volver y Camus, sí hace demasiado frío, yo la verdad seguiré a Angello- dijo mientras se removía la arena de su ropa de baño, dispuesto a seguir los pasos del italiano.

Camus hizo un ademán con la mano, despidiendo a sus amigos sin decir nada, la verdad estaba pasándola muy bien y no tenía intenciones de moverse... ese era su momento.

-Ya dejémoslo allí que se petrifique si quiere

Camus, volvió a acomodarse en su tronco, aspirando la deliciosa brisa marina y admirando las tonalidades con las cuales cambiaba el cielo. Con suavidad, removía el agua que llegaba tímida a besarle los pies, fría como a él le gustaba... aquello era demasiado perfecto.

Mientras retozaba perezosamente, dejó de percibir la caricia del agua fría en su pie derecho, no puede ser que la marea haya bajado tan rápido, se dijo, seguido de un bostezo.

Enderezando el cuerpo, mientras se apoyaba en los codos, vio con horror, como el mar se adentraba rápidamente, dejando la playa seca, e incluso quedando al descubierto, algunas formaciones rocosas que hasta hacía unos minutos estaban cubiertas por el agua.

Merde... alcanzó a decir el francés, cuando la sombra de una ola gigante lo cubrió por completo, sumiéndolo en la oscuridad más profunda


En algún lugar desconocido.

El eco del goteo sobre la roca, terminó por despertarlo. Cada gota, la sentía como un puñal que le atravesaba por las sienes. Se encontraba recostado sobre la roca de alguna gruta desconocida. Miró a su alrededor, solo había profunda oscuridad.

Levantándose con dificultad, se movió de forma torpe por el lugar, tanteando las paredes y se percató con horror de su situación; estaba encerrado, seguramente, bajo toneladas de roca. Con la mano temblorosa, probó sus dedos humedecidos por el agua que se deslizaba lenta entre los surcos de las rocas, y el inconfundible sabor y aroma del agua del mar inundaron sus sentidos.

Muchos malos recuerdos y traumas volvieron a su mente de golpe, tanto así que comenzó a hiperventilarse, debido a la terrible sensación de sentirse aplastado bajo el peso de esos muros de piedra.

Esto no puede volver a repetirse, no por favor… no puede ser…

Tratando de calmarse, apoyó la frente en la pared de roca, evocando recuerdos de momentos que amaba de su pasado y de pronto comenzó a tararear la letra de una canción que le cantaba Saga en inglés, cuando eran niños y que le servía para tranquilizarse en las noches de tormenta, cuando su padre estaba fuera del Santuario:

"Somewhere over the rainbow...

Las lágrimas comenzaron a correrle por las mejillas, la imagen de Saga cuidando de él cuando eran niños se alojó en su corazón y se torturaba pensando en lo estúpido que se sentía por no haber aprovechado el tiempo concedido para arreglar las cosas con él.

Una sensación olvidada hacía mucho, borró por completo el rencor que nublaba el amor que sentía por su hermano… Saga ya no importa, se dijo a sí mismo decenas de veces… no importa lo que pasó…

Un momento después, su corazón le dio un vuelco al sentir los pasos de alguien. Con rapidez se dio media vuelta y recostó la espalda en la piedra, atento a los movimientos en el exterior. Una luz temblorosa, se vio pasar por una hendija a unos tres metros del suelo y las voces de dos hombres se escuchó por encima del constante goteo.

Hablaban en un idioma que no dominaba, pero que conocía superficialmente, gracias a su pasión por las lenguas, alimentada por la avidez de su maestro de idiomas. Era alguna lengua islámica, seguramente árabe.

-¿Kaifaka?

-Mmm, yaíid

-¿Kami ssa´ah?

-Alhadiata 'ashra wa nnisf

Su entrenado oído, le permitió reconocer algunas de las palabras y se dio cuenta de que hablaban de él.

-No tengo ganas de quedarme

-Te toca vigilarlo… hasta mañana… dale la cena… tiene que estar vivo para cuando él vuelva

-¿Cuánto nos va a dar por esto?... tiene que valer la pena para tenernos aquí en este hoyo día y noche…

-Noventa… billete sobre billete

-Por cierto… ¿le pagaste a la vendedora que le dio el brebaje?

-Cada piastra

Las voces se alejaban, al igual que los pasos y el haz de luz, con desespero trató de concentrarse en seguir escuchando lo que pudiera.

-Más le vale que no nos esté tomado el pelo ¿cuándo viene por él?

-Cuando termine con el gemelo… una venganza personal. Además los otros dos, poseen algo muy valioso… una reliquia, le llamó por un nombre en griego…

Kanon no pudo escuchar el resto, pero aquella conversación contribuyó a su desespero y descargó toda su frustración con un puñetazo en la pared.

De pronto la tierra comenzó a moverse bajo sus pies y lo último que sintió, fueron los golpes de cientos de rocas cayendo sobre su cuerpo.


Continuará…

Gracias, gracias, gracias por todos sus comentarios, de verdad es un gesto que les agradezco porque dan ánimos de seguir (no es que no lo disfrute, pero me gusta saber que alguien lee)

Gracias Jabed, Kaito, Asalea, Melissia, Andromedaaioriossayita, Amaranth9, Mary Yuet, Mariana Elas... gracias por los ánimos, espero que esté cubriendo sus espectativas.

*Pan muy delgadito que comen en Suecia

**De los Smashing Pumpkins