Nota obligatoria: Los personajes de Saint Seiya son obra de Masami Kurumada, yo nada más me dedico a escribir sobre ellos sin obtener nada a cambio más que mucha satisfacción personal y entretenimiento saludable

Primera advertencia: Los doraditos están en problemas, pero aún así, ellos no dejan ni sus malos comportamientos, ni su mal vocabulario. Debido a lo anterior advierto, en caso de que este fic sea accedido por menores de edad.

Segunda advertencia: que va… voy de picada… no se me quita lo romántico.

De asesinos a caballeros: historia de renacimiento y redención


Almas que se encuentran

Torre de Jamil

Frío.

Sentía muchísimo frío.

Le dolía el pecho... un dolor lacerante que subía por la garganta como una quemada helada.

Pronto comenzó a sentir que le faltaba el aire, respirar era demasiado complicado y estaba agotado por el esfuerzo.

-¡Aioria coño... ten cuidado con eso!

El sonido de algún objeto de vidrio que cayó al suelo y se partió en mil pedazos, lo sacó de su angustiante delirio.

Con dificultad, se apoyó en los codos, al tiempo que daba una bocanada de aire, que silbó al pasar por su garganta y salió por su boca como un gemido. Tenía el cuerpo empapado en sudor y temblaba como un conejo. Agotado, dejó caer la cabeza sobre la almohada y cerró los ojos para acompasar la respiración.

-¿Carnerito vas a desayunar?... carnerito ¿pasa algo?

Lentamente se volvió hacia el umbral de la puerta de la habitación, donde se dibujaba al contraluz la silueta de Aioria –¿dormiste mal Mu?... anoche hubo mucho ruido, Biralo pasó muy nervioso… ¿estás bien?

A Mu las palabras se le atoraron en la garganta y no pudo decir nada. Preocupado, Aioria se acercó hasta donde yacía el lemuriano y le pasó la mano por la frente -estás empapado... Mu en serio... ¿qué te pasa?

-Shaka... -gimió agitado- es... es Shaka...


Laponia, Suecia

La noche había sido difícil. Para cuando llegó el frío de la madrugada, la condición de Shaka se había agravado notablemente. El aire entraba a sus pulmones con dificultad, provocando un silbido agudo que despertó a Aphrodite.

–Shaka… Shaka –llamó el peliceleste sin obtener respuesta –Milo- llamó entonces al griego que dormía cubierto por una delgada capa de nieve, tenía las tupidas pestañas con pedacitos de hielo, al igual que el cabello que se asomaba debajo del gorro y la ligera barba que comenzaba a brotar –¡MILO!

-Que… que –despertó el peliazul atontado.

-Shaka está mal… tenemos que encontrar la forma de salir

-Que… –Milo tragó con dificultad, mientras se incorporaba despacio- ¿qué.. qué hora… es?

-Las tres de la mañana… estamos a menos veinte…

-Diablos… -Milo carraspeó- qué dolor de garganta… -el peliazul se movía con dificultad- y de cuerpo…

-Te estás resfriando –Afro acostó a Shaka y le abrió la ropa para revisarlo.

-¿Qué haces?

-¿Qué parece Milo?… lo reviso –de inmediato el peliceleste se encontró con lo que no quería, un gran hematoma se había formado en el pecho del rubio- diablos… es edema…

-¿Eso no es lo que se usa para quitar la constipación violentamente? -susurró Milo como para que Shaka no lo escuchara.

-E-DE-MA, no enema Milo… el edema es acumulación de líquido en los pulmones… Shaka es particularmente vulnerable al frío porque no consume proteína animal y además, seguro se golpeó al caer –Afro levantó al rubio para sentarlo y lo abrigó con su chaqueta… hay que salir de aquí ahora

-¿Es grave?

-Muy grave Milo, tenemos que mantenerlo sentado y abrigado para que no empeore... necesita atención médica urgente

-Las paredes son casi lisas y la entrada está cubierta de hielo –Milo se sentó al lado de Shaka y señaló hacia las paredes y la salida- salir de esta gruta está en la cola de un venado…*

Aphrodite siguió el índice de Milo, hacia la entrada de la gruta.

-O en la nariz de un reno –contestó el peliceleste mirando hacia arriba, con una pequeña sonrisa en los labios. La sombra de un animal se marcaba al contraluz sobre la capa de hielo, de inmediato Afro buscó en los bolsillos de Shaka y encontró lo que buscaba.

-¿Una zanahoria Afro?... ¿de qué nos sirve una zanahoria en este momento?

-Esto –contestó el pez bailándole la zanahoria en la nariz a Milo- es nuestro pase a la libertad...


Torre de Jamil

-Mu... ¿qué sucede?

-Shaka... está mal -Mu se había levantado de golpe, dando un empujón a Aioria para apartarlo de su camino.

-¿Qué vas a hacer?... ellos están en Laponia... a miles de kilómetros de aquí... -el león intentó acercarse a Mu- carnerito... normalmente eres más razonable que cualquiera de nosotros... ¿por qué cuando tiene que ver con Shaka...?

Mu se vestía a toda velocidad y en cuanto Aioria le hizo la última pregunta, se sentó en la cama, mientras cerraba los botones de su camisa, suspirando un poco acongojado.

-Parezco un chiquillo tonto, ibas a decir...

-Bueno, iba a decir que pierdes la compostura... no pienso criticarte, solo que me extraña, normalmente eres... ecuánime y paciente

Mu respondió con un suspiro.

-¿Qué piensas hacer carnero?

-Buscaré la forma de comunicarme con él... tengo que saber si está bien

Mu terminó de vestirse en silencio, tomó la túnica verde de una silla cercana y un cinto de cuero, el cual usó para amarrar la prenda a la altura de su cintura. Luego, caminó a la ventana y se asomó hacia afuera, de modo que pilló a Shura cuando se dirigía al granero con el desayuno para June.

-Aioria... ¿crees en la posibilidad... de que dos almas están destinadas a encontrarse... en el lugar más inesperado... en la época más convulsa... para estar una al lado de la otra?

Aioria abrió los ojos como platos y se sentó en la cama de Mu desconcertado -si... creo que si... no sabía que tú...- terminó susurrando.

Mu no dejó de mirar por la ventana, sus bellas facciones se iluminaron con la tenue luz del amanecer y entonces sonrió levemente -¿acaso no harías lo mismo por Marín?


-Buenos días

June terminaba de asearse, cuando escuchó la sensual voz del excaballero de capricornio. A pesar de que estaba cansada, se incorporó e hizo una reverencia. Realmente no había dormido mucho, ya que la noche estuvo ruidosa. Si bien es cierto Shura le advirtió acerca de eso, no estaba preparada para los gritos y lamentos que llegaron a sus oídos traídos por el viento, durante toda la noche.

En medio del ruido, soñaba con la posibilidad de que el caballero de Capricornio estuviera cerca, solo para acompañarla, claro está. Sin embargo ¿podría alguien como ella, aspirar a algo más?¿qué podría ofrecerle a alguien como Shura? Un hombre maduro, seguramente experimentado y además, miembro de la Élite Dorada.

Absolutamente nada, ni siquiera conservaba consigo su honra.

-Buenos días, señor Shura... ¿cómo amaneció usted? ¿cómo sigue su brazo?

Con mucha dificultad, Shura colocó en la mesita un par de panes de cebada y sopa de fideos de arroz -toma, aquí se come sopa a cualquier hora del día... y en cuanto a mi brazo... creo que podré conservarlo conmigo ¿qué tal tu noche?

-Gracias a las mantas y a la cena que me trajo, pude mantenerme caliente, señor... lo cual agradezco mucho, sin embargo –June dudó un momento y carraspeó- hubo… mucho ruido

-Si, esos ruidos… realmente no sé qué tan normal sea… Mu lo toma como si nada -Shura ahogó un gemido de dolor, cuando accidentalmente su brazo rozó con la mesa- diablos… tengo que cuidarme esto

-Señor Shura... venga yo le ayudo -June, tomó al caballero del brazo bueno y lo sentó en la silla para revisarle la muñeca- entrené en una isla cercana a Etiopía, los nativos nos enseñaron remedios para golpes y heridas... creo que podría hacer algo paliativo mientras salen de aquí

La amazona comenzaba su tarea, cuando Mu y Aioria, la sorprendieron entrando de repente al granero.

-Regresaremos a Tíbet -dijo Mu adelantándose a Aioria- hola June... supongo que su Santidad te envió para saber de nosotros...

-Buenos días señor Mu, buenos días señor Aioria -dijo ella inclinando la cabeza, Aioria arqueó las cejas divertido al ver a la mujer tan cerca de Shura- tiene usted razón señor Mu, su Santidad estaba preocupado por ustedes y… se supone que no tenían que darse cuenta de mi presencia -mumuró ella apenada sacándole una sonrisa al español.

-Hola June -contestó el león con una risilla y continuó hablando en una cantaleta- pero que mal amigo es Shura que no nos quiso contar que estabas aquí- Shura volvió a verlo con el ceño fruncido y el griego se escudó detrás de Mu, sin dejar de mostrar su expresión triunfal.

-Señores, señorita -dijo Mu autoritario, interrumpiendo a sus compañeros- volveremos a la ciudad para intentar comunicarnos con los demás y de paso, buscaremos algo para desinflamar tu brazo... me parece que no estás en condiciones de viajar tantas horas a pie... -Shura negó con la cabeza, realmente le dolía la muñeca- June... ¿podrías ayudarnos a cruzar la gruta con tu arma?

La chica dudó un momento, pero asintió -realmente no estoy segura de que funcione señor Mu, pero lo intentaré

-Perfecto, eso nos ahorrará medio día de viaje -ahora Mu se dirigió a Shura- ¿prometes descansar mientras volvemos?

-Te aseguro que no escaparé -contestó jadeando un poco por el dolor.

-¿Puedes encargarte de él mientras volvemos June?

La chica asintió y sus mejillas se tiñeron de rojo debajo de la máscara. Aioria no pudo evitar reírse -no creo que tengas problemas con eso ¿verdad Shuris?

Si las miradas mataran, Aioria hubiera caído fulminado.


Laponia, Suecia

-¡Cuidado Afro!... ¡ay! maldito dolor de todo

Milo miraba hacia arriba, mientras Aphrodite subía por la pared de roca, tratando de llegar a la boca de la gruta para intentar salir de allí. El peliceleste tenía gran habilidad para escalar y aprovechó una bifurcación muy estrecha, que le permitía avanzar apoyando una pierna en cada pared que formaba la esquina de la grieta.

La idea, era subir hasta la parte superior y tentar con la zanahoria a los alces que anduvieran por allí, para que ellos desde arriba, rompieran el hielo para obtenerla. Aphrodite apelaba al buen olfato de los bichos y a la fuerza de sus pezuñas.

Para esos momentos, Shaka había despertado y Milo trataba de mantenerlo confortable, mientras Afro, hacía su mayor esfuerzo por apurar el paso. Por su parte, Milo intentaba llamar al teléfono de emergencia por enésima vez, sin embargo, la señal estaba bloqueada.

-Tienes que resistir –el de escorpión le secaba el sudor de la frente a Shaka, quien entre tos, luchaba por obtener cada bocanada de aire. En sus manos sostenía el mala e intentaba concentrarse para mejorar la respiración, sin embargo el esfuerzo era en vano- la alumina casi llega…

Mientras tanto, Afro casi llegaba a su meta y dichosamente el reno seguía cerca, olisqueando por algo de comer –vamos bicho… no te… vayas… necesito tu gran narizota para salir de aquí…

En un momento de descuido, el excaballero de piscis no se apoyó lo suficiente, trastabillando el pie derecho. Por más que intentó sujetarse, la pared estaba demasiado lisa como para lograr agarrarse de algo para no caer y se vino estrepitosamente hacia el suelo.

-¡AFRO!


El Cairo, Egipto

Hasta que estuvo seguro de que su hermano se encontraba completamente fuera de peligro, Saga aceptó irse con Aiorios a descansar un rato y tomar un baño, para entonces era aproximadamente las tres de la mañana. Mientras tanto, Kanon dormía como un lirón, monitoreado por el personal médico.

Kalia de Corona, había llegado al Cairo, hacía solo un par de horas. Después de un rato de deambular sigilosamente por en medio del caos de las calles, dio con los tres caballeros en la clínica donde estaba Kanon. Sin embargo, al darse cuenta de que uno de los gemelos estaba internado, decidió quedarse hasta averiguar qué sucedía.

Una vez se retiraron a descansar Aiorios y Saga, Kalia se aprestó a entrar en la habitación que ocupaba el gemelo para confirmar su estado y devolverse a Atenas, a dar su informe al Patriarca. Caminando por uno de los pasillos, divisó a una doctora que salía de una habitación para empleados frotándose los ojos cansada.

-Dashi... en cuanto me bañe, te relevo para que descanses...

-Bien Camille -la doctora bostezó- te tomo la palabra porque ni siquiera he podido sentarme a comer

-Ha sido un día difícil -continuó la voz de dentro- demasiados heridos... es un desastre

-Bueno cállate y apresúrate... estoy que no doy paso

Kalia vio alejarse a la adormilada mujer y corrió hacia la puerta de la habitación a velocidad suficiente, como para entrar sin ser vista. La habitación estaba destinada a las guardias y afortunadamente, la amazona encontró sobre la cama, el uniforme que la otra doctora se pondría después de su baño -lo siento amiga- murmuró ella usurpando la ropa- pero todo sea por la causa...


Ataviada con uniforme verde de quirófano, gabacha blanca y zapatos de hule, Kalia podía pasar por otra doctora, ocultando su armadura a los ojos de los demás. A pesar del terremoto, se movía poco personal en los pisos superiores, debido a que estaban concentrados en las salas de emergencias. Kalia entró sigilosamente a la habitación de Kanon, quien dormía apaciblemente y de inmediato, se dirigió a leer las anotaciones del médico, las cuales se encontraban en una tabla, al pie de la cama.

Diablos... está en caligrafía de doctor -pensó ella frustrada.

-Doctora...

La mujer, ignoró olímpicamente la lastimera voz varonil.

-Doctora...sí hablo con usted –reclamó irónico el gemelo.

Kalia no tenía escapatoria.

El gemelo tenía el sueño ligero y había notado su presencia, rápidamente buscó en los bolsillos de la gabacha y para su fortuna encontró una mascarilla de tela, que se puso enseguida para proteger su rostro de la mirada del caballero.

Kalia se aclaró la garganta y habló en inglés tratando de forzar un acento islámico -señor... ¿cómo se siente?

-¿Me ayuda a levantarme?... siento que huelo a molusco pasado, quiero bañarme

Oh Diablos- pensó Kalia, de verdad no tenía planeado eso.


Laponia, Suecia

Una vieja raíz de abeto no permitió que Aphrodite terminara sus días estrellado contra el suelo de roca.

-¿Estás bien alumina? -gritó Milo desde abajo

-¿Cómo... está? -preguntó Shaka agitado.

-Estoy bien -gritó Afro, mientras su cuerpo oscilaba de un lado a otro pendiendo de la raíz- gracias a la diosa encontré... unas raíces para aferrarme que no sé de donde salieron

Milo se acercó más a la pared por donde escalaba Afro para colocarse debajo de él. El peliceleste estaba a unos treinta metros del suelo y para ese momento trataba de volver a apoyarse para seguir la escalada -Afro- gritó Milo desde abajo.

-¡Dime! -contestó el otro pujando por el esfuerzo.

-Debes apresurarte... en serio

Afro entendió la premura de Milo, eso significaba que Shaka estaba empeorando y comenzó a perder la calma. Al interrumpir su concentración, resbalaba cada vez que intentaba apoyarse y llegar a su meta parecía misión imposible.

-Diablos –refunfuñaba cansado- está… demasiado… resbaloso –terminó golpeando la roca frustrado.

-Afro… mira… donde ya miraste…. y trata de ver…. lo que aún no viste –susurró Shaka lo más alto que le dieron las fuerzas… no desesperes yo… yo soportaré

-¿Qué dijiste Shaka? -gritó el peliceleste.

-Que mires donde ya miraste y que veas lo que no has visto -contestó Milo.

Al escuchar el consejo, el de piscis se recostó a la pared, tratando de calmarse y miró hacia arriba, le faltaban unos cinco metros de escalada, ya no era tanto. En su mente comenzó a repasar las palabras de Shaka y de pronto se percató de las raíces donde se sostenía.

A pesar de que su signo se rige por el agua, los caballeros Piscis, están directamente ligados a Afrodita, diosa de la belleza y la fertilidad, en la Era de los Olímpicos. Según el mito, ella huyó junto con su hijo Eros, del monstruo Tifón, convirtiéndose ambos en dos salmones, unidos por una cuerda. Además de ser los representantes de la belleza en la Orden de Atena, los guardianes de Piscis son capaces de hacer brotar vida de la tierra con solo el toque de su cosmo y poseen una conexión espiritual con los árboles sagrados. Se dice que el primer guardián, aprendió el lenguaje de los árboles sagrados en los antiguos ritos celtas y ese conocimiento lo mantienen como un secreto celosamente guardado en la doceava casa.

-Milo... tápate los oídos –gritó Afro desde arriba, enredando sus manos en las raíces.

-¿Qué vas a hacer?... no podemos seguir perdiendo el tiempo… tenemos que salir

-Milo… te dije que te tapes los oídos

-No estoy jugando alumina… esto es serio –gritó Milo furioso, mientras soportaba a Shaka para mantenerlo sentado, ya que casi no podía respirar.

-Chicos... de... verdad –jadeó el rubio- ... no... peleen por favor

Afro bufó molesto, sin embargo decidió continuar con su plan. Haciendo caso omiso a Milo, comenzó a cantar una hermosa oración ritual en lengua celta. Desde que era un niño, no hablaba con un árbol y pensaba que había perdido el don, sin embargo, tenía que intentarlo por Shaka.

Crann naofa... chothaíonn mo chorp so síol, mar tá mé caomhnóir, comlacht, cré agus an saol –suplicó desde el fondo de su alma- por Shaka, por favor...**

El cántico terminó y parecía que nada sucedería… nada hasta que pasó algo impresionante.

El suelo comenzó a vibrar y el sonido de la fibra retorciéndose, los hizo ponerse en alerta. Decenas de raíces comenzaron a brotar de la piedra y se entretejieron en las formas de la roca como una enredadera, salían del suelo y de las paredes, incluso germinaron desde fuera de la gruta, rompiendo el hielo que cubría la salida.

Mientras tanto, a miles de kilómetros de allí, en Atenas, el maestro Shion se asomaba por la ventana de su estudio y el sonido de un tintineo llamó su atención de inmediato.

-¿Pero qué es eso, señor? -preguntó Marín, quien llegaba a darle el informe matutino.

Con lágrimas en los ojos, Shion recordó de donde venía aquel sonido incomparable.

-Es el abedul sagrado hija... está cantando


Jamil, gruta cercana a la torre de Mu

La distancia entre los dos extremos de la gruta era de aproximadamente docientos metros y por fortuna, en ambos lados del precipicio abundaban los banianos sagrados, los cuales sirvieron a June para amarrar un extremo del látigo, de forma que Aioria y Mu pudieron columpiarse para cruzar.

Al llegar al otro lado de la gruta, Mu esperó a que June pasara a Aioria y al volverse se encontró de frente con el angosto camino, que los sacaría de la montaña. Curioso, el lemuriano se acercó a uno de los árboles y le acarició el tronco pálido -ustedes son viejos... han visto y oído muchas cosas... ¿qué está pasando? -les preguntó cerrando los ojos.

Crann naofa... chothaíonn mo chorp so síol, mar tá mé caomhnóir, comlacht, cré agus an saol -el lemuriano escuchó un cántico traído por el viento a través de las hojas de los árboles. Mu sacudió la cabeza, seguro de que se lo había imaginado -creo que ya me estoy volviendo loco- pensó, sin embargo reconoció claramente algunas palabras en celta.

-JUJU... wow Mu... deberíamos poner una atracción con esto... es muy emocionante -los gritos de Aioria interrumpieron la meditación del lemuriano.

-Me asustaste

-Lo siento -contestó apenado Aioria- suelo ser muy efusivo cuando algo me emociona... hey trata de calmarte carnerito, pronto sabremos de Shaka

-Es que estoy seguro de que -Mu volvió hacia los árboles y en eso June llegó hasta donde estaban los dorados- olvídalo -dijo al ver a la chica, al rato Aioria lo tacharía de loco.

Una vez los dorados estuvieron listos para partir, June se dispuso a volver para encargarse de cuidar a Shura.

-June -llamó Mu a la muchacha antes de partir- no lo dejes moverse... lo conozco, la torre está un poco desordenada y sé que Shura no soportará la tentación de limpiar

La amazona hizo una reverencia al lemuriano -no se preocupe señor Mu... lo mantendré alejado del trapeador y la escoba...

-Te agradezco June -Mu sonrió y se despidió con la mano, Aioria se adelantó para incordiar un rato a la muchacha.

-Hey June -la chica asintió con inocencia- trátalo con suavidad -el león guiñó un ojo con malicia y Mu le propinó tremendo codazo- auch... carnero, solo quiero que no lo maltrate...

La chica se quedó paralizada de la vergüenza -no le hagas caso June, solo quiere molestarte... vamos minino, debemos darnos prisa

Los dos hombres comenzaron a caminar con avidez, mientras la rubia los seguía con la mirada, cuando se volteó para cruzar el precipicio, escuchó la voz de Aioria a lo lejos -JUNE... se me olvidaba... tenemos una mascota

-¿Una mascota? -murmuró ella.

-No sabemos qué es, pero parece un gato, dale chocolate caliente y el zapato de Shura... así se mantendrá tranquilo -terminó de gritar Aioria, volviéndose de inmediato para alcanzar a Mu, quien no apaciguó la marcha.

June suspiró un poco nerviosa, aquello de que no sabemos qué es, pero parece un gato, no le hacía nada de gracia.


Laponia, Suecia

Con Shaka cargado en la espalda, Aphrodite siguió a Milo por la enredadera formada con las raíces de los abetos.

-Tengo… que admitir alumina… que esta vez me sorprendiste –acotó el escorpión pujando mientras subía su cuerpo por la curiosa red que formaban los tallos leñosos.

-No te lo creas escorpioncito… yo soy el más sorprendido

Shaka iba recostado en la espalda de Afro y con dificultad se mantenía aferrado al cuello del peliceleste, ya que no tenía fuerza en los brazos.

-¿Cómo va Shaka? –preguntó Milo jadeando

-Luchando –contestó Afro escuétamente, mientras buscaba el apoyo para continuar la escalada.

-Buda –gritó Milo cuando estaba a punto de salir por la grieta- tienes que seguir... vamos viejo… te sometiste a una Exclamación de Atena por gusto… ¿no vas a ser capaz de soportar un edema?… eso es pan comido para ti…

Shaka sonrió débilmente, mientras mantenía recostada su cabeza en el hombro de Afro, quien agradecía en lo más profundo de su corazón, esa picardía de Milo, capaz de aligerar la situacion más difícil.

Unos metros más arriba, cuando ya estaban en la entrada de la gruta, les quedaba golpear un poco el boquete que abrieron las raíces, para ensancharlo lo suficiente como para poder salir. La idea era que Milo se encargara de eso, para que Afro pudiera subir a Shaka.

-Diablos –gruñó Milo, dándole puñetazos al hielo- el hielo es grueso aún… no se rompe y estoy muy cansado

-¿No puedes salir por ese orificio?

-No Afro, me sobra volúmen… sobre todo aquí –dijo dándose un par de nalgaditas y dejando escapar una risilla. Jadeando, recostó el peso de su cuerpo a las raíces para descansar un poco –me duele el cuerpo… mucho… tenía tantos años de no enfermarme, que no recordaba como se sentía

-Milo… tenemos… que apresurarnos, ya Shaka no se sostiene

Milo inhaló agotado para sacar fuerzas de flaqueza y golpeó débilmente el hielo, después de un rato comenzó a ponerse pálido y bajó la cabeza tratando de acompasar la respiración –Afro… no… no me siento bien –dijo tambaleándose

-No… no Milo… no hagas eso ahora… ¡Milo! –gritó Afro en el momento en que el cuerpo del escorpión se desprendió de las raíces y se desplomó encima suyo, golpeándolo y recargandose en él, de forma que por más fuerza que tuviera el peliceleste, le iba a ser difícil subir a sus dos compañeros inconcientes hasta la salida.

-Diablos –protestó el de piscis- y ahora… qué hago… con este par de… haraganes

Cuando Afro pensaba que ya no podría sostenerse más, un destello de luz se coló hasta donde los caballeros estaban y algunos pedacitos de hielo les cayeron encima.

-¡Señor!… señor Aphrodite –el aludido se volvió hacia arriba, donde la luz del Sol se colaba libremente hasta hacerlo parpadear- señor… deme la mano

Por encima de su cabeza, la silueta de un muchacho se marcaba al contraluz y Afro, agradeció con todas sus fuerzas, aquella mano que se ofrecía a ayudarle.

-Dante… no sabes cuánto te lo agradezco


Atlantis

Hilda trató de disimular un bostezo infructuosamente, la verdad se sentía agotada, después de varias horas de trabajar con Camus en el estudio de Poseidón, tratando de finalizar la tarea de interpretación impuesta por el dios de los mares. Admiraba el temple de Camus, quien era un apasionado estudioso y trabajaba afanosamente sin desfallecer como ella.

-¿Se siente usted muy cansada señorita Hilda? -dijo él en un tono amable, posando su mano suavemente en el hombro de ella.

-No quiero dejarle todo el trabajo, aún falta mucho... y estos códigos, son muy complejos

-No se preocupe señorita, de verdad... no me siento cansado

-Ha sido un día duro... y extraño -ella rio suavemente, mientras bostezaba de nuevo y se daba un masaje en la nuca- me frustra que no encontramos una frase coherente…

Camus suspiró, Hilda tenía razón, la interpretación de uno de los documentos era clave para comprender los demás y ese en específico, estaba tan deteriorado que era imposible reconocer todos los símbolos. Se recostó en su silla y bufó mirando hacia el cielo raso, sonándose los nudillos de las manos –ese par de símbolos… - Camus se incorporó y señaló en el documento los grafos a los que se refería- si logramos identificarlos podremos seguir con lo demás fluidamente, se ven casi iguales, sin embargo tienen pequeñas diferencias y siempre están juntos, su significado se complementa

Hilda abandonó su lugar y comenzó a caminar por el aposento estirando los brazos sobre su cabeza. Camus, por su parte, decidió tomar un descanso también y se levantó para examinar el exquisito decorado hecho en maderas preciosas, que le daba un aire muy acogedor al lugar. Estirando los brazos hacia la espalda para desentumirse, caminó hacia unos estantes donde encontró un bellísimo gramófono. Curioso, el francés se acercó al aparato y recorrió los bordes de la base del mismo con el índice –cuidado con eso- dijo Hilda divertida- Julián es muy quisquilloso con sus cosas…

Camus estaba muy concentrado revisando el artefacto, con toda la intención de ponerlo a funcionar -¿es cercana a Julián Solo, señorita Hilda? –preguntó con un dejo de reproche y sin quitar la vista del gramáfono.

Ella se acercó a él con una sonrisa –de Julián si, de Poseidón… no. El reino de Asgard mantenía negocios con la familia Solo, así que lo conozco desde que era un niño, me sorprendió mucho cuando me di cuenta que era el avatar de Poseidón, no debió ser fácil para él…

-Entiendo –contestó él un poco serio, Hilda retrocedió pensando que había sido imprudente y bajó la mirada apenada.

-Para mi… Julián es solo un chiquillo… algo ingenuo por lo demás –se defendió.

Camus no contestó y para decepción de ella, ni siquiera pareció atento a su disculpa, ya que seguía muy concentrado en el gramáfono. De repente, la marcha controlada de un "Bolero para Ravel" comenzó a sonar en crecendo y Camus dejó entrever una sonrisa de satisfacción -¿le gusta esa pieza señorita?

Hilda asintió y su corazón le dio un vuelco, cuando lo vio acercarse a ella con paso elegante y le extendió la mano decidido.

-¿Bailamos?


Toscana, Italia

Angello se arrullaba en una silla mecedora, en el porche de la gran casona de madera. Era bien entrada la noche y aún no restablecían la corriente eléctrica, después de la emergencia provocada por el terremoto.

Afortunadamente, la propiedad no sufrió daños severos y la única pérdida qué lamentar, fue la colección de botellas Tiffany, pertenecientes a la madre de Angello, la cual se vino abajo completa.

-Así que el témpano está de vacaciones en Atlantis –Angello dio una larga bocanada a su cigarro- ¿quién te dijo eso?

-Ehhh... pues vacaciones... no sé -el toro se rascó la nuca acongojado- y me lo dijo... mmm un pecesito

El cangrejo dejó de mecerse y se incorporó -¿Afro?

-Bueno no... una pecesita

-Fue Afro

-No tonto... una sirenita

-Afro

Aldaberán bufó molesto -me lo dijo una sirena... y es literal...

-Oh y... ¿quién es? -preguntó Angello con una risilla maliciosa.

-Ella... es –las mejillas de Aldaberán se tornaron de rojo intenso, cosa que notó Angello divertido- es alguien especial para mi...

-En París un fantasma y ahora una sirena, Aldaberán… ya que andas de casanova ¿por qué no te enredas con una mujer que exista o que no tenga cola?... es decir ¿cómo haces para...? ...ya sabes

-No molestes Angello, para tu información el fantasma de París y la sirena son la misma persona

Angello arqueó las cejas divertido –así que tu sirena es la ladrona, ¿acaso te devolvió el dije? -Aldaberán negó con la cabeza- eres un caso toro…

-Eso no es cierto

-¿Ah no?... todavía recuerdo a aquella chica que encontraste camino a Rodorio…

-¿Cuál?

-La morena guapa…

-Oh… Isabella –Aldaberán apuró la cerveza que tenía en la mano.

-Si esa… esa… estaba más loca que una cabra –Angello se incorporó en su silla para tomar un puñado de nueces y se las lanzó a la boca- recuerdas que decía que nació iluminada y comenzó a acechar a Shaka para que la convirtiera en su discípula espiritual…

Aldaberán soltó una carcajada –lo que no se me olvida es la cara de Shaka cuando la puso en mi puerta y me amenazó con desintegrarla si volvía a acercársele en un radio de quinientos metros

Angello soltó una risotada –creo que Shaka fue demasiado tolerante… yo la hubiera fulminado

-El acabose fue cuando lo persiguió, porque quería un mechón de cabello para purificar sus chakras…

-Alde, disculpa que te lo diga, pero eres un imán para las mujeres problemáticas…

Aldaberán bufó y sonrió, tomando otra cerveza templada de la hielera llena de agua y miró la botella con decepción- hablando de problemas… cómo extraño a Camus... y que me enfríe la cerveza

Angello soltó una risotada -no sé por qué toro... pero algo me dice que il gelato la está pasando muy bien


Atlantis, estudio de Poseidón

-Es usted un excelente bailarín maestro Camus...

-Y eso que tengo un par de años de no practicar -él dejó escapar una risa cristalina que endulzó los oídos a Hilda. Con paso elegante, él la llevaba al ritmo de la música, sosteniéndola suavemente por media espalda y dejando que ella apoyara su mano en la de él - no cualquier persona aprecia este tipo de danza y este tipo de música, mi mejor amigo Milo, siempre me dice que parezco un abuelo veinteañero

-No parece un abuelo –ella se sonrojó, sin dejar de mirarlo, le encantaba el azul gélido de sus ojos, pero su mirada había dejado de intimidarla y ahora simplemente le fascinaba- después de todo… gustos son gustos ¿no?... –Hilda suspiró disfrutando al máximo el momento- esta música me encanta… la bailaba con mi padre, él siempre se empeñó en que creciéramos en fuerza, conocimiento y gracia, no quería que fuéramos un par de… princesitas indefensas

-No dudo que lograra su objetivo, es usted una mujer… maravillosa, señorita Hilda –contestó él sin dejar de mirarla.

-Agradezco el cumplido también para mi padre… usted… me lo recuerda mucho

-Es un honor

Ambos bailarines ejecutaban la danza a la perfección y conforme avanzaba la sensual melodía, se acortaba la distancia, tanto que él pudo adivinar las formas de ella con su propio cuerpo y comenzó a bajar su mano, hasta posarla en el límite que fijaba la estrecha cintura femenina.

-Quisiera que este baile no se acabara… maestro Camus –susurró Hilda, mientras aferraba su brazo suavemente al hombro de él.

-Yo tampoco… pero se acabará –murmuró él. Ella bajó la mirada ante aquella afirmación, que si bien era cierta, también le parecía un poco cruel- solo espero que me permita disfrutar con usted… de muchos bailes más, señorita Hilda -terminó él con una sonrisa dulce.

Ella levantó su rostro, retándolo, tratando de adivinar si lo que expresaba con sus palabras era genuino y en la mirada de hielo, pudo contemplar el temple del guerrero, junto con el alma de un hombre maravilloso.

Dejando que la inercia del momento controlara su accionar, rodeó el cuello de Camus con sus brazos, en el mismo instante en que él dejó caer su frente sobre la suya y las miradas se posaron en los labios ajenos, acortando la distancia hasta que se rozaron y el roce se tradujo en un beso.

El reloj se paralizó, las respiraciones también y lo único que importaba, eran ellos dos y que el aire les alcanzara para saborear la dulzura de los labios del otro... aunque fuera una vez.

Cuando tuvieron que detener el maravilloso instante, juntaron sus frentes de nuevo y sonrieron por la travesura. Abrazados y jadeantes, se regalaban pequeños besos y dulces caricias sin dejar de mirarse embelesados.

Bailaron mucho tiempo, aún cuando la música se acabó, porque el ritmo lo marcaba el palpitar de sus corazones, y la necesidad del otro, mantenía sus cuerpos juntos en una deliciosa cadencia, que anhelaban eterna.

Dos símbolos, iguales a simple vista, en el fondo muy diferentes, que siempre están juntos y que se complementan entre ellos.

-Maestro Camus... -dijo ella un rato después.

Él dejó escapar una risilla y posó sus labios en la frente de ella, mientras jugueteaba con sus dedos acariciándole la espalda -no crees... que deberíamos de tratarnos… con más confianza...

Ella sonrió y asintió en silencio –Camus… se que no es el mejor momento... pero cuando me besabas -Hilda se sonrojó y reposó su cabeza en el pecho de él- se me ocurrió... que

-¿Si?... -Camus se tornó más serio y se apartó para mirarla- dime que reconociste el símbolo...

Hilda asintió de nuevo -Camus, este es el símbolo de la pasión


Santuario de Atena, Casa de Aries

La vuelta a casa, después de lo acontecido en el Inframundo fue triste. Habían perdido a Dhorte y seguramente a Ikki, Dhonko traía a Algor atado como si de un criminal se tratara y Shaina intentaba mantenerse elocuente en medio de tanta locura.

Dhonko sentía que había fracasado como líder y le preocupaba sobremanera que Briareo tuviera en sus manos uno de los dijes de la Niké. Para cuando decidió ir en busca de Shion con el fin de hablar extraoficialmente con él, era pasada la media noche y el lemuriano trabajaba afanosamente en el taller de la primera casa.

-Lemuriano… ¿podemos hablar?

Shion estaba haciendo unas mediciones con el compás, en el peto de la armadura de Leo, cuando levantó la vista y se encontró con su amigo Dhonko recostado en el marco de la puerta del taller.

El de libra entró sin permiso y comenzó a husmear el aposento, poniendo especial énfasis en las armaduras doradas –has avanzado mucho

-Espero estar listo para cuando los chicos vuelvan –Shion dejó el compás de lado y sopló el exceso de polvo de estrellas.

-Hace mucho no te veía haciendo esto… mucho menos con ropa de trabajo

-Primero que cualquier cosa, soy alquimista -Shion dejó la armadura y suspiró apoyando las manos en las rodillas y mirando hacia abajo – Dhonko, quiero que sepas que siento mucho lo de Dhorte… pero entiende que era mi deber despejar cualquier duda con respecto al traidor del Santuario

-Nada que disculpar –el de libra bufó- como dije antes… ella sabía cual era su deber, todos lo sabemos cuando nos ordenamos… el juramento lo dice "Juras ante la diosa, proteger la vida en la tierra...y el Santuario Sagrado"

-"... y estar dispuesto a entregar la propia en nombre de la diosa, si ella así lo requiriera" –Shion sonrió triste- me duele mucho perder a cualquiera de ellos… es muy duro… pero mis niños

-Lo sé… siempre han sido tu adoración… estoy seguro que esos atolondrados están bien –Dhonko suspiró de nuevo- y ahora ¿qué hacemos con Argol?

-Juzgarlo… es lo justo… dejarlo que busque las pruebas a su favor y que se defienda, si es culpable, se ahoga en Cabo Sunión o se enfrenta en combate a un Caballero Dorado… -Shion tomó una botella de tinto, que esperaba la llegada de Dhonko en un estante cercano y sirvió un copón para cada uno.

-Quiero ser el verdugo –dijo Dhonko sentándose al lado del peliverde.

-Lo serás… sin embargo… creo que Argol no es culpable –contestó el lemuriano tranquilamente.

-¡Pero Shion! –Dhonko lo tomó del cuello- no seas condescendiente… ¡Algor es evidentemente culpable!

Shion miró sin pestañear a Dhonko y lentamente le apartó las manos de encima suyo –te recuerdo… que yo soy el Patriarca- siseó enojado –eres mi hermano, mi mano derecha… pero soy yo quien debe hacer valer la justicia en la Orden... tú estás cegado por la ira… ¡Algor tiene derecho a defenderse te guste o no! –Shion se había puesto de pie y miraba a Dhonko por lo bajo- y si prueba su inocencia, saldrá en libertad

Dhonko se volvió a su silla furioso y apuró el contenido del vaso de un solo trago, Shion mientras tanto no bajó la guardia, pero se sentó en su banco de trabajo y rellenó el vaso de su amigo –ahora lo más importante es que recuperamos la reliquia de la Niké y que los titanes fugitivos están de nuevo encerrados- Shion suspiró y terminó su discurso levantando el vaso –ganbei xiōng dì

Dhonko respondió el brindis también – ganbei… xiōng dì***


El Cairo, Egipto

Kanon tenía al menos media hora debajo de la ducha. Mientras tanto, Kalia trataba de descifrar los garabatos escritos en el expediente del griego para completar su informe para el Patriarca. En una pequeña libreta, copiaba los textos lo más fielmente posible -¿RCP?... ¿fractura de hombro y antebrazo?... pero éste qué andaba haciendo?

-Doctora

Kalia se respingó -sí señor Kanon- contestó automáticamente en voz alta.

-¿Puede ayudarme a salir?

-Entendido, señor Kanon

-Me siento un poco mareado…

-Sí, señor Kanon… estoy buscando una toalla lo más rápido que me es posible…

Debajo de la ducha, Kanon hizo una mueca extrañado... ¿señor Kanon?... ¿una doctora tratando a un paciente como si fuera su superior?… eso no se ve todos los días –pensó y una risilla maliciosa apareció en su rostro perfecto- así que mi padre nos mandó vigilancia…

-¿Puede entrar a cubrirme para salir?

-Se… seguro señor Kanon –contestó Kalia titubeando nerviosa.

La puerta del baño se abrió y la amazona entró con una gran toalla extendida frente a si, tapando la visión de Kanon desnudo. Sin embargo, Kanon era descarado por naturaleza y en vez de acongojarse, se dio a la tarea de hacer pasar un mal rato a la muchacha, para que terminara confesando porqué Shion la había enviado a vigilarlos.

Una vez estuvo cubierto con la toalla, fingió que sufría un desmayo y se dejó caer encima de ella, quien lo sostuvo sin dificultad y lo llevó a la cama para recostarlo y ayudarlo a vestirse.

-¿Cómo se siente?

-Como... si me hubieran molido con una roca... pero por lo demás muy bien

-Oh... tiene heridas muy serias, no debí dejar que se levantara, al menos está de nuevo en cama

-Vaya… que es fuerte –dijo él maliciosamente- debo superarla por unos treinta kilos

-Yo… este… si –Kalia miraba a todos lados para encontrar la forma de salir de aquel enredo en el que se había metido- llegó el cambio de turno señor, necesito retirarme… que pase buen día –dijo ella despidiéndose con una peineta, la voz sinuosa del gemelo la obligó a detenerse frente a la puerta.

-¿Se va a ir sin examinarme?... doctora

Kalia dio un suspiro y en ese momento agradeció a la diosa y a sus excelentes maestros, el título de terapia física que había sacado hacía unos años –está bien señor, pero en cuanto termine tengo que marcharme

Kanon le dedicó la más bella e "inocente" sonrisa de su repertorio y a pesar de que ella tenía el rostro cubierto con una mascarilla, fue evidente el sonrojo en las mejillas –prometo que seré el mejor de los pacientes… doctora

La forma en que él pronunció la última palabra, la puso muy nerviosa, este sospecha algo, estoy segura –pensó. Tratando de mostrar ecuanimidad, se aclaró la garganta, descubrió el vendaje del hombro y revisó los dedos de la mano –el hombro está amoratado, pero es normal, tiene una gran fractura, los dedos se ven rosados y sin hinchazón, eso es buena señal… los moretones del pecho son por el RCP- y se acercó más para revisarle las vértebras, dejándolo boca arriba para no lastimarlo, situación que aprovechó el ladino gemelo para aspirar el aroma de los cabellos celestes sin que ella se percatara.

-¿Por qué usa mascarilla doctora?

Ella dejó de palpar los huesitos nerviosa –ehh yo, es que…

-No tengo ninguna enfermedad contagiosa

-Ehh... son las reglas del hospital para atención de pacientes extranjeros

Buena atrapada, pensó Kanon y siguió hablando mostrando falso interés –entiendo… y… ¿cómo se llama usted?

-Hernia…

Kanon enarcó una ceja y alzó la voz -¿pero qué clase de nombre es ese?

-Tiene una hernia de disco en proceso en la quinta lumbar –rio ella más relajada por la confusión- me llamo Katriana…

-Uh, un nombre nórdico

-Pues si…

Cansado de tanta charla, Kanon decidió averiguar lo que necesitaba de una vez por todas, así que en un descuido de ella, la tomó de un brazo con su mano derecha y le hizo una llave, de tal forma que la chica aún con toda su fuerza, no pudo soltarse.

-Dime Katriana -le siseó al oído tratando de amedrentarla- ¿por qué te envió mi padre?

-Yo... -dijo ella pujando por el dolor- él está...

De pronto, escucharon un estruendo en la ventana y cientos de pedacitos de vidrio volaron por todas partes. Kalia de inmediato aprovechó la distracción para soltar el agarre del gemelo y tirando al adolorido Kanon al piso, lo ayudó a rodar debajo de la cama protegiéndolo de lo que había entrado en la habitación.

-Ufff… te debo una niña… –murmuró Kanon apoyando la cabeza en el pecho de la muchacha. Kalia lo apartó para mirarlo directo a los ojos y sin querer, se distrajo por la picardía impregnada en esa mirada de esmeralda. Sin embargo, el hechizo terminó cuando la sonrisa coqueta del gemelo se transformó en una mueca de terror -pero qué demonios es eso- susurró él, mirando por encima del hombro de ella.

Lo que fuera que estaba allí con ellos, provocaba que a ambos guerreros se les erizara la piel del miedo. Un fleco de tela rasgada se movía despacio a unos centímetros del suelo y al hacerlo, se escuchaba el sonido de algo que rastrillaba los muebles. Una vez que rodeó el lecho, la presencia se detuvo justo frente donde estaban los dos acurrucados debajo de la cama. Kanon no podía evitar desprender la mirada de aquello y sintiendo la aterradora presencia a sus espaldas, la amazona miró hacia atrás sin querer.

Las hebras de cabello oscuro y grasiento barrían el piso, rodeando un rostro pálido, con un par de cuencas oscuras en vez de ojos y unos labios amoratados que formaban una espantosa sonrisa que cubría casi por completo el rostro y que enmarcaba dos filas de enormes caninos amarillentos. Kalia, se aferró a Kanon siguiendo su instinto de protección, justo antes de sentir, como la piel de su espalda, era desgarrada por muchas navajas a la vez.


Laponia, Suecia

Dante estaba de pie apoyado en la pared del pasillo de la clínica, observando nervioso a Aphrodite, quien acababa de hablar con los médicos que se encargaron de atender a Shaka y Milo. El italiano no entendió una palabra de lo que los tres hombres conversaron, ya que se dirigieron exclusivamente en sueco, sin embargo, pudo intuir que algo malo pasaba, debido a que el caballero de piscis, después de agradecer a los médicos, se había sentado sosteniéndose la cabeza con las manos y apoyando los codos en las rodillas.

Dirigirse a un caballero dorado sin que éste lo autorizara, era un atrevimiento, pero tenía que cumplir la misión encomendada por su Santidad, así qué debía averiguar que sucedía. Con inseguridad, caminó hasta el peliceleste y carraspeó nervioso -se... señor

Aphrodite levantó lentamente la cabeza y se incorporó, recostando el torso al respaldar de la silla que ocupaba y se quedó mirando fijamente al italiano, quien al toparse con el bellísmo rostro, titubeó y maldijo el momento en que se le había ocurrido llamar la atención del dorado.

-Se... señor... yo... quería... necesitaba... pues -Aphrodite enarcó una ceja y se cruzó de brazos sin decir nada, increpando con su mirada de cielo a Dante- es que...

-¿Tienes hambre?

Dante se quedó de piedra, pero asintió en silencio.

-¿Te comió la lengua el gato Dante? -le dijo el peliceleste divertido- vamos -Aphrodite se puso de pie y le hizo una seña para que lo siguiera- yo si tengo hambre -dijo metiendo las manos en los bolsillos y caminó sin esperarlo- yo invito...


Los dos caballeros, se sentaron en una cafetería cercana a la clínica, hacía muchísimo frío afuera y decidieron tomar algo caliente. El sueco le recomendó a Dante probar los bollos semlas y él ordenó lo mismo, por supuesto que acompañados de una taza de delicioso chocolate caliente.

Al caballero de plata lo seguía intimidando la imponente presencia de su acompañante, quien sacó un cigarro del bolsillo y se dispuso a fumar tranquilamente, mientras traían lo que habían ordenado.

-¿Te piace? -preguntó ofreciéndole la cajetilla, el italiano negó con la cabeza y el sueco soltó una bocanada de humo que le provocó algo de tos- lo siento... tengo que dejar este maldito vicio -Dante guardó un respetuoso silencio y continuó mirando intrigado a Afro, quien se ladeó para ver por la ventana- supongo que necesitas saber cómo están Milo y Shaka para informarle a Shion

Dante asintió sorprendido -¿cómo...?

-No creo que estés en Laponia de vacaciones... ¿o me equivoco?

-No señor...

-Bien -Afro dio otra bocanada al cigarro- Shaka está grave... diagnóstico reservado, lo mantienen con respiración asistida... Milo tiene neumonía... una cepa muy agresiva, lo tratan con antibióticos y se mantiene estable

-No entiendo como...

-Fácil, estamos aquí... con el cosmo bloqueado gracias a esto -Afro bailó el brazalete delante del plateado- y bueno... parece que poseemos una habilidad especial para atraer problemas

-Entiendo -en eso la mesera entregó las órdenes y los dos hombres agradecieron. La mujer no tuvo reparos en guiñarle un ojo al peliceleste, lo que le sacó una risilla a Dante, quien al ver el gesto serio del dorado se respingó de inmediato.

-Decías...

-Oh si, disculpe señor... yo quería decirle que estoy seguro de que ellos saldrán adelante... son caballeros dorados

Entonces nadie más en la Orden sabe que desertamos -pensó el peliceleste- ¿y qué hay con eso Dante?

El de plata se atragantó ante la pregunta de Afro -señor... ¿está bromeando? -preguntó una vez pasó lo que tenía en la boca- los caballeros dorados, son los guerreros más increíbles... los hombres más sabios y marvillosos que habitan sobre la tierra -el dorado miraba atónito al inspirado Dante, quien gestualizaba con los brazos para acompañar su discurso.

-No sabía que...

-Señor... usted no sabe cómo los extrañamos en el Santuario -el peliceleste ni siquiera pestañeaba sorprendido por las palabras de Dante- sé que esto puede parecerle aburrido... o tonto

Aphrodite negó con la cabeza y mumuró con una pequeña sonrisa -adelante...

-Cuando éramos aprendices -Dante suspiró orgulloso- moríamos por verlos entrenar... así que husmeábamos sus prácticas cuando se encerraban en la arena del coliseo... e hicimos un hoyo en la piedra para espiarlos -el italiano se sonrojó apenado y Aphrodite apoyó su cabeza en una mano para escuchar con atención- cada vez que... sentía que ya no podía más... iba al coliseo y me inspiraba en ustedes para seguir... vaya señor Aphrodite... sus técnicas son perfectas...

El de piscis no dijo nada y bajó la mirada pensativo, una pequeña sonrisa bailaba en sus labios. Suspiró y continuó comiendo su merienda, mientras las palabras de Dante revoloteaban en su cabeza.

-Señor... disculpe mi atrevimiento por lo que le dije... es que me emocioné -el de plata prefirió cambiar de tema al ver al otro tan pensativo- el semlas está delicioso...gracias por la invitación

Aphrodite apoyó su mano izquierda en el hombro de un sorprendido Dante.

-No... gracias a ti


El Cairo, Egipto

-No debimos irnos

-Ya Saga... él estará bien, lo tienen en observación constante ¿qué podría pasarle?

Saga y Aiorios se encontraban en la habitación que habían alquilado para su estadía en el Cairo. Debido al terremoto el lugar estaba hecho un desastre y al parecer, la habitación fue atacada por saqueadores.

-Demonios -gruñó Aiorios

-¿Qué sucede arquero? -preguntó Saga saliendo del cuarto de baño, cubierto por una toalla en la cintura y secándose el cabello.

-No está el sobre con los tiquetes para el siguiente viaje, tampoco el teléfono... ¡no puede ser!... se llevaron la ropa que había comprado en Israel...

Saga bufó enojado, mientras se vestía -dime que al menos no se llevaron los pasaportes y la tarjeta de crédito- Aiorios le mostró los documentos al gemelo- ¿qué más se llevaron?

-Nada más lo que te dije... ah y las cervezas que quedaban

Saga estaba frente al espejo quebrado, terminando de arreglarse para salir a comer, si es que encontraban algo abierto en aquel caos -con respeco a lo que dijiste en la clínica... quiero que sepas que mi desición está tomada, no pienso volver

-Oh Saga... vamos - Aiorios se levantó para quedar a la altura del gemelo- no puedes hacernos esto... amigo -Aiorios tomó al gemelo por los hombros- eres el mejor y te lo digo de corazón

-No me vas a convencer... no quiero poner a Kanon en peligro, además de que no soy digno de la armadura y... -de repente Saga se paralizó- ¿lo sentiste? -murmuró.

-Sí... de hecho... algo sucede con tu hermano

Saga miró al arquero con los ojos llenos de angustia -una Ker- murmuró.


Mansión Kiddo, Tokyo, Japón

-Excelente señor Kató, si logramos traerlo, de inmediato me comunico con usted para que prepare la bóveda familiar... muchas gracias...

Sahori conversaba con el director del camposanto, donde se encontraban enterrados generaciones de Kiddos fallecidos. Hacía un par de horas que Shun había vuelto a la mansión junto con Kiki, buscando el consuelo y la compañía de sus hermanos mayores.

Por su parte, Sahori se dirigió al peliverde para darle los detalles de la conversación con el señor Kató -Shun... todo está listo... si lo encuentran, le daremos sepultura... tal como se lo merece... lo siento mucho chicos -dijo ella dándole una palmadita cariñosa en la espalda a Shun y retirándose a su estudio- esto es... muy duro para todos...

Shun asintió en silencio, tenía al menos media hora de intentar pasar un te tranquilizante que le sirvió Sunrei. Sentía que el mundo se le venía encima, en pocas semanas había perdido lo poco que tenía y que realmente valoraba: su libertad, su mejor amiga y ahora su hermano mayor.

Dejando el te de lado, se recostó sobre la mesa y sin importarle la presencia de sus otros hermanos, comenzó a sollozar desconsolado, Kiki, quien estaba sentado frente a él, empezó a tallarse los ojos y Seiya se levantó para consolarlo.

Shiryu, quien era al que se le daban mejor los discursos, se acercó al peliverde y le pasó el brazo por los hombros, sin embargo, aunque su objetivo era darle valor al muchacho, él mismo no lo tenía y un nudo se le atravesó en la garganta, mientras intentaba hablarle -Shun... todos lo vamos a... extrañar mucho

-Shunny -Hyoga se acercó a los otros dos para acariciar los cabellos verdes- somos tus hermanos y nunca te vamos a dejar... Ikki se fue... pero no estás... solo -terminó el rubio con lágrimas en los ojos.

-Ni... siquiera... tengo... su cadáver -sollozó el peliverde desconsolado.

-Ikki deja un gran vacío -alguien carraspeando cerca de Seiya, interrumpió el discurso que estaba a punto de decir- era tan... fuerte en batalla... que

Otra vez el que se aclaraba la garganta resonó detrás del grupo, Hyoga y Seiya volvieron hacia la puerta de la cocina y se quedaron con la boca abierta, Shiryu levantó la cabeza lentamente, estaba lacrimoso y tenía la nariz enrojecida.

-¿Qué pasa con ustedes perdedores?... quítenle las manos de encima a Shun... ¿qué le hicieron inútiles?

Shun levantó la mirada y observó a sus hermanos paralizados ante la visión que estaba frente a ellos -¿Ikki?... pero...

El aludido levantó una ceja -¿qué sucede aquí?

Hyoga cacareó las palabras casi con terror.

-Se supone... que... tú... estabas muerto


Continuará...

Bueno, aquí está el de la quincena (espero poder continuar con el ritmo). Les cuento que estoy disfrutando mucho de esto y espero que ustedes disfruten leyendo también, se los dejo con mucho cariño.

Gracias a KarliCM (si, sé que está enredando, prueba de mi cabeza revuelta), Diana (Saga es muy perspicaz, hay que confiar en su instinto), Amaranth09, Mariana Elas (me mediste bien con las publicaciones, como dije arriba, espero continuar publicando cada quincena), Kaito, Jabed y Andromedaioriosayita... gracias, gracias por mantener allí, a las que no les contesto por aquí, les estaré enviando un MP.

*Dicho costarricense que significa que es algo imposible de lograr

**Árbol sagrado... que mi cuerpo sustente tu semilla, porque soy guardián, cuerpo, tierra y vida...

***Salud hermano, en chino