Nota obligatoria: Los personajes de Saint Seiya son obra de Masami Kurumada, yo nada más me dedico a escribir sobre ellos sin obtener nada a cambio más que mucha satisfacción personal y entretenimiento saludable
Primera advertencia: Los doraditos están en problemas, pero aún así, ellos no dejan ni sus malos comportamientos, ni su mal vocabulario. Debido a lo anterior advierto, en caso de que este fic sea accedido por menores de edad.
Segunda advertencia: ufff ya me va pasando la racha romántica.
De asesinos a caballeros: historia de renacimiento y redención
Un ligero cambio de planes
El Cairo, Egipto
-Fue extraña esa variación del cosmo, Saga… nunca había sentido nada igual
-Exacto, no parece humana –Saga y Aiorios, fueron interrumpidos por el sonido de vidrios rompiéndose y de inmediato, ambos apuraron la marcha. En cuanto doblaron la esquina del pasillo a toda velocidad, divisaron sorprendidos a una doctora que era expulsada violentamente a través de la ventana que daba al pasillo y rebotaba en la pared de enfrente. Para su sorpresa, la mujer se levantó de inmediato y se puso en guardia, en un estilo de combate muy conocido para Saga –Barahaim de Altar- murmuró él para si.
Delante de la chica y moviéndose a un palmo del suelo, un ser oscuro, antropomorfo, de cabello largo y grasiento, salió al pasillo rechinando sus enormes zarpas amarillentas. El espíritu traía las manos tomadas al frente, cruzando sus dedos huesudos apenas recubiertos por piel pálida, coronados por unas largas garras sucias que podían cercenarle el cuello a cualquiera.
De inmediato, Saga pudo reconocer al ser que atacaba a la muchacha.
Una de las Keres
Las Keres eran espíritus sedientos de sangre noble y su manjar favorito era el corazón de un guerrero herido y Kanon era uno. A pesar de lo extraño que resultaba que una amazona estuviera allí, Saga, corrió a gran velocidad por el pasillo y con agilidad asombrosa, se elevó por los aires y lanzó una impresionante patada al ser, que se desplomó hacia atrás tirando un par de mesas al suelo.
-Ni se te ocurra demonio -dijo Saga con voz amenazante.
Los dos exdorados corrieron para colocarse cerca de la amazona, quien los miró embelesada –señor Saga…. señor Aiorios… pelear junto a ustedes… es el honor más grande- dijo ella jadeando.
-Entonces, haz méritos a ese honor amazona –contestó severo Saga, a lo que ella asintió en silencio- Aiorios… tu y yo no podemos hacer más que atacarla a cuerpo… amazona, tú encárgate de los ataques de cosmo… si tu maestro es el de Altar, dominas las ondas infernales… ¡úsalas!
Aioros y Saga arremetieron con los puños de frente y ante semejante oleada de golpes, la Ker emitía horribles aullidos que hacían eco por los pasillos y trataba de defenderse usando sus garras contra los guerreros. El ser chilló de nuevo y se lanzó con sus zarpas en contra de Kalia.
-Vuelve al infierno, demonio –siseó Saga, tomando al demonio por los brazos, mientras Aiorios, la golpeaba en el pecho. La Ker era un poco mas alta que los muchachos y su fuerza y capacidad para aguantar los ataques frontales, era impresionante.
En un movimiento que no previeron los exdorados, la Ker pasó sus zarpas por las costillas de Aiorios, causándole algunos cortes, sin embargo no contaba con que éste tenía gran resistencia al dolor y en vez de caer, se arrastró por el suelo y utilizando una sábana, amarró al monstruo por los tobillos y la hizo caer de rodillas.
-AMAZONA… TU TURNO –gritó Saga de pronto.
Kalia concentró todas sus fuerzas. Alzando el índice de la mano derecha, unos aros blancos se formaron alrededor del dedo -¡ONDAS INFERNALES!
Los aros rotaron alrededor de la Ker, elevándola por los aires. Por encima de sus cabezas un portal al Inframundo se abrió y el demonio fue absorbido, por el pasaje abierto por la chica.
Al desaparecer el bicho, los tres guerreros suspiraron aliviados y la amazona se recostó en la pared agotada. Aiorios se acercó a ella, para averiguar si estaba herida. Saga, mientras tanto, corrió dentro de la habitación de su hermano para auxiliarlo en caso de lo que necesitara y al entrar se encontró con un verdadero caos.
La mesita estaba incrustada en el televisor, la cama volcada cerca de una pared y el sofá yacía embardunado en la ventana. Sin embargo ¿dónde estaba Kanon?
-KANON... KANON... ¿DÓNDE DIABLOS ESTÁS?
-¿Saga? -el gemelo menor llamó de detrás de la cama, donde se encontraba atrincherado- ¿ya se fue?
-¿Estás herido? -preguntó Saga corriendo hasta donde estaba su hermano, quien trataba de incorporarse con poca o ninguna agilidad- déjame revisarte
-Auch... todo me duele... ¿qué cosa era eso?
-Una Ker -Saga volvió la cama y la reacomodó en su lugar, alisó las sábanas y levantó a Kanon para recostarlo- demonios sedientos de sangre de guerreros heridos
-Vaya... aunque ni siquiera me tocó, el cuerpo me duele, pero por los golpes que ya tenía… y no sé si sentirme honrado o... aterrorizado... ¿viste esa cosa?... parecía salida de una película de terror
-Kanon, te informo que nunca he visto una película de terror -dijo Saga colocando de nuevo la manguerilla del suero, en la vía que el menor tenía en la mano derecha.
-¿Bromeas hermano? -el gemelo sonrió y le dio una palmadita en el hombro a su par- en cuanto tengamos oportunidad, conseguiré la película de terror, más espantosa, más sangrienta y más repugnante que encuentre y la vemos juntos
Saga estrechó la mano buena de Kanon y sonrió -es una promesa...
Mansión Kiddo, Japón
-¿Ustedes si que tienen tiempo libre para inventar estupideces?
-Ikki es en serio... el maestro Dhoko nos reportó tu muerte en una misión al Inframundo... Shun estaba allí
-Hermano, Hyoga tiene razón, bajaste con Argol por el Tártaro hasta la prisión de los Titanes para asegurar la celda de Tifón y enfrentar a Briareo
-No he bajado al Inframundo desde que tuve que verme la cara con Hades -el Fénix se mantenía sentado en el comedor informal de la cocina, con los pies sobre la silla contigua y tomando un gaseosa desde la lata- y de ese tal Argol, lo único que sé es que me la debe por haberte transformado en piedra Shun
Sahori se mantenía muy concentrada, aparentemente conversando vía cosmo con Shion -entiendo maestro... estaré al pendiente y le informaré de cualquier acontecimiento nuevo
Sahori se levantó de su lugar y se acercó a Ikki, una vez lo tuvo al frente, éste levantó una ceja con arrogancia -Ikki... ¿dónde estuviste los últimos días?
-Eso no le importa a nadie Sahori
Ella arrugó el ceño con evidente molestia -un caballero de plata está en un calabozo esperando por justicia, lo culpan de herir a una amazona y de asesinar a otra, él asegura que tú lo hiciste
Ikki suspiró cansado -está bien, está bien... anduve por allí- Sahori arqueó las cejas, e Ikki bufó molesto- busqué un volcán activo... quería fortalecer el alma de la armadura
-¿Dónde exactamente?
-En el Vesubio
-¿Desde hace cuánto?
-Cuatro semanas
Sahori tomó las manos del Fénix y se concentró para rodear con su cosmo al muchacho, después de unos segundos, en los que Ikki no cambió su expresión desdeñosa, la diosa lo soltó para sentenciar:
-Efectivamente este es nuestro Ikki... Argol está en serios problemas
El Cairo, Egipto
-Saga, Kanon -Aiorios entró a la habitación ayudando a Kalia a caminar- la chica está herida y el personal del hospital se moviliza hacia acá... ¿qué les vamos a decir?
Aiorios sentó a la amazona en una silla que aún se encontraba completa -les recomiendo que inventen algo rápido
-¿Por qué nosotros arquerito?
-Fácil Saga -Aiorios se movió por la habitación, buscando alguna venda que le sirviera para limpiar las heridas de Kalia- si algo tienen ustedes dos, es don de engaño
-Se te agradece el cumplido –dijo irónico Saga.
-Señor Aiorios... no es necesario -Kalia bajó la cabeza apenada- tengo que irme... si me descubren aquí... usando... esto -dijo ella mostrando su uniforme hecho jirones- junto con este desastre, tendrán razones suficientes para llamar a la policía
Kanon arqueó las cejas -ella tiene razón
-No te vamos a dejar irte así... los cortes de la espalda son profundos, puede haber peligro -Aiorios tomó unas vendas y después de correr la ropa que estorbaba, comenzó a limpiar las heridas expuestas- quédate con nosotros -insistió Aiorios- no tienes dónde ir
La chica tenía la cabeza gacha y arrugaba entre los puños la tela de sus pantalones, al parecer más enojada que adolorida, de pronto alguien tocó la puerta de la habitación -abran ¿qué sucede aquí?
La amazona se puso de pie y ante la mirada de asombro de los hombres, se despojó de los jirones de uniforme que traía sobre la armadura -ya me siento bien... muchas gracias señor Aiorios... señor Kanon- Kalia se volvió hacia Saga- fue... un honor conocerle, señor Saga... es hora de que me vaya- ella hizo una reverencia y se lanzó por la ventana, al tiempo que Kanon se despedía agitando su mano buena.
-Gracias por todo Katriana, saludos a mi papá… de hecho saludos a todos en el Santuario – terminó él, con un guiño- que guapa -murmuró con una risilla.
-Kanon... no hagas eso... ¿hace cuánto la conoces?
-No te alteres arquero, me la he topado varias veces en el Santuario, tuvimos un tórrido romance de… cuarenta y cinco minutos para ser exactos -contestó el gemelo con un movimiento de cejas.
-Kanon... eres un descarado -afirmó el arquero, mientras negaba con la cabeza.
Saga arrugó el ceño -¿Katriana?... no es un nombre muy común... pero ¿dónde lo he escuchado? terminó Saga, sobándose la mandíbula pensativo.
-Chicos, hay algo que no les he dicho -dijo Kanon susurrando para no ser oído por el personal que entraba en ese momento, para revisar el desastre en la habitación, sus compañeros lo miraron de forma interrogante -la Ker en ningún momento me atacó a mi
-¿De qué estás hablando?
-Fue muy obvio, el bicho quería asesinarla a ella
Laponia, Suecia
Dante comía con vigor, era evidente que tenía algún tiempo de no probar una buena cena. Aphrodite fumaba ensimismado, pero de vez en cuando miraba de reojo al de Cerbero "si este cabrón sigue comiendo así, me va a dejar en quiebra"
-La comida sueca… es deliciosa señor Aphrodite… esta carne está especialmente buena
-Es de alce
-¿No come usted nada más señor? –dijo Dante mirando la pequeña porción de papas fritas y carne que tenía el peliceleste enfrente, casi intacta.
Afro negó, mientras apagaba el cigarro en el cenicero –no tengo tanta hambre
Entre la charla constante de Dante y las escuetas intervenciones de Aphrodite, se habían pasado un par de horas y debido a que eran más de las siete de la noche, los dos muchachos, decidieron tomar la cena de una vez.
-¿Está molesto por algo señor? –el peliceleste enarcó una ceja y miró directo a los ojos de Dante, quien se respingó echándose hacia atrás sin poder sostenerle la mirada. De verdad lo acongojaba la impresionante belleza del sueco, quien a pesar de venir de estar encerrado en una gruta helada por dos días, se veía como recién salido de un spa. Y no era que lo deseara o algo por el estilo, eso Dante lo tenía muy claro, sino que la apariencia de Aphrodite era abrumadoramente sobrenatural.
Afro dejó entrever una risilla, sin dejar de mirar al italiano –solo estoy cansado- dijo volviéndose de nuevo a la ventana para contemplar la nieve caer- ha sido… difícil acostumbrarse a esto
-¿Perdón?
Afro suspiró –a esto… ya sabes… a volver
-¿Volver a la vida?
El peliceleste asintió en silencio, pero luego de dudar un rato, comenzó a hablar entre pausas –sin nuestro cosmo, todo es tan... diferente, nunca me había afectado el frío de Laponia y ahora… no lo soporto… me siento vulnerable… el dolor es terrible… el hambre… la sed… la ansiedad...
-El miedo… antes no sentía miedo –Kanon tomó un sorbo del te que le habían traído- recuerdo que era capaz de alcanzar las estrellas y exprimir su poder para usarlo a mi favor… y ahora, una Ker me puso al borde de un ataque de pánico ¿no es patético?
Aiorios se removió incómodo frente a los hermanos -Shion debería darnos vacaciones de las vacaciones... esto ha sido un desastre
Los gemelos se echaron a reir -dime Aiorios... ¿no te da curiosidad, saber de tu hermanito?
-Por supuesto Saga... tiemblo al pensar que el enano esté herido o enfermo... ellos tienen que haber sentido el terremoto también -Aiorios suspiró abrumado- todo esto es tan...
-Es tan angustiante… saber que los que amas están sufriendo y no poder hacer nada por ellos
Aioria le dio unas palmaditas en la espalda a Mu –igual no tengo noticias de mi hermano… o de Marín… -Aioria se sonrojó hasta la médula, Mu le dedicó una risita amable- a veces siento un dolor ajeno, pero no sé de donde proviene… es como una de esas pesadillas donde te cuesta mucho despertar
-Si pudiera moverme por el espacio con solo el poder del pensamiento, cosa que era natural para mi… todos estaríamos juntos y esta angustia no existiría en nuestros corazones
-No creí que diría esto nunca Mu... pero aunque no lo creas...
-Extraño a esa partida de gandules, malnacidos... a unos más que a otros, claro está
-Me encanta escucharte decir eso Angello
Angello se echó a reír -no le cuentes a nadie porque te arranco los cuernos... ojalá y el témpano vuelva pronto
Aldaberán, continuó caminando hacia el viñedo e inhaló el aire puro -algo me dice que lo tendremos aquí tan pronto, que nos ayudará con la cosecha
Angello detuvo la marcha -el primo mosto... Alde
-¿Sí?
-¿Adónde es tu viaje?
-Río de Janeiro... pero escuché en las noticias que hay problemas con el aeropuerto, al rato tendremos que cambiar el destino... es una lástima
Una sonrisilla apareció en los labios del italiano -talvés... talvés- mumuró volviéndose hacia la casona que estaba a espaldas de ellos, estudiándola unos instantes -un cambio de planes... no sea tan malo
Laponia, Suecia, un rato después
En su mente seguía dando vueltas una idea que nació a raíz de su conversación con Dante. Pensaba en todo, en la Orden, en su pasado y en la salud de sus compañero ¿Había sido su culpa todo este desastre?
Tan concentrado estaba en sus problemas, que se dio cuenta que estaba a punto de chocar de frente con un camión, cuando las luces de éste lo cegaron. Gracias a la diosa y a sus reflejos, pudo virar a tiempo y el auto quedó clavado en la cuneta, por fortuna, sin daños que lamentar.
Estando allí, apoyó la frente sobre el volante y cerró los ojos, acompasando la respiración, así se quedó por un largo rato. De repente, su meditación se vio interrumpida por una musiquita repetitiva y cansona. Bufando, buscó por todas partes el teléfono, hasta que lo encontró en uno de los bolsillos de la chaqueta de Milo.
-Hej där –contestó sin ganas, secándose las lágrimas toscamente con el dorso de la mano.
-Hola… ¿con quién hablo y en qué idioma? –le preguntaron en griego.
-Mmmm, habla con Kristern… ¿con quién desea hablar?
Al fondo se escucharon unas voces –Muito, creo que nos equivocamos, nos contestó un tal Kristern- Afro enarcó las cejas –habla algo parecido a inglés
-Dame el teléfono Aioria… ¿Afro?... hola Afro… ¿cómo va todo?
-Hola ¿Mu? –realmente para Afro era un alivio tener la oportunidad de hablar con un igual, aunque no fuera muy cercano- ¿cómo están ustedes?
-Muy bien… bueno, Shura tiene fracturada una muñeca… tuvimos un terremoto en Nepal y digamos que se nos complicó el viaje
Afro se quedó de piedra -¿un terremoto en Nepal?... en Suecia también tuvimos uno, de hecho, una avalancha nos atrapó por veinticuatro horas en una gruta y por poco nos congelamos… yo salí bien… pero Milo y Shaka…
El lemuriano se quedó en silencio sin decir nada por un instante -Afro ¿cómo están Milo y Shaka?
-Milo estable… pero Shaka… Shaka está muy grave
Torre de Jamil
June había pasado el día completo tratando de mantener confortable a Shura y afortunadamente, las cosas habían transcurrido tranquilas, el caballero de capricornio era buen conversador y tenía la cualidad de relatar una historia hilarante, sin torcer un músculo para reírse. En poco tiempo, la amazona se vio disfrutando enormemente, las aventuras de su niñez al lado de Saga, Aiorios y Kanon.
En cuanto a Biralo, su primer encuentro con él, fue positivo y terminaron siendo muy amigos, a Biralo le encantaba la amazona y ella disfrutaba malcriándolo.
-No entiendo por qué solo yo no puedo con ese animalejo -refunfuñaba Shura al ver a la rubia maravillada acariciando al bicho, el que se le restregaba en el cuerpo y ronroneaba con descaro.
-¿Quién es el bichito más hermoso? -le decía ella al mimado animal, rozando la nariz de su máscara con la de él- ¿quieres tu zapato?... ¿o quieres otro abrazo?
Shura veía la escena arrugando el ceño, tratando de soportar el dolor con la muñeca inmovilizada y apoyada en una almohada. Con el fin de olvidar la molestia, sacó la cajetilla de cigarros de la veladora y tomó uno con la boca.
-¡Señor Shura! -regañó la amazona soltando a Biralo para acercarse al español, quien la miraba desconcertado- no puede hacer eso, el cigarro entorpece el flujo normal de la sangre y complicará la curación de la fractura... lo lamento, pero el señor Mu, me ha ordenado que lo cuide y eso haré -sin que el caballero se lo esperara, la chica le quitó suavemente el cigarro de la boca y lo devolvió a la cajetilla.
-Oye... no puedes hacer eso... soy... soy un caballero dorado... tienes que respetarme
Ella se volvió con los brazos cruzados, mientras Biralo miraba la escena, sentado en sus cuartos traseros -lo siento señor Shura, pero el señor Mu me dio órdenes precisas acerca de su cuidado... me retiro a preparar la cena -dijo haciendo una reverencia- y por cierto, me voy a llevar esto- advirtió tomando la cajetilla y volviéndose para irse.
Ambos, caballero y mascota, siguieron con la vista a la chica hasta que salió de la habitación, Biralo se volvió hacia Shura y a este le pareció que esbozaba una risilla -¿y tú que ves animalejo?
Biralo ronroneó contento y salió de la habitación detrás de la rubia, con caminar altivo y el rabo en alto.
Shura gruñó indignado -¿es que ya nadie respeta la diferencia de rango?
En cuanto la oscuridad se impuso, comenzaron los lamentos traídos por el viento, desde la gruta que cruzaba hasta la Torre de Jamil.
A esa hora, June acababa de subir con la cena de Shura y un escalofrío recorrió su espalda al escuchar los gritos que venían de afuera -allí están de nuevo... eso no debe ser normal- dijo ella abrazándose.
Shura la miró con ternura, parecía una niña asustada por una tormenta -Mu dice que es normal y yo confío en él, si algo tiene el carnerito es sensatez
-¿Carnerito? -ella se echó una risilla que le sirvió para aligerar un poco el miedo.
-Olvida que dije eso -Shura trató de mantenerse serio, pero no lo logró y terminó riéndose sin querer- nos apodamos entre nosotros, de acuerdo con nuestro signo
June se sentó al lado del caballero en la silla que estaba cercana a la cama y llamó a Biralo para mimarlo un rato -quiere decir... ¿que al señor Aioria le dicen leoncito?
-No, le decimos gato o león, al único que normalmente tratamos en diminutivo es a Mu... pero no te voy a decir por que -Shura comenzó a degustar la comida, que consistía en una sopa espesa de tallarines y hongos y una barra de pan recién hecho- cocinas muy bien... el pan te quedó especialmente bueno... te lo agradezco mucho
-Me alegra que le gustara, a mi me encanta cocinar y pues, en Etiopía no tenía tan buenos ingredientes como aquí... cocinar así, más que un trabajo es un placer
-Has trabajado mucho... me apena ser una carga para ti
-No se preocupe, señor Shura… usted me cae muy bien, además del señor Mu y el señor Aioria, es usted el único caballero dorado que conozco, mi maestro también hablaba del señor Aioros, sin embargo, después de que volvieron, no he tenido el honor de conocerlo
-¿Quién era tu maestro? –dijo Shura sin dejar de comer muy contento.
-Es... Albiore de Cefeo... él hablaba maravillas de ellos tres, de su valor, su astucia, de su poder, de su devoción por la diosa... sin embargo -aquí la chica se detuvo y el entusiasmo en su voz mermó- dos nigromantes con armadura dorada, destruyeron la Isla Andrómeda y asesinaron a traición a mi maestro
Shura abrió los ojos como platos y tragó lo que tenía en la boca, ya que él sabía perfectamente de quienes hablaba June.
-Desearía poder tener a esos dos de frente para decirles lo que pienso -la chica bajó la cabeza y Shura pudo distinguir los espasmos en el cuerpo de ella producidos por el llanto -perdón es que me siento impotente, sé que ellos jamás pagarán lo que hicieron -ella inhaló profundo para calmarse- aunque ya no tiene importancia... gracias a la diosa y... al señor Hades, mi maestro Albiore se encuentra afortunadamente de nuevo entre nosotros
Shura bajó la mirada y no pudo decir nada, lo sucedido en la Isla Andrómeda o en cualquiera de los objetivos de sus compañeros y de él mismo, durante la época de Arles, no tenía disculpa.
Ella se calmó un poco y continuó hablando con la voz entrecortada -me dirigí al Santuario después de la guerra civil, luego volví a Etiopía... esperando por alguien que nunca llegó y regresé al Santuario, cuando supe que habían revivido a los caídos en batalla -June suspiró y comenzó a tamborilear los dedos en sus piernas- sé que los traidores fueron solo unos pocos... sin embargo esos pocos hicieron mucho daño...
Shura dejó de comer y puso la bandeja a un lado, al verlo hacer esto June se levantó preocupada, percatándose de su imprudencia.
-Señor que pena... no debí hablarle de asuntos tan desagradables durante su cena... discúlpeme -dijo June con una reverencia- ¿se siente mal señor Shura? -dijo al verlo con los ojos cerrados.
-No June... perdona, solamente quiero estar solo
Laponia, Suecia
Los pasillos de la clínica se encontraban en el más absoluto silencio. Con el llavín de la puerta en la mano, inhaló para tomar valor y entró a la habitación de su amigo, tratando de no hacer ruido... como si el otro se fuera a dar cuenta.
A pesar de su gravedad, Shaka parecía estar tranquilo y dormía apaciblemente. Tenía tubos en la nariz y el sonido del monitor cardíaco, era un compás monótono que llenaba el ambiente.
-Hola Shaka -dijo Aphrodite sentándose al lado de la cama, dándole un par de palmaditas en el hombro. De su chaqueta sacó un objeto pequeño y metálico. Le giró la cuerda hasta el límite y lo colocó en la almohada - sé que tienes buen gusto para la música... es la Danse Macabre... me gusta porque me recuerda a alguien especial
Afro bajó la cabeza y suspiró angustiado, la verdad ver a Shaka así, era impresionante, sin embargo, continuó hablando con voz entrecortada- me la obsequiaron cuando estaba en el Sanatorio, no me preguntes quien... la verdad no lo sé -dijo con un dejo de fastidio- bueno si... dicen que la llevó una chica... ya sé qué vas a decirme... pero no, te aseguro que no soy hombre fácil
El peliceleste sonrió triste -le importamos a alguien más buda... tú y yo... los más antipáticos del Santuario. Por cierto -dijo como si recordara de repente- Mu pregunta por ti, dice que ellos están bien... si... lo sé, disculpa... pero tuve que decirle que estás enfermo... Shaka por favor, el canerito lo sabe todo... ¡no pude engañarlo, lo siento!... –Afro hizo una mueca de fastidio- me dijo que -aquí bajó la voz y se acercó al rubio - perdón, pero es que no quiero que alguien escuche -y susurró algunas palabras en el oído de Shaka.
-Bueno Shaka -dijo al fin Aphrodite, poniéndose de pie, mientras secaba algunas lágrimas- te dejo para que te cures tranquilo... ponte bien... por favor –dijo y una vez dejó al rubio, tomó el teléfono e hizo una llamada -Angello... ¿puedes hablar?
Afro nunca se dio cuenta, pero en cuanto se fue, una sonrisa se dibujó en los labios del excaballero de Virgo.
Región de Toscana, Italia
-Cammina toro… ten cuidado con esta era…Geki, tú corta la parcela del otro lado
-Si señor Máscara - contestó el de bronce con una canasta amarrada en la cintura y tijera de jardinería en mano. El joven de bronce, fue descubierto por Aldaberán husmeando en la hacienda, muy temprano esa mañana. Debido a que Angello estaba empeñado en salvar la cosecha de uvas, en cuanto lo vio, le encajó un delantal y un canasto para que ayudara en la recolección de la fruta.
-Angello... creo que el muchacho necesita comer algo -sugirió Aldaberán acercándose muy preocupado al italiano, quien supervisaba la recolección con afán casi desmedido- no creo que siquiera haya desayunado
-Que coma cuando termine -contestó el de Cáncer sin volver a ver al toro, mientras llenaba con números unas tablas que había dibujado desde el día anterior.
-Angello -replicó el toro alargando la palabra y quitándole la tabla al testarudo cangrejo.
-Ya, ya -contestó molesto el italiano, haciendo un gesto de desdén con la mano- que Genoveva le dé algo de cenar...
Aldaberán sonrió y le dio una palmada en la espalda a su compañero -ese es mi chico...
De inmediato, el de tauro se fue a buscar al pobre Geki para llevarlo al comedor- la servidumbre de hoy en día... -refunfuñó Angello, negando con la cabeza- qué barbaridad... ya nadie quiere trabajar sin paga... solo piensan en derechos... y esas cosas
En ese momento, el teléfono comenzó a vibrar en el bolsillo de su pantalón y estuvo a punto de caerse de la silla donde estaba -diavolo... está vibrando esta mierda… alo...
-Angello… ¿puedes hablar?
-¿Pesce? ¿cabrón?... ¿estás bien?
-Pues no muy bien... los chicos están en el hospital… y me siento muy mal por ellos… Shaka está grave
-Pero pesce… ¿qué fue lo que pasó? -el italiano se incorporó y dejó de lado lo que estaba haciendo.
-Fue el terremoto, nos encerró en una gruta helada y ahora tienen problemas respiratorios… ¿ustedes también lo sintieron?
-Tuvimos un tsunami… el témpano estuvo a punto de ahogarse y una sirena lo llevó a Atlantis… desde entonces no lo vemos, pero parece que está bien
-¿Una sirena?... ¿ayudándolos?… a nosotros casi nos matan
-No me digas... les quitaron el dije
-Lo intentaron... ahora lo llevo yo, sería un riesgo que Shaka estando tan débil, sea atacado por una bestia loca con cola o cuernos o qué se yo
-Al toro se lo quitó una sirena... muy guapa, por cierto -Angello suspiró- a veces creo que Alde no conecta el cerebro con la...
-Si ya te entendí... no sigas -dijo el pez riendo y luego suspiró- estoy asustado cangrejo... la verdad no quiero que a ellos... les suceda algo
-¿Al bichejo y a buda?
-Si
-No me digas que te encariñaste con ese par...
-Pues... pues si... y sé lo que debes estar pensando...
-No, no lo sabes
Aphrodite soltó una carcajada -te conozco cangrejo... de toda la vida y no sabes lo que me encantaría sentarme con un par de cervezas a conversar contigo, aunque sea de estupideces
Angello se lo pensó un momento antes de preguntarle a su amigo acerca de los planes que tenían para los siguientes días -pesce… dime una cosa ¿cuál es su tercer destino?
-Por ahora, no lo sé… el sobre está cerrado y si Shaka sobrevive, no creo que podamos salir de aquí antes de una semana, así que seguramente perderemos el vuelo…
-¿Kris qué te parece cambiar el destino del viaje?
-Pero y si
-Vamos pesce, ese par estarán bien en unos días, están tan locos que ni en el Inframundo los quieren
-Mmmm, ¿y qué propones cangrejo?
-Que vengan a Firenze…
Atlantis, estudio de Julián Solo
-Tan perspicaz como bella -Camus le dio un beso en la mano a Hilda, quien no dejaba de mirarlo embelesada, sentía tanta felicidad en su corazón que había olvidado el sueño y el agotamiento por la ardua jornada de trabajo con los pergaminos.
-Es cuestión de… motivación... maestro Camus -ella bajó la mirada, al encontrarse con los ojos de él.
Él se echó una risilla -¿cuándo dejarás de llamarme así?
-Discúlpame... es que todo esto ha sido tan inesperado -ella sonrió al ver la expresión de desconcierto en Camus- no me mal interpretes... solo que no creí que un hombre como tú...
-Me fijara en ti... cualquiera se fijaría en ti... si me permites decirlo, eres la criatura más hermosa y delicada que he visto en mi vida -él la tomó de la barbilla y la besó de nuevo, tratando de demostrarle toda la pasión que le despertaba- terminemos esto y luego disfrutaremos sin presiones ¿te parece? -él le guiñó un ojo y ella asintió sonriendo.
Horas más tarde, Camus escribía con afán, mientras Hilda reposaba, recostada muy cerca de él sobre su escritorio, de vez en cuando él se volvía y la besaba en la frente, para continuar con la faena. Gracias al descubrimiento de Hilda, el contenido de los pergaminos, comenzó a tener sentido, sin embargo, conforme avanzaba, los textos empezaron a develar una verdad abrumadora.
Ya debía ser media mañana, cuando Camus despertó a Hilda, algo impaciente -Hilda... Hilda- ella se despertó perezosa, tratando de disimular un bostezo -siento despertarte... pero quiero que veas esto…
"En los valles más venturosos, montañas de hierro emergerán, el rey Sol verá mermar su brillo majestuoso para dejar posar el manto de la Madre Oscura, que se sentará en el trono del cielo para vigilar con ojos fulminantes, el penoso andar de los hombres.
Hombres apasionados, que hicieron padecer a Gea, vertiendo la sangre de sus hermanos sobre la piel de la Madre Tierra, verán angustiados como ella dobla su rodilla frente a la Madre Oscura y el Padre Tiempo, aquel que carcome con su mano, agua, aire, tierra, fuego y éter.
El cinturón de estrellas se quebrará y cada una perderá la vida cuando el restablecido Padre absorba su fuego, los hombres quedarán a merced de sus designios: Ponto, Inframundo, Tierra y Cielo sucumbirán ante su poder y hombres y olímpicos le llamarán Dios Supremo.
Ay de los hombres, que anteponen sus pasiones y se cegaron ante los signos del tiempo"
Cuando Hilda terminó de leer el pergamino, Poseidón se recostó en el respaldar del trono, sobándose la barbilla pensativo.
-Si me permite, señor Poseidón, me parece que la referencia a la Guerra entre los Titanes y Olímpicos es evidente
Poseidón, en posesión de Julián, se removió incómodo en el Trono -¿temes Camus que la prisión del Soporte Principal sea insegura? ¿crees que se escape la madre de los Titanes?
-No solo lo temo señor -Camus hizo una reverencia- lo afirmo, me parece que después de que el pilar se derrumbara en la guerra contra los atenienses, puede haber quedado alguna fisura que lo vuelva vulnerable
Poseidón soltó una sonora carcajada -me encanta tu petulancia Camus... tengo una escama vacante ¿no te interesa?
Camus hizo una señal de respeto con la cabeza y miró a Hilda, quien le devolvió la mirada y asintió con orgullo -desde que charlamos el día de ayer... he reconsiderado mi decisión
Isaak miraba a su maestro, mostrando su veneración absoluta y sonrió al escuchar las palabras del acuariano, no esperaba menos de él.
-Agradezco su oferta y me siento halagado... pero presté juramento a la diosa Atena y honraré esa promesa… si es que ella me acepta en sus filas. Además, no creo que la escama de dragón marino, me quiera como su portador
-Puede que tengas razón Camus –Poseidón dejó entrever una risilla- y si lo que dices es cierto y se desata una guerra del Caos, tendré que encontrar un guerrero para esa escama: un hombre audaz, capaz de dirigir las huestes de Atlantis, fuerte y osado, de carácter firme y voluntad de hierro…
Sorrento se aclaró la garganta, llamando la atención de los presentes –yo sé quién cumple con todas esas cualidades señor
Poseidón lo volvió a ver con una ceja levantada –ah si…
-Aunque no quiera aceptarlo... hablo de Kanon de Géminis… señor
Ciudad del Tíbet
La noche había caído al fin y la oscuridad inundó también su alma afligida. Había sido un viaje largo y cuando lograron comunicarse, solo recibieron malas noticias. En el pequeño hotel donde se hospedaban, la única ventana de la habitación, daba a un oscuro jardín trasero y la lluvia acompañaba con su monótono cantar la melancolía de los corazones.
Aioria estaba tan cansado por la caminata, que después de darse un baño, se tiró en la cama, cuán largo era. En cuanto a Mu, después de quedarse debajo de la ducha al menos media hora, se puso ropa de dormir y se sentó en el marco de la ventana a ver la lluvia caer, con la cabeza apoyada en el cristal. De vez en cuando soplaba hacia el vidrio y garabateaba algún dibujillo con el dedo, sobre la mancha húmeda causada por su propio aliento.
Al darse cuenta de que el carnerito no iba a decir una sola palabra durante el resto de la noche, Aioria decidió sacar un tema de conversación.
–Estoy preocupado por Aiorios
-Yo por los gemelos… ha sido imposible comunicarse
Aioria suspiró y se volvió hacia el techo –todo esto es tan confuso Mu… al rato me gustaría pensar que nuestros hermanitos simplemente, no saben usar el teléfono
Mu sonrió un poco triste –ya hablamos con los demás… si tan solo pudiéramos comunicarnos vía cosmo… sería fantástico
-Lo malo de vivir con poderes, es no poder vivir sin ellos –Aioria se levantó para sentarse en la cama- ¿sabes qué carnerito?
-¿Sí?
-Vamos a llamarlos de nuevo ¿te parece? –Mu alzó sus lunares- hagamos una apuesta
-¿Una apuesta?... yo no...
-Si contestan… tú y yo nos vamos a buscar algo divertido qué hacer
-Pero…
-Ya Mu –dijo Aioria, marcando el teléfono- no se aceptan objeciones
El Cairo, Egipto
Aiorios decidió salir a caminar un rato por las calles de El Cairo. Los estragos causados por el terremoto, eran más evidentes en los barrios pobres, donde algunas casitas de barro yacían parcial o totalmente destruidas.
En una callejuela por la que decidió cortar camino hacia la clínica, tres hombres sorteaban, por medio de un juego de pocker, el destino de un teléfono celular que yacía en medio de la mesa, sobre un puñado de monedas y uno que otro billete.
Pero no fue nada de lo anterior, lo que llamó la atención del valeroso arquero, sino el tema de la cantina de Mos Eisley que comenzó a sonar de repente. Aquella tonada, cuyo origen Aiorios no conocía, era la que Kanon le puso al celular como tono de llamada y el arquero la reconoció de inmediato.
-Oigan ustedes... ese teléfono es mío
-Aquí nada es de nadie... si lo quieres... tendrás que jugar por él -dijo uno de los hombres barajando las cartas con habilidad- ¿cuánto estás dispuesto a apostar?
Aiorios se rascó la cabeza, no llevaba más que unos cuantos dólares consigo, sin embargo, recordó que traía algo en la billetera -¿servirá esto?- dijo mostrando la tarjeta plateada.
Los hombres sonrieron complacidos, sacarle el dinero a ese turista idiota, iba a ser demasiado fácil.
Para sorpresa de Aiorios, las risas de los gemelos se escuchaban por el pasillo donde se encontraba la habitación de Kanon. Al llegar a la puerta, el arquero sonrió melancólico al escuchar a los conflictivos hermanos, hablar como lo haría el mejor par de amigos.
-En cuanto volvamos, te buscaré una cita con ella...
-Kanon... por la diosa... ¿cómo vas a hacerme eso? somos parte del mismo óvulo
-Seremos parte del mismo óvulo, pero yo me quedé con el noventa por ciento del encanto...
Algo apenado por tener que interrumpir tan trascendental conversación, el moreno se dejó entrar en el cuarto, muy contento por las nuevas que traía consigo. Al igual que siempre, cuando los gemelos lo vieron, hicieron la misma mueca, solamente que en reflejo uno del otro -arquero... ¿qué te ha sucedido?... estás hecho una calamidad
Aiorios venía con la camisa rasgada, un labio roto, empapado y lleno de barro hasta las sienes. Sin contestarle a Saga, se acercó a la cama de los gemelos y le tiró el teléfono a Kanon en el regazo -allí tienes compañero- luego se sacó de los bolsillos un puñado de dinero- he ganado esto jugando al pocker con unos paisanos, podremos cubrir algunos gastos y bueno... -Aiorios dejó entrever una risilla, mientras se rascaba la nuca- tuve que obligarlos a pagar con un par de golpes...
-¿Desde cuándo ganas el pocker con golpes? -preguntó Kanon con un ceja levantada.
-Desde que Shura me enseñó cómo ganar una partida que vas perdiendo
-Nota mental Kanon... la cabra es pésima influencia para nuestro arquerito
-Peor influencia que ustedes dos... no creo
Laponia, Suecia, un día después
La tenue luz del amanecer le besó párpados despertándolo suavemente. Levantando los brazos se desperezó y estiró las piernas hasta que chocó con el pie de la cama. Tenía algo en la mano derecha, algo que le estorbaba mucho.
-Pero qué -dijo al encontrarse con la vía por donde le pasaban la medicina y el suero- diablos -dijo y se enderezó hasta apoyarse en los codos para averiguar donde estaba. En un sillón al lado de su cama, se encontraba Aphrodite, roncando con una pierna sobre el reposabrazos y la cabeza tirada hacia atrás; era la viva imagen de las desfachatez.
-Lo que daría por tener con qué sacarle una fotografía -Milo dejó escapar una risilla imaginando la travesura- sería perfecta para usarla a mi favor…
-Buenos días -saludó una enfermera, entrando en la habitación- pero mira que sorpresa, el bello durmiente despertó -dijo la enorme mujer acercándose al confundido Milo para tomarle los signos vitales- bueno... aunque tenemos otro aquí -dijo refiriéndose a Afro.
-Buenos días enfermera -Milo se recostó de nuevo, obedeciendo la indicación de la mujer- ¿por qué me tienen aquí? y ¿desde cuándo?... es que no recuerdo nada y este sinvergüenza no se despierta
-Tu amigo... tiene dos días cuidándote sin irse a descansar, de vez en cuando se pasa a la habitación del chico rubio para decirle algunas palabras y luego se devuelve a cuidarte de nuevo –terminó ella sin mirar a Milo, mientras tomaba nota de los datos que desplegaba el monitor.
Milo no se creía lo que escuchaba, sin embargo esbozó una sonrisa, mirando al agotado peliceleste -cómo has cambiado pececillo- dijo suspirando -¿cómo se encuentra... el chico rubio?
-Estuvo veinticuatro horas grave, sin embargo, entre ayer y hoy ha tenido una mejoría impresionante... igual que tú muchacho, se supone que padeciste una de las más agresivas cepas de pneumococo... y ahora estás casi bien... tienes un sistema inmunológico envidiable...
Milo respiró aliviado, sinceramente lo primero en lo que pensó al despertarse, fue en que Shaka no había sobrevivido y recibir buenas noticias era un gran alivio -enfermera...
-¿Sí?
-¿Tendrá algo de comer?
-Buenos días perezoso
-Bu... buenos días -Afro se incorporó atontado del sillón, era casi el medio día y el cuerpo le dolía por la incómoda posición en la que había dormido- Mi... ¿Milo?
-Si ¿quién más sardina? –contestó Milo con la boca llena, frente a si tenía servida gran cantidad de comida- esto está espantoso
Afro estiró los brazos, dejando escapar un gran bostezo y sonrió al ver como uno a uno se vaciaban los platos –pues… no parece que te desagrade… ¿cómo te sientes? –preguntó caminando despacio hasta la cama del peliazul, quien continuaba engullendo la comida, como si fuera a escaparse –parece que te sientes bien- el escorpión asintió, mientras bajaba lo que tenía en la boca con agua –si continúas comiendo así, pediré que te pongan a dieta…
-Tengo cuatro días de no probar bocado… es una injusticia… ¿qué quieres?... que pierda mis bellas formas… sería un desastre, la humanidad no lo soportaría
Cómo extrañaba Afro esa picardía y en el momento en que Milo hacía una pausa en su comida, lo estrechó entre sus brazos, para Milo fue una sorpresa, aquel abrazo era tan sincero y cálido, jamás creyó poder recibirlo de alguien tan arisco como el de piscis.
–Te extrañé mucho… escorpioncito
–Afro- susurró Milo correspondiendo el gesto –aquí me tienes para darte lata toda la vida
Atenas, estudio del Patriarca
Shion tenía gran cantidad de rollos y papeles extendidos en su escritorio, se sentía exhausto. Desde hacía semanas, sus jornadas de trabajo se extendieron a veinte horas diarias, demasiado, incluso para su inquieto espíritu y su extraordinaria capacidad física.
Cuando Dhoko entró en el despacho para darle los informes de la jornada, se encontró al Patriarca profundamente dormido sobre una cama de papeles y libros desperdigados -lemuriano... ¿otra vez roncando sobre el trabajo?
El peliverde se levantó atontado, tratando de despertarse a la fuerza -yo... eh... por la diosa ¿qué hora es?
-Las dos de la tarde ¿te dignaste a acostarte en tu cama anoche?
El Patriarca se incorporó y estiró los brazos ahogando un bostezo -no pude salir del taller anoche, la armadura de Virgo es un desastre y necesito terminar de estudiar muchos documentos del período de Arles
-Puedes pedir ayuda
-Ya que lo mencionas, necesito drenarte
-¿Para la armadura de Virgo?
Shion asintió y aún adormilado, comenzó a buscar uno de los cartapacios que tenía sobre el escritorio -mira, estos son los registros de los veredictos dictados por Arles en los últimos cinco años de su reinado, conforme se acercaba la fecha de la batalla de las doce casas, los ajusticiamientos son más numerosos y crueles... pobres mis niños... lo que los obligaba a hacer
Dhoko levantó una ceja, él aún creía que los chicos actuaron con criterio propio y muy bien informados de los movimientos de Arles.
-Dhoko... ¿tienes conocimiento de todos los reclutas, que hayan o no prestado juramento, durante el período de Arles?
-Pues... francamente no... había campos con maestros amigos o enemigos, sinceramente te podría contar algunos pocos detalles de los dicípulos de los que Arles llamaba "rebeldes"
-¿Puedes hacerme un favor?
-Claro... para eso me nombraste tu mano derecha
-Sé muy discreto por favor... necesito que me informes acerca de los reclutas de todos los campos de entrenamiento durante la época de Arles, y las circunstancias en que fueron ordenados
-¿Tienes sospechas?
-Sí mi querido Dhoko, me temo que las acciones de Arles, provocaran un desprecio por la Orden en algunos y uno que otro deseo de venganza
Torre de Jamil, al día siguiente
Después de la cena de la primera noche, en la que June mencionó el ataque a la Isla Andrómeda, la amazona decidió no hablar más del tema, debido a que era evidente que a Shura le molestaba. A pesar de que el caballero se volvió más distante desde entonces, le pidió que durmiera en la cama de Mu para tenerla cerca durante la noche, por si le asustaban los ruidos de la gruta.
Desde que entró en la Torre de Jamil, además de cuidar a Shura, June se dedicó a limpiar y ordenar la vivienda, para volverla habitable de nuevo. Desde la batalla de las doce casas, Mu se trasladó a Atenas y no había vuelto a su hogar, por lo que los dos años de su ausencia, se notaban en todas partes.
Ese día, se levantó temprano y se dedicó a sacudir unas estanterías muy altas, que se apostaban en las paredes del estudio principal. Como buen lemuriano, Mu era de acumular cosas; herramientas, piezas mecánicas, libros, metales y minerales varios, yacían catalogados bajo distintos criterios de orden. Había decenas de frasquitos llenos de extrañas sustancias, con complejas fórmulas escritas en las etiquetas en una caligrafía bellísima, era obvio que Mu era meticuloso y también algo caótico.
Limpiando entre los frasquitos, la amazona encontró una cajita de madera, la cual estaba mal puesta y en cuanto la movió para sacudirla, se le vino encima, por fortuna, la máscara le protegió del esquinazo que hubiera recibido en la barbilla -diablos- se dijo, al ver la caja abierta y su contenido desparramado en el suelo.
Vaya, espero que todo esté intacto -dijo pasando el paño para quitar la capa de polvo- por la diosa... esto es... bellísimo -conforme avanzaba en la limpieza, aparecían las figuras de unas manitas impresas en pintura de colores sobre la superficie. En caligrafía evidentemente infantil, estaba escrito en una esquina de la etapa: "Tsorlos e Shaka y Mu"
Después de limpiar completamente la cajita, June se dedicó a recoger lo derramado. El valioso contenido, consistía en varias bolitas de vidrio de colores, un mechón de cabello castaño amarrado con un listón lila, la fotografía de una amazona y cinco caracoles marinos muy bonitos
A June se le llenaron los ojos de lágrimas, de verdad la enternecía aquello, era lo más hermoso que había visto.
-Señor Shura... me da mucha pena decirle, pero es imprudente... el señor Mu me dijo que lo mantuviera en reposo -reprendió June, cuando al bajar la escalera de caracol, escuchó a Shura trabajando en la cocina.
-Ya me siento bien- Shura se había levantado temprano. En cuanto estuvo en pie, se dirigió a la cocina y preparó algo de comer -el desayuno está listo June, por si quieres
La chica suspiró -está bien señor Shura... huele delicioso, pero yo me sirvo ¿de acuerdo?
-Perfecto -el le sonrió discretamente y con su desayuno en mano, subió las escaleras para dejar a la chica comer sola -June, disculpa... ¿puedes encargarte de Biralo?- la chica asintió y lo siguió con la mirada, hasta que desapareció en el piso de arriba.
Una vez June hubo terminado de desayunar y de alimentar a Biralo, subió para ver cómo se encontraba Shura y agradecerle la comida. En el dormitorio, se lo encontró, mirando por la pequeña ventana, muy pensativo.
-Señor Shura ¿terminó de desayunar?
Él asintió en silencio.
Ella se acercó preocupada por el cambio en el comportamiento del caballero de capricornio para con ella -lamento haberlo acongojado el otro día con lo que le conté, no soy tonta y sé que desde entonces, usted se encuentra... muy desanimado... le aseguro que no fue con intención de molestarlo... yo no quiero que se sienta mal... usted es un hombre bueno... no merece...
-Desde ese día... no he podido sacar esta angustia de mi corazón June -interrumpió él, sin volver a verla.
Ella estaba asombrada -señor Shura...
Shura se volvió hacia ella y la miró a los ojos de la máscara -June yo...-el dorado tomó aire para continuar, tenía que hacerlo por el bien de sus nervios- yo fui uno de los que apoyó al falso Patriarca... -ella abrió mucho los ojos ante la aflicción evidente en él- soy uno de los asesinos de Arles
Laponia, Suecia, al día siguiente
-Cuando te dije que te llevaría a ver a Shaka, no creí que tendría que cargarte…
-Estoy convaleciente y muy frágil… ¿eres tan desconsiderado que me ibas a hacer caminar hasta la otra habitación?
-Para eso existen las sillas de ruedas
-No me gustan... se pierde el glamour... ya sabes
Afro entornó los ojos y se dispuso a entrar en la habitación de Shaka, quien despertó el día anterior durante la noche. Al revisarlo, el médico encargado decidió que no necesitaba la respiración asistida y asombrado por la rápida mejoría del rubio, ordenó trasladarlo de cuidados especiales hasta una habitación cercana a la de Milo. Durante esa mañana, el personal médico se dedicó a extraer los aparatos que le ayudaban a respirar y a realizar los análisis para confirmar su estado de salud. Aún estaba confundido y adolorido y la verdad, tenía deseos de saber de sus compañeros. Por eso, fue muy grata la sorpresa de verlos entrar a su habitación, sobre todo porque Afro venía cargando en su espalda a un quejumbroso Milo.
-Hola –saludó el rubio con una débil voz ronca- me encanta... verlos...
-¿Cómo sabías que éramos nosotros buda? –preguntó el escorpión.
-El escándalo podría... escucharse en India…
-Ese es nuestro Shaka -sonrió Milo- extrañábamos tu ácido sentido del humor.
-Hablaba en serio...
Afro colocó a Milo en un sillón cercano a la cama y saludó al rubio con un apretón de manos y una palmadita en el hombro -es bueno tenerte de vuelta, necesitaba tu ayuda para ponerle límites a Milo- dijo guiñándole un ojo a Shaka, arrancándole una sonrisa.
-¿Cuáles límites?... yo no necesito límites - protestó Milo.
-Ah no escorpioncito... seguramente me lo inventé -contestó Aphrodite acomodándose en otro sofá y encendió el televisor, mientras Milo le hablaba a Shaka.
Y en otras noticias, entre los daños reportados en la capital, se informa acerca del cierre del aeropuerto... solamente algunas terminales permanecerán abiertas para casos de emergencia... y a continuación videos aficionados del momento del terremoto...
-Chicos -dijo Afro, poniendo atención- está sonando el teléfono
Ciudad del Tíbet
Aioria tomaba el tercer te de hierbas con el que acompañaba unos dumplings rellenos de crema, Mu tenía aproximadamente una hora de hablar por teléfono y conforme pasaba el tiempo, su semblante se tornaba cada vez más tranquilo. Durante su conversación en sánscrito había llorado y reído en partes iguales, pero todo parecía más positivo ahora. Mientras tanto, el león miraba un aburrido reality show de las "aventuras" de una socialité y bostezaba entre mordisco y mordisco de dumplig.
-Afro, de corazón te agradezco que me hayas permitido hablarle -dijo Mu con la serenidad que lo caracterizaba, la cual había recobrado, para alivio de Aioria- si, entiendo que no pueda contestar... debe ser horrible tener eso en la garganta... pobre... no te preocupes... si claro, el plan de Angello me parece que es lo mejor... de acuerdo... volveremos a Jamil esta misma tarde y no podremos comunicarnos hasta que regresemos a Tíbet... pero ya estoy más tranquilo... un abrazo también a ustedes tres
-¿Están mejor?
Mu suspiró y sonrió -si compañero, dice Afro que los doctores están muy positivos, por cierto, Milo envía saludos
-Gracias a la diosa Mu, ya ibas a volverme loco con tu depresión... ¿un dumpling?
Mu asintió sin que se le borrara la sonrisa de la cara -si gracias... ahora, deberíamos volver, me preocupa Shura
-A mi no... debe estar feliz porque no hemos vuelto, seguro que la está pasando muy bien -terminó el león guiñando un ojo maliciosamente.
-Aioria, deja de decir tonterías, Shura está herido, no creo que... -Mu mismo se interrumpió cuando vio a dos muchachitos murmurando entre ellos, mientras lo señalaban. De inmeadiato, se volvió hacia la ventana y al ver el reflejo, se percató de que había olvidado ponerse el gorro que usaba para ocultar su origen lemuriano- Aioria...
-¿Dime? -contestó el otro con la boca llena.
Mu se enderezó en su silla y estudió su alrededor con la vista, mientras Aioria continuaba comiendo muy contento -compañero- dijo sin despegar los dientes- lo siento, pero tenemos que irnos
Aioria siguió la mirada de Mu y se percató de que los estaban rodeando. Pasando lo que tenía en la boca, se incorporó y se dispuso a salir disimuladamente con Mu del restaurante.
-¿Qué fue eso Mu? -preguntó el león cuando apuraban el paso, por entre los puestos del mercado.
-¿Recuerdas lo que les conté el otro día?
-Que los tibetanos creen que ustedes son portadores de una enfermedad letal para los humanos
-Exacto... sigue caminando y no mires atrás
Cuando llegaron a las afueras del mercado, un griterío creciente los alcanzó -MUVIANO... ALCANCEN A ESE MUVIANO... POLICÍA... UN MUVIANO- gritó un hombre entrado en años a un grupo de policías que se encontraban comiendo un bocadillo ligero.
-¿Muviano?
-Así nos llaman aquí -Mu tomó a su compañero del brazo y comenzaron a correr a toda velocidad, sorteando puestos y personas en las angostas calles de las barriadas, desafortunadamente, doblaron por un callejón y se toparon con una pared que les cortó el paso.
-Mu -dijo Aioria jadeando- si nos atrapan ¿qué nos pasará?
-A ti... seguramente te pondrán en cuarentena
Temiendo por la respuesta, el de leo preguntó -¿y qué pasará contigo?
-¿Te he contado la historia de cómo llegó Kiki a mi vida? -el león negó- bueno amigo... a sus papás los catalogaron como portadores y los sometieron a la supuesta cura del virus... esa cura los mató
-¿Estás pensando lo mismo que yo Mu?
-¿Firmar un tratado de amnistía internacional?
-Iba a decir, entrar por el hoyo de esa pared
-¿Cuál hoyo?
-Este -dijo el león levantando su puño en alto, el cual comenzó a brillar con un tenue brillo dorado.
-Aioria... no podemos hacer eso -Mu entendió la determinación en la mirada de Aioria y entonces afirmó- si lo piensas hacer
Claro que sí -dijo Aioria golpeando la espesa pared de piedra, con lo que abrió un enorme boquete- allí lo tienes Mu- dijo empujando al lemuriano de cabeza por la "entrada" para seguirlo de inmediato.
Después de lanzarse por el boquete, todo se volvió muy confuso. Aioria y Mu cayeron dando trompicones por una escalera de caracol, hasta que terminaron en una extraña habitación de paredes rojas y luces color violeta.
-Ouch... Mu, levántate de mi barriga
-Lo siento -Mu obedeció de inmediato y se incorporó sobándose la cabeza -que golpe por la diosa- en cuanto levantó la vista se topó de frente con un sujeto muy llamativo.
-Amigo -dijo el pintoresco hombre, revisando minuciosamente la frente del lemuriano- acabas de destruir mi santuario... oye -dio el sujeto acercándose más a los intrusos- esas modificaciones tuyas son de lo mejor que he visto en mi vida ¿vienes por un tatuaje o un piercing?
-Yo… –dijo Mu algo aturdido y no pudo terminar la frase debido al ruido que se escuchaba afuera.
El sonido del gentío haciendo escándalo en la calle, llenaba aquel extraño lugar. Mu entonces se levantó, para fijarse por una ventana –Aioria… todavía nos están buscando, creo que deberíamos esperar un par de horas aquí, hasta que todo se calme
-¿Quién los busca? ¿la ley? –preguntó el hombre- debería reportar que me deben una pared
Aioria se volvió hacia su anfitrión, quien no dejaba de mirar al lemuriano y le dio una palmadita en un hombro- ¿cuánto te lleva hacer un trabajo amigo?
-Una perforación... quince minutos... un tatuaje... pueden ser un par de horas, eso les dará tiempo suficiente para que se vayan sus perseguidores y de paso pagarán mi pared
Aioria sonrió resignado, Mu por su parte, abrió la boca para replicar, pero el griego se le adelantó.
-Amigo, creo que un tatuaje… estaría bien
En algún lugar en Alemania
Un hombre de cabello blanco y vestido elegantemente, disfrutaba de un vigorizante trago de whisky, después de un agotador, pero productivo día, cuando advirtió que no estaba solo en su despacho.
-He de reconocer que conforme pasa el tiempo los guerreros atenienses me sorprenden cada vez más
-El sigilo es una habilidad indispensable para el portador de una armadura -contestó una mujer, cuya silueta, apenas se distinguía entre la penumbra.
-¿Qué haces aquí? -dijo el hombre sin mirar atrás- te dije que no vinieras… te relacionarán conmigo y echarás todo a perder... que testaruda y prepotente... no estas cumpliendo con tu parte
Detrás de él, en un monitor de veintiocho pulgadas, se desplegaban fotografías de los excaballeros dorados en sus destinos de viaje en la India, Francia, España e Israel.
-Una Ker estuvo a punto de matarme... quisiera pensar que no tuviste que ver con eso
-¿Qué insinúas preciosa?... realmente no sé de qué me estás hablando –habló él con acento inglés.
-¿Crees que soy idiota James?
-No, pequeña no creo que seas idiota... la Ker fue un error de cálculo, creíamos que era el mayor el que estaba en la clínica, no Kanon…
-Si claro y enviaste al bicho para que matara a "Saga"… ¿entonces por qué solo me atacó a mi?
-Pensábamos que Kanon había muerto ahogado, sin embargo, los inútiles que contratamos para secuestrarlo, resultaron ser más pendejos que mercenarios y lo dejaron escapar con vida…
-No contestaste a mi pregunta
El hombre suspiró y se sobó el tabique de la nariz con dos dedos –ya te dije… fue un error de cálculo
-Digamos que me dices la verdad... ahora ¿por qué a los gemelos?
-Son muy peligrosos
-Todos ellos son igual de peligrosos
El hombre suspiró y se dirigió hasta donde se encontraba la amazona -amor... preciosa...-él tomó el rostro de ella con las manos y le quitó la máscara- él quiere la cabeza de Saga, a cambio de eso mantendrá su apoyo al proyecto.
La mujer miró hacia el suelo con evidente aflicción -Saga de Géminis es el guerrero más increíble que he conocido y Kanon es...
Él levantó una ceja y frunció el ceño molesto -Saga hizo mucho daño... a la Orden... a la humanidad -interrumpió acariciando el rostro de la chica y la volvió hacia él tomándole por la barbilla- conozco tu corazón de guerrera y tus principios, y sabes que alguien como Saga debe pagar por todo lo que hizo... además pequeña, nos debes la vida y la oportunidad de volver con tu hermanito, estoy seguro de que no te gustaría que algo desafortunado le sucediera
-No te atrevas a tocarle un pelo
-No lo haré, mientras tú cumplas, querida mía -él intentó besarla, pero ella no lo permitió- amor mío... ¿qué sucede contigo?
-Si me quisieras, no me obligarías a hacer esto
-Te considerarán una heroína por los siglos de los siglos -él la volvió de nuevo por la barbilla para tenerla frente a si, ella lo miró hacia abajo, era bastante más alta- la Orden de Atena ha caído en desgracia, los caballeros dorados tienen demasiado poder y se rebelarán contra la diosa... actúan por su cuenta desde hace mucho... ya lo hicieron una vez y lo harán de nuevo
-Si mal no recuerdas, mi hermano es uno de ellos...
-Si... y eso complica las cosas, porque no actúas objetivamente, recuerda que Deucalión depende de que cumplas bien con tu parte... imagina nada más cuántas vidas salvarás...
Kalia bajó la mirada y algunas lágrimas se le escaparon -solo te ruego... que no le hagas daño a nadie... por favor
Él tomó sus labios con los suyos -lo prometo amor mío.
Región de Toscana, Italia
-Perfecto... en cuanto estén listos, hablaremos para ponernos de acuerdo... si... tenemos problemas con el aeropuerto y un poco con las vías, pero existen rutas alternas, que si bien es cierto son poco regulares y algunas no están asfaltadas, son poco transitados, pueden ser una buena opción
-Te tengo noticias torito... Geki -dijo Angello cuando cortó su conversación con Saga.
-¿Ah si?
-Vamos a reunirnos aquí
-¿Quiénes?
-Toda la Orden Dorada
Continuará
Uff... capítulo diecisiete... sinceramente no creí que pasaría de cinco :)... gracias por haber llegado hasta aquí.
Quiero agradecer a los que han seguido esta historia o la han marcado como favorita, me alegra que les guste, a mi me gusta escribirla.
A Kaito, Jabed, Princess, Kenardaillard, Yum, Mariana, Diana, Amaranth, Andrómeda, Athena latina, muchas muchas gracias por sus comentarios.
A Yum, te agradezco tus observaciones y a Kenardaillard también, ya que no les puedo contestar por MP aquí les dejo mi respuesta:
A mi me agradan las amazonas, me parecen tan buenos personajes como los demás y por eso les doy su papel, no tan importante, pero me gusta que aparezcan. Con respecto a mis OC's amazonas, como pudieron confirmar en este capítulo (adelanté lo de Kalia para que vean que no es una Proserpina, con el perdón de Melissia, jejejejeje... por cierto muy buena historia), ellas tienen papeles muy específicos que van más allá de "embobar" dorados, son nada menos que las causantes de situaciones que no quiero poner en manos de los personajes del canon, porque no me gusta maltratarlos. Que se enreden ligeramente con algún dorado, si, si puede pasar, sin llegar a ser trascendental para la trama, lo contrario pasará con las amazonas del canon.
¿Por qué?
Creo que los chicos tienen derecho a disfrutar de un romance con todo lo bueno y malo que pueda acarrear eso, ¿es parte de estar vivos no?
Lo que me interesa es que sepan que lo importante aquí es la aventura, el drama y las relaciones entre los caballeros dorados como hermanos de armas. Realmente el tema del amor es secundario o terciario y si bien es cierto aparece, no es lo que mueve la trama, aparece porque el amor es inherente a la vida normal de un ser humano y los chicos dorados quieren experimentar una vida normal. Además acabo de pasar una terrible racha romántica.
Espero no haber decepcionado a nadie con esta respuesta, de verdad es difícil complacerlos a todos, sin embargo, un abrazo por estar allí.
Shakary
