Nota obligatoria: Los personajes de Saint Seiya son obra de Masami Kurumada, yo nada más me dedico a escribir sobre ellos sin obtener nada a cambio más que mucha satisfacción personal y entretenimiento saludable
Advertencia: Los doraditos están en problemas, pero aún así, ellos no dejan ni sus malos comportamientos, ni su mal vocabulario. Debido a lo anterior advierto, en caso de que este fic sea accedido por menores de edad.
De asesinos a caballeros: historia de renacimiento y redención
Con un destino en común
Ciudad del Tibet
Aioria puso las manos en frente como para escudarse- oye... oye solo somos turistas, realmente no sabemos por qué nos persiguen
Mu se volvió hacia Aioria con los ojos muy abiertos, dejando entrever ese dejo inocente tan propio de él -eso no es cierto... sí sabemos por qué nos persiguen
-Mu -siseó Aioria con desespero- déjame hablar a mi... ¿te parece?
El pelilila asintió contrariado y Aioria continuó tratando de convencer al hombre que tenían al frente -mira, disculpa de verdad lo de tu pared, te prometo que pagaremos los daños... no sé como pasó, pero tenemos dinero, no te preocupes
-¿Pero vienen por un tatuaje verdad?... dígan que sí… mira esa piel blanca y sedosa –el tipo pasó un dedo por el dorso de la mano de Mu, como para verificar lo que percibía con la vista y el pelilila la retiró de inmediato- es el mejor lienzo para una de mis obras… me encantaría ponerle color, wow viejo la tinta se vería maravillosa en ti... déjame hacerte algo hermoso... lo de la pared es lo de menos... de hecho les perdono el arreglo... pero déjate tatuar por favor
-Aioria... –llamó Mu suplicante al ver la expresión reflexiva del león.
-Mu cállate, estoy pensando -el moreno se aclaró la garganta- quiero salir lo mejor librado de esto -continuó sin dejar de sobarse la barbilla rasposa- amigo -se volvió Aioria hacia el tipo, quien los veía intentando entender la extraña dinámica entre los dos muchachos- efectivamente venimos por un tatuaje y bueno... usted sabe lo que es la gente de prejuiciosa o talves nos habrán confundido con alguien
-Aioria –regañó Mu en griego- eres un mentiroso- el aludido le guiñó un ojo con gesto divertido.
-Amigo, encontraron al hombre correcto -Mu y Aioria se volvieron a ver- soy canadiense, me llamo Cristopher, pero me conocen como Cocof. Vine hace diez años a Tíbet en busca de la iluminación -el hombre colocó los brazos en posicilon de loto y cerró los ojos, como si acabara de caer en un éxtasis.
-¿Y lo lograste? -preguntó Mu curioso.
-No... pero dediqué mi vida a hacer modificaciones -el tipo agarró a Mu y se le acercó para estudiarle de nuevo los lunares y el lugar donde deberían estar las cejas -hey ¿quién te hizo este trabajo viejo? ¿depilación láser o química?... vaya y esos lunares están muy bien hechos... casi parecen reales
-Le agradecería que me soltara -dijo Mu incómodo, a lo que el tipo sonrió y obedeció.
-Mu no seas grosero -le regañó Aioria.
-No me gusta que me vean así… no soy un bicho raro –observó el lemuriano con semblante calmo y voz firme.
El dueño del local era un hombre maduro, cuya piel estaba casi totalmente cubierta de tatuajes, llevaba un turbante enrollado en la cabeza, que se la hacía ver enorme y tenía una larga barba, en la que se alternaban los mechones desordenados, con trencitas llenas de vistosas cuentas de colores. En cuanto Aioria confirmó su interés por "un trabajo", Cocof levantó los brazos, haciendo el recibimiento oficial a los dos jóvenes caballeros.
-Señores... bienvenidos a mi reino... ustedes se encuentran en el "Tapiz del Unicornio"... piercings y tattos –dijo entregándoles unas revistas para que escogieran lo que más les gustaba.
Mu tomó una revista y con solo abrir la primera página, se volvió hacia Aioria, quien miraba entretenido unas fotografías de sexys chicas tatuadas y le siseó molesto -yo no voy a hacerme un tatuaje
Aioria lo miró con una risilla bailándole en los labios.
-Si carnerito… si te lo harás
Atlantis
Una pareja caminaba tomados del brazo por los misteriosos senderos de la majestuosa Atlantis. El domo de energía que cubría la ciudad completa, permitía entrever a través de su transparencia, extensas áreas de arrecife de coral, que podrían hacer palidecer a los más bellos jardines parisinos.
-Camus -decía ella entre risas- eres malo
-Para nada... tenía que darle una lección
-Esa noche el pobre llegó aterrorizado a la habitación de Flare y tuve que echarlo
Camus sonrió -es un buen chico... atolondrado, olvidadizo y desobediente, pero en fin... ese es Hyoga y para serte sincero, fue una sorpresa muy agradable saber que está con Flare, lo vi muy ilusionado...
Hilda sonrió complacida -ella también es atolondrada, como toda adolescente, pero es una niña dulce y cariñosa y quiere mucho a Hyoga... puedes confiar en que no le romperá el corazón
-Me doy por satisfecho si tú me lo aseguras -dijo él interrumpiendo la marcha para colocarse en frente de la peliceleste, tomándola de las manos- aunque Isaak y Hyoga me reprochen mi severidad para con ellos, mi único afán siempre fue evitar que sufrieran y procurar su felicidad
Hilda enrojeció al encontrarse con la escrutadora mirada del acuariano -nada puede llenar un corazón de tanta felicidad, como encontrar a la persona correcta
-¿Y... seré yo tu persona correcta? –le increpó él acariciándole suavemente una mejilla.
-Espero que si… eso sería maravilloso –Hilda bajó la mirada algo triste- aunque… es que yo…
-Sigfried
Ella asintió algo dolida, Camus la soltó para que se relajara, era obvio que el tema de la relación que tuvo con el guerrero Alpha, aún era incómodo para la peliceleste.
-Si se te dificulta hablarlo, es porque todavía te duele
-En ese momento creí que él era el correcto y…
-Temes que te pase lo mismo conmigo –ella asintió en silencio- Hilda –Camus la tomó por la barbilla para que sus ojos se encontraran- yo no tomo estos asuntos a la ligera y te lo puedo decir hoy, aquí… mirándote a los ojos… desde que te vi por primera vez… me fue difícil volver a concentrarme –afirmó con una sonrisa- incluso Milo lo notó... ya sabes… él, que nunca se da cuenta de nada
La afirmación de Camus, logró hacerla sonreír –entonces hay esperanzas de que estaremos mucho tiempo juntos…
-Cuento con eso –él la besó suavemente y cuando se separaron se miraron con ternura sin separar sus frentes, pidiéndose en silencio un siguiente beso. Sin embargo, el sonido de alguien aclarándose la garganta, interrumpió el cálido momento.
–Se… señor Camus- un acongojado Isaak, se mantenía de pie con la cabeza gacha y las manos tomadas al frente, a una distancia prudencial de los enamorados –señorita Hilda… que pena… yo
Camus se separó un poco de su amada y se volvió tranquilamente hacia su alumno -¿sucede algo Isaak?
-Señor –dijo el muchacho sin cambiar de postura- ve-venía a avisarle que todo está dispuesto… para su regreso
Camus suspiró, la verdad pensaba que podría quedarse unas horas más en Atlantis, sin embargo, Poseidón había hecho todos los arreglos para su partida.
-¿Me permites? –le increpó Camus, al ver que Isaak no se movía.
-Oh si… si lo… lamento –y volviéndose sobre sus talones se dispuso a partir- yo… ya me iba –Isaak estuvo a punto de golpearse con una columna- por aquí… si, me iba a ir por aquí… con su permiso…
Una vez el general de Kraken hubo desaparecido de la vista de los mayores, Hilda bajó la mirada dejando entrever su tristeza.
-Significa que vuelves a Italia
Camus suspiró profundamente –supongo que ahora que los textos están traducidos, técnicamente no tengo razón alguna para seguir en Atlantis… y no me malinterpretes… sabes a qué me refiero
-Sí lo sé –dijo ella recostándose en el pecho de él- yo también debo regresar a Asgard... Flare está ejecutando sola los rituales y aún está aprendiendo- Camus enarcó una ceja- no te preocupes... el planeta no se congelará, porque yo le ayudo con mi cosmo- dijo ella riendo.
Él la contempló por unos instantes –quiero volver a verte… y pronto
Hilda sonrió recordando la invitación que Dhoko le hiciera para la fiesta de la Luna de Cosecha –puede que la próxima Luna nos una de nuevo
Camus sonrió y la beso en la frente.
-Entonces… prometo estar pendiente de la Luna
Tíbet, Nepal
-¿Cómo hiciste eso?
-Hacer qué
-El boquete en el muro, vi claramente la energía dorada salir de tu puño
-Estás delirando…
-Tenemos nuestros cosmos bloqueados… no es posible que...
Un quejido de Aioria interrumpió a Mu a mitad de la frase -auch... ten cuidado con esa aguja
-Lo siento viejo... pero entre más duela, mejor queda -contestó Cocof, sin mover la vista de su trabajo.
-¿No es cierto que eras tú el que más quería hacerse esto Aioria?... deja de quejarte entonces
-Si pero no sabía que dolía tanto –afirmó el león con el ceño fruncido, mientras Cocof, rellenaba con tinta, el dibujo a línea de un magnífico tribal de un león con alas, el cual ahora cubría su hombro y brazo izquierdo.
-¿Y ese tatuaje Aioria?... es el retrato del hijito que tendrás con Marín
-Ja-ja-ja... carnerito... eres todo un comediante
-Tengo lo mío
-Este es un dolor sabroso... cuando te haces el primer tatuaje, sigues haciéndote más –intervino Cocof sin desconcentrarse en lo que hacía, labor que por cierto ejecutaba con gran presteza, el tatuaje de Mu, había quedado bellísimo.
-No creo que vuelva a pasar por esto de nuevo
-No sé si es mi percepción, pero me parece que tu umbral de dolor es muy bajo Aioria –Mu se encontraba limpiando su tatuaje de la sangre que todavía le salía, ahora tenía en su brazo derecho una serpiente comiéndose la cola, colocada sobre un mandala de una flor de loto.
El aludido dejó escapar una risilla -sí lo acepto… no me gustan las agujas... las odio… por cierto carnerito… todavía no has querido contarme por qué te tatuaste eso, pensé que ibas a escoger la sexy pastora con el carnerito en el regazo
Mu sonrió negando con la cabeza -pareciera que no me conoces... esta serpiente representa el ciclo del eterno retorno y el loto -Mu dejó entrever sonrisa melancólica- significa muchas cosas, que prefiero guardarme para mi
Toscana, Italia
-Ahh que delicia el descanso después de un día de arduo trabajo… el atardecer se ve bellísimo… ¿verdad Ange?
-240… 310… más 207, creo que será suficiente para … si… con esto es suficiente
Aldaberán volvió a ver de reojo hacia su diestra, en donde Angello se encontraba escribiendo en una libreta una serie de cálculos que solo él entendía.
-Angello… estoy hablando contigo
-Eh si… perdón ¿decías?
-Que el atardecer es muy bello y que por cierto es hora de descansar –dijo el brasileño, sacándole la libreta de las manos al peliazul- ya has trabajado mucho… es suficiente
-Alde… Geki me informó que las uvas se están echando a perder… el verano no estuvo tan seco como necesitábamos y este otoño ha estado particularmente lluvioso, temo que los frutos no están desarrollados como para sacar un buen vino
-Angello… en serio tranquilo… lo resolveremos
-Espero que antes de que vengan los otros...
-Estaremos bien
Se enconraban los dos amigos en medio de esta discusión, cuando vieron emerger a dos personas del agua, una de ellas vistiendo una armadura dorada.
-ALDE… ANGELLO -gritaba a lo lejos el que no llevaba armadura, agitando el brazo con energía.
-Esa voz -murmuró Aldebarán- CAM… CAMUS
-¿Es el témpano?... es el témpano toro… GELATO -gritó corriendo, junto con Aldebarán al encuentro de Camus, quien hizo lo mismo, hasta que los tres, se juntaron en un punto intermedio en la playa.
-Cami -reía Aldebarán abrazando fuertemente al de Acuario, quien correspondió el gesto de manera más comedida que el efusivo brasileño- te extrañamos mucho... en serio…
-Yo también a ustedes… en Atlantis todo es demasiado ordenado para mi gusto… extrañaba el caos que son capaces de armar entre los dos
Angello le tendió su mano al acuariano, quien correspondió el apretón sonriendo -¿no me digas que anduviste vestido así en el Palacio de Poseidón? -dijo el de cáncer mirando de pies a cabeza a Camus, enfundado en su enterizo para surfear.
-Es una larga historia -dijo el francés con un guiño y volviéndose hacia atrás llamó a Isaak adonde estaban ellos- caballeros… Isaak fue alumno mío, ahora con orgullo puedo presentarlo como el General Marino de Kraken
Angello miró al muchacho con una risilla en los labios -Angello Di Mare, excaballero dorado de Cáncer- dijo estrechándole la mano al muchacho, quien se mostraba algo intimidado con los hombres- pareces menos atolondrado que Hyoga
-Y así es -respondió Camus entre serio y divertido.
-Aldebarán Vangelis… excaballero dorado de Tauro, un placer muchacho
-Es un honor señores… el Dios Poseidón, envía sus respetos para ustedes, él quiere que sepan de la admiración que le causan sus acciones durante la guerra contra Hades y lamenta su renuncia a la Orden de Atena -dijo el muchacho con una respetuosa reverencia.
-Definitivamente es menos atolondrado que el otro -le murmuró Angello a Camus, quien asintió enseguida.
-Isaak, dile a tu señor, que es un honor contar con semejante admiración y de nuestra parte, agradécele el rescate del maestro Camus
-Como usted diga, señor Aldaberán
-Isaak -preguntó Angello, cuando las formalidades pasaron- ¿ya cenaste?
-Yo… eh pues… no
-Genoveva es una excelente cocinera y le encanta alimentar a muchachos escuálidos como tú... estás pálido te hace falta sol -dijo Angello a manera de invitación, empujando al general en dirección de la casa.
-¿Escuálido?
-Hay una exquisita minestrone esperándonos... andiamo
-Gracias señor Angello -dijo el muchacho apenado.
-Bien, ya que estamos todos reunidos… comamos y bebamos como se debe -dijo Angello efusivamente- hoy tenemos mucho que celebrar y tú Camus, hazme el favor y ponte algo decente
Laponia, Suecia, al día siguiente
En la habitación de la clínica, donde esa misma mañana habían trasladado a Milo y a Shaka, una extraña conversación entre amigos, se llevaba a cabo.
Shaka se mantenía acostado, descansando, mientras escuchaba la charla de los otros dos, en la que, solo podía intervenir a punta de monosílabos, debido a la incomodidad que le provocaba la manguerilla que pasaba por su garganta. De vez en cuando, cerraba los ojos para meditar o le pedía a Afro que le alcanzara su jugo para darle pequeños sorbos.
-¿Qué hay de Dante? –preguntó el escorpión recostado en su cama y sin dejar de utilizar el teléfono.
-Ya se fue... me dijo que les enviara saludos, tenía prisa por darle el reporte de nuestras calamidades a Shion -Afro intentaba terminar un crucigrama, sentado muy cerca de Shaka.
-Me cae bien ese tarado -Milo siguió buscando música en el teléfono y de pronto cambió su postura y tono de voz- y aquí les estoy transmitiendo desde esta aburrida habitación, donde me tienen recluído por la fuerza... el DJ más sexy de la clínica...
-Deja de hablar como locutor de emisora juvenil
Milo se aclaró la garganta y continuó hablando de la misma forma -voy a ignorar el comentario de mi amargado compañero, sin embargo, la siguiente complacencia va dedicada completamente a él -terminó con una sonrisa de oreja a oreja, en el momento en que las notas de "Take a chance on me" comenzaron a llenar el ambiente
-Oye, que tiene que ver esa canción conmigo
-Es ABBA tonto...
-Y quién te dijo que porque soy sueco me tiene que gustar ABBA
-Eres mal patriota
-Eso no es cierto...
-Por cierto pez... tenemos que hablar de negocios, hicimos una apuesta antes de quedar encerrados en la gruta... el todo por el todo al que pudiera bajar el Töpen ad Vöd
-Ajá... Milo ¿la parte superior de una columna de orden dórico?... ocho letras
-Chapitel
-Gracias -dijo Afro llenando el espacio.
-No me estás poniendo atención.
-Si, estoy atento... lo juro –contestó Afro, mientras continuaba el crucigrama- ¿parte inferior de una columna que sirve de apoyo al fuste?... cuatro letras
-Basa...
-Gracias
-Afro... se supone que el perdedor será el esclavo del otro por una semana
-Ajá
-Pero –dijo Milo alargando la palabra- legalmente ninguno de los dos logró bajar ese risco, al menos no de pie
-Afro dejó escapar una carcajada- permíteme contradecirte escorpioncito... si mal no recuerdas uno de nosotros sí bajó ese risco sobre los esquíes y no sobre su trasero
Milo abrió los ojos a más no poder y miró hacia el peliceleste –Shaka- susurró
-Exactamente
Shaka se aclaró la garganta y sonrió levantando un pulgar en señal de triunfo.
-Claro -dijo Milo encogiéndose de hombros- como Shaka no está a favor de la esclavitud nos va a perdonar la deuda –declaró contento al verse librado del compromiso.
Afro miró al rubio con una risilla y Shaka le arrebató la revista de crucigramas y el boligrafo -oye... llevo toda la mañana tratando de terminarlo
Después de unos instantes en los que escribió afanosamente, Shaka le devolvió la revista al sueco, quien se aclaró la garganta y comenzó a intentar decifrar los disparejos garabatos del rubio.
-Nota mental -susurró Afro- regálale un tratado de caligrafía a Shaka... ok, veamos... Milo pon atención -dijo comenzando a leer.
"Compañeros, debido a que fui el único con el talento suficiente para bajar esa ladera –Afro y Milo se volvieron a ver sorprendidos- quiero que sepan que acepto el premio correspondiente, así que aclaro que me gustan los pisos de madera lustrados, la loza brillante, mi ropa perfectamente bien lavada y planchada y mi comida caliente, cinco veces al día... he dicho"
Milo –dijo Aphrodite sin dejar de mirar las palabras de Shaka- si logramos volver a Atenas… tú cocinas
En ese momento sonó el timbre del teléfono. Milo, quien tenía en sus manos el aparato se dispuso a contestarlo.
-Hola...
-¿Quién es?... habla Kanon
El escorpión hizo cara de desdén, de verdad no tenía deseos de hablar con el menor de los gemelos, así que aterciopeló su tono para contestar -estás hablando al número de los chicos más guapos de Laponia. Milo, Shaka y Afro estamos muy ocupados divirtiéndonos y no podemos atenderte, así que déjanos tu número y te devolveremos la llamada...
Shaka miró asombrado al escorpión y Afro negó con la cabeza, Milo tapó el teléfono con la mano y les susurró arrugando la cara -es Kanon y la verdad no quiero hablarle...
-¿Es Kanon?
Afro de inmediato se levantó de su asiento y se le lanzó encima a su compañero con el objetivo de sacarle el teléfono -dame eso Milo... quiero hablarle...
-No te lo daré
-Dámelo...
-Quítamelo entonces...
-Que me lo des bicho
Milo se volvió hacia el peliceleste con una dramática expresión de ofendido -¿Bicho?... ahora si no te doy nada
Y ante la mirada de asombro de Shaka, el peliceleste se subió encima de la cama donde estaba el escorpión para arrebatarle el teléfono -Milo... suéltalo- gritó, mientras el otro gozaba de lo lindo al incordiarlo.
Insisto -pensó Shaka para sus adentros- a veces creo que el único adulto en este lugar soy yo
Una vez obtuvo el preciado teléfono, Afro se sentó en un sofá que estaba un poco más alejado de las dos camas, para conversar tranquilo, sin escuchar las protestas de Milo.
Aphrodite se aclaró la garganta, preparándose para hablar con Kanon, con quien nunca había conversado directamente. Enfrentarse al misterioso gemelo, era algo que le asustaba, había escuchado algunas historias buenas y otras muy malas en las que Kanon era el protagonista. Además de embaucador, se decía que el menor de los géminis era astuto como nadie y además, capaz de convencer a cualquiera de hacer lo que deseaba.
-Hola Kanon
-...
-Soy... Aphr... digo Kristërn
-¿Seguro que no eres Milo?
Afro enarcó las cejas -no tengo por qué mentirte
-Kris... ¿tú me recuerdas?
-Si claro... cuando -Afro tomó aire para continuar- cuando era pequeño me leías Harry Potter en alemán
Kanon hizo una pausa antes de continuar -¿cómo supiste que era yo y no Saga?
-Saga me leía a veces... él tiene pésima pronunciación y tú no... Amadeo me dijo que era imposible que una sola persona hablara un mismo idioma de dos formas tan distintas, además tu voz suena diferente
Kanon rió con gana -eres buen observador, supongo que no es fácil engañarte
-Espero que no quieras engañarme
-En este momento no tengo tiempo para eso... ni tampoco quiero hacerlo
-Viniendo de ti... creo que tendré que ser precavido
-También tengo mi corazoncito, no creas todo lo que se dice por allí
-De verdad agradezco mucho el tiempo que me cuidaste
-No tienes que agradecerlo... la peor parte la llevaste tú
Afro bajó la mirada y comenzó a delinear las costuras de su pantalón con el índice -supongo que el motivo de tu llamada, no es hacer catársis por el tiempo que estuve en el Sanatorio
-En eso tienes razón... vamos al grano... me contó Saga que Shaka y Milo están enfermos
-Ahora están mejor
-Queremos vernos en la Toscana
-Algo me mencionó Angello, no creo que sea porque te hacemos falta
Kanon volvió a reír con gana, en el fondo de la llamada se escuchaba la inconfundible voz de Saga conversando con Aiorios -demasiado irónico... Kristern estoy hablando en serio... tenemos que reunirnos, le pedimos a Angello que enviara a Geki con un mensaje para que mi padre esté presente también
-¿Y eso por qué?
-El terremoto Kris... fue provocado por Tifón
Torre de Jamil
June terminaba de tender al aire las mismas sábanas del día anterior, debido a que Biralo las bajó del alambre para retozar encima de ellas -eres un bichito malo... mira que me hiciste lavar todo de nuevo- la chica lo volvió a ver con aire reprobatorio y el animal bajó la cabecilla apenado -la próxima vez que lo hagas te escondo el zapato- Biralo respondió con unos ruiditos apenado y June no pudo con eso, así que deshaciendo su gesto de enojo, sonrió y se acuclilló para hacerle cariño -ohh... es que esa carita... es difícil ponerte orden
Las últimas veinticuatro horas habían sido difíciles en la Torre de Jamil. Después de confesarle los errores de su pasado a June, Shura simplemente se confinó en el dormitorio y no comía, ni bebía nada desde entonces. La amazona trató en muchas ocasiones de hacerlo entrar en razón, pero fue inútil, así que esperaba con anhelo el regreso de Aioria y Mu, para que ellos sacaran al testarudo español de su estado depresivo.
Estaba la rubia afanada en las caricias de Biralo, cuando escuchó el eco lejano de esas voces conocidas y ansiadas.
-Esto escoce Aioria
-Si, claro que arde... te acabas de hacer un tatuaje
-Mi papá me va a matar por esto y todos pensarán muy mal de mi
-Tranquilo tonto -June escuchó unas risas- te da un aire de rebeldía… eso suma puntos a tu atractivo
-Aioria por favor… déjate de tonterías
-Mira Mu... allí está June... ¡June ayúdanos a pasar!
Más tarde en el comedor
Los cuatro habitantes temporales de la Torre de Jamil, se encontraban sentados en la mesa rectangular del comedor, la idea era compartir la última noche con June, jugando cartas. Horas antes, Aioria y Mu dedujeron que algo sucedía con Shura y entonces Mu, quien era más diplomático y menos impulsivo que Aioria, se dio a la tarea de conversar largo y tendido con el español, hasta que logró que saliera del dormitorio y se dignara a comer.
Durante la velada, fue evidente que Shura y June no se atrevían siquiera a mirarse, el español mantenía el ceño fruncido y la boca cerrada y la muchacha estaba cabizbaja; era seguro que esa máscara ocultaba la tristeza que despedían los suspiros que emitía de vez en cuando.
-Cuéntame June –decidió hablar Aioria para romper el silencio- ¿cómo estuvo el terremoto en Grecia?
June se acomodó en el asiento y miró su juego, tenía una buena partida –muy fuerte… estábamos almorzando y fue un poco impresionante porque su Santidad sufrió un desmayo justo antes de que comenzara todo a moverse…
Mu de inmediato perdió la concentración en el juego –que mi.. digo ¿que el Patriarca se desmayó?… ¿y está bien ahora? –preguntó tratando de disimular la desazón que la causaba la noticia acerca de la salud de su padre.
-Sí señor Mu, cuando nos envió a vigilarlos -aquí June hizo una pausa y carraspeó, preocupada por haber quedado en evidencia- lo siento no debí decir eso -Aioria enarcó las cejas divertido- el asunto es que para cuando salimos de Atenas ya él se veía mejor
Mu suspiró aliviado, miró a Shura y luego a June y lanzó una de esas intervenciones suyas tan directa -y cuéntenme ¿cómo les fue estos días que no estuvimos?... eso... aparte de la depresión de Shura
June dejó caer algunas cartas y Shura pasó el trago que bebía directo a la mejilla -estuvo bien- contestó el español muy contrariado, limpiándose la barbilla con una servilleta.
-Si, si estuvo… muy bien -June se agachó para recoger sus cartas caídas y Aioria aprovechó la distracción de la rubia para hacerle señas a Shura preguntándole qué había sucedido, el aludido por su parte respondió pasando el lado de su mano buena por la garganta, mientras negaba con la cabeza.
Aioria negó con la cabeza, evidentemente las cosas habían salido peor de lo que pensaba, así que decidió llamar aparte a Shura para hablarle -Shuris… vamos a la cocina para hacer un te ¿te parece?
Un rato después en la cocina
-Shura ¿qué pasó?
-¿Y según tú qué tenía que pasar?... deja de jugar de casamentero… no necesito que me busques una novia
-No es eso -Aioria hizo una pausa- bueno si… si es eso, harían bonita pareja
-No puedo ser pareja de esa chica… se entrenó en la Isla Andrómeda…
-Si, eso ya lo sabía, pero qué tiene que ver eso con que tengas algo o no con ella… bueno... si me contó Seiya que fue la novia de Shun
Shura se quedó de piedra -¿la novia… del de las cadenas?... ¿le gusta ese crío con cara de niña?
-Sí, pero no lo grites idiota… de todos modos ya terminaron
-Bueno… -el español se cruzó de brazos y se apoyó en la mesa, haciéndose el desentendido, mientras tanto Aioria preparaba el te- la verdad, no me interesa en absoluto
-Ajá
-En serio… además ella debe odiarme... recuerda lo que pasó con la Isla Andrómeda
Aioria dejó caer el pedacito de gengibre que tenía en la mano -el pez y el bicho
-Exactamente... tuve que confesarle que yo era parte de los esbirros de Arlés porque me sentí muy mal por ella, todavía sufre lo que hicieron esos dos en Etiopía
Aioria se pasó la mano por la cara -solo a ti se te ocurre... eso no se dice tonto
Shura cerró los ojos y puso cara de ofendido -tenía que hacerlo, no puedo mentir…
-No es mentir… es solo no mencionar lo que no te conviene
-No sería justo que no fuera sincero solo para tenerla, sería aprovecharme y aunque no lo creas, ella no me parece que sea una chica para una noche
Aioria bufó haciendo una peineta con la mano -eres un caso cabra, solo procura que tu sentido de la caballerosidad y exceso de honestidad no implique una vida solitaria para ti
Shura bajó la mirada y suspiró -talvés eso sea lo que merezco
Mu y June se quedaron a solas. Al retirarse los otros dos, decidieron deshacer la partida y comenzar de nuevo, la rubia tomó las cartas y comenzó a barajarlas con mucha habilidad, ante la mirada curiosa del lemuriano -en la Isla Andrómeda era la única forma de distraernos… así que sé jugar bien- ella dejó escapar una risilla al ver a Mu seguir el movimiento de las cartas como si aquello fuera lo más interesante del mundo
-Me gusta… es como los cristales dentro de un caleidoscopio… las cartas hacen bellas formas -June dejó la baraja al frente y se volvió para tomar algo que tenía en el asiento de al lado.
-Señor Mu, había olvidado contarle que el otro día, esto me cayó encima -ella entregó al sorprendido lemuriano la cajita de madera que había encontrado hacía un par de días, mientras hacía la limpieza- pensé que talvés quería guardarla en un lugar especial
Mu recibió aquello como si se tratara del objeto más delicado y valioso -he buscado esto por años... pero suelo ser olvidadizo y pierdo las cosas... no sabes cuánto te lo agradezco
La muchacha se encogió de hombros sonriendo feliz de haber hecho algo bien -¿es de cuando usted era pequeño?- se atrevió a preguntar.
Mu acariciaba la tapa de madera delineando con su delgado índice la forma de las manitas y no pudo evitar que los ojos se le cristalizaran -cada objeto, cada recuerdo que alguna vez guardamos en esta cajita… fue lo más significativo en algún momento de nuestra infancia…
-¿De usted y el señor Shaka?
Mu sonrió sin mirar a la amazona, acariciando la superficie de madera -si June… también del señor Shaka
Santuario de Atena, un día después, escalinata entre Virgo y Leo
-¡Dante!
El aludido se volvió sobre sus pasos para toparse con Shaina de frente. La amazona no era la persona con la que mejor se llevaba en el Santuario, sin embargo, atendió su llamada por cortesía -¿si? tengo prisa... voy a hablarle a su Santidad
Shaina se acercó a su compatriota, un poco incómoda y por momentos dudaba de lo que iba a hacer. Cuando tuvo al hombre lo suficientemente cerca, se aclaró la garganta un par de veces y comenzó a jugar nerviosa con sus dedos -¿verdad que tú... estuviste en Suecia?
-Sí, su Santidad me envió para averiguar el estado de los dorados que están en Laponia -Dante dejó entrever una risilla maliciosa- es que ¿quieres averiguar algo específico?
-No... solo -Shaina se cruzó de brazos y bufó molesta por haber sido pillada in fraganti- solo quería saber cómo se encontraban... eres un mal pensado, de igual manera les preguntaré a June y Geki cuando vuelvan, no tengo interés en algún dorado en especial
-Yo no he dicho eso...
Shaina se puso furiosa al ver la risa triunfal en el rostro del otro -olvídalo Dante... no recordaba que eres un imbécil- rezongó volviéndose para irse.
-Él está bien, solo con algunos magullones -Shaina se quedó paralizada, dándole la espalda al de Cerbero- he de decir que tiene un serio problema con el cigarro, pero por lo demás es un tipo genial... melancólico, pero genial
-No sé… de quién hablas
-Hablo del señor Aphrodite... querías saber de él ¿verdad?
-Son... tonterías... tuyas -titubeó ella con el corazón acelerado- no sé por qué... dices eso
Dante sonrió y se encogió de hombros -porque él también me preguntó por ti
Laponia, Suecia
-¿Cambiar el viaje al barrio Red Light para ir a Italia?... no sé…
-De todos modos, no llegaremos a los vuelos... ustedes no saldrán de aquí antes del fin de semana
Milo se frotó la barbilla y al sentirla rasposa, comenzó a pasarse el dorso de la mano -mmm... ¿por qué la Toscana? ¿esto es uno de esos descabellados planes tuyos con el cangrejo?
-No es un plan descabellado... les hará bien, el clima de Holanda es demasiado frío para ustedes y les puede dar una recaída... además tendremos hospedaje gratis
Aphrodite era bueno mintiendo, pero Shaka demasiado perspicaz, con voz débil y algo incómodo por la manguerilla que le pasaba por la garganta, se dispuso a sonsacarle la verdad a su compañero -me parece... extraño que... quieras ir a Florencia... ¿por qué ese cambio?
El peliceleste miró a Shaka, se volvió a Milo y luego a Shaka de nuevo -ok- dijo con cansancio- queremos... algunos pensamos... -Afro suspiró, se sentó en el marco de la ventana y automáticamente sacó un cigarro y se lo colocó en los labios, sin embargo, al mirar de reojo a sus compañeros, se sonrojó avergonzado y volvió el cigarro a la cajetilla- lo siento –dijo aclarándose la garganta- algunos... pensamos en... reunirnos
-¿Por qué?
-El terremoto no fue normal, los científicos no han podido explicar su origen y todos los grupos hemos tenido... encuentros extraños con criaturas que se supone, deberían estar encerradas más allá del Tártaro -Milo y Shaka hicieron muecas de desconcierto- los otros han tenido experiencias desafortunados con seres poco amigables
-¿Y de qué nos sirve reunirnos?
-Al menos podremos sacar conclusiones en conjunto y buscar una forma de enfrentar todo… todo esto tan raro
Shaka se removió con dificultad en la cama -creo que ir a Florencia es lo más prudente, aún bloqueado, siento una terrible perturbación en el cosmo
-Bueno Afro… entonces iremos -dijo Milo con una sonrisa, que Shaka imitó- ¿cuándo salimos?
-Descansaremos en el hotel el domingo y partiremos al día siguiente
-Saben qué chicos… algo me dice que nuestro viaje a la Toscana va a ser muy divertido
Torre de Jamil, la madrugada siguiente
June acomodaba en un bolso de cartero, algunas provisiones que le había dado Mu para el viaje a pie. La oscuridad aún cerraba el cielo y por lo tanto los aullidos de la gruta, estaban en lo más y mejor.
Con tristeza por haber quedado en malos términos con el terco caballero de Capricornio, June siguió a los tres dorados al borde de la gruta para comenzar su larga caminata de medio día hasta el primer poblado cercano en Tibet, desde donde tomaría un transporte que la llevaría al aeropuerto más cercano.
Los gritos y lamentos que salían de la depresión, eran escalofriantes y todos menos Mu, sentían que se les erizaba la piel, el lemuriano, por su parte, caminaba como si nada.
-Mu -dijo Aioria acariciándose los brazos para aplacar el frío... y el miedo- si me pruebas que esto es normal, seré tu asistente en el taller por una semana...
Shura le dio una palmada a Aioria en la espalda -seremos dos los asistentes, incluso... te ayudaré a cuidar a ese tornado pelirrojo que tienes por aprendiz
-Bueno -dijo Mu encogiéndose de hombros, con una risilla en los labios- no me caería mal un par de ayudantes -el lemuriano apartó unas cuantas ramas de baniano para pasar- hace unos años... Shaka y yo cerramos la brecha que dejaba pasar a seres del Samsara de la Hambruna hacia esta dimensión, sin embargo, para serles muy sincero, no recordaba que los lamentos se escucharan tan fuertes como ahora, espero que la brecha no se haya abierto de nuevo -dijo tranquilamente, como si aquello fuera cualquier cosa.
Al escuchar a Mu, June se detuvo de golpe -se... señor Mu... ¿qué pasaría si la brecha se hubiera abierto de nuevo?
Los tres caballeros aminoraron la marcha para esperar a June, Aioria se devolvió algunos pasos y la tomó por la muñeca -vamos June, no dejarás que un cuento de terror inventado por Mu te detenga...
-No es un cuento de terror Aioria... es cierto
-Creo que la idea era que dijeras que si lo era Mu -susurró Shura- June le tiene terror a esos ruidos y la verdad, a mi tampoco me gustan
Mu se detuvo y se volvió hacia June -¿hace cuánto ganaste tu armadura?
-Cuatro años señor Mu
-Entonces no deberías tener problema
June tragó con dificultad -¿problema? ¿por qué... problema?
Mu sonrió dulcemente -porque si la brecha está abierta... vas a tener que ser muy buena para defenderte
El Cairo, Egipto
-Kanon... ¿estás seguro de que no te sientes cansado?
-Hermanito -dijo el aludido dándole una palmadita a Saga en la espalda- de verdad... te prometo que si me siento mal, me voy a quejar tanto… tanto, que vas a desear no haber preguntado
Aioros, Saga y un convaleciente Kanon, decidieron aprovechar sus últimos dos días en Egipto para visitar el Museo del Cairo y luego tomar hacia el complejo de Gizeh y terminar el viaje en el Valle de los Reyes. El viaje se hizo ante la insistencia de Kanon de que se sentía bien, sin embargo Saga no estaba nada contento con la idea, así que le advirtió en seguida -al primer mareo... llamo una ambulancia
-Saga, conociéndolo, estoy seguro de que a la menor molestia, Kanon se va a asegurar de que todo el mundo se de cuenta
-El arquerito tiene razón -dijo el gemelo menor guiñándole un ojo a Saga, quien bufó y se cruzó de brazos- por cierto... ya que estás tan considerado ¿puedes traerme algo dulce de beber?
Aioros miró a Saga con gesto divertido -lo siento, yo soy el piloto de la silla de ruedas, a ti te toca complacerle sus caprichos de enfermo
-Pero yo... eso que tenemos en frente... es la paleta de Narmer… como me vas a pedir que me vaya -al ver la expresión suplicante de su gemelo, Saga aflojó los hombros resignado y suspiró- está bien iré...
-Saga
-¿Sí?
-Ya sabes como...
-Si... si... nada carbonatado o con endulzante, que sea una mezcla de no más de dos sabores, sin color artificial, ni preservante, que no esté empacado en teta pack
-Tetra pack... te traicionó el subconciente
-Bueno... como sea, ni lata, ni plástico, ni cartón... solo vidrio... ¿de acuerdo? -Kanon asintió complacido y Saga se dispuso a irse- ahora iré a buscar tu dichoso refresco a ver si lo encuentro...
-Lo encontrarás hermanito... confío en ti –contestó el ladino gemelo, dándole una palmadita a Saga en la cintura.
Cinco minutos después
Saga cruzaba por la sala del Imperio Nuevo, en busca de los refrescos, cuando se detuvo frente a un sarcófago, supuestamente de Akenatón.
-El faraón a quien borraron de la historia, hasta que el tiempo se encargó de desenterrarlo de nuevo- el gemelo sonrió irónico -yo espero que el tiempo me borre para siempre...
-Esa es una afirmación muy triste
Saga se sorprendió al escuchar la voz femenina a su lado, había entendido lo que murmuró en griego y respondió en el mismo idioma -¿perdón?
La pelirroja, quien también se encontraba mirando el sarcófago, se volvió hacia él y sonrió -disculpe, no pude evitar entrometerme en su meditación... hace mucho tiempo no escuchaba hablar en griego... me llamó la atención... lo siento
Al toparse con el rostro de mejillas pecosas y grandes y expresivos ojos verdes, Saga se quedó paralizado -¿Nadia?
Cuando escuchó su nombre, la mujer entreabrió los labios y tuvo que acomodarse los anteojos para enfocar al hombre a su lado -¿Saga?... ¿Saga de Géminis? –logró decir en un hilo de voz.
-Pensé... digo... Arles me dijo que habías muerto
-Arles me dijo lo mismo de ti
-Bueno… Nadia de Lince -Saga sonrió y le ofreció su mano- ya que ambos estamos muertos... tenemos mucho de que hablar
Jamil, Tíbet
June se afirmó bien en el borde y lanzó su látigo hasta que éste se enrolló en uno de los banianos del otro lado de la gruta.
-Caballeros -dijo ella con una reverencia- ha sido un honor haber compartido con ustedes... y sepan que en el Santuario, ansiamos su regreso -los muchachos asintieron un tanto sorprendidos por la última afirmación de la amazona.
-¿Que nos extrañan en el Santuario?
-Claro que si, señor Mu... bueno hasta pronto -Biralo la jaloneó del látigo reclamando atención y se apoyó en los cuartos traseros con una miradita triste- te voy a echar mucho de menos pequeño travieso- dijo ella abrazándolo por el cuello y acariciándolo con afán.
El animalito ronroneó, recibiendo feliz las caricias que le brindaba la amazona y una vez ella se separó de él, comenzó a dar vueltas, haciendo ruiditos muy triste, por lo que Mu lo levantó en brazos para que la dejara partir.
Aioria, por su parte, se despidió agitando una mano y Shura le hizo un ligero gesto con la cabeza a la muchacha, quien se preparó para columpiarse hacia el otro lado.
-Es atolondrada... pero me cayó bien- dijo Aioria cuando los tres caballeros se volvieron para irse de allí. No habían caminado mucho, cuando Biralo comenzó a ponerse más inquieto, haciendo ademán de querer devolverse.
-Biralo ¿qué sucede?... déjalo ya –suplicó Aioria- yo quiero ir a desayunar
Shura se devolvió hacia donde se encontraba el animal dando vueltas, mientras gruñía -tranquilos muchachos, es solo que se encariñó mucho con ella… voy a llevarlo para que se despida
-¿No quieres que te acompañemos Shura? –preguntó Mu
-No Mu, no quiere –dijo Aioria empujando al lemuriano, esbozando una risilla maliciosa- ve Shura, nosotros prepararemos desayuno… tómate el tiempo que quieras
Shura dejó escapar un bufido de fastidio y se dispuso a seguir al Biralo. El animalito corría cada vez más rápido por en medio de las enormes rocas y las ramas caídas de los banianos que se atravesaban en el estrecho sendero.
-Biralo… animalejo… espérame -en el momento en que rodeaban la última colina para llegar al desfiladero, Shura escuchó los gritos de la amazona -AUXILIO...
Santuario, estudio del Patriarca
Shion continuaba revisando una enorme pila de documentos, acompañado de Sahori Kiddo y Dhoko, quien se mantenía llenando unos informes de tropas.
La razón por la cual, la niña japonesa se encontraba en el Santuario, tenía que ver con su afán de recibir con una gran celebración a los caballeros dorados y la emoción que le causaba formar parte de la organización de la Luna de Cosecha, celebraciones que el Patriarca autorizó, cuando se aseguraron de que las consecuencias del terremoto fueron mínimas en Grecia y que todo lo que tenía que ver con los titanes estaba resuelto.
Por su parte, el espíritu de Atena estaba allí con la intención de aclarar la situación de Algor y discutir los últimos acontecimientos con su Patriaca.
El día en que la niña-diosa decidió aparecerse de repente en el Santuario, el Patriarca tomaba lista de tropas. De repente, el lemuriano la vio entrar corriendo por la alfombra roja hasta llegar al Trono, para abrazarlo efusivamente y estamparle un sonoro beso en la mejilla, delante de toda la Orden de Plata.
-Maestro Shion -lo llamó ella, sacándolo de su concentración- quiero que vea esto
-Shion tomó las hojas de papel que ella le había acercado. Acomodándose los anteojos la miró primero a ella y luego comenzó a leer en voz alta -¿estado de cuenta de tarjeta de crédito?... no entiendo señorita
Sahori se echó una risilla -los chicos tenían un límite de dinero y lo gastaron en menos de dos semanas -Shion levantó los puntitos y Dhoko esbozó una gran sonrisa, burlándose del desconcierto de su amigo- para mi no es problema pagarlo... pero es usted quien decide, si les facilito más dinero
Shion comenzó a leer la lista de gastos y los montos correspondientes. Sahori lo miraba atenta y empezó a angustiarse cuando el lemuriano, conforme avanzaba en la lectura de los documentos, subió el nivel de energía de su cosmo, hasta que algunos objetos pequeños que tenía en el estudio empezaron a moverse.
-¿Qué piensas Shion? –pregunto Dhoko preocupado por la evidente furia del lemuriano.
Shion tomó los papeles y sin decir nada comenzó a inhalar profundo, mientras tomaba sorbitos de te. Por fortuna, los objetos que se movían dejaron de hacerlo y el hombre pareció recuperar la compostura, sin embargo, permaneció en silencio y con los ojos cerrados.
-Maestro –insistió ella- no se preocupe… yo, no los dejaré sin dinero… van a estar bien... se lo prometo
Shion se volvió hacia la pelilila con una mirada que la intimidó incluso a ella –señorita… mi amada diosa… si usted les facilita más dinero a esa manada de… -Shion hizo una pausa para no terminar el insulto que tenía en la punta de la lengua, así que cerró los ojos y suspiró profundamente antes de continuar- es decir, a los caballeros dorados, yo mismo iré y se los arrebataré…
-Pero…
Dhoko de inmediato volvió su mirada de diversión a la niña, cuyo semblante, ante las palabras de Shion, era de legítimo desconcierto –señorita, yo que usted… le haría caso
Jamil, Tíbet
June se dejó ir como toda una trapecista, sin embargo, a medio camino hasta el otro lado, algo la atrapó por una pierna, tirándola hacia abajo, lo que provocó que en lugar de caer en el borde, chocara contra la pared contraria… auch… pero que demonios son estas cosas- pensó la aterrorizada amazona al sentir como la cortaban las horribles garras huesudas, de algo parecido a un cuervo.
-AUXILIO… suéltenme bichos… déjenme en paz -gritaba ella pateando a los extraños seres, tratando de librarse. Sin embargo, un grupo de demonios, la atacó directo al rostro, despojándola de su tan preciada máscara –malditos- murmuró al ver caer el metal por el acantilado.
-JUNE... JUNE... sostente -gritó Shura desesperado, cuando frenó en el borde de la gruta, junto con Biralo.
-SEÑOR SHURA... ¿QUÉ HAGO? -gritaba June desde el otro lado, tratando de liberarse de lo jauría de bichos, los cuales clavaban sus puntiagudas garras en la carne o aleteaban cerca de su rostro, ya desprovisto de máscara, con el objetivo de sacarle los ojos.
Son los mismos demonios que atacaron a Mu en Barcelona, estoy seguro… y ella no va a resistir mucho tiempo, tiene demasiados encima
De forma instintiva, Shura se puso en posición de ataque y tensó su mano derecha, acercándola a su rostro para mirarla- tengo que hacerlo -susurró con determinación.
-SEÑOR SHURA –volvió a suplicar ella, cuando se dio cuenta que su látigo cedía por la acción de los filosos dientes de los demonios- no me voy a rendir… no me voy a rendir- se animó a sí misma, escalando con dificultad hacia el borde.
-RESISTE… JUNE
Y sin intimidarse por la cantidad de bichos que atacaban a la amazona y lo lejos que estaba de ella para ayudarla, Shura levantó el brazo derecho y lo colocó en la posición correspondiente a su técnica más poderosa; sin meditar en que su cosmo estaba bloqueado o que no podía mover la mano izquierda, empujó el brazo como si quisiera cortar a los espectros blandiendo una espada invisible.
-EXCALIBUR...
Muchas de las estirges, cayeron cercenadas en decenas de pedazos y al verse arrasadas por la fuerza del español, se reagruparon feroces, para deshacerse de su atacante.
Mientras tanto, June logró ponerse a salvo, subiendo por su derruído látigo hasta llegar al borde de la grieta. En cuanto volvió la vista hasta el otro lado, se percató de las intenciones de los demonios de ensañarse contra Shura, sin embargo, el látigo no soportaría su peso al cruzar de nuevo para ayudar el español y entonces no le quedó más remedio que atacar a los bichos desde donde estaba.
-LÁTIGO DE CAMALEÓN -invocó ella, levantando el arma hacia arriba, hasta que formó una espiral, que se desenrrolló hacia adelante con una fuerza brutal, cuando lo lanzó en dirección de las estirges, dando fieros golpes hacia adelante, con lo que logró deshacerse de algunos animalejos que rodeaban a Shura.
Por su parte, al ver que era el nuevo blanco de los demonios, Shura volvió a su posición ofensiva y en aquella solitaria y misteriosa región, el nombre de la espada sagrada, resonó una y otra vez, invocada por la potente voz del guerrero, hasta que solo unos pocos sobrevivientes, huyeron despavoridos, ocultando sus miserias, en la oscuridad de la gruta.
-¿ESTÁS BIEN JUNE? -gritó Shura, una vez terminó con aquella pesadilla. Biralo por su parte, jugaba a descuartizar las estirges que aún no había cercenado el filo de la excalibur.
-ESTOY BIEN... SEÑOR SHURA... –gritó ella como respuesta, haciendo una reverencia, con las manos unidas al frente- MUCHAS GRACIAS…
Shura suspiró satisfecho y algo acongojado por el rostro descubierto, respondió la reverencia de la amazona con una elegante inclinación de su cabeza, pero sin mirarla completamente. Una vez estuvo seguro de que ella estaba bien, se dispuso a regresar a la torre. De pronto, escuchó la voz de ella llamándolo. Al volverse hacia el otro lado, la vio escribiendo algo en un papel que enrolló y amarró en una roca.
–SEÑOR SHURA… ATRÁPELA
Gracias a sus desarollados reflejos, el caballero pudo esquivar la roca que estuvo a punto de clavársele en la cabeza.
-LO SIENTO
Él hizo un ademán despreocupado con la mano y curioso, desató el envoltorio para leer lo que fuera le había enviado June. Conforme avanzaba la nota, sus ojos se le llenaron de lágrimas:
"Para liberar un corazón de culpa, es necesario que ese corazón se perdone a sí mismo… señor Shura, es usted un guerrero magnífico y un hombre maravilloso. Gracias por haber salvado mi vida… en muchos sentidos. Atte. June
Pd. A mis dieciocho años, aprendí que el amor y la amistad deben ser libres y no forzarse, así que lo de mi rostro, será nuestro secreto."
Shura alzó la vista y se topó con una espléndida sonrisa engalanando un rostro aniñado, de rasgos anglosajones y una mirada de cielo que sonreía tan sinceramente como su dueña.
El español suspiró y colocó su palma derecha sobre el pecho en señal de agradecimiento. Ambos guerreros se regalaron unos instantes de admiración mutua y por fin la rubia partió por el sendero que la sacaría de Jamil.
Para Shura fue difícil despegar su mirada de la brillante cabellera de oro que se alejaba, internándose en la oscuridad provocada por las copas de los árboles.
Gracias a ti también...
El Cairo, Egipto
-Entonces, como te decía, estudié antropología, por eso trabajo por temporadas en Egipto
Saga le dio un sorbo a su bebida y delineó el borde del vaso con el dedo, estudiándolo como si fuera lo más interesante del mundo. Luego de un rato de hacer lo mismo y ante la mirada divertida de ella, sonrió tímidamente y decidió preguntarle algo que hace tiempo lo tenía intrigado.
-¿Cómo sucedió Nadia? ¿por qué te fuiste?
La mujer suspiró y jugueteó con los dedos unos instantes antes de contestar -después de que se corriera la voz de que Aioros intentó asesinar a la reencarnación de la diosa... todo se volvió de cabeza... supongo que lo entiendes mejor que nadie... tú estabas allí, en el ojo del huracán -ella lo señaló con ambas manos y el asintió con una sonrisa suspirando algo triste- un día, Arles me mandó llamar y me dijo que habías muerto en una misión... que mi vida corría peligro, que prefería que desertara
Saga miró hacia un lado, molesto. Nadia lo siguió muy seria y sin intimidarse continuó su explicación –al no tener razón alguna para continuar… abandoné la Orden
-Lo lamento...
-No tienes nada que lamentar -ella sacó una cajetilla de cigarros de su bolso- ¿quieres? -Saga sonrió, tomó un cigarro y lo miró con curiosidad- tienen filtro, dicen que así duras más tiempo en morirte
-No... es solo que hace mucho no probaba uno de estos -Saga aceptó el fuego que ella le ofrecía y en cuanto dio la primera bocanada, no pudo evitar algo de tos- que pena -dijo al ver la carilla de diversión de su compañera- estoy fuera de práctica
-Siento inducirte
-Para nada –él dejó escapar una risilla- no lamento nada de lo que alguna vez me enseñaste
-Realmente… creo que fue más bien un aprendizaje compartido –dijo ella sonrojándose para diversión del gemelo- Saga… no he podido olvidar ninguno de esos momentos –ella hizo una pausa, tratando de escoger las palabras correctas- porque… tu recuerdo se niega a abandonar mi corazón- Saga sonrió de esa forma tan hermosa que a ella le enternecía tanto- he estado mucho tiempo sola y esos recuerdos volvían a mi todo el tiempo, sobre todo cuando me llegaban nuevas del Santuario
Ambos sonrieron de forma cómplice, aligerando el ambiente.
-Y ¿cómo te enterabas de todo? –preguntó él jugueteando con la mano de ella, tal como lo hacía antes.
-Me encontraba con gente de la Orden, gente que no estaba de acuerdo con las políticas de Arles –Nadia suspiró y miró pensativa hacia arriba- una vez… si me ocurrió algo extraño –Saga dejó lo que hacía para poner atención- ahora que lo recuerdo… un día un hombre que venía en una limusine, me interceptó en la Universidad…
-¿De la Orden?
-No creo, era muy delgado para ser guerrero… un tipo elegante, atractivo, de cabello completamente blanco… hedía a dinero –ella apagó el cigarro en el cenicero, arrugando el ceño, tratando de recordar- me contó cosas terribles del falso Patriarca, de las ejecuciones, de los juicios injustos…
-¿Lo conocías?
-Para nada, de hecho no recuerdo su nombre, tenía acento inglés… me dijo que sabía quién era yo, que me hablaba para reclutarme en un grupo de fieles a la diosa, que estaban dispuestos a luchar contra los caballeros dorados para derrocar a Arles y restablecer la Orden… el grupo se llamaba –Nadia tamborileó los dedos en sus labios, haciendo memoria y Saga enarcó una ceja impaciente- lo tengo –dijo ella al fin- el grupo se llamaba Deucalión
El Cairo, Egipto, esa misma noche
-Lo mato… en serio juro que lo mato
-Kanon cálmate, de nada te sirve ponerte así –contestó Aiorios, sin despegar sus ojos de una historieta de la serie de "DC versus Marvel"- te recomiendo que te leas unas revistas… esto es acaparador –afirmó levantando la publicación, sin incorporarse de la cama donde yacía acostado- ¿tendrás por ahí la que sigue?
Kanon, quien se encontraba sentado en su silla de ruedas, cambiando canales furioso, ignoró la pregunta de su compañero –es el colmo… desaparecerse así… preocuparme de esta forma, estoy convaleciente, adolorido… necesito que mi hermano me cuide
-Técnicamente, no ha desaparecido… puso un mensaje de que no vendría a dormir, pero sabemos donde está… o con quien –dijo Aioros con una risilla- y segundo… lo único que te importaba era tu refresco
-El cual por cierto nunca me llevó… esa Nadia –contestó Kanon bufando- es… es una aprovechada
-Si mal no recuerdo, Saga estaba con ella muy a su gusto
-Pero es mucho mayor que él…
-Kanon, discúlpame que te lo diga, pero no seas ridículo, Saga está muy grande como para saber lo que hace
Ambos muchachos guardaron silencio un rato.
-Solo… no quiero que sufra… más... mi hermano es un buen tipo... no merece que le hagan daño –murmuró Kanon y a pesar de que su intención era no ser escuchado, Aioros le entendió perfectamente, y enternecido se levantó de la cama y se sentó a su lado, para darle unas palmaditas de apoyo en el hombro.
-Va a estar bien… mañana nos encontraremos en el aeropuerto para viajar a Luxor y si no lo hace te juro que yo mismo voy a buscarlo para traerlo a la fuerza
-¿Me lo prometes?
-Te lo prometo
Región de la Toscana, dos días después
-Anden... terminen de una vez esta área, deben apresurarse, la temperatura baja y todo tiene que estar listo para el primo mosto, Angello está llegando al punto de no retorno de la desesperación.
-Andiamo signori -regañó el jefe del grupo de aldeanos que contrató Angello para que recogieran la cosecha.
-ALDEBARÁN... ALDE -esa voz conocida y tan querida distrajo de sus tareas al toro- ¡qué bueno verte amigo!
-MU… MUITO -corrió el brasileño hasta la entrada de la hacienda, donde un vistoso grupo de hombres, se acercaban cargados de equipaje y traían consigo, algo parecido a un gato negro super desarrollado- chicos… en serio que bueno verlos por acá -dijo levantando a Mu de un abrazo, el cual se terminó cuando el lemuriano comenzó a asfixiarse- lo siento Muito, se me olvida que eres delgado...
-Ay Alde -gimió el lemuriano doblando el tronco, ante la mirada divertida de Shura y Aioria- tú siempre... tan cariñoso
Alde les dio un par de palmadas a Shura y Aioria -¿y ustedes ya son amigos?- tanto el español como el griego se miraron con complicidad y sonrieron -esa es una gran noticia chicos- Alde dejó caer otra de su palmadas sacapulmones y ambos dorados comenzaron a toser.
Algo que le jaloneaba el pantalón lo hizo mirar hacia abajo. Aldebarán no pudo evitar preguntar con curiosidad -oigan y este amigo de ustedes ¿qué es?
Aioria se encogió de hombros y sonrió -no sabemos Alde... pero es muy cariñoso, quizá tanto como tú
Aldebarán se acuclilló para estar a la altura de Biralo y con sigilo, comenzó a acariciarlo, el animal se lanzó encima del brasileño y comenzó a corresponder las caricias, lamiendo la cara del bonachón brasileño.
-Es definitivo Shura -dijo Mu dándole una palmadita en el hombro al español- solo tú no puedes con Biralo
Vuelo 1803 a Florencia, italia
-Uff... al fin lo logramos, creí que no llegaríamos... claro, de no ser por las escapadas nocturnas de Saga... no hubiéramos tenido que correr tanto
-¿Aún sigues enojado conmigo Kanon?
El gemelo menor bufó molesto y volvió el rostro a la ventana del avión -esperaba que te quedaras conmigo
Aiorios, quien estaba sentado en medio de los dos hermanos, asintió en silencio, dándole la razón a Kanon y Saga suspiró algo decepcionado de sí mismo. Después de una silenciosa pausa, en la que el avión despegó y se puso en ruta hacia su destino en Florencia, Saga le pidió a Aiorios que cambiaran de asiento para quedar al lado de su hermano.
-Lo siento -dijo dándole una palmadita en el hombro herido- no volverá a pasar... pero llegué a tiempo a Luxor
-Más te vale
Saga miró hacia su regazo y Aiorios dejó escapar una risilla -vas a tener que esforzarte más Saga- el arquero bajó la voz para susurrar- está realmente resentido... y creo que teme porque salgas lastimado
-Ohh... ya entiendo -Saga se volvió hacia Kanon- hermano... Nadia es solo una amiga... no te preocupes
-¿Y te trata bien? -preguntó el menor sin dejar de mirar por la ventana.
Saga se sonrojó completamente ante la pregunta de su hermano para diversión del arquero -no... no sé a qué te refieres
Kanon se volvió hacia Saga con una risilla -tú mismo te dejas en evidencia tonto, me refería a si te corresponde como amiga o solo es un aprovechada
Saga cada vez se ponía más rojo -es una amiga y ya... no voy a darles explicaciones
-¿Ella era de la Orden verdad?
-Sí de hecho es la chica por la que Saga suspiró toda su infancia
-Bueno si, me gustaba y qué... ahora, lo importante es todo lo que me contó ¿recuerdan lo que mi padre nos dijo de Deucalión?
-Si -contestó Aiorios encogiéndose de hombros- ¿qué hay con ello?
-Chicos, estoy seguro de que algunos miembros de la Orden trabajan para ellos y que además, son los culpables del escape de Tifón
Continuará
De los poderes de June no se dice mucho, sin embargo por ser alumna de Albiore y entrenada en la Isla Andrómeda, voy a asumir que su látigo puede extenderse mucho para atacar a su enemigo a distancia.
A los que llegaron hasta aquí, muchiiiiisimas gracias por leer, lo sé están largos, pero no puedo evitarlo, jejejeje, la verdad, estos chicos dan para mucho. Ahora si, vienen los agradecimientos y las contestaciones a la gente que no puedo contestarle vía MP.
Kennandaillard: Muchísimas gracias por dejarme tus opiniones sinceras, eso me permite enderezar algunos recovecos que no se están comprendiendo bien. En cuanto a lo del yaoi por lo de Shaka y Mu, pues si, ellos sienten algo más que una amistad, sin embargo, como sé que eso no es del gusto de todo el mundo, voy a tratarlo con mucho respeto y sutileza. Con respecto a cada relación amorosa que aparezca, será descrita de una forma correspondiente con el caracter de los protagonistas de cada pareja, espero les guste en general.
Karli: muchas gracias, por supuesto que ya tengo mi entrada para ver Legends of Sanctuary y gracias por las palabras de ánimo
Mariana: espero te haya gustado el tatuaje de Mu (no se me había ocurrido lo de las cejas, jajajaja, no sabes cuanto me reí cuando lo leí). Perdona el retraso :( espero te haya gustado este cap
Yum: excelente intercambio, espero te haya gustado este cap, gracias por toda la terminología que aprendí con tus mensajes y sobre todo un abrazo por esas lindas palabras de ánimo que me dedicaste.
Athenalatina: me alegra que te guste el fic, como le dije a Kennan, pues si, hay algo más que una amistad entre Shaka y Mu, pero como lo dije antes, será tratado con el mayor de los respetos.
Mugetsu: gracias por tu opinión, nada de cohibirse para escribir, me gusta saber lo que piensan, es importante para mi, un abrazo y bienvenida (o)
Diana: muchas gracias por tu review, a mi Afro y Milo juntos me encantan... Pobre Shaka jejeje
Kaito: si Kalia es un caso, ¿será que está mal enamorada?
Princess: que bueno leerte, muchas gracias, me alegra dejarte intrigada :D, podemos hablar vía MP de las escenas de acción, me gusta intercambiar opiniones y aprender de los que tienen más experiencia en esto. Y Mu si Mu... lo amo también y te entiendo... él es divino
Andrómeda: sé que no he hecho una novia para Saga (sería difícil encontrar alguien que lo merezca o inventarse semejante mujer) pero bueno, digamos que te complací a medias (una canilla al aire dicen por aquí, jejejeje) muchas gracias
En general muchísimas gracias para todos y un gran abrazo.
