Nota obligatoria: Los personajes de Saint Seiya son obra de Masami Kurumada, yo nada más me dedico a escribir sobre ellos sin obtener nada a cambio más que mucha satisfacción personal y entretenimiento saludable
Advertencia: Durante algunos capítulos, los doraditos si se van a dedicar a descansar, eso implica que se comportaran peor que antes. Debido a lo anterior advierto, en caso de que este fic sea accedido por menores de edad.
Queridos lectores, por motivos de trabajo y vacaciones, no garantizo la regularidad de las publicaciones durante los meses de noviembre y diciembre, ya que no podré dedicar suficiente tiempo a escribir, pero en cuanto pueda, les aseguro que retomaré la historia, cada quince días como hasta ahora. Un abrazo como siempre y gracias por seguir allí.
De asesinos a caballeros: historia de renacimiento y redención
Il Primo Mosto* Segunda parte
Templo Principal, martes al anochecer
Días antes y con el pretexto de conversar acerca de los últimos acontecimientos, Saga y Angello, enviaron una invitación a Shion y Dhoko, para que se reunieran con ellos en la Toscana y de paso para que se quedaran a la gran celebración que se llevaría a cabo el miércoles. Para el martes, Angello había dispuesto todo para recibirlos con una espléndida cena y algunos sirvientes trabajaron durante todo el día para tener listas las habitaciones de los dos distinguidos huéspedes.
Con el fin de concluir una serie de tareas antes de irse a descansar, los dos dorados mayores, acordaron arribar a Italia al comenzar la puesta del sol, sin embargo, era casi la hora de la cita y aún no se habían movido del Santuario.
-Shion ¿ya estás listo?
-Espera –Dhoko nada más veía los rollos de papel volando de detrás de las puertas de uno de los armarios que tenía el lemuriano en su estudio- uno de los papiros… necesito llevarlo
-Shion, vamos a una fiesta… no ha trabajar, la idea es ir a compartir un poco con los chicos
-Quiero reunirme con los mayores
Dhoko entornó los ojos, mientras se sentaba en una silla que estaba cerca, para esperar a que su amigo estuviera listo –allá tú y tus obsesiones- dijo limpiándose las uñas
-Listo… lo encontré
Shion se apresuró a guardar un poco el desastre, mientras Dhoko lo veía con una risilla –eres un caos…
-No soy un caos… para mi el orden es la forma en que cada quien organiza su vida y es obvio que tú y yo no compartimos el mismo sentido del orden… eso es todo
Lo peor de todo es que Mu heredó tu "sentido del orden" -contestó el chino señalando las comillas con los dedos.
-Y estoy orgulloso de ello –Shion se colocó al lado de Dhoko- ¿listo amigo?
-Emocionado por verlos... ¿y tú?
-Nervioso… -Shion suspiró- con altas espectativas de que las cosas hayan mejorado… no sé –el lemuriano se sacudió la melena que llevaba libre del yelmo- quiero verlos tratarse como se debe… hermanos de armas.. de crianza
-Yo lo único que temo es que estén metidos en problemas o que hayan destruido el patrimonio de la familia de Angello
-Eres paranoico y desconfiado –Shion tomó a Dhoko del brazo y ambos aparecieron de inmediato en el porche de la casa Di Mare- ellos no serían capaces de...
Ambos hombres se voltearon para mirar alrededor y al percatarse de la hecatombe, se quedaron atónitos –Dhoko eres un ave de mal agüero… -dijo Shion entre dientes.
-Te lo dije lemuriano –dijo Dhoko con la mirada perdida, concentrada en aquella zona de desastre en la que se había convertido el frente de la casona- esa jauría de gandules no puede estar sin reglas... ¡nunca!
Crónica de un desastre anunciado…
En boca cerrada, no entran moscas
-Pesce –golpes en la puerta- ¡pesce¡ -más golpes y más insolencia- si no sales de allí ahora mismo…
Afro abrió la puerta justo en el momento en que el puño de Angello se detuvo a dos centímetros de su nariz –¿qué se te ofrece? –el sueco se terminó de poner la camisa y se apoyó en el marco de la puerta con los brazos cruzados, a esperar la respuesta del descortés cangrejo.
Angello, miró hacia el suelo y luego de nuevo a Afro a los ojos –venía a decirte que bajen… a desayunar
-Ajá y estuviste a punto de tirar la puerta para decirnos que el desayuno está listo –el peliceleste se volvió hacia adentro, donde estaba Shura tirado en la cama boca abajo, roncando estruendosamente- Shuris está occiso…con la borrachera de anoche, no creo que se levante antes del mediodía… pronto bajaré yo, gracias por avisar
El sueco se dio la vuelta para terminar de vestirse, ya que aún se encontraba en calcetines y Angello lo tomó de un brazo y lo tiró con él hacia el comedor –vamos… a nada tienes que devolverte
-Oye Angello ¿qué te pasa?
-Eres un pez tonto y sé que estás pensando idioteces –Afro se le soltó del brazo bruscamente.
-¿Qué estoy pensando idioteces? ¿Te parece poco lo que me hiciste ayer?... me dejaste afuera en medio de la tormenta, solo para que salvara tu dichoso viñedo… ni siquiera recordaste que no estaba a la hora de la cena
-No es cierto –Angello se detuvo, haciendo un gesto de desdén con la mano.
-Estaban en mitad de la comida cuando yo entré… ¿crees que no me doy cuenta de que tu mejor amigo ahora es el témpano?
-Eres un pez celoso…
-¿Celoso?... por favor Angello ¿de qué voy a estar celoso?
-Te da miedo quedarte solo… eso es todo
Afro tiró el cuerpo hacia atrás, como si aquellas palabras lo hubieran herido de muerte, Angello de inmediato, se dio cuenta del daño que acababa de hacerle a su amigo y a su amistad.
–Pesce… yo… no de verdad no iba a decir eso… es que
-Vete al diablo Angello –dijo furioso sin separar los dientes, dándose la vuelta para irse, el italiano volvió a tomar bruscamente a su amigo para detenerlo- te dije que me sueltes
-Te necesito para salvar las uvas
-Entonces págame... –gritó el pez tirándole la puerta en la cara al italiano.
-Está bien pesce... te pagaré con una tonelada de...
Las penas con pan son menos... hora del desayuno
-Mierda -exclamó Aioria, en el momento en que la mermelada que pensaba ponerle a su pan, le cayó en el regazo. Angello bajaba furioso las escaleras que daban al comedor pequeño, para después salir con un portazo hacia el viñedo.
-Que pena con Aphrodite, parece que le sentó mal la tormenta de ayer -dijo Mu mirando hacia la escalera que llevaba a los dormitorios- seguramente por eso está enojado con Angello
-Cómo querías que no se enojara después del desplante que le hizo el cangrejo en la cena -les susurró Aldebarán- ahora cambiemos de tema porque allí viene...
-¿Qué pasó con el resto? -preguntó Milo sirviéndose otra ronda de fruta, mirando de reojo al peliceleste, quien saludó con un gruñido y se sentó a beber chocolate caliente
-Durmiendo -contestó Aioria con la boca llena y muy concentrado en los jamones- Aioros no resucitará hoy…
-¿Qué has estado haciendo gato?... te ves desastroso –comentó Aldaberán, señalando la cara y ropa llenas de grasa del griego, quien ese día trabajaba desde que despuntara el sol, en su nuevo proyecto de restaurar la Ducati.
-Estoy… trabajando en la motocicleta del papá de Angello… ¿ quieres unirte?
-Las máquinas y yo no somos compatibles –Aldebarán dejó escapar una risotada- mucho menos las máquinas estruendosas
-Allá tú…
-Aioria, recuerda que tenemos que ayudar para la celebración de mañana y la cena de hoy
-Ya dije que yo pongo los faroles –señaló el león con la boca llena- estoy seguro que la motocicleta funcionará antes del almuerzo Mu, no te preocupes… tendré tiempo
-Afro... ¿y la cabra? -el aludido respondió con otro gruñido.
-Misántropo –murmuró el león con una risilla maliciosa.
-El misántropo te está oyendo gato y si Milo, Shuris está más que muerto -Afro le dio un sorbo a su chocolate caliente y siguió leyendo el periódico con evidente mal humor y fingiendo que estaba solo, Aioria pasó lo que tenía en la boca casi sin masticar y el escorpión se encogió incómodo en su asiento.
Mu intervino tratando de aligerar el ambiente, ya que era muy notorio que el sueco, estaba un poco fuera de lugar y no hacía mucho por acoplarse -anoche... esos cuatro aullaron hasta muy tarde, es por eso que están tan cansados...
-¿Aullaron?
-Es el colmo que no te hayas dado cuenta, Shaka... es lo peor que he escuchado desde el grito de la Equidna y te puedo asegurar que eso fue aterrador -contestó Camus, para después darle un trago largo a su café.
-No me enteré de nada... es una lástima ¿quiénes aullaron?
-Los chicos mayores... de Saga a Shuris... y Shaka, no te perdiste de nada... al menos desde el punto de vista musical -rió Mu- anoche caíste después de la sesión de remedios de Genoveva...
-Oh... que pena
Aldebarán dejó escapar una risotada -no puede ser... entonces por fin te encontró, los anduvo buscando por toda la casa... a ti y a Milo
-A mi me embardunó en ungüento de eucalipto con miel y envolvió mi pecho con un papel, luego me volteó para hacerme lo mismo en la espalda -susurró el escorpión para que la ancianita no escuchara- después me arropó y dormí como un bebé...
Shaka enarcó las cejas muy interesado -a mi me hizo lo mismo...
-Además nos puso un quemador en la habitación con aceite de naranja -dijo Mu con una risilla- por cierto, dejó a Shaka muy advertido de que no se levantara hoy
-A Milo también... pero debió encadenarlo para que obedeciera -Camus bebió el último sorbo de su taza y se puso en pie- caballeros, nos vemos más tarde... me voy al viñedo
Afro miró a Camus con un dejó de fastidio, mientras éste salía de la casa. Notando la desazón de su silencioso compañero, Milo le dio un codazo -ese par de engendros nos tienen en franco abandono- dijo refiriéndose a Camus y Angello, el peliceleste enarcó una ceja y asintió bufando enojado.
-Cabrones
-Te propongo algo alumina... vamos a divertirnos nosotros dos ¿te parece? -susurró el escorpión, jalando a su compañero para hablarle al oído.
Afro escuchó a Milo con una risilla, que destilaba maldad pura, mientras Mu y Aldaberán los miraban preocupados -no sé que me da más miedo, Afro con Angello o Afro con Milo...
Mu se mordió el labio de abajo -de lo único que estoy seguro es que lo averiguaremos pronto...
-Eso no va a ser bueno –dijo Aioria al verlos irse, conversando amenamente, entre planes y risitas- esto no va a ser bueno...
Santuario, Templo Principal
La mayoría de los miembros de la Orden de Plata, se encontraban frente a un pequeño altar, elevado a los pies de la escultura monumental de Atena, participando del acto recordatorio para su compañera recién caída. En presencia de la reencarnación, la sacerdotisa llevaría a cabo las plegarias y Shion, se encargaría de los ritos de purificación de la armadura de Columba.
Y es que cuando un guerrero moría en batalla, inmolaban su armadura con fuego sagrado, con el fin de cortar el ligamen con el alma del caído y asignarla a un aspirante. Si este ritual se pasaba por alto, el espíritu del fallecido, continuaba imponiendo su voluntad sobre la armadura, tal como sucedió con el ropaje sagrado de Sagitario.
Algunas ofrendas florales, fueron colocados por los más cercanos a la amazona, en la pira construida con ramas de olivo y que se alzaba en el centro de la plaza del monumento a la diosa. Sobre la pira, brillaba orgullosa la efigie de la armadura de Columba, lista para el ritual.
Después de las plegarias, toda la Orden se hincó como señal de respeto, cuando el maestro Dhoko, encendió el fuego purificador, enfundado en su armadura dorada y vistiendo la capa negra del luto. Algunos que estaban más cerca, lo vieron lanzar a la pira ardiente, un tulipán amarillo, el cual murió con el último lazo que unía a Dhorte con la armadura.
Kalia de Corona, escuchaba las plegarias de la sacerdotisa, contestando a la súplica de forma mecánica, ya que las lágrimas que tenía acumuladas entre pecho y espalda, comenzaron a brotar, cuando el nombre de su mejor amiga y hermana de armas, resonó una y otra vez intercalado con las palabras sagradas.
Y que tu alma guerrera, encuentre el camino trazado para los justos hacia los campos Elíseos…
Qué dolor profundo cuando se enteró de la muerte de Dhorte por boca de Shaina, después de haber buscado por horas a la alemana, sin encontrarla en todo el recinto.
-Misty... Misty de Lacerta
-¿Qué se te ofrece Kalia?
El aludido se volvió sobre sus talones al escuchar su nombre, siempre con un porte tan altivo y orgulloso, que le daba un aire de petulancia.
-¿Puedo saber... quién fue?
Misty levantó su ceja derecha, sabía que Kalia y Dhorte eran muy cercanas e incluso para él, sería muy inapropiado contestar al atrevimiento de Kalia como quisiera, en esas circunstancias, claro está.
-No sabemos con exactitud la identidad del culpable, pero existe un sospechoso y creo que mereces saber quien es -Misty no cambió su expresión neutra ante la amazona- creemos que fue Algor de Perseo
Kalia sintió que la sangre le hervía y sin decir nada, hizo una reverencia y finalmente pidió permiso para retirarse.
No hay mal que por bien no venga
[…] Pero en estas otras salas había una densa multitud y el corazón de la vida latía allí febrilmente. Y la fiesta continuaba siempre su torbellino, cuando al cabo sonaron los tañidos de medianoche en el reloj […]
-¿Por qué era que le temían al reloj?
-No me estás poniendo atención
-Mu... por favor –suplicó Kanon perezosamente, mientras le daba sorbitos a su taza de vino especiado.
Mu suspiró y sonrió negando con la cabeza -le temían porque el sonido de las campanadas era estruendoso y les recordaba la peste que asesinaba fuera del palacio del príncipe
Mu se encontraba sentado en la cama de su hermano Kanon, apoyando la espalda en la pared, mientras el gemelo permanecía semirecostado, descansando un poco de todo el trajín de los últimos días.
-Me hiciste falta enano... pensé que nos ignorarías de por vida
-Ustedes se lo buscaron -contestó Mu arrugando la naricilla- son un par de cabezas duras
-Oye... más respeto, soy mayor -dijo Kanon, dándole un puñetazo en el brazo al pelilila, quien se quejó más de la cuenta por el "cariño"- no seas pendejo...
-No soy pendejo, solo me dolió un poquito... ¿cómo está tu hombro?
-Me duele día y noche y he tomado tantos analgésicos que mi estómago comienza a resentirlo
-¿Puedo intentar algo?
-Solo no me dejes peor -Mu hizo un mohín de falso enojo y se volvió hacia su hermano, luego, colocó las manos en el hombro izquierdo, tratando de hacer un masaje primero y luego presionando un poco más hasta donde Kanon soportó -quédate quieto ¿de acuerdo?- al igual que el día anterior cuando estaba con Shaka, un leve brillo dorado comenzó a brotar de él y rodeó a Kanon relajándolo.
-Ahh enano, no sabes cuánto te lo agradezco -Kanon suspiró aliviado y si bien es cierto el poder de Mu, no estaba tan fuerte como para curarlo, calmó el dolor por completo, dolor que el gemelo había cargado por varios días. Después de unos minutos de imponerle las manos, el pelilila sonrió satisfecho por el alivio proporcionado a Kanon, quien mantenía los ojos cerrados disfrutando de no sentir el cuerpo.
-Buenas tardes -saludó Saga entrando en la habitación que compartía con su gemelo.
-Hola Saga -saludó Mu con una gran sonrisa- que bueno que viniste ¿quieres comer?
Saga enarcó una ceja y caminó hacia los muchachos -¿y tú quién eres?... no te recuerdo
-Yo tampoco lo recordaba, pero me gusta como lee, así que lo dejé quedarse, además me trajo comida
-Ahh es cierto... es el otro hijo de Shion... el menor me parece
-Están portándose como niñitos... -dijo el lemuriano haciendo un mohín. Y es que desde que los gemelos protagonizaran aquella magnífica batalla en la que acabaron con lo que quedaba del tercer templo, Mu decidió no compartir con ellos, hasta que arreglaran sus diferencias. En aquella ocasión, les dijo que era muy incómodo para él, entablar una conversación con dos personas que solo pensaban en matarse y que hasta que se comunicaran civilizadamente como hermanos que eran, no contaran con él.
Y es que el carnerito tenía su carácter y a los gemelos no les quedó más remedio que aceptar sus condiciones. Sin embargo, la noche anterior, Mu pudo comprobar con alegría, que sus hermanos compartían y se cuidaban entre ellos como debía ser, así que en cuanto supo que estaban despiertos, subió con algo de comer a la habitación y se quedó a charlar un rato.
-¿Y qué te hizo acordarte de nosotros?
-Lo de anoche -Mu bajó la mirada y se sonrojó- no pude evitar espiarlos cuando conversaban afuera... como antes... cuando éramos niños... por cierto, que durmieron hasta medio día... qué vergüenza -comentó Mu riendo- los extrañé en el desayuno…
-Culpa de Shura
-Culpa de Aioros
-Ajá -dijo Mu haciendo una mueca de ironía- anoche todos tuvimos que soportar el concierto de aullidos que nos dieron... estaban evidentemente pasados de tragos
-¿Aullidos?... lo que pasa es que ustedes no saben apreciar el verdadero arte -señaló Kanon muy ofendido.
-¿Arte?
-Arte conceptual -se defendió el gemelo.
-Chicos... pongan atención -interrumpió Saga- cuando lleguen padre y el maestro Dhoko, nos reuniremos en la sala de juegos para hablar de todo lo sucedido antes de que llamen para la cena
-Estamos de vacaciones aguafiestas... ¿nos vas a poner a trabajar? -reclamó Kanon, Mu sonrió divertido, mientras Saga se sentaba a su lado y le pasaba el brazo por los hombros cariñosamente.
-Auch
Kanon enarcó una ceja -tienes algo en ese brazo enano... déjame verte
Mu empalideció y se levantó de golpe -no hermano... de verdad no es necesario, te lo agradezco...
Para infortunio de Mu, Saga lo detuvo antes de que huyera y revisó el brazo izquierdo, donde pequeñas gotitas de sangre, habían manchado la manga de la camisa -¿qué te pasó? ¿fue esa mascota tuya?- el lemuriano negó mirando hacia abajo. Saga no dijo nada más y se dispuso a quitar la venda -Mu- dijo autoritario- dime la verdad
El lemuriano comenzó a hablar con dificultad -algunos tibetanos nos persiguieron a Aioria y a mi...
-Debiste esconder tus lunares
-Lo olvidé -Saga y Kanon hicieron el mismo gesto de reprobación- cuando escapábamos, caímos en un extraño lugar y el dueño dijo que si no nos tatuaba, nos cobraría los daños que provocamos... esa es la verdad... en serio -se defendió el lemuriano.
Saga abrió los ojos a más no poder y Kanon soltó una risilla -¿te hiciste un tatuaje?... déjame verlo
Mu se quitó la venda y le mostró el tatuaje a sus hermanos, quienes de inmediato se volvieron a ver con gestos distintos -está increíble enano... se te ve muy bien... ¿quién te lo hizo?
-¿Increíble? -dijo Saga enojado- un tatuaje es de vagos Mu -el aludido bajó la mirada avergonzado -cuando padre te vea, te va a encerrar hasta que tengas canas... y me parece bien... eso no va contigo...
-Ya Saga... basta no le hables así
-Es solo un chico... no puede tomar ese tipo de decisiones, un tatuaje es algo muy definitivo ¿Mu, sabes que eso no se borra verdad?
El lemuriano asintió en silencio, mientras la discusión entre sus hermanos continuaba -ya tiene veintidós años, no es un bebé... de verdad Mu, te quedó genial... es más dime donde te lo hiciste y me haré uno que me cubra toda la espalda para enojar a Saga cuando me lo vea...
-Cállate Kanon -dijo Saga, Mu se limitaba a dirigir la mirada hacia quien hablaba- la discusión es acerca de tomar malas decisiones cuando se está joven... el problema es que tú tampoco maduras y en lugar de ayudar, lo apoyas
-No soy inmaduro, solo he decidido prolongar mi niñez -dijo Kanon, moviendo las cejas de forma coqueta, arrancando una risilla al lemuriano- él tiene que aprender... todos tenemos que aprender, no podemos protegerlo para siempre
-El que lo ha sobreprotegido siempre eres tú, cara de glande
-¿Cara de glande? -repitió Kanon con aire ofendido.
Mu los conocía bien y sabía que la guerra se declaraba en el momento en que algúno ponía el primer sobrenombre, así que antes de que los almohadazos, chaparrones, cosquillas o cualquier otra cosa empezara, decidió tomar una almohada grande para escudarse detrás de ella y esperó pacientemente, el primer ataque.
Complejo de calabozos subterráneos en el Santuario
-Dime bastardo... ¿por qué lo hiciste?
Algor se acercó a los barrotes, para enfrentar la voz de su acusadora. A través de la penumbra, la miró completa; era alta, tenía la cadera redonda y los pechos pequeños, muy hermosa. Con la actitud de alguien a quien no le importa nada, porque ya no tiene nada que perder, se acercó hasta ella y la enfrentó.
-¿Hacer qué amazona?
Ella no se intimidó por la desfachatez del hombre y aferrando sus manos a un par de barrotes le recriminó furiosa -asesinaste a Dhorte de Columba...
-Muéstrame las pruebas -Algor sonrió de medio lado, tenía el cabello recogido de forma descuidada en una coleta y la barba sin afeitar de varios días- aunque prefiero que me muestres algo más interesante- dijo tomándola de las manos y jalándola violentamente hacia él, provocando que se golpeara contra los barrotes tan fuerte, que se le cayó la máscara.
Al ver el rostro descubierto, Algor estuvo a punto de soltar a la chica, sin embargo, pasó saliva y con un hilo de voz se atrevió a preguntar -¿a qué juegas Kalia?
-Suéltame asesino...
-Tu rostro... te pareces mucho a...
-No me parezco a nadie... no sé de qué hablas
-Claro que lo sabes -Algor estuvo a punto de pegar su nariz con la de ella- a mi no me engañas... ¿cuál es tu relación con el señor Aphrodite?
Kalia respiraba entrecortadamente y una gota de sudor le bajó de la frente a la mejilla.
-Ajá... te pongo nerviosa -dijo él con una risa burlona, tan cerca de ella que sus labios estuvieron a punto de rozarse- ¿cuál es tu parentesco con él?
Kalia se negaba a contestar, sin embargo, tuvo que rendirse ante la fuerza del caballero de plata -es mi hermano, el señor Aphrodite es mi hermano
-Tu... hermano -dijo él azorado completamente.
-Por favor, él... no tiene que enterarse que estoy aquí... por su propio bien
Algor la soltó de las muñecas y suspiró, la verdad no tenía ganas de hacerle daño a la mujer, mucho menos ahora que sabía que era hermana de un caballero dorado, ni loco que estuviera; así que decidió dejar el asunto del parentesco por la paz.
-Ahora que conozco tu secreto, te voy a contar el mío, te juro... por la diosa... por mi armadura... por ese hermano que seguramente amas... no asesiné a Dhorte... no tenía por qué. Cuando la escuché gritar, la encontré en manos de Ikki de Fénix y para salvarla, lo transformé en piedra con el escudo de la medusa
-El... el escudo de la medusa... ¿es tuyo? -tartamudeó nerviosa.
-Es parte de mi armadura -él comenzó a caminar de un lado a otro del estrecho espacio que ocupaba en el calabozo- sin embargo, cuando el maestro Dhoko fue a buscar el cadáver, no estaba y ahora- Algor se enterró los dedos en el cabello, alborotándolo sin querer- ahora Ikki apareció de nuevo... vivo... como si nada ¿entiendes lo que eso significa para mi?
-Yo -ella comenzó a negar con la cabeza, mientras miraba hacia el suelo- no... no puedo... creerlo... significa que…
-Que estoy perdido... me van a condenar a muerte y seguramente el verdadero asesino... escapará impune
Entonnces Kalia se sintió culpable... muy culpable...
Además de que el pobre Algor terminaría sus días, en las zarpas de un caballero dorado, todo aquello significaba que los de Deucalión jugaron sucio. Ella sabía que "los otros", buscaban el legendario escudo de la Medusa para transformar en piedra a los Centimanos y así liberar algunos presos que estaban el en Tártaro encerrados por Hades. Sin embargo, la muerte de Dhorte, el ataque de la Ker y la situación de Algor, la hicieron cuestionar todo en lo que creía y por lo que había luchado. Suspirando profundamente, se aferró a los barrotes y apoyó su frente al metal, muy afligida. Al verla así, Algor se le acercó despacio.
-¿Si... me crees? verdad?
Kalia asintió en silencio sin mirarlo y él le tomó una mano -eres la primera en hacerlo... te lo agradezco
-No me agradezcas nada… si supieras por qué sé que eres inocente... -ella se volvió para no mirarlo y suspiró con tristeza, tomándose un momento para meditar en lo que iba a hacer, mientras él no le quitaba la mirada de encima. Después de unos instantes, ella tomó una decisión- Algor... te voy a ayudar a salir de aquí... te lo prometo
Región de la Toscana, Italia
Cada quien con su cada cual
-No te preocupes, no eres el único al que cambiaron
-No sé, Angello ha estado más extraño que nunca... estoy seguro de que algo le pasa
Milo y Afro, se alejaron de la hacienda en unas bicicletas que se encontraron cerca de la casa. En la mañana, mientras lavaban los platos, Genoveva les entregó una lista de víveres que necesitaba para la cena, así que apuraron la encomienda para tener tiempo de dar un paseo en sus nuevas adquisiciones.
-Entiendo lo que Angello puede significar para ti...-los dos muchachos iban a pie, rodando las bicicletas, cargando un par de cajas con víveres atadas en las partes traseras de los vehículos- soy hijo único... al menos hasta donde sé
Afro se detuvo algo perturbado- el maestro Shion... -Milo dejó escapar una risa triste- él me encontró robando por hambre... en Rodorio, no sé como llegué allí, ni cuando... estaba muy pequeño -Milo se detuvo en el borde de un acantilado y comenzó a lanzar piedritas al mar- viendo tu casa... no creo que sepas lo que es robar por hambre
Afro negó cabizbajo.
-No te sientas mal... si mi viejo viviera y tuviera tanto dinero, no dudaría en sacárselo y tú no lo haces… no eres tan malo
-No quiero nada de él...
Milo sonrió -mi único padre es Shion, llevo su apellido con orgullo, me aceptó en su casa y me hizo parte de su familia, me procuró alimento, vestido y educación... y gracias a él, conocí al único que he podido llamar hermano…
-Camus
-Exacto... y al igual que tú con el cangrejo, no quiero perderlo tampoco –Milo sonrió brevemente- Camus estudió filosofía y política en Rusia, por ello ese altruismo con respecto al trabajo…
-Socialismo
-Exactamente… es difícil que el franchute se dé por vencido, cuando se requiere solo de esfuerzo y trabajo para lograrlo, supongo que con Angello sucede algo parecido… esto de trabajar de sol a sol es temporal, ya se les pasará…
-Me temo que la pretensión de Angello es menos altruista que la de Camus- Aphrodite suspiró y pensó un rato, mientras imitaba a Milo, lanzando piedritas al mar –bicho…
-¿Sí?
-Con todo esto no te dan ganas de –Afro miró a Milo con una risilla- hacer algo estúpido
Milo se carcajeó –te lo iba a proponer, pero me pareces muy serio para eso…
-No te fíes bichito…
Caras vemos, maldades no sabemos
En la sala principal de la casona, se encontraba un enorme reloj vertical, cuyas campanadas sonaban estruendosamente con cada cambio de hora. A mediodía, los doce repiques retumbaron en la cabeza de Shura como martillazos. Molesto por el escándalo y con el cuerpo resentido por la borrachera de la noche anterior, se volvió boca arriba y el sol le golpeó los ojos con fuerza, obligándolo a taparse la cara con una de sus almohadas.
-Coño... qué dolor de cabeza
En contra de su voluntad, abandonó las mantas calientes y la cama, para tomar un baño y bajar a comer algo. En ese momento anhelaba una sopa caliente, ya que helaba afuera y además con esa maldita resaca, no le apetecía nada distinto.
Genoveva se lució al servirle una exquisita crema de tomate con cubitos de queso y pan tostado; exactamente lo que necesitaba. Complacido por el mimo de la anciana, se bebió tres tazones de sopa y le agradeció con un galante beso en la mano, antes de salir a buscar qué hacer.
Andando y andando, encontró a unos cientos de metros de la casona, un establo con varios caballos, entre los cuales se destacaba una hermosa andaluza negra, a la que se acercó sigiloso, dispuesto a ensillarla para dar un paseo.
-Yo que usted no haría eso -advirtió un jovenzuelo pecoso, quien iba vestido con ropa de campo, botas de hule y sombrero de paja, aparentemente el encargado de cuidar los animales- ella es arisca y nunca la hemos podido domar como para que compita
-¿Y puedo saber por qué? -preguntó Shura cepillando la crin con cuidado.
-Es mala crianza... nunca le han castigado y a los animales a veces hay que azotarlos para que obedezcan
Shura enarcó una ceja -y según tú va a entender a punta de azotes... dame la silla -el muchacho obedeció y una vez el animal estuvo ensillado, el español se dispuso a montarla tratando de mantenerla controlada.
-Tenga cuidado... sobre todo porque usted no puede sostenerse bien -dijo el chiquillo señalando la muñeca vendada con un pañuelo que Shura se había amarrado alrededor.
Shura no hizo caso y salió del establo montando a la hermosa yegua, iba tan distraído, que no se percató cuando el pelirrojo lo miró riendo de forma maliciosa, con ojos vaciados, justo antes de desmaterializarse en millones de partículas de polvo, que volaron con el viento y desaparecieron en la nada.
Reviviendo una motocicleta...
Después de almorzar y compartir unas horas con sus hermanos menores, Saga se dirigió a una de las bodegas, atendiendo la invitación de Aioria para restaurar la motocicleta. Cuando llegó al lugar, Aioros y Aioria, tenían un rato de estar trabajando en ello y el menor se encontraba hecho un desastre acostado debajo del vehículo.
Saga se acercó con prudencia, tratando de no irrumpir en la dinámica entre los hermanos y en cuanto Aioros lo vio, lo saludó efusivamente como era su costumbre.
-Hey Saga… estamos aquí –gritó Aioros desde el otro lado- el gemelo continuó por el largo pasillo, mientras miraba todo alrededor, hasta encontrarse con sus compañeros.
-Hola muchachos… parece que llevas mucho tiempo en esto Aioria…
El aludido se levantó de su lugar debajo de la motocicleta y limpiándose con un pedazo de tela las manos engrasadas, sonrió y montó el aparato –desde que amaneció… pero está casi lista.. ¿qué les parece?
Los dos mayores, afirmaron sonriendo, dando un claro gesto de aprobación, mientras se expresaban de lo bien que parecía haber quedado el trabajo.
-Es hermosa –dijo Aioros- ¿ya la vas a encender? –señaló sorprendido, cuando Aioria colocó la llave en el arrancador del aparato.
El león contestó con una sonrisa y dio vuelta a la llave, provocando un rugido atronador que hizo eco por toda la bodega –ah que hermoso sonido…-dijo acelerando y luego echando a andar la motocicleta, la cual mostró su potencial agradeciendo los cuidados del griego.
-Me da temor por él –dijo Aioros con los brazos cruzados, mirando a Aioria alejarse.
-¿Por qué? conduce muy bien...
-No es eso... es que no temes por Mu ahora que dejaremos… esto? –dijo el arquero mirando hacia abajo afligido- ¿no te das cuenta de que no sabemos hacer otra cosa?
Saga meditó un momento -es buen mecánico -Aioros enarcó un a ceja -además... ya crecieron… mira a Mu, volvió tatuado de su viaje a Tíbet
Aioros se carcajeó con gana, burlándose del gemelo -lo lamento por ti amigo mío... así que el buen Mu, ahora es todo un rebelde
Saga lo miró muy serio -debo informarte amigo mío, que cuando le pedí explicaciones a Mu, me dijo que fue tu hermanito el que lo arrastró a hacerlo... y para que estes informado... Aioria también se tatuó
Al arquero se le borró la sonrisa, paralizado, pestañeando, mientras trataba de asimilar lo que Saga le acababa de decir –¿tatuaje?¿con Aioria?¿mi hermano y el tuyo se tatuaron?
-Ah... no lo sabías? –afirmó Saga con una sarcasmo- Mu me lo confesó hace un rato…
En eso, Aioria volvió de su corto paseo, haciendo rugir el motor de la Ducati, para comprobar la potencia del aparato -woju... tienen que probarla... es increíble... Saga te toca...
Aioros tenía la intención de sentar a Aioria sobre un tonel, por lo que quedaba del otoño si era necesario, eso hasta que escuchara todo lo que él pensaba acerca de ese tatuaje, pero Saga lo detuvo -espera arquero...
-¿Estás maquinando algo?
-Saga miró al otro -démosles una lección...
Aioros sonrió como respuesta, le parecía una idea.
Las visicitudes de criar una mascota
-Eso Biralo, muy bien
Biralo corría feliz detrás de una pelota que Aldebaran tiraba para que la recogiera. Mu venía saliendo de la casa ayudando a Kanon y lo sentó en una de las mecedoras del porche, justo al lado de Shaka, quien leía muy abrigado, desde hacía un rato.
-Por lo visto, tenemos un felino con complejo de perro -bromeó Kanon.
Shaka contestó sin mirar -no es un animal doméstico, ya se los dije
-¿Sigues con tu teoría de que el animalejo es una criatura fantástica?
-No es teoría… tengo razón -Shaka volvió a ver a los hermanos por primera vez- lindas plumas -dijo inexpresivo.
Kanon se respingó y comenzó a sacudirse el cabello renegando de Saga entre dientes. Mu se recostó en la baranda del porche, sin darle importancia a la curiosa decoración de su cabello -me preocupa Biralo, lo veo diferente… puede que esté enfermo
-El bicho está bien Mu –rezongó Kanon, repasando las largas hebras de su cabello para limpiarlo -solo estará cansado por el viaje
-Dile a Afro que lo revise, es biólogo, algo tiene que saber de animales
-Buena idea Shaka –dijo Mu entusiasmado- por cierto que allá viene con Milo…
-¿Pero qué les pasó a esos dos?
-No lo sé Kanon, pero mejor no preguntes
Juntando el hambre con las ganas de comer...mejor
-Demonio... Afro cómo duele -Milo estuvo a punto de tropezarse, debido a la cojera- cuando dijiste que querías hacer una estupidez, no creí que pensabas lanzarte a pedalear por el acantilado…
Aphrodite se carcajeó con gana, tanto que no le quedaban fuerzas para rodar la maltrecha bicicleta y lo que quedó usable de los víveres para la cena –auch- dijo sobándose el trasero –pero tú compraste esas cosas malignas y estoy seguro que van a causar más problemas que nuestro fallido intento de suicidio…
-¿Cosas? … son verdaderas obras del arte de la pirotecnia
-Te vas a estallar el culo con eso
-Y tú conmigo pecesito…
Y es que el par de chicos adquirieron una caja de cohetes en un puesto en la calle. La idea era sorprender a los maestros de Libra y Aries, con una excitante noche de fuegos artificiales.
En un momento, Afro tuvo que detener la marcha para reacomodar su carga y alguien le ayudó a sostenerla.
–Hola
-Hola Mu -el peliceleste estudió al lemuriano extrañado- eso que tienes en el cabello... ¿son plumas?
-Mis hermanos -Mu se sonrojó y Afro y Milo se miraron disimulando una risilla- -pelea de almohadas... ya saben como son –el lemuriano se mostró un poco apenado, mientras caminaba junto a sus compañeros- ¿Afro eres biólogo verdad?
-Eso dicen
Mu sonrió, mostrando un dejo de picardía en su expresión -¿te puedo pedir un favor?
Lo que bien se aprende, nunca se olvida
-Aiorios, es demasiado potente
-¿Ese del caballo era Shura?
Saga se carcajeó, mientras aceleraba el motor -si... ojalá el aimal la esté pasando bien
-Shura o el caballo?
Aioros se carcajeó, mientras trataba de sostenerse de cualquier cosa, menos del cuerpo de Saga, lo que resultaba difícil, ya que ambos eran enormes y el gemelo iba demasiado rápido -Saga... ¿podrías bajar la velocidad?
-¿Estás loco?... esto es increíble
-Es que... no me gusta eso de llevarte entre mis piernas y tener que abrazarte por la cintura, además me voy comiendo tu cabello -dijo escupiendo.
-Eres una queja completa Aioros... solo disfruta el paseo
-Saga y Aioros... compinches de nuevo? -Aldebarán siguió al par en moto, observándolos, hasta que se perdieron detrás de unas colinas.
-Pues si toro -Kanon les hizo señas desde el porche- hey chicos... se ven lindos... maldito brazo, estaría con ellos ahora -masculló Kanon frustrado, al sentir un tirón.
-No maldigas tus discapacidades... maldice tus temores -intervino Shaka.
Kanon sonrió con ironía -oye... ¿siempre tienes un proverbio para todo?
-Casi siempre...
Kanon enarcó una ceja -buda... ¿tienes alguno para los hermanos usureros y tramposos?
-Ahora es tu turno hermosa -le dijo Aioria a la Vespa con la que iba a trabajar a partir de ese momento.
-Aioria! -llamó una voz conocida para él.
El ruido de metal cayendo en el suelo lo distrajo sin sacarlo del todo de su concentración -Muito... te dije que ya voy a poner los faroles... dame una media hora -nadie le contestó- Mu... eres tú?
El rostro inexpresivo de un pelirrojo de mirada perdida, fue lo último que vio Aioria antes de caer inconsciente.
Diez minutos de paseo en motocicleta y Aioros suspiró aliviado cuando Saga frenó frente a su hermano, quien los esperaba, en las afueras de la bodega.
-¿Y bien? -preguntó el león.
-Maravillosa... hace tanto que no conducía una... fue increíble
-¿Quince años Saga?
Saga se carcajeó, mientras estacionaba la Ducati -si arquerito... quince años... por cierto, tuve un retardo al frenar, hay que revisar esa manguerilla Aioria
Aioria se acuclilló obediente para hacer el ajuste que Saga le sugería, sin embargo, en cuanto se dio cuenta que nadie lo miraba, cortó deliberadamente los frenos con una cuchilla.
Una vez concluyó la infame tarea, el menor se acercó a su hermano y lo tomó del hombro -la Ducati está lista para que te des un paseo con Saga
-No sé... hace tanto que no uso una motocicleta... parece pesada... y potente
-No te preocupes... solo recuerda cuando éramos jóvenes -dijo Saga con una risilla.
-Y Kanon "tomó prestada" la motocicleta del dueño de la Torva para aprender a conducir?... claro que me acuerdo... todavía tengo pesadillas con eso
-Pero aprendimos ¿o no?
Hijo de tigre, nace rayado
Después de un agradable paseo en la andaluza, Shura se dirigió hasta el porche de la casona, en donde se encontró con algunos de sus compañeros.
Mu, Kanon, Milo y Aldebarán, miraban a Aphrodite, mientras examinaba detenidamente a Biralo. Shaka, por su parte se mantenía sentado en una de las mecedoras del porche, leyendo muy tranquilo, al margen de la situación.
-¿Bien Afro y ese bicho qué es? –preguntó Kanon desde su mecedora.
El peliceleste sostenía a Biralo por el lomo, mientras le palpaba en la parte inferior del tronco –es un macho- dijo con una risilla.
Aldaberán y Mu enarcaron las cejas –eso es obvio- dijo Shura, señalando los testículos del pobre Biralo.
Aphrodite comenzó a revisar el pelo en las patas y las curiosas orejas del animal, mientras Mu, miraba todo como un padre angustiado cuando espera el veredicto de un doctor con respecto a la salud de su hijo.
-Pero que ejemplar tan magnífico eres Biralo, hace mucho que no veía uno -le dijo el sueco al bicho, tomándolo por el hocico para que lo viera- ¿qué te tiene tan inquieto pequeño? -le preguntó esquivando las zarpas.
-Es extraño… normalmente no es tan agresivo –defendió Mu de inmediato- es más bien cariñoso
-¿Cariñoso?... ese animalejo no hace más que gruñir cada vez que me ve…
-Pues parece que Afro tampoco le cae muy bien Shu –observó Aldebarán, rascándose una oreja.
Curiosamente la yegua comenzó a ponerse nerviosa y eso no pasó desapercibido para Shaka, quien sostenía una risilla en los labios -Shura... yo que tú alejo a ese animal de aquí- el aludido lo miró con las cejas enarcadas, haciendo un mohín, pero ignoró la advertencia.
-¿Afro, Biralo tiene alguna malformación?
-No Alde, de hecho es completamente normal, me imagino que estas protuberancias crecerán mucho más en los próximos días –señaló, refiriéndose a los enormes omoplatos.
Shaka sonrió, al ver los ojos desorbitados de Mu –te lo dije homolemurian… está bien de salud... Afro ¿qué edad tiene?
-Es un cachorro, tendrá unos diez años, que en él equivalen a unos pocos meses y pues, seguramente está molesto porque le están saliendo las alas... es como un bebé cuando está en dentición
-Un momento... ¿un cachorro de diez años? -intervino Mu, muy intrigado.
-¿ALAS? -gritó Aldaberán
Afro se aclaró la garganta y continuó –como biólogo tengo que ser muy escéptico, pero desde el punto de vista de mi otra profesión, debo decirte la verdad Mu -todos esperaron el veredicto del peliceleste y Afro lo lanzó de una vez- Biralo, es un grifo…
-Un... ¿un grifo?
-Si Shura -dijo Shaka con una risilla- y su comida favorita, son los caballos
Perro que come huevos… ni quemándole el hocico
Biralo comenzó a revolverse en frente de Afro y de pronto lo tiró al suelo, usándolo como rampa para alcanzar de un brinco a la yegua.
-¿Pero qué sucede con ese animalejo? -gritó Shura, mientras escudaba con su cuerpo a la yegua para que no se la comiera. Mu se lanzó por encima de la baranda, junto con Aldebarán en pro de ayudar a Shura.
-Es un grifo… come caballos y por cierto, ustedes dos lo ponen demasiado nervioso... será por su aroma -dijo Shaka tranquilamente, refiriéndose a Milo y a Afro, el primero ayudando al otro a incorporarse.
Kanon se frotó el tabique de la nariz, mientras murmuraba con los ojos cerrados -Mu... enano... dime que este no es otro animalito desvalido que te encontraste por ahí y adoptaste por lástima
-Yo... pues si -se disculpó el pelilila, acercándose a Biralo con precaución para separarlo del español.
Kanon suspiró cansado y se dio una palmada en la frente –igual que la zebra…
-¿Cuál zebra? –preguntó Shaka.
-Después te cuento –dijo Kanon dando un suspiro de resignación.
-Ese animalejo solo problemas nos ha traído... el otro día estuvo por cenarse al gato -refunfuñó Shura escudando a la yegua, la que estaba casi histérica.
-Ten cuidado Shura... un grifo es un animal peligroso -advirtió Shaka.
Biralo perdió el interés por la yegua, cuando Milo y Afro se acercaron, llamándolo con insistencia. El sueco tragó nervioso, al ver cómo el grifo se giraba hacia ellos y se colocaba en posición de ataque- Milo, creo que no le gustamos, míralo, nos está estudiando... nos huele
-Será a ti porque yo –dijo el aludido, mientras se olisqueaba debajo del brazo- yo no huelo mal... solo a pólvora...
-Tengo una idea -sugirió el sueco ignorándolo- corre tú hacia la bodega y yo lo haré hacia el viñedo ¿de acuerdo?
A la cuenta de tres, los dos muchachos hicieron lo acordado, logrando que el -grifo dejara a Shura -¡cabra... mueve el culo y desaparece ese caballo!
Shura montó a la yegua y se dispuso a irse, sin embargo al girar, se dio cuenta de que Biralo se había lanzado sobre Milo, con una ferocidad que no le había visto nunca.
-¿Pero qué le pasa? -preguntó Aldebarán asustado.
-Fácil -dijo Shaka- Afro y Milo le huelen a pólvora
-¿Y?
-Literalmente le huelen a dragón -dijo Kanon levantándose- el enemigo natural de un grifo
Aioros y Saga cambiaron lugares sobre la motocicleta para dar un segundo paseo. Como el arquero conducía a una velocidad discreta, el gemelo se colocó sin incomodar al otro.
-Ya lo sabes Saga, nada de pegarse
-Y yo que moría por rodearte con mis brazos
-Idiota –regañó el arquero, arrancando una carcajada sonora en Saga, quien iba muy contento disfrutando del paseo.
-Pasemos cerca de la casa… quiero presumirle a Kanon
Saga cerró los ojos para dejarse acariciar con el viento, y aunque sintió que el arquero aumentaba de bruscamente la velocidad, achacó el cambio a la adrenalina del momento.
-Vaya arquerito... veo que le tomaste el gusto a esto...
-No es eso Saga –dijo Aioros con voz nerviosa- tengo un problema…
-¿Qué pasa?
-¡Esta cosa… no frena!
Shura corrió con la yegua por en medio de la campiña, intentando ponerla a salvo. No le gustaba huir, no era su estilo, sin embargo le preocupaba la seguridad de la hermosa criatura de terciopelo negro.
Todo iba muy bien, hasta que el estruendo de una motocicleta, pasó como una exhalación enfrente de él, aterrorizando a la yegua y provocando que saliera despavorida, sin que Shura pudiera hacer nada para frenarla.
-LO SIENTO CABRA... -gritó Aioros- NO PUEDO DETENERLA...
-Unas pocas maldiciones profirió el español antes de salir volando por los aires -infelices cabrones... hijos del...
-DEMONIO... DÉJAME -gritaba Milo con Biralo encima, lanzándole zarpazos a la cara.
-Kanon no deberías reírte… creo que ese bicho de verdad quiere matar a Milo
Kanon enarcó las cejas divertido y miró a Shaka con aire de incredulidad –bah… no es para –pero enmudeció al ver al grifo tratando de atinarle a Milo en el cuello- diablos… de verdad quiere degollar al bicho
-Deberíamos ayudar –sugirió Shaka serenamente- me parece que el pobre grifo, está algo confundido
Kanon miró a un lado y hacia otro, buscando lo que sirviera para distraer a Birralo y vio algo que lo hizo esbozar una sonrisa. Junto a la baranda del porche se encontraba la caja de cohetes que habían traído Milo y Afro hacía un momento.
Shura se levantó aturdido del suelo. A su lado, la yegua relinchaba muy inquieta, mientras surcaba el suelo con las patas.
-Maldito... animalejo... -refunfuñó el español refiriéndose a Biralo- todo es su culpa... es que... cuando lo tenga al frente... va a conocer de que tengo hechos los cojones
-Me parece que no vas a tener tiempo para eso
Cuando Shura se volvió para averiguar quien le hablaba, sintió un terrible golpe en la nuca y cuando sus ojos comenzaron a cerrarse, distinguió la figura del pelirrojo que cuidaba los establos, mirándolo con malicia.
-¿Se puede saber qué haces Kanon?
-Busco fósforos… ¿quién más que Afro para cargar una caja?
Kanon registraba afanosamente el contenido de los bolsillos de la chaqueta del sueco, quien se la había quitado para hacerle la revisión a Biralo –listo- dijo el gemelo con un encendedor en la mano- espero que funcione esta locura
-Temo preguntar pero ¿qué vas a hacer?
-Ves aquellos cohetes de allá –Shaka asintió- voy a hacer que arda Troya…
Mientras tanto, en el viñedo
-¿Cómo está tu conteo témpano?
-Los números han mejorado exponencialmente… deberías de agradecerle al pez
Angello bajó la mirada, mientras caminaba ladera abajo con Camus, cargando unas cajas de uvas –no puedo... está furioso conmigo
-Con toda razón
Angello se detuvo y miró a Camus levantando una ceja –gracias por el apoyo moral.. no esperaba menos de ti
-Por nada -Camus sonrió con ironía- la verdad yo tampoco he sido el mejor amigo con Milo… y ya que estamos terminando la labor… me retiro a buscarlo… y tú deberías hacer lo mismo… Milo y Afro juntos y enojados, pueden provocar la caída de los Tres Reinos…
Angello bajó la mirada y suspiró, la verdad Camus tenía razón. Mientras continuaban despacio su marcha hasta una de las bodegas, escucharon el eco de unos gruñidos extraños, seguramente de la mascota de Mu, seguidos de gritos y el motor inconfundible de la Ducati, sin embargo, ninguno le dio importancia al asunto, debido a que conocían a sus compañeros y sabían lo escandalosos que podían llegar a ser. Eso hasta que al dar la vuelta por la colina, escucharon unas tremendas explosiones.
Afro corrió hacia una de las bodegas, tal como había planeado con Milo. Al llegar se volvió para ver qué estaba sucediendo cerca de la casona y desde allí vio a Kanon estallar los cohetes, pero en medio del humo no distinguió nada más.
Decidido a volver, se dispuso a tomar la marcha, cuando alguien lo jaloneó fuertemente del brazo -¿Shura?- el peliceleste estudió a su compañero muy extrañado -¿qué sucede? ¿todo está bien?
El aludido respondido con una siniestra sonrisa.
-¿Qué te pasa? –logró decir el menor, al momento en que Shura lo aprisionó del cuello contra la pared, utilizando el antebrazo. El agarre era tan fuerte que Afro sentía que se ahogaba y a pesar de eso, logró asestarle al español en la parte baja del vientre con una rodilla y trató de correr, sin embargo el otro se recuperó rápido y se arrastró para jalarlo de un zapato, tirándolo bruscamente al suelo.
Shura logró colocar al aturdido peliceleste boca abajo, inmovilizándolo con una rodilla en la cintura y pasándole los brazos a la espalda, mientras que con su mano libre le rebuscaba sin cuidado en el cuello, hasta que dio con el cordón que sostenía el dije de la niké.
-Déjame... por favor -siseó Afro asustado, al sentir al español comenzar a jalar el cordón para ahorcarlo- Shura no... por favor
Saga cayó de la motocicleta, cuando uno de los cohetes de Kanon estuvo a punto de arrancarle su linda cabeza. Al verlo rodar, ladera abajo, Angello corrió a socorrerlo y entonces Camus se dio cuenta de que Aioros no controlaba la Ducati y se apresuró a ayudarle.
-¡Aioros!... sostente –gritó el francés temiendo por la vida de su compañero.
-Ni siquiera lo pienses –le gritó alguien detrás suyo y un agarre lo tiró hacia atrás con una fuerza magnífica.
El francés se incorporó de inmediato, justo cuando Aioria se lanzaba encima suyo con las tijeras de podar, con toda la intención de clavárselas en el cuello.
-Gato imbécil... ¿qué sucede contigo?
-Ya lo oíste maldito hijo de tu madre... él te dijo que lo soltaras
Shura se volvió hacia la insultante voz, allí estaba Angello, a poco metros de él y Aphrodite, levantando hacia el cielo, el índice de su mano derecha.
-Vine por esto... y me lo voy a llevar -dijo el atacante refiriéndose al dije de la niké, el cual aún se encontraba en el cuello de un casi inconsciente Aphrodite.
-Pues lo lamento por ti... sea lo que seas... ese dije no es tuyo... ONDAS INFERNALES
El italiano no había terminado la frase, cuando un fuego fatuo envolvió a Shura, levantándolo del suelo y destruyendo su falsa careta. Una sombra sin rasgos, fue lo que se mantuvo flotando en el aire algunos segundos antes de desaparecer en el Yomotsu.
Angello corrió hacia donde su amigo sueco tosía, mientras se sobaba el cuello maltratado -¿estás bien pisciolino?
Afro contestó con tos, sin embargo recibió la mano que le tendía el italiano, estrechándola agradecido -tack brör- Angello asintió con una sonrisa -dime... que... no era la cabra...
-Afortunadamente no, eso era un esbirro de Pseudos, un farsante...
Los cohetes lanzados por Kanon, lograron confundir al finísimo olfato del grifo, que para ese momento, había perdido el interés en cercenar la yugular de Milo y ahora se centraba en arrancarle una de sus botas. Por su parte, Aldebarán continuaba tratando de calmarlo, sin embargo, Milo luchaba desde el charco donde había ido a parar, en pro del bienestar de su calzado nuevo, cosa que no ayudaba en nada a que Biralo se tranquilizara completamente.
-Dale la bota Mi -recomendaba el gran toro- después te comprarás otras
-NI LOCO QUE ESTUVIERA... son nuevas... no me da la gana son mías... déjame bicho maniático de todos los avernos... maldito humo... -dijo tosiendo enojado.
-Deja de quejarte por el humo Milo -sonreía Mu, un poco más tranquilo al ver el cambio en la actitud de Biralo- mira que te salvó la vida
-¡Pero aún quiere mi zapato!... no me caes bien Biralo... para nada... shu... shu
Todos estaban tan aliviados por el cambio en Biralo, que no se percataron del rugido de un motor, eso hasta que Mu vio con horror, como se acercaba Aioros hasta donde se encontraban Aldebarán, Biralo y Milo, en guerra abierta por el zapato.
-ALDE… MILO CUIDADO… MUÉVANSE
Cuando Aldebarán atendió la advertencia de Mu, ya tenía la motocicleta encima y de forma instintiva, cobijó a Biralo con su cuerpo para protegerlo del golpe del vehículo.
-He de admitir que fue una gran idea Kanon
-Por supuesto
-Lo que no entiendo, es para qué encendiste tantos cohetes más, si no es necesario
Kanon pestañeó, Shaka tenía razón.
-Déjame maldito –gruñó Camus quitándose de encima a Aioria, quien buscaba asestarle de forma insistente al cuello.
Al percatarse de que Camus no era uno de los portadores de los dijes de la Niké, Aioria se dispuso a irse, dejando al francés semiaturdido.
Camus estaba muy confundido, no solo por la agresión, sino por la identidad de su atacante, sabía que no estaba en buenos términos con Aioria, pero las diferencias no eran cuestiones de vida o muerte, al menos hasta donde él sabía.
Cuando los estallidos de pólvora comenzaron, aprovechó el alboroto, se incorporó en posición de guardia y con un sorpresivo puñetazo en el vientre y otro en la cara dejó tendido al león en el suelo.
-Espero que la para la próxima, antes de intentar degollarme, al menos tengas la decencia de decirme tus razones primero -ni una palabra salió de los labios del griego para defenderse y entonces Camus lo tomó del cuello de la camisa, arrastrándolo por la ladera en dirección a la casona- vas a tener que explicarnos a todos qué está sucediendo contigo Aioria...
Para cuando Camus llegó a la planicie frente a la casa, observó impotente el choque de la motocicleta con la mole de Aldaberán y el consecuente vuelo del arquero por los aires.
Mu intentó hacer algo, sin embargo, no pudo evitar cuando uno de los cohetes, hizo trastabillar a Aioros. Al no tener sus poderes consigo, ponerse de escudo frente a la motocicleta, no era una opción. Impotente, tuvo que tirar su torso hacia atrás, cuando el vehículo casi lo rozó, antes de chocar con Aldaberán.
El estruendo fue increíble y tuvo que tirarse al suelo para protegerse, cuando las piezas de metal volaron por los aires. Al incorporarse, miró de reojo, en medio de la lluvia de trozos de metal, la gran silueta de Aldaberán, rodeada de un poderoso cosmo dorado, protegiendo a Milo y a Biralo como un gran campo de fuerza. Más atrás, Aioros caía irremediablemente hacia el suelo, iba inconsciente.
A pocos metros de Mu, Camus venía arrastrando a Aioria de la camisa y en cuanto vio el accidente, soltó a su prisionero y corrió hacia donde Aldaberán contenía el golpe del fierro. Al estar muy cerca de los otros, se colocó en una posición muy particular, con los brazos levantados y las manos unidas sobre su cabeza. Su cuerpo se rodeó de un brillo dorado y sus ojos se iluminaron. El gélido cosmo, levanto su cabello y el ambiente comenzó a helar.
-POLVO DE DIAMANTE
Los demás, se quedaron impávidos, cuando el aguador golpeó hacia el frente, dejando salir una ráfaga de hielo que cubrió la tierra con una suave capa de nieve, la cual sirvió para amortiguar la aparatosa caída de Aioros.
Aioros bajó tan rápido la ladera que sintió el vacío en su estómago. Cuando una explosión lo hizo perder el control, golpeó contra lo que creyó era un muro y salió disparado por los aires. En su mente aturdida, solo percibió los gritos angustiados de sus hermanos de armas, llamándolo por su nombre.
Pero si yo estoy bien... ¿por qué tanto alboroto? –pensó antes de que un aguijonazo le cruzara la pierna desde el talón hasta la cadera- aghh- gimió antes de caer sobre una suave y helada cama, donde un frío intenso lo cobijó en un profundo sueño, del cual despertó horas más tarde, al calor del cosmo de un lemuriano de cabellos verdes.
Y las aguas volvieron a la calma...
Saga, Kanon caminaban conversando con Shion, venían de tratar de interrogar al pseudos que suplantó a Aioria y que había arrastrado Camus hasta la casa.
-Cortó los frenos… ese cable fue cercenado con un filo… gracias a la diosa el arquero salió vivo de esta
-¿Dónde lo dejaron? -preguntó Mu precupado, mientras colocaba una compresa de hielo en la cabeza a Shura.
Aioria se mantenía sentado en una de las mecedoras frotándose detrás del cuello -¿cuál bicho?... el que casi me desnuca o el que tuvo el mal gusto de hacerse pasar por la cabra -dijo con una risilla. Shura le mostró uno de sus dedos medios como respuesta.
-Ese maldito casi me arranca el cabello, junto con el cuero que lo sostiene... ¿y lograron sacarle la verdad?
-Prefirió inmolarse antes de hablar Shura... seguramente actúan bajo amenaza
-Pero maestro Dhoko -intervino Kanon- ¿amenaza de quien? ¿cuál dios tiene que ver con esto?
-Tenemos mucho de qué hablar -dijo Shion contestándole con una palmadita en el hombro- pero primero me dedicaré a curar esas heridas... las de todos... he de decir que estoy sorprendido... han logrado superar el bloqueo
Angello, quien se encontraba cerca de Mu, chasqueaba los dedos de forma insistente, tratando sin éxito, de hacer emerger un fuego fatuo - lamentablemente no puedo repetirlo...
Shion sonrió con cariño y no dijo nada, sin embargo, en un momento se quedó estático, como si percibiera algo, moviendo únicamente el iris de los ojos despacio a un lado, luego hacia otro.
-¿Qué sucede? -preguntó Saga asustado, al ver al lemuriano en ese extraño trance.
-Está vigilando –dijo Mu- hay algo aquí
-Hay varios de ellos -dijo Shaka- de los otros...
Los presentes se pusieron en guardia, hasta que del cuerpo de Shion, emanó una onda expansiva de luz que corrió hasta perderse en el horizonte, haciendo bailar hojas y objetos como si de viento se tratara -listo... eso será suficiente por ahora... me temo que los tienen muy vigilados
-¿Qué fue lo que hiciste maestro?
-Es solo una protección temporal... mientras están aquí
-Es como si fuéramos imanes para el desastre -dijo Mu apenado- lamento mucho lo causado por Biralo
-Tenemos que hablar de eso -dijo Shion, tratando de ser compresivo.
-No hay tiempo de lamentarse -apoyó Camus decidido, mirando a Angello de reojo- tenemos una cena de bienvenida que preparar
Milo levantó la bolsa chorreante con lo que quedaba de los víveres -aquí tengo los ingredientes
-Mejor... buscamos en la alacena -terminó Aldebarán con una palmadita que casi le saca los pulmones a Milo.
Ese día durante la cena
A pesar de los desastres ocurridos esa tarde, entre sirvientes y huéspedes, lograron poner orden suficiente como para armar el festejo planeado para esa noche. Mientras tanto, los dos maestros mayores, pasaron al menos dos horas, sanando a los heridos.
Genoveva y sus ayudantes trabajaron muy duro para tener lista la cena en la que los invitados especiales serían el maestro Dhoko y el Patriarca Shion. Una vez todos estuvieron en sus lugares, Angello le dio la bienvenida oficial al chino y al lemuriano y todos se sentaron para comenzar a comer.
Una de las muchachas de la servidumbre de la casa, pasaba uno a uno ofreciendo fruta a los muchachos. La mujer, de caderas generosas y redondos y abundantes pechos, se mostraba demasiado dulzona con ellos y cuando servía la fruta, doblaba el tronco lo suficiente, como para que sus enormes tetas quedaran expuestas, hasta donde fuera posible.
Afro comía muy a su velocidad (Angello siempre le decía que en una guerra moriría de hambre). De repente, la mujer de las curvas espectaculares, se acercó al peliceleste para ofrecerle fruta –joven… tengo fresas y melón
El sueco, estaba muy entretenido conversando con Shura y al volverse de repente, su nariz se topó con los pechos de la mujer y la impresión lo hizo reaccionar de la peor forma que pudo haberlo hecho, al menos, delante de sus compañeros, quienes como es bien sabido, podían hacer sorna por cualquier cosa.
-Melones... -contestó sin pensarlo y sin quitar la mirada del generoso escote femenino- digo que pena- el peliceleste carraspeó acongojado y sonrojado hasta la raíz del pelo -fresas... si fresas, gracias
-Afro -dijo Shaka sin inmutarse, con aire divertido, adornando su mirada prusia, que evidenciaba toda la mala intención impregnada en la pregunta- ¿desde cuándo te gusta el melón?
Nadie se lo esperaba, mucho menos de Shaka. Mu, quien estaba al lado del rubio lo miró como si no lo conociera y Afro, se quedó paralizado, sin poder responder algo en su defensa y para cuando pudo salir de su estupor, solo dejó escapar una risilla y lanzó una uva que le dio en el bindi al rubio.
Ante semejante demostración de lo que sea pasó allí, todos se quedaron pasmados viendo al par y entonces Angello se puso en pie y tocó con una cucharilla su copa de tinto, atrapando la atención de los presentes.
-Su Santidad... maestro Dhoko... estimados hermanos de armas
Los muchachos asintieron aceptando la dedicatoria y algunos dejaron entrever una risilla traviesa.
-Es un honor para mi... que la primera comida que compartimos juntos, sea... aquí, en mi país natal y en mi casa -algunos murmullos de agradecimiento se hicieron escuchar- y sobre todo... es un honor tener sentados en mi mesa... al gran Patriarca y al maestro Dhoko de Libra -los aludidos levantaron sus copas sonriendo
-Trataré de ser breve...
-Más te vale cangrejo que me suena la tripa -gritó Shura, secundado por las risas de los demás.
-Cielos cabra... déjame continuar... que estoy inspirado- Angello se aclaró la garganta y recuperó la altivez- no puedo dejar pasar esta ocasión, sin dedicarle un sentido... homenaje -la voz se entrecortó y Saga, quien estaba a su lado, se puso de pie muy serio y posó la mano derecha sobre el hombro de su compañero, alentándolo para que continuara, indicándole que él estaría allí para apoyarlo -gracias, gracias... querido hermano mayor- dijo el italiano, palmeando la mano de quien le daba fuerzas. Afro solo bajo la mirada con una risilla, mientras negaba en silencio, Shaka enarcó una ceja.
Angello inhaló, jalando el contenido de su nariz y continuó su discurso al mejor estilo de un político -como les decía... quiero dedicar... un sentido homenaje... al maestro de maestros... el hombre que fue capaz de lograr en dos semanas, lo que yo no pude... en quince años- a pesar de los evidentes esfuerzos por lograr ecuanimidad, algunas risas se escaparon en los presentes. Saga asentía mirando hacia abajo, tan serio, como si se tratara de un discurso funerario- hablo del gran Milo de Escorpión... -el aludido miró hacia todos lados confundido y al comprender la broma, se levantó copa en mano, con elegancia digna de un banquete real, agradeciendo con exageradas reverencias los aplausos y silbidos que dedicaron los presentes, a excepción de Shaka y Afro, quienes miraban todo aquello con una mueca de divertida indignación pintada en sus rostros.
-Eso escorpión... demuestra de qué estás hecho -gritó Aldebarán.
Camus aplaudía efusivo -yo sabía que algún día harías algo bueno por variar
-Al menos mi novia no vive donde los mapas no registran -Camus le hizo un mohín de enojo como respuesta.
-Envidioso -dijo Kanon de forma estoica.
Al ver a Milo de pie frente a él, Angello levantó su copa en alto -maestro... usted no sabe... cuánto agradezco- el italiano comenzó a fingir que lloraba en el hombro de Saga y este afianzó el abrazo y lo instó con palabras cariñosas continuar -ha sido una lucha de toda la vida... para mi... y nunca... nunca logré que ese pez inútil -Afro agradeció el mote con una elegante reverencia- expresara por la anatomía de una mujer... lo que hemos presenciado... el día de hoy y Shaka... por un momento, pareció casi normal... -Saga asentía en medio de suspiros, sin perder la compostura. Las risitas de los otros comenzaron a escucharse más frecuentes.
-Cuéntenos oh maestro de todo lo mundano ¿cómo lo hizo? -preguntó Aioria con aire solemne.
Milo se apropió del porte altivo de un diplomático para continuar con el juego y comenzó su sentido discurso con mucho drama -fueron tiempos convulsos- el griego suspiró, más para calmar las ansias de reír, que para mejorar la credibilidad de su papel- días difíciles... en los que no pude dejarme vencer... a veces creía que todo estaba perdido y de pronto una luz... parecía iluminar de nuevo mi corazón llenándome de fe... pero todo esto, se lo debo a la perseverancia -dijo señalando con su copa a Shaka y a Afro, dedicándoles una sincera sonrisa- todo es posible cuando quieres que suceda...
Aioros se levantó de repente, con su copa en alto y brindó -por hacer que suceda...
Todos los demás lo imitaron y repitieron la frase del lemuriano con mucho entusiasmo, chocando sus copas para brindar y riendo abiertamente por lo acontecido, luego retomaron la cena, todos con los rostros iluminados y una que otra broma de por medio.
-¿Te imaginabas esto, después del último Consejo Dorado, Dhoko? -murmuró triunfal Shion, con una sonrisa de satisfacción en su rostro, al ver a sus "pequeños" compartir la cena con aquella camaradería tan fraternal que renació a raíz de su descabellado plan de enviarlos de vacaciones.
-Jamás lemuriano... -susurró Dhoko sonriendo sin dejar de mirarlos- he de aceptar que tenías razón...
-No amigo... ambos tuvimos razón... tal como lo dijiste, no fue fácil
Dhoko contempló a los chicos con algo de melancolía, pero sin borrar la sonrisa de su rostro -no los veía así desde... - suspiró y no creyó necesario terminar la frase, así que satisfecho, se volvió a su amigo- por hacer que suceda -dijo chocando su copón con el del lemuriano.
-Por hacer que suceda...
Esa noche en el Santuario
Misty terminaba de pulir la urna de la armadura de Columba, la cual ya estaba colocada en su respectivo pedestal, junto con el resto de las armaduras de plata vacantes, justo al lado de la de Grulla. Al francés le obsesionaba que estuvieran impecables, porque, según él, el brillo las hacía verse imponentes.
-Trés bien -dijo con una sonrisa de satisfacción- perfecta...
-MISTY... MISTY -Ptólemy entró despavorido al salón de las armaduras, junto con uno de los guardias... específicamente el encargado del turno de la noche en Sunión
-¿Qué sucede? -preguntó molesto el francés, al ser interrumpido de forma tan abrupta.
-Señor Misty -el guardia hizo reverencia delante del rubio y este le dio la indicación para que hablara- fui a dejarle la cena al prisionero... pero
-Pero qué
Ptólemy de le adelantó al guarda, hablando con su voz cargada de rabia.
-Misty... Algor no está... ha huído
Continuará
Espero les haya gustado esta nueva entrega. Como les señalé al principio, tengo algunos compromisos laborales y personales en estos últimos meses del año y no creo que pueda dedicar tanto tiempo a escribir.
Agradezco de coraz´on sus comentarios, porque me alientan a continuar escribiendo, son muy positivos, se los agradezco y me disculpo por alg´un error que ande por all´i, pero mi teclado est´a vivo y este editor es terrible.
Un abrazo, Shakary
Pd. por cierto, se que faltan muchas conversaciones, alli me tienen paciencia ;)
