Nota obligatoria: Los personajes de Saint Seiya son obra de Masami Kurumada, yo nada más me dedico a escribir sobre ellos sin obtener nada a cambio más que mucha satisfacción personal y entretenimiento saludable.

Advertencia: Durante algunos capítulos, los doraditos sí se van a dedicar a descansar, eso implica que se comportaran peor que antes. Debido a lo anterior advierto, en caso de que este fic sea accedido por menores de edad.


De asesinos a caballeros: historia de renacimiento y redención

Cuentas claras, chocolate espeso

Jueves, medio día, Hacienda Di Mare

El reloj tocó las doce campanadas que indicaban la llegada del zenit. En la salita de estar, Shaka y Mu se encontraban esperando, puntuales a la cita que solicitara el gran Patriarca, durante la noche anterior. Ambos muchachos conversaban animadamente, acompañados de Biralo recostado en el regazo del pelilila, rendido a los mimos de su amo.

Shion entró a la estancia, junto con su mano derecha, Dhoko de Libra, ambos sostenían una amena conversación y se quedaron con las palabras en la boca, al darse cuenta de la ausencia del noventa por ciento de la Orden Dorada.

-Bueno -suspiró Dhoko- al menos ustedes dos se dignaron a venir

-Yo me levanté temprano

-Muy bien Shaka -Shion sonrió complacido- al menos alguien aquí es responsable

-Realmente fue porque quería ver la cara de migraña de los demás –contestó cínicamente al elogio del mayor, Shion levantó sus puntitos, Dhoko enarcó las cejas y rió abiertamente.

-Eres malo Shaka... te burlas del sufrimiento ajeno –observó el chino, sin dejar de reír.

-Sufrimiento que ellos mismos se buscaron...

-No dejas de pensar en ello -dijo Mu, mientras acariciaba el plumaje en la nuca de Biralo- por eso desde que te levantaste, te dan esos repentinos episodios de risa

El rubio no contestó, solamente dejó entrever una risita maliciosa.

Shion inhaló y miró alrededor -ya que Shaka está tan simpático hoy, le voy a poner un trabajo fácil –a Shaka se le borró la sonrisa- ve por favor a todas las habitaciones y diles a tus compañeros que los estoy esperando y que si no bajan ya... les irá peor de lo que tenía planeado- el rubio hizo una reverencia y se fue con desgano a realizar la aburrida tarea que le habían asignado. Shion dejó que Shaka desapareciera por la escalera y se volvió hacia Mu- hijo... mientras los demás bajan, tú y yo tendremos una conversación sobre Biralo...


Santuario de Atena

-Shaina, no entiendo... ¿por qué me evades?

La peliverde se volvió hacia quien le hablaba y se quitó la máscara -estamos ocupados aquí Seiya... por si no te has dado cuenta, tenemos una fuga en proceso...

El japonés suspiró contrariado -me sorprende tu sentido del deber...

-Agradezco el cumplido -Seiya bufó con enojo e iba a replicar, cuando la voz alterada de la aprendiza de Grulla, los interrumpió.

-¿Qué fue lo que sucedió? ¿por qué el alboroto?

Shaina detuvo la discusión al escuchar la voz angustiada de Geist -no quiero que te acongojes amiga- Shaina se volvió y tomó suavemente a la aprendiza de los hombros -en tu estado es mejor que te mantengas tranquila

-Nos vemos al rato -dijo Seiya haciendo un ademán de despedida con la mano, Shaina, solo lo siguió con la mirada, sin decir más.

-Algo sucedió con Kalia... lo sé... escuché a algunas de las chicas hablando de eso

Shaina suspiró, sabía que no podía ocultarle lo de Kalia a Geist por mucho tiempo. Derrotada por la curiosidad de la pelinegra, decidió informarle de la situación -tenemos sospechas de que Kalia ayudó al traidor a escapar

-¿Al asesino de Dhorte?... eso no puedo creerlo Shai…

-Ven -la amazona tomó a Geist de la mano y la llevó a un sitio apartado dentro de los jardines de Piscis, el sitio donde hacía dos años el guardián de la doceava casa, la había llevado para conversar precisamente del destierro de la pelinegra.

-¿Qué es este lugar? ¿Cómo lo conoces?

-Desde hace un tiempo me gusta venir aquí -Shaina le sonrió a su amiga -hace dos años... el falso Patriarca desterró del Santuario a una de las personas mas importantes para mi- dijo acuclillándose para juguetear con los pétalos de las rosas.

Geist devolvió la sonrisa -Shai... -la pelinegra bajó la mirada y se acuclilló abrazando sus rodillas, dejando escapar las lágrimas -cómo me duele haberte hecho eso...

-Ahora… entiende mi posición con respecto a Kalia... una nunca ayuda al asesino de su mejor amiga... de su hermana... Dhorte y Kalia eran inseparables... como nosotras -Shaina se levantó con bríos- por eso no voy descansar hasta que la encuentre...

-Shai

-Dime

-Conozco a Kalia… te puedo asegurar que si algo tiene son principios… principios que yo nunca tuve antes… ¿no has pensado que Kalia liberó a Algor, porque sabía algo que nosotros no?

Shaina abrió los ojos sorprendida, no se le había ocurrido eso.


Hacienda Di Mare, salita de estar

-Yo no quería complicar las cosas padre

-Tienes un corazón inmenso Mu -Shion tocó el pecho del pelilila, con la palma abierta de la mano- cuando me enteré de lo del grifo... no me extrañó en absoluto... solo alguien tan especial como tú puede hacer una locura como esa pequeño…

Adivinando Mu, hacia donde se dirigía la conversación, decidió apresurarse a llegar al punto -¿quieres que... -Mu inhaló antes de pronunciar las temidas palabras- que me deshaga de Biralo?

Shion se recostó en el sillón que ocupaba juntando sus manos por los dedos - dime Mu ¿qué pensabas hacer con él? ¿no temes que Kiki o alguien más salga herido?... no conocemos los hábitos de un grifo... solo lo que dicen los mitos

Mu bajó la mirada y aunque le dolía aceptar que su padre tenía razón, asintió en favor de la verdad -buscaré un lugar seguro para llevarlo... te lo prometo

Shion sonrió con dulzura, no soportaba poner a su muchacho en esos dilemas, pero sabía que afrontaría bien la pérdida –gracias Mu... no esperaba menos de ti- dijo dandole un par de palmaditas cariñosas en el brazo.

El lemuriano mayor suspiró creyendo haber dado por finalizada la conversación, sin embargo, Mu tenía algo mas que decir -padre- llamó, captando el interés del peliverde, quien se disponía a retirarse a esperar que bajaran los otros -todos hemos tenido encuentros inesperados con titanes y algunos monstruos mitológicos que se creían extintos... o prisioneros -Mu se puso de pie- ¿no crees que la presencia de Biralo tiene una razón de ser?

Shion inclinó levemente la cabeza -puede ser...

Dhoko interrumpió repentinamente la conversación -el muchacho tiene razón Shion- el chino se acercó con un libraco abierto para mostrar unas páginas- los grifos eran criaturas nobles y valientes... y algunos fungían como guardianes de reliquias sagradas en la Era de los Dioses

-Pienso que Biralo está aquí para protegernos… de hecho –Mu se volvió hacia el bicho que intentaba morderse la cola, girando repetidamente en su propio eje- yo siento que me cuida… que está pendiente de mi

Dhoko miró a Shion con una risilla –tienes la batalla perdida lemuriano…

Shion se volvió no muy convencido hacia Biralo y luego hacia Mu, quien le miraba con súplica –está bien… está bien… me lo llevaré conmigo - a Mu se le iluminó el rostro con una sonrisa- no debes andar con ese animalito por allí como si fuera una mascota… prefiero que esté en el Santuario –Shion suspiró y se rascó una mejilla, disconforme de haber cedido tan fácilmente a la expresión de Mu –es difícil ser duro contigo… ¿lo sabes verdad?

Dhoko dejó escapar una sonora carcajada, al mirar a su amigo retirarse resignado –nunca lo logra contigo Mu- el aludido sonrió sin entender por completo –avísanos cuando esos gandules estén aquí, me voy a almorzar con tu padre

De repente Shion se asomó por la puerta –por cierto Dhoko… ya que tan amablemente te aliaste con Mu para derrotarme… tú te encargarás de cuidar al bicho…


Santuario de Atena, estudio de Shion

-Me siento avergonzada de tener que decirle a Shion lo de Algor... fue un descuido mayúsculo...

Shun tomó la mano femenina entre las suyas -no tienes porque sentirte así... no fue tu culpa

Ella lo miró agradecida, pero su corazón estaba lleno de angustia -Shion es un hombre tan maravilloso, tan inteligente... me siento como una niña tonta a su lado... seguramente estará muy decepcionado de ver en lo que me convertí... ¿te imaginas? -Shun sonrió comprensivo, sin dejar de mirar los ojos violeta de Sahori- yo en su lugar hubiera esperado más de la reencarnación de Atena...

-Lo has hecho bien Sahori... en serio… hemos salido adelante con las batallas y gracias a ti… toda la Orden ha vuelto

La chica se soltó del contacto de Shun y caminó abrazándose a sí misma –eso no fui yo… tú sabes que de no ser porque te ofreciste -ella hizo una pausa antes de continuar- como avatar de Hades… ellos no estarían aquí

Shun bajó la mirada y sonrió -no debes reprocharte eso… fue mi decisión… Sahori -Shun se levantó y caminó hacia la pelilila, colocándose detrás de ella. Cuando estaba lo suficientemente cerca, se le recostó en el hombro y comenzó a acariciarle los brazos para darle calor- sabes la importancia de que ellos estén aquí ¿verdad?

-Lo sé… es imprescindible su presencia… ahora que

-Ahora que viene lo que sea estén planeando los titanes -Shun suspiró resignado.

-Tienes que ir a tomar tu lugar... ¿verdad Shun?

-Si… debería

-¿Cuándo?

-En cuanto ellos vuelvan... una semana tal vez

-Quédate a la Luna de Cosecha... por favor

-Lo haré...

Sahori se volvió para tener a Shun de frente -tengo miedo... tengo mucho miedo

-Yo también... pero somos nosotros los que tenemos que darles valor

Ella se le recostó en el pecho y lo dejó acariciarle el cabello. Después de unos instantes levantó el rostro para mirarlo; Shun había cambiado. Ya no era aquel chiquillo temeroso, totalmente dependiente de Ikki. Se le veía maduro y emanaba seguridad en su mirada, sin embargo, parecía sombrío y había perdido algo de su dulzura natural.

Sahori lo contempló durante un largo instante y Shun se perdió en su propia imagen reflejada en los ojos violeta de ella.


Cinco minutos antes, June de Camaleón, fue enviada por Marín de Águila, para informar a Sahori, acerca de unos datos de suma importancia. La rubia entró al despacho de Shion, después de llamar varias veces sin recibir respuesta, ya que la puerta estaba entreabierta.

-¿Princesa? –la amazona recorrió con la vista el lugar y al no encontrar a alguien, decidió volverse sobre sus pasos para salir de allí.

June se detuvo congelada cerca del umbral de la puerta. Enfrente de la amplia ventana que daba a uno de los jardines, la luz del atardecer demarcaba la silueta de un hombre y una mujer que se fundían en un beso. Un beso tan profundo… tan entregado, que ninguno de los dos se percató de su minúscula presencia.


De nuevo en la mansión Di Mare

-Ya Shaka... ya entendí... te estás tomando tu tarea muy en serio -refunfuñó Aioria revolviéndose el cabello, mientras bajaba la escalera en pijama con Shaka detrás de él, obligándolo a caminar a punta de empujones.

-Levantarlos a ustedes no es una tarea... es un karma

-Bah... oye... no me empujes... ni siquiera me dejaste calzarme... si me ensarto una punta en el pie y me muero por una infección... será tu culpa Shaka -reclamó con exceso de dramatismo el griego.

-Puedo vivir con ello...

Después de un largo rato de luchar contra el sueño pesado de sus compañeros, Shaka logró que comenzaran a bajar al comedor de la casona. Perezosos y lentos se acercaron a la mesa en busca de algo que comer. Aioria se limpiaba la cara con la camiseta de dormir y se sentó en la mesa bostezando estruendosamente.

-Pásame el café cabra...

Shura estaba recostado sobre la mesa, tomándose la cabeza con las manos -¿será que puedes bajar el volumen gato?- susurró y con fastidio se incorporó para alcanzar la cafetera al griego.

-No eres el único con resaca Shura -protestó Kanon sobándose las sienes- ese vino estuvo increíble... pero cómo me arrepiento de haber tomado tanto

Camus corrió la cortina, solo para confirmar el torrencial aguacero -con esta lluvia, desearía solo estar en la cama

-¿Planeando la próxima tortura para Hyoga? -rio Aldebarán con un trozo de tocino en la boca.

Camus levantó el rostro para mirar al enorme moreno -lo que pasó en Lucarelli... se queda en Lucarelli- sentenció muy serio con los ojos a medio abrir, debido a la molestia que le causaba la luz.

-Completamente de acuerdo -dijo Aioria levantando una mano, mientras bebía un sorbo de café- no quisiera que se enteraran en el Santuario -algunos de los otros asintieron apoyando las palabras del griego- sobre todo ciertas personas...

-Cierta amazona querrás decir –rió Aioros, su hermano le devolvió un mohín de enojo.

-No entiendo para que nos quería el maestro tan temprano -comentó Milo cambiando de tema.

-Son más de las doce bicho -susurró Saga, dándole un trago largo a su café- seguramente... nos quiere para regañarnos por lo de anoche...

-No nos portamos tan mal -intervino Aioros con pereza- solo comimos y bebimos exageradamente

-No recuerdas mucho… ¿verdad arquerito? -preguntó Shura con una risilla.

Aioros se rascó la cabeza -la verdad, la verdad... no

-Yo si me acuerdo... más de lo que quisiera... -se quejó Angello, haciendo una mueca exagerada de asco- Milo, no comas eso delante mío... por favor

-¿Por qué?... está rico -añadió el escorpión bailándole su porción de prosciutto en las narices al nauseabundo cangrejo, quien de inmediato se levantó corriendo a devolver el estómago al baño.

-Krabba pendejo -rió Afro con una bolsa de hielo en la cabeza- ay ese aguardiente portugués... recuérdame nunca volver a probarlo Milo -terminó el pez gimiendo del dolor -como duele reirse...

-¿Recuerdas al aguardiente y no a la magnifica chica que te conseguí?

Afro bebió algo de jugo arrugando el ceño -si mal no recuerdas, terminé en una competencia de tragos con el novio de la tipa para evitar una pelea...

-Realmente no me acuerdo

-Primera y última vez que te dejo arreglarme una cita

-Que jaqueca asquerosa -se quejó Shura en un murmullo- solo quiero recostarme...

-Supongo que las molestias que padecen, obedecen a los excesos de la celebración de anoche... ¿es lo que llaman resaca? -dijo Shaka muy serio, mientras se acercaba a la mesa cargando una bandeja, algunos asintieron con ruidos inentendibles- tomen... este es un remedio para aminorar los efectos de tanto alcohol y comida...

-Deja de hablar y sírvenos un poco de eso...

-Debo decirte Camus, que a veces me arrepiento de ser tan amable -refunfuñó el rubio repartiendo vasitos de una bebida oscura y aromática -realmente no se porqué me molesto en ayudarles...

-Porque en ese pequeño corazoncito de piedra... tienes un rincón para nosotros -dijo Milo lanzándole un estruendoso beso al rubio, quien apenas recompuso una mueca de desdén.

-¿Shaka qué es esto? –preguntó Aioros intrigado ante el curioso sabor del brebaje.

-Infusión de menta, tomillo y miel -el arquero levantó las cejas y saboreó la bebida.

-Mmm, está rico...

-Refrescante y purificante –suspiró el rubio.

-Buenos días compañeros -Mu bajó la escalera dando saltos muy contento- que hermoso día lluvioso- la reacción de los muchachos ante el saludo del Mu, dejó al carnerito desconcertado, algunos hicieron muecas de dolor y otros gruñeron como respuesta. Mu aminoró el alegre impulso que traía y se acercó con sigilo, curioso de averiguar que le sucedía a los demás.

-¿Pasó algo que yo no sepa?

-Enano... baja la voz y te voy a querer más de lo que te quiero ahora

-Todo exceso tiene una consecuencia Mu y anoche hubo demasiados excesos -le explicó Shaka.

Mu inclinó la cabeza mirando a Kanon extrañado -bien- susurró - prometo no hablar fuerte... BIRALO -gritó de pronto al ver aparecer al animal de detrás de Aldebarán, los demás se quejaron en coro... algunos más que otros- perdón, perdón, perdón... -susurró el muchacho avergonzado, con las manos al frente y caminando hacia su lugar en la mesa.

-¿Sabes para qué nos quiere tu padre carnerito?

-Creo... que nos va a reprender por algo -contestó el pelilila muy tranquilo, mientras ponía mermelada a un mollete de pan- anda un poco serio- Mu le dio un mordisco a su pan saboreando el sabor ácido y dulce de las frambuesas.

Para los mayores, quienes recordaban las épicas reprimendas del Patriarca cuando hacían una de las suyas, aquellas palabras del carnerito les erizaba los vellos; un castigo de parte de Shion, nunca podía ser bueno.

-Coño… seguro nos enviará una semana a Sunión –dijo Shura y de pronto se respingó al recordar que Kanon estaba a su lado- sin ofender…

-Nooo tranquilo –Kanon bostezó- conociendo al viejo estoy seguro que será peor que eso…

-Te dije que no me llamaras viejo Kanon

-Demonios –susurró el gemelo, ante la repentina presencia de su padre. Detestaba la maldita costumbre que tenían los lemurianos de aparecerse de repente.

Shion carraspeó, acercándose para tenerlos todos a la vista, al percatarse de ello, los muchachos dejaron de hablar y entre ellos mismos se llamaban al orden, por medio de susurros o codazos.

-Muchas gracias… supongo que se preguntaran para qué los he convocado –Shion sacó unos documentos de una gastada carpeta de cuero- mi motivo de hoy… no es reprenderlos por su… he de recalcar, repudiable conducta de anoche- algunos bajaron la mirada y otros más descarados dejaron entrever una disimulada sonrisa –de los excesos hablaremos en otro momento… hoy hablaremos de finanzas…

Dhoko por su parte, se acercó al oído de Shion para susurrar -sabes que vas a desatar Troya con esto ¿verdad?

-Como siempre eres la voz de la conciencia Dhoko, pero esta vez, tomaré ese riesgo

-Has tomado muchos... no tientes tu suerte

-Vale la pena... créeme


Santuario de Atena, escalinata entre Cáncer y Géminis

-¿Perdiendo el tiempo como siempre?

-No, solo pienso -contestó Seiya acuclillado en la escalinata, lanzando piedritas a la nada.

-¿Pensar? ¿tú piensas?... es la revelación más aterradora que he escuchado en toda mi vida...

Seiya hizo una mueca de fastidio -¿qué quieres Ikki?

-Ponte tu armadura... necesitan refuerzos para vigilar las doce casas

-¿Y los guardias?

-Están ocupados... buscando al asesino de la amazona

-¿Por qué vigilar las doce casas?

Ikki bufó cansado, nunca había podido tenerle paciencia a Seiya y mucho menos cuando lo bombardeaba de preguntas tontas -porque mientras nosotros nos molemos el culo haciéndolo todo aquí... los doce inútiles dorados están de vacaciones y hasta que vuelvan tenemos que asumir parte de sus tareas...

Seiya no dijo nada, sin embargo, se puso de pie y miró a Ikki hacia arriba.

-Ikki... ¿puedo hablar contigo?

-No

-¿Qué sabes de mujeres?


Un rato después, hacienda Di Mare

Y Troya se desató...

Shion continuó con lo que tenía planeado -Krist, Kanon, Shura y Camus -dijo, entregándoles una página a cada uno- esto es para ustedes- los aludidos se acercaron con recelo, para recibir el documento que Shion les ofrecía. Cada uno se sentó por su lado a leer las largas columnas de cifras.

–No entiendo maestro- dijo primero que nadie Shura -¿de qué se trata todo esto?

-Esa explicación se las iba a pedir yo a ustedes –Shion comenzó a repasar sus propias copias de los documentos- cuando me enteré de esto, pensé en todas las formas en que podría torturarlos como castigo, sin embargo medité y decidí darles el derecho a la respuesta –terminó el peliverde acomodándose en el sillón que ocupaba- verán... como gesto de buena voluntad y en contra de mis deseos, la señorita Kiddo les entregó a cada grupo una tarjeta de crédito... eso que tienen en sus manos son los estados de sus gastos y por lo que leo en sus miradas... no todos estaban al tanto de ello ¿o me equivoco?

Duda, furia, desconcierto; fueron las expresiones que comenzaron a aparecer en los jóvenes rostros, de quienes revisaban solos o acompañados, las hojas de papel entre sus manos.

-Un mecanismo tecnológico para adquisición de bienes, con terribles consecuencias monetarias a futuro -murmuró Shaka, mientras leía con Afro- interesante forma de promover el materialismo

-No solo consecuencias monetarias Shaka... esto va a ser peor -dijo Afro apretando los dientes furioso- ¿¡4230 euros en descargas de música y juegos!? –los ojos celestes de Aphrodite estaban a punto de salirse de sus cuencas y de inmediato se entrecerraron furiosos para volverse hacia quien creía el culpable de aquello- MILO…

Por donde quisiera buscarlo Milo, ya no estaba.

-Momento, momento... ¿retiro de cajero automático? –Kanon miraba aquello con cara de incredulidad absoluta- ¡yo no he retirado 8 000 euros de un cajero automático!- reclamó mostrando su hoja llena de cifras...

Aioros se encogió en su asiento e intentó escapar del lugar con el pretexto de ir por más café. Sin embargo, Saga lo jaloneó del brazo y lo obligó a sentarse a su lado –cierto arquerito… cuando dijiste que apostaste contra unos egipcios, nos contaste cuánto habías ganado –Saga cerró los ojos y se frotó las sienes- sin embargo… nunca… NUNCA NOS DIJISTE CUÁNTO HABÍAS PERDIDO…

-Yo… pues… pero recuperé el teléfono

-¡Con 8000 euros hubiéramos comprado decenas de teléfonos!

En otro extremo del comedor, otra batalla se gestaba.

-2750 euros en daños ocasionados en el hotel Catalunya… vale… vale… eso si lo sabía... culpa del animalejo ese –señaló Shura refiriéndose a Biralo- pero… ¿1800 euros en tatuajes y piercings? -dijo alzando la voz y dándole golpecitos al papel con el dorso de la mano.

–Dhoko miró a Shura por encima del libro que leía- que creativo Shura… no te conocía esa faceta rebelde

-Un momento… un momento… yo nunca me he hecho un tatuaje señor… se lo juro…

-Aioria –se volvió Mu sin mala intención y le susurró lo suficientemente fuerte para que Shura lo escuchara- ¿eran tan caros los tatuajes?... debimos pagar los daños al negocio… al menos hubiera dolido menos…

Todas las miradas se dirigieron al pelilila y a Aioria, quien le hacía señas para que se callara. Shura se volvió hacia sus dos compañeros con el ceño fruncido como nunca -¿tatuaje? ¿ustedes dos se tatuaron y además pagaron con la tarjeta que está a mi nombre?

-Shuris… nosotros –intentó explicar Aioria.

-Ya arreglaremos cuentas en un rato…. –los dos muchachos empalidecieron y guardaron silencio avergonzados.

-Basta de amenazas Shura –Shion se aclaró la garganta- Mu... tendremos una charla... larga... muy larga... acerca de ese tatuaje -Shion se masajeó las sienes- ahora concentrémonos en un desastre a la vez...

-2780 euros de fianza y 8300 euros en pago de daños al Museé du Louvre –enumeró Camus, como si leyera la lista del supermercado- 350 euros en dos botellas… 670 del Moulin Rouge...

Shion levantó sus puntitos –te veo muy tranquilo Camus

El aludido se encogió de hombros –no tengo nada que decir en mi defensa… solo que si yo soy culpable… los otros dos también…

Angello contestó con una bocanada a su cigarro y Aldebarán asintió decidido con la cabeza -nada que decir...

Shion se levantó del sofá que ocupaba y caminó en medio de los muchachos con los brazos tomados atrás, observando las reacciones de los presentes. Dhoko, mientras tanto, permanecía sentado con una risilla bailándole en los labios.

-Bueno mis queridos jóvenes -Shion dejo de caminar- a partir de ahora... estas son las reglas del juego


Las instrucciones se habían dado.

Como siempre, el Patriarca fue contundente en sus sentencias y solo los más osados, se atrevieron a replicar sin éxito.

Tenían que separarse, Shion fue muy claro al establecer el nuevo orden de los grupos; cada uno estaría bajo el cargo de uno de los cuatro mayores; desbloqueados en secreto, con sus cosmos activos sin que los demás lo supieran. Ellos serían los responsables de llevar a buen término la aventura y su misión consistía en llegar al Santuario, para el día anterior a la Luna de Cosecha. Parecía una tarea sencilla, hasta que el lemuriano retiró las tarjetas de crédito y les dejó muy en claro que las dificultades económicas que enfrentarían a partir de allí, eran consecuencia del mal uso de sus finanzas.

Ninguno estaba conforme con la nueva dinámica. Algunos incluso, pensaban que al lemuriano esta vez se le había ido la mano. Pero él no tuvo reparos en recordarles su falta de responsabilidad con respecto a su propio bienestar.

Shion quería provocar competencia, generar bronca, de eso no había duda. Tenían que volver por sus propios medios, con casi nada de dinero y sin ayuda externa. Los miembros del equipo que llegara de último, tendrían que vivir con sus cosmos bloqueados por un año completo, hasta la siguiente Luna de Cosecha… demasiado tiempo para un guerrero sagrado. Demasiado riesgoso para un ejército que se preparaba para la guerra.

La reunión no fue de más de una hora, el tiempo necesario para dejar claros los puntos, sin generar discusiones inútiles que no llevarían a nada. Después de ese tiempo, ambos mayores, junto con Biralo, desaparecieron en la nada para volver al Santuario, a sus tareas, a sus otras preocupaciones, dejando atrás a un grupo de doce muchachos totalmente perdidos, en un escenario donde tenían que trabajar en equipo, pero para superar a los demás. Un escenario muy distinto al de la Toscana, donde aprendieron a ser hermanos.

Los mas afectados habían sido los portadores de brazaletes negros. Shion deshizo el robusto frente que levantaron en dos semanas y los puso al mando de los otros. Junto con Shura, eran los mayores y los de mas experticia.

Los muchachos con brazalete rojo, estaban satisfechos, el Patriarca decidió que continuaran de la misma forma, pero recargó toda autoridad en la persona de Shura.

Kanon protesto sin éxito, la idea de encargarse de Angello y Camus no le caía para nada en gracia, uno por irreverente, el otro por orgulloso, dos temperamentos aptos para la insubordinación.

Por su parte, Saga suspiró resignado; Milo y Aphrodite serían su karma hasta que volvieran al Santuario, polos opuestos, pero cómplices en la maldad. Nada presagiaba un buen augurio, cualquier estrategia que planteara, podría ser saboteada.

El arquero estaba tranquilo y agradecía a la diosa por su buena suerte; Shaka y Aldaberán serian sus compañeros. Según los gemelos, injusta decisión de parte de su padre, ya que creían que la pesada carga, debía repartirse de forma equitativa entre los cuatro mayores y no fue así. Aioros estaba en evidente ventaja; Shaka, cuyo único defecto era ser demasiado inteligente y Aldebarán, porque apoyaba con naturalidad y desprendimiento cualquier causa ajena.

De todos modos, lo que fuera la motivación de Shion, los estaba poniendo a prueba... otra vez.


Al frente de la casona, un rato después

Shion y Dhoko estaban de vuelta. Los culpables de tanta negligencia financiera, se conocían por nombre y constelación guardiana. Entre hermanos, comenzaron a cobrarse la deuda.

-Tuvimos que hacerlo Shura... en serio -trató de justificarse Aioria- nos hubiera salido más caro el arreglo de la pared

Shura se masajeó las sienes -¿y era necesario... era de vida o muerte... abrirle un boquete a un muro...? Aioria

-Shura -Mu tomó al español de una hombro y lo hizo volverse hacia él suavemente- fue mi culpa... Aioria solo salvó mi vida

Shura torció la boca con enfado, pero optó por calmar los ánimos -está bien, está bien- dijo de mala gana -voy a ser condescendiente con ustedes... ya saben que el problema es que ahora no tenemos dinero para volver

-Si tenemos…

Ante la sorpresiva afirmación de Aioria, Shura no pudo mas que sorprenderse, Mu miró al griego y se aclaró la garganta -como eres el líder del grupo... queríamos darte esto- el lemuriano le entregó a Shura una bolsa, estaba llena de dinero.

-Mu...

-Estuviste pendiente de nosotros siempre -el lemuriano sonrió al notar la desconfianza de Shura- no te preocupes... son mis ahorros...

-Vaya chicos…

Los dos menores sonrieron con complicidad.

-Nos alcanza para irnos en avión -rió Aioria- mañana a esta hora estarás descansando en tu corral, mientras los otros caminan hasta el Santuario... me voy a reír mucho de eso

-Oh chicos... es maravilloso... -dijo Shura abriendo la bolsa que le entregó Mu para contar el dinero- pero... Mu -Shura sacó una de las monedas y la miró de cerca- ¿qué es esto?

-Es dinero

-Yo sé que es dinero- Aioria se le acerco curioso a Shura y le arrebató la pequeña monedita para revisarla.

-Mu... ¿qué clase de dinero es este?

-Rupias... o srang tibetanos, créanme... es mucho dinero

-Bueno -dijo Shura con recelo- siendo dinero... es solo cuestión de cambiarlo ¿no?


-¿Cómo puedes comer de eso con esta resaca?

-Difen que es fbuena para calmarla

-Que asco Alde -Aioros se encontraba sentado en una de las mecedoras del porche, cuando Aldaberán se le acercó con un plato repleto de tiras de tocineta tostada, las cuales masticaba con júbilo, mientras el arquero doblaba esfuerzos para no vomitarse allí mismo.

-Lo fiento -contestó el de tauro con la boca repleta de aquello y tragó antes de continuar hablando- ¿qué pasa allí? –preguntó refiriéndose al alboroto que se gestaba al frente de la casa, específicamente allí donde Camus llenó todo de una nieve que se negaba a derretirse.

-Afro encontró a Milo y lo ha perseguido por toda la hacienda reclamándole lo del dinero... quédate a mirar, es todo un espectáculo –Aioros rió alegremente- pobre Saga con ese par…

Aldaberán dejo escapar una risotada -como me gustan ustedes... son tan entretenidos


-¿Te interesa conocer mi opinión?

-No

-Es una idea descabellada...

Angello se mantenía abajo de una vieja motocicleta. Un pesado modelo Guzzi AJS, de cuando su bisabuelo fue parte del ejército italiano, en la época de Musollini. Tenía al menos tres horas tratando de ajustarla para hacerla funcionar y Camus no estaba convencido con la idea -me vale un pito ajeno lo que pienses témpano -el italiano hizo un par de ajustes más- solo conectaré la batería... es hora Kanon... ponle gasolina

Camus estaba con los brazos cruzados y dando golpecitos al suelo con el pie- no podremos hacerlo en una motocicleta

-Cállate franchute -pujó Angello, saliendo de debajo del vehículo- confía en mi... Kanon tu turno -dijo al momento en que Kanon dio vuelta a la llave y los rugidos del aparato resonaron en la bodega

-No es tan descabellado como parece Camus -intervino Kanon acelerando el vehículo- he escuchado de algunos que recorrieron continentes completos en motocicleta

-¿Y el espacio?... te recuerdo Kanon que somos tres

-Nos turnamos -Camus enarcó una ceja- mientras dos viajan en la moto, el tercero corre para alcanzar a los otros... ¿qué te parece?

El francés bufó enojado -he de decirte Kanon que difícilmente me rio con un chiste... mucho menos con un chiste tan malo

-Anoche te carcajeaste como un demente... ¿o es que no lo recuerdas?

-Espero discreción al respecto… mucho más delante de Hyoga –dijo altivo- eso me traería serios problemas… mi alumno no volvería a confiar en mi…

-De hecho –Angello se incorporó, limpiando la grasa de sus manos con un paño- la situación es comprometedora para todos… imagínense si los de plata o bronce se dan cuenta de los líos ridículos en los que nos hemos metido... perderíamos el respeto

Kanon y Camus guardaron silencio unos momentos, mientras meditaban las palabras del cangrejo.

De pronto un escándalo los sacó de sus cavilaciones.

Angello suspiró resignado –ven- dijo señalando con un gesto- precisamente a eso me refería.


-ESPERATE QUE TE AGARRE BICHO ENDEMONIADO

-Cálmate... en serio... esto no es sano -Milo corría despavorido por toda la hacienda, sorteando con una agilidad asombrosa, los obstáculos que encontraba en su camino, sin embargo eso no era suficiente para escapar de la velocidad de Aphrodite.

-ME VAS A PAGAR CADA CENTAVO DE ESE DINERO

-CÁLMATE... POR FAVOR... SHAKA... SHAKA... CÁLMALO... AYÚDAME

Shaka, quien miraba todo desde el porche, muy cerca sus nuevos compañeros, suspiró cansado y con total parsimonia, bajó los cuatro escalones de la entrada y se paró sobre la nieve que aún brillaba al frente de la casa.

En cuanto Milo pasó frente a él, con calma atravesó una pierna justo cuando Aphrodite se acercaba, haciendo que el peliceleste tropezara y cayera aparatosamente sobre la gruesa capa de nieve -listo- dijo Shaka, girando sobre sus talones para devolverse a la casa como si nada.

Milo frenó la carrera y se inclinó apoyando las manos en las rodillas, tratando de tomar aire -alumina... tú si que estás... rematadamente loco... no todo lo que pasó fue culpa mía… el resto del dinero… no lo gasté yo- dijo entre jadeos, sin atreverse a acercarse demasiado. Por su lado Aldaberán y Aioros reían a pierna suelta, ante el espectáculo que representaba, ver al refinado peliceleste clavado de esa forma en la nieve.

-El resto del dinero es la cuenta del hospital Milo…

-Oh…

Aphrodite se levantó de a poco, como un demonio emergiendo del averno y sin que nadie se lo esperara, lanzó una bola de nieve con tal fuerza que al darle a Milo en la cabeza, lo hizo lanzado de espaldas al suelo.

-JA... a ver si te sigues riendo en mi cara escorpión –gritó lanzándose encima del otro para atacarlo.


Saga meditaba en solitario, sentado debajo de un frondoso sauce. Aún no quería reunirse con sus compañeros de viaje, debido a que no sabía cómo presentarse delante de ese par.

Todavía recordaba las palabras que su padre le dijera, antes de partir hacia el Santuario, precisamente cuando él intentó pedirle que les permitiera a todos, retomar sus juramentos.

En ese momento, Shion lo interrumpió y con cariño lo tomó de los dos hombros para obligarlo a que lo mirara –Saga, cuando vuelvan decidirán sin titubear, porque ahora, habla la nostalgia de estar juntos y el miedo a enfrentar el mundo de afuera…

Y era cierto.

Una y otra vez, el excaballero de géminis se preguntaba qué iba a hacer cuando llegara el momento. Suspiró preocupado y echó la cabeza hacia atrás, recostándose en el tronco con los ojos cerrados.

-LOCO… MANÍATICO… DEMENTE… SUÉLTAME

Saga abrió los ojos de repente y recordó por qué no quería encargarse de Afro y Milo.


-SHAKA… AUXILIO

-Arregla tú ese lío Milo –habló los suficientemente fuerte el exguardián de virgo, mientras miraba desde el porche, como Afro mantenía a Milo inmovilizado por medio de una llave- yo no fui quien gastó esa cantidad de dinero en banalidades…

-AYÚDAME… AYÚDAME… ME VA A MATAR ESTE LOCO

-Es increíble lo escandaloso que eres escorpioncito –susurró Afro sonriendo y forzó el agarre- nadie te va a ayudar… estás perdido…

Unos fornidos brazos, rodearon a Afro, obligándolo a dejar de retorcer a Milo y acuclillándolo con fuerza sobre la nieve.

-Suéltame Saga… no intervengas en esto…

-Intervengo porque ahora están conmigo, así que... van a comportarse los dos ¿de acuerdo?

-No

Saga apretó mas fuerte, Milo se acercó sobándose los brazos -¿estás de acuerdo Afro? ¿Milo?

Aphrodite se soltó con un empujón, sin embargo a pesar de su orgullo bajó la mirada y se calmó, dándole a entender a Saga que obedecería. Milo, por su parte, asintió de inmediato y dejó en claro que haría lo que el mayor dijera.

Saga había ganado... por ahora


Santuario de Atena, Salón del Trono

En cuanto Dhoko y Shion arribaron al Recinto Sagrado, se dieron cuenta por el exagerado movimiento de tropas, que algo malo sucedía. Al aparecer en medio de la escalinata desde Piscis al Templo Principal, se toparon con una compañía de soldados que bajaban presurosos, liderados por Asterión. Con agilidad, Shion tomo del brazo al caballero de plata para interrogarlo.

-Supongo que esto no es un simulacro

Asterión paso saliva nervioso, no quería ser él, quien le tuviera que informar al Patriarca de lo que sucedía -su... su Ilustrísima

-Déjate de formalidades -en cuanto se percataron de la presencia de los dorados, los guardias se hincaron en una rodilla, haciendo la debida reverencia- ¿qué está sucediendo aquí?

-Señor...

-Algor escapó -interrumpió Marín de Águila, llegando detrás de los dorados- y tuvo ayuda -la amazona le entregó el trozo de máscara a Shion- lo sacó por medio de su técnica... la celda continúa intacta, señor

Los dorados se miraron, Dhoko recibió el trozo de máscara -la reconozco... es la alumna de Altar -el chino miró a Shion esperando una reacción de él- tenemos que darles alcance… solo pronuncia la orden y me encargaré de esos dos

-Contacta a Barahaim... Marín, necesito verlo

-Era la mejor amiga de Dhorte –insistió Dhoko, al ver que Shion no le contestaba- quiero saber por qué lo hizo…

-Dhoko –Shion respiró hondo- prefiero que te mantengas al margen

El chino no podía creerlo –pero lemuriano…

-Estás fuera… es mi última palabra


Por la noche dentro de la casona

-¿Adónde me llevas Kanon? –preguntó Saga extrañado, al ver a su gemelo, jalar el cordón que tiraba una escalera, hacia un piso superior de la casa.

-Te llevo a cumplir una promesa... encontré este lugar ayer y hay cosas muy interesantes que ver

-¿De qué hablas?

Kanon no contestó, pero guió a su hermano escalera arriba, hasta una especie de ático. La noche había caído y dentro, la luz era tenue. En el centro de la estancia, un antiguo proyector de películas, esperaba listo para hacer rodar el carrete sobre una gran pantalla colocada frente a un mullido sillón y una mesa con dos tazones de palomitas de maíz.

-Kanon... no sé que decir

-Di que aceptas


-Kanon -susurró Saga- alguien toca… esa puerta –dijo señalando al piso.

-Hola enano –Kanon se asomó por una rendija- ¿tú por aquí?

-Hola -Mu se asomó por encima del hombro del gemelo- ¿y qué hacen ustedes dos allá arriba?

-Armé una improvisada sala de proyección para que el ogro conozca algo de cine de terror... aquí se encuentra uno, con cosas realmente maravillosas... tenemos un viejo proyector, una pantalla y muchas cintas clásicas –Kanon conocía esa mirada curiosa del pelilila y con una risilla lo invitó a pasar- ¿quieres subir?

A Mu se le iluminó el rostro con una bella sonrisa y ante la invitación de su hermano se volvió a un lado e hizo una seña -vengan... Kanon ¿ellos también pueden verla?

El gemelo comenzó a reír, divertido al ver emerger de detrás de algunos muebles a Shaka, Aioria, Milo y Aldaberán -no sé cómo hicieron para esconderse.. sobre todo tu gigantón... pasen chicos, hay mucho espacio

Los cinco muchachos entraron muy alegres y se acomodaron cerca de Saga. Afuera una tormenta amenazaba con fuerza. El viento hacía sonar las tejas y la temperatura bajaba. Kanon estaba muy entusiasmado, aquel ático lúgubre, en medio de una tormenta otoñal, era el ambiente perfecto para una noche de películas de terror.

Kanon –interrumpió Shaka- ¿qué es una película de terror?


Una hora mas tarde y cinco interrupciones después, la Orden Dorada completa, conformaba la audiencia de la "sala de cine". Instalados cómodamente, con muebles traídos o improvisados y los edredones de sus camas para aplacar el frio, esperaban el inicio de la función, mientras goloseaban, la gran variedad de bocadillos preparados por Camus y Shura.

Cuando por fin hicieron silencio, Kanon inició la proyección de la primera película de "El Exorcista". El clásico de terror fue seleccionado por mayoría de votos, de entre otras tantas que se encontraban en la videoteca Di Mare. Como buen conocedor, Kanon se encargó de dar una amplia reseña de cada una de las candidatas, pero hizo énfasis en que la cinta basada en la obra de Blatty, era por mucho, la mas impactante.

Durante los primeros veinte minutos de la película, algunos comenzaron a bromear acerca de lo trivial que parecía la vida de Regan y de lo aburrido de la cinta -oye Kanon, eso no le da miedo ni a Saga- se dejó decir Aioros riendo, al notar que el gemelo mayor, no dejaba de sonarse los nudillos.

-Leí el libro -agregó Camus- tiene imágenes realmente fuertes... yo recomendaría que...

-Silencio listillo -dijo Kanon con una risilla- no eches a perder el momento ¿de acuerdo?

Camus hizo una mueca de "se los advertí" y continuó poniendo toda la atención que Milo le permitía, ya que el griego no dejaba de hacerle preguntas acerca de lo que pasaría enseguida.

Efectivamente Saga se encontraba un poco tenso, pero se dejó revolver el cabello por Mu, quien sonreía complacido por esa gran experiencia nunca vivida antes -estás siendo obvio hermano- susurró con cariño -diviértete... aunque admito que la trama es deprimente... es solo la historia de una pre-adolescente con problemas de afecto... ¿qué tan terrorífica puede ser?


Treinta minutos después, la infame voz del ente que ocupaba el cuerpo de Regan, era lo único que se escuchaba en la estancia. Las miradas de todos, estaban cargadas de asombro y terror, ante las imágenes de la pantalla. Mu yacía pálido y se acercaba cada vez más al pobre Saga, quien abría la boca a ratos, sorprendido de las manifestaciones demoníacas expuestas tan gráficamente en la película.

Aphrodite, quien se encontraba sentado en el suelo, entre un sonriente Kanon y un pasmado Shura, se abrazó las piernas y apoyó la barbilla en las rodillas para darse consuelo. Aioros se encogió al lado de su hermano, buscando el calor fraternal que calmara los constantes escalofríos que le recorrían la espalda, mientras Aioria dejaba escapar una risilla nerviosa de vez en cuando.

Sobre un tonel, Angello trataba de mostrarse valiente, dibujando en su rostro una fingida mueca de indiferencia, golpeando con el pie a Milo, para que dejara de narrarle la película a Camus. Aldaberán aceleraba la velocidad de ingesta de bocadillos, de acuerdo con la intensidad de las imágenes y Shaka mostraba una expresión de absolutamente nada.

El carrete terminó de pronto y todos se respingaron asustados. Algunos se levantaron para estirarse y Kanon se dispuso a cambiarlo para continuar con una segunda cinta, algo más agradable "La Dolce Vita".

-¿Y bien? ¿qué les pareció?

-Wow que experiencia... jamás podría haberme imaginado esto -respondió Aioros- se veía tan real... que por un momento temí que se saliera de la pantalla

-No voy a poder sacarme la imagen de esa niña en semanas -dijo Shura, dándose golpecitos en la mollera.

-Bah… puro maquillaje –dijo Angello con una mueca de desdén- hablando de cosas feas... ¿dónde está el pesce?

-Bajó con Aioria por un refresco -contestó tranquilamente Mu, mientras buscaba los granitos de maíz en el fondo del tazón para comérselos.

-Diablos -susurraron Aldaberán y Angello a la vez.


Durante el intermedio entre una y otra película, Aphrodite, se había alejado un momento del grupo para tomar un refresco de la cocina y al hacerlo, se topó con Aioria.

-Disculpa –dijo el peliceleste enarcando una ceja- adelante –señaló las botellas que estaban en la refrigeradora.

Aioria sonrió apenas y comenzó a buscar una bebida que le gustara, mientras, Afro lo miraba recostado en el marco de la puerta con los brazos cruzados –a veces- empezó a hablar el griego- es difícil sentirse cómodo con ciertas personas –Afro enarcó una ceja y esbozó una risilla- los otros, incluso Saga en su momento, han sido siempre mis hermanos… en cambio tú y Angello no… nunca…

-¿Y ahora quieres que seamos hermanos?

Aioria bufó y sonrió con amargura –es difícil olvidar las burlas y…

-Vamos Aioria… supéralo –bufó Afro tan irónico como siempre.

-No… déjame hablar –Afro entornó los ojos y se dispuso a escuchar con desgano- no sé qué pasó con ustedes… ni me importa… solo sepan que es difícil olvidar lo crueles que fueron siempre…

-¿Y qué quieres que haga? ¿Qué suplique tu perdón?

-Eso no es necesario –Aioria se acercó al sueco caminando seguro, para demostrarle al otro que no lo amedrentaba- ya no les temo… a ninguno de los dos

-Ya era hora –se burló Afro. Ese peliceleste, no tenía remedio.

-Y quiero que sepas –Aioria estaba muy cerca del otro, quien tampoco se inmutaba- que así será entre nosotros… no te metas conmigo y yo no me meteré contigo ¿de acuerdo?

-Es un país libre Aioria… puedes irte al infierno si quieres… yo no te detendré...

-Bien…

-Bien –Aioria pasó al lado del sueco y lo golpeó con el brazo, el peliceleste le dedicó otra de esas risitas que el león tanto detestaba. En cuanto el griego desapareció, Afro le dio un golpe a la pared, para bajar la ira que se le aprisionaba entre pecho y espalda.

Cómo deseaba ser aceptado, pero cuánto le costaba reconocerlo.


-Cuando vi que Afro se dirigía a la cocina, estuve a punto de ir a buscarte…

-No te preocupes –Aioria le dio un trago largo a su refresco- sobreviví…

-¿Cómo te fue? –preguntó Alde con curiosidad.

-Como me tenía que ir…

-Oh diablos Aioria… quedamos en que ibas a tratar de hacer las paces

Aioria suspiró incómodo –es imposible convivir con ese tipo, simplemente no somos compatibles…

-¿Y en batalla? ¿qué harás si tienes que luchar junto a él?

Aioria dejó escapar una risilla –controlarme para no matarlo


-Que profunda reflexión Shaka -Milo se sostenía la cremallera con ambas manos, mientras daba saltitos- pero yo... tengo que... ir a buscar un pajarito

-Yo lo acompaño -dijo Camus resignado al ver que de lo contrario, Milo dejaría reventar su vejiga con tal de no ir solo al baño- vamos -el francés le dio un empujoncito para que caminara.

Un rayo y el sonido del viento, hicieron que todos desviaran la atención hacia afuera, escuchando con preocupación la inclemente tormenta otoñal. Después de un rato, se reunieron de nuevo en el cinemà y Milo, quien volvía del baño con Camus, cerró la portezuela del ático, con el pretexto de evitar un poco el frío.

-Bien... listos para comenzar con la otra cinta...

-Chicos -murmuró Aioros a los recién llegados, mientras miraba fijamente la pantalla- ¿recordaron quitar las llaves antes de cerrar?

Milo miró a Camus, quien abrió los ojos desmesuradamente y se mordió el labio inferior. No hubo necesidad de que contestaran, estarían encerrados los doce, hasta que alguien les abriera por fuera, seguramente cuando amaneciera.


Después de los reclamos de rigor, Aioros y Aldaberán calmaron los ánimos exaltados para evitar el vapuleo grupal de Camus y Milo. Haciendo alarde de su magnífica capacidad de conciliación, el arquero logró que todos se pusieran cómodos para continuar con la actividad, sin embargo, conforme corría la segunda película, el cansancio les ganó y poco a poco se fueron quedando dormidos.

El día llego al fin, había dormido deliciosamente. Al parecer todos estaban muy cansados, porque ninguno despertaba.

Suspiró profundamente y se estiró en la cama desperezándose. Durante algunos minutos se mantuvo con los ojos cerrados, escuchando los ronquidos de los demás y el cantar de la lluvia que caía constante.

De repente, los ruidos cesaron y fueron sustituidos por los lamentos de una mujer. Extrañado, abrió los ojos de golpe, Afro estaba sentado en su lugar, mirando hacia la nada, en la dirección de donde provenían los ruidos.

-Ve Angello... ve... antes de que ella lo encuentre -susurró el peliceleste.

El italiano se levantó de un brinco, sin embargo, no se atrevió a acercarse a Afro, debido a que presentía que algo no estaba bien con él. Su voz no era aquella tan melodiosa, cuyo acento nórdico, impregnaba de una peculiar dulzura a las palabras... parecía haber perdido toda expresión.

Un escalofrío le recorrió la espina, cuando le dio la espalda a sus compañeros para salir de la habitación, sin embargo y en contra de su sentido común, los volvió a ver; Afro lloraba cabizbajo. Un flequillo celeste cubría sus ojos, pero los dos caminos sangrientos que recorrían las níveas mejillas, se veían claramente.

Aterrorizado salió de la habitación y corrió por los pasillos del segundo piso siguiendo el sonido de los gemidos femeninos, los cuales se tornaban cada vez mas parecidos a una lastimera cantata de dolor -una mujer dando a luz... -intuyó.

Corrió y corrió, no recordaba que aquel pasillo fuera tan largo. Sus pies estaban demasiado pesados y parecían adheridos a la alfombra. Cuando por fin divisó la puerta de la habitación de donde provenía el ruido, se lanzó al llavín, harto de lo torpes que se habían tornado sus movimientos.

-Abre... abre -rogaba con la lengua pastosa, mientras luchaba contra la manija que no le permitía pasar...

Los ruidos cesaron y alguien abrió desde adentro.

-Apresúrate... porque ella ya llegó... y se lo llevará...

Angello se paralizó. En el umbral de la puerta había una amazona, una que había visto en los campos de entrenamiento un par de veces. Muy alta, de cabello rubio y con acento nórdico... pero había un detalle más...

Un tajo sangrante la cruzaba desde el vientre hasta el seno. Angello percibió el olor descompuesto de la sangre muerta y de la carne podrida y sintió nauseas. Ella tenía mucho de haber fallecido.

Abatido, ignoró la herida ennegrecida y siguiendo el consejo de la guerrera, entrando de golpe en la habitación.

En una cama al fondo, el cuerpo desfallecido de Geist, brillaba por el sudor, apenas cubierto de jirones de sábanas ensangrentadas. Un ser femenino, de largo cabello plateado, sostenía en brazos, a un precioso bebé… un varón… su hijo; el cual lloraba con energía, mientras la peliplateada le susurraba para calmarlo.

-Tranquilo pequeñito... pronto te cubrirá su poder y nunca mas sentirás miedo... ni dolor... ni compasión -terminó diciendo con la voz mas grave, al tiempo que volvía lentamente su rostro, hacia el aterrorizado Angello, quien miraba desde la puerta.

Era el rostro lacerado de Regan McNeill*.

-Déjalos -logró susurrar en un hilo de voz- deja a... mi hijo

-Él tiene un destino maravilloso... se irá conmigo

-Es mi hijo -al escuchar las palabras de la mujer, el italiano se enderezó con altivez, caminando hacia ella con bríos renovados- es el hijo de Angello de Cáncer y estará orgulloso de su padre -Angello levantó el índice derecho, con toda la intención de enviarla al infierno, sin embargo, ella comenzó a reír.

Una risa blasfema, llena de burla y desdén.

Y sin dejar de reír, empezó a flotar alejándose con el bebé en brazos, mientras otra vez aquella espantosa parálisis se apoderaba de su cuerpo y veía con impotencia, como ella desaparecía, llevándose consigo al objeto de su corazón.

-Déjalo... déjalo maldita puta... devuélvemelo


-DÉJALO -Angello se incorporó de repente, aún yacía en su mullida cama y temblaba de pies a cabeza empapado en sudor. Miró el reloj en la muñeca de Camus, eran las cuatro de la mañana. Al otro lado Afro se revolvía perezoso entre sueños.

El italiano se levantó y se dirigió donde su amigo, solo para cerciorarse de que todo estaba bien. Una vez allí, comenzó a sacudirlo de los hombros.

-Oye... déjame... quiero verte completa -murmuró Afro entre risitas- no hagas eso... me dan cosquillas...

-Pesce... pesce... déjate de idioteces -dijo Angello, aumentando las sacudidas.

-Yo... ya -Afro abrió solamente un ojo y empujó a Angello para que lo dejara en paz- arruinaste... mi... hermoso sueño… ¿qué diablo te picó?

-Eres un pez descarado... mírate… que vergüenza contigo... si ensucias el edredón... me lo pagas

-Púdrete -susurró el pez arropándose y dándole la espalda al cangrejo.

Angello suspiró, Afro era el mismo de siempre.

Todo fue, solo un mal sueño.


Estocolmo, Suecia

-Good morgon, señor Rosenträdgard

-¿Qué hace aquí James?... le dije que no quería verlo en mi casa

El estadounidense se sentó despreocupadamente en el lujoso sofá de cuero, el cual se mantenía en un rincón del estudio de la señorial mansión Rosenträdgard.

-Para ser noble... recibe de muy mala gana a sus invitados... eso es muy mal visto

-No sea estúpido James -el nonagenario se volvió en su silla de ruedas para dejar al rubio frente a él- los de Deucalión nunca serán mis invitados

-Le recuerdo que nos debe lealtad...

El anciano comenzó a temblar de la ira y al hablar su voz se sintió mas ronca. -LEALTAD... ¿CUAL LEALTAD?... ustedes nunca cumplieron su parte del trato

James abandonó la sonrisa de autosuficiencia que mantuvo hasta ese momento -todo lleva su tiempo... señor Rosenträdgard

-¿TIEMPO?... han pasado quince años y no solo, nunca vengaron la deshonra de mi familia... sino que enfilaron a Katriana con ustedes y ahora no sé nada de ella -el viejo sueco bebió dos tragos de agua para enfriarse la cabeza y cerró los ojos, meditando lo que iba a decir.

-Cuando Shion de Aries y Amadeo de Piscis, vinieron a informarme que Krist agonizaba, me di cuenta de que los culpables no serian castigados nunca, Shion es demasiado blando...

-El tipo es brillante...

-Eso no me importa -el anciano comenzó a toser por gritar- no tiene las agallas para una venganza o un castigo... es un idiota jugando de sabio -el viejo bebió mas agua y al levantar el vaso, el pulso le temblaba mucho- accedí a enviar a Krist a Grecia, porque pensé que con eso algún día sería digno de mi herencia... sabe James, Krist es mi único varón, su maldita sangre venenosa se llevó a la esposa que más quise... él no me importa, pero mantener mi estirpe si

-¿Y en qué le afecta que a su hijo lo hayan...?

-Que lo hayan violado... eso es lo de menos... pero las secuelas lo dejaron estéril... mi linaje se romperá James... y al menos quiero cobrarme eso... quiero a Shion de Aries muerto y en un ataúd... de lo contrario no habrá mas dinero

-Pues eso es una amenaza muy perturbadora... no querrá cumplirla…

-Pruébeme

James suspiró cansado y recompuso una mueca de prepotencia -por cierto me pareció escuchar que no sabe nada de su hija

El sueco no respondió, pero su mirada lo decía todo.

-El motivo de mi visita es conocer el paradero de Kalia...

-Se llama Katriana...

-Como sea... ella desapareció y se llevó consigo una de las armas que poseíamos para llevar a cabo nuestros planes... el escudo de la Medusa... supongo que comprenderá que esto ha sido... muy... muy desafortunado

-No sé dónde se encuentra -el anciano bufó furioso- y si algo le sucede... les haré pagar caro...

-Lamento que no pueda ayudarnos Klaus -el estadounidense se levantó de donde estaba y recompuso su ajuar, acomodando el nudillo de la corbata- si sabe algo es necesario que nos contacte... esta afrenta de Kalia... le puede costar la vida


Región de la Toscana, Italia

La mañana en que los excaballeros dorados partirían al Santuario, al fin había llegado. Al amanecer, una de las mucamas, escuchó los gritos desde el ático y bajó la escalera liberándolos de su confinamiento. Por otro lado, los dioses fueron condescendientes con ellos y les regalaban una jornada que parecía, iba a acabar sin lluvia.

Las maletas se acumulaban en el porche y los muchachos desayunaban entre charla y deliciosos panes y pasteles, Genoveva se había lucido con el desayuno, era su despedida.

-¿Cuándo sucedió eso Saga? -preguntó Milo, poniéndole mantequilla a su cuarto mollete.

-Después del terremoto... algunos fueron al Inframundo para ayudar a encerrar a los titanes... la chica... Dhorte, estaba entre el grupo y resultó herida de muerte... todo bajo muy extrañas circunstancias

-Yo la recuerdo... muy alta... aunque demasiado corpulenta para mi gusto... esa chica era como para Aldaberán -rió Shura.

-Yo no me hubiera molestado...

-Eres un donjuan toro -la mayoría comenzaron a reír y continuaron hablando, hasta que la voz grave de Angello los interrumpió.

-¿Qué clase de herida tenía? –murmuró muy serio.

-Un tajo en el vientre... según dijo el maestro Dhoko, no había mucho que hacer -contestó Aioros, el italiano palideció y perdió el apetito, las imágenes de su pesadilla reaparecieron claramente en su cabeza.

El tema de la muerte de la amazona se quedó allí, pero dio pie para que entre la mayoría, comenzaran un minucioso sondeo acerca de los atributos físicos de las guerreras del Santuario.

-Anaya tiene un bello trasero -observó Aldaberán con un trozo de tocino en la boca.

-Con Anaya no te metas toro –rezongó Milo con una risilla. Camus negó con la cabeza.

-Kalia... muy esbelta... bellísima figura -dijo Kanon convencido.

-Demasiado delgada -observó Afro- no es mi tipo...

-A ver... ¿y cuál es de tu tipo pez?

El peliceleste bajó la voz acongojado para contestarle al gemelo menor -bueno... la... la italiana...

-¿Cuál?

-La Cobra... me parece linda -los demás comenzaron a reírse- olviden que lo dije

Los silbidos y aplausos no se dejaron esperar -¿linda?- acotó Shura entre risas –en ese caso no la llamaría precisamente linda...

-Ya cabra déjalo así -contestó acongojado el de piscis.

-Para su información, Shura las prefiere rubias -canturreó Aioria con malicia.

-Y el gato pelirrojas...

Mu no pudo evitar reírse y estuvo a punto de atragantarse con un pedacito de pastel de naranja, de no ser porque Shaka lo recompone a punta de palmadas en la espalda, lo que causó las risas en los demás... en todos excepto en uno.

-Hey Angello -el aludido se respingó al sentir que un trozo de pan le daba en la frente- es el día... recuerda que hoy nos vamos... así que despierta

-Cállate Kanon... déjame en paz

-Bueno, no olvides que hay que colocar el accesorio a la motocicleta para que Camus vaya cómodo y seguro como bebé

Camus bufó y le dio un sorbo largo a su café, mientras Angello le restaba importancia al asunto, haciendo un ademán de fastidio con la mano. Aphrodite miró por encima de su taza de humeante chocolate, la actitud distante de su amigo.

Angello podía ser malhumorado, chabacano y grosero, pero nunca melancólico. Algo le pasaba y lo iba a averiguar.


Santuario de Atena

-Hola... ¿qué haces?

June se volvió de repente hacia la persona que se sentaba a su lado en la escalinata. Se encontraba muy cerca de la entrada a la décima casa. La amazona rubia, garabateaba con bríos en una libreta de dibujo. Para esa hora del día se encontraba en su descanso y quiso dibujar unas líneas, antes de reincorporarse a las labores de búsqueda de los fugitivos.

-Solo garabateaba -contestó secamente.

Shun se acercó para ver el dibujo y reconoció en los trazos, las inconfundibles formas de unos ojos almendrados. Una mirada profunda coronada con un par de espesas y anguladas cejas oscuras... de iris verde esmeralda... muy perturbadora. La misma mirada, se repetía en toda el área de la página, por medio de incontables bocetos.

-Oye... no espíes mis dibujos

Shun enarcó las cejas -antes me retratabas a mi

June se sonrojó detrás de la máscara. Ese detalle de que ella no se había retirado la máscara ante su presencia, no pasó desapercibido para él.

-Es solo una tontería Shun... no le des mas importancia de la que merece

-Escuché por allí que el gran Maestro te envió a averiguar del estado de salud de los dorados que estaban en Tíbet...

-Es cierto

Shun miró a su alrededor. Realmente trataba de forzar a su memoria, para recordar dónde había visto esa mirada antes.

Y lo recordó.

-¿Shura de Capricornio era uno de ellos?

June asintió en silencio y cerró de golpe la libreta.

-Ya veo -dijo Shun con un suspiro- he escuchado que es un hombre noble y un guerrero magnífico... me alegra que...

-Ya lo dijiste Shun... es un hombre... no un niño

-¿Qué insinúas?

-Que tu pretexto de estar destinado a Perséfone es la excusa más estúpida que he escuchado en mi vida... ¿por qué no has ido por ella?... la verdad, hubiera preferido que me dijeras que no me amabas -June se puso de pie- disculpa... pero mi descanso terminó... tengo que asistir a Anaya en la búsqueda de Algor... hasta luego

Shun se quedó de piedra, mientras la miraba correr hasta el Templo Principal. En ese momento, Hyoga subía por la escalinata y al llegar donde estaba el peliverde, se quedó frente a él, rascándose la cabeza -vaya Shun... eso sí que dolió

El peliverde miró hacia abajo y asintió.

-Hyoga -Shun soltó una bocanada de aire- creo que estoy en un lío


Despidiéndose de la Toscana

-Espero poder tenerlos pronto de nuevo... los extrañaré mucho pequeños…

Con estas palabras y un torrente de lágrimas, la vieja ama de llaves de la Hacienda Di Mare, despidió a los doce jóvenes que habían llenado de alegría la vieja casona por tres días. Con pesar, les besaba en ambas mejillas y los menos ariscos, correspondían el cariño con abrazos y uno que otro beso galante, que lograba sonrojar las marchitas facciones de la señora.

-Nos atendió de las mil maravillas señora Genoveva -Kanon miró de reojo al cangrejo malhumorado- y si nuestro dulce Angello quiere invitarnos de nuevo... gustosos volveremos

-Ha sido un placer -la anciana se limpiaba las lágrimas con el delantal- espero que vuelvan pronto... la casa se quedara muy silenciosa sin ustedes

-Gracias -susurró Shura dándole un fuerte abrazo- creo que ha logrado que me engorde varios kilos... cocina usted delicioso...

-Ya, ya… en verano volverán -dijo fastidiado Angello- ya verás que es difícil quitárselos de encima... mucho menos si los alimentas de esa forma

-GENOVEVA -dijo Milo lanzándose dramáticamente a los brazos de la italiana, Angello entornó los ojos- no sabe cómo agradezco sus remedios contra la neumonía... y sus panes... por supuesto

-Namasté -se despidió Shaka con una reverencia. Mu, por su parte, agradeció las atenciones con un abrazo.

-Gracias por la paciencia –le susurró Saga, junto con un beso.

-Danke -dijo Afro con una reverencia, eso de los abrazos no se le daba bien.

-Merci... madame Genoveva -Camus besó la mano de la anciana y Angello lo tomó del brazo para arrastrarlo consigo

Aldaberán y Aioros, los ayudantes de cocina de la señora, estuvieron a punto de romper el llanto al despedirse. Aioria, por su parte logró que le diera algo de merienda para el camino.

-Ya... ya tenemos que largarnos - después de empujar a sus compañeros fuera de la casa, el orgulloso cangrejo se devolvió, alegando un olvido y abrazó con todo cariño a la anciana, propinándole un sonoro beso en la frente.

-Gracias... te voy a extrañar mucho... y no te preocupes por ellos, estarán de vuelta muy pronto...


Zona central de Lucarelli

Kanon, Angello y Camus, lograron poner a funcionar la vieja Guzzi y pensaban volver con ella al Santuario, le gustara o no a Camus. Fue por eso que se despidieron desde la entrada de la hacienda Di Mare. El resto de los chicos, debían encontrar una solución para transportarse y no les quedó otra opción, que viajar en autobús hasta el centro del pueblo, donde por fin se separaron, para buscar cada cual con los suyos, una forma de llegar a Atenas.


-Creo que es hora -le dijo Mu a Shaka mirando con pesar hacia el suelo.

-Es una lástima que -Shaka apoyó su mano en el hombro del lemuriano- este viaje no lo hubiéramos compartido

-Verás que tendremos otra oportunidad Shaka

-Prometo llevarte a Nueva Delhi... muy pronto

Mu sonrió tímidamente y asintió, pero no quiso reprimir su deseo de abrazar al rubio y apretándolo con sus brazos, se despidió por fin, esperando verlo de nuevo, en su hogar.


Casa de cambio, un rato después

-Pero ustedes dicen que cambian cualquier tipo de moneda

-Entiéndame señor... el Tíbet no es reconocida como una nación... su moneda es prohibida

Shura se pasó la mano por la cara -o sea que este puñado de dinero no nos sirve para un carajo- el hombrecillo de la ventanilla, dio un paso hacia atrás asustado, al ver al hombre mirarlo casi con odio.

-Se...señor... comprenda... no puedo ayudarle.


Aioria y Mu esperaban fuera de la oficina de cambio a Shura, mientras cuidaban el equipaje propio y el que se ofrecieron a llevar de los demás, seguros de que viajarían en avión -en cuanto la cabra salga con el dinero, pagaré un camión para que se lleve todo esto ¿calculaste cuántos euros eran?

-Unos 3200

-Uff -sonrió Aioria- volveremos como reyes... pido ventana

Mu rió complacido, hasta que vio la cara que Shura traía al salir de la oficina.

-¿Pasó algo malo Shura? -preguntó el lemuriano preocupado.

Shura no contestó a la pregunta y se limitó a dar una palmadita en el hombro a Aioria -gato- dijo sin mirarle -pon tu mejor cara de súplica... nos toca pedir un aventón...


Saga, Milo y Aphrodite, habían caminado algunos kilómetros, enfrascados en una tremenda discusión que parecía no iba a llegar a nada. Cuando doblaron en la esquina de un mercado, se toparon de frente con una fila de improvisados taxistas, que ofrecían servicio de transporte en sus vehículos particulares, a cambio de una módica suma de dinero.

-Al pueblo por quince -repetía un hombre de facciones arábigas, mientras le daba largas bocanadas a un cigarro.

-Oye Saga... deja de ignorarnos... me niego a caminar más ¿qué piensas hacer?

Saga se volvió de repente, deteniendo la marcha de sus compañeros de viaje -valemos 600 euros... o sea cinco días de comida barata y hoteluchos para dormir... no nos alcanza para otra cosa... nada, cero

-¿Necesitan ir mas lejos? -insistió el moreno, frente al cual se habían detenido a discutir- negociemos un buen precio... good price... goede beloning... ¿alemán?... ¿suizos?... ¿gringos?... ¿brasilero?... Kaka, Ronaldo, Pelé

-Sabes que tenemos que llegar a tiempo -dijo Afro, mirando el reloj en su muñeca derecha- eres el líder del grupo -Aphrodite se comenzó a limpiar las uñas, tratando de verse indiferente -deberías saber qué hacer... inventa algo... hemos perdido dos horas en nada

Deutch... buen reloj... good clock

Saga sabía por donde iba el berrinche del peliceleste. Durante las dos semanas anteriores, Afro había logrado afianzar el liderazgo de su grupo y desgraciadamente para él, Shion decidió que Saga ocuparía su lugar. Ignorando la actitud infantil de Aphrodite, el mayor decidió hablar con autoridad- ¿crees que soy tonto?... estamos a 1500 kilómetros de distancia y hay dos trayectos por mar, eso sin contar el camino desde Atenas hasta Rodorio… nunca viajo sin saber adónde voy

Reloj suizo... lindo reloj

-¿Tú qué opinas acerca de la evidente falta de decisión de nuestro líder, Milo? -el aludido miró a Afro con preocupación, no le hacía gracia que retara tan descaradamente a Saga. Conocía el carácter intolerante del gemelo y temía que simplemente ahorcara al pez para callarlo.

-Creo que deberíamos ponernos de acuerdo todos Afro –observó el escorpión angustiado.

-Bah... váyanse los dos al demonio -rezongó el peliceleste al no sentirse apoyado por Milo y girando altivo sobre sus talones, emprendió la caminata, sin que le importara dejarlos atrás.

Good clock... caro caro

Saga bufó enojado, sin embargo, al dejar de oír sarcasmos de Afro, pudo escuchar con claridad su alrededor y sonrió -hey Krist -llamó casi con cariño al peliceleste. Milo observó la malignidad en el rostro del gemelo y un escalofrío le recorrió la espina- ¿por qué tanto aleteo?... ven acá

-Oh... ¿así que al fin vas a aceptar que necesitas de mi?

Saga sonrió comedido -he de reconocer que sin tu valiosa ayuda, no podremos salir adelante...

Afro sonrió con triunfo y se cruzó de brazos altanero -¿y que quieres?

Saga habló con suavidad, pero con ironía.

-Ok, ya que estás tan amable… dame tu reloj...


Fuera de la Mansión Rosenträdgard

-¿Cómo te fue?

-Como crees -en la parte trasera de una lujosa limousine, James llenaba la mitad de un vaso de whisky y bebió un trago antes de continuar hablando- el viejo no soltó nada -la mujer de cabello plateado, quien se encontraba al lado del rubio, ordenó con un gesto al chofer que se moviera.

-El viejo sabe dónde esta ella

-No creo...

-James... James -canturreó con tono sensual, el cual parecía natural en ella- los humanos son de mente débil, fáciles de leer y manipular... por eso para mi en este momento, es muy sencillo darme cuenta que lo que menos te importa, es encontrar el escudo de la Medusa...

El rubio se quedó paralizado, con el vaso en los labios -no... no sé a qué te refieres

La mujer dejó escapar una risita suave -te mueres por saber de ella... la amazona... la niña de Rosenträdgard

El rubio comenzó a ponerse muy nervioso y era evidente. De repente, la mujer se volvió de forma violenta y lo aprisionó al asiento, sosteniéndole los hombros con unas grandes garras negras.

-Encuentra ese escudo James... si no quieres tener que negociar directamente con él...

-No... yo... mira...

-Recuerda también... que faltan las armaduras... el señor quiere a los Devastadores listos

Así como de repente la tenía encima, así desapareció. El rubio temblaba de pies a cabeza y su mente se nubló por un momento. Una vez logró recomponerse lo suficiente, tomó el celular y marcó.

-¿Faure?

-Qui

-Estamos en problemas... Kalia desapareció con el escudo... ¿tienes listas las armaduras?

-Oui... estamos haciendo las últimas pruebas

-Si no encontramos el escudo ella acabará con nosotros...

-¿Ella?

James suspiró, la sola mención de ese nombre le revolvía el estómago.

-Até... Faure... Até vino a amenazarnos


Continuará

*Esta es la niña horrorosa de "El exorcista"

Uy... ya capitulo 22... bueno y yo que pensaba hacer cinco nada más. Agradezco muchísimo las muestras de cariño que me envían por medio de sus reviews. De verdad me escriben cosas muy bonitas que me alientan a continuar.

Lamento no haber podido contestar todo, pero aprovecho pequeños espacios de tiempo para escribir y cada capítulo se está haciendo muy largo, jejejeje, gracias por la paciencia, pero si les digo que leo cada palabra que me envían y que me hacen sentir muy bien y con ganas de continuar.

Gracias a MaryYuet, PrincessVirgo (no te angusties por Mu, él es una pieza clave de la trama), Artemiss90, Pixys (agradezco que te gustara y bueno el alcohol pone estúpida a la gente... que lo diga yo, jejejejeje), kenandailard, gracias por estar allí teniéndome paciencia, bueno, definitivamente el ambiente se aligeró con todos juntos, tenían que hermanarse, si no no lo van a lograr con lo que se les viene, así que estos capítulos fueron un poco más cómicos. Angello todavía está ambivalente, es difícil que una persona cambie así no más y espero que no solo lo veas en él, sino que lo notes en los otros, todos hacen su mejor esfuerzo, aunque a veces se equivocan y bueno como dicen por allí, uno se desquita con la persona que más quiere.

Diana, todos tienen su lado cruel... son caballeros dorados, guerreros al fin y al cabo, así que de una u otra forma van a demostrarlo y si, al pobre Hyoga le tocó aguantarle la broma a Camus.

KarliCm, te quedo debiendo la regañada de Shion, pero ya vendrá.

Mariana Elías, andromedaaiorossayita y Kaito... gracias por su fidelidad, por sus bellos comentarios y por continuar allí leyendo esta locura.

Muchos... muchos abrazos a todos, Shakary