Nota obligatoria: Los personajes de Saint Seiya son obra de Masami Kurumada, yo nada más me dedico a escribir sobre ellos sin obtener nada a cambio más que mucha satisfacción personal y entretenimiento saludable.
Advertencia: El bello Shion, lo hizo de nuevo. Así que puso a estos encantadores muchachos en aprietos otra vez. Durante algunos capítulos, los doraditos intentarán volver al Santuario en una pieza, eso implica que tendrán que recurrir a tácticas poco honorables. Debido a lo anterior advierto, en caso de que este fic sea accedido por menores de edad.
De asesinos a caballeros: historia de renacimiento y redención
Camino a Casa. I Parte
Norte de Alemania
-¿Cuándo habló ella contigo? O quiero decir... ¿cuándo te amenazó?
-Hace tan solo unos minutos... necesito que tengas listas las armaduras... ¿qué hay de los muchachos?
-Están los doce... las están usando... no te preocupes... te oyes demasiado nervioso, James -Vincent Faure, escuchaba las cuitas de James Parvatti, desde su cómoda silla de cuero en el estudio que le correspondía como cabeza de Deucalión en Alemania. El francés, era un hombre falto de emociones, frío y calculador, cuyo nivel de compasión, era comparable con el de un cuchillo en manos de un asesino en serie.
-Shion se llevara una sorpresa
-Este es el momento para la siguiente parte del plan -Faure, bebió un trago de café.
-No entiendo a qué te refieres... deja de hablarme en clave
-¿Estás en la limusine negra?
-Si...
-Revisa el compartimiento que tienes enfrente...
-Listo... ¿de qué se trata esto Faure?... parece un GPS
-Es un monitor donde puedes encontrar su ubicación exacta... será imposible que se escondan de nosotros
-No me digas que les pusiste un localizador a cada uno...
-No exactamente, pero fue más fácil de lo que crees... por ahora quiero probar el dispositivo de sonido en el que trabajaba Mori
-¿Qué hay de Camus?... él puede ser uno de los compañeros del chico que lleva el dispositivo
-No hablaré de eso contigo, no te incumbe
-Bien... bien... pero mantén el horizonte... ¿de acuerdo?
-¿Insinúas que voy a titubear porque Camus es uno de ellos? -el francés rió abiertamente, imaginándose la situación- no me menosprecies Parvatti...
-Ya, ya era un decir... a veces me asusta lo frío que eres
-Está en los genes Faure
-Bien, hazlo... de una vez entonces
Rávena, Italia
-Shaka… Shaka… apresúrate ¿dónde diablo se metió?
-Allí viene… como siempre, a su ritmo –dijo Aldebarán con una mueca- hey amigo… apresúrate, no tenemos todo el día… recuerda que estamos en una competencia
-¿Competencia?
-Si Shaka –Aioros rió al darse cuenta de lo particular que era el rubio- si llegamos de últimos nos bloquean por un año… ¿ya no lo recuerdas?
Shaka entornó los ojos al recordar que en el momento en que Shion dio las indicaciones de esta prueba, tenia toda su atención puesta en otra parte. Específicamente miraba embelesado como el color del cabello de Mu, era el resultado de la combinación de muchas tonalidades distintas, las cuales se notaban solo con una fuente de luz blanca, como la del Sol. Azul, rosa, morado, incluso tenía intercaladas algunas hebras rojas y blancas.
¿Te gusta? –dijo Mu al descubrir que lo miraba. Él asintió avergonzado y su sorpresa fue mayor, cuando al despedirse, el lemuriano le entregó un mechón trenzado de aquel hermoso cabello, dentro de la cajita de plata que usaba para llevar el té verde en sus viajes.
-Realmente no lo recordaba… disculpen mi descuido -se excusó Shaka haciendo una sutil reverencia.
-Últimamente estás más fuera de órbita de lo normal –observó Aldaberán, pasándole el brazo por los hombros- vamos muchachos, que me muero de hambre
Shaka estaba distraído, de eso no había duda, sin embargo no sabía por qué. Por alguna razón que no conocía, guardó aquella cajita de plata en la bolsa de su camisa y le dio dos palmaditas, como si quisiera tenerla cerca de su corazón.
Estambul, Turquía
-Gracias por no decirle nada a James
-Solo busca un lugar para estar a salvo Katriana, no quiero que algo te suceda... te enviaré dinero, a la cuenta de siempre... ¿qué harás ahora?
-Iré por Krist
-Déjalo…no regreses más a ese lugar...
-Es mi hermano
El anciano gruñó al otro lado de la línea y prefirió no seguir discutiendo ese tema particular -solo cuídate… por favor
-Te quiero pa... estaré en contacto -la peliceleste lanzó un besó, antes de cortar la llamada. Algor la miraba estático, con severidad, sentado en el borde de su cama, mientras ella giraba su cuerpo sobre las sábanas de la cama de al lado. De pronto, Kalia se percató de la mirada sobre ella y se incorporó con gracia para tener a Algor de frente -seguramente pensarás que soy de lo peor
-Eres una traidora
Después de escapar del Santuario, ambos plateados huyeron a Turquía. Vestidos como dicta la ley islámica y haciéndose pasar por una pareja de recién casados, se hospedaron en un pequeño hotel en las afueras de Estambul. Turquía era uno de los pocos territorios no controlados por Deucalión, ya que su último mecenas turco, fue acribillado por un competidor un par de meses atrás, debido a una rencilla territorial en el centro de Estambul.
Kalia suspiró y sonrió con tristeza -pensé que al ayudar a Deucalión, el Santuario de Atena llegaría a ser un mejor lugar- él enarcó una ceja -durante la época del falso Patriarca, el Recinto Sagrado se llenó de ladrones, pervertidos y mercenarios...
-¿Qué es Deucalión?
Una organización constituida en todo el orbe, cuyo único objetivo es instaurar un nuevo orden mundial... eliminando las fronteras para unir a los países en grandes áreas territoriales a conveniencia. Deucalión sería la cabeza de esa confederación de países, evitando así, el establecimiento de dictaduras o regímenes totalitarios alrededor del planeta
-Me parece una tontería… cada país perderá su identidad
Kalia miró hacia arriba, escogiendo las palabras –se podrían controlar los abusos de poder… las relaciones comerciales se fortalecerán y sería mucho más fácil distribuir los bienes equitativamente
-Un todo controlado por una sola organización… sin duda daría pie a una tiranía
-No necesariamente… estoy hablando de una confederación
-No me convence esa distribución del poder -Algor miró directamente a Kalia con el ceño fruncido- y finalmente ¿qué tengo que ver yo con todo eso?
Ella inhaló para continuar la conversación, intimidada por la severidad que Algor le demostraba -bien- dijo sentándose en el borde de su cama, mientras abrazaba una almohada -creo que mereces saber qué hay detrás de todo...
Camino a Pescara, costa este de Italia
-Es maravillosa Angello -exclamó Kanon, alzando la voz para que se escuchara en medio del sonido del motor.
-Mi familia era adicta a acumular cosas, cosas buenas… es lógico que te agrade
-Conducirla es increíble… Camus ¿qué te parece?
El aludido gruñó enojado –este espacio es demasiado incómodo, sobre todo si tengo que compartirlo con el equipaje
-No te quejes... yo tengo que ir pegado a Kanon
-Cuando lleguemos a Pescara, buscaremos un lugar para comer y un hotel para pasar la noche. Mañana seguiremos bordeando la costa...
-Tal vez podamos quedarnos en la playa... recuerda que empaqué una tienda de acampar...
-Entre otras cosas... que tengo que llevar en medio de las piernas -dijo Camus con los dientes pegados.
-Excelente idea cangrejo... así ahorraremos algo de dinero
-Dinero que no tenemos, por cierto...
Camus, Angello y Kanon, decidieron viajar bordeando la costa este de Italia. Pensaban llegar a Bari y cruzar en un ferry que los llevaría al puerto de Kerkira y en cuestión de dos días, estarían en sus respectivos templos, disfrutando de un par de jornadas de descanso, antes de que llegara el resto de la Orden Dorada.
-Les soy honesto -decía Kanon con una sonrisa, disfrutando realmente del viaje- pensé que esto iba a ser más incómodo... pero es realmente agradable
-Lo dices porque tú no vas en el side car...
-Oh vamos franchute, no debe ser tan malo...
-Los próximos doscientos kilómetros los conduzco yo -advirtió Camus con un gesto de enfado.
-Tú no sabes conducir... aún recuerdo el desastre en Paris. Camus sacó de su billetera una licencia para motocicleta.
-Excuse moi, monsieur Death Mask... pero te recuerdo que quien conducía eras tú
-Tu eras el copiloto... y no me llames así... ya no me gusta
-¿Tienes licencia para motocicleta Camus? -preguntó Kanon al francés.
-En Siberia tienes que saber moverte en motocicleta... por supuesto que tengo licencia... lo siento Angello... pero esta vez te gané
-¿Y qué fue lo que pasó en Parìs? -preguntó Kanon con curiosidad- recuerden que ahora estamos en el mismo bando... tengo que saber qué clase de truhanes son ustedes...
-Bien... de acuerdo -Angello miró hacia arriba, como si quisiera recordar- todo comenzó, cuando a este snob congelado se le ocurrió alquilar un auto...
Estambul, Turquía
Kalia suspiró y se levantó de la cama. Con calma, buscó en el celular la lista de música y subió el volumen para que nadie afuera pudiera escuchar la conversación. Algor, mientras tanto, la seguía con la mirada, hasta que las notas de una antigua balada, comenzaron a sonar.
Young girl, get out of my mind
My love for you is way out of line
Better run, girl
You're much too young, girl
–Básicamente el escudo de la Medusa es la llave para liberarla a ella… a la madre… necesitan tu armadura y en cuanto la tengan… todo comenzará…
Algor, miró hacia el suelo, sabía que lo que Kalia le iba a decir, no sería fácil de asimilar.
-A Egipto viajé oficialmente para vigilar a los dorados y extraoficialmente a cumplir con una misión especial ordenada por un cabecilla de Deucalión, James Parvatti… mi tarea era asesinar a Saga.
-Estás loca... ¿tú contra Saga?
-Hace muchos años, el primer objetivo a vista de Deucalión, fue terminar con cualquier señal de tiranía en el planeta… y se eliminaron muchos focos de poder. Sin embargo, toda la perspectiva cambió, cuando se enteraron de que existían Órdenes Divinas gobernadas por dioses y que además las diferencias entre ellos, habían desencadenado las peores catástrofes documentadas del planeta.
Durante años, se montó un seguimiento minucioso de los movimientos de estas órdenes y los de Deucalión se dieron cuenta de que se enfrentaban a guerreros que no podrían vencer con armas comunes…
-Por eso buscaron "ayuda divina"
-Exacto… el que existieran humanos dotados de tan sobrenatural poder, es un riesgo militar y político que Deucalión no puede permitir y la mejor prueba de ello, fue el asesinato y usurpación de Shion por parte de Saga de Géminis y la manipulación de Poseidón, cuando Kanon era el Dragón Marino. Ambos tuvieron la posibilidad real de apoderarse del planeta… sin que existiera ejército humano capaz de detenerlos
Algor empalideció sin interrumpir. Realmente no conocía esos detalles de la historia de Saga y Kanon.
-Comprenderás Algor –continuó Kalia- que los primeros objetivos eran los gemelos Vangelis… sin embargo, había un interés particular en la cabeza de Saga que yo no me podía explicar.
-Cuéntame
Kalia suspiró para continuar, para Algor fue fácil notar que ella no se sentía cómoda hablando de eso –debido a diferentes circunstancias, empecé a investigar por mi cuenta y descubrí que quien reclamaba esa muerte, era quien obligó, en su momento, las acciones de Saga contra la Orden de Atena
Beneath your perfume and make-up
You're just a baby in disguise
And though you know
That it's wrong to be
Alone with me
That come on look is in your eyes
-No te entiendo… ¿entonces Saga no era el culpable?
-Saga fue víctima de posesión… y solo un ente muy poderoso podría ser capaz de controlar la mente de alguien como él; una divinidad –Algor abrió los ojos sin poder creerlo- desgraciadamente… descubrí que el causante de la locura de Saga, era aquel a quien yo obedecía… el dios Ares
-Kalia… juraste lealtad a Atena… ¿cómo pudiste?
-Estaba convencida de que Deucalión era la solución a las desgracias del mundo de los hombres –contestó ella de golpe, aún firme en sus creencias- cuando encontré pruebas de lo contrario… cometí el error más grande de mi vida involucrando a Dhorte… por eso... ella ahora no está
-¿Qué tanto sabía ella?
-Mucho… de hecho me ayudó a encontrar una reliquia muy poderosa que nos permitiría encerrar a la diosa Até, quien intervenía a favor de Deucalión delante del inflexible dios de la guerra violenta.
A pesar de la aparente fuerza de voluntad de la amazona, tuvo que hacer una pausa para poder disimular el llanto que estaba a punto de salir. Sin poder contenerse más, se levantó y caminó hacia el otro lado de la habitación, para alejarse de la mirada inquisitiva del caballero.
-Cuando se dieron cuenta de que yo andaba indagando más de lo que debía… enviaron a una asesina para que me interceptara en Egipto… una Ker –ella comenzó a llorar en silencio, cubriéndose el rostro con una mano- para cuando volví al Santuario… ya Dhorte estaba muerta… y tú eras el asesino…
Algor bajó la mirada apenado por el dolor evidente en la muchacha –lo siento… mucho
Kalia se limpió bruscamente las lágrimas –esta que tienes aquí, es solo una niña tonta que amó demasiado y se equivocó aún más… no tienes que disculparte
Get out of here
Before I have the time
To change my mind
'Cause I'm afraid we'll go too far
Algor se mantuvo estático y pasó saliva antes de preguntar -¿a quién amaste demasiado?
–James Parvatti y yo… -Kalia suspiró cansada y acongojada- olvídalo –dijo acomodando uno de sus mechones celestes detrás de la oreja…
Algor decidió guardar silencio, porque sabía que no existía teorema más complejo, que el corazón de una mujer.
Zona central de Lucarelli
-¡Cambiaste mi TAG Heuer Grand Carrera*... por un YUGO!
-Si –contestó Saga sin mirar a quien le reclamaba, mientras examinaba el pequeño auto rojo. Afro estaba furioso y a punto de usar la lata del auto como arma contra el gemelo, o contra el primero que se le atravesara- no lo golpees... lo vas a abollar
-Diablo contigo Saga -reclamó Afro dándole una patada a una llanta.
-Afro -susurró Milo.
-QUÉ...
-El auto esta en perfectas condiciones... nos ayudará a volver -Milo rió escudándose con las manos, para protegerse de cualquier agresión de parte del iracundo peliceleste- estaremos en el Santuario antes de lo que crees
-Milo... ¿sabes algo de autos? -le interrogó Afro furioso.
-Lo básico -Milo comenzó a señalar con el índice, haciendo que el otro enrojeciera de la cólera- cuatro llantas... ventanas... ésta de enfrente... la grande
-Parabrisas -murmuró Saga.
-Escobillas... ¿así se llaman verdad? -Saga asintió- volante... espejos y en este caso dos puertas... ¿ves? si sé de autos -Saga se mantenía recostado al Yugo, con los brazos cruzados, dejando entrever una risilla de burla, mientras Milo le daba una lección de mecánica a Afro.
El de escorpión le dio unas palmaditas en el hombro al sueco, quien de inmediato abrió una de las puertas del auto, de modo que Milo quedara al otro lado; estaba usándola para delimitar su espacio personal, rompiendo por completo el contacto con sus compañeros.
-Este Yugo... el Yugo GV... es el peor auto de la historia y ¿sabes por qué?
-No...
-Es inestable... sin potencia y en general una trampa mortal... ¿suficiente?
-Pero no me lo parece... se ve bien
-UY CÁLLATE -el sueco tiró un portazo y se dio media vuelta para irse, dando grandes zancadas.
Saga abrió la puerta del auto y ocupó el asiento del conductor -sube- le ordenó a Milo, quien obedeció sin chistar.
-Te pasaste Saga -dijo Milo, al ver a su amigo peliceleste alejarse furioso- de verdad le gustaba ese reloj
El gemelo encendió el auto y al escuchar el accidentado rugido, sonrió.
-Bueno, al menos el dichoso reloj servirá para algo mas que presumirlo... ahora nos llevará a casa
-¿Y Afro qué?... está furioso como nunca lo había visto
-Déjalo... ya se le pasará...
A cien metros de donde Afro le gritaba a Saga, un marroquí estaba muy contento después de haber hecho el negocio de su vida. El destino quiso que se topara con tres extranjeros idiotas, que le canjearon la chatarra que usaba como taxi, por un reloj que costaba una fortuna... los turistas suelen ser tan excéntricos -pensó con una sonrisa.
Y es que el Yugo que se llevaron los gringos, solo servía para refacciones, ya que del auto original, no quedaba mas que la carrocería.
Caminando presuroso, guardó el valiosísimo reloj en su chaqueta y se dirigió a la casa de cambio mas cercana. Sin embargo, para su mala fortuna, los trillizos gringos, llamaron demasiado la atención de unos conocidos asaltantes de la zona y al realizarse la inusual transacción, los tipos decidieron que ellos serían los que vendieran ese Tag Hauer en el mercado negro, les darían mucho dinero por él. Después de seguirlo por un rato, tres sujetos, interceptaron al marroquí en un callejón solitario y lo obligaron a entregarles el reloj, a punta de golpes.
-Hermoso- susurró uno de los rufianes, colocando el reloj en su propia muñeca para presumirlo. Cuando el marroquí estaba tan golpeado que no representaba un problema para ellos, los tipos se juntaron satisfechos a admirar el precioso botín que habían conseguido.
-Tiene un sonidito particular –comentó uno de ellos, dándole golpecitos con el índice en la carátula- seguramente es una alarma…
Dos segundos después, un ruido metálico, hizo retumbar las paredes del angosto callejón, rompiendo vidrios y alertando a todos los que estaban cerca. Una mujer que habitaba en el tercer piso, se asomó asustada por la ventana rota y no pudo reprimir el grito de terror.
Abajo en el pavimento, lo que quedaba de los cuerpos de tres personas, se encontraba desperdigado por todo el piso del callejón y en medio de la espantosa escena, un marroquí tembloroso, le daba infinitas gracias a Alá, por haberlo salvado de semejante peligro.
Aquellos gringos dementes, le habían cambiado su auto por una bomba.
Norte de Alemania
-¿Parvatti?
-Soy yo... ¿lo hiciste?
-Lista la detonación... nadie sobrevive a una onda de sonido con una frecuencia como esa
-Dijiste que ese era otro de los experimentos de Mori
-Por supuesto... el tipo es un genio, Mitsumasa fue un idiota al echarlo de las empresas Kiddo... sobre todo porque se trajo consigo los planos de las armaduras de acero con él...
-¿Cómo lo conseguiste?¿Podemos confiar en el?
-Cuando lo encontré era un pobre diablo... un genio anónimo que no se adaptaba a ningún empleo normal... fue cuestión de hacerle una oferta, que no pudiera rechazar... esta en deuda conmigo... y me debe mucho
-Excelente... gracias al descuido de Kiddo, ahora tenemos las mejores armas contra los caballeros dorados... espero que entiendas la premura de que esto funcione
-Ya te lo dije Parvatti... los prototipos de los Devastadores están listos
-Entonces... es hora de probarlos
Italia, cerca de San Marino
-No sé qué vamos a hacer... ha pasado mucho tiempo y avanzamos prácticamente nada... además este equipaje pesa como una culpa en la conciencia
Shura se detuvo enojado -te recuerdo Aioria, que si estamos cargando equipaje extra, es porque tú te ofreciste a llevarlo...
-Se supone que íbamos en avión... jamás me hubiera imaginado que el dinero no servía...
-Lo siento -dijo Mu, alcanzando a los otros, mientras arrastraba una maleta de Kanon, cuyas rueditas se habían desecho debido a las irregularidades del camino.
Aioria apretó los puños -debiste cambiar ese dinero en Tíbet, cuando estuvimos allá... ahora es solo peso muerto para nosotros...
-Lo lamento... pero no sabia que mi dinero no era dinero -se disculpó el lemuriano otra vez.
-Tal ves te sirva para hacer un collage -dijo Aioria tocando la nariz del lemuriano con el índice, provocando que Mu arrugara el ceño enojado.
-Déjame -se defendió el lemuriano, quitando de un sonoro manotazo al sonriente Aioria.
-Oye, primero me quiebras la nariz y ahora me vas a dejar sin muñeca... que carácter ese tuyo, carnerito
-Vale.. vale... nada vamos a hacer echándonos la culpa o burlándonos -Shura separó a los dos chicos y suspiró cansado- Luego se secó el sudor de la frente con el brazo. Con desgano, se quitó el sombrero que llevaba puesto y comenzó a abanicarse con el, mirando alrededor en busca de una forma para salir de allí- si seguimos como vamos, bordearemos Italia por la costa... en algún puerto cercano debe existir un transporte a Kerkira o Patras...
-Tengo mucha hambre -se quejó Aioria tomándose la barriga.
-¿Qué hiciste la merienda que te dio Genoveva? -preguntó Mu, con un dejo de malicia, ya que sospechaba cual iba a ser la respuesta.
-Me la comí... casi desde que salimos
-Eres un caso Aioria
-Ya chicos... calma -Shura comenzó a contar el dinero que traía en la billetera -treinta... cuarenta y cinco- el español suspiró resignado -nos alcanza para sobrevivir por un par de días… recuerden que tenemos que guardar dinero para el transporte por mar... a menos que quieran cruzar el golfo nadando -los menores negaron con la cabeza- toma- Shura le entregó a Mu, un billete de veinte euros- compra bebida, pan y fiambre... nos quedaremos aquí a descansar
Una vez el lemuriano partió hacia el supermercado, Aioria se acercó a Shura, enrollándose las mangas de la camisa para refrescarse -¿qué haremos en la noche?
Shura se había dejado caer debajo de un árbol y se sacó la cajetilla de cigarros de la bolsa de la camisa, dispuesto a fumarse uno con tal de calmar la ansiedad. Aioria se cruzó de brazos en espera de una respuesta y al no recibirla, sacó un cigarro de la cajetilla y se sentó al lado del español a simular que meditaba. Shura siguió los movimientos del griego con la mirada y una risilla se le formó en los labios.
-¿Fuego? -Aioria asintió y al darle el primer jalón al cigarro comenzó a toser fuertemente.
-Diablos cabra -protestaba, mientras disolvía el humo con la mano- esto es asqueroso...
Shura dejó escapar una bocanada de humo -me debes un cigarro...
-Y tú no has contestado a mi pregunta
-¿Qué quieres escuchar Aioria?... nuestra situación es precaria, tenemos solo para comer dos días y después no sé qué va a pasar... si querías un hotel, lo siento pero no hay dinero... además desperdicias mis cigarros -dijo quitándole el cigarro de la boca al griego.
-Pero...
-Pero nada... caminaremos hasta que anochezca y buscaremos un sitio cómodo para pasar la noche...
-Que bueno… entonces a pesar de todo, se te ablandó ese corazón de rumiante
-Claro –Shura dejó escapar una de esas risas suyas tan llenas de ironía.
-Esa risa no me gusta…
-Problema tuyo… a la mayoría si
En las afueras de Lucarelli
-Hey... no puedes seguir enojado durante todo el viaje
-...
-Ya veo... harás lo que has hecho siempre... y simplemente nos ignorarás...
Saga conducía al lado de Afro, quien con porte altivo, caminaba furioso por una de las calles de Lucarelli. El gemelo tenía al menos veinte minutos de rogarle que abordara el vehículo para continuar el viaje, pero el sueco se negaba a hacerlo y ni siquiera se comunicaba.
-Al menos háblale a Milo…
-…
Saga gruñó frustrado y metió la cabeza al auto -terco como una mula...
-Dijiste que no me preocupara porque el berrinche se le pasaría… ustedes dos tienen todo lo típico de una pareja de casados gastada por el tiempo –Saga se volvió a Milo con gesto interrogante- lo único que les falta es dormir juntos... en el amplio sentido de la frase
-Ese fue un comentario... tan Milo
-Como dice mi querido amigo Shaka... yo solo digo lo que veo...
-Ajá -Saga se volvió de nuevo a Afro- Krist por la diosa... esto es ridículo -el aludido los ignoró de nuevo- Milo...
-Entendido jefe...
If ou chance your mind, I am the first in line
baby, Im still free
take chance on me...
-ODIO ABBA...
-Ves Saga, te dije que la música funcionaría, al menos logramos que nos mandara al infierno...
Saga no pudo evitar reír y acelerando adelantó a Afro. Cuando el sueco estaba a punto de entrar por una callejuela donde irremediablemente lo perderían, el gemelo viró el volante con fuerza y le cortó el paso, asustando a los pocos transeúntes que pasaban por allí.
Afro se detuvo de golpe, colocando las manos sobre la cajuela -si crees que con esta muestra de prepotencia, me vas a convencer, lo siento, pero desde hace un tiempo no obedezco por la fuerza- dijo furioso, antes de intentar darse la vuelta para irse.
Saga bufó y luego sonrió con burla. Pasándose el dorso de la mano por la barbilla, salió con calma del auto para terminar de una vez por todas con la insubordinación del sueco. Si había algo que Saga tenía, era estilo para estas situaciones y si algo no tenía, era paciencia. Así que sonriendo de forma encantadora hacia la gente, incluso saludando, se acercó y se colocó al lado del peliceleste, lo suficientemente cerca como para que éste escuchara lo que iba a murmurarle.
-Yo que tú subo al auto ahora -dijo tomándolo del brazo- recuerda que somos dos contra uno
-Déjame- gruñó forcejeando con el gemelo -no me gusta que me toquen
-No hagas una escena aquí... van a pensar que te estoy secuestrando
-¿Sabes qué?... no me importa lo que piensen -murmuró Afro, disimulando con su más bella sonrisa el enfado.
Saga inhaló aire, tratando de calmarse para no golpear allí mismo a su compañero -si no te mueves inmediatamente... te haré pasar por el ridículo de llevarte a cuestas hasta el auto... ¿Qué piensas de eso?
Afro, se soltó con fuerza del agarre de Saga y muy en contra de su voluntad, entró en el auto -no... te atrevas a ponerme un dedo encima...
-Pásate... tú vas a conducir -dijo Saga al verlo sentarse del lado del pasajero.
-Yo no voy a tocar este auto -contestó Afro, sin mirar a Saga y con los brazos cruzados.
-Saga... ¿está todo bien? -preguntó preocupado Milo.
-Si, tranquilo... nuestro querido Krist, va a calmarse y nos llevará sanos y salvo hasta el Santuario... ¿verdad Krist?
-No...
Al escuchar eso, Milo le susurró al gemelo -Saga... por favor, no lo provoques más... nunca lo había visto tan enojado... mejor conduce tú
Saga estaba recostado en la puerta del conductor, con los brazos cruzados -yo no puedo
-¿Por qué?
-Por dos razones -Saga contó con los dedos- primera... no tengo licencia... segunda, Kanon fue el que me enseñó a conducir... ¿te arriesgas?
Milo abrió los ojos como platos y se volvió hacia el endemoniado Afro -mira, en serio, ya no te molesto más... Pídeme lo que quieras... pero no dejes que Saga conduzca...
El sueco se volvió con una risa casi malévola -¿lo que yo quiera?
Milo pasó saliva y asintió con temor. Luego se acercó al peliceleste, quien le murmuró algo que Saga no pudo escuchar -de acuerdo Afro- dijo Milo con resignación.
-Muy bien -el chico peliceleste se pasó al asiento de conductor- vámonos... que no voy a esperar a nadie
Estambul, Turquía
-Están locos -Algor comía con entusiasmo, la carne que sacaba de un exquisito kebab** de cordero.
-Construyeron un ejército de guerreros con armaduras mecánicas -Kalia bebió un sorbo de su vaso de vino. Ya en la noche y después de la tensa conversación de la tarde, los dos plateados decidieron salir a comer algo cerca del hotel. Kalia parecía nerviosa y al hablar miraba hacia todas partes- hace un tiempo... un japonés, se unió a las filas de Deucalión como investigador... él construyó estas armaduras para "controlar" a los caballeros dorados
Algor se rió abiertamente y Kalia suspendió la trayectoria de su tenedor a la boca -¿Que construyó qué?¿unas armaduras?
-No entiendo qué te hace tanta gracia...
-¿Alguna vez has sido testigo del poder de un caballero dorado? -preguntó Algor, sin dejar de reír del todo.
Kalia introdujo un trocito de dolma** en su boca y masticó un rato antes de contestarle -Barahaim... mi maestro... dicen que tiene un poder semejante...
-No preciosa -Kalia se sonrojó por el halago- ningún caballero de plata o bronce podrá emular el poder de un caballero dorado... nunca
-Los de bronce lo hicieron
-Los caballeros de bronce alcanzaron el máximo nivel del cosmos por unos instantes... sin embargo... nuestros caballeros dorados, mantienen ese nivel de poder, siempre y cuando estén vivos -Algor untó un poco de hummus a un trocito de pan- nadie se le iguala a un dorado, a un general marina o a un espectro... a menos que sea un dios... mucho menos lo hará un idiota cubierto con una armadura mecánica...
-No te confíes... los han estudiado... uno, por uno... sus debilidades y habilidades... existe un Devastador para cada caballero dorado
-¿Devastador? -Argol comenzó reírse mucho y estuvo a punto de atragantarse con la comida- no... no lo puedo creer
Kalia sonrió al ver al otro sumido en tanta hilaridad -bien, bien- dijo poniendo las manos enfrente -la verdad me tranquiliza eso que dices- explicó ella dejando escapar un suspiro.
-¿Por tu hermano?
-Si -Kalia le dio un sorbo a su copa de vino- no soportaría que le sucediera algo
-Entonces... ¿por qué los ayudas?
-James -Kalia bajó la mirada- él me prometió que lo protegería, a él y a Dhorte... sin embargo...
-Kalia -Algor le tomó una mano, haciendo que ella se respingara asustada- todo lo que me has dicho, tiene que saberlo el Santo Patriarca... esa es la mejor forma de proteger a tu hermano
-Lo sé Algor... pero
Kalia tomó de la mano a Algor, mientras sus orbes celestes, se movían con miedo hacia el lado izquierdo –diablos… allí esta Sandor Klistman... uno de los asesinos de James
En algún muelle en Rávena
-La comida estuvo deliciosa…
-Deberíamos iniciar de nuevo el viaje, me parece que es una buena opción irnos por metro… barato y seguro
Aldebarán, Aioros y Shaka, terminaban de cenar sentados en un pequeño muelle. Habían encontrado un puesto de paninis y debido al poco presupuesto, les pareció la mejor opción y la más sustanciosa.
Lentamente retomaron el rumbo y se dirigieron a una estación de metro, la idea era recorrer un par de rutas y buscar una posada donde pasar la noche, ya que el dinero que tenían les permitía darse el lujo de pagar un refugio para dormir.
-Esta bien, pero déjenme ir a buscar un baño -Shaka miró su botella de un litro de agua, casi vacía- tomé demasiada agua
-Me parece que en el lugar donde compramos la comida, habían baños públicos... ve y te esperamos aquí
El rubio se levantó y asintió con la cabeza y con toda calma se dirigió hacia el negocio.
-Shaka siempre ha sido un caso –sonrió Aldebarán, mirándolo alejarse- pero es buen amigo… puedes confiarle lo que sea… el tipo es una tumba
-Lo recuerdo de cuando niño –Aioros le dio un trago largo a su bebida- brillante… el cómplice eterno de Mu, claro, no eran tan traviesos como ustedes –Aldebarán enarcó las cejas- ellos no actuaban de forma premeditada, como Milo o Aioria –Aioros dejó escapar una risotada- pero armaban unos líos tremendos…
-Y todos incluían un animal o crayolas…
-Crayolas verdes
-Shaka siempre ha sido –Aioros se pensó la expresión- digamos que un artista consagrado en eso de decorar paredes… muy a su manera –Aldebarán tuvo que escupir su bebida debido a las carcajadas que se vinieron de repente- siempre... siempre escribía largas filas de números sobre cualquier cosa
-La pared de la guardería, el salón del trono… -recordó Aldaberán.
-La pileta del agua Sagrada del templo Principal…
-La sala de estar de Virgo…
-Las sábanas del Patriarca
-La túnica de Shion… como olvidarlo -los dos muchachos se echaron a reír al unísono y poco a poco se calmaron, disfrutando enormemente de la compañía y del hermoso paisaje marino.
-Aio –Aldebarán se aclaró la garganta, después de unos instantes.
-Dime –contestó el mayor.
-Quiero… quiero disculparme
Al griego aquella disculpa lo tomó por sorpresa -¿disculparte?
-Sí –Alde se masajeó la nuca apenado- por todo… todo lo que pasó… en este tiempo que estuviste… fuera
-Alde… no es necesario
El brasileño le hizo una señal con la mano para que lo dejara continuar –durante años, creímos ciegamente las mentiras que se decían acerca de ti… incluso cuando todos conocíamos la clase de persona que eras… que eres –Aldebarán suspiró afligido- tu hermano, sufría mucho por la humillación que algunos le hacían…
Aioros bajó la mirada y miró su reflejo en el agua –mi pobre hermanito…
-Pero… aunque Aioria y Shura, fueron enemigos al volver a la vida, Shu, cuidó del gato, durante el tiempo que él lo necesitó, por eso… no te preocupes –Alde suspiró de nuevo- todo esto te lo digo porque necesito liberar mi corazón y si vamos a ser compañeros no deben existir rencores o secretos –Aioros sonrió como respuesta y se quedó embelesado mirando la puesta del Sol.
Después de las últimas palabras del brasileño, ambos muchachos guardaron silencio un rato, meditando y disfrutando de la tranquilidad del lugar y el aroma de la brisa marina. Algunos vistosos veleros, se dejaban llevar por el viento a través del casi inexistente oleaje y las gaviotas revoloteaban en busca de alguna migaja de pan y con suerte de un pez que anduviera por allí.
-Todo está perdonado amigo… desde hace mucho tiempo
-Gracias –sonrió Aldebarán y aspiro una gran cantidad de aire, como quien se libera de una pesada carga. Por su parte Aioros, sonrió satisfecho por el acercamiento logrado y se sentía optimista por la aventura que tenían por delante.
De pronto, ambos muchachos se respingaron asustados.
-Shaka…
Al atardecer, cerca de Aosta, frontera norte de Italia
-He de decir que este intento de auto es, además de ustedes, lo peor que me ha pasado en la vida -protestaba Afro, mientras bombeaba el acelerador del yugo, intentando sacarlo de una inclinación del camino.
-¿Quieres una canción para darte ánimos?
-Si quieres continuar dentro del auto… no te atrevas a poner más música pop ¿de acuerdo? –Afro tenía una forma muy elegante de decir una grosería y el resultado era devastador- por cierto… ten cuidado con eso... no quiero que termine enredado en mi cabello- Milo hizo un puchero y siguió concentrado en el cono de helado que compró después de la merienda.
-No seas grosero Krist… déjalo que coma su helado y ponga su música comercial
-Si claro… tú serás quien limpie lo que él ensucie… Milo, usa la servilleta que te dieron… esos helados con cobertura de chocolate son especiales para el desastre…
-Pero míralo… está feliz, además el auto no te importa, déjalo que se ensucie -contestó Saga con una risilla.
-El auto no me importa... pero la seguridad de mi cabello si...
-¿Pueden dejar de hablar como si yo no estuviera aquí? -reclamó Milo intentando controlar el chocolate derretido, que se le escurría por los dedos- ¿Afro tienes algo con que limpiarme?
-Lo ves -dijo el peliceleste indicándole a Saga que buscara dentro de su bolso- ahora tengo yo que resolverlo... ayúdale tú...
-Ven Milo... diablos mírate -decía el gemelo limpiándole la cara al otro- la próxima vez no compras cobertura de chocolate...
-Pero...
-Nada... quédate quieto
-Diablos -gritó Afro dándole un golpe al volante- este pedazo de...
-¿Qué sucede pecesito? -preguntó Milo con dificultad, mientras Saga lo terminaba de asear.
-Chicos, tienen que bajarse a empujar
Santuario de Atena, casa de Libra
Estaba muy enojado.
Desde el día anterior que habían vuelto de Lucarelli, no le dirigía la palabra a su mejor amigo y hermano del alma. Y es que ese lemuriano cabezota, le dejó claro que no podía involucrarse en la búsqueda de Argol de Perseo, porque sus sentimientos hacia Dhorte, podían traicionarlo y llevarlo a actuar de forma subjetiva.
Maldito Shion… es tan terco a veces –pensaba el moreno, mientras daba vueltas en su cama- como si él no hubiera hecho lo mismo cuando murió May… claro… tenían una historia… una historia que a mi me hubiera gustado vivir con alguien… y pudo ser Dhorte… eso nadie lo sabrá nunca…
Pensando y pensando, el sueño conquistó sus párpados, cerrándoselos de a poco. Cuando sintió que no se podría mantener más tiempo despierto, tomó una almohada y la abrazó para olvidar que dormía solo… otra vez.
Habían pasado un par de horas y estaba profundamente dormido, sin embargo, el roce aterciopelado de unos labios sobre los suyos, lo distrajo de su sueño. Sin reparar en lo extraño del hecho, correspondió el beso y aún con los ojos cerrados, profundizó aquella caricia y exploró la boca ajena con la suya, hasta que se atrevió a rodear con sus brazos la estrecha cintura de quien lo besaba y de un pequeño tirón, recostó el esbelto cuerpo femenino al lado del suyo.
-Volviste –afirmó perdiéndose en los celestes iris de Dhorte. Ella respondió con una sonrisa y se aferró al cuello del caballero con sus brazos, impidiendo cualquier escapatoria.
Dhoko la exploró con la mirada, temiendo encontrar aquella espantosa herida, que le había arrebatado la vida. Sin embargo, ella estaba intacta, su cuerpo atlético y el suave aroma de la piel nórdica, era un deleite para los sentidos y el guapo inquilino de Rozan, no pensaba perderse de nada.
Como si no quisiera lastimarla, acarició suavemente el vientre de la rubia. Adivinando la causa de la zozobra del chino, ella le tomó de la mano con suavidad y dejando de lado el pudor, se la colocó al lado izquierdo de su pecho, donde el corazón palpitaba con fuerza.
-Volviste… volviste a mi -susurró él sin dejar de mirarla asombrado.
-Volví... esta noche, solo para ti...
-¿Te irás?
Ella asintió con una pequeña sonrisa -no te preocupes... esta noche será solo nuestra...
Sonriendo, pero con algo de tristeza en su corazón, Dhoko colocó su hermoso cuerpo sobre el de ella y continuó con la labor de conocer la anatomía femenina, por medio de sus labios y desesperadas caricias.
-Dhorte… Dhorte –jadeaba sin dejar su labor- si supieras cuanto te he extrañado...
-Dhoko… amor mío –sonreía ella, enredándole los dedos en el cabello, mientras se entregaba feliz a las muestras de amor, proporcionadas por el dulce moreno.
El clímax llegó con las dos campanadas de la madrugada, ambos amantes satisfechos y felices, terminaron su faena saboreando sus bocas traviesas con dulces besos, menos hambrientos que al principio, pero igual de apasionados.
Enredados uno en el otro, disfrutaron del calor que aún emanaban sus cuerpos, hablando tonterías, evitando la charla fatídica y prometiendo amor eterno. Al acercarse las cuatro de la mañana, Dhorte miró el reloj con tristeza y acariciando la cabeza de Dhoko, quien descansaba entre sus cálidos pechos, exhaló un largo suspiro, que no pasó desapercibido por el chino.
-Ya es hora ¿verdad?- ella le besó en el cabello, sin contestarle-¿eso es un sí?
-Hay algo que tengo que decirte antes de irme...
Cuando el caballero de Libra abrió los ojos, todo había terminado. Los aromas del amor y la calidez de las pieles se habían ido. Estaba recostado sobre un puñado de pétalos de tulipán amarillo y los gratos recuerdos de aquella cándida noche, aún seguían impregnados en su memoria.
-Y la noche fue nuestra –se dijo a sí mismo, acariciando sus labios con uno de los pétalos- cierto –dijo levantándose de repente y a gran velocidad, se vistió antes de salir corriendo escaleras arriba, hasta la alcoba patriarcal.
Una vez tranquilizados los ímpetus, Dhorte habló con él y no era acerca de ellos, pero si acerca del futuro, del futuro de todos. Una tras otra, cada frase que salió de los labios de la amazona, fue un golpe a la realidad. Todo aquello que conocía, estaba a punto de cambiar… pero para mal.
Costa de Bari, Italia
Y en el momento en que el comienza a embestirla, nota en sus ojos que algo no andaba bien... su piel se eriza y los gemidos de placer se transforman en gritos de dolor, cuando el filo de un arpón lo traspasa, clavándolo, junto con su amante a la cama… como si de un pincho de carne sangrante se tratara…
Al terminar Kanon con su relato de terror, Angello dejó salir un aullido, que hizo que Camus se exaltara de repente, provocando que el cangrejo se estallara de la risa, contagiando a Kanon de inmediato.
-Ja-ja-ja... no me hace gracia
-Si solo te hubieras visto tu mismo...
-Bah... fue un acto reflejo
-No listillo... eso fue miedo -dijo Kanon entre risas.
-¿Era necesaria la escena erótica, mezclada con comida Kanon? –reclamó Camus enojado.
-Por supuesto... en una historia de terror, es obligatoria una escena de sexo...
-No le encuentro sentido a eso
-Hay consignas obligatorias para un buen thriller... por ejemplo... siempre hay una mujer hermosa con cantidad de ropa reducida, un tipo estúpido que finge no tener miedo y se burla de lo que esta pasando y un asesino en serie que no se muere con nada...
-Ajá...
-Vamos témpano, relájate… las historias estuvieron muy buenas, la idea es divertirse y tu miedo nos divierte mucho –Angello se echó un bocado de carne con pan, disfrutándolo enormemente, mientras Camus seguía inmóvil, con el ceño fruncido y sin tocar su comida- por supuesto que mi historia fue mejor que la de Kanon
-Oye –reclamó el gemelo con la boca llena- solo hablaste de desmembramientos
-Por supuesto... esa es la razón por la que mi thriller fue mejor que el tuyo –contestó Angello, volviéndose al plato de Camus- ¿te vas a comer eso? -el francés negó y le entregó su porción.
-Delicioso… tú te lo pierdes –canturreó el cangrejo.
-Vamos Camus ¿es que nunca has contado historias en un campamento?
-No
-¿Has acampado alguna vez con amigos?
-No
Kanon rodó los ojos –bien ¿has acampado?
-En misiones
-¿Te han contado historias de terror?
-No
-¿Ni Milo?
-No
-No tuviste infancia, por eso eres tan amargado –dijo Angello irónico- no sé que te vio esa belleza asgardiana
Camus entrecerró los ojos, esta vez si que se le había pasado la mano a ese cangrejo maldito. De golpe, se levantó del tronco donde se sentaba y rodeó la fogata, para quitarle la linterna a Kanon, quien miraba todo con una risilla maliciosa en sus labios.
-Está bien… ustedes se lo buscaron
-No creo que seas capaz de inventar un relato, señor Darcy ***** –Angello miró a Kanon con malicia.
-Eso veremos –Camus encendió la linterna para alumbrarse la cara desde abajo y se sentó.
-Somos todo oídos -sentenció Kanon.
-Bien –Camus cambió su tono de voz- todo comenzó en una playa desierta…
Todavia en el norte de la costa italiana, en algún lugar cerca de la nada
-Estoy agotado Shura… ya de verdad no puedo seguir caminando con todo este equipaje encima
Shura se detuvo, a pesar de lo quejoso que era Aioria, esta vez si tenía razón. Aunque el clima estaba bastante fresco, no dejaba de ser agotador caminar por horas a ese ritmo, sin descanso y con poca comida en la barriga.
-Vale –dijo, deshaciéndose de su mochila y una maleta- descansemos un rato, de todos modos, ya está que oscurece…
Los dos menores, no se hicieron de rogar para acatar la orden de Shura y dejando sus cargas de lado, se tiraron sobre la arena de la playa a retozar un rato.
-Sobró bastante pan del almuerzo y que podemos aprovechar ahora –Mu comenzó a buscar en su bolso- además la señora Genoveva, me dio este pedazo de queso y este frasco de verdura, antes de salir –dijo sacando un gran trozo de queso y el frasco de vidrio, ambos tenían una apariencia que tentaba la voluntad.
-¿Por qué no sacaste eso al almuerzo?
-Porque te lo hubieras terminado Aioria –respondió el lemuriano con una risilla.
Como buenos amigos, los tres muchachos se dispusieron a repartir las provisiones por igual, vino, pan, queso y verdura, constituyeron su cena para ese día, un verdadero festín, tomando en cuenta la precaria situación económica por la que atravesaban.
-Chicos -dijo Shura, mientras comían- a pesar de todo esto -el español miró alrededor- sinceramente estoy feliz de que ustedes sean mis compañeros de desgracias- Mu y Aioria se volvieron a ver y dejaron escapar una risilla.
-Es recíproco Shuris -dijo Mu, dándole una palmadita en el brazo.
-Entonces espero -Shura ladeó una sonrisa- que me enseñen esos tatuajes que yo pague
Después de cenar, Mu, Aioria y Shura, se dedicaron a reposar un rato, antes de pensar qué hacer.
-¿Así que una flor de loto y un león con alas de paloma?
-Alas de águila Shuris... son alas de águila
-¿Es el retrato del hijito que tendrás con tu amazona?
Mu no pudo evitar soltar la risa -te lo dije Aioria- Shura se contagió de las risas del lemuriano y entre ambos lograron fastidiar a Aioria.
-Ja-ja-ja... están muy graciosos hoy
-No te enojes, es que no pude evitarlo…
-Y ya que están tan simpáticos, me imagino que Shura se tatuaría una cabrita con cola de camaleón
Shura abrió los ojos bastante –yo no sé quién les dijo a ustedes que a mi me gusta June…
-Nadie ha dicho eso Shura… touché –respondió Aioria con una risilla triunfal. Mu no pudo soportarlo y comenzó a reírse con gana.
Ya… ya.. mejor dejemos esos temas delicados para un bar de copas- Shura bostezó exageradamente, tratando de desviar la atención- como diría mi querido y embustero Kanon, yo no sé ustedes, pero voy a dormir un ratito -Shura se recostó en un árbol, con las manos detrás de la cabeza y tapándose la cara con su sombrero.
-No huyas cobarde –rezongó Aioria, tirándole una piedrita al mayor en el sombrero.
-Quédate hablando solo gato… por cierto… Muito no nos ha querido contar la historia de su tatuaje…
Mu largó un gran bostezo -la verdad voy a imitar a Shura... los veo en un ratito muchachos- el lemuriano se volvió sobre si y se acurrucó dándole la espalda a los otros.
-Ustedes si que son aburridos –protestó Aioria, echándose sobre su mochila con desdén. Pronto los ronquidos de algunos de los otros dos comenzaron a sonar –no parecen veinteañeros…
Mientras Shura y Mu descansaban, Aioria se daba una y otra vuelta, tratando de conciliar el sueño, sin embargo, su naturaleza inquieta le impedía apaciguarse con tanto ruido alrededor. Molesto, se incorporó de donde estaba, solo para percatarse de que se encontraban muy cerca de una estación de trenes y que de allí provenía el escándalo.
El lugar era solitario, demasiado para tratarse de una estación activa de trenes. A lo lejos, el joven caballero de leo, divisó un tren que parecía se preparaba para partir. Misteriosas y gráciles siluetas, abordaban los vagones con soltura, como si de bailarines se tratara.
Curioso, se acercó hacia una de las máquinas, para revisar la ruta que llevaba –no tenemos dinero para pagar el tiquete, pero qué más da- pensó.
Despacio, rodeó la locomotora, para buscar información y encontró un rótulo desteñido que decía: "Terra di Nysa", realmente no era mucha información, pero pensó que el rótulo estaba mal escrito y el tren se dirigía hacia algún pueblito costero de Italia.
-Si tan solo pudiéramos subir… no se podía considerar robar –pensó Aioria con una risilla, al ver algunas puertas de carga abiertas- solamente iban a viajar de gratis- el sonido de las chimeneas anunciando la partida, lo sacó de sus cavilaciones
–Suban… trae a tus amigos… nos dirigimos al sur –le gritó una alegre voz que provenía de la máquina, perteneciente a alguien a quien no distinguía sus facciones.
-No tenemos dinero... señor –gritó el muchacho.
-No te preocupes muchachos, porque no necesitan dinero para este viaje…
-¡Chicos.. chicos! –Aioria corría como despavorido hacia sus compañeros que dormían plácidamente debajo de un árbol.
-Ya… que… qué sucede –se despertó Shura atontado, adoptando posición de ofensiva.
-Ya… tranquilo cabra –Aioria se escudó con las manos ante lo que parecía terminaría en un golpe de parte de Shura- hay un tren a punto de irse, estoy seguro que viaja al sur… pueden llevarnos, dijeron que no es necesario pagar
Shura levantó una ceja y miró extrañado al león –¿que no hay que pagar?... no sé gato, eso me suena raro…
Mu, mientras tanto, se desperezaba con lentitud -¿qué pasa Aioria? ¿por qué tanto escándalo? –preguntó tallándose los ojos. Aioria aprovechó para tomarlo de un brazo y ponerlo de pie de una vez –oye…
-Nada de protestas –el hiperactivo muchacho, le colocó la mochila en la espalda al aturdido lemuriano, mientras Shura recogía sus cosas no muy convencido de aventurarse en un viaje gratuito y con destino incierto –vamos chicos, que está por irse…
-Corran… ya casi llegamos
Shura, Aioria y Mu corrían tanto como sus piernas eran capaces de hacerlo, detrás del antiguo tren que ya había partido con rumbo al sur. Entre risas y maldiciones, lanzaron primero las maletas en uno de los vagones abiertos y con una agilidad asombrosa subieron uno por uno a los vagones. Shura logró entrar primero y extendió su mano para ayudar a sus compañeros, Aioria fue el segundo y Mu lo logró al final, con la ayuda de los otros dos.
-Wohooo… lo logramos –vitoreó Shura, acostándose, mientras acompasaba la respiración, una vez estuvieron seguros de que Mu estaba a salvo- si el rumbo es a Pescara, habremos avanzado la mitad del camino…
-¿Notaron que el tren aumentó la velocidad en cuanto estuvimos dentro? –dijo Mu, mientras se quitaba sus botas tibetanas, para sacudirles el polvo que habían acumulado en la carrera- es como si nos estuvieran dando tiempo para subir…
-No creo Mu –dijo Shura, ya más tranquilo, acostado boca arriba y mirando el techo- tal ves solo lo imaginaste
-Estoy seguro que estaremos antes que los otros en el Santuario –Aioria se estiró y acomodó el equipaje, entre la carga del vagón. Curioso como era, se dispuso a revisar lo que almacenaban allí –chicos… miren- dijo asombrado, señalando unos grandes objetos de arcilla.
-Son ánforas –dijo Mu acercándose- y están llenas de vino –terminó aspirando el dulce aroma que emanaban los recipientes.
-Miren chicos… hay una abierta… huele delicioso –señaló Shura acercándose a una de las ánforas.
-¿Vino gratis? –Aioria se acercó al español, para confirmar lo que él decía- tiene el vertedero abierto… no creo que se den cuenta de que faltan un par de copas
-Chicos –advirtió Mu al verlos husmeando los recipientes ajenos- yo creo que no deberíamos… no sabemos quienes son los dueños de esto… aunque… la verdad el olor es delicioso…
Ignorando las advertencias del lemuriano, Aioria vertió un poco de vino en su botella de agua vacía y le dio un trago.
Pura ambrosía.
Costa de Bari, Italia
"Y entonces dejó que las tinieblas lo envolvieran para calmar la poca culpa que sentía… en su mano derecha aún sostenía la hoz con la que abrió sus venas y con la que le cercenó el cuello a ella… aquella mujer infame que amó más que a su propia cordura… ahora si iba a ser suya y de nadie más…
Esa noche Vincent murió desangrado… pero dicen que aún vaga por allí, arrastrando los pies, buscando hombres solitarios, sobre los cuales descargar la ira por la infidelidad de su amada Euridice.
Los pocos que han sobrevivido al encuentro con él, relatan que es fácil hallarlo, solo hay que seguir sus huellas… "
-Ajá… ¿y cómo las distingues de todas las huellas que puedes encontrar en una playa? –cuestionó Angello.
Camus habló tranquilamente –porque son como esas que están allí- sus compañeros volvieron a ver, tratando de disimular los nervios –los surcos al lado de los pies… uno lo marca el filo de la hoz y el otro la cabeza de su amante –Camus cerró los ojos y los otros dos se volvieron a ver un poco tensos.
-Muy bueno el truco de las huellas y esa historia de qué libro la sacaste… es demasiado detallada
Camus abrió los ojos, se veía tan inexpresivo que asustaba– nada de libros Kanon… conozco esa historia porque Vincent era mi abuelo- soltó de repente.
Kanon y Angello pasaron saliva –yo no te creo- tartamudeó Angello.
-Él me sigue a donde voy... tal como ahora –dijo sin mirarlos a ellos.
Y como acto reflejo, Kanon y Angello se volvieron para ver a sus espaldas, aquello a lo que Camus señalaba con la mirada.
-¿Qué… qué… estás mirando témpano?
-¡BU! –gritó el francés con una voz ronca que no le habían escuchado nunca y lanzándose encima de sus compañeros con las manos de frente como zarpas.
Kanon y Angello, saltaron al unísono, tirándose de los troncos donde estaban sentados –AHHHHHH…- gritaron, emprendiendo la carrera hacia la nada.
Al verlos correr despavoridos, Camus no pudo evitar burlarse y se sentó en su propio tronco a reírse a pierna suelta de lo ridículos que se veían los otros dos.
Kanon, quien ya estaba a punto de llegar al mar, se volvió al escuchar las risas de Camus y bajando la cabeza con una risilla, aceptó de buena gana que el francés había logrado darles el susto de sus vida.
-Está bien… está bien –dijo negando con la cabeza- confieso que eres bueno… casi tengo que cambiar mis pantalones
Un poco más lejos, donde la luz de la fogata no lo alcanzaba, Angello paró la carrera, al darse cuenta de la broma –témpano idiota- grito enojado –espérate que te tenga a mi alcance cabrón…
-Lo siento –Camus intentaba sin éxito ahogar las carcajadas, para que no fuera tan obvio cuanto disfrutaba de haberse burlado de sus compañeros- es que… si ustedes se hubieran visto…
Kanon y Angello se fueron acercando a Camus y en cuanto lo tuvieron a su alcance, intercambiaron una mirada cómplice y sonrieron.
-Va bene franchute… te lo buscaste
En algún lugar en Ravena
-Lo siento, no lo encontré por ninguna parte -Aldaberán venía jadeando y se apoyó en las rodillas para descansar un rato, Aioros, por su parte, no mostraba señales de cansancio, eso, a pesar de que tenían horas buscando arduamente a Shaka por toda la bahía.
-Tenemos que seguir buscándolo Alde... francamente me preocupa mucho porque siento que no sabe desenvolverse en medio de la gente -el de sagitario se pasó los dedos entre el cabello- temo que alguien lo haya herido o secuestrado…
-No digas eso... creo que solo es un poco distraído y perdió el camino de vuelta
Aioros suspiró –esperemos que tengas razón amigo… aunque no recordaba que lo fuera tanto...
-Bueno... tiene sus momentos... algunos peores que otros, acostumbra a desconectarse de la realidad de vez en cuando
-Me doy cuenta…
El de sagitario, estaba realmente preocupado, tenia un mal presentimiento de esto, uno muy malo, un tipo de corazonada que no tenía desde que Arles estuvo a punto de asesinar a Atena.
Grupo verde
-Oigan... no es justo... quiero entrar
Desde adentro de la tienda de campaña, Kanon y Angello, hacían los últimos arreglos antes de acostarse a dormir, con el seguro puesto desde adentro. Después de perseguir a Camus por la playa, lo acorralaron a punta de proyectiles de arena y una vez se cansaron de atacarlo, decidieron que se quedaría durmiendo a la intemperie con el fantasma del psicópata de su abuelo.
-Te quedarás afuera...
-Pero ¿por qué?
-No pienso dormir con ese psicópata cerca de mi- exclamó Kanon refiriéndose al abuelo de Camus.
Camus enarcó una ceja y se cruzó de brazos -y entonces ¿cómo haces para dormir con Angello?
Un pequeño momento de silencio se sucedió a las palabras del francés, sin embargo, pronto una discusión comenzaría dentro de la tienda.
-El listillo tiene razón... fuera de aquí Angello
-Ves témpano lo que provocas –Camus esbozó una risilla triunfal y se sentó a esperar pacientemente fuera de la tienda, dentro de la cual se llevaba a cabo una batalla épica por los lechos para dormir- déjame Kanon... dame mi manta... déjame
-Sal de aquí... pequeño par de problemas que me dejó mi padre...
-Déjame loco...
-No dormiré contigo maniático
Camus comenzó a limpiarse las uñas, mientras los otros dos seguían con la pelea, el francés sabía que había puesto sus torres frente a la reina y la jugada estaba lista. El primero había caído, Angello fue expulsado por Kanon y ahora le gritaba toda clase de improperios al gemelo.
-Angello... no deberías dejar que te traten así... echarte como a un perro en medio de la noche... conmigo como única compañía...
Angello hizo caso del comentario de Camus y con bríos, entró a la tienda y sacó a Kanon de un empujón, provocando una tremenda pelea en la playa.
"Y he aquí una demostración de los instintos trogloditas, propios de nuestro género -murmuró Camus, tomando sus cosas y entrando tranquilamente a la tienda, la cual de inmediato cerró por dentro- sin embargo, es importante saber el momento justo en el que se marca territorio, para que no se te vayan arriba"
Después de un rato de tirarse puñados de arena, Kanon y Angello se dieron cuenta de la jugarreta de Camus, justo cuando la lámpara que estaba dentro de la tienda se apagó y se quedaron en completa oscuridad.
-Maldito cubo de hielo…
Santuario, templo principal
-O sea… déjame entender –Shion revisó el reloj que colgaba de la pared de su habitación- viniste a despertarme a las cinco de la mañana, para contarme que tuviste un sueño húmedo con Dhorte?
-Shion escúchame –el lemuriano dejó escapar un bostezó y trató de despabilarse, sacudiéndose el cabello.
-¿Sabes que me acosté a las tres de la mañana trabajando?¿Y en serio no te da vergüenza?... viejo tienes 260 años... eso ya no te luce...
-Shion...
-Tendrás cuerpo de hombre joven, pero incluso así es muy mal visto
-Shion
-Dime...
-Tenemos que buscar a una amazona embarazada…
-Ninguna amazona está comprometida… de lo contrario es una afrenta grave que eso suceda
-El padre es uno de los chicos…
-Es broma
-No lemuriano… esa amazona lleva en su vientre un bebé que es la clave de todo lo que está sucediendo…
En algún lugar, ya de día
-¿Pero qué hacemos aquí?
-Ya Shura cálmate -Mu tomó de un hombro al español al verlo a punto de comerse la señal de tránsito que tenían al frente.
-No-lo-puedo-creer -tartamudeó Aioria, mirando el rótulo que claramente decía República Democrática Federal de Etiopía, antigua colonia de Eritrea.
Shura comenzó a caminar de un lado a otro, mientras se sacudía los cabellos verdes con desespero -esto no puede ser... no puede estar pasando
Mu suspiró y le dio un codazo al boquiabierto Aioria para que reaccionara, ya que necesitaba el apoyo emocional del griego para sacar a Shura de la crisis -amigo- dijo Mu con calma -seguramente nos dormimos... estábamos muy cansados
Shura se volvió hacia el lemuriano y lo tomó de ambos hombros, viéndolo directamente a los ojos –Mu… para haber llegado en tren a Etiopía, tenemos que haber dormido muchos días…
-Bueno… tal ves era un tren bala ¿no crees?
-Shion nos bloqueará un año completo si llegamos de últimos… ahora no solo no tenemos dinero, si no que estamos a miles de kilómetros de cualquier puerto que nos permita cruzar a Grecia -aulló Aioria desesperado, caminando de un lado a otro, Mu rodó los ojos y dejó escapar un suspiro de resignación, al parecer le tocaría llevar las riendas, porque sus compañeros estaban incapacitados para tomar decisiones.
-Volvernos locos no nos ayudará en nada muchachos... tenemos que pensar qué hacer ahora –dijo Mu, tratando de llamar a la calma
-ETIOPÍA... ETIOPÍA... a ver díganme los dos ¿de quien fue la grandiosa idea de montarse en ese tren? –reclamó Aioria.
-Tuya -dijo Mu tranquilamente.
En algún lugar en Rávena, al otro día
Otra vez le estaba sucediendo. Desde que tenía quince años, esto le pasaba en los peores momentos. Si no estuviera bloqueado, sería más fácil moverse, ubicarse en el espacio… distinguir lo que tenía a su alrededor.
Sabía que era un rasgo propio de los caballeros Virgo, al igual que la belleza de los Piscis y el tamaño imponente de los Tauro. Sin embargo, era algo que aún le costaba aceptar.
Haciendo un esfuerzo muy grande para enfocar, trató de meditar un poco acerca de su situación; vamos Shaka, Aldebarán debe ser una vez y media más grande que un hombre promedio… eso es… trata de buscar a Aldebarán y asunto arreglado.
Entre todas las siluetas que se movían alrededor de él, distinguió una como la que buscaba… no deben existir muchos hombres de ese tamaño, ese debe ser Aldebarán. Presuroso, pero más tranquilo, caminó hacia la enorme silueta, la cual comenzó a moverse hacia él, como si lo hubiera reconocido.
-Aldebarán -gritó y la gran figura se le acercó sin contestarle- soy yo... es que casi no puedo distinguirte -dijo saludando con la mano para hacerse notar- tengo la vista nublada**** -Shaka se aventuró a caminar hacia la gran figura- se que suena raro, pero me pasa desde hace algún tiempo... desde que era un muchacho...
Algo hizo que Shaka se detuviera de repente; el sonido de pisadas metálicas. Pisadas de armadura, algo no estaba bien.
-¿Aldebarán?
Silencio total. El tipo ya estaba a su lado, tan cerca que no pudo esquivarlo. Y cuál no sería su sorpresa, cuando aquel que pretendía fuera su enorme compañero, le atizó tan fuerte en el vientre, que no se pudo levantar más del suelo.
Uno tras otro, los golpes del metal contra su carne y huesos, fueron dejando al rubio sin aliento.
-¿Quién... eres? -dijo con dificultad, cuando aquel desalmado hizo una pausa en el desigual combate.
La fría boca de un tubo metálico, se posó en su sien derecha.
-Soy tu némesis... Aioros de Sagitario... y he venido a tomar tu vida...
Continuará
*Según encontré en internet, este es uno de los relojes de mano, más caros que existe
**Platillos tradicionales de Turquía
***En los "Asesinos de Arles", Shaka se queda en Jamil un tiempo. Cuando esta allá, la ceguera repentina lo sorprende y Mu se da cuenta de lo que le sucede. No había podido retomar el tema, porque desde el fic anterior, tengo demasiadas variables en juego y tengo que ir desenredando poco a poco.
*****Angello llama a Camus de esa forma, refiriéndose al personaje de "Pride and Prejudge" de Jane Austin. Lo hace como burla, debido a que las novelas de esta autora, son preferidas principalmente por las mujeres
Espero les haya gustado. En este capítulo, las escenas con Kalia y Algor eran imprescindibles para aclarar algunas cosas. Lo anterior significa que las cosas comenzarán a complicarse mas a partir del 24 ;)
Un agradecimiento muy grande para Artemiss 90, Jabed, Sol naciente, Mary Yuet, Mariana Elias, ariscereth, KarliCm, PrincessVirgo, Kaito, Melissia y andromedaaiorossayita (uff me cuesta escribir tu nombre, un abrazote) Un abrazo a todos y gracias por continuar allí, muchísimas gracias.
Shakary
