Nota obligatoria: Los personajes de Saint Seiya son obra de Masami Kurumada, yo nada más me dedico a escribir sobre ellos sin obtener nada a cambio más que mucha satisfacción personal y entretenimiento saludable.

Advertencia: El bello Shion, lo hizo de nuevo. Así que puso a estos encantadores muchachos en aprietos otra vez. Durante algunos capítulos, los doraditos intentarán volver al Santuario en una pieza, eso implica que tendrán que recurrir a tácticas poco honorables. Debido a lo anterior advierto, en caso de que este fic sea accedido por menores de edad.

De asesinos a caballeros: historia de renacimiento y redención
Camino a Casa. III Parte: Acorralados

Frosinone, Italia

En la habitación número seis del modesto hotel que fueron capaces de pagar, Camus, Angello y Kanon, compartían un espacio de doce metros cuadrados, en los cuales habían acomodadas tres camas pequeñas. Los ronquidos de los tres muchachos juntos, hacían tal escándalo, que hubiera sido difícil para cualquiera, darse cuenta de que algo muy grande se acercaba.

Cuando el retumbo provocado por las pisadas, estuvo demasiado cerca, Camus entreabrió los ojos –diablos Kanon… quítate de encima... eres... muy pesado- refunfuñó retirando la pierna del griego que estaba sobre su cintura. Con pesadez, trató de incorporarse y al sentir la vibración, pensó que se trataba de su compañero mayor –Kanon- llamó con un codazo, sin obtener respuesta. Y es que el griego estaba tan agotado por las incomodidades de la noche anterior, que en cuanto su cabeza tocó la almohada, cayó como tronco.

-Kanon- un golpe metálico seguido de una vibración en el suelo –Angello… cangrejo despierta- llamó Camus con desespero al italiano, quien se encontraba igual de inconsciente que Kanon –despierte alguno… algo pasa afuera…

-No papá… yo no fui… –murmuró Kanon, antes de volverse hacia el otro lado. Camus, por su parte, dejó de insistir en despertar a los otros dos y controló su respiración para escuchar bien lo que pasaba afuera. Gracias a la claridad que se colaba por las cortinas, el francés divisó una figura de gran tamaño, la cual se detuvo justo detrás de la puerta de la habitación que ocupaban. En ese momento Angello se incorporó aturdido y se topó con la expresión aterrorizada del francés, así que siguió la mirada glaciar y de inmediato se dio cuenta de lo que pasaba.

-Témpano...

El francés se colocó un índice en los labios y tomó de una mano al italiano, indicándole que lo siguiera. Camus se movió de la cama y junto con Angello a medio espabilar, arrastraron a Kanon con ellos –este que come- susurró pujando Angello -¿piedras?

-Shhh –insistió Camus, a la vez que se acurrucaban con Kanon debajo del ventanal.

-Estoy frente a la número seis –se oyó afuera a muy bajo volúmen- no se escucha nada adentro…

-La señal viene de esta habitación… estoy seguro... está transmitiendo

Camus analizó la situación... ¿a cuál señal se referían? De inmediato, repasó con su mirada el dormitorio y el parpadeo de una lucecita le llamó la atención; sobre una silla que estaba a un lado de la cama de Angello, el celular parecía emitir un mensaje en un código similar a una clave morse. Con un ágil movimiento de su pierna, el francés tiró el teléfono al suelo y lo atrajo hacia sí con el pie; efectivamente el aparatito estaba corriendo una aplicación desconocida, así que sin pensarlo dos veces, lo tomó con toda la intención de destruirlo.

-¿Qué haces idiota? -susurró Angello, agarrándolo por el brazo.

Camus no contestó, pero le mostró la pantalla a su compañero, quien al instante entendió de qué se trataba todo y asintiendo autorizó al francés, quien de un apretón destrozó el aparato.

-La señal desapareció... ¿me copias? -dijo la misma voz metálica desde el corredor- repito... la señal desapareció

Camus sonrió aliviado, destruir el celular fue una gran idea, sin embargo, su seguridad fue interrumpida por los adormilados alaridos de Kanon -papá… fue Saga lo juro –Angello, quien tenía la cabeza del gemelo en su regazo, comenzó a desesperarse, sobre todo cuando Camus le hizo una señal para que le tapara la boca, ya que con semejante tono de voz, de seguro se delataría su presencia ante los intrusos.

-Yo no voy a hacer eso –protestó el italiano. Camus lo miró como quien está a punto de cometer homicidio y en sus labios Angello leyó claramente –lo haces o te mueres cabrón

Angello torció la boca y mientras balbuceaba todo tipo de maldiciones, colocó su mano abierta sobre la boca de Kanon, quien continuaba diciendo incoherencias -Saga... Saga... acelera... no nos va a alcan...fav

Los jóvenes continuaban escondidos, pegándose a la pared del ventanal para que no los vieran de afuera.

-Yo no voy a entrar allí por la fuerza si esos tres no están dentro... ¿quieres delatarnos?

Camus seguía atento, sin mover un músculo y Angello sonrió de medio lado, cuando creyó que la treta estaba funcionando. Sin embargo...

-SUÉLTAME SAGA...

-Ay -gritó Angello sacudiendo la mano- ¿qué? -preguntó al ver la mirada furibunda de Camus- este hijo de puta me mordió...

Camus cerró los ojos con fuerza rogando porque los intrusos desistieran de buscarlos y suspiró aliviado cuando los pasos parecieron alejarse -listo... no escucharon nada- pensó.

El peso de algo muy grande, hizo crujir las tejas del techo, las cuales llovieron por los bajantes, hasta destrozarse en la loza del piso del corredor. De inmediato, las vigas del cielo raso, comenzaron a ceder, hasta que se astillaron por en medio y se derrumbaron sobre la cama, provocando una nube de polvo que llenó lo que quedaba de la habitación. Para cuando Camus pudo distinguir algo de entre el polvo, lo único que vio fue un destello dirigiéndose hacia ellos.


Rávena, Italia

Aldaberán tenía la frente pegada a los barrotes de su celda, la cual se encontraba en medio de un pabellón ubicado en el sótano del edificio de la comisaría. Cada dos segundos, el toro dorado lanzaba un escandaloso suspiro y cada dos segundos Shaka fruncia el ceño, al verse interrumpida su meditación.

Después de la batalla con el Devastador, Aioros, Shaka y Aldebarán, fueron llevados a la prisión del circuito judicial local. Los tres muchachos iban a ser interrogados por la muerte misteriosa del joven aún no identificado y por supuesto se les acusaba de desorden público, gracias a los destrozos ocasionados. Debido a los delitos que les imputaban, se les clasificó como de alta peligrosidad, por lo que los colocaron en celdas separadas, pero comunicadas por medio de barrotes.

-Alde... tranquilo... parte el alma verte así -Aioros se acercó al enorme toro y a través de los barrotes le dio unas palmaditas en la espalda- todo se resolverá... ya lo verás

-No entiendo qué quiere la diosa de mi -la voz de Aldaberán se quebraba- otra vez en prisión... ¿qué estoy pagando?¿será que he sido un hombre malo?

Aioros enarcó las cejas y sonrió con ternura -no Alde... eres un gran chico, siempre lo has sido… en todos los sentidos- de pronto el arquero reparó en las palabras del menor y con una risa divertida lo interrogó -¿ya habías estado en la cárcel?

Aldaberán asintió -en la Auvernia- Aioros comenzó a reírse y eso le levantó los ánimos al otro, quien decidió continuar con la historia -nos encerraron por varias violaciones a las leyes del tránsito y del sentido común...

-No lo puedo creer... ¿a Camus también?... de Angello si lo creo… ¿pero de Camus?

Aldaberán soltó unas sonoras risotadas, mientras se rascaba la nuca -si... a Cam también... de hecho casi que podría afirmar que todo fue su culpa

Aioros siguió carcajeándose, mientras Aldaberán lo acompañaba, con risas más acompasadas. Shaka bufó enojado y deshizo su posición de flor de loto, ya frustrado por tantas interrupciones -ustedes si que no entienden el significado de la palabra silencio ¿verdad?

-A ver Shaka -dijo Aioros tratando de calmarse- ¿vas a decirme que no te parece gracioso?

-He de decir que admiro sobremanera tu optimismo Aioros -Shaka se aclaró la garganta y se sentó en el suelo, más cerca de los otros dos- pero si mal no recuerdas, estamos aquí encerrados porque un hombre murió y dicen que somos sus asesinos... medito para mantener la ecuanimidad del caso y no sucumbir por la desesperación -Shaka miró a su alrededor, sin mostrar expresión alguna- o por la falta de higiene...

-Shaka… tranquilo… les prometo a los dos que los sacaré de aquí… no debemos nada, somos inocentes –dijo Aioros con cariño- pero no podemos utilizar la fuerza, así que vamos a aclarar esto pacíficamente y nos iremos…

Aldebarán suspiró y sonrió resignado -gracias Aioros, no esperaba menos de ti…

Aioros y Shaka sonrieron también, sin embargo, aquellos fabulosos momentos de entendimiento se vieron interrumpidos por los guardias, quienes al parecer traían a algunos presos que no querían ser apresados.

-Cállate malnacido… -gritaba uno de ellos con un vozarrón, antes de que los tres chicos escucharan los quejidos de un reo al ser golpeado- te vas a podrir en una celda, junto con los gamberros que tienes como compinches…

La puerta de la celda de Shaka fue abierta y un tipo cayó adentro, empujado por dos custodios. Atrás de ellos, tres hombres más traían las manos esposadas en su espalda y fueron liberados en la misma celda y otros dos en la de Aldaberán –púdrete- le gritó uno de los reos al guardia, quien sonrió de medio lado antes de irse.

-Lo lamento por ustedes –dijo un custodio refiriéndose a los tres dorados- digan lo que digan... parecen buenos chicos… pero por hacinamiento, tendrán que compartir celda con estas ratas –el hombre se aseguró de que la puerta estaba bien cerrada y junto con los otros custodios se fue.

-Oigan… ¿qué hacen? –reclamó Aldebarán, quien se volvió hacia los tipos, al notar como comenzaban a tomar las camas de la celda de Shaka, y tiraban todo al suelo, reclamando como suyos aquellos espacios- él estaba primero

-Alde… cálmate… recuerda que Shaka es quien está con esos mal encarados y no queremos que se desquiten con él

Shaka se dirigió a sus nuevos compañeros de celda, inmutable como siempre- buenas noches señores… como pueden ver, tenemos poco espacio aquí y creo que es importante que delimitemos nuestros lugares para dormir… yo llegué primero así que tengo derecho a una de las camas

El hombre al cual había golpeado el guardia, se adelantó a los otros y caminó hacia Shaka amenazante. Antes de contestarle al rubio, escupió a un lado y luego le pasó su mirada de pies a cabeza y sonrió –tendrás derecho a dormir en una cama, pero debajo de mi cuerpo belleza- los compinches dejaron escapar algunas risitas y el tipo, enredó sus dedos en el cabello rubio para olisquearlo con lascivia.

-¿Le habrá confundido con una mujer? –le susurró Aldebarán a Aioros.

Aioros pasó saliva –no Alde… me temo que no…


Nysa, Etiopía

-Te pareces mucho a Shion -Priapo rió con gana y le dio un gran sorbo a su bota de vino- solo... que más dulce que él... tu padre tiene un caracter del demonio -Priapo suspiró- qué tiempos aquellos... ahora todo parece irse por el abismo

Después de unas horas de beber vino y bailotear por el viñedo sagrado, la fiesta se había calmado y Mu se dedicaba en ese momento a charlar con Priapo, mientras Shura y Aioria se embriagaban con el sabor de los curvilíneos cuerpos de las ménades que los acompañaban.

Mu se aclaró la garganta, mientras su ménade acosadora, continuaba estudiándolo como si fuera un bicho raro y eso lo estaba poniendo incómodo- señor Priapo... ¿qué recuerda de la pasada Orden Dorada?- preguntó el lemuriano con entusiasmo y al sentir un nuevo jalón de cabello se volvió hacia la pelirroja que tenía prácticamente encima- señorita... podría dejar de intentar hacer rizos con mi cabello... le aseguro que por más que lo intente... no lo logrará

Priapo volvió a reír y lo hacía tan escandalosamente que a veces aturdía los oídos- perdónala muchacho, pero es que tienen muchos años de no ver a hombres como ustedes... bueno, realmente desde la otra vez en que El Cid y Sísifo vinieron hasta estos mismos jardines -Priapo bajó la voz para hablar en un susurro- solo tienen a los sátiros y ya saben... ellos pues... son nada agraciados... entonces las bacanales no suelen ser tan excitantes para ellas -Mu hizo una mueca, sin entender realmente la broma y el sátiro se volvió hacia la pelirroja- Pegeas deja de incordiar al lemuriano...

La chica dejó escapar una risita y besó a Mu en la mejilla, sonrojándolo hasta la raíz del pelo, para diversión de sus otros dos compañeros. Seguidamente, se puso de pie y corrió hasta donde estaba Shura con la rubia, para unirse a la fiesta en la que el español era el plato fuerte.

-Es mentira lo que dice Priapo, ellas son felices con nosotros -reclamó el sátiro que asustó a los dorados el día anterior. La ménade de piel dorada, que estaba enganchada al cuello de Aioria, negó con una mirada traviesa y el joven león, continuó su labor con una gran sonrisa en los labios- disfruten ahora mujeres... que los atenienses se irán pronto -refunfuñó el sátiro, quien tiró sobre la mesa una cesta con dátiles almibarados y se dio media vuelta enojado, para luego perderse en la espesura del bosque que los rodeaba.

El corpulento Priapo le restó importancia al berrinche del hombrecillo y continuó hablando con evidente diversión -retomemos el tema... ¿me preguntaste por la antigua Orden Dorada? -, Mu asintió y el semidiós se aclaró la garganta -¿cuál de todas?... ¿la generación de Hakurei y Sage?... o tal vez la de Arturo de Capricornio, hace 1800 años, o el gran Aldebarán de Tauro... -el sátiro se lo pensó un momento- el Patriarca en la generación del 1200... todos grandes hombres... magníficos, la envidia de cualquier Orden Sagrada...

-Quiero conocer más de la generación de Hakurei de Altar y Sage de Cáncer...

Priapo suspiró y cruzó sus brazos nervudos, mientras intentaba recordar los pasajes más significativos de la anterior Orden Dorada -de acuerdo... vamos a ver

Mu se acercó para escuchar mejor, porque la verdad estaba muy interesado en el relato, mientras tanto, Aioria continuaba jugueteando con la ménade de piel dorada y Shura se perdía en las curvas de la rubia y la pelirroja- Shion... magnífico ejemplar lemuriano -comenzó Priapo- Dhoko solía incordiarlo por todo... recuerdo también a Albafica... chico tímido, no quiso enredarse con ninguna ménade... en cambio Dégel y Kardia -Priapo terminó la frase con una risotada.

Aioria rió con lo curioso del relato, realmente era difícil imaginarse a los caballeros dorados que Shion tanto les ponía de ejemplo, como jóvenes normales y corrientes - ¿cuándo los conoció?

-Hace unos doscientos cincuenta años... atendieron una invitación que les envió el señor Dionisios para que asistieran a nuestra fiesta de la Luna de Cosecha... tipos elegantes e inteligentes... muy resistentes al vino -Priapo se lanzó algunos dátiles a la boca- ¿y qué quieres saber exactamente niño?

Mu se revolvió incómodo en su asiento -no sé... algún dato curioso... algo interesante o extraño

Priapo enarcó una ceja -bueno... uno de ellos hablaba de presencias malignas en sus sueños... de seres que podían tomar la forma de alguien más...

-Que acechaban y rasgaban la carne... para terminar congelando tu espíritu del adentro -dijo Mu con la mente en otra parte, Priapo lo miró con interés.

Shura se desprendió un momento de la rubia para servirse un poco más de vino y aprovechó para hacerle una pregunta al hombre -y dime algo tío... ¿qué hay de tu vestimenta?... ¿es que en estos lares es costumbre que los hombres usen peplo?

El hombre dejó escapar otra de sus estruendosas carcajadas -para nada... es solo que estamos cerca de la luna de Cosecha y nos gusta rememorar a la madre, por eso nos ataviamos como mujeres -Priapo se acercó a los chicos para susurrarles- al señor no le gusta tomar las cosas tan en serio -las ménades soltaron unas risitas y Priapo se aclaró la garganta- por cierto... hay más peplos aquí para ustedes...

-Viejo yo paso -dijo Shura, dejándose llevar por las mujeres, quienes lo tomaron cada una de una mano para guiarlo a un lugar más íntimo, con el fin de tener su celebración privada con él- bueno caballeros -el peliverde hizo una reverencia- que les aproveche la noche...

-Vete tonto -Aioria le guiñó un ojo- que la pases bien...

-Tú también gato...

Priapo sonrió de lado al ver alejarse al español. Aioria y su ménade decidieron imitar a los otros tres y se levantaron para irse -Mu- llamó Aioria- ¿estarás bien?

-Tranquilo -dijo Mu haciendo un gesto de despreocupación con la mano- se está muy agradable aquí...

Una vez la pareja se alejó, Priapo se pasó de asiento para estar más cerca el lemuriano -¿le has contado esto a alguien? -Mu negó con la cabeza. Priapo tenía un mal presentimiento, como el que inundó su corazón cuando un joven ciego de cabellos dorados, le contó exactamente lo mismo, doscientos cincuenta años atrás.


En un autobús camino a Mosul, frontera con Irak

-¿Aburrido?

-Como una ostra... ¿estás segura de que tu maestro nos recibirá?

-No tiene por qué no hacerlo

-Somos prófugos...

-Tranquilo... yo sé por qué te lo digo...

-De acuerdo -Algor, se colocó su mochila en la nuca y se recostó en el asiento para descansar un poco. Después de encontrarse con los asesinos en Estambul, Kalia y Algor decidieron huir a Irak, donde se encontrarían con Barahaim de Altar, el maestro de la amazona. Para ese entonces, llevaban catorce horas viajando en autobús y el aburrimiento era casi insoportable, sin embargo, ese tiempo ocioso, le había servido a Algor, para mirar de una forma distinta a su compañera- Kalia...

-¿Si? -contestó ella abriendo los ojos.

-¿Qué pasará cuando liberen a la madre?

Kalia soltó una risilla -¿qué crees que va a pasar?

-No sé... por eso te pregunto

Kalia se volvió hacia el frente, donde se quedó contemplando una mujer que viajaba con un bebé en brazos y suspiró con tristeza -supongo que... todo acabará

Algor siguió la mirada de ella y adivinó la causa de su repentina melancolía -¿alguna vez lo has pensado?

Ella lo miró extrañada -¿a qué te refieres? -Algor le hizo un gesto señalando a la señora del bebé y ella dejó escapar una carcajada -¿establecerse y tener hijos?... para nada... las amazonas no pensamos en eso, no tenemos por qué... mucho menos en estas circunstancias

-Tienen derecho

-¿Conoces la ley de las amazonas Algor? -él afirmó en silencio- bueno... qué más quieres que te explique

-Yo... -el autobús se detuvo de repente- diablos ¿qué sucede?

Fuera del autobús se escuchaba el ajetreo de algunas personas y luego una discusión entre el conductor y varios hombres -diablos- dijo ella -territorio yihadista... es un retén

-Tenemos que irnos, nuestros documentos son extranjeros, estaremos en problemas

-Pero ¿cómo?... no hay puerta trasera y además el autobús está lleno gente -en medio de todo el alboroto, el bebé comenzó a llorar.

-Tranquila -Algor la tomó de la mano- ¿ves esa ventana sobre tu cabeza Kalia? -ella asintió- saldremos por ahí... en cuanto te empuje hacia arriba, corres ¿de acuerdo?

-De acuerdo

Después de que Kalia se lanzó por la ventana, todo pasó muy rápido. Algor saltó detrás de la amazona, en el mismo instante en que una explosión dentro del autobús, desató una ráfaga de fuego que acalló todas las voces humanas. Cuando huían por el desierto, la fuerza de la explosión los tiró al suelo y al percatarse de lo que pasaba, Kalia intentó devolverse para sacar a quien pudiera de ese infierno.

-SUÉLTAME -le gritó a Algor, quien se lanzó sobre ella, para protegerla de una serie de estallidos que se sucedieron una y otra vez.

-No podemos hacer nada Kalia -le susurró él al oído, mientras ella se tomaba la cabeza con las manos.

-El bebé, Algor -Kalia sollozaba desesperada- el bebé...

-Si Kalia -él la abrazó posesivamente, mientras ella se deshacía en llanto refugiada en su pecho- el bebé también -susurró, la besó en el cabello y le acarició tiernamente la espalda para calmarla, aunque él mismo casi no podía mantenerse ecuánime ante aquella tragedia.

-Ay... pero que tiernos -una voz femenina, pero grave, se acercaba a ellos desde los restos del autobús que aún ardía- no sabía que eras tan fácil Kalia... espérate a que tu adorado James se entere de que lo cambiaste por uno de esos caballeros sagrados... aunque he de decir que... el cambio es muy positivo...

-¿Por qué hiciste eso? -reclamó Kalia con una expresión de rabia, mientras las lágrimas corrían por sus mejillas.

-¿Ustedes se conocen? -preguntó Algor desconcertado al ver la gran silueta roja, que atravesaba el fuego acercándoseles con paso firme.

-Lo suficiente... ella es uno de los Devastadores... la de Acuario... una idiota

-Vamos a hacer esto rápido -la extraña se dejó ver. Ataviada con una enorme armadura roja, se pavoneaba delante de los plateados triunfante, sintiéndose superior a ellos- venimos por tu armadura caballero... y por ella

-Pues tendrán que pelear con nosotros -ambos plateados se pusieron en guardia e invocaron sus armaduras, sin embargo, no contaban con lo que se les venía. Desde tres puntos distintos, otros guerreros protegidos con armaduras mecánicas aparecieron.

-Algor -dijo Kalia al ver la clara desventaja en que se encontraban- lamento mucho todo esto...

Algor la miró y sonrió -yo no- ella lo miró extrañada.

-Algor no es hora para acertijos...

-Es que así pude conocerte...


Rijeka, Croacia

Los rayos del Sol lo despertaron como un cálida caricia sobre sus párpados. Con pereza, se estiró y lo primero que hizo fue tantear en su cuello en busca algo y al sentir el dije suspiró aliviado.

Aturdido, se sentó en la cama y se dio cuenta de que sus dos compañeros no estaban, pero sus cosas seguían en la habitación. Adivinando que seguramente fueron a revisar el auto, entró al baño y se dio una ducha rápida, dejando que las gotas de agua recorrieran sus bien trabajadas formas y le dieran algo de calor. Se sentía incómodo, como si tuviera algo que resolver, de inmediato un nombre se le vino a la mente: Milo.


Afuera, el tiempo estaba helado y una espesa neblina cubría todo el lugar, dificultando la visión.

-Hey... buenos días

-Hedjär -saludó en su lengua natal- lamento haberme dormido...

-De hecho no quisimos despertarte... pensé que al rato necesitabas descansar...

Afro sonrió con amabilidad, respondiendo a la calidez con que lo recibiera Saga. Por su parte, Milo se mantenía al margen de la conversación, limitándose a revisar al maltrecho Yugo, el cual yacía boca abajo en medio del prado, tal y como quedó desde que se volcaron. Afro atribuyó aquel extraño comportamiento de Milo a su encontronazo del día anterior -¿y tú cómo amaneces? -le preguntó tratando de ser amable.

-Bien, muchas gracias -contestó el escorpión secamente, simulando revisar el otro lado del auto. Afro suspiró y movió sus manos dentro de los bolsillos del jeans para darse calor.

-No te preocupes... a mi solo me ha respondido en monosílabos

-Entiendo -Afro suspiró de nuevo y un vaho frío escapó de entre sus labios- creo que soy el único culpable...

-¿Cómo sigues? -preguntó Saga con una sonrisa cariñosa.

Afro miró hacia abajo y le dio un par de puntapiés al suelo antes de contestar -estoy bien- sonrió amargamente- estaré bien...

-De acuerdo -Saga le dio una palmadita en el hombro- vamos, ayúdanos a poner el Yugo de nuevo sobre las llantas... necesitamos apurar el paso hoy...

Afro se volvió hacia Saga y lo tomó de un hombro -te ves desanimado- el peliceleste miró hacia arriba -sé lo desagradable de la charla de anoche... pero me parece que hay algo más que eso en esa cabeza tuya...

Saga suspiró y negó con una risilla -no es nada...

Afro enarcó una ceja divertido -y qué hay de aquello de que tenemos que hablar, antes de que las cosas se compliquen...

-Touché -Saga sonrió, el peliceleste lo había pillado- es solo que temo por los otros... quiero saber de los demás... de mis hermanos

-Deben estar bien... metidos en problemas como nosotros, pero nada peor que eso

-No Krist -Saga negó con la cabeza- algo no está bien

Aphrodite pasó la vista por el cielo... todo estaba demasiado calmado.


En una celda, situada en un lugar desconocido...

Despertó gracias a las sacudidas que alguien le aplicaba. Hastiado del trato recibido, lanzó manotazos a todas partes para defenderse de su agresor -mierda... déjame- gruñó furioso.

-Ufff... pensé que no despertarías cangrejo...

-¿Kanon? -Angello se sentó aturdido, mientras se masajeaba las sienes- ¿qué pasó?

-Lo mismo iba a preguntarte yo a ti... porque este lugar donde estamos, no se parece en nada a la habitación que alquilamos anoche...

Kanon y Angello se encontraban en una sencilla habitación sin ventanas y cuyo único acceso consistía en una puerta de cristal blindado, de diez centímetros de grosor. Como mobiliario, una litera a la derecha y un cuarto de baño completo a la izquierda, sin sillas ni mesas.

-Angello...

-¿Si? -preguntó Angello con voz ronca.

-Camus no está


Aturdido y con mucho dolor en el cuerpo, fue despertando de a poco. Intentó infructuosamente mover un brazo, luego el otro, de igual forma sus piernas estaban paralizadas.

-¿Dónde...? -preguntó y nadie le respondió. Estaba sujeto de pies y manos a una mesa metálica, el dolor de espalda lo estaba matando. Había muchas voces a su alrededor y ruidos mecánicos y electrónicos, pero nada que pudiera darle una pista de dónde se encontraba.

-Tengo sed -susurró con voz ronca.

-Señor -una voz femenina se escuchó cerca de él- el sujeto ha despertado... ¿empezamos?

-Al fin -la voz masculina se le acercó- buenas tardes monsieur Faure -era un tipo grande, vestido de negro y con unos curiosos anteojos de aro redondo "se parecen a los de John Lennon", pensó el francés y una risilla apareció en sus labios -supongo que no sabes por qué te encuentras aquí...

Camus negó con su cabeza, delante de él una gigantesca figura se acercaba, produciendo un ruido de pisadas metálicas.

-Takumi -llamó el tipo del traje negro- vamos a comenzar...

La respuesta que Camus esperaba, se encontraba en la aguja de una jeringa. Una jeringa que le apuntaba al cuello.


Camino a Zagreb

Durante todo el camino, los tres muchachos habían estado muy silenciosos, incluso el Yugo parecía haber mermado sus fallas, para no molestar. Saga se durmió las primeras dos horas y Milo se tiró en el asiento trasero a escuchar música con los audífonos puestos, ya que realmente quería evitar a Afro.

El peliceleste era perspicaz y la verdad no deseaba estar en malos términos con Milo... ¿por qué?, realmente no lo sabía. Si esto hubiera sucedido cuatro semanas atrás, seguramente los habría mandado a los dos al demonio, eso si, después de sembrarle una rosa piraña en el culo a cada uno... bueno, pensándolo bien... la rosa sería solamente para Milo.

Tratando de llamar la atención del menor del grupo, aceleró el auto y en cuanto vio un bache pasó sobre él a toda velocidad -hey... ¿estás loco? -reclamó Milo enojado- ¿qué quieres lograr con estas formas de conducir?

-Nada malo... ya obtuve lo que quería -miró de reojo a Saga, quien se revolvió en sueños y por el retrovisor a Milo, incorporándose enojado. Sin quitar la vista del camino, el peliceleste inhaló profundamente antes de emitir palabra- ¿podemos hablar?

-...

Afro sabía que no iba a ser fácil, él mismo era una persona muy complicada -siento lo de ayer... y lo de anteayer... no debí ponerte en contra de Saga... ni volcar el auto

Milo no dijo nada y solamente se volvió para mirar el neblinoso paisaje por la ventana, tenía los brazos cruzados y el ceño fruncido.

-Tampoco debí llevarlos al Töpen ad Vöd -Afro borró la risilla que tenía en el rostro- cuando dije que no me importaban... era mentira -Milo no contestó y un silencio incómodo se formó en el ambiente.

-¿Por qué no me lo habías dicho? -dijo de pronto Milo.

-¿Decirte qué? -dijo Afro extrañado.

-Lo que le contaste anoche a Saga

-Oh -Afro suspiró- eso...

-Somos amigos, o al menos eso creía yo

-Nada digno de contar Milo -la voz del sueco, había perdido su poca energía- no voy a repetirlo, si es que quieres conocer los detalles...

-No es eso... es solo que... pude haberte apoyado

-No es fácil hablar de algo tan...

-¿Tan qué?

La voz de Afro se volvió ronca -humillante...

Milo miró hacia abajo y decidió que no era justo darle más vueltas a ese asunto -solo te voy a decir un par de cosas y prometo no tocar nunca más el tema...

-Adelante...

-Supéralo...

-No es tan fácil...

-Maldita sea... eres un caballero dorado -el semblante de Milo adquirió un pequeño aire de solemnidad, muy poco usual en él- ¿recuerdas la exquisita sensación de moverte, mientras todo lo demás parecía detenerse en el tiempo? -Aphrodite asintió con melancolía- ¿o el viento en tu cara cuando te lanzabas para cruzar el cielo? ¿recuerdas la euforia del primer vuelo, del primer chispazo de tu cosmo, de la primera vez que usaste la armadura?

-Claro que lo recuerdo -dijo Afro sonriendo.

-Entonces más te vale salir de esa depresión para volar en medio de las estrellas, mi estimado caballero de Piscis

-De acuerdo -contestó Afro con una sonrisa.

-No me convences

Afro rió entonces -está bien... voy a salir adelante y prometo que trataré de parecer normal a partir de ahora

-¿Una novia?

-Oye una cosa a la vez -el peliceleste se sonrojó y al ver el gesto de enojo falso de Milo, volvió a reír -está bien... pero necesito tu ayuda para eso...

Milo sonrió con ilusión -¿me vas a pedir ayuda a mi?

-Eres el mejor ¿o no?

-Gracias... gracias -dijo Milo con orgullo- prometo que tendrás todas las chicas que quieras con los consejos que voy a darte

-Con una me basta Milo -Afro sonrió agradecido de no tener que continuar hablando de su pasado -entonces... ¿estoy disculpado?

-Por supuesto -Milo, tan espontáneo como era, lo abrazó tan fuerte que lo hizo perder de nuevo el control del auto.

-Milo... suéltame... suéltame!


De nuevo en una celda

Angello golpeaba con insistencia el vidrio que los separaba de los corredores que los llevarían a cualquier parte fuera de esa celda -¿dónde está mi hermano malditos? ¿dónde tienen a Camus? ¿qué le han hecho?

Después de una hora de gritar una y otra vez todos los improperios que se sabía, un hombre alto y de andar elegante se acercó por el pasillo. El tipo venía ataviado con traje entero y su barba bien arreglada y corto cabello, estaban veteados por las nieves del tiempo -¿hermano?... que yo sepa señor Di Mare, Camus no tiene hermanos...

Kanon aguzó la mirada y comenzó a acercarse, estudiando curioso al hombre.

-No es necesario que exista un lazo de sangre para considerar a mis compañeros como hermanos... quien se meta con alguno de ellos se las verá conmigo...

-Hermosa afirmación, considerando que fue usted, uno de los asesinos más sanguinarios de Arles... señor Di Mare

-Maldito pedazo de...

-Tranquilo Angello -Kanon tomó al ofuscado italiano de un brazo- ¿quién es usted? -preguntó tratando de mantener la calma, al notar un pequeño, pero inquietante detalle en el rostro del hombre; tenía cejas bífidas.

El tipo dejó escapar una comedida carcajada como respuesta -tranquilo caballero... porque no te gustará saber quién soy- el tipo hizo una reverencia -espero que su estancia en este lugar les sea agradable... la cena se sirve a las seis...

-Es en un momento como este, es que desearía tener mis poderes para mandar a más de un civil al infierno... temo por Camus

Kanon apretó un hombro del italiano, tenía la idea tatuada de que el elegante extraño tenía algún parentesco con Camus -no te preocupes hermano... protege tu cuerpo detrás de la litera- Kanon comenzó rodearse de un brillo dorado y Angello entendió perfectamente el mensaje.


Uno, dos, tres golpes necesitó Kanon para hacer un boquete en la celda por el que pudieron salir -¡ja!...ilusos- dijo Angello con una risilla, mientras corría detrás del gemelo por los largos pasillos del lugar -no pueden detenernos...

-Me preocupa que pudiéramos salir tan fácil -Kanon se detuvo en una de las esquinas y miró al frente antes de continuar. Unos hombres llevaban esposadas a dos personas, un hombre moreno y una mujer de cabellos celestes que le recordaba a alguien, pero no sabía a quien- vamos Angello... tenemos que encontrar a Camus... es lo más importante ahora

-De acuerdo y por cierto genio... ¿qué te costaba destruir esa pared antes? y otra cosa -recordó Angello, mientras corría- ¿sabes que estamos aquí gracias a tu sueño pesado?

-¿Qué? ¿ahora todo esto es culpa mía?

-Casi tenemos que remolcarte cabrón... y gracias a los improperios que gritabas con esa voz de reno que tienes… estos tipos nos encontraron

-Oye... más respeto -dijo Kanon riendo, la verdad la ocurrencia de la voz de reno se le hizo graciosa- para que sepas... estaba muy cansado y segundo, quería obtener información de este lugar antes de huir... lo que fuera -el gemelo le hizo una señal a Angello para que lo siguiera- se ve despejado... vamos

Ambos muchachos continuaron corriendo por el mismo pasillo, hasta que algo llamó la atención de Angello -vamos cangrejo- Kanon se detuvo exasperado al ver a su compañero husmeando por la ventana de una puerta -tenemos que encontrar a Camus...

-Esto tengo que verlo -murmuró el italiano y abrió la puerta.

-Mierda -refunfuñó Kanon y muy a su pesar fue detrás de su compañero. Cuando entró al extraño aposento, encontró al italiano pasmado, mirando hacia el frente -¿qué te sucede?... me estás asustando...

Como única respuesta, Angello levantó su dedo índice para guiar la mirada de Kanon. Frente a ellos se alzaban varias vitrinas de vidrio, llenas de un líquido púrpura. Pero el detalle más escabroso, era que en la vitrina flotaba un cuerpo inerte.

-Kanon -susurró Angello en un hilo de voz- los asesinaron...


En una celda en Rávena

-Disculpe... señor -dijo Shaka muy serio- creo que me confunde con una mujer... quizá porque el largo de mi cabello no es usual en un hombre... y ya que arreglamos este mal entendido le suplico, deje de tocarme de esa forma...

-No muñeco, no comprendes ¿verdad?… sé que eres un muchacho... y con una belleza que pocas veces he visto... me encantas... ¿tienes algún problema con eso?

Shaka continuó muy serio y frunció el ceño al sentir los dedos del hombre recorriéndole la curvatura de la espalda -le aseguro que no tengo problema con eso... mi problema es con usted...

-Pórtate bien y te aseguro que te voy a tratar con mucho cariño...

Aioros y Aldebarán se pusieron en alerta, en cuanto vieron al tipo discutiendo con Shaka, los otros tres compinches se movieron para rodear al rubio, quien no se inmutaba por las presencias ajenas -oigan... déjenlo en paz- gritó furioso Aldebarán, dándole un par de golpes a los barrotes, que lograron doblarlos ligeramente, al verlo Aioros, intervino para tratar de calmarlo.

-Alde... grandote… por favor… no lo hagas... al rato solo lo están molestando... trata de que no nos metamos en más problemas… recuerda el perfil bajo amigo -el toro bufó enojado, pero sabía que Aioros tenía razón…

-¿Qué sucede allí? -gritó un guardia furioso- ya Francis... calma esas ansias tuyas y tú, acompáñame... el agente asignado está aquí y los va a interrogar... vas primero -ordenó a Aioros.

-Pero... ¿por qué a mi de primero?... llévense a Shaka... esos tipos quieren hacerle daño ¿es que no lo ve?

-Mira -replicó el guardia, un tipo bajo y con una particular voz chillona, quien se acercó a Aioros amenazándolo con su bastón- espero que entiendas que en este lugar no puedes dar órdenes ¿de acuerdo? -el arquero asintió de mala gana y furioso, se dejó esposar, después de lo cual lo llevaron por unos deprimentes pasillos hasta la sala de interrogatorios, en donde lo esperaba un espigado hombre, de abundante bigote negro y cara de haber tenido un mal día.

-¿Aioros Gennaíos?

-Soy yo -contestó el aludido, mientras tomaba asiento y el guardia le quitaba las esposas- ¿a qué me han traído?

El tipo mal encarado sonrió con ironía y corrió una silla para sentarse frente al moreno, tratando, sin éxito, de amedrentar al joven -hagamos esto fácil niño bonito... me dices quién asesinó a Damián Flint y yo te dejo en libertad...

-Bueno… –susurró Aioros inhalando, mientras en sus adentros rogaba a la diosa que le inspirara las palabras correctas que no les complicaran más las cosas- todo comenzó anteayer, cuando extraviamos a uno de mis hermanos menores en el Puerto de Rávena…


De vuelta en el pabellón de celdas

-Vamos belleza –el tipo tomó a Shaka de la nuca y lo empujó hacia él- ven es solo un beso –dijo rodeándolo por la cintura para pegárselo a la cadera.

-DÉJENLO –gritó furioso Aldebarán.

-Entonces detenme… si puedes grandullón –insistió el tipo, obligando a Shaka a que lo besara.

Y es que el rubio podía presumir de su capacidad para desoír lo que le rodeaba, sin embargo, algo en ese momento lo hizo reaccionar violentamente y fue precisamente el hecho de que no pensaba entregar su cuerpo a menos que él quisiera. Así que sin esperar que aquello pasara a más, apretó su puño derecho hasta que los nudillos empalidecieron y lo dejó ir con toda la fuerza que le proporcionaba el entrenamiento de tanto años.

El acosador, cayó de rodillas tomándose del vientre, intentando respirar. Los otros tres retrocedieron y se juntaron, mientras Shaka los miraba amenazante. De un momento a otro se abalanzaron en conjunto contra él, sin embargo, no se imaginaban la paliza que les esperaba.

El primero intentó golpear a Shaka en el rostro, pero con una agilidad impresionante, el rubio detuvo el avance del brazo agresor y se volvió rápidamente para lanzarle una patada por la nuca que lo hizo estrellarse contra un tubo de la litera. El segundo no corrió con mejor suerte, cuando al tomar del brazo al dorado, este lo estrelló contra el único de sus compañeros que se encontraba ileso y ambos terminaron formando parte del estucado de la pared.

-Pero… pero… ese amigo tuyo es increíble –observó uno de los compañeros de celda de Aldebarán. Ambos hombres miraban la pelea con la boca abierta, ya que en sus reducidas mentes, no cabía la idea de que un hombre de complexión tan espigada, estuviera dando tal paliza a cuatro hombres que podían doblarle en peso y músculo.

Aldebarán dejó escapar una risilla –nunca te dejes engañar por las apariencias- en ese momento Shaka se acercaba para hablar con él, venía sacudiendo su camisa de manta azul y al llegar a los barrotes, se sostuvo para alinear una sandalia.

-¿Crees que esto sea un problema Alde?

-Esperemos que no… por cierto, están interrogando a Aio… oye… eres bueno con los puños… esos tipos están fritos

-Tengo que serlo… soy un caballero dorado -de pronto, Shaka miró extrañado a Aldebarán-¿dijiste fritos?

-Quiero decir molidos -Shaka ladeó la cabeza y Aldaberán torció la boca- noqueados... hechos picadillo... averiados -Aldebarán suspiró- uff derrotados viejo...

-Oh...

-Hey amigo –interrumpió uno de los reos- tienes que enseñarme esos movimientos –Shaka enarcó las cejas- eso fue increíble… Francis es un hijo de puta… se lo merecía

De repente, el hombre que estaba acostado en el suelo, comenzó a jadear produciendo un sonido gutural que ninguno de los dorados había escuchado jamás.

-¿Qué diablos suena? –murmuró Aldebarán, al tiempo que la espalda del hombre comenzaba a encorvarse de forma antinatural, al ritmo de sus respiraciones -SHAKA CUIDADO- Gritó Aldebarán al momento que el tipo, se abalanzaba contra el distraído Shaka en medio de un brillo metálico que resplandecía en la punta de sus dedos… cada uno se había transformado en una enorme garra.


En el laboratorio desconocido

Un vacío en el pecho se formó de repente, sin que pudiera evitarlo. Comenzando a hiperventilar, se apoyó en el hombro de Kanon, Angello parecía desfallecer ante la imagen de los pequeños cadáveres flotantes -no... no... esto... no es posible...

Kanon se volvió a su compañero sin poder creer lo que tenían al frente -son... son ... fetos humanos...

-Malditos -gruñó Angello furioso ante el espectáculo de todas aquellas urnas ocupadas por los diminutos cuerpos- lo van a pagar... lo juro

-Ya amigo –dijo Kanon comprensivo de la angustia del italiano- tu cangrejito está a salvo…

-Los voy a desollar vivos por esto -Angello miró hacia otro lado, apartando la vista de tan triste espectáculo y algo llamó poderosamente su atención- oye Kanon, hacia allá -dijo señalando con la barbilla. Delante de ellos, estantes de archivos, mesas llenas de fotografías, papeles y más papeles.

Kanon se dirigió hasta una de las mesas, en donde habían desplegadas varias fotografías, todas escenas conocidas o al menos familiares para él. Con una mezcla de asombro y terror en su corazón, se acercó a las imágenes para estudiarlas; en una estaba Shaka en primer plano y atrás de él, la silueta inconfundible de Milo incordiando a Afro, con el majestuoso Taj Mahal al fondo, en otra fotografía Mu, Shura y Aioria almorzando en un mercado con palitos chinos, y en otra Camus, Aldaberán y Angello caminando al frente de la catedral de Notre Dame.

-Dime una cosa cangrejo... ¿fuiste a Notre Dame últimamente?

-Sí, estuve allí con el toro y el témpano... hace un par de semanas -susurró el italiano- ¿y tú viajaste estuviste en Egipto? -preguntó mostrándole la fotografía en la que se veía a Kanon, Aioros y Saga mirando un jarrón persa. Kanon estaba sentado en una silla de ruedas.

-No puede ser -dijo Kanon riendo con ironía- esos malditos nos tienen poco menos que acosados... mira -el griego sacó un documento que le pareció realmente inquietante.

Eran pruebas de ADN y la que tenía en la mano, era suya.


Pabellón de celdas en Rávena

Aldebarán no podía creer lo que veía. Aquella criatura, a la cual pudo reconocer como una Ker, estaba a punto de ensartar sus zarpas por la espalda a Shaka, quien atinó a volverse rápidamente, haciendo que el bicho enredara sus uñones entre los barrotes de la celda.

Los otros tres presos también habían cambiado, Shaka ahora peleaba contra unos seres sombríos, cuya apariencia se asemejaba mucho a los pseudos que los atacaron en la casa de Angello, unas sombras con afiladas garras, malévolas sonrisas y miradas vacías.

Las criaturas se dispersaron por la celda, cual rastreros por techo y paredes, buscando la forma de terminar con el indio, quien optó por subir a la cama superior de una de las literas y cuando estuvo arriba, se apoyó en la pared y empujó con los pies, hasta que los tornillos que mantenían el mueble asegurado al piso, cedieron y se derrumbó pesadamente aplastando a dos de las criaturas. Sin embargo, Shaka no pudo reincorporarse lo suficientemente rápido como para evitar que uno de los bichos, degollara de un zarpazo a uno de los compañeros de Aldebarán.

El gran toro corrió a ayudar al hombre herido de muerte, tratando de infundirle fuerzas, mientras la vida lo abandonaba –tranquilo- susurró el brasileño sosteniendo el tajo del cuello, tratando inútilmente de detener el fluido que salía a borbotones. Mientras tanto, el otro hombre no dejaba de chillar aterrorizado al ver a su compañero abatido de esa forma salvaje.


Cuarto de interrogatorios

-Ya se lo dije detective, no sé quién es Daniel…

-Damián

-Si, Damián Flint –Aioros se aclaró la garganta, el agente no le quitaba los ojos de encima- mire, somos tres hermanos que nos fuimos de vacaciones y por un mal manejo de recursos, nos quedamos sin dinero, ahora solo queremos volver a nuestra casa en Atenas…

-¿Hermanos?... tienen diferentes apellidos y países de origen

-Nos crió desde pequeños el mismo hombre… lo consideramos nuestro padre y él no ve diferencias entre unos y otros, oficial, somos tranquilos, no molestamos a nadie y nos cuidamos entre nosotros… le aseguro que lo que menos queremos son problemas…

-Pues a otros de tus hermanos, los están buscando por terrorismo...

Aioros se quedó de piedra y volvió a preguntar para asegurarse de que lo que había escuchado era cierto -por... ¿por terrorismo?

Un estruendo seguido del estremecimiento del suelo, interrumpieron la diatriba entre el joven griego y el agente. Y mientras los guardias corrían gritando frases como "tenemos fuga" y "alerta máxima", Aioros cerraba los ojos con fuerza, tratando de convencerse de que sus compañeritos menores no tenían nada que ver con el alboroto tremendo que se había desatado, "que no sean ellos… que no sean ellos", pensaba con desesperación.

-GRAN CUERNO… -se escuchó como un legítimo rugido, en las celdas del sótano.

Aioros dejó caer la cabeza, hasta que apoyó su frente en la mesa –demonios Alde…


De nuevo en el pabellón de celdas

Shaka cayó sobre su rodilla lastimada y gimió cuando sintió la rótula desgarrarse y el líquido caliente correr por dentro de su pierna, tal y como había sucedido en Laponia. Inutilizado en el piso, esquivaba las zarpas lanzadas sobre él, mientras Aldebarán forzaba los barrotes, en un intento por destruir la barrera que le impedía ayudar al rubio. Los cuerpos de dos presos, yacían mutilados en su celda, junto con los de tres guardias, quienes tuvieron el mal tino de acercarse lo suficiente, como para ser alcanzados por las zarpas asesinas de la Ker.

-Déjenlo… déjenlo ya –gritó Aldebarán al momento en que sostenía los barrotes con sus manazas- QUE LO DEJEN...

Los barrotes comenzaron a ceder.

-Alde -llamó Shaka cansado- ve por... Aioros... váyanse ustedes

-NO... -Aldebarán se rodeó poco a poco, de un poderoso cosmo dorado, tan grande que encegueció a los custodios que corrían hacia las celdas- no te dejaré solo...

-Eres necio... ¡será fácil para ti abrir la celda del otro lado!... ¡obedece Aldaberán!

-No... no lo haré -el gran toro dorado adoptó una posición de ataque que el rubio conocía bien, así que al ver que sucedería lo inevitable, Shaka se atrincheró detrás de algunos muebles a la espera de la hecatombe que estaba por desatarse.

-GRAN CUERNO...

El estruendo fue impresionante y como si se tratara de un avasallador tornado, las vigas principales del pabellón se vinieron abajo, junto con barrotes, literas y paredes del exterior. Los pseudos que rodeaban a Shaka sucumbieron ante el la poderosa técnica dorada y se desintegraron en segundos, dejando como único recuerdo, sus siluetas ennegrecidas en el suelo y lo que quedaba de las paredes.

-QUÉ SUCEDE -gritó un custodio, abrazado al marco de una puerta, protegiendo su cuerpo de la lluvia de escombro que caía por todo el lugar.

-CÚBRANSE -gritó otro guardia. mientras una segunda ráfaga, terminaba de arrastrar lo que quedaba del pabellón.

Mientras tanto, en la sala de interrogatorios

-¡Detenlo! -exigió el agente que interrogaba a Aioros- ¡hazlo ahora!

-Pero yo... -y es que la verdad, Aioros no tenía ganas de interponerse en la trayectoria del gran cuerno de Aldebarán, pero a ese paso, iba a arrasar con Rávena completo, junto con todos los que estaban dentro.

-ALDE –llamó Shaka intentando calmar a toro- ALDE BASTA- el rubio, quien se encontraba protegiendo su cuerpo de la tremenda fuerza de su compañero, se incorporó sacudiéndose el escombro que le cubría ropa y cabello -Alde- dijo jadeando al mirar la destrucción que los rodeaba- creo que ahora sí estamos en problemas...

Aldebarán se fue calmando poco a poco y jadeando por el esfuerzo se acercó a su compañero despacio–no sé... no sé qué me pasó -Shaka tomó la cara del brasileño entre sus manos y lo hizo mirarlo a los ojos.

-Calma... calma… toma el control de tu cuerpo y de tu alma -el gran toro asintió y Shaka sintió como el otro se relajaba- ahora si Alde... ¿por qué te enojaste tanto?

-Me descontrolé... te iban a hacer daño… no lo hubiera soportado… no otra vez… como a Celia

Shaka enarcó una ceja, interrogando a su compañero para que le explicara sus razones, Aldebarán suspiró -es una larga historia amigo... te prometo que en cuanto salgamos de aquí te la contaré -Shaka asintió y le soltó las mejillas- no debí tirar tantas paredes… ¿qué vamos a hacer ahora?

Shaka tomó a Aldaberán de los hombros –tirarás unas cuantas paredes más... porque iremos por Aioros


En algún camino de Croacia

-Ustedes dos si que son de antología ¿verdad? -refunfuñó Saga enojado. Había tenido que correr por los campos de ovejas detrás de sus compañeros menores, quienes huyeron del Yugo, que estaba de nuevo en medio de un prado con las llantas hacia arriba.

-Lo sentimos Saga -pujó Milo, mientras movía con los otros el auto para sacarlo de la profunda cuneta en la que había quedado clavado.

-Prometo que será la última vez -se disculpó Afro.

-Más te vale, porque la próxima tendrás que sacarlo solo de donde lo vuelques -a pesar de la incomodidad por la que pasaban, Saga de inmediato se dio cuenta de que Afro y Milo se habían hermanado de nuevo y a pesar de que eso implicaba la complicidad de los dos para armar lío, le daba mucha tranquilidad.

-¿No les parece extraño? -observó de pronto Afro, una vez tuvieron al Yugo de nuevo sobre las llantas.

-¿A qué te refieres? ¿a tu habilidad para volcar el auto?

El peliceleste bufó, mientras abordaba el auto junto con Milo -no es eso... me refiero a esta neblina... es tan espesa que casi puede tocarse, además, tiene un color extraño -Afro se encogió de hombros- al rato y me lo imagino...

Con infantil curiosidad, Saga batió una mano abierta por la neblina y gimió de dolor, cuando una heridita se le abrió en la palma. Con interés revisó el corte muy extrañado por el suceso.

Saga...

El gemelo se exaltó asustado al escuchar la voz femenina... era como si la brisa lo llamara.

-Chicos –llamó a sus compañeros sin obtener respuesta. Asustado, se giró para buscar a su alrededor y solo había neblina- Saga -lo llamaron de nuevo y esta vez estaba seguro de que su oído no lo engañaba.

-Saga -la voz de Milo lo sacó de su ensimismamiento- ¿te vas a quedar allí mirando la neblina acumularse?

Saga asintió en silencio, pero estaba aterrado. O las voces habían vuelto a su cabeza o aquella extraña neblina, susurró su nombre.


Rávena, italia

-Cuando te dije que tirarías unas cuantas paredes más… no me refería al resto del edificio Alde…

-Lo siento Shaka

-¿Al menos recogieron nuestras cosas antes de destruir todo geniecillos?

Aldebarán detuvo su carrera y volvió a ver a Shaka, a quien cargaba en su espalda. Aioros entendió el gesto y rodó los ojos, comenzando a correr de nuevo, pero en sentido contrario –tenemos que recuperar nuestras cosas… no podemos viajar sin documentos, ni equipaje… quédense aquí... entraré a velocidad luz y buscaré todo ¿de acuerdo? -los menores asintieron y Aioros desapareció como un rayo de luz dorada.

Aldebarán ayudó a Shaka a sentarse y revisó la rodilla lastimada -me estoy acostumbrando a ser tu enfermera- el rubio no se inmutó y Alde sonrió, al igual que lo hacía cada vez que Shaka no entendía los comentarios en doble sentido.

-Ahora si… ¿quién es Celia?

El brasileño sonrió con tristeza -mi hermana- Shaka gimió cuando Aldebarán le movió la rodilla -lo siento viejo...

-No es nada -jadeó Shaka- ¿qué tiene que ver ella con tu enojo de hoy?

-La abusaron y luego la mataron -Alde tiró la información de golpe y Shaka olvidó su dolor, sorprendido por tan espantosa revelación- mi papá trató de defenderla y lo asesinaron a él también... gracias a la diosa mi mamá se había ido hacía mucho y no tuvo que ver lo que yo vi... sabes amigo... la vida en las favelas de Río... es muy difícil...

-¿Tú estabas allí?

-Si... esa noche perdí lo que quedaba de mi familia y tuve que lanzarme a la calle en busca de comida y refugio... tenía cuatro años y era demasiado pequeño como para defender a Celia y a mi padre... sin embargo, pude noquear a los tipos para escapar con vida...

Shaka sintió que algo se le movía por dentro y crecía oprimiendo espalda y pecho, sin embargo, no entendía qué era -no lo sabía Alde... no encuentro las palabras apropiadas para darte consuelo

Aldebarán sonrió, mientras vendaba la rodilla -estás bien y eso es lo importante... me gusta ayudar, sabes... muchas veces volví a la favela para tomar venganza de los tipos que asesinaron a mi familia, sin embargo, termino regresando al Santuario con el corazón hecho girones por el sufrimiento que veo en esos lugares y entonces comprendo que la realidad en la que viven, es la única culpable de los crímenes atroces que suceden… quizá si yo no estuviera aquí, sería como ellos…

Shaka solo atinó a darle una palmadita en el hombro a su compañero -te voy a hacer una promesa y aclaro que no acostumbro a hacerlo, pero creo que tu caso lo amerita- Aldebarán sonrió agradecido y Shaka se aclaró la garganta antes de continuar- cuando salgamos de esto –dijo refiriéndose a sus "vacaciones"- iré contigo a Río y te ayudaré, como tú me has ayudado a mi…

Aldebarán sonrió feliz y abrazo a Shaka tan fuerte que estuvo a punto de molerle el tórax –gracias Shaka…

–Siempre tan efusivo –contestó el rubio, al recuperar su capacidad de respirar.

-Lo siento…


Sarajevo

-¿Sucede algo? –preguntó preocupado el escorpión al ver a Saga marcar continuamente el teléfono.

-No es solo que –Saga marcó de nuevo y esperó hasta que la comunicación se interrumpió- los chicos no me contestan…

-¿Quiénes?

-Mu y Kanon… es extraño... Alde tampoco –Saga suspiró preocupado y volvió a marcar- ayer logré hablar con Kanon… pero el enano no me contesta desde anteayer… normalmente él es quien me llama… quisiera saber si ya llegó a Atenas –el tono para mensaje entró- enano soy yo, quiero saber cómo estás y dónde, si es posible… llámame ¿de acuerdo?... me tienes muy preocupado...

Milo sonrió al notar el paternalismo con el que Saga hablaba de Mu –tranquilo… ya responderán… no te preocupes- lo que Milo no sabía, es que Saga trató de comunicarse cientos de veces con sus hermanos por la vía del cosmo y tampoco le respondían, era como si se los hubiera tragado la tierra.

-Kanon… dígnate a hacerme una llamada cabrón... solo quiero saber si estas vivo… -con esos hermanos para qué enemigos, bufó enojado al cortar la llamada y Afro dejó escapar una risita.

-Tranquilo, Mu es un ángel…

-¿Y Kanon?

-Bueno... él pues –dijo Afro con una mueca.

-Exacto, es eso lo que me preocupa... Mu es muy inocente y Kanon es muy Kanon... así que ambos poseen el mismo porcentaje de probabilidad para meterse en problemas...

-Chicos, creo que estamos a punto de llegar a Zagreb –informó Milo al ver una señal- qué hambre…

-A mi no me urge almorzar -dijo Saga, mientras estudiaba el mapa.

-Tú quieres que me muera ¿verdad? –reclamó Milo, Afro sonrió, pero no dijo nada y Saga enarcó una ceja- me queda un año de crecimiento…

-Lo que te crece es el descaro

-Bueno, bueno… si muero, me desmayo o me enfermo… serás el culpable

-Yo puedo vivir con ello –dijo Saga- no sé Krist...

-Sobreviviré...

La discusión continuó hasta que encontraron un café, las cosas habían vuelto a la normalidad.


En tierra desconocida

Después de que Priapo cayó inconsciente debido a la ingesta exagerada de vino, Mu decidió irse a caminar por allí para dar un paseo nocturno.

De repente, llegó a un intrincado, en donde nacían cantidad de senderos, todos bordeados de flora exuberante e iluminado por miles de luciérnagas. Curioso como era, escogió uno de los caminitos y lo siguió para disfrutar un poco del aire fresco. Después de caminar unos veinte minutos, comenzó a escuchar el sonido del agua correr y se dio cuenta de que estaba cerca de una cascada que caía a una pequeña piscina natural de aguas cristalinas y entonces decidió que era perfecto para darse un chapuzón.

Miró a un lado y al otro para asegurarse de que estaba solo y se deshizo de sus ropas para entrar al agua… ahhh suspiró, el agua estaba deliciosa. Jugó un rato, entre hábiles brazadas y profundas inmersiones, para explorar el fondo del río, cuya belleza pudo apreciar, gracias a sus ojos lemurianos. Un rato después, salió del agua muy relajado y se sentó en una piedra en medio del río, cerrando los ojos para disfrutar el agua de la cascada cayendo sobre su cuerpo, hasta que sintió algo cortante rozar su piel desnuda.

Con lentitud, abrió los ojos pensando que quizá se trataba de alguna sustancia en el agua que le había causado alergia y asustado miró la blanca piel de sus brazos y piernas llena de pequeños cortes sangrantes, que le ardían mucho. Desconcertado, recorrió con su vista todo el lugar y se dio cuenta de que estaba rodeado de una espesa niebla púrpura... y la niebla lo había cortado.


Novska, Sarajevo

-¿A quién miras? –preguntó Milo curioso al ver a su compañero muy distraído.

Afro se respingó al sentirse pillado y se vertió su refresco en el regazo –diablos- Saga y Milo dejaron escapar unas risitas, al notar a la hermosa pelirroja que limpiaba sin necesidad la mesa contigua, por tercera vez.

-¿Necesitas ayuda? –preguntó la muchacha con un sonrojo en las mejillas- estás empapado –observó ella al verlo sacudirse con una servilleta.

-Tranquila –contestó Afro con una risilla acongojada- no moriré…

Milo lo pateó por debajo de la mesa y le sonrió con picardía –me parece que ella puede ayudarte

-Si Krist… hace mucho frío como para que salgas mojado a la calle… no te preocupes, te esperamos –dijo Saga leyendo el periódico.

-De acuerdo –dijo Afro nervioso, dejando que la muchacha lo guiara. Ella era bonita, de cabellos color de fuego y ojos verdes, muy llamativa- iré solo porque ustedes están tan preocupados…


Cuarenta y dos minutos después

En otras noticias, el filántropo James Parvatti, fue elegido como secretario general de las Naciones Unidas. En una elección inusual, debido a la cantidad de votos nulos y al discreto perfil del único candidato, la mayoría de delegados escogieron al estadounidense como cabeza de la organización...

-¿Le importa si apago el televisor? -preguntó una de las meseras.

-Al contrario... se lo agradecería mucho- Saga repetía el mismo ritual por décima vez. Con el ceño fruncido, revisaba el reloj en su muñeca izquierda, tomaba un sorbo de café, le daba una bocanada al cigarro y por décima vez, Milo lo observaba curioso, mientras degustaba otra ración de chocolate caliente.

-¿Preocupado?

-¿Qué crees? –Saga soltó el humo de su garganta- ha tardado demasiado tiempo

-Anoche los escuché… cuando hablaban

-Oh –Saga le dio otro sorbo a su café y arrugó el ceño; le faltaba azúcar- no está bien escuchar conversaciones ajenas…

-Lo sé, pero me sirvió para comprender muchas cosas y me siento tranquilo de que sea así… ahora le guardo mucho cariño a Shaka y a Afro… antes apenas les hablaba

-Par de locos

-Exacto –Milo rió abiertamente- es mejor no contradecirles y mantener tu trasero a salvo

Saga bebió de su taza con una risilla –díselo…

-¿Estás demente? ¿quieres que me use de abono para el abedul sagrado?

-No sería mala idea…

-Oye –Milo se acercó mucho a Saga y estudió su mirada como un científico, el mayor se volvió hacia él y enarcó una ceja incómodo por el afán investigador del escorpión.

-¿Qué? –preguntó sin sutileza.

-Estás preocupado

-No…

-Si lo estás…

Estaban discutiendo Saga y Milo, cuando Afro llegó a la mesa, se sentó y sin decir nada, se sirvió un poco de chocolate caliente y comenzó a beberlo. Por su parte la pelirroja en cuestión, no aparecía por ninguna parte.

-¿Y bien? –preguntó Saga muy serio- te hemos esperado por cuarenta y seis minutos

-Era una mancha difícil –explicó el sueco sin dar más detalle que ese, escueto como siempre.

Saga enarcó las cejas divertido y luego le guiñó un ojo a Milo, al ver salir a la pelirroja al mostrador, arreglándose el cabello– si claro… seguro que era una mancha difícil…


Pasillos de las instalaciones desconocidas

-Adelante -susurró Kanon a Angello, después de asegurarse de que el siguiente pasillo era seguro.

-¿Sabes a donde vamos?

-Ni idea

Angello y Kanon abandonaron el misterioso laboratorio en donde encontraron todo aquello tan inquietante, claro, después de asegurarse de que todo quedara como estaba antes de que ellos entraran.

-Lo único que tengo claro es que debemos encontrar a Camus... estoy seguro que el tipo que nos fue a visitar, tienen algún parentesco con él...

-Por supuesto que lo tiene -ambos muchachos jadeaban por la carrera- era como ver al témpano en cincuenta años...

Ambos dorados se decidieron por uno de los corredores que estaba menos iluminado, al final del camino había otra misteriosa puerta de metal y se dirigieron a ella. Kanon siempre al frente, giró la palanca... debían actuar rápido y no detenerse. Dentro, un hombre ataviado con una gabacha blanca revisaba unos reportes minuciosamente y Angello le dio un golpe en la cabeza que lo dejó inconsciente en el suelo.

-¿Qué? -dijo Angello, al ver la mueca que le hizo Kanon- es uno de los malos... se supone que nosotros somos los héroes...

-Solo quiero que no sepan donde estamos Angello... esto es como dejarle migas de pan al enemigo...

-Bah –Angello, volvió el rostro y al hacerlo vio a Camus atado a una mesa metálica, parecía inconsciente, la palidez de su piel era inquietante, ambos dorados corrieron a revisar el estado del francés.

-Camus... Camus... contesta por favor -Kanon trataba de despertarlo sacudiéndolo por los hombros.

-¿Es que no conoces otra forma de despertar a alguien? -reclamó Angello.

-Si quieres le doy un beso idiota... a menos que tengas una mejor idea -Kanon aferró una de las manijas que ataban al francés- sostenlo -dijo quebrando uno por uno los amarres.

La iluminación del lugar no era de las mejores y Angello cargó al menor y siguió a Kanon en busca de una salida. Cuando iban a salir, alguien ingresó al lugar y tuvieron que retroceder para esconderse detrás de unas máquinas -¿qué... qué me pasa? -murmuró Camus en medio de delirios.

-Shhh tranquilo témpano -dijo Angello nervioso.


-Al fin Parvatti se decidió a atacarlos en su propia casa

-Señor Faure... disculpe que se lo diga, pero me preocupa la forma en que derrotaron a Damián

-Bah... Damián era un imbécil... bien merecido que lo tenía

-Señor -el tipo que iba con Faure, le mostró el cuerpo de aquel al que había golpeado Angello- hay alguien más aquí- susurró

-Y creo saber quienes son -contestó Faure, quien de inmediato se percató de que Camus ya no estaba.

Kanon se mordió los nudillos de la mano y miró a Angello con cólera -te lo dije -reclamó al italiano, refiriéndose al golpe que le diera al tipo de la gabacha.

-Vete al diablo...

Faure miró hacia todas partes, buscando a los fugitivos -señor Vangelis... le recomiendo que mida sus pasos... no debe salir de aquí con su amigo en esas condiciones- Kanon automáticamente miró a Camus, a quien le costaba respirar- él fue intervenido químicamente con una fórmula orgánica de efectos progresivos, que estamos trabajando hace mucho tiempo -Kanon pasó saliva- si señor Vangelis... mi nieto recibió una dosis tóxica de extracto de quina... y he de decir que estamos sorprendidos con su resistencia... los otros sujetos de experimentación, no soportaron más de media hora...

Kanon miró suplicante a Angello, quien negó en silencio, tenía el semblante lleno de angustia.

-Señor Di Mare... el antídoto está en uno de los laboratorios de Deucalión -el francés sonrió con malicia- si Vangelis no está interesado en salvar a Camus... hágalo usted

Kanon y Angello se miraron entre ellos, Faure los tenía en sus manos.


Por los caminos de Sarajevo, en la noche

-¿Cuándo vamos a descansar?... llevamos doce horas de viaje

-Prometo que nos quedaremos en el siguiente hotel que nos topemos, Afro toma esta salida… según el mapa hay un hospedaje a unos cinco kilómetros…

-Oh.. Oh… diablos –maldijo el sueco, cuando el Yugo indicó un sobrecalentamiento y comenzó a humear por la tapa del motor- este auto es una amenaza… debe haber sido una faja…

-Ya sé... ya sé... lo revisaré

-Milo está lloviendo… te vas a resfriar

El aludido bufó desobediente y se fue con la linterna a revisar el yugo –si se enferma no es mi culpa… tú eres testigo Afro

-Milo es un cabezota… ya lo conoces

Una vez hubo colocado la faja nueva, escucharon la voz del peliazul llamándolos –Afro… enciéndelo.

-Listo... creo que funciona... ya entra, hay mucha neblina, Afro se quedó a la espera de la respuesta de su compañero- ¿Milo?... ¿Milo? ¿estás bien?

De pronto la puerta del pasajero se abrió y Milo se lanzó adentro gritando -¿qué pasa Milo? -preguntó Saga asustado.

-La... la niebla -Milo temblaba de pies a cabeza y Afro trataba de calmarlo y Saga de quitárselo de encima.

-¿Qué te pasa? ¿qué tienes? –preguntó Afro asustado.

-La niebla -dijo con la voz temblorosa- la niebla me tocó...

-¿Qué?

-Me tocó... esa la niebla maniática me tocó el culo

-Milo… ¿quién va a querer tocarte el culo?

Afro y Milo continuaron discutiendo un rato, pero Saga estaba poniéndose muy nervioso, él también había sentido que la niebla lo había tocado.


Nysa, tierras de Dionisios

Llevaba la mitad de la noche enredando su cuerpo con los de las dos hermosas ménades que lo acompañaban. Ellas eran amantes expertas y él por su parte, sabía lo que hacía, ya que era un versado en el arte de hacer el amor.

En las tierras sagradas de Dionisios, existían rincones dispuestos para aquellos que quisieran celebrar su bacanal privada y sus dos acompañantes lo llevaron entre risas pícaras y juegos de manos, por unos senderos en el bosque que conducían directo a una tienda provista de suaves futones de plumas y hermosos tapices persas. Adentro, un hogar mantenía la estancia caliente y las ánforas de vino se apilaban por doquier.

Las ménades eran semidiosas creadas para brindar y brindarse placer. Poseían redondeados pechos, coronados con pezones sonrosados y generosas caderas que soportaban las desesperadas embestidas de quienes se deleitaban de sus gracias. El caballero de capricornio no había sido la excepción y por ardorosos instantes olvidó todos sus problemas, cuando se perdía en los cálidos rincones de los cuerpos femeninos que se ofrecían sin miseria, recibiendo ellas a cambio, el exquisito placer de degustar al fogoso guerrero, cuyas formas bien delineadas, eran un manjar para los sentidos.

Una y otra vez terminó y reanudó la faena, al compás de las manos y bocas traviesas, tanto así, que cerca de la madrugada no opuso resistencia al cansancio y se rindió a la dulzura del sueño profundo, cobijado con el calor de los cuerpos que le escoltaban. Y así lo encontraron Priapo y Aioria, usando los pechos de la rubia como almohada y la desnudez de la pelirroja como manta.

–Cabra… cabra- llamó Aioria con una risilla, él mismo había sido pillado in fraganti, degustando los placeres ofrecidos por la ardiente piel de bronce –cabra infame… no seas desvergonzado… sal de ahí

-Pero –el aludido levantó la cabeza y lo primero que vio, fue la risita de Aioria y más atrás, la enorme silueta de Priapo- ¿qué pasa? –murmuró atontado, mientras se incorporaba.

-Eres todo un garañón cabra…

-Cállate –contestó el español, tomando uno de los peplos para ponérselo alrededor de la cintura y cubrir sus partes nobles- ¿qué sucede? –preguntó con evidente mal humor -¿dónde está Mu?- atontado como estaba, Shura se levantó del futón y las dos chicas se acurrucaron cada una hacia su lado, al perder el calor del hispano.

-Todo está cubierto de una niebla extraña

-Aioria… no entiendo que quieres lograr con este jueguito

Priapo se acercó a Shura preocupado –caballero… esto es serio… esa niebla hacer daño, está matando a los animales y…

-¿Y qué?

Aioria se acercó a Shura –Mu desapareció…


Esa misma madrugada, ya en el hotel

-¿Quién… quién eres? –dijo Saga más dormido que despierto, tomándose de la cabeza confundido.

-Saga… soy yo

-¿Kanon? –Saga se despertó al escuchar la voz agitada de su gemelo- Kanon… ¿qué sucede? ¿qué te pasa? ¿por qué te escuchas así? –a su lado Milo se despertó también, tallándose los ojos.

-Saga…¿con quién…? –Milo se calló al ver el brillo dorado que rodeaba al gemelo, señal de que se estaba comunicando vía cosmo con alguien.

-Amigo… necesito que me escuches… no sé en qué parte del planeta estamos

-¿Estás con Angello y Camus?

-Si, escúchame… Camus está mal...lo envenenaron, Saga… esto es grande… demasiado para mi gusto… necesitamos apoyo… tenemos que encontrar la cura para el témpano...y la única forma es salir de este escondite, corriendo como maniáticos, mientras asesinamos a todo el mundo aquí

-¿De qué hablas?... necesito más detalles hermano...

-Saben todo de nosotros… nuestros poderes, debilidades, apariencias… hay miles de personas trabajando en armamento pesado para destruirnos y Vincent Faure está detrás de todo esto…

-Deucalión…

-Exactamente… mira… avísale a padre, avísale que estamos atrapados…

-Trato de ubicarte con mi mente… pero me cuesta mucho sentirte

-Tengo mi cosmo al mínimo… hablarte es un riesgo… no sé si alguien pueda detectarme y no quiero arriesgarme

-Dame algún punto de referencia

-Hay laboratorios y cuartos donde se procesa información... Saga hay mucho movimiento... algo va a suceder

Mientras Saga trataba con dificultad de comunicarse, Milo movía a Afro para despertarlo –oye… alumina…

-Vete al diablo bicho… -gruñó el peliceleste tapándose con la almohada.

-Mira a Saga… algo le pasa… ha encendido su cosmo –insistió Milo sacudiendo más fuerte a Afro y arrebatándole la almohada.

-Ay demonio contigo Milo –se levantó Afro con intenciones de golpear al otro- oye… ¿qué le pasa?

-Es lo que estoy tratando de decirte –Saga apagó su cosmo y se quedó meditando, mirando hacia abajo, su cara era una mueca de preocupación.

-¿Saga?

Saga miró a sus compañeros con angustia.

-Van a atacar el Santuario…


Santuario de Atena, recinto de las amazonas

Una sombra se paseaba por todo el recinto de las amazonas. Para esa hora de la madrugada, seis miembros de las guardia femenina, habían sucumbido al ataque de los devastadores, sin que nadie se diera cuenta.

Shaina de Ofiuco, se revolvía entre las sábanas. Hasta hacía dos horas, había podido irse a la cama, ya que los preparativos para la llegada de los caballeros dorados, demandaban mucho tiempo y esfuerzo. Estaba tan agotada por las larguísimas jornadas de trabajo, que no se percató cuando alguien se le acerco lo suficiente para taparle la boca.

Furiosa, se despertó de golpe y estuvo a punto de amputarle el brazo a June de Camaleón, la amazona con la que ahora compartía su cabaña -¿qué te pasa June?- reclamó soltándose con violencia.

-Shaina, alguien nos ataca...


Continuará

Bueno... no tengo mucho más qué decir, solo espero que este capítulo les haya gustado y que no se preste para confusiones. Muchas gracias por sus reviews, de verdad agradezco que se tomen el tiempo para enviarme sus opiniones. Mariana, Princess, Andromedariorossayita, Kaito, Shootingstar, beauty y Derama17.

Shootingstar, yo también prefiero el rock, como a Afro, jejejeje y con ABBA me cuesta, pero el chiste es que al pecesito no le gustan los grupos de pop suecos, por alguna razón. Dicen que en esos lares nórdicos, están los más famosos grupos de Deathmetal y con buen público... gustos son gustos, jejejejeje. Beauty, pues bienvenida, te agradezco tus palabras, espero te guste este capítulo.

A quienes tienen cuenta, les estaré contestando de aquí a mañana. Un abrazo muy grande a todos los que siguen por acá.

Shakary