Nota obligatoria: Los personajes de Saint Seiya son obra de Masami Kurumada, yo nada más me dedico a escribir sobre ellos sin obtener nada a cambio más que mucha satisfacción personal y entretenimiento saludable.

Advertencia: El bello Shion, lo hizo de nuevo. Así que puso a estos encantadores muchachos en aprietos otra vez. Durante algunos capítulos, los doraditos intentarán volver al Santuario en una pieza, eso implica que tendrán que recurrir a tácticas poco honorables. Debido a lo anterior advierto, en caso de que este fic sea accedido por menores de edad.

De asesinos a caballeros: historia de renacimiento y redención

El principio del Fin. II Parte

Tenía miedo, porque se sentía prisionero y es que a pesar de las vicisitudes por las que había atravesado durante toda su vida, siempre fue libre.

Mu era el tipo de persona que no permitía que lo que sucedía en el exterior, torturara su alma y lo encadenara a un lugar, a una persona o a una realidad.

Mucha gente lo tachaba de distraído o indiferente, pero ni lo uno, ni lo otro. Se podría decir que su mente, poseían una capacidad extraordinaria para canalizar las situaciones difíciles y guardar en su corazón los recuerdos memorables.

Si... sus recuerdos, lo mejor de su vida… su caja de los tesoros.

Un bel dì, vedremo

levarsi un fil di fumo

sull'estremo confin del mare.

E poi la nave appare.

Poi la nave bianca

entra nel porto,

romba il suo saluto.*

-Oh... eres demasiado fuerte caballero Mu... me has derrotado

-¡Pero qué dramático eres Kanon!

-Cállate Saga que estoy muerto

-¿No te habías morido Kanon?

-Nooooooooooooooo, ahora soy el caballero zoombie y te voy a comer la pancitaaaaaa

Su cuerpo se movió con agilidad, esquivando una urna que algo o alguien le tiró encima, en defensa de sus ataques.

-Juras ante la diosa Atena, a quien debes veneración absoluta, proteger con tu vida la casa de Aries y honrar con tus acciones a tu sagrada armadura dorada.

-Lo juro maestro Dhoko

-Entonces hijo… de ahora en adelante te llamarán Mu de Aries...

¿Por qué Milo no me deja acercarme a Camus?... lo protege de mí con su cuerpo. ¿Qué es esa cosa que los está rodeando?... me mira como si fuera su enemigo no me gusta como se me acerca y me sigue lanzando cosas… voy a tener que defenderme…

-Debí haber actuado para ayudar a Saga y a Kanon

-No te sientas agobiado hijo mío... lo que has hecho, lo has hecho bien y estoy orgulloso de ti...

-Te quiero padre… y te quiero conmigo, gracias por volver con nosotros

¿Qué sucedió?... lastimé a Afro… creo que lo lastimé mucho… yo de verdad no quise hacerlo

-Por favor Mu… te lo suplico

-Pero… no sé si pueda hacerme cargo de un bebé… ¿cómo le enseñaré bien?

-Lo harás pequeño Mu… yo ya no puedo… continuar… sé que mi Kiki, queda… en buenas manos

-Daré lo mejor de mi… te lo prometo… Kiki estará bien... puedes irte en paz

Alguien se acerca… seguramente alguno de los chicos me reclamará por lo que le hice a Afro

-Enano… nos hiciste demasiada falta

-Soñaba con tenerlos así a los dos para darles de almohadazos…

-Imagínate cómo los extrañé yo a ustedes... par de cabezotas y no le voy a ayudar con la reconstrucción de su templo… aunque bueno, pensándolo bien... tal vez un poquito

-Ven acá… y no te atrevas a teleportarte…

¿Saga?... hermano… yo no quise hacerlo… en serio no quise herir a Afro… le puedo aplicar la sanación… sabes que tengo ese poder… ¿Saga? ¿qué te pasa? ¿por qué me miras así? ¿por qué lloras?

-¿Es normal la sensación de bienestar que me genera tu presencia?

-Es normal…

-¿Te molesta que no pueda desviar la vista, cuando estás cerca?

-No me molesta…

-¿Es eso a lo que llaman... amor?

-Lo es

-¿Será entonces que te amo?

-Espero que si…

Saga… hermano… aléjate de mi por favor... aléjate… no quiero hacerte daño…

Para cuando salió de la ensoñación que le provocaban tan bellos recuerdos, tenía a Saga tomado por el cuello y estaba a punto de cercenarle la tráquea.

Pero no podía detener la agresión, porque su cuerpo ya no era suyo.


-¿Por qué Mu? -gimió Saga desde la montaña de escombro donde había quedado incrustado- ¿por qué me haces esto?

-¿De quién hablas Saga? ¿me recuerdas? -Mu hablaba con voz ronca, su cabello era de un tono plateado y lo más inquietante era esa espantosa mirada roja- ¿o es que ya me olvidaste? -Mu se carcajeó con gana, mientras se pavoneaba por el laboratorio, luciendo su armadura dorada- ah entiendo... ¿hablas del dueño de este bello cuerpo? -Saga siguió a Mu, con los ojos llenos de lágrimas- imagínate Saga, todo lo que puedo hacer con el cuerpo y los poderes de un lemuriano... en cuanto a ti… -Mu lo tomó de la camisa y lo chocó contra la pared -vengo por tu linda cabeza...

-No... tú no... no puedo

Kanon entró de repente al laboratorio junto con Angello -no... no, esto no- dijo el gemelo menor tomándose del vientre como reprimiendo un dolor muy grande -esa aura… ese no es el cosmo de Mu...

-No Kanon -murmuró Angello y pasó saliva, el sudor barnizaba su piel morena y hacía que la camiseta de dormir que llevaba, se le pegara al cuerpo- este cosmo lo había sentido antes...

-Dime que no es...

-Era el mismo cosmo que sentía en Saga... el cosmo de Arles


Santuario de Atena

"Maestro Dhoko"

Dhoko, quien seguía junto con Aldaberán a un furibundo Shion por la escalinata, escuchó aquella voz conocida hablando directamente a su cabeza "¿qué quieres?", contestó deteniendo la marcha.

-No te detengas Dhoko... apresúrate -ordenó el Patriarca al chino, aminorando la marcha.

"Maestro... sea discreto... necesito verlo en el bosque noreste"

-Shion, sigan ustedes -Aldaberán miró extrañado a Dhoko, quien le guiñó un ojo de forma cómplice- en un ratito los alcanzo... tengo una emergencia

-¿Emergencia?

-No querrás detalles lemuriano...

-Ahgr –gruñó Shion con una mueca de asco- viejo descarado... ve rápido a hacer lo que tengas que hacer y nos vemos arriba...


En el bosque al noreste del Coliseo

-Dhoko entró por la arboleda mirando sigilosamente a todas partes, intentando percibir el cosmo de aquel que lo había llamado -mmm... si esto es una broma de esos gandules juro que...

Detrás de un viejo roble, una figura dorada salió caminando con una parsimonia que solo aquel podía tener -maestro Dhoko... gracias por venir- saludó con un sutil gesto de su cabeza.

-Shaka -murmuró Dhoko- ¿qué está sucediendo?... ¿por qué no nos apoyas?... hay un infierno allá afuera...

-Mu está en problemas -respondió estoico el guardián de Virgo- y para ayudarlo necesito algo que usted tiene...

Dhoko frunció el ceño, desconcertado por la actitud de Shaka. Y no era el hecho de que el rubio se comportara extraño, realmente lo que le preocupaba era la desazón en su cosmo, así que no quiso agobiarlo con un interrogatorio al respecto. Dhoko sabía que algo malo pasaba con Mu… se percibía en el aire.

-¿Bien… entonces qué necesitas?

-Necesito un ánfora -Dhoko enarcó las cejas- y el sello de Kampe...


Santuario de Atena

-¿Dónde están Shura y Aioria?... Aldebarán -Shion caminaba histérico, escalinata arriba, acompañado de Aldebarán y Dhoko, quien acababa de unirse a ellos después de su encuentro con Shaka, ambos trataban de igualarle el paso. La armadura de Aries lo había abandonado, cuando toda esa extraña niebla púrpura, desapareció de repente.

-No... no lo sé señor... seguramente estarán peleando contra alguien... supongo -tartamudeó asustado Aldaberán.

Shion se volvió furioso y encaró al joven toro -pues ve a buscarlos ¿de acuerdo?- dijo en un siseo.

-Sí... si señor -el pobre Aldaberán escapó como bólido de la presencia del gran Patriarca, quien continuó su marcha por la escalinata.

-Hey... hey... hey -dijo Dhoko deteniendo a Shion de un brazo- ¿qué sucede contigo?... estás peor que cuando los gemelos destruyeron el tercer templo, el pobre Alde va a necesitar de terapia psicológica

Shion se tomó el tabique de la nariz -¡¿es que no lo sientes?!

-Shion por favor...

-¡Maldita sea Dhoko!... algo pasa -Dhoko suspiró mirando hacia abajo, mientras escuchaba los gritos de Shion y de vez en cuando sonreía disimulando, cada vez que pasaba alguien y se les quedaba mirando con cara de terror- ¡algo pasa con Mu y no puedo hacer nada por estar aquí!

-Mu invocó la armadura de Aries, eso es todo -Dhoko trató de sonar tranquilo- según lo que dijo Alde, los devastadores están atacando por varios frentes... no te preocupes

-Mírame Dhoko -el chino puso un gesto severo y no dejó que Shion se le acercara más- algo pasa con él, no puedo entrar a su mente… es como si hubiera alguien más allí -Shion se separó de su amigo y se dio media vuelta para irse.

-SHION DE ARIES -gritó Dhoko.

-QUE...

Dhoko se aclaró la garganta y habló suavemente, casi de forma paternal -solo quería llamar tu atención- dijo más calmado el chino. Shion bufó y continuó caminando sin volver a ver al otro -¡Shion!... ¡por la diosa escúchame!

-Vete al demonio...

-Tu responsabilidad es este recinto... Sasha te lo confió... ella creyó en ti -Shion detuvo su marcha por la escalinata, sin volverse- sabía que eras el mejor para esto... y tenía razón

Shion bajó la cabeza derrotado por las palabras del chino -Sasha era maravillosa...

Dhoko subió los escalones que lo separaban del lemuriano y cuando lo tuvo a su lado, le dio unas palmaditas en el hombro -si, era maravillosa... por eso estoy seguro de que no se equivocó... Shion... debes dejar a los chicos que resuelvan lo de Mu... tu lugar está aquí...

Shion se volvió al cielo. Allí se topó con el firmamento estrellado, hermoso como nunca... el cinturón del Zodíaco brillaba con fuerza y entonces su corazón se llenó de esperanza.

-Sasha te escogió por encima de cualquiera…

-Quedábamos solo tú y yo…

-De todos modos eras el mejor… ¿me imaginas a mi?... hubiera enviado a los doce al infierno hace mucho… empezando por tus gemelos -Dhoko le dio unas palmaditas a Shion por la espalda y el lemuriano suspiró ya más calmado.

-Pido perdón a la diosa por mi debilidad -susurró Shion en una plegaria.

-Es de humanos sentir debilidad... y de lemurianos dominarla fácilmente- le contestó con voz dulce Sahori, quien venía acompañada de los caballeros de bronce.

-Princesa... –susurró el lemuriano.

-Has demostrado tener la sabiduría y la fortaleza para estar en esa silla Shion y hoy te pido que continúes allí...

Dhoko sonrió detrás de Sahori y Shion asintió con una reverencia -así será mi señora...


Instalaciones de Deucalión

-Kanon -murmuró Angello al gemelo menor, quien se había paralizado- tenemos que detener a Mu...

-Yo... yo... no puedo hacerlo... es mi hermano

-¡Pues tu hermanito, está a punto de arrancarle la cabeza a Saga!

-Angello tomó a Kanon de un brazo y se acercó lo más posible a donde Mu y Saga forcejeaban, el primero con gran violencia y el segundo tratando de mantener la cabeza en su lugar.

-Disculpa… pero eres el único que viste una armadura dorada aquí y que puede defendernos de… ese lo que sea… -el italiano señaló despectivamente a Mu. Al volverse hacia Kanon, se dio cuenta de que el gemelo no reaccionaría y a menos que él hiciera algo más drástico, Mu terminaría por degollar a Saga. Así que sin meditarlo más, tomó a Kanon de un brazo y con todas sus fuerzas le dio un tirón tremendo, enviando al confundido gemelo en trayectoria directa hacia Mu.

-¡Cangrejo demente! -gritó Kanon, justo antes de terminar estrellado en una pared, con Mu debajo de él- Saga no pudo ver exactamente qué había pasado, solamente se sintió tan aliviado cuando se vio liberado del agarre de Mu, que se deslizó lentamente por la pared hasta caer al suelo jadeando, agotado y abrumado.


Milo protegió a Camus con su cuerpo, al prolongarse la lluvia de escombro hasta el sitio donde se encontraban -¿estás bien?- preguntó después de que ya no parecía caer nada más. El peliturquesa asintió agradecido, ya que aún se encontraba débil por los efectos del veneno y cualquier herida nueva, podría ser fatal para él –tenemos que salir de aquí Cami… antes de que ese remedo de Mu nos termine de matar- Milo se incorporó levantando con él a Camus, quien no pudo sostenerse en pie.

-Mi… no… no puedo –tartamudeó Camus, haciendo un esfuerzo evidente por no caer.

-BICHO –gritó Angello, mirando a Mu incorporarse de donde quedó, adivinando por la mirada centelleante y la tremenda cantidad de energía que comenzó a emanar de su cuerpo, que algo malo iba a suceder- saca al témpano de aquí… ¡y sácalo ahora!

-Ya voy… ya voy… –Milo miró asustado a su alrededor, cuando pequeños trozos del piso comenzaron a elevarse, a la vez que las paredes se agrietaban, produciendo un sonido seco que erizaba la piel- ¿qué hay del pez?¿y este viejo qué?

-Yo me encargo de monsieur Faure –dijo Samara, levantando al quejumbroso viejo en hombros y aprestándose a salir.

-Mi… ¿qué…? ¿qué pasa? -balbuceó Camus aturdido- nos estamos elevando...

-Yo... yo no... no entiendo -tartamudeó el escorpión, lanzando una mirada angustiada a Angello, quien se aferraba con dificultad a una columna.

-¡Diablos Milo que te vayas! –gritó Saga, al ver con terror como sus cuerpos comenzaban a elevarse en el aire, sin que ninguno pudiera evitarlo.

-Bien caballeros dorados -dijo Mu con voz ronca- aquí comienza el juego...


Santuario de Atena

-Já… ¡ten esto! –Aioria atestaba un golpe tan ruidoso, que June tuvo que acuclillarse en el suelo tapando sus oídos- ¡y esto! –uno tras otro los puñetazos, llovían sobre el devastador de su signo. La armadura estaba hecha para Aioria y por ello constantemente se desplegaban escudos en todo el cuerpo, porque era bien conocido que la mayor fortaleza del dorado de Leo, era su capacidad de golpear en muchos puntos a la vez.

El devastador era un chico muy alto, pero más delgado que el dorado de Leo. Cada armadura mecánica, era una impresionante obra de ingeniería y todos los detalles se pensaron minuciosamente, sin embargo, lo que sus diseñadores nunca entendieron, es que el poder del cosmo, solo se puede combatir con cosmo.

-¡¿Por qué no me atacas?! -gritó Aioria hastiado de golpear a un contrincante que no representaba un reto para él, porque solo se escudaba y no se defendía. Cerca de los hombres, June miraba atentamente la pelea, asombrada de la tremenda fuerza con la que Aioria golpeaba al muchacho pelirrojo, destruyendo su defensa sin necesidad de encender su cosmo; era como una maza moliendo un muro. Cómo le recordaba el triste episodio de la destrucción de la Isla Andrómeda a manos de los dorados y los fallidos intentos de sus compañeros y del maestro Albiore para defenderse de los caballeros de Escorpión y de Piscis.

De un momento a otro, June sacudió la cabeza y miró al devastador tirado en el piso, interponiendo los escudos entre su cuerpo y la furia de Aioria -señor Aioria- gritó de repente- ¡señor Aioria... por favor... el chico ya no puede defenderse!

-¡Aio!... ¡Aio! -los pasos de algo, o alguien gigantesco, se acercaban rápidamente. Aldebarán de Tauro llegaba con su enorme humanidad al claro del bosque y venía acompañado de Marín de Águila, a quien recogió en el camino para que ayudara en caso de ser necesario- Aio, el maestro nos llama...

Aioria se incorporó jadeando y miró a June muy serio -no lo dejes moverse de aquí entonces- la amazona asintió y se dispuso a encargarse del devastador, quien humillado, yacía recostado en un árbol sin levantar la cabeza. Con un grácil movimiento, la amazona levantó su látigo y lo lanzó al individuo para amordazarlo.

-¡Aio!...

-Ya te oí toro -Aioria miró hacia su compañero y su actitud altanera se suavizó al reconocer, quien acompañaba al brasileño- ho... hola -saludó con torpeza.

-Aioria -susurró Marín, dejando escapar un suspiro apenas audible- que... gusto verte...- dijo deteniéndose cerca del moreno, acomodando un mechón de cabello, detrás de la oreja, sus mejillas estaban que ardían.

-Ma... Ma... Marín -la amazona era la única que podía descolocarlo de esa forma. Aldebarán miró a los dos jóvenes y esbozó una risilla debido a la expresión tan idiota del león y con el fin de dejar sola a la pareja, se dirigió hasta donde June amarraba al maltrecho devastador.

-¡Amazona!... yo te ayudo –gritó, mientras corría hacia la rubia.

-Ya… ¿ya averiguaron quiénes son? –preguntó Marín refiriéndose a los invasores del Santuario.

-Ehhh… oh… oh si… no más bien digo no –Aioria, trastabillaba una y otra vez- no… no sabemos… pero sospechamos de alguien…

-Oh… como puedes ver nos tomaron por sorpresa, el Patriarca está furioso…

-Me… me imagino –susurró rascándose la cabeza- ahora es que nos mata…

-Espero que no…

-AIO –gritó Aldebarán de repente- ¡tenemos que irnos o el Patriarca nos arrancará el cuero!

El aludido suspiró y miró a Marín con una risilla –bueno… ya escuchaste al grandote- ella asintió apenada, ya que sabía que el león dorado huiría de nuevo por la tangente –nos vemos- se despidió él con una mano, antes de salir al encuentro de Aldebarán.

-Es mi idea o estos dorados son escurridizos como sardinas –dijo June al pillar a la amazona de Águila siguiendo con atención a Aioria.

Marín bajó la mirada y le dio una palmadita a la rubia en el hombro –al menos ya sabemos qué los asusta realmente…

-¿Ah sí? ¿lo sabemos?

Marín asintió –si quieres aterrorizar a un caballero dorado… pídele que formalice la relación…


Instalaciones de Deucalión

-¡Por la pared!... ¡traten de moverse por la pared! -gritó un histérico Saga a sus compañeros menores.

Caos era lo que reinaba en todo el lugar. Mu estaba con los brazos extendidos al frente, de pie al fondo de la gran pieza que conformaba uno de los laboratorios de aquel misterioso sitio, utilizando su telequinesis para hacer levitar cualquier cosa a su alrededor.

Mientras tanto, Samara miraba aterrorizada el extraordinario fenómeno y Vincent Faure temblaba desfallecido por la hemorragia, sintiendo su cuerpo elevarse suavemente hasta la techumbre situada a unos quince metros del suelo. Si ese dorado se cansaba del jueguito de la levitación, seguramente dejaría caer todo y esa caída sería mortal para él y sus desgastados huesos.

-Bonjour... monsieur Faure -le saludó Mu con una sonrisa que destilaba maldad pura- espero que no le tenga miedo a las alturas...

El viejo contestó una sandez en su lengua natal y entre temblores de su quijada continuó -he sido... uno de los más fieles a los ideales de la organización... no puede hacerme esto...

-Claro que puedo...

-Monsieur Faure -Samara trataba de llegar hasta Vincet, sin embargo, por más que forzó a las turbinas de su armadura, no logró alcanzarlo.

-Camus... Camus por favor -esa fue la primera vez que Faure se dirigió al de acuario por su nombre -niño, ayúdame... soy tu abuelo... tu única familia... y tú eres mi único heredero -Camus frunció el ceño al escuchar lo último- sabes que todo será para ti...

-Je ne suis pas intéressé... **

-No entiendo tu odio Camus... todo lo hice por el bien de tu padre... lo hice por ti -el hombre seguía elevándose y su voz se escuchaba acompañada del eco que producía la bóveda del techo- un Faure no debe pertenecer a una orden religiosa... eso no es digno de nosotros

Milo se volvió hacia Camus -Cami... no desperdicies tus energías contestándole... eso es tema muerto... ya todo terminó...

-Trató a mi madre como si fuera una cualquiera -reclamó Camus, ignorando el consejo de Milo- dígame... ¿tuvo que ver algo con la muerte de Euridice Marceau?

-Tuve mis razones…

-Entonces también puedo pensar que tuvo que ver con el accidente en el que murió mi madre –Faure no contestó y Camus apretó los labios; estaba furioso- interpretaré su silencio…

-Damn fils de pute*** -contestó Faure con una mueca de odio puro- merde...

Milo miró a Camus con angustia. El francés estaba muy débil y no era recomendable que se desgastara enojándose, sin embargo, el peliturquesa no parecía inmutarse por las duras palabras de Vincent -está equivocado monsieur Faure -contestó ronco por la ira, pero sin perder su característica dignidad- tengo una familia numerosa… doce hermanos –Milo sonrió encantado- y un Patriarca que nos cuida como el mejor de los padres… así que… no lo necesito

Vincent sabía que la ayuda de Camus y los caballeros dorados, era su única oportunidad de salvación -por favor Até- le volvió la cara a su nieto e insistió en suplicar a la vez que su cuerpo continuaba el ascenso más rápido que todo lo demás- no lo haga... sabe que daría mi vida por esta causa...

-Claro que lo sé –contestó Mu con una risita- pero me temo que ya no necesitamos de sus servicios... monsieur Faure... espero comprenda... –terminó con voz suave y fingida compasión.

-He dedicado la mayor parte de mi vida a Deucalión...

-Y mi forma de agradecerle es darle una muerte rápida -Mu puso la palma de su izquierda hacia arriba y luego la volteó para bajarla de un solo golpe.

-¡Monsieur Faure!- gritó Samara al ver como el viejo francés se estrellaba contra el suelo. Los dorados volvieron la cara y Angello no pudo evitar una mueca de asco. Para cuando Camus se atrevió a mirar de nuevo, de Vincent Faure quedaba solamente una mancha carmín oscuro en el suelo.

-Cami -susurró Milo apenado- no se qué...

-Cada quien obtiene lo que merece... mon ami... y eso se llama karma


Santuario de Atena

-¡Kiki!... ¡Kiki! ¿dónde estás enano miserable?... maldita sea, no entiendo porqué me envían a buscar a ese demonio...

El caballero de Fénix registraba con desgano la primera casa en busca de Kiki, el aprendiz y protegido de Mu de Aries y eso, no le gustaba nada. Si bien es cierto el que le hayan encomendado tan importante misión, podría verse como un voto de confianza de parte del Patriarca, lidiar con Kiki era tan desagradable como lidiar con Seiya. Ese pelirrojo podía llegar a ser adorable, pero tenía una habilidad impresionante para meterse en problemas.

-¡Kiki!... demonio... ¿por qué huiste del templo? -Ikki se jaló las mejillas hacia abajo furioso- ahgrrrrr... ¡cómo lo detesto a él y su telequinesis!

La caída de muchos objetos metálicos lo hizo volverse y correr hacia el taller de Mu, de donde provenía el sonido. Al llegar allí, tiró la puerta de un golpe y buscó por todas partes. Más metal golpeándose contra el suelo y una sombra cruzando rápidamente delante suyo -¡Kiki!- gritó al momento que algo o alguien le caía encima para atacarlo -¡qué demonios es esto!

Un ser de las sombras, que se movía como un insecto por las paredes, lo atacó de repente saltando desde el techo –AVE FÉNIX- gritó a la vez que de su pecho se desprendía la silueta de una gigantesca ave ardiendo en llamas.

Un chillido fue lo único que salió de los labios del pseudos antes de caer carbonizado a los pies del guerrero de bronce –¡Kiki!... ¿dónde estás metido?

-Ikki –sonó una vocecita fina desde detrás de unos estantes llenos de frasquitos con polvo de estrellas- Ikki… IKKI –el caballero del fénix quitó la estantería y detrás, se encontró con el pequeño lemuriano hecho un ovillo, abrazando fuertemente a una cabrita blanca.

-¿Qué haces aquí enano?... te he buscado por todo el Santuario

-Como siempre, Nube se perdió en el doceavo templo y salí a buscarla, luego sentí la presencia de mi maestro y lo seguí hasta aquí –el niño comenzó a llorar desconsolado- lo llamaba y no me respondía… cuando llegó a Aries, comenzó a tirar cosas por todas partes…

Ikki suspiró asombrado, mientras escuchaba el relato del lemurianito –seguramente buscaba algo…

-"¿Dónde está el sello?" –repetía, junto con muchas malas palabras… él no es así… mi maestro no dice malas palabras

-¿Y encontró lo que buscaba?

El niño negó con la cabeza -a mi maestro le sucede algo -el pequeño pelirrojo abrazó más fuerte a Nube- tengo miedo... tengo mucho miedo...

Aquella carita llorosa logró suavizar el duro corazón del Fénix, ya que trajo a su mente los recuerdos de Shun cuando era un pequeño. Con sumo cuidado y tal como lo hiciera años atrás, levantó al pequeño en brazos y lo acurrucó con todo y la cabra contra él -tranquilo... todo estará bien...


Instalaciones de Deucalión

Fuera del laboratorio las cosas se iban complicando, los pocos soldados que sobrevivieron al debacle provocado por los gemelos Vangelis, se desprendieron del suelo también, al igual que cualquier objeto, sin importar su peso o tamaño. Estantes, mesas, armas, vehículos y cadáveres, empezaron una lenta ascensión, tal y como si la gravedad hubiera desaparecido. Algunos gritaban aterrorizados, otros muchos suplicaban, los menos, aceptaban su suerte en silencio.

En el laboratorio, desde donde Mu ocasionaba todo aquel desastre, Milo se arrastraba hacia afuera, aferrándose a cualquier irregularidad en la pared, que le permitiera asegurar su avance con un convaleciente Camus recargado en su espalda. Por su parte Angello, un poco más ligero que el escorpión, salió rápidamente, justo a tiempo para evitar que Afro corriera la misma suerte que el viejo Faure.

-Lo siento pesce, pero necesito hacer esto –dijo cuando le dio un fuerte tirón en el cabello para alcanzarlo. Con premura, comenzó a buscar algo que le sirviera en la ropa del peliceleste y dio con el cinturón de cuero que sostenía el pantalón de corduroy que llevaba- estoy seguro de que después de todo este bailecito absurdo, el lemuriano nos hará puré a todos contra el suelo- Angello tomó el cuerpo que giraba en su eje lentamente y lo pegó hacia sí, mientras se ataba con el cinturón a una viga que sobresalía de una pared - maldita sea –dijo forcejeando con la viga- esto es más difícil de lo que parece... bicho… bicho... ustedes dos ¡hagan lo mismo!

Milo obedeció sin chistar y de inmediato imitó la estrategia del cangrejo. Así que utilizando su propio cinturón, se ató de un brazo en la misma viga que él.

-Sabes… lo… que sigue… ¿verdad? -murmuró Camus con voz débil.

Milo endureció el gesto y asintió -Cami… quiero que te sostengas de mi cuello con todas tus fuerzas y no debes preocuparte… yo no te dejaré caer…

Camus sonrió con confianza e hizo lo que Milo le pidió, afianzando el agarre al cuello del griego, justo en el momento en que la fuerza que los hacía elevarse suavemente, aumentó de golpe, lanzando literalmente todo hacia el techo, cuya estructura comenzó a ceder gracias al tremendo poder de Mu.

-¡Resistan!… ¡no dejen que los mueva! -gritaba Saga con toda la capacidad de su garganta, mientras se aferraba de una columna.


Muy cerca de donde estaba Mu, Kanon volvió en sí, llevándose la sorpresa de que su cuerpo era lanzado con una violencia tremenda hacia arriba -pero qué… - murmuró al tiempo que encendía su cosmo para frenar el movimiento y a la vez contrarrestar el cosmo enemigo. "Ahora comprendo", pensó al ver al lemuriano controlándolo todo -hey tú- llamó, haciendo que Mu se volviera hacia él -quien quiera que seas... te metiste con mi hermano y por lo tanto me tocaste las bolas hijo de puta...

-¡Es una diosa Kanon! ¡una diosa! -gritó Saga.

-Entonces eres una hija de puta -gritó Kanon y después se lanzó con todas sus fuerzas hacia abajo, trayéndose consigo a Saga -vamos Adonis… tenemos que detenerla… aunque esto no nos guste...

Saga asintió dolido, pero con el convencimiento de que haría cualquier cosa con tal de liberar a Mu del suplicio de ser utilizado como recipiente para el espíritu de Até. No permitiría tal cosa. No para Mu.


Soporte Principal, reino de Atlantis

El estruendo de los golpes dentro del Soporte Principal, tenía a todos los presentes en vilo. Pequeños trozos de escombro, se comenzaron a desprender de la estructura, dejando en evidencia las profundas grietas.

-La guardia… ¡que se mueva la guardia! –ordenó Poseidón- ¡atlantes y asgardianos!... no es momento para resolver esta estúpida justa, necesitamos rodear el Soporte Principal y repararlo antes de que Equidna escape… maldita sea –susurró impaciente- tengo que aceptar que hace falta Kanon aquí…

-¡Señor! –Sorrento corría desesperado por la nave central del Templo Principal, hasta posarse al lado de la reencarnación del dios del Mar- oh –dijo mirando el caos alrededor del Soporte Principal –ya se dio cuenta…

-¿Cómo crees? –dijo irónico el peliceleste- ¡solo el poder de nuestros cosmos, puede reparar el pilar! –todos los hombres presentes, prestaron completa atención al dios- rodeen el pilar y exploten las energías de sus cosmos para evitar que Equidna escape…


Instalaciones de Deucalión

-Mi… Milo –gruñó Angello, debido al dolor de su esternón aplastándose entre el techo y el cuerpo de Afro- trata… trata de alejarte… -la fuerza de Mu estrujaba al italiano, quien sentía que sus huesos ya no soportaba más la presión.

-¡No… no puedo!... no nos deja… movernos –pujó Milo. Mu había asegurado a los caballeros dorados presentes contra la estructura del edificio, empujándolos con aquella fuerza que era capaz de desafiar la gravedad, lastimándolos e impidiendo su libertad de movimiento.

Milo estaba asustado, seguramente igual que los demás. Temía por Camus y también por Afro, ya que el aura que despedía el cuerpo de Mu, era cada vez más grande y tan poderosa, que no solo se veía, sino que al expandirse, se escuchaba claramente con un rugido atronador. El griego miraba azorado a los civiles y soldados, terminar sus existencias como manchas de carne y sangre en las paredes o el piso, algunos ni siquiera tuvieron tiempo de gritar.

A un lado de los dorados, Samara resistía protegiéndose con sus brazos de metal, sin embargo, la armadura se abollaba rápidamente. Un gemido de dolor en labios de Camus, sacó a Milo de su ensimismamiento, cuando el francés chocó fuertemente contra la tubería de gas que subía por una de las paredes, provocando un escape.

-Diablos... Cami... ¿estás bien? -susurró preocupado y mirando como todo colapsaba a su alrededor, pensó en un último intento de ayudar a sus compañeros. Haciendo acopio de su férrea voluntad, concentró su poder cósmico en un punto específico que él llamaba Antares, tal y como lo hicieron sus antecesores desde la edad antigua.

-Prometí que los cuidaría y lo voy a hacer... ¡cangrejo!- gritó Milo extendiendo su mano derecha, en cuyo índice comenzó a crecer el aguijón sagrado en donde acumulaba todo su veneno; su letal fuerza de ataque –¡acércate a mi!... ¡no te voy a picar idiota!- gritó al notar la aparente reticencia del italiano.

Milo sintió como la fuerza de su espíritu guerrero se propagaba como una llamarada en todo su cuerpo y entonces cerró los ojos disfrutando de esa sensación tan anhelada que le daba su propio veneno, "tan bueno como un orgasmo" pensó y aquel poder se afianzó sobre él cubriéndolo con su ropaje sagrado. Ochenta kilos de metal sagrado, bellamente fundido y moldeado con el polvo de estrellas, hacía miles de años.

Sin más que decir, acunó a sus tres compañeros entre sus brazos y se los trajo con él y todo su peso hasta el suelo, cubriéndolos e impidiendo que Mu los lastimara.


Por otro lado los gemelos, en su lucha por llegar hasta donde se encontraba el lemuriano, tuvieron que valerse de todas sus habilidades para sortear los objetos que les caían encima. Cuando estuvieron a una distancia adecuada, se colocaron uno detrás y el otro delante de Mu.

"Fuerte Saga… hay que hacerlo" –el mayor asintió y al igual que Kanon, separó las piernas y extendió sus brazos a los lados, en una posición de ataque conocida para los demás. De inmediato, la invocación de un poder tal que era capaz de absorber una galaxia completa, se escuchó como el rugido de dos dragones, con una sincronización perfecta.

-OTRA DIMENSIÓN…

El suelo crujió e incontables trozos de escombro se desprendieron de la estructura. En medio de las oscilaciones del suelo, Milo miró azorado el agujero negro que se abrió entre los gemelos, justo donde Mu estaba y al percatarse de que muy posiblemente él, junto con los otros terminarían absorbidos por aquella extraordinaria fuerza, obligó a sus compañeros a permanecer bajo su cobijo y con su cosmo rebatió la fuerza de succión del hoyo negro.


-BICHO… NO VAMOS A SOPORTARLO –gritó Angello angustiado, mientras sostenía a Afro y a Camus contra el suelo.

-Tendremos... que -la fuerza aumentó exponencialmente y Milo apretó los ojos por el esfuerzo- tengo... que... ahgr - gruñó protestando por el dolor- cuidarlos...

El hoyo negro que se formó al chocar la energía proveniente de cada guerrero de géminis, tenía un poder de succión capaz de tragarse todo lo que estaba alrededor y por fin Mu, quedó atrapado en el punto exacto donde las técnicas de los gemelos se cruzaban.

-¡Déjenme! –gritó Mu, mientras se protegía con los brazos sobre la cabeza. De forma increíble, Kanon divisó claramente cómo el espíritu de Até se separaba del lemuriano, cuyo cabello volvía a su color lila de siempre.

-SAGA… UN POCO MÁS… YA LA TENEMOS

Saga continuó con todas sus fuerzas al igual que Kanon, sin embargo, era evidente que Até luchaba por aferrarse a su avatar y en un arrebato de desesperación intentó atacar a Milo y entonces Saga decidió asumir el papel de hermano mayor.

-¡MU! -gritó Saga con autoridad- ¡BASTA! ¡BASTA YA!

De repente, el espíritu cautivo que se debatía feroz entre los gemelos, desapareció, liberando al lemuriano, quien bajó los brazos avergonzado, como si hubiera sido pillado in fraganti en medio de una travesura -lo... lo siento Saga… Kanon- dijo tambaleándose, a la vez que su cabello y ojos volvían a tener su color original - no... no sé qué me pasó... estoy muy confundido... hay… toda clase de monstruos atacando por aquí… y…

-Tranquilo enanito –dijo Saga con cariño, al ver a Mu hablar sin parar, cosa que hacía solamente cuando estaba muy nervioso- aquí estamos… Kanon y yo… ya no hay monstruos… ya los acabamos…

-Pero en serio Saga, yo los vi… uno de ellos atacó a Milo y a Camus… y otros dos quisieron matarme –Mu respiraba nervioso, estaba empapado en sudor y gesticulaba exageradamente con los brazos, tratando de explicarse- eran iguales… ellos eran iguales… de la misma raza….

Saga caminó hasta el chico, acercándose con cautela para verificar su estado –Saga… ten cuidado- advirtió Kanon sin bajar la guardia, el mayor no respondió, pero si obedeció el consejo de su gemelo. Cuando llegó hasta el lemuriano, lo abrazó con fuerza -¿qué hiciste con la primera criatura? –preguntó, mientras Mu tembloroso, se aferraba a él, Saga se volvió hacia Kanon y ambos enarcaron las cejas comprendiendo la situación; Mu no los reconocía cuando Até estaba controlándolo, por eso los atacaba.

-Lo… lo lancé por la ventana… y no se movió más…

"Estoy seguro de que ese era Afro" –opinó Kanon vía cosmo y Saga asintió, dándole la razón a su gemelo.

-Mu… tranquilo… me imagino que en este momento no recuerdas nada, tienes que descansar…

Kanon miraba la escena con una sonrisa tierna y contento porque todo parecía haber salido bien, decidió acercarse para hacerle un cariñito a Mu, sin embargo, alguien le atacó por la espalda.


Samara sabía que a pesar de que Kanon la había cautivado con su entereza y poder, tenía que cumplir con su deber para con Deucalión y ese era destruir la Orden de Atena. Por eso, en cuanto divisó el espíritu de Até luchando en medio de la energía de los gemelos, corrió hasta la diosa cautiva y se dejó poseer por ella.

Lo último que los ojos de Samara vieron en vida, fue la hermosa cabellera azul de Kanon cuando ella se acercaba dispuesta a terminar con él por la espalda.

Antes de caer abatida por la fuerza que la había poseído, el pecho comenzó a dolerle, como si la abrieran desde adentro y lo único que obtuvo del cuerpo de aquel hermoso guerrero, fue la sangre que le salpicó el rostro, cuando ella clavó uno de sus dagas en la piel bronceada del géminis.


-Descansa pequeño... ya todo pasó

Mu se quedó callado unos instantes, aún abrazado de Saga y este aprovechó para acariciarle el cabello, sin embargo, el encanto se rompió cuando el peliazul miró como la punta de una daga, se asomaba por el vientre de Kanon.

-¡Kanon! -dijo Saga soltando a Mu para socorrer a su gemelo. Detrás de Kanon, Samara lo miraba con el rostro salpicado de sangre.

-Lo… lo siento -se disculpó la devastadora, desplomándose fulminada frente a Saga, quien sostenía a Kanon en brazos, tratando de calmarlo.

-Kanon… Kanon... Mu... busca a Angello -pedía desesperado el mayor, sin embargo, cuando se volvió hacia donde creía estaba el lemuriano, éste había desaparecido- MU… MU...

-Ahora sigues tú… Saga –escuchó delante de él en un siseo. Delante de Saga, Mu hacía brillar su cosmo maligno, sonriendo con satisfacción.

-¿Por qué nos haces esto?

-Porque puedo hacerlo -Mu caminó hasta el cadáver de Samara y lo movió con el pie- muy débil para soportar mi poder... pobre tonta... aunque debo agradecerle que me salvara de ustedes dos

-Deja a Mu… déjalo por favor...

-De nada te va a servir suplicar… porque Mu no puede hacer nada contra mi, Saga… lo tengo completamente a mi merced… y voy a acabar contigo ahora

-Sabes queyo… no voy a defenderme –susurró el gemelo sin moverse- toma lo que quieras… pero déjalos a ellos

Las técnicas de Mu, eran tan certeras como letales y Até lo sabía -perfecto, mejor para mi… REVOLUCIÓN DE POLVO ESTELAR -invocó y un enorme rayo dorado, salió de las manos extendidas del lemuriano -al fin voy a tener tu cabeza para presentarsela a mi señor Ares como ofrenda y entonces confiará en mí de nuevo...

-MU...

El golpe fue certero y parecía que de los gemelos Vangelis solamente quedaba una nube de polvo, la cual tardó en disiparse por completo. All aclararse el escenario, Mu se llevó la ingrata sorpresa de que estaban ilesos, bajo la protección de un caballero dorado.

-Pero... ¿qué diablos?

-Antes de terminar con Saga, vas a tener que enfrentarte a mi –Shaka de Virgo se había colocado como escudo, deteniendo el golpe con su antebrazo, justo a tiempo para que no hiriera a los gemelos. El lemuriano retrocedió algunos pasos, furioso por la inoportuna intervención- sea lo que seas… no voy a permitir que te salgas con la tuya…


Inframundo, "El Límite"

-¡Sostengan las compuertas!... ¡detengan a Tifón!... ¡necesito más hombres aquí! -gritaba Aiacos sobrevolando el remolino que comenzaba a formarse con las aguas del Abismo, mientras intentaba interceptar a Giges -centimano idiota- murmuró con un bufido -dejarse comprar por un dije sin valor...

Furioso por no dar con señal alguna del centimano, bajó a tierra para continuar movilizando las tropas hacia el abismo, tenían que cerrar la puerta de la prisión abierta y solo los guardianes centimanos tenían la fuerza para ello -te ves estresado- le susurró al oído una sensual voz femenina.

-No, cómo crees…

-No tiene que ser grosero general…

Aiacos bufó con desespero –Tifón puede escapar de nuevo y Minos me dejó con todo el trabajo aquí para ir a Atlantis, además, el bueno para nada de Radamanthys no aparece desde ayer…

-Tranquilo –Violette, rodeó al nepalí, mientras lo recorría el torso con el índice- todo saldrá bien y celebraremos al final… déjame encargarme de mover a los guardias…

-Tú me mueves más que eso –dijo él, comiéndosela con la mirada.

-¡Entonces mueve el culo! –gritó desde arriba el juez de Wyvern, sobrevolando el lugar.

-Mierda –susurró Aiacos furioso- ¿dónde estabas Wyvern?... el bicho ese está a punto de salirse…

-Después te explico –Radamanthys se mantuvo sobre las cabezas de los espectros, mientras les hablaba- deja a tu novia que se encargue de los guardias y tu y yo contendremos a Tifón, hasta que vuelva Grifo –el inglés sonrió con malicia y se alejó hasta la entrada del abismo.

-Infeliz… cómo lo detesto a veces… seguramente Pandora lo tiene en régimen de celibato –Aiacos se elevó por encima de la cabeza de Violette, quien lo miró con una sonrisa juguetona- mal por él… porque a mi eso no me pasa –bromeó el juez de Garuda, guiñándole un ojo a la guerrera, mientras se alejaba hacia donde se encontraba el inglés.


Instalaciones de Deucalión

-¡Defiéndete Shaka de Virgo!

Shaka pudo desplegar una suficiente cantidad de cosmo como para controlar sus movimientos y a pesar de la telequinesis de Mu, se mantenía flotando a unos cuantos metros del suelo y muy cerca del lemuriano, quien lo miraba amenazante.

-¡Deshonras con tu asquerosa presencia la Sacralidad de nuestra Orden y el honor de nuestra diosa profanando las almas de sus guerreros a través de las generaciones! –Shaka se encontraba erguido frente a Mu y lo señalaba con el índice –maldita seas Até… abandona ahora el alma pura de Mu y enfréntame con tu forma original… infame diosa de la locura y servidora del traidor Ares…

-El cuerpo de un lemuriano me fortalece como nunca… ¿crees que porque me escupes tus amenazas en la cara vas a lograr que lo abandone?... una vez debilite su alma lo suficiente... el espíritu del señor Ares ocupará mi lugar...

-Eso nunca pasará- Shaka comenzó a elevar su cosmo de forma abrumadora, impidiéndole a Mu que se moviera –Saga, Angello, Milo... llévense a los a los chicos y vuelvan… Kanon... está muy mal herido...

Saga miró a Shaka –recuerda que quien está allí es Mu- el indio no se inmutó- solo recuérdalo

-Haré lo que tenga que hacer… ese es mi deber –contestó Shaka con severidad.

-Pero…

Shaka, volteó la cara para que la expresión de súplica del gemelo, no destrozara la poca convicción que le quedaba. Sabía que si las cosas con Até se complicaban más, irremediablemente Mu saldría lastimado, pero era su responsabilidad y la lucha interna para no anteponer sus sentimientos al deber, era quizá la batalla más difícil que había librado en su vida, porque era una batalla contra él mismo.

-A mi también me destroza Saga...

Muy a su pesar, Angello, Milo y Saga le obedecieron a Shaka y se alejaron del alcance de la batalla. Al verlos irse, Shaka descendió la fuerza de su aura y tiró su capa blanca a un lado, Mu, mientras tanto lo miraba con una sonrisa traviesa -¿te has rendido tan pronto Shaka?

El rubio, seguía tan inexpresivo como siempre y se colocó en posición defensiva, abriendo un poco las piernas y cruzando levemente los brazos para proteger su esternón –ven- dijo llamándolo con la mano.

Mu no se hizo de rogar y se lanzó con los puños de frente, intentando abrir una brecha en la defensa de Shaka, para perforar la armadura de Virgo –toma maldito…

El puño derecho de Mu fue de inmediato detenido por la diestra de Shaka, y la izquierda lemuriana cayó de inmediato justo en la otra mano del indio, dejándolos cara a cara, mientras generaban una presión inmensa en medio de sus cuerpos.

-Shaka… sabes que estás en desventaja ¿verdad?

-Lo sé –Shaka estaba haciendo un esfuerzo muy grande- pero no pienso dejarte ganar Até…

Ambos guerreros encendieron su cosmo y todo el menaje del laboratorio, comenzó a derretirse.

Los demás caballeros dorados detuvieron la marcha, al sentir lo elevado de los cosmos de ambos guerreros –si esa cabrona no deja a Mu, nos vamos a ir todos al carajo- murmuró Milo, cargando a Camus, quien aún no podía caminar por sí mismo –me muero por darle su merecido…

-Es mejor planear cómo intervenir Mi –murmuró Camus cansado- hay que ser prudente…

-Tenemos que llevarlos a un lugar seguro… ¡Saga!...–Angello se volvió unos pasos, llamando la atención del mayor de los gemelos, quien se veía muy afectado.

-Saga… Kanon y Mu estarán bien… ya verás –dijo Angello con la voz quebrada

-Lo va a matar… -susurró Saga en un hilo de voz- Shaka lo va a matar

Angello intercambió miradas con Milo y no contestó, porque sabía que era una posibilidad.


Santuario de Atena

Tenía al menos diez minutos de recibir sin tregua los ataques del caballero de Capricornio. Golpe tras golpe, Shura se había alejado del paraje boscoso donde tuvo el primer encuentro con los dos devastadores que atacaban a June.

-EXCALIBUR…

El devastador de Piscis, terminó con sus hombreras abolladas, clavado en uno de los árboles cercanos –mierda- tembló el muchacho tratando de incorporarse, mientras observaba con terror, como Shura se le acercaba con paso mesurado y elegante.

-No entiendo cuál es su problema con nosotros –el chico estaba aterrorizado ante la visión del aura elevada del español- te aseguro crío, que hace dos meses no sabíamos que Deucalión existía…

-Porque son asesinos… la Orden de Atena está plagada de mercenarios y no creas que no conozco esa técnica tuya, la he escuchado en los relatos de terror que se cuentan de ustedes… -Shura arrugó el ceño- las masacres en las islas de Pascua, Creta, Milo, Lesbos y Canarias… son legendarias Shura de Capricornio…

El aludido enarcó una ceja tranquilamente –obedecíamos a un falso Patriarca y él ya no está…

-Esa no es justificación…

Aldebarán corrió y se colocó al lado del español -¿algún problema?

Shura negó ante la pregunta del joven toro, quien llegaba acompañado de Aioria y luego se dirigió al devastador –no será justificación… pero fue nuestra motivación y la razón de ser del Santuario es mantener a Atena como diosa regente de los hombres y responsable de su seguridad delante de los olímpicos y les guste o no a tus amigos mecánicos… el poder divino estará siempre por encima de la maquinaria humana –Shura golpeó con el índice la armadura del muchacho, haciéndola sonar con la uña- por eso… nunca ganarán

-Ustedes están muy confiados... pero puede que se lleven una sorpresa...

-Ciérrale el pico cabra... o lo haré yo -renegó Aioria.

Shura se acercó al devastador y lo encaró -cuéntame ¿a qué te refieres con "sorpresa"?

-No voy a hablar...

-¿Ah sí? -ante el desconcierto de Aldebarán y la risita de Aioria, el español colocó su mano extendida y tensa, justo en la yugular del devastador y le susurró con furia, mientras le tiraba la cabeza por los cabellos- solo tengo que invocar el nombre de una espada para desprender tu linda cabeza del cuello... ahora sí -dijo sonriendo ante la mirada aterrorizada del más joven- háblame de esa sorpresa...


-¿Y tu devastador gato?

Aioria sonrió con una ceja arqueada y susurró –no te preocupes, ahora es prisionero del látigo que hace ver tan sexy a esa rubia tuya -terminó guiñándole un ojo al español.

-No sé de qué hablas gato...

-Si es así... ¿puedo invitarla a salir?

-Discúlpame toro... pero ese látigo dice "propiedad de Shura", así que ni se te ocurra -contestó enojado el español, mientras comenzaban a subir la escalinata- he de aceptar que si se ve sexy...

-Eres un desvergonzado… ¿le vas a contar a tu rapunzel dónde estabas metido hace unas horas, cabra? -Aioria aumentó la longitud en sus zancada, previendo una persecución repentina del español.

-¿Y tú le dirás a tu águila, de la morena que te acabas de follar?

-Ustedes sí que no pierde el tiempo ¿eh? -dijo divertido Aldaberán.

-Pues... algo me contó el cangrejo de una sirena cabello de cereza, Alde -dijo Shura con zaña.

-Dadas las circunstancias y registrados los hechos les propongo algo -dijo Aioria jadeando, sin mermar la marcha por la escalinata –hagamos un juramento... lo que pasó en estas vacaciones... es secreto de estado y al que hable... tendrá siete años de celibato...

-Eso es demasiado cruel -se estremeció Shura.

Aldebarán soltó una risotada- vamos… dejemos de perder el tiempo, que el Patriarca está que nos lapida... así que dejen de pensar en sexo y subamos a atenderle...

-Toro cabrón... espera a que te alcancemos...


Instalaciones de Deucalión

-¿Lo sintieron?

-Si -dijo escuetamente Camus- el piso se movió…

-No estamos en tierra firme -contestó Milo entre jadeos- esas goteras –dijo mirando hacia el techo- son culpa de los combates… la estructura está muy dañada…

-Solo espero que sea lluvia –susurró Saga, secando el sudor de la frente de Kanon.

-Saga -llamó Angello acercándose al gemelo- ¿cómo está Kanon?

-Es profunda -Saga rompió la camiseta blanca de Kanon y revisó la herida, la cual a pesar de todo, no sangraba mucho. El gemelo menor se retorció del dolor y gimió débilmente- debe haber perforado un riñón y tal vez una vértebra… urge que lo atienda un sanador- Angello asintió preocupado.

-Tenemos que subir las piernas y presionar la herida con una compresa -Milo se quitó la capa y la dobló para rodear a Kanon con la improvisada venda- por ahora es lo único que podemos hacer.

-Bicho… tenemos que irnos… Shaka nos necesita -apuró Angello, tomando a Milo de un brazo- ¿Saga?

Un retumbo hizo vibrar toda la estructura, haciendo trastabillar a los que estaban de pie -tenemos que irnos ya- dijo Angello y desapareció por un pasillo junto con Milo y Saga. Con el último sacudón, una grieta se abrió y un chorrito de agua salió disparado, acertando exactamente en la cara de Aphrodite.

-Svördom -balbuceó más inconsciente que otra cosa, mientras daba manotazos al agua que le caía en la cara para luego abrir lentamente los ojos, ante la mirada divertida de Camus, quien yacía cerca de Kanon- ¿qué… qué me pasó?... auch… me duele la cabeza - se quejó cuando intentó incorporarse de golpe.

-Que bueno que volviste en sí Aphrodite… -dijo Camus débilmente.

-¿Qué me sucedió? ¿qué está pasando? ¿qué le sucede a Kanon? ¿dónde está Mu?

-Son muchas preguntas -Camus se incorporó- ¿por dónde quieres empezar?... ¿por la muerte de Vincent Faure, la herida de Kanon o la muerte de los civiles de este lugar, todo a manos de Mu?

-Es peor de lo que pensaba -contestó el peliceleste sobándose la cabeza.

-No tienes idea...


Inframundo "El Límite"

-VIOLETTE… EMPUJA

-Tra… trato Aiacos… pero es demasiado fuerte –pujó ella intentando cerrar la puerta que cerraba la prisión donde estaba el monstruo legendario- ne… necesitamos ayuda…

-MINOS… DEJA DE JUGAR DE EXQUISITO Y APÓYANOS CABRÓN…

El noruego obedeció de mala gana -espera a que esto termine idiota- protestó jadeando, mientras empujaba- ¿¡dónde está cejotas!?

-Seguramente encima de Pandora... MIERDA -gritó Aiacos cuando un tremendo golpe que provenía de dentro, estuvo a punto de arrancarle la hombrera de la armadura, junto con su clavícula -ESTO NO ESTÁ FUNCIONANDO... EMPUJA MINOS...

Ayudados por la fuerza extra que les proveían las alas de sus armaduras, tanto Aiacos, como Minos, empujaron con fuerza la puerta hasta casi sellar la prisión, sin embargo, el monstruo que la habitaba logró quebrantar la resistencia del muro y destruirlo por completo.

-MIERDA, MIERDA, MIERDA -gritó Minos histérico- Poseidón nos va a matar por esto -dijo al ver la sombra que se dirigía hacia el recinto Sagrado de Atlantis.


Fuera de las instalaciones de Deucalión

-Maldito ateniense miserable -Mu estaba acuclillado sobre el cuerpo tendido de Shaka y lo golpeaba en el torso y la cabeza sin parar, el rubio por su parte trataba de interponer los brazos para defenderse, pero el otro no le daba tregua- no vas a impedir que esta vez todo resulte para mi…

-Deja a Mu -Shaka aprovechó una brecha de milímetros en la defensa de Mu para tomarlo del cuello y quitárselo de encima -¡déjalo ahora!- aseveró el rubio arrastrando a Mu y chocándolo contra un muro -te lo ordeno déjalo ahora...

-Ahora te recuerdo… -gimió Mu- me encerraste en el Samsara de la Hambruna… eres aquel que camina libremente por los siete infiernos… -Shaka se sorprendió por lo que escuchaba- ahora entiendo tu obsesión por el lemuriano -Mu sonrió con malicia- recuerdo cómo lo protegías… que sentimiento tan vil y estúpido…

Shaka apretó los labios enfurecido y Mu aprovechó para darle un rodillazo en el pecho. El golpe fue tan atronador, que tuvo que hacer acopio de todas sus fuerzas para no perder la conciencia. Al abrir los ojos, se percató de que el sello de Kampe había saltado de donde lo guardaba. Shaka sabía que las oportunidades para salvar a Mu se estaban acabando y que pronto el alma del lemuriano sucumbiría ante el poder de Até, así que tenía que resolver la liberación pronto.

-Oh Shaka... cuanto me duele verte en ese lamentable estado -Mu rió de una forma inconcebible para él, mientras se mantenía disfrutando la visión del rubio arrastrándose por el suelo, tratando de alcanzar el sello que rebotó unos metros adelante- te ves tan patético... déjame terminar ahora con tu triste existencia...

Mu levantó los brazos e invocó su técnica más poderosa -REVOLUCIÓN DE POLVO ESTELAR... MUERE SHAKA DE VIRGO...

Ignorando deliberadamente el ataque de Mu, Shaka se arrastró hasta tomar el sello y al volverse, se topó con la bola de energía que estaba a punto de golpearlo.


Santuario de Atena

-GEIST… GEIST… ¿DÓNDE ESTÁS?

-Tranquila amazona –dijo Aioros a Shaina, quien corrió hacia ellos dos un tanto histérica. El dorado traía en brazos a Geist, quien estaba aún impactada por todo lo sucedido- ella está bien… dime dónde la llevo para que descanse…. casi no recuerdo la distribución del Templo Principal

-Señor Aioros –él asintió con una sonrisa amable- disculpe, es que… cuando el señor Aioria me dijo que buscaban a Geist… me asusté mucho -Geist se incorporó para abrazar a Shaina- amiga... estás bien...

-Gracias al señor Aioros estamos sanos y salvos -Geist aflojó el abrazo y Shaina acarició el vientre abultado de la pelinegra, en un gesto cariñoso que Aioros contempló con curiosidad- una cosa idéntica a ti llegó a mi habitación Shai, pero me di cuenta a tiempo que no eras tú...

-Todo está bien... el cangrejito está ileso, eso es lo importante

-Lo sé... no tengo como agradecerle, señor Aioros -él respondió con una risilla tímida.

-SHAINA... SHAINA -interrumpió una voz conocida acercándose por el pasillo.

-Seiya -murmuró Shaina- que bueno que encontraste a Seika -la pelirroja asintió ruborizada por la visión del caballero dorado que estaba con las amazonas- ¿necesitan algo? ¿están bien?

-Solo quería saber si habías... encontrado a Geist... -contestó Seiya ensimismado- es que saliste como loca a buscarla...

Shaina notó la mirada triste en Seiya y se sintió incómoda por eso -Geist está a salvo… ¿te sucede algo?

-No… no me sucede nada, todo... todo está bien...

Shaina sonrió detrás de la máscara -¿te diste cuenta de que aquí está el señor Aioros?

Seiya se volvió y se topó de frente con la gran sonrisa de Aioros, quien le saludaba con la mano y entonces su semblante pasó de melancólico a eufórico en segundos -AIOROS… SEIKA… MIRA ES AIOROS- Seika no pudo contestar, más que un balbuceo inentendible- Aioros… mira… te presento a mi hermana mayor…

-Mucho… mucho gusto señorita -saludó el dorado, tomando la mano de la pelirroja.

-Yo… gracias por haber cuidado de mi hermanito… digo desde el cielo… bueno -la muchacha dejó escapar una risita tonta- usted me entiende caballero…

-Puede llamarme Aioros...

Seika sonrió abstrayéndose del resto del universo. Había rogado por conocer a aquel que cuidó a Seiya durante las batallas y allí estaba él; un bello ángel enfundado en su armadura de alas doradas… mejor de cómo lo había imaginado. Shaina, Geist y Seiya, enarcaron las cejas, al ver la reacción del par. Si el amor se palpara, aquel les habría aplastado.

-Aioros -llamó desde otra parte una voz profunda que se venía acercando por uno de los pasillos- apresúrate, Shion nos convoca a la explanada de la diosa.

-Tenemos que irnos ya -Aldebarán y Shura, se unieron al grupo con Aioros.

-Aio… chicos… ¿vieron a la hermana de Seiya?

-Si… si un gusto señorita -al ver que Aioros no se movía, Shura lo tomó de un brazo y lo tiró hacia sí separándolo bruscamente de la muchacha- vamos arquero, no tenemos tiempo para galanterías… quieren a todos los que estemos en condiciones de pelear en el frente de batalla… Shion nos necesita arriba... ustedes dos también Shaina, Seiya

-¿Así tan de repente? -preguntó con firmeza Shaina.

-Los de Deucalión se replegaron a la playa… los vamos a emboscar -contestó Aldebarán colocándose el yelmo de la armadura.


Instalaciones de Deucalión

-AGUJA ESCARLATA…

Un rayo rojo atravesó a Mu en varias partes de su cuerpo, a la vez que Angello se interponía para atrapar la técnica lemuriana y Saga inmovilizaba a Mu, dejándolo a merced de Shaka.

-Milo, Angello… Saga

Angello se volvió hacia Shaka con una risilla muy propia de él -anda buda- dijo mientras seguía bloqueando la energía de Mu -¡toma ese sello y detén a ese maldito demonio!

Shaka asintió y se incorporó rápidamente -lo siento... de verdad lo siento, pero tengo que hacer esto Mu -cuando se acercó lo suficiente, colocó el sello en la frente del lemuriano, quien se mantenía acuclillado por la fuerza de Saga, luchando para que lo soltara. El lemuriano encorvaba la espalda y movía con violencia el tronco zarandeando al gemelo, al que estuvo a punto de hacerlo sucumbir, cuando al contacto del sello en su frente, comenzó a lanzar su cabeza hacia atrás, quebrándole la nariz en el acto.

-SUÉLTAME... QUITA ESO... MALDITO ATENIENSE… SUÉLTAME…

Al recibir las agresiones de Mu, Saga no se dejó amedrentar y en vez de eso afianzó el agarre, a sabiendas de que lastimaba al menor -lo lamento por ti Mu... pero Até no va a volver a tomar un cuerpo ajeno para sus propósitos... nunca más…


Cerca de allí

-Si… esto… no… se detiene… vamos a terminar como soufflé de dorado –pujó Afro sosteniendo con su espalda un camión militar que estuvo a punto de aplastar a Camus y Kanon. Alrededor de ellos, los objetos que alguna vez levitaron por acción de Mu yacían apilados peligrosamente, convirtiendo el lugar en una trampa mortal. Además, centenares de grietas, pasaban el agua a todas partes, empapando a los jóvenes caballeros -Camus, tenemos que mover a Kanon... no soportaré... mucho

Camus se arrastró hasta donde se encontraba Kanon y con la delicadeza propia de un latigazo, comenzó a arrastrarlo de los hombros –¿qué diablos comes que pesas tanto?

-La idea es que… lo muevas… no que lo mates

Después de enderezar el camión de forma que no se volcara otra vez, Afro corrió a atender él al gemelo antes de que Camus lo desnucara –resulta que estamos en un pésima situación aquí y esta herida tuya la complica más –el gemelo respondió con un gemido cuando el sueco lo levantó en brazos- svördom –refunfuñó Afro- tenemos que salir de aquí... Camus ¿podrás apoyarte en mi para caminar?... buscaré una salida

-Prueba el agua -respondió Camus en un murmullo. Una onda de energía iluminó todo el lugar y el piso comenzó a oscilar violentamente, haciendo que de nuevo cayeran los objetos que no estaban asegurados.

-CAMUS...

-¡Prueba el agua Afro!

-¡¿Qué sentido tiene eso?!

-¡Que de nada nos va a servir huir... es agua salada! -Afro abrió los ojos como platos y sacó la lengua solo para confirmar lo que le decía el francés- ¡¿es que no lo entiendes?... no hay escapatoria... estamos atrapados bajo el mar...!


-¡Angello! –gritó Shaka- ¡tienes que hacerlo ahora!

-¡Pero no sé si pueda! ¡nunca he abierto un pasaje a la Estigia!

-¡Pues hazlo! –ordenó Saga, sin poder contener por más tiempo a Mu.

-Agr… diablos… ustedes si que saben fastidiarle la existencia a uno –concentrándose hasta donde le fue posible, Angello de Cáncer quemó su cosmo a un punto tal, que el brazalete que lo bloqueaba, se quebró por el medio y cayó al suelo haciendo un ruido metálico. Ardiendo por la fuerza de su espíritu indomable, levantó su índice para alinear en un solo eje, cielo, tierra e Inframundo, abriendo un pasaje directo al reino de las sombras -¡buda... apresúrate a sacar el espíritu de Até!

El sello pareció por fin fundirse en el cuerpo de Mu, liberando una gran cantidad de calor que Shaka intentaba soportar con su mano. Poco a poco, los presentes vieron emerger del lemuriano, una masa antropomorfa que se retorcía dentro de la "burbuja" de energía en la que el sello de Kampe la había encerrado. Até gritaba de forma aterradora, buscando desesperada un escape de la trampa, dejando muy a su pesar el cuerpo de aquel de quien aprovechaba poderes y habilidades, haciéndola casi invencible.

Mientras Shaka se batía para contener a Até y Angello hacía acopio de todas sus fuerzas para mantener el portal abierto, Até se jugaría su último as.

-El hilo de plata Saga -en medio de aquel alboroto la voz desesperada de Milo, taladraba su cerebro con aquella terrible nueva- Até se sostiene del hilo de plata... Shaka...

Shaka miró con horror hacia el pecho de Mu, donde nacía un grueso cordón de luz plateada, al otro lado, Até se aferraba con desesperación.

-Compañeros... quemen sus cosmos... ¡de lo contrario ella se lo llevará consigo! ¡Angello, no cierres el portal!

A pesar del cansancio, los cuatro dorados presentes obedecieron y mientras Angello mantenía el eje alineado y el portal abierto, Milo, Saga y Shaka rodearon a Mu y extendiendo sus brazos hacia Até, quemaron sus cosmos para fortalecer las paredes de la prisión que la mantenía cautiva, sin embargo, la diosa era persistente y no dejaba al lemuriano.

-¡Más fuerte nenas! -gritó Angello, la intensidad de la energía comenzó a aumentar exponencialmente, tanto, que dos brazaletes bloqueadores, cayeron al suelo carbonizados- ¡fríanle el culo a esa puta!

-¡Wooojo! ¡cómete esta Até! -secundó Milo al notar desfallecer al espíritu invasor.

Shaka enarcó una ceja al descubrir al escorpión embistiendo descaradamente la cadera -¡concéntrate Milo!- el de la octava casa se carcajeó, disfrutando el momento.

-¡Solo es un poco de picante buda! -rió a la vez que aumentaba la potencia de su poder.

-¡Déjense de tonterías genios! ¡no la dejen moverse! -gritó Saga.

Los tres dorados hicieron un esfuerzo extra y efectivamente Até fue enrareciendo el agarre hacia Mu, hasta que el ligamen se rompió y tal como estaba planeado, Shaka, junto con Até aprisionada y Angello, desaparecieron por el pasaje al Inframundo.


Las cadenas se rompieron y el alma del lemuriano quedó liberada. Acuclillado en el suelo, Mu se veía derrotado, con los brazos flojos y la cabeza gacha, ocultando su mirada con mechones de cabello. De inmediato, Saga corrió hasta donde el chico se encontraba y se hincó frente de él, buscando una reacción que no llegó inmediata.

-Mu -rogó sacudiéndolo suavemente- Mu... soy yo... te estaba esperando -dijo sonriendo con lágrimas en los ojos.

Mu no respondió, pero su cuerpo comenzó a balancearse al momento que un hilo de sangre brotó de su nariz y terminó desplomándose en los brazos de un muy angustiado Saga.

-¿Se pondrá bien? -preguntó Milo.

Saga afianzó el abrazo y besó con fuerza los cabellos de seda -él está aquí... se siente... se siente por todas partes...


En alguna parte cerca de la Estigia

Shaka cayó de espaldas, con la armadura semi-destrozada y Até retorciéndose sobre él. Detrás del indio, Angello intentó infructuosamente caer de una forma más elegante.

-El ánfora… Angello

Un ánfora se destacaba en medio del inerte paraje donde habían caído. El de cáncer se incorporó, corrió hasta el recipiente y lo abrió haciendo que una fuerza de succión increíble atrajera el espíritu de la diosa encerrandola en el recipiente. A sus pies y haciendo un ruido metálico, cayó el sello de Kampe.

-Increíble… ¿dónde las venden? -bromeó el de cáncer revisando el vaso que tenía en sus manos- ¿qué? -reclamó al ver la mirada reprobatoria de Shaka- uno no sabe cuando podría ser útil...

-Tenemos que encontrar la forma de sellar a Até para siempre Angello

-Bueno… bueno… si que no eres de bromas ¿eh?

El indio miró a todas partes en busca de algo específico y en su afán de encontrarlo, decidió subir una colina que se alzaba enfrente, así que se dirigió hasta allá, seguido de cerca por Angello. Ambos hombres caminaban en dirección contraria a una tormenta de arena, cuyas partículas hirvientes, chocaba en las armaduras, produciendo un sonido metálico -sé de qué forma hacerlo- dijo Shaka, una vez llegaron a la cima de un risco, donde el camino se cortaba en un profundo acantilado. Angello se detuvo en el borde del risco, desde donde se divisaba un campo infinito, lleno de montículos de piedra que se extendía frente a ellos, justo debajo de donde se encontraban

–Sabía que estaba por aquí, pero no recordaba exactamente donde…

-Sainokawara –susurró Shaka.

-Exactamente… cada uno de estos montículos, fue erigido por el alma de un niño muerto…

-Como castigo por el sufrimiento que hicieron pasar a sus padres al irse… muchos demonios cruzan por aquí tratando de destruir estas ofrendas…

-Me parece un buen lugar para dejar a este bicho encerrado –Angello miró a Shaka con una risilla y Shaka correspondió el gesto de la misma forma- aunque no se me ocurre como...

-¿Puedes abrir un pasaje al Yomotsu desde aquí? -el italiano asintió extrañado- entonces ya sé como hacerlo


El Sainokawara era un enorme valle que Angello presumió infinito. El suelo estaba resquebrajado y muerte era el aroma que se respiraba en el lugar. Cientos, miles... tal vez millones de montículos construidos con piedras, se alzaban como los monumentos del triste destino de pequeños inocentes muertos antes de su tiempo.

-Tenemos que apresurarnos Shaka...

El rubio caminaba tranquilamente, parecía conocer el camino de memoria y se movía de forma grácil, como un ángel dorado paseándose en medio de la desgracia humana -estás realmente nervioso Angello... es la primera vez que me llamas por mi nombre...

-No es cierto... -contestó Angello con el ceño fruncido al sentirse descubierto- solo quiero terminar con esto...

-Allí -dijo el rubio señalando un montículo que sobresalía por su enorme tamaño y porque era constantemente asediado por demonios deseosos de tirarlo.

-Sé que no me va a gustar la respuesta... pero ¿por qué ese montículo es tan grande?

-La masacre de los primogénitos hebreos en Egipto... todos menores de dos años

Angello se detuvo azorado por la inesperada respuesta -pero según los escritos de Mesopotamia eso sucedió hace...- el italiano comenzó a calcular con los dedos- ¿cinco mil años?

-¿Qué son cinco mil años para la eternidad, mi querido Angello?

Angello torció la boca y se rascó la cabeza, el rubio continuó la marcha -buda… a veces eres tan profundo que me asustas...


Explanada de la diosa, Santuario de Atena

-Shura... tú separa las placas del suelo... Aioria... ataca con la Orden Plateada por la retaguardia... Aldebarán y Dhoko irán al frente... una vez Shura abra la brecha... yo levantaré un muro, la guardia viene conmigo- Shion se colocó al frente de sus huestes que habían logrado replegar a los invasores hasta los límites de Rodorio que estaban en el lado opuesto al Santuario- Aioros te quiero arriba...

-De acuerdo señor -dijo el arquero asintiendo con seguridad, elevándose para tomar su posición.

-CABALLEROS -gritó Shion- POR ATENA...

-POR ATENA -gritaron al unísono todos los guerreros presentes, sin diferencias de rangos o posiciones.


En el Sainokawara

-Aquí es… voy pedir permiso para abrir el montículo…

-Allá tú buda… recuerda que si llegan esos demonios mientras estamos aquí…

-Nos destazan… lo sé

Shaka juntó las manos y encendió su cosmo, hasta donde su debilidad lo dejó hacerlo -por vehemencia… solicito con respeto a las almas inocentes dueñas de este espacio… me permitan sellar en las entrañas de su montículo sagrado… el alma de este ser maligno…

Un viento helado sopló las arenas del paraje, sacudiendo los cabellos de los dorados. Angello enarcó una ceja y pasó saliva -buda- murmuró -esto no me gusta… ¿no hay otra forma?

Shaka se volvió hasta Angello, quien miraba en silencio y rodó los ojos cansado -no...

Hemos penado por miles de años nuestra muerte prematura… toda clase de demonios nos acechan cada día… ¿de qué nos sirve otro más?

Angello volvió a pasar saliva al escuchar las voces infantiles que susurraban desde el viento y aferró el ánfora hacia su cuerpo sin decir nada -deberíamos hacerles caso… ya vamos… insisto, encontraremos otra forma- dijo haciendo un intento de irse y Shaka de inmediato lo tomó del brazo.

-Si te vas… te quedas sin el sentido del tacto… y conozco tu debilidad por el kamasutra

Angello enarcó las cejas -ya… ya no era para tanto...

Shaka entonces se aclaró la garganta y recompuso su postura -sus almas serán guiadas hasta el Yomotsu para que lleguen al Reino de los Muertos… luego podrán reencarnar con libertad…

-¿Yomotsu? -Angello al fin entendió la treta de Shaka y su necesidad de llevarlo con él hasta allí, el maldito lo tenía todo planeado- o sea… ¿quieres que yo...? -Shaka lo miró fríamente -eres un hijo de puta… ¿lo sabías?

-Llámame como quieras… tus palabras no me afectan

El murmullo de muchas vocecitas se dejó escuchar alrededor de los dos dorados, un murmullo creciente que se acercó a ellos como una oleada y los golpeó empujandolos hacia atrás.

Tu trato es bueno, caminante de los infiernos… aceptamos el intercambio de favores…

-Angello… tu turno -el aludido titubeó unos instantes y luego se colocó en posición.

-"ONDAS INFERNALES" -gritó y el pasaje que se abrió sobre sus cabezas, absorbió al grupo de pequeñas almas, que desaparecieron entre risitas y balbuceos infantiles. Un remolino enorme los rodeó y luego de unos segundos, el pasaje al Yomotsu, se cerró completamente.

Shaka sonrió satisfecho y se acercó al montículo con el ánfora en la mano -hiciste tu buena obra del día Angello- el aludido bufó y ayudó al rubio a quitar algunas piedras, hasta que hubo el suficiente espacio para meter el ánfora.

-Ahora si…. está enterrada ¿y ahora qué?

Shaka sacó el sello de la pechera de su armadura y lo colocó sobre la piedra. De inmediato, Até comenzó a chillar dentro del ánfora, de una forma que erizaba la piel.

-MALDITOS ATENIENSES… SEAN MALDITOS EN TODOS LOS REINOS SAGRADOS...

El rubio, siguió empujando el sello de Kampe el montículo y un brillo intenso comenzó a emanar de la reliquia, sin embargo, Até empujaba para salir y el de virgo estaba débil para soportar estos embates.

-No podemos rendirnos buda… ya casi la tenemos -al verlo trastabillar, Angello colocó sus manos sobre las de Shaka y entre los dos, soportaron sin desmayarse hasta que la piedra del montículo y el sello se fundieron en uno solo y Até no gritó más.

Ambos guerreros cayeron de rodillas, la misión estaba cumplida… sin embargo ya no tenían fuerzas para regresar.


Atlantis, Soporte Principal

-No es posible -murmuró Kaysa mirando hacia el techo de agua.

-¿Qué diablos...? -Hägen, quien auxiliaba a Mime, dejó la frase a medias, al divisar una sombra gigantesca, que nadaba rápidamente hacia el norte.

La estrategia de Poseidón había resultado a medias y el Soporte Principal se fortaleció gracias a los cosmos de sus atlantes y los asgardianos, pero aún así, no pudieron cantar victoria. Segundos después de que la misteriosa sombra pasara sobre ellos, el retumbo atronador del pilar del Mar Índico al derrumbarse, hizo temblar todo el lecho marino.

-¡Señor... señor Poseidón! -alertó Sorrento al mirar como la armadura de Isaak reaccionaba violentamente a la gigantesca presencia que los atacaba.

Poseidón pasó saliva -maldita sea...

-¡¿Qué sucede?! -gritó crispado Isaak.

-Es el Kraken -susurró Poseidón- y se dirige a Atenas.


En el Sainokawara

-Angello

-¿Sí? –contestó con desgano, sentándose de golpe en el suelo árido de aquel espantoso sitio. Su armadura hizo un crujido al golpearse y entonces flexionó las rodillas con desfachatez, usando una roca como respaldo, a la espera de que la muerte los encontrara.

-¿Quieres?- le preguntó a Shaka sacando una cajetilla de cigarros de debajo de la pechera de su armadura.

Shaka se dejó caer de la misma forma que el italiano y asintió en silencio -¿no es esto un veneno para tus pulmones?- dijo contemplando el cigarro como si fuera algo fascinante.

-Si…

-¿Por qué fumas entonces?

Angello se encogió de hombros sin borrar la risilla que le provocaba la imagen de Shaka con un cigarro en la mano –porque quiero…

-Buena respuesta –dijo el rubio, acercándose a recibir el fuego que el italiano le ofrecía.

-¿Cómo sabes hacer eso? –Angello estaba sorprendido por la naturalidad con la que Shaka encendió el cigarro e inhalaba el humo como si lo hiciera de siempre.

-Afro me enseñó...

–Angello se carcajeó y Shaka sonrió dejando salir una bocanada de humo- maldito pez mala influencia, gracias a él media Orden Dorada padece este vicio de mierda -el italiano se volvió hacia Shaka y enarcó una ceja- de verdad que verte fumar es tan traumático como encontrar cogiendo a tu madre...

-Tenía la esperanza de que antes de que te llegara la hora, aprenderías a ser sensato...

-Oye mírate... tú, el gran Shaka de Virgo... el señor perfección, se calcina los pulmones a mi lado, esperando a la parca... no entiendo cómo logró rose hacerte caer tan bajo...

-Lo reté…

-¿Perdón?

-Le dije que se veía estúpido fumando y que debería permitir que lo enseñara a meditar para que dejara esta tontería...

-Y él no aprendió a meditar y tú si aprendiste a fumar…

-Algo así… soy un pésimo maestro -reconoció Shaka, mirando detenidamente la llamita del cigarro- Shiva y Ágora son el mejor ejemplo de eso...

-Esos dos son tontos de nacimiento... ni Shion hubiera podido salvarlos...

Shaka rió como nunca lo había visto Angello, después se relajó y retomó la compostura serena que lo caracterizaba, cruzando las piernas en loto -lamento haberte metido en esto... sellaste tu destino al venir aquí...

-Era mi deber... tenía que dejarle un mundo seguro a mi pequeño cangrejo -el italiano le dio una bocanada a su cigarro y sonrió de forma triste, mirando hacia el suelo- será un grande bambino

-De eso no tengo la menor duda... es tu hijo... Afro cuidará bien de él... omitiendo el hecho de que le enseñe a fumar a los diez años...

-Ni lo menciones...

-El estará bien -Shaka miró al frente con expresión serena y apagó el cigarro en el suelo- todos... estarán bien- dijo en un murmullo- Mu estará bien...

Angello suspiró para no dejar salir las lágrimas que se le atoraron en la garganta y le dio un par de palmaditas en la espalda al rubio -nunca pensé que pudiera encontrar algo en común contigo- Shaka enarcó las cejas y Angello le revolvió el cabello con cariño.

-Somos diferentes como el agua y el aceite... y lo sabes

-No mi querido buda... esa sabiduría tuya te nubla para ver las cosas más obvias y simples -el indio enarcó una ceja y lo miró sin asimilar lo que Angello trataba de decirle- a pesar de esta fachada de guerreros, somos un par de quinceañeras...

-¿A qué te refieres con esa palabra?

-Somos tan blandos que fuimos capaces de sacrificarnos de la misma manera... por la misma razón

-Quieres decir... ¿por amor? -Shaka miró hacia el frente, exactamente donde estaba el montículo que ahora sería la prisión de Até y meditando las palabras del italiano, sonrió -eres sensato Angello... y mucho


Continuará

Bueno, aquí les dejo el 27, espero lo hayan disfrutado. Últimamente he estado más ocupada de lo normal y he aquí la razón del atraso en esta publicación.

Como pudieron notar, aquellos que lograron llegar hasta aquí, el capítulo estaba enfocado en la liberación de Mu, así que si hay algunos personajes o situaciones que se han quedado olvidados, no se preocupen, queda pendiente para el siguiente.

Tengo que agradecer todos y cada uno de los hermosos comentarios que se toman el tiempo de regalarme, a los que podía enviarles PM, les contesté pronto, a KarliCm, yo tambièn pienso lo mismo, diana, también estoy preocupada por los gemelitos, beauty, amiga, no era Shaina, era un pseudos, guest, me alegra que te gustara, Kaito, espero haber satisfecho tu hambre, Shootingstar, gran review, tienes razón con los planes de Deucalión de generar distracciones, que a la vez dejan en evidencia las grandes debilidades de las órdenes sagradas, vamos a ver qué pasa con la madre. Kennandaillard... uff que palabras tan bellas y alentadoras, solo espero que este capítulo haya llenado tus espectativas. Animesnextgeneration, salvamos a Saga, pero Kanon está en problemas ahora... todos están en problemas. Gracias Maryuet, Derama, Amaranth 9,Pyxis, Jabed, Princess Virgo y Mariana por estar pendientes.

*Un bel di, vendremo, de Puccini, Madame Butterfly

** No me interesa en francés

*** Maldito hijo de puta en francés