Nota obligatoria: Los personajes de Saint Seiya son obra de Masami Kurumada, yo nada más me dedico a escribir sobre ellos sin obtener nada a cambio más que mucha satisfacción personal y entretenimiento saludable.
Advertencia: Los chicos son un poco brutales peleando, pero es parte de su formación. Sin embargo, advierto por menores de edad acceden este fic.
Este capítulo es de más acción que otra cosa, espero lo disfruten. Me quedó tan largo tan largo que lo tuve que cortar, créanme esto es poquito más de la mitad. Gracias por la paciencia, espero les guste de verdad lo he releído muchas veces para que quede lo mejor posible.
De asesinos a caballeros: historia de renacimiento y redención
Sorteando a la Muerte I Parte.
-Shaka… Angello
-¿Lograste contactarlos? –Milo negó con la cabeza- mis poderes mentales no son ¿cómo decirlo?... mi mayor habilidad… nunca le ponía atención a Shion
-Menuda nueva Milo –ironizó Camus- intenta de nuevo…
Milo estaba sentado en flor de loto, en medio del ruinoso espacio en el que hasta hacía una hora, la batalla con Até se llevaba a cabo. Las cicatrices de la violenta cruzada se miraban en todo aquel lugar; trozos de objetos, arquitectura y cuerpos por doquier… en resúmen; una hecatombe.
-No puede ser que queden atrapados allí donde quiera que sea que están
-La Estigia -contestó Camus sin ganas.
-Si eso... Estigia –dijo Afro con voz suplicante- tenemos que sacarlos… por favor
-Cállate pez… creo que logro escuchar a Shaka –Milo cerró los ojos con fuerza haciendo un intento por captar la voz entrecortada y lejana del indio- buda… buda… ¿dónde están?
-Es… Estigia… no… podemos… no podemos salir… estamos… atrapados
-Shaka… hagan un esfuerzo… tienen que volver… ese lugar absorberá sus energías vitales en poco tiempo…
-Lo… sabemos
-¿Entonces?... tiene que existir una forma…
-¿Qué dijo?
-Nada nuevo... Shaka... Angello... por la diosa hable alguno
Harto de estar sin hacer nada, Aphrodite tomó la misma posición de Milo e intentó con todas sus fuerzas contactar a Angello "si Milo pudo avivar su cosmo a pesar del bloqueo, yo también puedo". El peliceleste se concentró, abstrayendo la mente de todo alrededor y su cuerpo se rodeó de un leve brillo dorado -krabba… krabba escúchame
-¿Pesce?
-Si Angello... brör soy yo... vamos a encontrar la forma de traerlos
-No pesce... no seas idiota... cuida… ayuda a Geist… -contestó el de cáncer después de unos minutos
-¡Krabba ni lo pienses!
-Cuida al cangrejito… diles que… que los amo…
-¡Angello! -los párpados de Afro se fruncieron con fuerza y las lágrimas brotaron de los ojos celestes, resbalando hasta la perfilada barbilla.
-Chao... piccolo fratello
-Nada Angello... no te voy a permitir que te despidas... ANGELLO
-¿Qué te dijo? -preguntó impaciente Camus, al ver al peliceleste levantarse del suelo y propinarle un sonoro puñetazo a la pared.
La mirada de dolor de Aphrodite presagiaba una noticia terrible -se estaba despidiendo Camus... ellos... se han ido
Santuario de Atena: cerca de la playa
Para entonces, el ejército enemigo se encontraba replegado entre los límites del pueblo y el mar intentando reagruparse para el contraataque. Pequeñas almenaras alumbraban débilmente la playa, dejando entrever en la penumbra a cientos de soldados formados en hileras bajo el mando de cuatro devastadores. Fuera de las voces que se esfumaban en medio de la brisa de otoño, una tensa calma reinaba en el lugar.
Concentrados en su próximo ataque, no se dieron cuenta de que los atenienses organizaron sus tropas en varios frentes, de modo que los tenían rodeados.
-Los de Deucalión se encuentran replegados hacia la línea de bajamar... señor -informó Asterión a Dhoko, quien se encontraba confirmando posiciones para el ataque.
-Y dime -el joven plateado se respingó, afirmando aún más su posición, si es que eso era posible- ¿presencia de naves o armas mecánicas?
-Barcos señor... muchos barcos... creemos que hay algunos submarinos y portaviones
-Vaya desperdicio de recursos...
-Será fácil destruir un barco maestro Dhoko... un par de meteoros o una excalibur serán suficientes... un gran cuerno para los más grandes
Dhoko asintió, mientras se sobaba la barbilla -exactamente... necesito a Alde en tierra... en primera fila... ¿dónde está Shion? -el de Libra comenzó a caminar por la loma, cuya posición estratégica permitía observar parcialmente la playa.
-Está en el frente central... con el señor Aioros y el señor Alde
Dhoko miró con diversión a Asterión -¿estás nervioso?
Al plateado lo descolocó la pregunta -¿por qué lo dice señor?- dijo con voz temblorosa.
-Estás tan rígido que parece te tragaste una escoba -el pobre muchacho no supo qué decir, le habían comentado de lo burlista que solía ser el caballero de Libra y de la manía que tenía de gastar bromas hasta en medio de la situación más inimaginable.
-Yo... señor... estamos en punto crítico de batalla...
-Relájate niño -Dhoko le dio al más joven una palmada, que estuvo a punto de sacarle los pulmones por la boca- ve a decirle a tus compañeros que estén listos... no quiero héroes... trabajen en equipo ¿de acuerdo?
-Sí... si señor -Asterión se dio media vuelta y corrió hacia donde estaba el resto de la Orden de Plata. Dhoko borró su sonrisa y miró hacia la playa.
-Y henos aquí... la batalla final... la que develará nuestra presencia en la tierra...
-La que definirá un nuevo orden -Dhoko no necesitó volverse para saber que Shion, era quien estaba a su lado.
-Olímpicos... o Titanes…
-Espero que Olimpicos mi querido lemuriano, si no… estaremos perdidos
Instalaciones de Deucalión
Calma… calma después de la tormenta
Había sentido un dolor espantoso cuando Até se aferró a su hilo de plata y literalmente trató de arrancarle la vida, sin embargo y para su fortuna, ese dolor desapareció.
Él tenía muy claro, que fue gracias a sus hermanos que Até le dejó en libertad, había sentido todos y cada uno de esos cosmos tan queridos arder hasta el infinito por él. Sin embargo, una angustia tremenda se apoderó de su corazón cuando los cosmos de Angello y Shaka se perdieron en el Infinito.
Como si fuera la peor de las pesadillas, intentó aferrar a Shaka para que no se fuera, sin embargo, no había fuerza capaz de detenerlo, porque la motivación del rubio era la más grande de todas y la más noble.
Ahora se encontraba en un limbo, aturdido, pero ligero. Luchaba contra sí mismo para despertar de ese sueño profundo en el que se había sumido, su reducido estado de conciencia, le permitió darse cuenta de que era llevado en brazos hacia algún lugar, pero por más que lo intentaba, no podía abrir los ojos.
¿Será que no despertaría jamás?
-Mu… Mu… por favor –susurraba Saga al oído del pelilila abrazándolo con todas sus fuerzas. Mu estaba flácido y su tez carecía de color, era como si le fuera imposible recuperarse del estado catatónico, tras la liberación del espíritu de Até- vamos a salir y cuando salgamos… vas a estar bien… pero por favor resiste enanito
Saga acariciaba los cabellos lilas, sin dejar de caminar hacia donde se encontraba el resto de sus compañeros. Haber visto a Mu poseído por Até, lo hizo repasar una y otra vez su propia agonía de adolescente, cuando la diosa de la locura lo usó como una marioneta y torturó su espíritu durante diez años, tiempo suficiente como para doblegar su voluntad en favor de la posesión de Ares.
-Mu… lo siento –dijo Saga derrotado. Se sentía culpable porque cuando tuvo la oportunidad no se deshizo de Até. Con lágrimas en los ojos descubrió uno de sus brazos, donde decenas de cicatrices se cruzaban de todas las maneras posibles en sus muñecas ¿Cuántas veces intentó suicidarse sin éxito?
Saga había perdido la cuenta.
Inframundo
-Logramos sellar las puertas señor Minos
El aludido se mantenía con el ceño fruncido vigilando el proceder de un grupo de espectros que trabajaban en el arreglo de las puertas de las celdas del Tártaro.
-Gracias…
-Briareo apareció muerto… le sacaron el corazón de un zarpazo
-¿Entonces esta vez no le obsequiaron ningún dije? -Minos se volvió hacia Radamanthys, quien solamente negó en silencio- malditas sean todas y cada una de ellas…
-¿Cómo estás tan seguro?... a como estaban las cosas pudo ser cualquiera…
-Poseidón hizo las paces con ellas y las admitió de nuevo en sus dominios
-El cola de pez tenía razón… yo hubiera hecho lo mismo -Minos se volvió hacia el inglés casi con asco- ¿qué? es mejor tenerlas de amigas que de enemigas… es un principio básico de la política…
-Tú con tus "exquisitos" dotes de diplomacia me vienes con eso…
-Ya Minos… te veo exacerbado… nos toca hacer visita a Atlantis... pon cara linda
-Púdrete...
Aiacos se acercó volando en ese momento y aterrizó, justo en frente de sus compañeros -todo está listo… tuvimos que trasladar al otro centimano para que haga de guardián… tendremos que sustituir a Briareo con un regimiento de guardias y dos o tres espectros…
-¿A cuál centimano trajeron?
-A Giges…
Radamanthys bufó -igual o más estúpido que Briareo…
-No te preocupes mi cejudo amigo -Minos dejó entrever una risa de burla y Aiacos continuó hablando como si nada, el inglés hervía en furia- a este lo tendremos más controlado, lo castigaremos con mayor severidad cuando falle..
-Dile a tu novia que la próxima vez le ampute un brazo por cada vez que deje su puesto…
-Pero qué cruel eres Juez de Grifo… te desconozco
-Ya déjense de tonterías… vamos los dos, tenemos que ir a Atlantis
-¿A qué quieres ir allá?
-A prevenir a Poseidón… parece que la puñalada le caerá desde sus propios dominios...
Santuario de Atena: camino a la playa
Obedeciendo las órdenes del Patriarca, Shura caminaba con firmeza hacia el centro de la batalla, con la intención de abrir una brecha entre los hombres armados y la maquinaria de guerra que se formaba en la parte de atrás. Iría solo, era una misión delicada y necesitaba concentración.
-Señor Shura –le llamó June de Camaleón. Él la miró y aunque aminoró el paso no se detuvo, obligándola a correr a su lado para igualar el alcance de sus zancadas- solo quería… desearle buena suerte…
Shura la miró con el ceño fruncido –no quiero ser grosero, pero es mal momento June- dijo con severidad.
-No… no quiero ser inoportuna –June prácticamente corría al lado de él- es solo que…
-JUNE –le llamó Shaina- tu posición es del lado izquierdo –aseveró la peliverde tomándola del brazo.
-¡Señor Shura! –insistió a pesar del agarre de Shaina- ¡Shura de Capricornio! –dijo harta de ser ignorada, él se detuvo y apenas se volvió para mirarla por encima del hombro.
-No seas atrevida niña –le regañó Shaina furiosa, sin embargo, June se liberó el agarre de la italiana -muestra algo de respeto… ¡June!
La chica no escuchaba razones y decidida como estaba, corrió hacia el orgulloso caballero -señor Shura- le llamó nerviosa y él arqueó una ceja, al ver su cuello rodeado por los fuertes brazos de la rubia. Shaina se quedó con la boca abierta y algunos que pasaban de cerca, preferían ignorar la tentación de mirar, riendo por lo bajo el destino de la joven amazona, quien seguramente se había ganado un castigo épico por su osadía.
Después de unos segundos, amazona y dorado se separaron acongojados, a ella se le notaba más que a él –solo por si las cosas… salen mal… quería que supiera que… señor Shura –tartamudeó ella- yo… pienso mucho en usted… no sé qué haría si algo le sucediera…
Shura sonrió comprensivo y asintió enseguida –la victoria será nuestra y… una vez todo termine hablaremos de esto ¿de acuerdo?- él le tomó las manos y se las besó con cariño, antes de volverse para continuar la marcha. La pobre amazona de Camaleón, sufrió varios incrementos de endorfina, antes de que Anaya la volviera en sí sacudiéndola por los hombros.
-¡Lo he visto decapitar por menos... debió arrancarte esa linda cabeza rubia, te lo merecías … anda... déjate de bobadas y vámonos!
Shaina habló con una mezcla de furia y diversión- hey… muévete, eres un chorro de babas –al ver que la muchacha no reaccionaba, entre Anaya y ella la tomaron del brazo y la jalonearon con brusquedad.
-¡Tonta que eres! –le recriminó la amazona de Lince- ¿sabes que esto te costará cien azotes?
June no contestó, pero sonrió detrás de la máscara; cien azotes eran un precio bajo por aquel atropellado acercamiento... y lo pagaría mil veces...
Instalaciones de Deucalión
Milo, Camus y Aphrodite, observaban la escena al margen, sin ganas de interrumpir la intimidad del momento entre los hermanos. Tenían los corazones llenos de ira y frustración por la pérdida de Shaka y Angello, pero sabían que ahora debían enfocar sus esfuerzos en una sola meta; sobrevivir.
Un crujido sordo, sacó a los dorados de sus cavilaciones y Afro decidió apurar el duelo para asegurarse de salir con vida de allí –Saga- Afro se acercó al griego y le dijo en tono severo –debemos salir… esto comienza a colapsar y… hay que llevar a Kanon a un hospital… está muy grave
Saga asintió sin ganas, se sentía físicamente cansado y mentalmente abrumado por la situación. Años atrás, durante uno de sus lapsus de lucidez, investigó en los registros de la Orden acerca de posesiones y descubrió, que además de los síntomas físicos que él mismo experimentó (como los cambios evidentes en la apariencia del cabello y sobre todo de los ojos), las mentes de algunos poseídos eran absorbidas por la divinidad justo antes de la liberación del cuerpo. Lo anterior dejaba a la víctima en estado vegetativo el resto de su existencia y proveía a la divinidad de fuerzas suficientes para subsistir hasta que poseyera a alguien más. Y es que después de la liberación de Mu, Saga intentó conectar sus mentes sin éxito. Eso implicaba que ahora la única esperanza para Mu, era trasladarlo al Santuario para que su padre lo volviera en sí. Si Shion no lo lograba, nadie lo haría.
Las voces de sus compañeros y el ruido constante de objetos grandes al caer, sacaron a Saga de sus cavilaciones –parece que hay una explanada más adelante, al centro de este nivel, podemos ir allí para… -un rugido sordo interrumpió a Milo, luego una seguidilla de crujidos debajo de sus pies y todo… absolutamente todo el nivel se inclinó notoriamente hacia un lado, haciéndolos trastabillar el paso y resbalar hasta chocar contra la pared más cercana.
Saga gruñó confundido al verse resbalar por el piso con Mu en brazos, mientras todo se inclinaba de forma dramática. Por otro lado, Afro, quien intentaba aferrar a Kanon hacia sí, volvió a ver a Camus con los ojos abiertos como platos -¡no me digas que no te lo advertí! –gritó el francés.
-¿De qué hablan ustedes dos?
-¡El agua Milo! –Afro, trató de mejorar su incómoda posición, dado que Kanon le cayó encima- esas goteras… es agua salada
-¿Y eso?
-¡Significa que estamos en una cueva, lo que queda descartado gracias a la forma en que nos movemos, o en un complejo submarino… el que por cierto se está inundando! –aseveró Camus a gritos.
-De una u otra forma estamos fritos -Milo compuso una mueca de resignación.
-Tal vez pochados es el término correcto...
Saga bufó ante la bromita de Camus, sin embargo algo desvió su atención y fueron los leves movimientos de Mu, quien se revolvía en medio de la inconsciencia -¿Mu?
-Sa… Saga… ¿Saga? –balbuceó el lemuriano sin poder abrir los ojos, moviendo de un lado a otro la cabeza- Saga...
-Si… soy yo -dijo Saga acariciando los cabellos lilas.
-¿Kanon? -murmuró el lemuriano, abriendo lentamente los ojos, tratando de acostumbrarlos a la luz- ¿dónde está Kanon? –aún en ese estado, Mu distinguía perfectamente a los gemelos- ¿y Shaka?
Saga pasó saliva, no iba a ser fácil dar tantas malas noticias -Shaka y Angello- al mayor lo destrozaba la mirada angustiada de Mu.
-¿Qué pasó con ellos?
-Desaparecieron en el Inframundo -soltó Camus sin más y Afro bajó la mirada con tristeza- tratamos de traerlos, pero es imposible, no tenemos el poder para caminar entre los infiernos...
-Pero -a Mu se le llenaron los ojos de lágrimas- no... no... no es posible -se recriminó negando con la cabeza, mientras apretaba los puños en su regazo, el cuerpo le temblaba por la angustia.
Mu -Saga abrazó al pelilila para consolarlo- lo siento pequeño...
-Kanon está herido... tenemos que salir de aquí para llevarlo a un hospital -interrumpió Camus.
-¿La daga? -preguntó Mu con temor. Saga asintió y ante la sorpresa de los chicos, el lemuriano se incorporó y a pesar del intento de Saga por detenerlo, se puso en pie y caminó torpemente hacia donde estaba Aphrodite con Kanon. Una vez acuclillado al lado de su hermano, encendió el cosmo, concentrándolo en sus manos -¿le puedes abrir la camisa Afro?- el aludido asintió y descubrió la profunda herida que el gemelo tenía en el costado izquierdo.
Afro sostuvo al lemuriano por la muñeca y negó con la cabeza -estás muy débil...
-No me importa... esto es solo mi culpa... no lo dejaré morir a él también
-No te va a hacer caso Afro -recriminó Saga acercándose- de nada te van a servir tus advertencias... lo conozco –otro rugido atronador, hizo vibrar el ambiente- enano… si vas a hacerlo hazlo ahora
Mu asintió y le impuso las manos en el vientre a Kanon, quien comenzó a gemir del dolor, mientras el calor del cosmo lemuriano, reconstruía los tejidos, cual hilos enredándose ordenadamente en finos telares.
Los cuatro dorados, atestiguaban sorprendidos la milagrosa sanación de Kanon, evidenciada en el avivamiento de los tonos que revelaban las magníficas facciones del griego.
Cansado, adormilado y algo confundido, Kanon volvió poco a poco en sí. Jadeando, miró hacia Afro, en quien se apoyaba y luego giró su cabeza al frente, justo para toparse con los inconfundibles ojos rasgados de Mu.
-¿Mu?... ¿qué… qué pasa?... ¿Saga? ¿Afro?... ¿chicos?
Como respuesta, Mu le echó los brazos al cuello a su hermano y este correspondió apretándole hacia sí -¿cómo te sientes?
-Como lagartija aplastada… pero bien
-Eres un caso… pero cómo te extrañaba –susurró el lemuriano, con la voz opaca por el contacto con el hombro de Kanon- lo siento… fuiste herido por mi culpa… lo siento mucho
Kanon rió suavecito, la verdad no tenía fuerzas para una de sus irreverentes bromas –tranquilo enanito- el mayor le dio unas palmadas en la espalda al ofuscado pelilila –ya… ya… no fue nada... después me invitas a una cerveza...
-Es una promesa -susurró Mu sin dejar de abrazarlo.
-¡¿Qué no fue nada?! –Camus abrió los ojos como platos y Afro volvió a ver a Milo con una mueca de "cierra el pico" -si que tienes un concepto errado de nada Kanon… ¡estabas perforado de lado a lado!
Saga y Kanon se volvieron a Milo con mirada asesina –ya te dije Mu- confirmó Kanon con sonrisa fingida- no-fue-nada…
Milo por fin comprendió su imprudencia y trató de corregir el error –oh si, no te sientas culpable por una daga atravesada –Camus se dio con la mano en la cara- yo lo perforé trece veces y a él no le importa... ¿cierto? -Milo enarcó las cejas y rió avergonzado, rascando su nuca –sin rencores ¿eh?
-Cállate… bichito
Otro rugido, un movimiento oscilatorio y el lugar se inclinó un poco más que antes.
-Chicos, algo me dice que Milo no es el único animal rastrero aquí…
Santuario de Atena: refugios subterráneos.
-Por nada del mundo salgan de aquí ¿de acuerdo? -advirtió Shiryu a Seika y Geist, quienes fueron trasladadas, junto a las mujeres, niños, ancianos y enfermos rodorianos, a un complejo de túneles subterráneos para mantenerlos seguros. El personal de la fuente, trabajaba afanosamente para socorrer a los aldeanos heridos y brindar las mínimas condiciones para los más vulnerables a las calamidades de la guerra.
-Si... Si... pero...
-¿Qué pasa Seika? -preguntó Seiya con una mueca de desaprobación.
-No quiero perderte de nuevo Seiya...
-No me vas a perder, además aquí ayudarás mucho -Seiya tomó a su hermana de los hombros- Ayura cuenta contigo para que la apoyes con los heridos...
-De acuerdo... sin embargo...
-Estaremos bien hermanita... vamos con seis caballeros dorados...
-Yo no comprendo ese poder que ustedes manipulan, ni por qué los dorados son más fuertes que tú... lo único que sé es que no quiero perderte...
-Y no me perderás -Seiya abrazó a su hermana y comenzó con una risita- te sonrojaste frente a Aioros... ¿será que acaso te gusta?
Seika separó bruscamente del menor y le dio un golpecito en el brazo fingiendo enojo -deja de decir tonterías...
-¡Ja!... estás imposiblemente roja...
-¡Tonto!
-Pony... lagartija -interrumpió Ikki, quien venía con Kiki y Nube en brazos- dejen de hacer vida social y vámonos... muevan el culo...
-Ya cacareaste Ikki -el de Fénix, gruñó ante la pequeña broma de Shiryu- Kiki... cuídalos... tienes tus poderes, si se presenta algo... ya sabes qué hacer
El pequeño pelirrojo infló el pecho orgulloso y secó las lágrimas de sus grandes ojos -¡sí señor!
-¿Así que el señor Aioros? ¿eh? -preguntó el son de broma Geist, una vez se retiraron los de bronce. Seika bajó la mirada apenada y afirmó en silencio- cuando te enamoras de un caballero dorado... tu vida se convierte en un vaivén de emociones amiga... que te lo diga yo
Delhi, India
Miraba con sus intensos ojos negros, la maravillosa propiedad que se extendía al frente suyo, ostentando decenas de hectáreas de jardines y fuentes barrocas. Le gustaba mirar todo aquello desde el balcón de su palacio porque odiaba mezclarse con la naturaleza, le daba comezón.
-Señor Bannerjee -le interrumpió uno de sus mayordomos, trayendo consigo un teléfono celular sobre una bandeja de plata- es para usted... dice que es de parte de la organización...
Rathán Banerjee odiaba ser interrumpido en sus pocos momentos de ocio y el personal que atendía la casa lo sabía. Es por ello, que tomó con desidia el auricular que le ofrecía el mayordomo y se dispuso a hablar con desgano -ahora qué...
-Faure no contesta...
-¿Y yo que tengo que ver con eso? -contestó el septuagenario sin emoción. Rathán era un tipo delgado y elegante, con la piel de ese color tostado tan característico de los nativos de la India. Caminaba con cuidado, mientras conversaba en el teléfono, siempre evitando pisar las divisiones entre las piezas de mármol del piso.
-Mucho... entiendo que estabas por recibir un cargamento enviado por Faure... según él las pruebas fueron exitosas
-El cargamento está en el puerto, Parvatti... no entiendo ese afán suyo de matar por envenenamiento… los cuerpos quedan en un estado terrible… es demasiado insalubre para mi gusto...
-Bien que ya está en India… el veneno es una forma muy elegante de matar -Parvatti rió desde el otro lado de la línea- tenemos problemas para comunicarnos con la base y aquí debo ser muy precavido si quiero que funcione nuestra coartada...
-Ah por cierto... tenía que felicitarte... desde la secretaría de la ONU y sin la OTAN interfiriendo... no habrá obstáculos para continuar...
-Te lo agradezco... también tenía que contarte que Rosenträdgard ya no está con nosotros...
-Sabía que tarde o temprano se saldría... tiene dos hijos en la Orden... ¿harás algo al respecto?
-Envié por él...
-Bien, de todos modos ya le tocaba una visita de la Parca…
-Baneerjee
-¿Sí?
-Conseguimos material genético limpio…
Baneerjee le hizo una seña al mayordomo para que se retirara -¿hablas del otro proyecto?
-Exactamente…
-Pero ¿cómo?
-Un accidente afortunado… tenemos un mechón de cabello lila… una verdadera belleza… espero que sigas colaborando con esto…
-Estoy muy interesado… sobre todo que si lo logramos, nos desharemos de tus socios titanes… sabes lo que pienso de ellos, Parvatti…
-Lo sé… por eso tenemos que apurar el crecimiento de los fetos…
-Hasta el momento ha sido un desastre…
-Si, pero con este ADN, lo lograremos… te lo garantizo
-Más te vale Parvatti…
Al otro lado de la línea se escuchó el sonido de la llamada al cortarse. Rathán no confiaba en los dioses, se lo había advertido mil veces a Faure y al mismo Parvatti, pero estos tenían una fascinación ciega e ilógica para con ellos.
-Baljeet
El hombrecillo cruzó el estudio ágilmente y ante el inexpresivo hombre hizo una exagerada reverencia -diga usted, señor…
-¿Llegó la carga?
-Sí señor, los muchachos la están descargando para llevarla a la bodega
Rathán esbozó una sonrisa y continuó admirando su jardín, el cual le trajo a la memoria la imagen de su preciosa hija menor -ahhh Mutmatz... todo está listo para vengar tu honra... ese Shion la pagará y muy caro
Instalaciones de Deucalión
Definitivamente algo terrible había pasado afuera. Muchos cosmos desconocidos se sintieron arder al mismo tiempo, todos luchando contra alguien muy poderoso. El suelo vibró bajo sus pies, la gravedad desapareció y de pronto todo, incluyendo su celda, se vino abajo gracias a la acción de ese poder terrible.
Desde que se vieron libres de su encierro y a pesar de los temores de ella, él no dudó de aprovechar tan grata oportunidad de salir de allí, ya que tenían tres días de estar en ese lugar, sin saber cómo llegaron, ni por qué. Con premura, la tomó la mano y corrió sin soltarla por el larguísimo laberinto de pasillos que cruzaban aquel misterioso complejo.
-Vamos es mejor que nos demos prisa -apuró él, olvidando que sus zancadas cubrían más del doble de la distancia que las de ella.
-Pero -intentó protestar la peliceleste, tratando de mantener el paso a pesar del cansancio y la debilidad.
Todo iba muy bien, hasta que al doblar por uno de los pasillos llegaron a una extensión abierta, que a juzgar por los muros derrumbados y las cicatrices en los pisos, en algún momento estuvo separada por varios aposentos. Sin embargo, lo más impresionante era el suelo tapizado de cadáveres revueltos con restos de la estructura del edificio y objetos de toda clase y tamaño.
-Esto... esto es espantoso -gimió ella tapándose nariz y boca, en un intento por apaciguar las náuseas. Él, más acostumbrado al salobre aroma de la sangre, se dispuso a cruzar aquel mar de carne y piedra en busca de una salida, sin embargo, su huida se vio interrumpida por un encuentro inesperado.
-Francamente con todo este desastre, no recuerdo cómo entramos aquí...
-Me parece que el pasillo por donde ingresamos, tenía las paredes azules...
-No entiendo cómo en medio de tanta premura, te da tiempo de fijarte en el color de unas paredes pez...
-Solo soy buen observador...
-Saga -intervino Kanon- tenemos que apresurar esto –agregó el gemelo menor mirando hacia arriba, preocupado por las numerosas fugas en el techo y la cantidad de agua en el suelo, que ya les cubría las pantorrillas- me imagino que entenderás que me aterroriza eso de quedarme encerrado en un lugar que se está inundando...
Saga asintió y suspiró con pesar, mientras continuaba buscando desesperadamente cualquier señal de salida. Corrieron por un largo trayecto, atravesando decenas de pasillos y restos de investigaciones realizadas por la organización Deucalión.
-Me encantaría saber hacia dónde vamos –murmuró Milo entre dientes.
-Lo que sí es oficial es que estamos bajo el agua -dijo Camus señalando unos ventanales por donde se veía claramente el agua cubriendolos y uno que otro bicho marino nadando por ahí- es agua salada…
-¿Cómo lo sabes listillo?... podemos estar debajo de un río o un lago -preguntó Kanon con una risilla.
-Allí -Afro señaló hacia lo que parecía una gran roca- es coral… coral rojo -continuó- son propios del Atlántico y Pacífico Norte
-Entonces según tus cálculos, tanto podemos estar en Japón o en Grecia
-Posiblemente… oigan esperen un momento -dijo Afro aminorando la velocidad al encontrarse con lo que quedaba de un jardín botánico. Sentando a Kanon sobre unas piedras para que descansara, se acercó a lo que parecía un enorme tronco y en cuanto se aseguró que era los suficientemente fuerte, subió por él y una vez arriba, colocó su palma sobre el tronco y cerró los ojos como si quisiera escuchar lo que la enorme planta pudiera comunicarle.
-Hay muchos semilleros abajo… ¿no es más fácil hablar con ellos en vez de subirte hasta allá arriba?
-Ella es especial –dijo Afro acariciando la sinuosidad del tallo con sus largos dedos- además… está sembrada en el suelo… no podré obtener suficiente información de una planta cuyas raíces viven encerradas en una maceta…
-No se me hubiera ocurrido –contestó Kanon, quien curioso tocó una de las flores rojas de la planta y esta se cerró atrapándole un dedo -diablos- dijo soltándose del agarre, tenía una punzada en la yema del índice y una gota de sangre corrió lentamente hacia la palma -no es más que una sanguijuela con hojas...
-Conociendo las motivaciones de esta gente, estoy seguro de que estos adorables retoños deben tener algo malo... no creo que los criaran con fines ecológicos o decorativos -advirtió Milo examinando los semilleros- deberías tener cuidado con eso Kanon...
-Parece inofensiva... aunque... es curioso -Aphrodite las hojas a su nariz y aspiró el aroma- de hecho... más que curioso es... perturbador… es… diablos -susurró asustado.
Mientras los menores miraban a Afro en su labor, Saga revisaba con detenimiento el espacio en el que se encontraban. Un sonido monótono, llamó su atención de inmediato y siguió la ligera vibración que provocaba en el piso, hasta que llegó a una gran columna de metal, sobre la cual se suspendía algo muy parecido a un inmenso espejo.
Es extraño -se dijo a sí mismo, extendiendo los brazos sobre la estructura, antes de recostar su cabeza en el metal para escuchar con detenimiento- parecen... oigan... ¿qué creen que sea esto? -preguntó Saga señalando el espejo.
-Que interesante -señaló Camus- un espejo, un reflejo... una puerta interdimensional...
-¿Algo así como un reflejo retorcido de la realidad? -Saga no dejaba de mirar hacia el espejo.
-Si esto fuera una película de ciencia ficción -Kanon se acercó sosteniéndose el costado, el gemelo le dio una gran palmada a la columna y comenzó a rodearla para verla mejor- yo diría que esta cosa es el eje central de todo este lugar...
-Si Kanon, pero esto no es una película de ciencia ficción... es la vida real...
-Pero Saga, me parece que Kanon tiene algo de razón... esto se ve como -intentó decir Mu, quien hasta el momento se mantenía muy callado y distante.
-¡Que los dioses me amparen!... pero miren a quién tenemos aquí -gritó furioso un imponente desconocido, quien iba acompañado de una mujer peliceleste de delicada apariencia- tú -le siseó el hombre a Saga.
Los dorados se quedaron estáticos viendo a la pareja y de inmediato Milo se volvió hacia Camus, quien a pesar de lo inexpresivo que podía llegar a ser, dejó entrever en su mirada el tremendo dolor que le causaba aquella escena.
Delante de ellos, Siegfried de Dubhe Alpha, tenía a una abrumada Hilda de Polaris acurrucada en su pecho; como si fueran la pareja perfecta.
Santuario de Atena
Aún con el aroma de los cabellos de June en su memoria, Shura de Capricornio tomó su posición al frente de la batalla, con Aldaberán de Tauro a su derecha y Aioros de Sagitario a su izquierda. Los tres dorados miraban expectantes el movimiento de las tropas enemigas, desde detrás de la arboleda que se extendía a lo ancho de toda la costa. Mientras tanto, el ejército ateniense recibía las últimas instrucciones de parte de Dhoko y Aioria; ya todo estaba listo para la batalla.
-¿Repasamos el plan?
Aioros asintió ante la sugerencia de Aldaberán -primero los cuatro devastadores... de eso me encargo yo desde arriba, luego Shura abre la brecha... y por último ataca con Dhoko y Alde a los navíos...
-¿Y tu gatuno hermano?
-Asaltará desde atrás... está al frente de los plateados... Shion nos espera con la guardia a la derecha... ellos atacarán las fuerzas de choque de los Deucalión... la diosa cubrirá el recinto y el pueblo con su cosmo... nuestro escudo será el muro de cristal...
Aldebarán se volvió hacia Aioros -atacar al enemigo con la menor cantidad de víctimas inocentes posible...
-Ya bramaste Toro...
-Será toda una proeza... ojalá y lo logremos
-Tenemos qué Shuris...
-Bien -dijo Shura sin mover un músculo de su inexpresivo rostro- a esperar la señal...
El sonido de una detonación, puso en alerta a los atenienses -Shuris -dijo Aldebarán dándole un codazo y señalándole un objeto candente que se dirigía hacia ellos- me temo que allí está tu señal...
Las armaduras de los Devastadores, estaban provistas de todo tipo de armamento pesado y accesorios del más alto nivel, los cuales ayudaban a sus portadores a detectar y eliminar, cualquier obstáculo frente a ellos.
El Devastador de Tauro, era un chiquillo de catorce años y poco más de metro y medio de estatura. Ágil y atrevido, acostumbraba a no acatar órdenes de nadie, a menos que fuera una mujer bonita -¡Sugar!- le llamó la atención su compañera de Virgo -deja de jugar con tu traje y escanea el área para estar seguros de que no hay ningún ateniense vigilándonos...
-Como usted ordene preciosura -dijo el muchacho haciendo una exagerada reverencia a la mujer que lo miraba con una ceja levantada- Kara -la llamó al verla darse vuelta para irse- te dije que amaneciste especialmente bella hoy?
-Si
-Te gustaría ser la madre de mis hijos?
-No Sugar -y el apodo se había hecho oficial precisamente por eso, el chiquillo era un empalagoso adulando a las mujeres- limítate a hacer lo que te dije mocoso...
-Lo que tiene de amargada, lo tiene de buena... y sé que en el fondo, se muere por mi -el chiquillo se colocó su casco e hizo unos ajustes para proceder con el escaneo. Poco tiempo le llevó, con sus sofisticados lentes infrarrojos, dar con que estaban rodeados de atenienses, sin embargo su inexperiencia, aunada a la tensión del momento, le jugaron una mala pasada y en vez de alertar con disimulo a sus compañeros, apuntó con uno de sus brazos hacia la arboleda y disparó un cohete.
Instalaciones de Deucalión
-Mierda -susurró Saga antes de que el nórdico se lanzara contra él y lo estrellara contra la pared, manteniéndolo allí con un brazo. Los otros dorados, se quedaron de piedra sin saber qué hacer realmente, ya que el cosmo de Siegfried no parecía el de un enemigo.
-Por tu culpa... la grandeza de Asgard se vio mancillada... al igual que el honor de nuestro pueblo y de nuestra princesa -le ladró el rubio en la cara al gemelo.
-¿De qué estás hablando? –reclamó Saga furioso- no sé quién diablos eres… ¡deja de atacarme maniático!
-Oigan –interrumpió Afro corriendo con Mu, hacia los que peleaban- necesito decirles algo…
-¡Por la diosa! –interrumpió Kanon de pronto- pero si es nada más y nada menos que mi querido Sigmund…
-Soy Siegfried… idiota… Siegfried de Dubhe Alpha…
-Cierto, cierto –Kanon caminó tomándose el costado, hacia donde se encontraban los asgardianos –Siegfried… que gusto verte… disculpa el malentendido –el rubio miró fijamente a Saga, luego a Kanon y de nuevo a Saga- pero verás –Kanon se le acercó tanto como para poder susurrarle- resulta que este que tienes agarrado del cuello… es una retorcida versión mía…
-Kanon… eres un…
-Shhh… Saga qué modales… ya ves... es que él es el gemelo malvado –susurró con una risilla- vamos Sieg… anda… suelta al muchacho y hablemos como colegas de armas… ¿qué te parece?
-Saga… Kanon… chico asgardiano… creo que es importante lo que Afro tiene que decirles –añadió Mu al verse ignorados por la ira que cegaba a los mayores.
-Maldito –gritó Siegfried sin hacer caso de Mu y se lanzó contra Kanon, poniendo los puños de frente.
-Afro –señaló Mu con indignación al mirar que una nueva batalla iniciaba- me siento ignorado…
-Yo también Muito…
Frente de batalla, Santuario de Atena
-AIOROS... SHURA, ALDABERÁN... LES TOCA
Tras la explosión del cohete enviado por el enemigo y la señal dada por Aioros, tres destellos dorados surcaron el cielo, rápidos y potentes como meteoros.
-Pero qué... -quiso decir Kara al mirar el manto de la noche surcado por los rayos dorados.
-Nada... solo que Sugar, acaba de dar banderazo de salida para que los atenienses nos pateen el culo -el devastador de Capricornio, golpeó por la nuca al chiquillo- eres un idiota ¿lo sabías?...
-Ya basta... lo lamento
El devastador de Capricornio, apuró el paso para reunirse con sus otras dos colegas -nos cubriste con sangre y nos enviaste a los tiburones... no te quiero cerca... estás solo
-Oye... no puedes hacerme eso
-Claro que puedo
-Ya basta ustedes... miren ¿qué sucede? ¿qué es eso? -preguntó la devastadora de escorpión al ver acercarse a los dorados.
-Eso mi niña… son serios problemas para nosotros…
Después de dedicar un par de inciensos a la imagen de la Niké, Shori caminó con calma hasta la salida trasera del Templo Principal, allí donde comenzaban los últimos peldaños de la escalinata que llegaban hasta el altar de la escultura de Atena, la que resguardaba el escudo y el báculo. Sahori levantó la vista y suspiró "otra batalla… otro baño de sangre", entonces sacudió la cabeza ante esos pensamientos "no... eso no puede pasar otra vez".
Poco a poco fue rodeándose de un cosmo infinito y su ropaje dorado la cubrió con grandeza. Preparada para la batalla, caminó hasta un pedestal en la parte más alta del altar y quemó su cosmo hasta que algo parecido a una cúpula cristalina cubrió al Santuario y a Rodorio.
"Ningún inocente morirá ahora... no más"
Los Devastadores no tuvieron tiempo de analizar cómo soportar el ataque de tres dorados a la vez. Cuando sintieron la ráfaga de flechas del centauro sobre ellos, intentaron protegerse con los escudos de su compañero de Capricornio, sin mucho éxito. Tres de cuatro, cayeron malheridos.
-Malditos -gritó el joven Sugar, furioso al ver caer a Kara con una herida en el pecho- ¡vengan cobardes...!
-¿A quién le llamas cobarde?... enano
Sugar se lanzó a atacar a Aldaberán. El chiquillo, mucho más ágil que el dorado, se le coló por entre las piernas intentando confundirlo para que rompiera su postura de brazos cruzados.
-Toma maldita ternera sobrealimentada...
-¿Ternera... cómo te atreves? ten más respeto enano... -el chiquillo escaló rápidamente el cuerpo de Aldaberán y lo rodeó con sus piernas por el cuello. Si bien es cierto, Sugar era bajito y escuálido, representaba un problema para Aldaberán precisamente por sus proporciones y sobre todo por su agilidad, así que para el pobre brasileño, atrapar al escurridizo muchacho, era como atrapar una pequeña sardina con sus enormes manazas.
-Te voy a... te voy a -el muchacho intentaba hacer un torniquete para desnucar al mayor.
-Ya ratita... no quiero hacerte daño -Aldebarán tomó al muchacho por la parte trasera de la armadura y lo lanzó a unos quinientos metros de la costa- ya saldrás por tus medios… y cuando lo hagas, te estaré esperando con una jaula... roedor...
-¡Alde!... ¡deja de jugar y ven a aplastar algunas naves! -Aioros sobrevoló a gran velocidad por encima de la cabeza de Aldaberán- tenemos que limpiar un poco el terreno... Aioria está a punto de entrar con la Orden de Plata...
-De acuerdo -murmuró Aldebarán con una risita y se colocó en posición de ataque, con la mira puesta en los portaviones.
-GRAN CUERNO...
-¡Ptólemy!... apoya a Aioros -ordenó Aioria, mientras daba una última revisión a las filas de la Orden de Plata. El plateado asintió y corrió a toda velocidad hacia el frente de batalla. Para poder encargarse de la primera fila de soldados enemigos, tenía que saltar muy alto y por ello necesitaba la ayuda de un dorado.
-¡Capricornio! ¡necesito elevarme!
El aludido se volvió de repente, para ver la figura de Ptólemy de Sagitta, avanzar a la velocidad del sonido. Comprendiendo para qué lo llamaba el plateado, se hincó sobre una rodilla y colocó sus manos enlazadas al frente, justo a tiempo para que Ptólemy encajara un pie sobre ellas y Shura lo catapultara con una fuerza increíble al cielo.
-¡Aquí tienen lo que se merecen cabrones! -gritó divertido el de Sagitta, mientras enviaba una ráfaga de sus flechas a los confundidos soldados, quienes al haber visto derrotados tan fácilmente a los devastadores, se llenaron de temor e inseguridad.
-Mi turno -susurró Shura, una vez que Ptólemy aterrizó pesadamente en la playa, incorporándose de inmediato para comenzar un combate a cuerpo con los soldados. Decenas de militares, se concentraron en atacar a Shura y le dispararon indiscriminadamente con sus armas, sin embargo las balas no eran rivales para la dureza del oro sagrado y bastaron los antebrazos del Capricornio, para protegerse de las ráfagas del plomo enemigo.
Shura no dijo nada, pero cuando las cargas de las ametralladoras se agotaron, dio un salto al cielo dejando con la boca abierta a quienes le rodeaban.
Extrañaba la exquisita sensación del viento golpeando en su cara cuando volaba a la velocidad de la luz, la calidez de su armadura cuando le ceñía el cuerpo, el poder de la excalibur en sus extremidades.
Una vez a la altura deseada, levantó su mano derecha con firmeza y se lanzó contra uno de los portaviones que estaba justo debajo de él –EXCALIBUR- gritó sentenciando a muerte a la enorme nave, de la que amputó un tercio de tajo, llevándose con ello también los aviones que se encontraban guardados en la superficie y algunos tanques de guerra.
Gritos por doquier. Cuando la proa del Erytheia fue cercenada por un rayo dorado, la tripulación del navío, apenas tuvo tiempo de abordar las lanchas salvavidas, antes de que el gran portaviones se hundiera por completo.
Aquello fue algo que nadie en su sano juicio jamás imaginó; era como si el enorme barco, hubiera sido cortado por un inmenso cuchillo… ¿semejante cosa era posible?
Ya en sus lanchas salvavidas, algunos de los afortunados pudieron distinguir en medio del cielo nocturno, la silueta de alguien que "flotaba" en el aire; un hombre vestido de dorado; su verdugo.
-EXCALIBUR -escucharon de nuevo, mientras miraban con horror cómo se abría una zanja frente a ellos.
-¡Repliéguense todos! -gritó un general al mirar el espectacular fenómeno- ¡atrás... todos atrás!
A lo lejos Aioria divisó la enorme mole de Aldaberán sacudiéndose a un pequeño devastador del cuello, mientras el sonido estridente de los motores de decenas de aviones de combate, comenzaron a cruzar el cielo.
-¡Orden de Plata... es hora! -gritó Aioria desde un recóndito del bosque norte señalando con su brazo derecho hacia la playa- ¡solo combate a cuerpo! ¡tengan cuidado con los aviones!...
La Orden de Plata completa, se lanzó hasta la playa a toda velocidad con Aioria a la cabeza -¡relámpago de voltaje!- ante el ataque del dorado, toda la milicia de Deucalión quedó atrapada entre los plateados y la zanja creada por Shura. Sin embargo, los aviones comenzaron a bañar a los guerreros atenienses con una lluvia incesante de balas.
-¡Demonios! -gritó Marín de Águila, cuando al voltearse para noquear un soldado, una bala le rozó la parte del brazo que no le cubría la armadura.
-¡Marín! -Aioria miró de inmediato el F22, culpable de la bala que hirió a la amazona de plata... su amazona- Marín -pronunció el nombre de ella al acercarse para ayudarla.
-Aioria... tranquilo, no es nada... pero la guardia sí es vulnerable a las balas
Corriendo furioso se catapultó desde la playa y saltó lo suficiente para alcanzar uno de los aviones en el aire- maldito infeliz -dijo quebrando el vidrio de la cabina y sacando al piloto, como quien destripa un ave gigante.
-¡No… por favor… tenga piedad! -gritó el piloto antes de ser lanzado por Aioria al mar.
-¡Aioria… deja de perder el tiempo con eso -gritó Aioros al sobrevolar cerca del avión que montaba su hermano menor.
-Siempre quise volar uno de estos
–Nunca dejarás de ser un chiquillo -bromeó el mayor y continuó derribando aviones a punta de flechazos.
Con una risita, Aioria se introdujo en la cabina y sin sentarse, desvió la dirección del aparato hasta estrellarlo en uno de los portaviones, llevándose a tres aviones con él y provocando una gran explosión que iluminó el cielo con destellos rojos.
-Al menos… se mató uno de los dorados –suspiró pesadamente el devastador de Tauro, mientras flotaba entre los navíos de Decalión. Sin embargo, sus falsas esperanzas se vieron acalladas, cuando vio emerger tranquilamente al León Dorado de en medio de la explosión- diablos –protestó golpeando la superficie del agua con el puño- esos desgraciados tienen nueve vidas…
-Quédate con esta… soldado imbécil –dijo dando un izquierdazo que volvió violentamente la cara del oponente, mientras con la pierna derecha propinaba un golpe igual de fuerte a otro hombre, que quedó tendido en el suelo. Shaina se le acercó para chocar su espalda con la suya, llevaba sus puños al frente en posición de guardia.
-¿Cuántos llevas?
-Veinte -contestó Ikki jadeante- estoy seguro que no sobrepasas ese número
-¡Ja! –dijo Shaina- muy equivocado Fénix… te gano por dos… por cierto… allí vienen otros –Shaina corrió casi con alegría para recibir con una patada a dos soldados que desde hacía un rato le disparaban desde detrás de unas rocas- ¡Seiya!... ¡cuidado con esos dos que tienes atrás!
El menor atendió a tiempo y se libró con dos patadas de sus atacantes, delante de Seiya, Shiryu repartía golpes con puño y escudo y Shun jalaba una de las barcazas con su cadena, para hacerla encallar en la playa -estás lento hoy Shiryu...
-Claro... si les envío un dragón naciente los mato a todos, pero Shion me mata a mi...
Seiya corrió hasta su compañero dragón -no entiendo la reticencia a hacerles daño...
-Yo tampoco amigo mío...
Shion se encontraba esperando junto a Dhoko, en la cumbre de la colina, desde donde se vislumbraba parte del campo de batalla.
-¿Cómo lo ves?
-Me preocupa tanto armamento pesado… creo que no deberíamos lanzar a la guardia -contestó Dhoko con seguridad. A simple vista pareciera un espectador; de brazos cruzados y postura erguida, el único movimiento perceptible era la capa blanca ondeando. Sin embargo, Dhoko analizaba cada movimiento, cada detalle de la batalla- los están rociando con balas… no sé si tendrán bombas o algo peor que eso...
-Nuestros chicos pueden con eso -dijo Shion en referencia a los guerreros sagrados, su rostro no se inmutaba y parecería uno más con su ropa de entrenamiento, de no ser por esa aura magnífica que emanaba constantemente de él- incluso parece que Aioria está muy entretenido…
La explosión de uno de los aviones al estrellarse con otros iluminó los rostros de los mayores -siempre le gustaron los aviones…
-¿Y Mu?
-Está libre… lo siento débil y agotado… pero a salvo… los muchachos lo hicieron bien… encerraron a Até
Dhoko miró con interés a Shion, era la primera vez que desviaba su atención de la batalla -¿dónde la encerraron?
-En el Inframundo -contestó tranquilamente el lemuriano- específicamente en el valle de la Estigia…
-¿Shaka y?
-Angello…
-Pero ¿salieron bien? ¿están a salvo?
Shion negó con seriedad -están atrapados cerca del Sainokawara…
-Ese lugar absorberá toda su esencia...
-Es cierto
-¿Y?
-Envié a un amigo por ellos -Shion sonrió con confianza y miró hacia el cielo, donde la silueta de un ser alado se recortaba contra el resplandor de una de las explosiones provocadas por los dorados, mientras se alejaba aleteando poderosamente.
-Pero… hasta hace unas horas, él no podía volar -señaló Dhoko mirando a la criatura que se alejaba.
-Atena tuvo que darle un empujón para que creciera más rápido -Shion sonrió de nuevo- encárgate de la guardia… que rodeen el perímetro de la diosa, yo iré a bloquear el avance del enemigo...
-Por supuesto… señor Patriarca -Dhoko hizo una reverencia y Shion lo miró con burla y se dispuso a irse- Shion -el peliverde se volvió y lo miró con gesto interrogante- te veo algo inquieto...
-No sé… presiento algo… es -Shion bajó la mirada- no te preocupes amigo… seguramente me estoy volviendo demasiado viejo… sigamos adelante, al rato son las voces de siempre...
Dhoko asintió y se aprestó a obedecer -¡redoblen la seguridad alrededor de la cúpula que ha creado la diosa! -se escuchó la potente voz del de Libra, dando la orden para la escudería de menor rango del Santuario. En cuanto los guardias corrieron a rodear la cúpula que protegía el Recinto desde Rodorio, Shion se dirigió solo hacia la playa...
Shion reapareció cerca de la playa, desde allí pudo tomar su posición para asegurar el mayor radio de protección posible.
-MURO DE CRISTAL –invocó para proteger a los guerreros atenienses de la lluvia de balas, con las que insistían atacar los de Deucalión.
-Lemuriano -gritó Dhoko desde arriba- enviaré a los demás a apoyarte- Shion asintió, mientras mantenía las manos extendidas al frente protegiendo a los suyos –¡muchachos… adelante!
Cabo Sunión
Cerca de Cabo Sunión, un grupo de sirenas miraban expectantes los acontecimientos en el campo de batalla.
-Se llevarán la sorpresa de sus vidas –sonrió una de ellas, mostrando una malicia extraordinaria en su mirada oscura.
-Maldita Ligeia ¿ganas algo deseando el mal de estos guerreros?
La rubia miró a Aglaope con desdén -¿y tú desde cuándo en contra de tu propia gente?
A Aglaope le tembló el labio de abajo, evidenciando su nerviosismo -claaaaro- la apuntó una de las otras -tienes semanas de suspirar por un ateniense... el guardián de la segunda casa- la rubia rió con hilaridad al ver el ceño fruncido en el rostro de Aglaope -veamos si ese grandulón tuyo es capaz de enfrentarse a nuestra mascota...
-¿De qué estás hablando Pisínoe?
-Tranquila Aglaope, los mismos caballeros de Atena se encargaron de firmar su sentencia de muerte -soltó Pisínoe con una risita- el señor Ares lo tenía todo planeado y por eso envió a Até
-¿De qué hablas?
-Encendieron sus cosmos dorados de tal forma para eliminar a la hechicera blanca, que despertaron al gigante…
Aglaope pasó saliva, sabía perfectamente a qué se refería su compañera sirena con eso del gigante –no… no puede ser…
- Es solo un recordatorio para los hombres que no respetan el poder de los dioses...
-Traidoras … Ares es un renegado de los Olímpicos… ustedes juraron obediencia al señor Poseidón… ¡habitamos en su territorio!
-Ese juramento, nos permitió tener acceso al Tártaro… solo para dejar abierta la celda correcta
-Tenemos prohibido nadar por el Tártaro… ¿qué han hecho?
Aglaope se volvió angustiada hacia la playa, allí donde una gigantesca sombra nadaba sin delatar su presencia, justo donde se encontraba su adorado caballero de Tauro.
Algo se acercaba a ellos a una velocidad magnífica -SEÑOR- gritó uno de los controladores del portaaviones -algo gigante se aproxima a una velocidad imposible para su tamaño
-Ahora qué -refunfuñó el hombre sin soltar el puro que tenía en la boca- ¡giren todo a estribor!
Una bandada de pájaros gigantes, con espantosas caras humanas se acercaban escoltando algo más grande y siniestro. Detrás de la nube de voladores se alzaba un muro gigante de agua, acercándose con una fuerza que ninguno de los dos bandos tenía previsto enfrentar.
Instalaciones de Deucalión
-¿Estás bien?... digo yo por el asgardiano y pues...
-¿Tengo por qué no estarlo? -le interrumpió Camus.
-Bueno –al notar que la pelea con Siegfried no terminaría pronto, Milo ayudó a Camus a sentarse, apoyándose en una pared- entonces que tu mirada no deje ver lo contrario…
Camus giró la cabeza hacia el otro lado –entonces no me veas…
-Pareces un chiquillo malcriado… te informo señor mío, que soy mayor que tú por tres meses, eres mi mejor amigo y te quiero como a un hermano… así que no te permito que…
-¿Camus? –susurró una voz femenina detrás de Milo- ¿Camus de Acuario? ¿eres tú?
Milo se respingó sin decir nada y Camus se volvió lentamente para enfrentar la delicada figura que tenía enfrente.
–Hilda…
-Lo... lo... siento... te aseguro que de haber... resultado mi plan, Asgard... ahora sería más popular que Bahamas -Kanon hablaba con dificultad, debido a que Siegfried ahora intentaba ahorcarlo a él.
-¿Crees que puedes burlarte de todo verdad? -gruñó Siegfried.
-No... pero hago mi mejor esfuerzo...
Al otro lado, Camus enarcó una ceja al escuchar aquel nombre -¿Siegfried? ¿ese es Siegfried?- se volvió entonces hacia Hilda con evidente molestia.
-Ahora te explico -ella se movió hasta donde tuvo al alcance a su guerrero y trató de convencerlo de detenerse- Siegfried... basta... este no es el momento...
Afro corrió cerca de donde el rubio empujaba su brazo contra el cuello del gemelo menor tratando de ahorcarlo – en serio asgardiano… no hay tiempo para estas tonterías…
-Kanon debe estar débil Saga –murmuró Mu preocupado, al ver cómo Siegfried tenía tomado a su hermano.
Saga suspiró con una risilla -Kanon puede ser altanero, embustero, burlista, pendenciero...perezoso y desordenado... pero débil... jamás
-Se... se te agradece hermano -protestó a duras penas el gemelo menor. Siegfried soltó a Kanon, quien se derrumbó al suelo, sobándose el cuello e intentando acompasar la respiración –oh Siegfried... tú tan… tan cariñoso -se burló entre jadeos -¿semejante cantidad de tiempo de no verte y así me saludas?- el guerrero Alpha estuvo a punto de arremeter de nuevo al griego para terminar de molerlo a golpes, de no ser porque Hilda interviene.
-Basta Siegfried –ordenó la angustiada mujer interponiéndose entre ambos hombres con los brazos extendidos- tenemos que enfocarnos en lo importante...
-Pero este imbécil tuvo la culpa de la guerra en Asgard...
-Ya te dije que eran negocios… lo de Asgard era necesario para que el plan funcionara...
-Para que tú plan funcionara… porque fuiste tú el artífice de todo -Milo tuvo que intervenir, tomando a Siegfried de los hombros para que no se lanzara de nuevo sobre Kanon.
Mu le dio una palmadita en el hombro a Aphrodite -vas a tener que ser menos diplomático si quieres que te escuchen...
-Estamos rodeados de presencias malignas... fuerzas muy antiguas -dijo Afro furioso, todos se quedaron pasmados al escucharlo decir eso- Deucalión controla un portal directo al Tártaro, que permitió la entrada de seres venidos de las sombras y ustedes abrieron una brecha cuando quemaron sus cosmos para liberar a Mu…
-Ya escucharon a Krist -dijo Saga aprestandose a continuar con la marcha- cuando hayamos salido de aquí tienen permiso para matarse, pero por ahora tenemos que enfrentar a lo que sea que hayamos despertado…
-¿Estás seguro pecesito? –preguntó Milo enarcando una ceja- eso suena a película de terror…
-Completamente… la hiedra lo sabe…
-O sea –el gemelo se cruzó de brazos- ¿esa planta chupasangre te contó que hay seres más malignos que ella aquí? –el peliceleste arrugó el ceño y estaba a punto de replicar cuando fue interrumpido por Milo.
-Kanon –murmuró Milo frente al gemelo, pero sin mirarlo realmente- creo que a algo como eso es a lo que se refiere Afro…
En el gigantesco ventanal que les permitía observar hacia el fondo marino, una sombra gigante nadaba muy cerca del complejo.
Sainokawara, Valle de la Estigia
Horas en un lugar donde la Muerte se paseaba a sus anchas. Tirados en el suelo de arena caliente, Shaka y Angello permanecían esperando su destino con resignación. Las fuerzas los abandonaban de a poco y su espíritu de lucha era lo que aún les permitía hablar.
-¿Madre de Andrómeda?
-...
-¿Shaka? -murmuró Angello- no te duermas... tenemos... resistir
-Casiopea -contestó el rubio con un respingo- ¿símbolo del... plomo?
-Yo... no
-¡Angello! -llamó Shaka haciendo acopio de todas sus fuerzas. Tanto el italiano como él, se encontraban desfallecidos por el calor y el agotamiento. Aquel lugar había absorbido casi por completo su energía vital y los dos caballeros trataban de mantenerse despiertos jugando trivia.
-Pb -el de cáncer se apoyó en un codo con dificultad- hagamos... esto más interesante... preguntas personales... dime Shaka ¿eres virgen?
Shaka, quien se encontraba boca arriba, abrió los ojos a media asta -no responderé eso...
-Qué aburrido eres...
-No soy bufón para entretenerte...
-Bah -Angello giró pesadamente su cuerpo en el suelo, para colocarse boca abajo- no me caes bien...
-No me importa...
-No eres virgen -Shaka arrugó el ceño, estaba comenzando a molestarse- Saga nos obligó a hacernos hombres a los trece... a todos -balbuceó Angello- mandó traer hetairas...
Shaka suspiró con cansancio -que molesto eres...
-¿Te cogiste a la hetaira?
-Cá…llate
-Contesta -insistió el de cáncer- si no asumiré que si...
-No tengo por qué respon... der... te... además...ya no tengo... fuerzas
Instalaciones de Deucalión, primer nivel
Afuera parecía que había sucedido un cataclismo. Sus cuerpos, junto con los pocos objetos que había en la celda, incluído el retrete, se desprendieron del suelo elevados por una fuerza enorme. Un rato después, cayeron con la misma potencia y gracias a la diosa que la altura del techo de la celda no era de más de dos metros.
-¿Qué... qué sucede Algor? -preguntó Kalia débilmente al sentir los espasmos del suelo.
Algor estaba de pie, junto al camastro, mirando hacia la puerta de su celda -no hay guardias hace mucho rato...
-He sentido varios cosmos luchando... muy grandes...
-Tenemos que salir - Algor se volvió rápidamente y envolvió con la única manta el lastimado cuerpo de Kalia, acto seguido la levantó en brazos y corrió hasta la puerta, justo en el momento en que una camioneta atravesó con estruendo la pared, dejando una salida perfecta para el par.
Mirando hacia un lado y hacia otro, el de plata se cercioró de que el camino estaba libre de vigilancia y una vez fuera, corrió con su compañera en brazos... ¿hacia dónde?, hacia cualquier parte que los llevara a la ansiada libertad.
-¿Lo amas? -ella lo miró sorprendida y él sonrió con tristeza- de acuerdo –él sintió una estocada en el corazón- no me voy a interponer, pero tampoco voy a permitir que algo te suceda –Camus bajó la mirada, la rodeó por la cintura y se aferró a una tubería para evitar caer al sentir una nueva oscilación del suelo. El francés estaba tan dolido, que no tenía el valor para mirarla.
-Camus no -él levantando las cejas y ella colocó sus manos acunandole las mejillas- Camus no en serio... no... lo de Siegfried ya pasó... y tú estás aquí... eres tú... y serás tú y nadie más... hasta que quieras... porque...
-¿Por qué? –preguntó él un poco incrédulo.
-Porque te amo... y necesito que confíes en este amor... –suspiró ella acercándose para besarlo y él se acercó para recibirla.
-Camus... que dice Saga que... -Milo interrumpió de repente para prevenir a la pareja de que se mantuvieran alerta, sin embargo, encontró a su amigo perdido en los labios de la asgardiana- al diablo -protestó el escorpión haciendo un gesto con la mano- ustedes si que no tienen pudor... pervertidos...
-¿Qué dijiste? -respondió él apartándose de ella.
Un golpe atronador, hizo que todo el edificio temblara de forma violenta –mierda- susurró Saga tomando a Mu de la muñeca.
-¡Eso… eso es lo que intento decir Cami!... ¡hay algo afuera!
-Al parecer adentro también Milo -dijo Camus señalando hacia el espejo que se mantenía suspendido sobre la columna de metal.
-¿Pero qué es eso? -Siegfried se quedó de piedra y Camus abrazó a Hilda de forma protectora, cuando del espejo, vio caer grandes goterones de un líquido negro y viscoso, que al llegar al suelo comenzaban a tomar forma concreta.
-Cielos Afro… creo que también tenemos problemas aquí adentro -susurró Milo asustado.
De los goterones que brotaban desde aquel espejo, germinaban brazos y piernas antropomorfos que servían para arrastrarse de forma grotesca por el suelo y las paredes. Poco a poco y conforme se daba el avance, aquello tomaba forma semihumana y las manos se llenaban de garras que desgarraban un tajo en los rostros sin facciones para mostrar dos espantosas filas de colmillos amarillentos.
Kanon y Saga retrocedieron y los otros se quedaron estáticos -recuerdo estos bichos- Kanon pasó saliva -esos colmillos y esas zarpas... una estuvo a punto de matarme cuando estaba en el hospital...
-Si -Saga murmuraba, sin quitarle la vista a las cuencas vacías que constituían los ojos- son Keres chicos y esto es muy malo...
Continuará
Primero que todo, lamento la tardanza, últimamente me cuesta sacar tiempo para escribir, pero no es porque no quiera.
Segundo, este es el penúltimo capítulo, ahora si es cierto, jejejejeje. Y lo tuve que dividir en dos para que no me demanden por quitarles tanto tiempo leyendo, me quedó demasiado largo, pero había mucho que incluir.
Tercero, gracias, gracias, gracias, todos son pacientes y gentiles conmigo y con tolerar mis ocurrencias. Espero que el número 30, que si es el último los disfruten mucho.
Agradezco de todo corazón a Jabed, Derama17. Amaranth9, PrincessVirgo, Pyxis and Linx, MaryYuet, andromedaaiorossagita, KarliCM (no te preocupes, aparentemente Shion tiene un as bajo la manga), Beauty (gracias por tus palabras, el final está cerca, jejejeje, que feo sonó eso), Mariana Elias (no me atrevo, no me atrevo a ver Soul of Gold, me da miedo encontrarme con una sorpresa desagradable), Kaito (yo también creo que Aioros se enamoró, pero me parece que es recíproco) y Artemiss 90.
A las que tiene cuenta les respondí con MP, espero no se me haya quedado nadie por fuera, de verdad agradezco muchísimo sus comentarios y el hecho de que sigan aquí, en esta historia tan larga. El próximo capítulo si va a llegar más pronto.
Abrazos para todos, Shakary.
