Los personajes de la siguiente historia no me pertenecen. Alguno de ellos son propiedad de Disney y otros son propiedad de Dreamworks.

No pude resistir la idea de subir el segundo capítulo. Es que dio la casualidad que tenía unas horas libres en la facultad y se me vino a la cabeza esto, así que lo hice.

Para los que siguen mi fic "Amor de verano", no se preocupen, prometo subir ese capítulo el viernes.

CAPÍTULO 2

Acostada en el suelo miraba como los copos de nieve caían del cielo. Creo que el invierno es una de las cosas más hermosas que existe. De niña solía decir que era mágico, ya que siempre me llamo la atención que todos los copos de nieves fueran diferentes.

Una chica de cabello rubio platino y ojos azules me tapa la vista del cielo para reemplazarlo por una hermosa sonrisa.

"¿En qué piensas pequeño yeti?" me pregunta Elsa, haciendo que me sonrojara.

"Me preguntaba porque los copos de nieves son diferentes"

"Porque son mágicos" me contesta riendo.

Elsa toma mi mano para ayudarme a ponerme de pie.

"Anna"

"¿Si, Elsa?"

"¿Quieres hacer un muñeco de nieve?"

¿Cómo podía negarme a eso? Hacíamos muñecos de nieve desde que éramos niñas, podría decirse que era un pasatiempo para nosotras dos.

"Anna, yo te…"

Unos fuertes ronquidos me arrebataron mi bello sueño y me trajeron a la cruda realidad. Me levante molesta, rascándome la cabeza. Kristoff estaba dormido en una silla que estaba al lado de mi cama. Aún estaba en el hospital, ya tenía una semana ahí, mi médico quería que me quedara para estar cien por ciento seguro de que todo estaba bien conmigo. Lo consideraba absurdo, ya me habían hecho muchos controles, varios exámenes y ya habían comprobado que todo estaba bien, no entendía porque insistí que me quedara.

Desde que se enteró de que desperté de mi coma, Kristoff ha permanecido a mi lado y se negaba a dejarme sola. Lo quiero, él es muy importante para mí, pero sus ronquidos ya me estaban causando migraña. Tome mi almohada y se la arroje en la cara. Kristoff despertó de un salto.

"¿Pero qué te sucede?" pregunto extrañado.

"Tus ronquidos son insoportables" le respondió una voz que provenía desde la puerta de la habitación.

Ambos volteamos para ver a Bella y a Rapunzel, que tenía una bandeja con cuatro vasos de café. Con ellas estaba el pequeño Olaf, hermano menor de Elsa.

"Enserio Kristoff ¿Porque no le preguntas a alguno de los médicos si no hay algún tratamiento para tus ronquidos?" bromeo Bella.

"Cierra la boca" se enojó el Kriss, cosa que hizo que Bella soltara una carcajada.

Olaf corrió hacia mí para darme un fuerte y cálido abrazo.

"¿Cómo estas Anna?" me pregunto.

"Muy bien" le respondí acariciándole su cabello rubio platino "¿Tu como estas?"

"Aburrido" contesto enojado "Elsa se la pasa durmiendo y ya no juega conmigo y tú ya no vienes a visitarme."

Esboce una sonrisa triste, mis otros amigos hicieron lo mismo. Pobre Olaf, tan solo es un niño de seis años y no entendía lo que estaba sucediendo. Sus padres le habían contado muy poco acerca de nuestro accidente. De seguro ellos ahora estaban hablando con la doctora Jane, medico a cargo de Elsa.

Jane me caía bien, se preocupaba mucho por sus pacientes, por supuesto que todos medico lo hacen, pero ella trabajaba de una manera que para mí era especial. Revisaba a Elsa cada diez minutos, paso toda una noche sin descansar trabajando exclusivamente en ella y además, por lo que tengo entendido, casi muere y le salvo la vida.

Hablando del accidente, la policía está investigando que es lo que sucedió exactamente. Resulto ser que el camión que nos atropello estaba vacío y lo peor de todo era robado. Él dueño del vehículo había hecho la denuncia días antes del accidente y no lo habían encontrado hasta ese entonces. Mis padres están preocupados y también los de Elsa. Los míos me preguntaron si yo estaba metida en alguna cosa rara y yo les dije que no. Aunque no se en el caso de Elsa. No, me negaba a creer que ella estaba metida en cosas raras sabiendo lo bien que la conocía.

Aun así, a pesar de todo, eso no cambia las cosas. La responsable soy yo, de haber hecho las cosas de otra manera quizás Elsa ahora estaría bien.

"Anna" Olaf me saco de mis pensamientos.

"¿Si, pequeño?"

"Mis juguetes están en la habitación de Elsa ¿Podrías venir a jugar conmigo?"

"Por supuesto"

No, en realidad no quería ir porque no podía ver el estado en el que Elsa se encontraba pero no podía negarme a la dulce mirada de Olaf.

"Solo déjame charlar un rato con mis amigos y luego iré contigo ¿puede ser?" comente.

"Sí, claro. Te estaré esperando."

Olaf salió corriendo con alegría mientras mis amigos se sentaban en mi cama. Rapunzel me acerco un café.

"Es muy bondadoso lo que haces por el pequeño Olaf" me dice.

Antes de contestar le doy un sorbo a mi café.

"Es lo menos que puedo hacer por él. Olaf se debe sentir un poco de lado porque sus padres están muy ocupados por la salud de Elsa."

"Pobre pequeño" comento Bella "espero que todo salga bien."

Me quede con Kristoff, Rapunzel y Bella un largo rato. Me hacía bien tenerlos al lado, no me sentía tan triste. Ninguno hablaba de cosas como la universidad o por el estado de Elsa porque sabían que nada de eso me hacía bien. Kristoff, por ejemplo, hablaba del auto que estaba arreglando con Jack y Flynn. Rapunzel y Bella me hablaban de cosas que habían hecho.

Cuando terminamos de hablar ellos decidieron irse un rato para darme tiempo a solas con Olaf. Mientras iba a la habitación de él y de Elsa iba mirando el piso y por accidente me lleve por delante a alguien.

"Lo siento ¿estás bien?" me dijo tomando de mis brazos para que no cayera al suelo.

Sacudí la cabeza y me di cuenta de que se trataba de una muchacha de cabello corto, castaño y ojos marrones. Su vestimenta me recordaba a la de Elsa, usaba un buzo de color verde con la marca Element, jean azul y zapatillas de color blanco marca Topper. Note que tenía una gasa a un costado de la frente.

"Estoy bien, no te preocupes" asegure apartándome de ella.

"Que bien, me torturaría la idea de haber lastimando a una linda chica." bromeo con una sonrisa contagiosa.

Puse los ojos en blanco y también sonreí.

"Como tú digas" dije.

Camine hacia adelante para intentar seguir mi camino pero la extraña chica volvió a ponerse delante de mío.

"Espera ¿Te vas a ir sin darme tu teléfono, pecosa?"

¿Pecosa? Hacía tiempo que no estuchaba ese apodo. Elsa solía decirme así pero luego decidió cambiarlo por pequeño yeti.

"Normalmente no suelo darle mi números a desconocidos."

"He… pero yo ya no soy una desconocida. Acabo de decir que eres linda."

Rei por el comentario.

"Lo siento, pero creo que con eso no es suficiente. Ni siquiera sé que te paso en la frente."

En realidad, lo correcto sería decir ni siquiera se tu nombre, pero tenía ganas de jugar un poco con la chica.

"¿Qué? ¿Esto?" señalo su herida "no es nada, sucede cuando andas en skate sin casco."

Increíble, a Elsa le sucedió lo mismo en más de una ocasión. Varias veces olvidaba ponerse el casco cuando andaba en su skate y había salido lastimada por eso.

"¿Y a ti que te paso?" pregunto la chica notando alguna de mis heridas que ya estaban casi sanas y mi pijama.

"Accidente de auto, pero estoy bien. Sinceramente no veo la hora de regresar a mi casa"

"Ho, ya veo, es una alivio que estés bien. En todo caso, cuando regreses a tu casa puedo llamarte y podemos hablar un rato"

Volví a reír.

"Lo siento, pero creo que será para la próxima."

Esta vez seguí mi camino sin interrupción. Pude notar que la chica se mordió el labio y estoy segura de que mantuvo su mirada clavada en mí hasta que desaparecí de su vista.

Al llegar a la habitación de Elsa, Olaf me recibió con otro abrazo. Trate de no mirar la cama donde se encontraba su hermana. Desde el momento en que empecé a jugar con Olaf intente no mirar y hacia fuerza para no llorar.

"Anna ¿Por qué mi hermana no despierta?" preguntó el niño.

Se me hizo un nudo en la garganta por al pregunta.

"No estoy muy segura"

"¿Crees que este bajo un hechizos?"

Mis ojos empezaban a humedecerse. No estaba bien mentirle a un niño, pero la verdad es que no sabía cómo explicarle que Elsa estaba en coma.

"Es posible."

"¿Y porque no le das un beso?"

"¿Qué?" trate de contenerme para no gritar.

"Es que en los cuentos dicen que con un beso de amor te despierta siempre. ¿Podrías hacerlo? es que en verdad quiero que Elsa despierte."

"Olaf…"

"Por favor, Anna. Ella te quiere mucho más que una amiga, Elsa me lo dijo."

¿Elsa le dijo eso a Olaf?

Está bien, aunque sonaba tonto e infantil tenía que hacerlo. Tenía que hacerlo más que nada porque quería sentir los labios que no llegaron a tocarme el día del incidente.

Me levante del piso donde estábamos jugando y camine hacia la cama de Elsa. En ese momento ella ya no usaba la máscara de oxígeno. Mire a Olaf otra vez y él me daba ánimos para que lo hiciera. Con eso volví a mirar a Elsa y me incline más y más hacia su rostro, ya estaba cerca de sus labios.

"Mmm…"

Me aparte de golpe y retrocedí.

Elsa había abierto los ojos.

Momento de pausa. ¿Se dieron cuenta de quién es la chica que estaba hablando con Anna?

En verdad agradezco los comentarios. Me pone súper feliz que la historia les guste y espero no decepcionarlos. Saludos :)

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