Return to Zero

Cáp. 1 – 10

Las blancas paredes del laboratorio parecían hoy más cargadas que de costumbre. El laboratorio del doctor Kagamine era un sitio agobiante debido a la cantidad de trastos esparcidos con el suelo y las múltiples estanterías colgadas al azar sin ningún orden. Era el típico sitio donde no debes tocar nada, y es que el estudio de un inventor de armas de guerra no era el lugar más seguro del universo, aunque si más que la superficie.

El científico se dio la vuelta, para poder mirar a su único hijo: Len Kagamine, de catorce años. Tenía el cabello rubio y unos ojos azul intenso envidiables.

Su esposa murió a manos de un Azhir, por lo que se vio obligado a huir con el resto de sus vecinos y con su hijo, que en ese entonces no era más que un bebe.

El médico colocó una aguja en la inyección que sostenía en sus manos.

-Ya casi hemos terminado, solo queda un poco –dijo mientras le mostraba la vacuna a su hijo, este se estremeció.

Últimamente Len había estado ayudando a su padre con sus experimentos, para ello le entregaba muestras de todo tipo: pelo, saliva e… incluso sangre. El chico soltó un bufido cuando sintió el metal clavándose en su piel. Odiaba los pinchazos y a decir verdad la sangre le mareaba un poco. Su padre se dio cuenta le reacción del chico.

-Se que te parecerá excesivo, pero es para fabricar el arma definitiva –dijo, intentando tranquilizar a su hijo. Este forzó una sonrisa.

-Si es así no me importa. Mi pequeño sacrificio no es nada –contestó. Si tenía que someterse a esas pruebas a diario con tal de vencer a los Azhir, estaría dispuesto a lo que sea.

El científico marcó una sonrisa de orgullo y le revolvió el cabello a su hijo en señal de afecto. Entonces comenzó a guardar las muestras en un pequeño maletín y le hizo un gesto para que se marchara. Len asintió y se levantó de la silla en la que había permanecido. Se asomó un poco para ver que hacía su padre. El le había preguntado incontables veces sobre sus investigaciones pero siempre las mantenía en absoluto secreto, seguro que esta vez no sería una excepción por lo que optó por salir sin decirle nada.

Se dirigió a la escalera y subió por ella, no sin antes despedirse de su padre. Ascendió hasta primera planta y se dirigió al baño. Una vez allí se recogió el cabello en una pequeña coleta que apenas recolectaba todo su pelo, entonces se lavó la cara. Últimamente estaba demasiado pálido debido a las pruebas diarias que le hacía su padre. Una vez hubo terminado, alzó la mano y cogió un pequeño trozo se algodón que humedeció y se pasó por la herida que dejó la aguja para quitar los restos de sangre seca, luego se colocó una tirita y salió de la habitación para ir a la cocina donde cogió una plátano que se comió de muy buena gana. No es que estuviera desnutrido pero en el subsuelo no era fácil encontrar comida y por supuesto estaba a precio de oro.

Se tumbó en el sofá mientras terminaba de comer. Se quedó un rato acostado, al principio cuando empezó a ser "el conejillo de indias" de su padre estaba muy emocionada de que al fin pudiera ayudarle en algo, pero estor últimos días se sentía agotado. Sintió como sus parpados comenzaban a pesarle hasta que finalmente se quedó dormido.

Len se despertó con un fuerte dolor de cabeza, alzó la vista para poder ver la hora en el reloj digital que marcaba las 17:30.

Se frotó los ojos y decidió hacer algo productivo para variar. Se levantó mientras se estiraba y cogió la cáscara del plátano que se había estado comiendo y la depositó en el cubo de basura.

Entonces se dirigió a la puerta, pero antes de abrirla estiró el brazo y cogió su chaqueta que estaba colgada en el perchero. Cuando se la abrochó salió de su casa, no se molestó en cerrar la puerta con calle solo la dejó encajada de modo que desde fuera pareciera cerrada.

Caminó por los pasillos de la ciudad subterránea. Estaba hecha totalmente de metal te hacían sentir seguro pero a la vez tan frío… no era una sensación cómoda.

Siguió avanzando en silencio por la galería hasta que llego a su destino: el apartamento 01. Llamó a la puerta un par de veces y enseguida fue abierta por una chica, a simple vista se notaba que era mayor que Len. Con el cabello de discutible color entre verde y azul recogido en dos coletas a ambos lados de su cabeza y ojos del mismo color.

Miró al chico en la puerta y le invitó a pasar mientras esbozaba una sonrisa.

-Hola Miku –saludó.

-Hola- contestó la chica.

Len se introdujo en el apartamento y hecho un vistazo, como de costumbre estaba totalmente desordenado. Entonces se percató de un bulto en el sillón de la sala de estar, aquel "bulto" sujetaba una tarrina de helado entre sus manos, y es que, para el pesar de Len, Miku no vivía sola.

-¿Qué tal, Kaito? –dijo el joven rubio mientras se situaba frente al otro habitante de la casa: Kaito Shion.

-Pues como ves, disfrutando de mi helado de las cinco y media –contestó mientras introducía la cuchara de nuevo en la tarrina, para luego llevarse el contenido a la boca.

Kaito rondaba los veinte años, aún así era bastante infantil y su mayor logro era conocer todos los sabores de helado existentes en el universo, aunque es un tipo al que se le acababa cogiendo cariño. Tenía cabello y ojos de color azul. Su figura era delgada, el metabolismo había sido injusto haciendo que el chico no engordara nada aunque su dieta base era el helado.

-¿Quién es? –preguntó una tercera voz que Len identificó rápidamente. Por la puerta del pasillo apareció la figura que el rubio más temía.

-¡Tu! –gritó la voz femenina.

-Hola Meiko –dijo el chico con pesar.

La chica nombrada se acercó peligrosamente a Len, se veía terriblemente imponente.

-¿Qué haces aquí? Sabes que no quiero verte – exclamó en tono imperativo.

-¡¿Yo como demonios iba a saber que estabas aquí? – se justificó. En realidad Meiko no vivía con ellos sino en el apartamento 00, pero la chica se pasaba normalmente el día en casa de Miku y Kaito ya que estaba sola y disfrutaba de la compañía de algunos de ellos.

-Meiko, el no ha hecho nada, deberías dejarlo –Defendió Miku.

Kaito se levantó y se colocó entre Len y la castaña, por temor a que la chica decidiera arremeter contra el joven, se dio cuenta de que estaba totalmente ebria.

-¿¡Como que no ha hecho nada! Por culpa de su padre mataron al mío… -empezó la oración gritando, pero la acabo en un susurro y derrumbó en el suelo llorando.

Ese momento fue aprovechado por Len que se escabulló hasta llegar a la puerta, Kaito acompañó a Meiko al sofá e intentó consolarla mientras Miku dejó salir al rubio.

-Siento que haya terminado así –se disculpó la chica.

-No te preocupes Miku, no es tu culpa. Será mejor que vuelva otro día-. Dicho esto se marcho.

La verdad, la escena en la que se había envuelto le había dejado un mal sabor de boca. El adoraba visitar a Miku, pero más de la mitad de las veces que hacía eso, Meiko estaba en su apartamento.

-Al menos esta vez no me ha golpeado –dijo para sí mismo, recordando una ocasión en la que Meiko le asestó un puñetazo en la boca del estómago, claro, ese día estaba más ebria que de costumbre si cabe.

No entendía por que Meiko le odiaba, culparle a él de la muerte de su padre le parecía pueril además conocía la historia:

Al parecer hace unos diez años su padre y el de Meiko trabajaban juntos como científicos en un laboratorio, desarrollaban proyectos y armas para poder vencer a los Azhir pero estos descubrieron su plan y atacaron la oficina donde ambos trabajaban, pero solo murió el padre de Meiko y dejaron gravemente herido al de Len, pero con el tiempo y rehabilitación acabo sanando. La chica se quedó huérfana con diez años ya que como la mayoría no conoció a su madre, y estuvo vagando hasta que el gobierno le proporcionó la vivienda 00 y más tarde conoció a Kaito y Miku.

El chico pensó en ello durante todo el camino, el admiraba a su padre, no era un asesino y por supuesto no tenía la culpa. Todas aquellas ideas surcaron su mente, solo haciendo que su dolor de cabeza aumentase.

Por fin llegó a su apartamento, apenas abría pasado una hora desde que salió. Empujó la puerta suavemente haciendo que esta se abriera sin hacer ruido. Entonces entró y miro a su alrededor. Silencio.

El chico se extrañó, ya que siempre se podía escuchar de fondo el ruido que provocaba su padre mientras trabajaba. ¿Había salido? No, eso no era algo muy común en una persona tan ermitaña como lo era su padre. Decidió bajar al laboratorio a pesar de que tenía la entrada totalmente prohibida a noser que fuera para tomar algunas pruebas. Bajó las escaleras metálicas haciendo el menor ruido posible, para su sorpresa no había nadie. Aprovechó ese momento para husmear. Sabía que no estaba bien y se sentía como un ladrón en su propia casa pero si el no satisfacía a la curiosidad su padre no lo haría y necesitaba saber en que trabajaba, para que necesitaba sus muestras, cuál era el "arma definitiva".

Vagó por el laboratorio, aunque nada llamaba particularmente su atención, todo estaba igual que esa mañana, es más ni siquiera se había molestado en recoger el maletín con las pruebas.

Entonces depositó su mirada en una mesa situada un poco más al margen de la habitación. Sobre ella había múltiples papeles, apuntes y cuadernos. Tomó uno al azar y lo abrió por una página cualquiera:

Día 02:

Ha abierto los ojos, increíblemente rápido tiene vida el segundo día tras su creación…

Cerró el cuaderno súbitamente con temor.

-A que se refiere con "vida" –repitió.

No podía creer lo que leía, era imposible crear vida. Len retrocedió dejando el cuaderno en su lugar, estaba nervioso. Seguro que habría una explicación razonable para todo esto. Aceleró el paso. Sintió como su espalda chocaba con algo. Se giró lentamente, abrió los ojos como platos al contemplar con lo que había colisionado.

Ante él había una cabina enorme, estaba conectada aun montón de cables y demás aparatos que Len no pudo identificar. La parte delantera esta cubierta por un vidrio opaco, por lo que no pudo ver más que una silueta de lo que se encontraba en su interior. Pero su aspecto era humano. Se encontraba con los brazos cruzados en su pecho y la cabeza gacha, observó que los cabellos eran rubios. Parecía que la figura estaba sumergida en un líquido el cuál prefería no enterarse de lo que era. Acercó su cara más y más, forzado la vista para poder ver mejor de que se trataba. Entonces el individuo abrió los ojos; eran azules, igual que los suyos. El chico se alejó un poco, ¿Su padre lo había clonado? Fue lo primero que pensó además tendría sentido tomar muestras para ello, pero exactamente para qué…

Volvió a mirar a la cabina, el ser que se encontraba dentro continuaba observándole, era una mirada desesperada que pedía ayuda como si estuviera sometiéndose a la peor tortura. Len sintió compasión de su "otro yo" y colocó la palma de la mano en el cristal, acto seguido, la criatura que estaba dentro lo imitó y colocó su mano donde se encontraba la del chico, solo separadas por el cristal.

-Te prometo que te sacare de aquí –dijo, lo más seguro es que se dejó llevar por la emoción del momento ya que no había ninguna manera de sacarlo de allí sin que su padre no se enterara, pero la humanidad que habitaba dentro de Len le impedía abandonar a un semejante.

Unos pasos sacaron al rubio de su ensimismamiento, alguien bajaba y eso no era bueno, así que decidió esconderse detrás del gran tanque y rezar por que nadie lo viera u estaría en serios problemas.

-Me alegra saber que ya a terminado el proyecto –habló una voz que Len no identificó.

-Si… la verdad, nunca lo habría conseguido sin la ayuda de mi hijo, a partir de su ADN creé a 02 –escuchó, juraría que esa voz pertenecía a su padre.

Se asomó un poco para no ser visto, pudo ver a dos personas: una era, como sospechaba, su padre pero la otra estabas de espaldas y solo pudo ver el largo cabello color morado que caía en su espalda a pesar de que estaba atado en una cola de caballo.

-Su hijo… el no conoce el proyecto, ¿no? –el tono fue más bien amenazante.

-N…No, no he hablado de esto con nadie ¿¡Como pretende que le diga a él que fabrico armas para el enemigo? Me odiaría…

El otro hombre hizo un gesto dando a entender que su reputación o lo que pensará su hijo le importaba bien poco y continuó hablando.

-¿Me explicará de que trata su nueva arma?

-Claro –hizo una pausa –verá he estado trabajando un arma de apariencia humana, su funcionamiento es un poco complejo –de nuevo, hizo otra pequeña pausa para buscar las palabras adecuadas para explicarlo- Se trata de un robot. Desde el momento que es sacado de su cápsula de hibernación tiene la misión de aprender hasta que es activado, entonces se convierte en un arma capaz de arrasar todo a su paso…

El hombre que se encontraba frente al científico no parecía demasiado sorprendido.

-Y… ¿Eso es todo? –interrumpió con impaciencia.

-¡Por supuesto que no! La particularidad es que cuando sale al mundo exterior empieza su evolución, con lo que acaba transformándose en un ser vivo, es decir, si en "x" tiempo no es activado como arma se transforma en humano, con el paso del tiempo crea sentimientos y la sangre empieza a correr por sus venas, lo que no lo diferencia de alguien como tu o como yo y a la vez hace que se indetectable por el enemigo, así que si no se activa en un determinado tiempo se transforma en una persona, en ese caso no se podrá volver a convertir en un arma.

El otro hombre quedó totalmente impresionado ante la explicación.

-Eso… eso es grandioso, realmente sería el arma definitiva –elogió el de cabellos violeta.

-El problema es que no e podido comprobar cuánto es ese tiempo, ya que no he tenido oportunidad de probarlo todavía.

-Esta bien… por el momento debería de quedarse en el laboratorio, pero vendremos a recogerlo cuando sea posible.

El doctor asintió y acompañó al otro hombre a la puerta.

-Me alegra que te haya gustado Kamui, pero será mejor que te vayas. Mi hijo puede llegar en cualquier momento…

Sin decir nada, el llamado Kamui abandonó la habitación. Una vez se hubo marchado, se escucho un suspiro que provenía del científico y se frotó la sien. Igualmente abandonó el laboratorio.

Len salió de su escondite totalmente decepcionado. Su padre, quién consideraba un modelo a seguir, los había traicionado… a su especie, a sus amigos, a él y a su madre. Y pensar que al final Meiko tendría razón y su padre no era más que escoria. Se sintió impotente y abandonó la habitación, no sin antes prometerse que salvaría a "02" del destino de ser convertido en un arma y nada menos que para el enemigo. Si era necesario se encargaría de que el proyecto fuera humano, aunque quizás era la rabia que sentía en ese momento.

Subió las escaleras y se dirigió a su cuarto, poco después entro su padre sin llamar siquiera a la puerta.

-¿Len? Cuando has llegado, no te he oído –dijo con una sonrisa.

-Acabo de llegar y como dejé la puerta abierta no he hecho ruido –contestó fingiendo estar de buen humor, aunque la verdad era que se moría de ganas de asestarle una bofetada, aún así se contuvo –Por cierto papá –se mordió la lengua después de haberle llamado de una manera tan familiar – estoy demasiado cansado, así que no me llames para cenar.

-Esta bien. -Respondió extrañado, Len usualmente era muy glotón pero no quería iniciar una conversación así que dejó el tema. Abandonó la habitación y cerró la puerta.

Len golpeó fuertemente la pared, ya no podía confiar en nadie. Su padre se había unido al bando que asesinó a su madre ¿Cómo podía mirarle a la cara? Y lo peor era que el le había ayudado, pero se vengaría. Si era verdad que ese ser se creó a partir de su ADN oficialmente le pertenecía y por supuesto que lo iba a tomar.

Pasaron las horas, demasiado lentas. Sintió como su puerta se abría de nuevo y su padre se asomaba por el marco, en ese momento se hizo el dormido y creyéndolo así volvió a salir de la habitación. Len se incorporó y espero una hora. Su padre normalmente tardaba en dormirse desde que se sentaba hasta que rozaba el colchón pero decidió asegurarse. Una vez pasado el tiempo salió silenciosamente de su cuarto y andando prácticamente de puntillas se adentró en la escalinata sin encender la luz y usando una pequeña linterna que siempre llevaba en su chaqueta, la cual no se había quitado. Aquella pequeña iluminación era mejor que nada pero apenas podía ver más aya de sus narices.

Por fin llegó a la gran cabina, se paró frente a ella y buscó algún interruptor o algo para poder abrirla. Para su desgracia no encontró nada así por lo que optó por una medida más desesperada: buscó por su alrededor algún objeto para poder romper el cristal. Al fin encontró una silla. Dejó la linterna en el suelo y cogió el taburete, lo alzó para poder golpear el vidrio pero algo lo detuvo: Una ruidosa alarma comenzó a sonar por todo el subsuelo, una especie de aviso, pero Len no sabía de que ya que sonaba totalmente distinta a la que trinaba cuando atacaba un Azhir.

-¡Mierda! –gritó. Seguro que su padre se despertaría con tanto alboroto.

Sin pensarlo dos veces golpeó fuertemente la puerta de cristal que se rompió nada más sentir contacto con el asiento. Entonces salió de la cápsula un inoloro líquido de color verde que impidió a Len ver nada, aún así pudo ver como el ser que se encontraba dentro salió igualmente del tanque. Parecía humano, pero no tenía tiempo de comprobarlo ya que era cuestión de segundos que su padre apareciera. Agarró fuertemente la mano de la criatura y salió corriendo por las escaleras.

La alarma todavía no había cesado, por suerte su padre se quedo "encerrado" en la habitación, ya que para asegurarse, había echado el cerrojo del cuarto. Salió rápidamente del departamento cargando literalmente con el peso de la criatura. Para su sorpresa no había nadie en los pasillos, quizás fuera mejor así.

Corrió hasta llegar a un callejón sin salida, allí finalmente se paró. Apoyó los brazos en sus rodillas intentando recobrar el aliento y soltó a 02, que cayó al suelo haciendo un ruido sordo. Entonces por fin dirigió una mirada al proyecto, se ruborizó completamente ante lo que vio:

Pudo observar que no era su clon, más bien al contrario, aquel "arma definitiva" era una chica, pero su aspecto era parecido al suyo, casi igual como si de gemelos se tratasen y algo que no pasó desapercibido es que la muchacha se encontraba desprovista de ropa. Con el alboroto de antes no se percatado de ello. De inmediato se quitó la chaqueta y se la tendió. La chica lo miró extrañada sin saber que hacer, por lo que el tuvo que ponérsela.

La abrochó hasta arriba, por suerte, aunque escasamente, cubría todo lo necesario. Len se sentó junto a ella e intentó calmarse un poco, era algo que por nada del mundo se hubiera esperado.

Algo llamó la atención del chico, aquella alarma ya había cesado, pera había estado demasiado ocupado como para darse cuenta.

Entonces escuchó como alguien se acercaba, casi involuntariamente escondió a la chica en su pecho, sobreprotectoramente. A pesar de que ella era un arma, su aspecto era demasiado frágil como si de porcelana se tratase.

Unos focos apuntaron hacia donde estaban ellos seguidos del ruido del cargador de unas pistolas las cuales les apuntaban. Len se colocó la mano delante de los ojos debido a la molestia que sentía de la luz.

Por el reflejo no pudo ver de quiénes los rodeaban, abrazó fuertemente a 02 y vio como uno de los presentes avanzaba hacia ellos.

XxXxXxXx

Bueno pues hasta aquí el cáp. 1, espero que haya gustado :3

Tengo que decir que tuve algunos problemas con este cáp. Ya que cuando llevaba 2 págs se fue la luz en mi casa y se perdió todo T.T, pero agradezco a mi amiga L. Reldfield. Que me animó y me dijo que aprendiera a no rendirme ò_ó. Este cáp. Se lo dedico en agradecimiento xD.

También tengo que decir que estoy un poco oxidada =/, hacía tiempo que no escribía, pero espero mejorar según avance la historia =)

Contestando/agradeciendo reviews…

Rin-hatsune:

Me alegra que te gustara la introducción ^^. A decir verdad la relación entre Miku y Mikuo va a ser un poco más "complicada", bueno no se si sería esa la palabra correcta, ya lo veras xD pero lo tendré en cuenta

TheBestDamnThing13:

Si, a mi también me pareció muy cortita la intro, pero aquí tienes este cáp. Para compensar =P. Espero que te haya gustado, y que te guste mi forma de escribir en realidad me esfuerzo mucho n_n

Raquelsweet:

Tipos de comentario como este hacen que me ruborice y que me suba la autoestima xD que digas eso me da mucha confianza al escribir :3. Respodiendo a tu pregunta: si y no xD. Ya había escrito antes relatos o historias por cáp. Pero escribir sobre un planeta en guerra y futurista era algo que no abría provado nunca =/ espero no decepcionarte ^^

PD; si tienes razón, esta vez e separado los comentario de la historia ^^

Ukyo-san:

Me alegra que pienses que esta historia tiene mucho futuro, yo también lo creo. Y un MILLÓN de gracias por tus consejos, me has ayudado mucho^^

Algunas cosas (como revisar varias veces el cáp.) ya las hacía pero otras ni siquiera las sabía O.o (ayer descubrí el significado de "UA"). De nuevo gracias por preocuparte e intentaré cumplir las expectativas que todos han depositado en mi con este fic.

Joe-Kagamine:

Gracias xD en un principio yo también quería basarla sobre la saga de Returno to Zero, pero tampoco la entendí del todo (creo que empecé a dudar en el tercer video -_-") pero ya tenía esta idea en la cabeza y empecé a relacionar cosas xD, creo que no me está quedando mal

De nuevo gracias a todos los que me dedicaron 5 min. Para dejarme un review, espero que más gente se decida ya que los aprecio muuucho xD.