*1 mes después*

Patch me estaba mirando con sus ojos penetrantes y me ponía aún más nerviosa.

- ¡Patch sal! No puedo concentrarme si me estás mirando.- le dije.

- Pues me doy la vuelta.- dijo mientras hacia lo que acababa de decir.

- No, espera fuera y en cuanto termine te llamo.

Ese era uno de los momentos más importantes de mi vida. Iba a realizarme una prueba de embarazo que si daba positivo cambiaría mi vida totalmente. En cuanto Patch se fue, a regañadientes ya que él quería estar presente durante todo el proceso, me relajé e hice la prueba.

- Ya está, entra.

- ¿Si? ¿Qué ha salido?

- Patch, tenemos que esperar 3 minutos. Paciencia.

Me miró fijamente y aunque intenté descubrir que emoción expresaba no la identifiqué.

- Ángel, sabes que salga lo que salga siempre te voy a querer y que si no ha sido posible lo podemos volver a intentar.

- Lo sé. Pero no seamos tan negativos, tengo el presentimiento de que esta cosa- dije moviendo el test en mi mano- tiene grandes noticias para nosotros.

Me abrazó y nos quedamos unos instantes en silencio.

- Bueno, ya han pasado esos 3 minutos ¿no?

Miré mi reloj.

- Sí, ¿preparado?

No me contestó, me dio un beso en la frente y cogió el test poniéndolo en una posición en la que los dos veíamos el resultado.

Dos rayitas.

Positivo.

Patch se quedó en estado de shock y me miró.

- Dos rayitas, eso significa...- empezó a decir.

- Sí, positivo.- lo interrumpí.

Patch me cogió en brazos y empezó a dar vueltas. Pocas veces lo había visto tan emocionado como entonces.

- Uau. -dije impresionada sin acabarme de creer que eso estuviera pasando.

- Esto tenemos que celebrarlo. Ponte guapa, ¡ah no espera! que siempre lo estás.

- Mira quien fue a hablar.

Esa noche fuimos a cenar a nuestro restaurante favorito para celebrar la pequeña gran noticia que acabábamos de recibir.