Cuando le conté la noticia a mi madre no se lo tomó muy bien, ya han pasado varios años pero aun no ve con buenos ojos a Patch aunque creo que en el fondo de su corazón le está empezando a coger cariño. Luego se calmó y dijo que tendríamos su ayuda para lo que necesitáramos.
Por otra banda cuando se lo dije a Vee no pudo estar más contenta, primero creyó que estaba bromeando pero cuando le juré que decía la verdad se puso a gritar como loca. Más tarde me llamó emocionada diciendo que se mudaría temporalmente a Coldwater con el pequeño Scott para ayudarme. Gavin tenía que quedarse en Londres por el trabajo pero vendría todas las veces que le fuera posible. Me opuse a esa idea porque no podía dejarlo todo solo para ayudarme a mí aunque en el fondo me moría de ganas de verla, llevábamos mucho tiempo separadas y la echaba de menos. De todos modos es tan cabezona que no logré que cambiara de opinión y desde hace tres semanas que viven a dos calles de nuestra casa.
Esas semanas se pasaron volando, la mayor parte del tiempo Vee y su pequeño estaban en nuestra casa. Scott era un amor de niño y lo teníamos todos un poco mimado. Un día que Vee había ido a visitar a su hermano nos lo llevamos al parque, de camino allí pasamos por delante de una tienda en la que ya nos habíamos parado la semana pasada y él se había enamorado de un balón. Ese día Vee le dijo que no se lo compraría porque ya tenía un montón en casa, pero el niño que es muy listo y sabe jugar sus cartas puso cara de cachorrito e hizo que termináramos comprándole eso que tanto quería. Mejor ni os cuento como se puso Vee al ver que habíamos caído en su trampa y le terminamos comprando eso.
Al fin llegó el día que esperábamos, teníamos una cita con el médico para saber el sexo del bebé. Mi madre y Vee querían asistir pero acordamos que en cuanto saliéramos las llamaríamos enseguida, las íbamos a invitar a almorzar y les contaríamos que nos habían dicho.
Estábamos esperando en la sala de espera del hospital y Patch no paraba de mover la pierna y comerse las uñas. Iba a decirle que se tranquilizara pero una enfermera nos llamó y nos llevó a la consulta.
- Buenos días, pasad- dijo el médico.
- Buenos días- dijimos Patch y yo al mismo tiempo.
- Voy a preparar las cosas, un segundo.
- ¿No podría habernos tocado una mujer?- me susurró Patch
- ¡Patch! ¿No estarás celoso de un médico, verdad?
- Listo. Puede tumbarse aquí señorita.- nos interrumpió el médico
Me tumbé y me levanté un poco la camiseta dejando visible mi abdomen. Me fije que Patch miraba con desconfianza al médico y lo dejé por caso imposible.
- Bien, ahora le pondré un gel que está un poquito frío.- dijo mientras me aplicaba ese gel viscoso.- A ver si está en una buena posición y podemos ver si será un chiquitín o una chiquitina. ¿Tenéis alguna preferencia?
- Pues la verdad es que no hemos pensado mucho en eso, solo queremos que esté sano.- respondí y era totalmente cierto ya que supusimos que no habría problema pero no sabíamos que pasaría cuando un ángel caído y un nefilim tenían un bebé.
El doctor asintió y empezó a mover la pequeña maquinita por encima de mi barriga. Noté como la mano de Patch se entrelazaba con la mía y le sonreí.
- Parece que estamos de suerte.- dijo el médico- está en una buena posición y se ve claramente que el bebé que están esperando es un niño. ¡Enhorabuena!
Patch apretó nuestras manos y me dio un beso en la frente. Luego giró su vista hacia la pantalla donde se veía nuestro bebé y se la quedo mirando con cara de bobo.
- Eso es genial- dije con una gran sonrisa.
- Sí, lo es- contestó Patch aun medio atontado.
