En una semana salía de cuentas y estaba muy emocionada pero a la vez asustada. ¿Y si el parto se complicaba? ¿Y si no era una buena madre? ¿Y si se nos quedaba grande? Esos y más "¿Y si…?" me rondaban por la cabeza sin descanso. Patch se daba cuenta de que estaba distraída y me preguntaba pero solía darle evasivas ya que no quería preocuparle por mis tonterías. Por otra parte si mi barriga crecía ni que fuera un poquito más en esta semana que faltaba no pasaría ni por la puerta. Patch hasta se había preguntado si no íbamos a tener gemelos pero la última ecografía que me hicieron dejó claro que no. Fue la que nos emocionó más ya que el bebé estaba casi formado del todo. Cuando nos encontramos con Vee y mi madre después de la ecografía y les enseñamos las fotos se pelearon por ver cuál de las dos se las quedaba. Mi madre opinaba que se las tenía que quedar ella porque quería presumir de nieto con sus amigas y Vee decía que ella ya se había quedado las de la vez anterior que me hicieron una. Finalmente ganó Vee que se compadeció de ella y le dio una fotocopia de las originales.

Ese día hacía un sol radiante que si salías al jardín por más de cinco minutos te dejaba frito. Decidimos que sería mejor meternos un ratito en la piscina para soportar el calor cuando se me ocurrió una idea.

- ¿Patch?

- ¿Si?

- ¿Te parece si llamo a Vee y los invitamos a la piscina?

- Claro, ningún problema.

Cogí mi móvil y tecleé el número de Vee.

- ¿Hola?- una vocecita respondió al otro lado de la línea, por lo que deduje que había contestado Scott.

- Hola pequeño ¿cómo estás?

- Bien… Pero hace muchísimo calor y no puedo salir a jugar a la pelota.- respondió con voz triste.

- Pues creo que tengo la solución. ¿Quieres venir con mamá a nuestra piscina?

- Siiiiiií.- gritó emocionado.

- Scott, ¿con quién hablas?- oí una voz de lejos.- ¿Si?- Supuse que le quitó el teléfono porque ahora era Vee la que me hablaba desde el otro lado.

- Soy Nora.

- ¡Nora! ¿Qué le has dicho a mi hijo para que se haya puesto a saltar como un loco?

Le comenté la propuesta que le había hecho al pequeño y ella aceptó encantada.

Minutos después nos adentramos en el agua templada de la piscina y oímos como alguien llegaba corriendo. Apareció Scott con el bañador ya puesto y un flotador alrededor de su cintura, detrás de él venía Vee con la crema solar en la mano.

- ¡Scott espera! Si no dejas que te ponga la crema vas a parecer una langosta de lo rojo que te vas a poner.

-Mmmm….¡Me gustan las langostas!- respondió divertido el niño. Patch y yo reímos viendo la graciosa escena familiar.

-Yo que tú dejaba ponerme la crema porque en esta piscina solo entran los que están protegidos contra el sol.- decidí salir en ayuda de Vee.

-Bueno vale… Pero porque me lo dices tú.-respondió él arrastrando las vocales.

-¡Anda! Ya veo que tendré que llamarte cuando no quiera comer verdura o no quiera acostarse porque según él es temprano.

Pasamos un rato agradable jugando como niños cuando decidí salir. Me envolví en una toalla y miré la hora en mi móvil.

- ¡Chicos! Son la una y media ya. ¿Os quedáis a comer verdad? Puedo pedir unas pizzas.

-¿Tan tarde es ya? No tranquila, nosotros nos vamos ya.- respondió Vee.

- ¡Yo quiero quedarme!- opinó el pequeño- mamá me dijo que hoy comeríamos pescado y no me gusta, prefiero la pizza. Porfi mamá…- miró a su madre poniéndole ojitos tristes.

- No se le puede decir que no a esa carita.-dije en su ayuda.

- Bueno, está bien.- aceptó derrotada.

Llamé y pedí dos pizzas. Todos habían salido ya de la piscina y estaban poniendo la mesa. Yo me encontraba cansada y reposaba en el sofá con Scott en mi regazo. Él tocó mi barriga durante un buen rato esperando notar algún movimiento de Harrison pero parece ser que estaba perezoso y no quería moverse.

- A lo mejor está cansado, ayer no paró de moverse en todo el día.- le dije para animarlo.- Pero si noto que se mueve tranquilo que te aviso.

Comimos entre risas y el principal tema de conversación fue el pequeño que estaba por llegar. En un momento noté que se movía y no dudé en llamar la atención de Scott que enseguida puso su manita en mi tripa y una sonrisa se le dibujó en el rostro. Terminamos de comer y Patch trajo helados de postre.

- Voy un momento al baño, ahora vuelvo.- prácticamente pasaba la mitad del día allí, uno de los problemas de estar embarazada. Me levanté tranquilamente cuando noté que mis pantalones se empapaban.

- Dime que no has llegado a tiempo.- dijo un Patch confuso. Me quedé quieta sin saber qué hacer y busqué a Vee con la mirada que parecía haber pasado por esto y transmitía tranquilidad.

- Creo que ha roto aguas.- contestó ella emocionada.