Poco tiempo después, el timbre sonó indicando el fin del recreo, pero por suerte no tuvimos que separarnos ya que Leah y yo teníamos las mismas clases. Al entrar en el salón recordé que las dos últimas horas que quedaban para poder salir de esa cárcel llamada colegio, las teníamos libres para poder organizar lo que haríamos en la fiesta de navidad organizada por nuestra escuela.
Todos los años, cada clase tenía que preparar una pequeña función para representarla delante de los otros cursos en el último día antes de las vacaciones de navidad. La mayoría de las personas querían preparárselo bien para gustar al jurado que estaba compuesto por alumnos y profesores ya que la clase ganadora recibía un premio. El año pasado los ganadores fueron recompensados con descuentos para una tienda de material escolar, así que ninguno pusimos mucho entusiasmo en prepararlo. Aunque este año era diferente, la clase ganadora pasaría tres días en un pequeño hotel cerca de la playa.
Como siempre, los que tenían afán de protagonismo se pusieron a gritar para que todos oyéramos sus "geniales" ideas. No me interesaba lo más mínimo ese tema así que empecé a distraerme con un absurdo juego de mi móvil hasta que la voz chillona de una de las chicas me obligó a prestarle atención.
- ¡Bien! Como no nos ponemos de acuerdo pasemos a otro tema, tenemos que decidir si hacemos el amigo invisible o pasamos de hacerlo, como hicimos el año pasado.
Si antes había jaleo, ahora no sé lo que era eso, parecía un zoológico.
- ¿Y por qué no hacemos votaciones?- propuse cansado de oír sus gritos.
Todos asintieron y procedimos a votar en silencio. Luego recontamos las personas que habían votado a favor, que resultaron ser la mayoría. No me hacía especial ilusión el resultado ya que los años anteriores había hecho un regalo interesante, recibiendo una cosa inservible a cambio. Además, de invisible no tenía nada, antes de una hora todo el mundo sabía ya que compañero le había tocado a los otros y, si no era de su agrado, se hacían intercambios.
El representante de la clase cogió un papel que luego dividió en trocitos para escribir los nombres de todas las personas de la clase en ellos.
Después de doblarlos por la mitad, cada uno se dispuso a coger un papelito, tomé el mío y lo abrí.
"Tiffany"
Uh.
Me había tocado la chica más insoportable, la que siempre quería llamar la atención, cosa que conseguía teniendo en cuenta que lo que llevaba más que shorts parecían ropa interior.
- Tenemos que repetirlo.- dijo de repente una voz proveniente del fondo del salón- me he tocado la papeleta con mi nombre.
Suspiré aliviado. A regañadientes todos volvieron a tirar los papelitos en un mismo lugar y después de mezclarlos procedimos a coger otro.
Recé para que me tocara una persona más "normal" y pareció que alguien me escuchó ya que cuando abrí el pequeño papel pude leer:
"Leah"
Era mi oportunidad, tendría que sorprenderla.
(***)
No sé que les pasó por la cabeza a mis padres cuando nos dejaron a James y a mí al cuidado de mi hermana.
Alice tenía cita con el dentista, así que para no llevarse con ellos a Sarah que en ese momento dormía, decidieron que la cuidáramos nosotros.
Estábamos en el salón viendo un partido de básquet cuando me di cuenta de que me había olvidado mi móvil en la habitación, así que quité mi hermana de mi regazo para luego dejarla en el de James.
Mala idea.
Me lo encontré sosteniéndola con los brazos extendidos haciendo que quedara separada de su cuerpo. Ella movía sus pies dando pequeñas patadas en el aire.
- Hey, pobrecita, que no te va a morder.- se la quité de los brazos y enseguida supe porqué había encontrado a mi amigo en esa postura.
Luego de cambiarle el pañal a Sarah, la sentamos en su sillita que se encontraba en la cocina, mientras ella reía sin motivo alguno. Parecía divertirse con la situación.
- Cada vez que vengo a tu casa, me siento más afortunado de no tener hermanos.- soltó James mientras yo sacaba dos Coca-Colas del frigorífico.
- ¿Quieres?- pregunté ignorando sus palabras anteriores.
- Con hielo y limón, por favor.- suplicó poniendo ojitos, cosa que no funcionó.
De repente una fugaz idea cruzó mi mente.
- Me das miedo.- opinó él apreciando mi cara de loco que debía tener en ese momento.
- Te va a gustar la idea.- Y así fue, después de contárselo parecía un niño pequeño cuando le dicen que lo van a llevar al parque.
Sabía que si mis padres estuvieran allí seguramente me la cargaría y también sabía que era un poco cruel por mi parte, pero el aburrimiento en ese momento era máximo. Cogimos una rodaja de limón y decidimos experimentar la cara que pondría Sarah en probarla.
Pobrecita, no la culpo si me odia cuando sea mayor.
(***)
Narra Patch
Llegamos a casa cuando ya había oscurecido, odiaba las largas esperas que tenías que hacer para que te atendieran. Alice me pidió que entrara con ella en la consulta del dentista y tengo que admitir que lo pasé bastante mal al oír sus quejidos mientras ese hombre hacía su trabajo. Ganas de golpearlo no me faltaron, estaba haciendo daño a mi hija, pero cuando su pequeña mano cogió la mía conseguí tranquilizarme.
Al cruzar la puerta divisé a Harrison acostado en el sofá con la pequeña sentada sobre su barriga. En cuanto Sarah nos vio se removió indicando que quería llegar hasta nosotros.
Harrison la dejó bajar y ella dio pequeños pasitos hasta llegar a mis pies, la cogí depositando un pequeño beso en su nariz.
- Haddison mado.- dijo señalando a su hermano que se encogió de hombros queriendo simular inocencia.
- ¿Qué te ha hecho, pequeña?- no respondió, se limitó a poner una cara extraña como si estuviera saboreando alguna cosa amarga, cosa que no entendí y dejé pasar pensado que se habrían peleado por alguna tontería.
(***)
Después de haber cenado subí a nuestra habitación para darme una ducha rápida, en cuanto terminé salí y me puse el pijama.
Cuando estaba a punto de meterme entre las cobijas, una Nora con cara de sueño cruzó la puerta.
-Por fin se ha dormido.- Sarah tenía algunos problemas a la hora de dormirse, sobre todo ahora que ya no dormía en nuestra habitación.- Mañana tengo que ir al colegio para reunirme con la profesora de Harrison, así que tendrás que cuidarla durante la mañana. Luego, iré a recoger a Alice en el colegio e iremos a comprar algo ya preparado para comer, dudo que tenga ganas de cocinar. Por la tarde tenemos que llevar a Sarah a…- se paró a media frase al darse cuenta de que no le estaba prestando atención.- ¿me estás escuchando?
- Si te digo la verdad, no. Por la mañana te dije que no te pusieras éste conjunto. Los vaqueros te quedan demasiado pegados, y no quiero que nadie más que yo disfrute de la gran vista que ofrecen tus piernas infinitas, para no hablar de esa blusa que poco deja a la imaginación.- sabía que se lo había puesto a propósito, porqué ella más que nadie sabía lo que me producía al verla vestida de esa forma.
- No te preocupes, no tendrás que verlo más.- dicho eso se empezó a desvestir para luego ponerse su pijama. Se adentró en la cama poniéndose de espaldas a mí y soltó un largo suspiro.
No pude resistir la tentación y empecé a dejar pequeños besos en su cuello.
-Patch…- dijo en lo que pareció más un pequeño gemido que un susurro- estoy cansada.- A pesar de sus palabras no hizo nada para impedirme continuar, es más, inclinó un poco el cuello para darme más acceso a esa zona.
Interpreté eso como una señal para continuar, pero cuando iba a seguir con mi tarea, el sonido de la puerta abriéndose me hizo separarme de ella por instinto.
-Papá.- murmuró Alice colocando su mano en mi mejilla para comprobar si estaba despierto.- me duelen las muelas y no puedo dormir, ¿te quedas conmigo hasta que me duerma?
- Claro.- ¿Cómo se le podía decir que no a alguien como ella? Alice aparte de ser una niña que a su corta edad poseía una inteligencia increíble y que transmitía una sensación de seguridad que te hacía pensar que todo iría bien, desprendía una ternura asombrosa.
Dejé un pequeño beso en la frente de Nora y salí de la habitación acompañado de Alice.
