21.5. Obsesión

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El único ruido desde que habían partido de la universidad era el ligero sonido del motor avanzando, Sakura observaba por la ventana el tráfico en su máxima capacidad. Lo que iría a ser minutos se convertiría en horas.

—Y... ¿Te duele mucho? —

Bufó con estruendo porque era el segundo que le preguntaba algo obvio, si no fuera porque la enfermera había cortado su pantalón, ahorita mismo tendría una comezón incesable.

—Oh no, estoy en el nirvana ahorita mismo.

—Suelo provocar eso en las personas—sonrió con galantería aun sabiendo que su pregunta era estúpida pero no sabía cómo abordar cierto tema importante, por lo que decidió guardárselo por el momento.

—Claro, lo que digas y avanza que el semáforo esta en verde.

—Sabes, pensé que eras más cándida pero veo que eres todo lo contrario.

—Lo siento—sonrió—, es simplemente que este accidente ha alterado mi rutina y estoy un poco irritada.

—Está bien, seré más comprensivo— no obtuvo respuesta, se generó el silencio en ambos. Por lo general a Shaoran no le molestaba, al contrario apreciaba los momentos en los que existía, pero en este caso era distinto.

¿Pero porque quiero hablar?

—No te importa que cambie de estación ¿cierto? —movió el botón giratorio hasta encontrar alguna melodía que le llamara la atención, encontró una canción que le gustaba mucho y le subió un poco.

Observó a su acompañante, el perfil era contorneado por la luz del Sol, su cabeza recostada en la ventana mirando a lo lejos en sus pensamientos mientras con sus dedos en el reposabrazos tamborileaba los dedos al compás de Last Carnival. Una de las pocas canciones que Shaoran escuchaba una y otra vez para tranquilizarse, no entendía que lo orillaba a realizar aquellas llamadas de atención hacia esta chica, no era alguien esencial en su vida y no tenía nada que ver con sus planes por lo que esa extraña sensación de tener que… ¿molestarla? Sí, molestarla, era cada vez más potente. No es porque, si ahora se pone a analizar, ella lo haya usado como tapadera para que sus amigas no supieran de su relación ilícita, para que él se entrometiera en su vida. Pero, ¿qué las mujeres no se contaban todo entre ellas? ¿Por qué lo mantenía con tanto secreto?

Aparentaba ser una de esas inocentes que creen en el "Felices por siempre", porque cómo interpretar el que te guste un maestro, eso es tan común en los mangas, libros y películas que muchas desean vivir lo que ven ahí. Pero eso atrae muchos problemas, eso en el punto de vista de Shaoran Li. Y, quien no quisiera decir que se follaba al profesor.

¿Acaso ella…? No, parece tan… virginal que dudo que eso suceda, aunque… si sucediera seria como… ¿en una película porno o a lo "Lolita"?

—¿Estas bien? —preguntó Sakura porque él negaba con la cabeza y empezó a reírse.

Definitivamente a lo "Lolita".

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Su risa es linda.

No podía ser que sus pensamientos la orillaran a creer que ese "chico" de risa ronca y franca, como burlándose de los idiotas del tráfico, le hiciera olvidar que estaba haciendo ahí, el porque se dejó convencer y subir a la carroza de Jack el destripador. Pero no tenía fuerzas para esperar un taxi y dejarse acobijar por soledad. Aunque podía asegurarse que estaba con un loco con buen gusto musical, solo esperaba que no fuera como una historia de Katzenbach.

Por fin, después de unos minutos habían llegado a su edificio. Él se sorprendió claramente por la soberbia y el toque envejecido el lugar, esperaba una casa blanca con marcos azules.

Sakura cumpliendo su objetivo de bajar el automóvil sin algún percance ahora se encontraba con el dilema de andar a pasos cortos hacia el ascensor. Solo esperaba que la gravedad no la traicionara durante su transcurso.

—Te ayudo— eso la tomó por sorpresa, puede que padeciera el síndrome de casi hombre necesitado de atención por ser millonario, pero la caballerosidad no era una de las cualidades que pudieras esperar de Shaoran Li. A lo menos, no de la definición que ella tenía el lobo con piel de cordero, porque podía ser la chica menos perspicaz el mundo pero no era tonta y ella sabía cuándo alguien llegaba a fingir tanto tiempo ignorancia.

Y él era la clara definición de las mil caras de una persona, siempre atento y serio para los medios de comunicación pareciendo el hijo que un gobernador debía de tener.

—No te preocupes, yo estoy…

—No te pregunte—eso la hizo reafirmar sus sospechas de la poca caballerosidad que este individuo tenía, después se vio elevada del suelo porque él la alzo de la cintura y agarro sus piernas acunándola como una paquete entre sus brazos.

—¡Oye!

—Solamente nos alentaras con tu paso de tortuga, muchas quisieran estar en tu lugar, — camino con un poco de dificultad.

Sí, hacia ejercicio, levantaba pesas y corría 5 veces a la semana todas las noches. Pero eso no era suficiente como para no sentir el peso de otra persona, no es que Sakura Kinomoto fuera una morsa, sin embargo al parecer su engañosa complexión le hizo saber que se alimentaba bien, o eso creía.

—Tienes razón, es mejor esto, siempre quise un esclavo.

¡Qué rayos acabo de decir!

Eso detuvo su paso y negó con la cabeza para seguir con su camino.

—No pensé que fueras de esas chicas pero podría portarme tan mal que me someteré a ti.

¿Acaso estamos coqueteando?

Pensaron ambos incrédulos a lo que sus bocas decían.

Sakura aceptó que estar cerca de él nublaba su raciocinio de cierta forma nada agradable, la hacía decir cosas que evitaba considerablemente de expresar. Pero su sarcasmo la descolocaba sin saber cómo corresponder. Se consideraba una mujer completamente razonable como para estar hablando de temas como esos.

Shaoran solamente se encogió mentalmente ignorando el hecho de que era la primera persona del sexo femenino con la que entabla una "conversación". Sí, lo que hacían, para él, era una.

Ella decidió permanecer lo más callada posible durante el traslado a su departamento.

Y lo hubiera logrado si su adorable compañero no hubiera abierto su boca al entrar.

—Acogedor, un poco sucio pero tiene… personalidad—dijo mientras la dejaba en el suelo de madera del departamento—¿Y dónde está tu familia? —preguntó mientras trataba de vislumbrar alguna persona.

Lo único que veía era una amplia sala de estar con un librero repleto de libros ordenados por colores, había de todos los tamaños, una mesa en la pared con una gran televisión de plasma con una gran cantidad de cajas de CD's que la rodeaban y otros tantos apilados en la alfombra cerca de la mesita de centro rodeada por una sala redonda que se veía acogedora d un color beige, y de fondo grandes ventanales con cortinas blancas que caían con gracia al suelo.

Era, extrañamente, un desorden perfectamente organizado, con colores cálidos. En conclusión un contraste interesante que no imagino encontrar.

—Por aquí— dijo señalando la cocina, que se separaba de la sala por un desayunador de granito claro, en donde se veía una cocina integral de madera naranja.

—¿Quieres un poco de agua? —cojeó hasta el lavaplatos, que era una montaña enorme de trastos sucios, y lavo dos tasas en forma de cabeza de oso.

Para ser una "chica de familia" no eran muy ordenados, y Shaoran Li era el obseso de la Limpieza.

—Eh… si claro, no me contestaste. ¿Dónde está tu familia?

Sakura se dirigió al refrigerador y saco una jarra morada con agua, se acercó al desayunador y comenzó a servirla en las tazas.

—Lamento no ofrecerte otra cosa pero no soy aficionada al refresco, soy más de jugos azucarados, y… vivo sola—bebió de un trago su taza mientras que su invitado/intruso la observo, como solo él podía.

Qué ironía, el primer hombre en mi departamento que no es de mi familia y es él.

—¿Vives sola? Siempre te imagine con la casa perfecta en los suburbios pero veo que me he equivocado contigo, eres una caja llena de sorpresas.

—No todos somos Li Shaoran, como para disfrutar de una genial familia todo el tiempo.

Él solo sonrió con sorna.

—Bueno, iré a cambiarme para poder comenzar con el trabajo— sonrió dándose la vuelta para ir hacia el pasillo directo a su habitación.

—Lo sé todo.

Lo dejo salir, estaba hartándose de fingir amabilidad, además era algo que necesitaba decir porque cada vez que la veía quería borrar esa falsa sonrisa de su rostro.

—¿De qué hablas? Solo voy a cambiarme para poder comenzar a estudiar.

—Lo de la cafetería...

Ella se sonrojó, como le explicaba.

—Sobre eso, fue solo... —se tocó el cabello con nerviosismo

—Sé que es mentira.

Su entrecejo se convirtió en millones de líneas de expresión que exponían su desconcierto.

—Iré a cambiarme y después me dices lo que según tú sabes—re inicio su camino pero él la detuvo haciéndole girar de la muñeca, ella se quejó por su pierna, quizá no fuera algo grave pero era reciente y el raspón ardía con la banda desinfectante que la protegía.

—Se todo, ya no finjas conmigo.

—¿De qué hablas? Estas actuando extraño Li

Por eso dicen nunca digas lo que deseas, Katzenbach al parecer es más efectivo que María Sangrienta.

Se acercó a su mejilla y susurro a sus oídos.

—Se lo del profesor y tú.

No había otra de describir la reacción de Sakura que la de una muñeca de porcelana a punto de caerse de la estantería.

No podía ser.

—No sé de qué hablas—el sonrojo y la dulzura fingida en sus ojos había desaparecido.

—Eso solo me confirma de la falsedad que proyectas, en realidad a mí no me interesa pero buena forma de libraste de una materia, me pregunto cuántos más convencerás así—un ruido sordo, el que solo una palma chocando con una mejilla puede ocasionar. La furia se traspasa a esa parte específica del cuerpo para expandirse y liberarse en la otra persona dejando un sonrojo, que si fue lo suficientemente efectivo deja un moretón.

Él solo sonrió y la acercó.

—¿Qué quieres de mí? Uno no amenaza sin querer algo a cambio—lo miró con rudeza.

—No querida, aquí las cosas se harán cuando yo las pida. Así que deja de fingir conmigo, eso de la chica buena no va aquí.

—Vete de mi casa.

Él siguió con su sonrisa, se alejó de ella y dirigió sus pasos a la puerta, dejando a una desconcertada Sakura en medio de la sala.

Todo valió mierda.

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Se recostó en el frío aluminio, necesitaba respirar.

Gruñó y golpeó la puerta dejando sus nudillos como evidencia.

Era un idiota.

No debió haberle dicho eso, pero tenía que formar parte de sus planes, en algún momento ella sería útil. Ahora tendría que hallar la forma de que todo encajase. Él era vil, era el que necesitaba venganza de todos. De todo.

Ya encontraría la forma. Porque todo lo que ha hecho desde hace 3 años tendría frutos. No importaba a quien se llevara de encuentro.

Se estaba volviendo loco, su razón se había lanzado de un precipicio y jamás regresaría. Sabía con certeza que una vez teniéndola con él estaba cruzando la línea, convirtiéndose en lo que su padre era; la persona que mueve los hilos, el encargado de enredarlos como cortarlos sin un sonido previo, sin aviso y con total certeza, para que hicieran lo que él quisiese.

Y eso es lo que era: el monstruo del que tanto escapaba.

Lo que no sabía era que se toparía con el peor de lo males durante el camino.

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Treinta minutos.

Puede ser tan poco tiempo para alguien, pero para Hien Li era la peor de las vergüenzas posibles, considerando que su hijo menor llevaba ese tiempo de retraso.

Posó su vista en su reloj de pulsera, un modelo reciente que su nueva amante le regalo. Después miró a su actual esposa, sonriente platicando con la esposa de Gopkó, se veía tan serena y agradable en comparación al esposo, Petró Gopkó era un gran hombre de negocios en todo el mundo.

Enseguida estaba el primogénito Li, sus dos hijos eran idénticos, a excepción de que uno tenía el cabello negro como su madre. Siempre lo seguía en todas sus transacciones, solo por su desafortunado gusto en relaciones es en el aspecto que fallaba.

Entonces las puertas del privado se abrieron, mostrando a su hijo con la ropa que le había escogido. Un traje a medida de una reconocida marca color marrón oscuro, no llevaba la corbata pero la camisa verde limón tan siquiera estaba arreglada.

Los ojos cafés con toques dorados, tan parecidos a los de su fallecido hermano, observaron con extrañeza los integrantes de la mesa, pero eso era lo de menos, lo importante era lo que iba a suceder durante la cena.

—Les presento a mi hijo, Shaoran Li—le rodeo los hombros con el brazo izquierdo, algo que sobresalto a Shaoran.

Su padre, solo lo había tocado para reprenderlo, la última vez había sido en el funeral de su madre, y todavía sentía la humillación de sentirse tan pequeño e inútil. Se alejó de él de inmediato, una acidez comenzó a subir por su esófago, le daba asco solo oler su colonia Armani, todo lo que lo rodeaba le carcomía por dentro, era el peor odio que se podía llegar a sentir.

Pero ahí estaba, en frente de personas desconocidas con la ropa que habían escogido para él, solo para mantener las apariencias, Kinomoto se quedaba corta con lo que él representaba.

—Buenas noches—se sentó en seguida de su hermano preguntándole con la mirada quienes eran esas personas.

Hien hizo un ademan con la mano para que sirvieran champagne en las copas de cada uno.

—Quisiera que brindemos por nuestra futura unión Petró, pero hablando de eso ¿Dónde está tu hija?

El menor de los Li le comenzó a dar un escozor en la nuca. Esto no sonaba nada bien.

—Ah, la joven está en el tocador, ya sabes cómo son las mujeres—se rió con su tono fuerte, era como si un general diera ordenes, su aspecto era atemorizante, grande y corpulento de cabellos oscuros, lo contrario con su esposa una hermosa mujer de cabellera rubia que destilaba elegancia y delicadeza.

—Le va a encantar conocer a su prometido, es bien parecido como su padre—sonrió la mujer de labios escarlata mientras limpiaba las comisuras de sus labios.

Todos rieron artificialmente.

—¿Y quién es el prometido? —pregunto Shaoran bebiendo su copa.

—Que gracioso eres joven, creo que tu hijo es muy despistado.

—Lo sé, es la universidad, Shaoran podemos hablar fuera.

Se levantó y Shaoran lo siguió al pasillo.

—Es la última vez que llegas tarde—la expresión afable de hace unos minutos se convirtió en el hombre que tanto conocía: una máscara de frialdad. Al menos eso si lo soportaba.

—Tuve unos trabajos que realizar.

—Claro, por eso te presentas con la mejilla amoratada, eres un inepto, ni pelear puedes hacer bien.

Su hijo solo recordó vagamente lo de su mejilla, se había olvidado por completo. El dolor ya pasaba desapercibido para él, era tan banal.

—Esta cena es en honor de tu compromiso con la hija de Gopkó y llegas tarde.

La respiración se fue, era como si no existiera el aire en esos momentos.

Podía soportar cualquier cosa, golpes, gritos, frivolidad. Pero que decidieran por él, era lo peor, se sentía un esclavo de por vida, no había escapatoria cuando Hien Li tenía algo en mente.

—Porque no se me consulto eso antes.

—No tengo porque decirte nada, eres un Li, tienes obligaciones a mi pesar. Preferiría que tu hermano hubiera tomado a esa chica pero él ya tiene una esposa.

Recordaba a Lilou, la pobre chica siempre estaba de viaje, después de su casamiento hace un año no habían podido concebir el nieto que tanto deseaba su padre. Lilou Chollet, era la mejor amiga de Tsubasa, la conoció cuando estudio en París, era la única que saltaba en contra de su padre y la respetaba por eso; pero la relación de ella y su hermano era muy liberal. Por un lado ella en sus viajes de negocios publicitarios y él siempre en Japón, muy pocas veces se les veía juntos pero tenían una peculiar química, se leían las mentes con una mirada.

—No haré lo que tú quieras.

—Claro que sí, siempre lo harás.

—Soy tu hijo, no tu propiedad, puedo hacer lo quiera y no me casare.

Hien se acercó amenazante:

—Mi palabra es la última, Shaoran, si no lo haces juro que te arrepentirás el resto de tu vida.

Shaoran no alejó su mirada. Sonrió con gusto.

—Estas tan equivocado, padre, ya no soy un niño, no te temo.

Se fue de ahí, enojado y con la sangre hirviendo queriendo brotar como un volcán. Salió a la terraza a tomar aire, golpeó el barandal y sacó un cigarrillo.

—Oye, cálmate que luego nos cobraran el lugar.

Giró a la esquina donde estaba sentada una joven de larga cabellera negra con un vestido blanco.

—¿Quién eres tú?

—¿Dónde quedo la hospitalidad de los japoneses? —sonrió mordiendo su labio inferior.

El joven castaño la ignoró y se desordeno el cabello engominado, odiaba su cabello corto, desde que tenía memoria lo quería largo. Tenía algo con llevarle la contraria a su padre por lo que dejaría que creciera.

Dios, sueno como un chiquillo encaprichado.

—Oh, mira que sonríes.

—¿Qué quieres? —preguntó cuándo se posicionó a su lado derecho, ella se atrevió a quitarle el cigarrillo mientras se encogía de hombros.

—Lo mismo que tú, estar sola y olvidarme de la idiotez que hacen mis padres, uff son mejor los mentolados—hizo aros de humo, Shaoran quedó hipnotizado por el largo de su cabello, caía con suavidad por su espalda desnuda aunque no se comparaba con el avellana con destellos rubios de…

Ay no, ahora pienso en su maldito y horrible cabello.

—Wo, mira que estas desesperado por tus gruñidos, Shaoran—apagó el cigarro con el barandal y lo tiró por su hombro hacia la calle.

—¿Cómo sabes mi nombre?

—Soy Meiling Gopkó y lamentablemente estamos comprometidos sin que nosotros queramos—alcanzó su mano y la estrechó con fuerza, entonces le lanzó un guiño coqueto—, hago bien mi trabajo de investigación.

—Eres…

—Soy excepcional y hermosa, lo sé, pero creo que tú y yo nos llevaremos bien, me gustas Shaoran.

—Yo…

—Veo que eres de pocas palabras, no te preocupes yo hablare por ambos, mira que mis padres creen que quiero casarme pero yo ya tengo al amor de mi vida, no te preocupes que me gustes no signifique que lo dejare, en realidad a mi papá no le gusta, por eso estoy aquí, mira que dije lo de que me gustas porque en realidad creo que seremos buenos amigos. Sin duda debemos de hacer algo para cancelar esta falacia que…

Hablaba tan rápido que solo alcanzo a entender amor, amigos y falacia. Era una chica muy bonita no lo negaba, piel blanca y cabello oscuro que hacia resaltar sus ojos castaños rojizos, pero se veía que era el tipo de chica parlanchina que podía llegar a hartarlo.

—Mira, para de hablar yo creo que debo irme.

—Lo siento, suelo hablar mucho, pero seremos mejores amigos, eso sin duda, te llamaré, ciao prometido—salió a paso apresurado dejándolo mudo—, ah, no te preocupes les inventare algo mientras huyes, si es que no me escapo yo primero.

Y tomando su palabra huyó, tenía que buscar un lugar seguro después de pasar por sus pertenencias a la casa de su padre.

Y ya sabía a donde ir.

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Hola!

Primero, espero que estén muy bien, yo tengo que estudiar parece que los exámenes están ligados uno tras otro, otro...(...). Pero bueno, uno quería estudiar la universidad y ser alguien en la vida, que aunque no tenga trabajo aun e.e puedo ser libre (la verdad no, soy una persona muy atareada)

Segundo, sé que me tarde así demasiado, pero espero haya valido la pena. Les contare que es difícil porque escribo y dejo notas de escenas por donde sea y después se me olvida (tanto la escena como el papel), así que ahora lo hago en mi ipod y lo paso al correo, porque mi laptop murió después de 7 años de feliz relación (aun sigo llorando su perdida).

Haré unas aclaraciones de ciertas cosas que mencione en este cap:

1. Espero haber mejorado en la ortografía, eso de estudiar otro idioma no funciona para mejorar.

2. Me referí a Lolita, el libro (y 2 películas) de Vladimir Nabokov, ya saben la historia del hombre que se enamora de la chica/niña... en fin, y lo de Katzenbach porque sus libros me dejan un poco traumada, como Mr. King y sus libros de terror *.*

3. Mmmm... no se me ocurre algo inteligente en este momento, porque mi cerebro trata de procesar que tengo examen de Derecho (wajuu, véase mi animo -.-), es curioso porque en este fic Sakura y Shaoran estudian eso y a mi no me va, o sea si lo entiendo pero eso de sacar palabras que en realidad a lo mejor ni existen! en fin, dejemos eso para después, mejor los hubiera puesto a que estudiaran economía de eso si sé, pero no!siempre descubriendo cosas que no.

Creo que siempre me desvió del tema, así que dejen su review hermoso que me ayuda, así sé si les gusta, si les aborrece, si esta confuso, algo saldrá de ahí :P. Y si es que leen mis comentarios, los debo de aburrir con mis notas hahahahaha.

Las preguntas: Ahora... ¿a donde huirá Shaoran? ¿cómo chantajeara a Sakura? ¿Cuando sera la boda de Meiling con Shaoran? (ok, esa ultima espero que no se cumpla)

Aquí les dejo las contestaciones de sus hermosos reviews.

sofitkm: Hola! Si, Shaoran es un maldito, pero tiene problemas solo necesita amor (ok, en realidad que alguien lo ponga en su lugar al muchacho!). Pronto Sakura y Yukito tendrán sus problemas no te preocupes ya tengo algo planeado para ellos :P, Tomoyo y Eriol, faltan capítulos para que aparezcan en forma no virtual. La vida de Sakura... bueno creo que esa tardara un poco, es una chica tan difícil de que diga las cosas que tomara su tiempo.

Estefania: Que gusto que te encante la historia! Eso me alegra :D, pues ahora espero subir cada fin de semana ese era el propósito pero se juntaron varias cosas que hicieron imposible así que espero ya estar actualizando regularmente. Saluditos!

Bueno, nos leemos pronto y espero que sea antes de que el invierno este cerca... ok, debo dejar de obsesionarme con Juego de tronos :P.