21.6 Metamorfosis
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Maldito.
No había otra forma de definirlo, por lo general mantenía el respeto hacia las personas, pero su némesis era un completo hijo del demonio, lo cual no estaba muy lejos de la realidad. La sangre le hervía, quería arreglarse y salir para hacer lo que hacía en situaciones de estrés: ir a bailar. Pero con su estúpida rodilla lastimada no soportaría mucho estar con gente desconocida. Decidió gritar y que la tacharan de loca.
Se dirigió al estero y coloco un CD al azar, para así bailar como quisiera… y pudiera.
Lo más afortunado era que sonó Heads Will Roll de los yeah yeah yeahs. Y literalmente haría rodar la cabeza de Shaoran Li, nunca había pensado que una persona pudiera ser tan engreída.
En realidad, lo que no soportaba de él era que pudiera ver más allá, que supiera su secreto, o mejor dicho, su relación poco profesional con su profesor que no concordaba con la actitud que proyectaba. Además, que quisiera aprovecharse de ese suceso era incomprensible. Y la perturbaba porque siempre tenía las cosas controladas, no necesitaba más fugas de las que ya existían en su vida.
Pero si quería conocer a la verdadera Sakura, la obtendría.
Adiós, a la chica comprensiva para Li.
Y con ese pensamiento, escuchó la puerta de su departamento ser tocada.
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Por fin había decidido abandonar aquel lugar que decía llamarse hogar, después de que su padre hubiera decidido su futuro lo había sacado de sus casillas, no aguantaría más eso.
Entró al departamento con cautela, dejando sus pertenencias en el lado izquierdo de la puerta, se dirigió a la sala para encender las luces del departamento, había ido al único lugar en el que podía sentirse seguro; el departamento de su hermano.
Como tenía una copia de las llaves, por cualquier percance, entro con una gran facilidad. Observó el lugar decorado en colores neutros, blanc et noir solía decir Lilou para describir el ambiente de su hogar. Estaba contento de que su hermano hubiera encontrado una mujer que lo apoyara en todo, aunque constantemente estuvieran alejados por los viajes laborales de ella, siempre tenían una química impresionante.
Decidió sentarse en el sillón para ver un poco de televisión, algo que rara vez hacia porque poco tiempo tenia para darse el lujo del ocio, y aprovechando que su hermano no estaba podría darse libertades.
Pero justo estaba en agarrar el control remoto de la mesa de centro, cuando el ruido de algo caer lo distrajo. Ocasionando un sentimiento de alerta, trato de seguir de donde había provenido el ruido, sigilosamente se dirigió a la biblioteca al fondo del departamento, no sin antes agarrar un adorno punzocortante que se encontraba en el pasillo; pudiera ser algún ladrón y el no estaría en desventaja.
Algo dentro de él le daba señales de duda al girar el pomo de la puerta, como si estuviera a punto de abrir la Caja de Pandora, apretó con más fuerza el objeto en su mano izquierda y abrió la puerta.
—¡Que mierda!
Sus ojos perplejos capturaron los de una mirada idéntica a la suya, pero en ellos se reflejaba el temor.
Vivo en una familia de completos mentirosos.
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—Buenas noches, señorita Kinomoto, se me ha olvidado decirle que le dejaron este paquete.
El Señor Ohono, era el intendente del edificio, al ser de una edad avanzada se llegaba a pensar que no tenía boca por la prominente barba que dominaba por apoderarse de su rostro mientras que una calva brillante saludaba y enternecía a los residentes.
—Oh, gracias Señor Ohono, muchas gracias y que tenga linda noche—agradeció Sakura recibiendo una caja de cartón de apreciables dimensiones.
Al cerrar la puerta y ver el remitente sonrió con añoranza, venía directo de Tokyo, al parecer su hermano tenía un sexto sentido que sabía cuándo enviarle entretenimiento para despejar su mente.
Por lo regular, Touya, acostumbraba enviarle nueva mercancía de su agencia de entretenimiento, y al ser el Director del departamento de calidad siempre tomaba a su hermana como conejillo de indias en la próxima gama de videojuegos, series o películas que llegarían al mercado.
Emocionada abrió el empaque, estaba lleno de goma espuma que parecían Cheetos de queso, se topó con una pequeña tarjeta con su nombre:
"Monstruo, para que veas que siempre fuiste
una pesada."
Agh… hermano. Elevó los ojos al cielo porque su hermano creía que aun la seguía molestando con su cariñoso apodo, pero solo la hacía reír.
Buscó dentro de la caja y saco unos cuantos libros de álbumes de fotos y una caja que al parecer contenía varios CD's con el título escrito de "Familia".
Curiosa decidió colocarlos en el reproductor.
Pero ni estando sentada en la alfombra la sostendrían para los recuerdos que se iban a desenredar viendo imágenes de cuando era una pequeña en brazos de Fujitaka, su padre, junto con su mamá en un día de campo. Esa felicidad plasmada la llenaba de un calor en el corazón que hacía tiempo no sentía. Hasta que una mujer de cabellera roja apareció, junto con su hija un año menor que Sakura, presiono el botón de pausa mientras encerraba sus manos en puños.
Todos engañan, querida niña, que pensaras que tu padre era exclusivo es una falsedad más grande que la existencia del hada de los dientes.
Esas palabras aún seguían dando vueltas en su cabeza, porque ella tuvo la razón, todos engañan.
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Y eso mismo pensó Shaoran, al tratar de salir del shock mental en el que quedó al ver a su hermano engañando a su mujer.
—Shaoran, ¿Qué haces aquí? —preguntó apartándose de la persona que le daba la espalda al susodicho.
—Yo… yo…—siendo el más joven en esa habitación no sabía cómo controlar sus pensamientos y emociones.
Por un momento en su vida, hubiera deseado no haber entrado en esa habitación y quedarse con la perfecta actuación de su hermano al "esposo perfecto". Simplemente no podría confiar en nadie.
—Creo que mejor me voy, Tsubasa, tienes cosas de que hablar con tu hermano. Te llamaré—dio un afectuoso apretón de apoyo al hombro de Tsubasa.
Salió con la espalda recta mientras se acomodaba la corbata.
—Escúchale, por favor—le dijo a Shaoran con su voz pausada, a lo que él ignoro por completo.
El choque de la puerta al cerrar fue lo único que dejo el aparente "amigo" de Tsubasa.
Shaoran se sentía traicionado y asqueado, por el hecho de que su hermano no hubiera tenido la confianza de contarle su situación, lo hubiera llegado a entender, o eso creía si le hubiera dado la oportunidad.
—Shaoran…
—No te preocupes, no… no te preocupes—susurró retrocediendo para encontrar la salida y huir de ahí.
—No es lo que parece, déjame…
—NO, ni lo intentes Tsubasa, sabes que, no quiero saber nada, ni necesito saber, solo tengo que irme y no sabrás de mí.
Tsubasa se acercó y lo sostuvo de los hombros con fuerza.
—Mírame, Shaoran, te ordeno que me mires—le dijo con un temblor leve en su voz, él solo aspiraba con estruendo y con la cabeza gacha—, mírame para que así pueda explicarte que…
—Que eres un maldito indeciso sexual que juega con el cariño que le tiene su esposa, no gracias—lava ardiendo era lo que centelleaba en los ojos de Shaoran, eso aflojo el agarre de su hermano—, ahora entiendo porque eres "la puta" de papá.
Un ruido de huesos tronar fue lo que hizo caer a Shaoran. Recordándole una situación parecida unos años atrás. Solo que en ese momento no lo merecía.
—Shaoran, yo… no quise… déjame.
—Déjame—agarró su nariz adolorida y observo sus dedos con sangre, pero era menor el dolor físico que la desazón que sentía.
Se levantó a trompicones y salió de ahí, con su hermano detrás de sus talones.
—Vi muy apresurado a Koi… ¿qué demonios te pasó?
Una desconcertada Lilou se paró en el lobby de la entrada observando al menor de los Li con el rostro sangrante, y a su esposo persiguiéndolo detrás.
Fue entonces cuando observo la angustia de Tsubasa y la inquietud de Shaoran que comprendió lo que sucedía, por eso decían que los secretos es mejor que sean de uno a que sean de tres.
—Lo sabes, ¿cierto? —miró fijamente a Shaoran con los brazos cruzados, a lo que él la observó con duda.
Lilou, una hermosa mujer de estatura media con el cabello rubio en un corte asimétrico y corto, suspiró como si el peso del mundo hubiera sido liberado de sus hombros. Se dirigió a la cocina que se encontraba a unos pasos de la sala y mojo un trapo con agua del grifo, para después acercarse a Shaoran y guiarlo al banco acolchado blanco que se encontraba más cerca.
—Ahora, te limpiare la sangre porque no quiero que manches mi casa—paso la toalla con delicadeza hasta que hizo presión alcanzando la mano de Shaoran para que la sostuviera—, presiona sin quejarte con la cabeza boca abajo, y tu—señaló a Tsubasa—; ponte algo en esa mano.
—Pero porque tú no me limpias como a él—frunció el ceño.
—Porque fuera lo que haya dicho es tu hermano y tú tienes la culpa—sonrió con calidez pero su mirada decía "te arrepentirás".
Gruñendo, desapareció para dirigirse al baño.
La hermosa esposa se contoneo hacia la copa de vino que estaba en la cocina y se la bebió de un trago. Suspiró tres veces mientras observaba a Shaoran y analizaba la situación.
Regresó a la sala de estar y se arrodilló para quedar a la altura de su cuñado. Colocó sus manos en sus rodillas y dijo:
—Sé que el contacto no es común para ti, pero es mi forma de reconfortarte—sus labios temblaron levemente sin saber cómo comenzar algo que no sabía explicarse ni ella misma:
—Cuando conocí a tu hermano, él viajaba con Koichi para descubrir el mundo y ser libres. Yo me los tope en un café, tu hermano me enredo con esa mirada tan característica de tu familia; sabía que me metía a la cueva del lobo porque a lo mejor jamás lo volvería a ver, pero me arriesgue a ser la guía de turistas. Conforme los días fueron pasando me di cuenta que entre tu hermano y Koichi había una unión muy especial, según eran mejores amigos desde siempre, pero había algo más en su relación que la hacía llegar a algo más que amistad.
"Trate de ignorar ese detalle, seguía queriendo enredarme con tu hermano. Y como mis padres eran muy estrictos, decidí aventurarme con ellos, Tsubasa me acepto, es un hombre muy cándido cuando deja que los demás lo conozcan. Poco a poco, conocí su historia, sobre su familia, tu mamá… Por lo que entendí que Koichi había sido su único apoyo. Él, me trataba bien, pero me miraba con recelo como si le estuviera quitando su pequeño pedazo de carbón que estaba puliendo para convertirlo en un diamante.
"Un día, bueno, una noche, habíamos bebido demasiado. Regresábamos de una discoteca, un gran ambiente. Pero esa noche una cosa llevo a la otra y… tu hermano, Koichi y yo compartimos algo más que unas copas. Ahí fue, cuando me di cuenta que Koichi amaba a Tsubasa. Mi corazón se había roto en ese instante porque supe que yo lo amaba de igual manera, pero no sabía lo que él sentía por mí.
"Entonces, tu papá contacto a Tsubasa, lo puso tenso porque lo quería casar. Como lo que quiere hacer contigo. Tsubasa, es un alma que necesita apoyo, no presiones. Hien se había enterado que tu hermano tenía una relación con Koichi, siempre los tiene vigilados, porque quien querría ser padre de un homosexual.
"Por el amor que le tengo a tu hermano, le dije que se casara conmigo, sin importarme que amara más a Koichi que a mí. Tal era mi locura por él que no importaba en qué términos lo tuviera. Pero sabes que me dijo tu hermano:
Nunca haría algo como casarme con alguien a quien no amo, por lo que… acepto Lilou.
"Cuando llegamos aquí la primera vez como pareja, Tsubasa le advirtió a tu papá que se casaría solo y únicamente conmigo con la condición de… bueno eso es algo que, no me corresponde decirte pero, sí te diré que tu hermano es alguien muy valiente que está luchando por tener su felicidad.
"Y no pienses que soy una mártir, porque durante los preparativos de la boda, Koichi fue mi soporte mientras Hien nos robaba a Tsubasa; y aprendimos a querernos por el bien de tu hermano. Koichi y yo nos entendemos muy bien, somos seres muy parecidos y he llegado a amarlo, a quererlo como parte de esta relación. Porque sin Koichi, no tuviera a Tsubasa. Hay cosas que yo no puedo reparar en tu hermano. La culpa que siente por la muerte de tu mamá, es tan grande, que solo Koichi tiene la capacidad de repararlo porque es el único recuerdo que lo ata a ella.
Las lágrimas recorrían el rostro de Lilou, un dolor que arrasaba con su fortaleza, una impotencia del amor que sentía.
Shaoran, la abrazo, dejó que llorara en sus brazos. Sintiendo un nudo en su garganta tan grueso que no sabía si seguiría respirando.
Alzó la vista y miró a su hermano, recargado en la pared que daba a las habitaciones, ambos se disculparon visualmente mientras el dolor del recuerdo de la muerte de su madre se reflejaba en sus rostros.
Si Shaoran se sentía devastado, su hermano estaba muerto. Pensando que si no hubiera tardado para esconder a su hermano menor en el bosque, hubiera llegado a tiempo para salvar a su madre de la muerte.
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—Señor Li… señor Li
Hubo un murmuro a lo lejos, no reconocía esa voz, en realidad en su cabeza era como un remolino de colores con Nirvana de fondo.
—Señor Li—de un salto se levantó, observó a su alrededor y vio a su profesor con cara malhumorada, a sus compañeros de clase mirándolo de reojo a punto de reírse de él.
—Yo… lo siento profesor no he dormido bien y…
—Por favor, que sea la última vez que sucede esto.
El profesor giró a proseguir con su clase. Mientras él se acomodó en su asiento tratando de no quedarse dormido.
Se sentía tan somnoliento, vivir en la casa de su hermano fue la peor decisión que pudo haber tomado. Él y su esposa, y el otro él, eran muy ruidosos en las noches con sus pláticas y otras cosas.
Ya estaba acostumbrándose a la vida cotidiana de Tsubasa, una semana no pasa en vano, pero su vida se ha vuelto demasiado agitada últimamente. Bueno, para que mentir si lo único que ha hecho es cambiar de canales y leer los informes del caso de su madre.
La organización de su padre era tan estructurada que daba miedo el simple hecho de que existiera algo así, los fraudes y tratos que realizaba con gente de alta y baja posición para ser quien era, la muerte de su madre envuelta en un misterioso "accidente" si es que así se le puede denominar al ser asesinada a mano armada por un "ladrón".
Pero primero tenía que destruir la organización 894, y tenía los datos del director general de la empresa: Amamiya Masaki. En el reporte se decía que había comenzado como contador y fue ascendiendo por su confianza y responsabilidad.
Tendría que averiguar los puntos débiles que tuviera el viejo y aprovecharse de eso. También, agregaban que su madre había sido un simple intercambio entre naciones, una pieza en el tablero para una mayor estrategia, pero cuando ya no era útil se había deshecho de ella.
Pero, primero tendría que buscar un lugar para vivir…
—Aquí tienes mi parte del trabajo—un montón de papeles cayeron en su escritorio, giro para verificar donde estaban sus compañeros pero no había nadie, se había distraído demasiado en sus pensamientos, pero tenía a una Sakura Kinomoto mirándolo seriamente—: más vale que termines tu parte.
Se dio la vuelta y se dirigió a la salida.
Por reflejo la siguió por los pasillos mientras la llamaba, pero ella no se inmutaba en hacerle caso, era evidente su ignorancia hacia él. Pero hacia una semana que ella escapaba literalmente de estar cerca de él.
—Espera—la jaló del brazo y ella se retorció.
—¿Qué quieres, Li? —lo retó con la mirada.
—Necesitamos hablar.
Una risa cínica comenzó a resurgir de la delicada boca de Sakura.
—¿Hablar? No, lo siento pero tú das amenazas, no creo que hablar este en tu vocabulario, en realidad tampoco me interesa lo que quieras decir.
Con que sacando el cobre, ¿eh?
Pensó con sorna, era interesante el giro que estaba dando la situación, por fin no era toda sonrisa y amabilidad. Decidió caminar, o mejor dicho, empujarla de la mano para ir a otro lugar que no estuviera tan concurrido, como el almacén de música.
Entró y la jalo con él mientras aseguraba la puerta.
—Puedo gritar…
—Mira, querida, si no quieres que yo diga tu secretito mejor te ca…
—A decir verdad me vale un comino lo que vayas a chismorrear, no creo que alguien te crea, imagínate—acortó la distancia con los brazos cruzados—; yo, la inocente y aplicada estudiante con mi tutor académico, sería algo deshonroso e idiota de mi parte. Así, que si no te quitas de mi camino para salir—comenzó a picotear su hombro derecho cada vez que pronunciaba una palabra—, juro que te arrepentirás.
—Por fin comienzas a ser toda una tigresita, ¿no? Pero si no dejas de picotearme la que se arrepentirá será otra.
—¿A quién crees que le crean más sobre acoso estudiantil? ¿A mí o a ti?
Como no dejo de tocarlo, agarro ambos brazos y los coloco en su espalda sosteniéndola de las muñecas con sus manos.
—¿Qué haces suéltame? —se retorció para poder zafarse de su agarre.
—Mira, Kinomoto, yo no te agrado ni tu a mí, pero necesito que me escuches, quiero pedirte una.
—AHHHHHHHHHHH! ….
Maniobrando con sus manos para poder callarla con su palma, la pego a la pared mientras gruñía y se retorcía.
—Si no quieres que toda la escuela se entere de tu amorío, es mejor que me escuches claro, tengo una fotografía que podría circular por todo el plantel—Sakura se congelo en su lugar, eso arruinaría todo—; buena chica, ahora…— entonces una idea comenzó a surgir de su nebulosa mente.
Ella estaba sola.
No quería ser expulsada y él era el único que sabía sobre su romance, por lo que lo convertía en su gran ventaja.
Él quería un lugar donde vivir con tranquilidad.
Y entonces esa pieza que faltaba en su Tetris mental comenzó a encajar.
Ella era la respuesta a todos sus problemas.
Y su sonrisa hizo aparición en su rostro, una que hizo temblar la columna vertebral de Sakura Kinomoto.
—Sabes que… vamos a vivir juntos.
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OMG!
Por fin, he llegado a la parte más esperada (por mí, no sé si ustedes), ahora si romperemos con el cascaron de Sakura y saldrá esa guerrera que ya hacía falta, creo que ella y Shaoran son tan bipolares :P.
Ahora, creen que ella dejara que el haga con ella lo que quiere, es decir, -no lo que se figura en sus cabecillas- si no el que vivan juntos, ahora descubriremos más de Sakurita :3, y serán mis partes más divertidas de escribir jojojo (juntando mis manos como las mosquitas cuando están viendo su objetivo). Me acorde de la sonrisilla perversa que tiene Merlina cuando enciende el cerillo en el campamento o no recuerdo en que parte pero esa sonrisa, díganme si me entienden, pero el punto es que así me imagine la sonrisa de Shaoran, eso junto con la de James Dean/James Franco (ahhhh .).
Con respecto a lo de Tsubasa, bueno… yo no sé si haría algo así pero tenía que agregarlo porque es algo importante lo de su matrimonio.
Y les pido DISCULPAS, por no haber actualizado pero… si, yo y mis peros, no tenía computadora, tenía trabajos, comencé un nuevo cuatrimestre y es mi último año de Universidad. Así que si, eso es, además de FELIZ 2015! J. Esperemos a que termine esta historia para seguir con otras dos que tengo en mente que no serán igual a esta pero tendrán drama y romance. Y por ello les pondré el miércoles a más tardar el siguiente capítulo.
Gracias por sus reviews, follows y favoritos :3.
¡Hasta Pronto! Y que la fuerza los acompañe :P
