Disclaimer: todos los personajes son de Meyer la historia es de Vampire Angel94 yo solo la traduzco con su permiso.
Sorry por la demora, me fui de vacas la semana pasada y esta regrese con una infección de oído que pensé era un resfrío pero nope, me equivoque en mi auto diagnostico XD
Capitulo Treinta.
La esencia floral de la habitación hacia que mi nariz picara.
Hasta el momento, he estado despierta por los últimos tres minutes y cincuenta y dos segundos, mirando el pecho de Edward, subir y bajar. No sabía si él lo tenía permitido, pero cuando me desperté, lo hice con sus brazos alrededor de mí y mi cabeza acunada en su cuello. Sabía que era él de inmediato; todo lo que pude hacer fue apretarlo fuerte contra mí, rogando que los pasados dos días fueran solo un sueño, o que al menos, quedaran en el pasado.
Su aliento hacia cosquillas sobre la piel de mi cuello, podía sentir las caricias de sus labios en mi sensitiva piel. Me sentía reconfortada por su presencia, por su toque. El peso del cuerpo de Edward podía ser un poquito incomodo, pero no me podía sentir más cómoda de lo que estaba en este momento. Rocé su oreja con la punta de mis dedos, su cabello no estaba tan sedoso o tan suave como hace unos días atrás, está un poco grasoso, él obviamente no ha tomado un baño en días, eso me hace querer saber que hizo.
No sabía cuánto tiempo estaba acariciando sus cabellos, segundos, minutos, horas, todos ellos parecían lo mismo para mí. Todo lo que sabía era que mi estomago no se sentía tan vacio como un tanque de basura en el día de recolección, mi garganta no se sentía seca como un desierto, mi vejiga…solo digamos que no estaba tan llena como parecía haber estado hace unos momentos.
No me tomó mucho tiempo darme cuenta que estaba en un hospital. Solo tenía que oler la esencia de lo que parecía ser una tienda de flores para saber donde estaba, además del monitor cardiaco, el hecho de que estaba en una cama con cobijas y almohadas…y –el que aun esperaba fuera— mi amado prometido.
Sintiendo la humedad lentamente llenar mis ojos, no podía creer lo que hice…sé que había sido un poco irracional en ese momento, pero entonces, no sabía si había o no una amenaza sobre la vida de Edward. Lo amo demasiado, no podía soportar dejarlo morir, o al menos, escuchar posibles amenazas sobre su vida. Fue entonces cuando empecé a entrar en pánico.
Edward se despertó inmediatamente, me senté, aun con el peso extra, sabiendo que me podía hiperventilar en unos cuantos minutos, "¿Bella- Bella que anda mal?" Edward se asustó.
Yo imité su tono, "La bebe, ¿ella está bien?"
Él asintió, sujetando mi rostro con sus manos, "La bebé está bien Bella, la bebe está bien." Sujete sus manos a mi rostro, tratando lo mejor posible de mantener mi ritmo cardiaco a un paso seguro, para la seguridad de ambas, la de la bebe y la mía.
Cerré mis ojos y suspiré, "Oh, gracias a dios…"
Una lagrima cayó por mi cara, una lagrima de puro alivio. Las manos de Edward seguían en mis mejillas, pero si pulgar capturó mi lágrima y la limpió. Sentí su frente descansar en la mía, rogué silenciosamente que esto no fuera solo un sueño. Su nariz rozó la parte izquierda de la mía, aspiré cada onza de lo que quedaba de su loción de afeitar. Sin importar cuantas flores hubiera en el cuarto, sin importar que ellas fueran mis favoritas, o lo costosas que fueran, nada, y repito, nada puede ganarle al olor de Edward.
"¿Te sientes bien?" me preguntó en un susurro.
"Ahora sí… ¿Tú?"
Pude escuchar su sonrisa mientras hablaba, "solo podría decir lo mismo."
No hicimos nada después de esto, Edward solo nos acomodó, colocándose de un lado de la cama y poniendo mi pie sobre sus piernas, así los cables del monitor cardiaco o de suplemento de aire no se detendrían. Él colocó su mano en mi mejilla y una vez más me acunó a su pecho, sin hablar, solo apreciando el momento.
Mis ojos se mantenían cerrados mientras Edward tarareaba mi nana, acariciando mi cabello como lo hice con el suyo mientras él dormía. Por unos cuantos momentos, pensé que me había quedado dormida de nuevo, eso fue hasta que escuché pisadas que entraron a la habitación, y todos las voces que perturbaron la paz de nuestro ambiente.
"¿Si quiera tienes permitido estar allá arriba Edward?" escuché la voz de Rosalie, su burla era visible en su tono.
Él no dijo una sola palabra, como no podía ver su rostro con claridad, solo podía adivinar que él la estaba mirando mal. Emmett, se rió de algo que no pude ver, "Hermano, eres tan gay!"
"¡Emmett!" Jasper siseó, "¡Esto es un hospital!"
Giré mi cabeza para verlos a todos, podía ver a Emmett dándole a Jasper una mirada de '¿crees que eso me importa?' mientras demostraba su inmadurez. Los seguía mirando con ojos curiosos, aunque no dije nada. Alice, por otro lado, saltó en la habitación y envolvió su pequeño cuerpo sobre el mío, aunque yo seguía pegada a Edward.
"¡Bella! ¿Por qué no pediste ayuda? ¡Podíamos haberte ayudado!" Alice lloró en mi camiseta-bueno, vestido plástico.
Palmeé su espalda, incómodamente tratando de confortarla, todo lo que sabía era, que no estaba funcionando mucho… "Lo siento Alice…realmente no creí que hubieran otras alternativas en ese momento."
Esto hizo que Edward reaccionara, sus brazos se apretaron en mi cintura mientras me halaba contra su pecho apretándome con fuerza, mientras escuchaba un gruñido bajo que salía de su pecho, "Siempre tienes alternativas, Bella."
Descansé mi cabeza en su pecho y suspiré, "Él amenazó con matarte Edward…"
Se hizo un silencio por un largo momento, no sabía que pensar, solo estaba enfocada en mi respiración y en asegurarme que mi mundo se quedara vertical en lugar de parecer estar dentro de una lavadora. Suspiré de alivio cuando Edward empezó a acariciar mi cabello amorosamente, sentí algo presionar mi cabello, estaba bastante segura que eran sus labios. Cerré mis ojos, no importándome que los hermanos de Edward estuvieran a pasos de nosotros.
"Pensé que te había perdido…" Edward susurró en mi cabello.
"Lo siento," me disculpé.
Él acurrucó su rostro en mi cabello, esta vez supe que eran sus labios los que daban pequeños besos en la piel escondida bajo mi largo cabello. El grupo hizo un sonido de 'Aw' cuando abrí mis ojos, aunque Emmett sin embargo tenía un plan diferente, "Hermano, TU eres tan gay!" su risa escandalosa poda haber sacudido el hospital si no hubiera estado atado al suelo. Sentí mis mejillas calentarse y enterré mi cara en la camisa de Edward.
"Cállate Emmett," le gruñó Edward.
"¡Hombre! Yo les salvé el trasero en la bodega y ahora me dices que me calle" Emmett no sonaba para nada enojado, era más como si tratara de fingir su voz para que pareciera enojado… Sí, eso no funcionó muy bien para él.
Fruncí el ceño, "¿Por qué estabas allí?"
Emmett parecía como si estuviera listo para entrar en una detallada descripción de lo que sucedió hasta que Jasper se interpuso, cortando a Emmett, "Trabajábamos en un caso."
"¿Caso?" estaba definitivamente confundida, ¿Edward llamó a la policía?
Jasper asintió aunque Emmett lo cortó, queriendo la atención, "Escuchamos rumores sobre un cargamento de drogas, no creerás lo sorprendidos que estábamos de verlos allí, ¡especialmente ya que estabas amarrada a la cabecera de una cama!"
"Sí, ¿Qué fue eso?" preguntó Jasper.
Tragué en seco antes de hablar, "Esta amarrada a la cama mientras, mientras…él," temblé al recordarlo, "Fue a, bueno creo que al trabajo."
El agarre de Edward se volvió más apretado, un poquito demás para ser confortable, pero no dije nada, al menos él tenía sus brazos a mí alrededor…No quería tomar nada por sentado. Emmett asintió, "Bueno eso explica el hecho de que estuvieras corriendo con esa cosa."
De Nuevo otro silencio llenó la habitación, yo jugueteaba con los dedos de Edward, tratando de reprimir cualquier recuerdo de los pasados días. Unos cuantos minutos después el silencio fue roto por un largo y ruidoso rugido de mi estomago, de inmediato me sonrojé, escondiendo mi cabeza en la camisa de Edward, su pecho vibraba ligeramente con su silenciosa risa. Me apretó ligeramente antes de susurrar en mi oído, "¿Tienes hambre?"
No alejé mi cabeza de su pecho, solo asentí y mantuve mi agarré. Él se inclinó en una posición incómoda y besó mi frente cariñosamente, frotando mis hombros, "Alice, ¿puedes hacer que Carlisle le pida a una enfermera que le traiga algo de comer a Bella?" Ella asintió y salió de la habitación con Jasper, Emmett y Rosalie siguiéndola. Estaba agradecida porque Edward y yo tuviéramos unos momentos en privado.
Aunque tenía mi cabeza gacha, podía sentir la mirada de Edward abriendo un hoyo en la parte de atrás de mi cabeza. Continué jugando con su mano hasta que esta se abrió y se mantuvo así, esperando que pusiera la mía encima. Cuando lo hice de inmediato se cerró y la aferró con la suya, subió mi mano a sus labios y la besó, las mariposas revoloteaban en mi estomago. Sabía que era inevitable, así que miré hacia arriba y como sospeché, sus ojos estaban en los míos. Llevé la mano que no estaba agarrada a la de Edward y la puse en su mejilla, acariciándola levemente.
Se inclinó sobre ella, cerró sus ojos y suspiró, "No quiero que vuelvas a hacer algo como eso otra vez Bella, ¿me entiendes?"
"Edward..."
Sus dedos me callaron de inmediato, "Tu eres mi vida Bella, mi corazón se destrozó cuando tu…" hizo una mueca, "si, no puedo perderte de nuevo. Prométemelo Bella."
Cerré mis ojos, "No puedo prometerte eso."
"¿Por qué no…?" Su voz fue casi un susurro.
Mirándolo a los ojos, supe instantáneamente no por su tono sino por su expresión cuando me dijo eso, que él había entendido mal, "Fui a esa bodega porque pensé que si no lo hacía tu estarías en peligro. Lo haría de nuevo si tuviera que hacerlo. No voy a hacerte falsas promesas."
Podía decir que mis palabras tocaron profundamente a Edward, pero aun así, vi el enojo torcerse en su expresión, "Bella…si no te tengo moriría, ¡entonces tu no serias la única que te estarías sacrificando! ¡Yo no valgo tu vida y la de la bebe!"
Mis cejas se elevaron, "¡Edward, tú vales para mí, más que la mitad del mundo!"
Sus labios se estrellaron contra los míos un instante después, no podía creer que dos días…creo, realmente no sabía cuánto tiempo dormí, pero de cualquier manera, no podía creer que en esos cortos días podrías extrañar tanto algo. Saboreé todo lo suyo, su ligera loción para después de afeitar, su suave piel, su sabor a alcohólico… ¡Espera!, ¿Qué?
Me alejé de él de inmediato, "¿Por qué estuviste tomando?"
Frunció el ceño, "¿No tengo permitido beber?"
"Has estado bebiendo recientemente, puedo saborearlo en ti." Lo acusé
Edward de inmediato me dio una Mirada inocente, "Bueno…como que fui a un bar hace unas noches…"
"¿Y no te cepillaste los dientes?" le pregunté molesta.
"¡Sentía que no valía nada, ok! Quería alejar mi mente de la ruptura y parecía que el alcohol era la mejor decisión además…no he regresado al apartamento en los últimos días…" fue cuando me di cuenta que sus ropas eran las mismas que usó el martes. Eso explicaba que no se hubiera cambiado, que su cabello estuviera grasoso y que su aliento fuera un poquito horrible.
Le sonreí débilmente, mi mano acarició su cabello sin cepillar. No dije nada, pero sin embargo tenía una pregunta más, "Bella… ¿él te hizo algún daño? ¿Te tocó…?"
De inmediato supe de lo que Edward estaba hablando, negué con mi cabeza enseguida, "No, él nunca lo hizo." No tenía que decirle acerca del la cinta adhesiva, era inútil de todos modos, así que mantuve mi boca cerrada sin contar su ultima tortura. Edward suspiró aliviado, "Gracias a dios…"
Sonriendo, tome su cara en mis manos y estrellé mis labios contra los suyos una vez más. Empecé el beso lento y eventualmente se aceleró, mi lengua trazaba sus labios rogándole que me dejara entrar y por supuesto ello hizo. No me importaba su sabor, no me importaba el hecho que mi estomago no solo estaba sediento de hambre, aunque sí me importaba el hecho que tuviéramos audiencia.
Me alejé de inmediato y me sonrojé, escuché a Edward bufar molesto porque su familia hubiera interrumpido nuestra sesión de besos. Palmeé la mano de Edward que estaba sobre la mía para evitar que se levantara y les gritara, diciendo algo que tal vez lamentaría después. Me recosté en su pecho y sus manos se envolvieron en mi estomago, sujetando mis manos y entrelazándolas, su cabeza descansaba en mi hombre. Aunque me sonrojé ligeramente, no me avergoncé de sus caricias frente a su familia como una vez lo hice, en este momento, las necesitaba. Necesitaba cada onza de calidez que él me daba, necesitaba cada pequeño beso que me robaba, y necesitaba su aliento recorriendo mi cuello.
"Aquí está tu comida Bella, lamento que haya tomado tanto, nos dieron permiso de cruzar la calle para traerte McDonald's." Explicó Alice.
Asentí, Emmett continuo, "Si, bueno era eso o la comida de porquería que aquí cocinan. Vi algo de esa cochinada y enseguida supe que eso ¡no se lo comería ni un perro!"
Riéndome, sonreí mientras agarraba la comida, "Gracias." Abrí la bolsa y noté que había dos comidas en lugar de una, fruncí el ceño, "¿Por qué hay dos comidas?"
"Edward. No lo he visto comer nada en los días pasados." Alice respondió.
Fruncí el ceño y le di un codazo en las costillas a Edward, girando mi cabeza y mirándolo mal, él solo me dio una mirada inocente. Zafé mis brazos de los suyos y me senté, antes que Edward me pudiera capturar de nuevo, empujé la bolsa de Mc Donald en su estomago y le dije, "Come."
Él frunció el ceño, "Tu come primero."
"No, tu, tú no has comido nada en días." Le discutí.
"¡Tu tampoco!"
"Pero no estoy tan hambrienta, de todos modos probablemente me alimentaron por un tubo."
Edward frunció el ceño, "Pero no es bueno para el bebe si no comes."
Emmett se enojó, "Coman al mismo tiempo, y si no lo hacen, me aseguraré que se tengan que alimentar por un tubo."
Nos callamos de inmediato, Edward tomó nuestras comidas, un Big Mac y una hamburguesa de Pollo. Cuando sacó las bebidas, me deprimió que solo hubiera una soda y una botella de agua, "¿Por qué no hay dos sodas?"
"Porque la cafeína no es buena para el bebe," ella respondió.
Hice un puchero, "¿Por qué él tiene soda?"
"¡Hey! Yo no soy el que tiene un bebe en mi estomago" Edward levantó sus manos rindiéndose.
Lo miré mal, "Sí…pero tú fuiste quien lo puso allí…"
"Ooh!" Emmett rió, "¡Amigo, tú no tienes idea de cómo hablarle a una mujer!"
"Como si tu, sí." Rosalie le soltó.
Solo me reí por su comentario, Emmett me lanzó una mirada y de inmediato me sentí atraída por mi hamburguesa, la metí en mi boca antes de morder un pedazo. No podía creer lo hambrienta que estaba, aunque estaba llena hace unos minutos… Comí mi hamburguesa rápido, aunque Edward se comió la suya mucho más rápido. Él trató de robarse una papita pero le golpeé la mano y lo regañé, "Tú, tienes las tuyas."
Él me sacó la lengua y murmuró algo bajo su aliento, solo lo ignoré y terminé, tragándome mi agua. Se sentía maravillosa bajando por mi garganta, otra cosa que era difícil de creer que antes de desmayarme mi garganta se sentía tan seca que casi no tenia saliva. Saboreé el sabor de mi comida y la fría agua, aunque deseaba poder tomar una soda…
"¿Cuándo me darán de alta?" pregunté, tomando otro trago de agua.
"Bueno, creo que podemos traer a Carlisle y pedirle que te de una revisión rápida antes que te dé permiso de irte." Respondió Edward.
"No quiero estar aquí, hace frio y huele feo." Lloriqueé.
Edward se rió, "Bueno, yo puedo mantenerte caliente." Me abrazó contra su pecho después que bajo su vaso de soda, descansando su mejilla en la mía.
"Creo que es hora de que nos vayamos." Jasper anunció.
Alice parecía que iba a protestar hasta que Jasper la mira, ella suspiró y asintió, "¡Bueno nos vemos luego en el apartamento, asegúrense de pasar por allí en cuanto regresen!" Ella vino y me abrazó, la abracé esta vez no incómodamente.
"Ok." Le aseguré, "Adiós Alice."
"Adiós." Ella se despidió.
"Nos vemos" dijo Emmett, agarrando la cintura de Rosalie antes de salir del cuarto privado, ahora se sentía tan vacio, tan solitario…fui reconfortada con que no lo estaba cuando Edward me apretó contra él, suspiré antes de ponerme cómoda una vez más.
"Entonces… ¿Qué es exactamente lo que hacen Emmett y Jasper para vivir?" le pregunté.
"Bueno, Emmett tiene su propio gimnasio, pero él solía trabajar con el FBI. Jasper aun trabaja allí, así que cuando Jasper tiene que hacer un caso por sí mismo, a Emmett le gusta ir y tener una razón para cargar una pistola."
Reí, sacudiendo mi cabeza, "¿Así que es por eso que ellos estaban allí anoche?"
Él asintió. Yo suspiré, "¿Por qué me desmayé? ¿Lo sabes?"
"Hm, deshidratación." Me respondió
"Ah." Fue todo lo que dije.
Nos sentamos allí unos momentos en silencio antes que un golpe en la puerta rompiera el aire, yo hablé primero, "Pase."
La puerta se abrió revelando a Carlisle, le sonreí y lo saludé, "Hola Bella, es bueno saber que estas despierta."
Asentí. Él miró a Edward y sonrió, "Es bueno saber que tu estas despierto también."
Lo sentí encogerse de hombros, Carlisle asintió antes de tomar las tablas y leerlas, "Hm, bueno, parece que estas bien para irte, solo asegúrate de tomar mucho liquido y comida sana durante los próximos días, cuando viniste estabas en una mala condición."
Le pregunté asintiendo, "¿Eso significa que puedo ir a casa?"
Carlisle se rió, "¿Ansiosa no?
Me sonrojé, "No me gustan los hospitales."
Él asintió, "Bueno, solo tengo que quitarte los cables y entonces solo tienen que firmar unas formas de salida y se pueden ir."
Refrenándome de gritar sí, le sonreí brillantemente y asentí. No tomó mucho tiempo que me quitaran todos los tubos, Miré a otra parte cuando me sacó las agujas, apreté la mano de Edward mientras las sacaba. Nosotros fuimos directo al departamento después que terminé con el papeleo y nosotros-bueno, yo- nos apresuramos a salir del hospital. No me sentía con ganas de ver enfrentarme a Alice en estos momentos, así que fuimos derecho a nuestro apartamento.
Me quité mi abrigo, Edward me ayudó a quitármelo y ponerlo en el colgador junto al suyo, le agradecí y seguí hacia la sala. Se sentía como si hubiera sido hace mucho tiempo que estado en este espacioso apartamento. Me paré frente a el por unos cuantos momentos antes de escuchar un ruido proveniente del baño, "¿Qué estás haciendo Edward?
"¡Solo me estoy cepillando los dientes!" me gritó desde el baño de su habitación. Me reí, yo probablemente me debería lavar los dientes también…antes que lo supiera estaba parada fuera del baño y empezando a cepillar mis dientes. Me aseguré de restregar mi lengua vigorosamente antes de finalmente sentirme satisfecha con mi boca. Enjuagando mi boca, rápidamente la sequé con una toalla de mano y regresé a la sala, Edward ya estaba allí esperándome, solo que estaba sin camisa. Me sonrojé mientras dejaba mis ojos vagar por la piel que mis manos solían recorrer.
No me di cuenta cuando Edward se dio la vuelta, su pecho tan tonificado como recordaba hace unos días. Edward aclaró su garganta para atraer mi atención, miré arriba instantáneamente y me sonrojé cuando lo vi sonreír con burla. Él abrió sus brazos para mi, lentamente, empecé a caminar hacia él, directo a sus brazos, ellos se cerraron a mi alrededor de inmediato, yo hice lo mismo con su torso, acurrucándome contra su pecho, tan cálido, tan…fornido.
Aspiré su aroma, mi nariz rozó su pecho, su pecho vibró debajo de mí. Acaricié con mi nariz su piel. La mano de Edward vino a mi cabeza a detener mi movimiento, "Bella…si sigues haciendo esto seré incapaz de controlarme."
Besé la piel que mi cara tenía enfrente, dejando reposar mis labios por un momento o dos, hice un recorrido lento subiendo desde su pecho, a su cuello, a su oído, me levanté en la punta de mis pies antes de morder ligeramente su lóbulo, "Entonces no lo hagas." Le susurré.
Edward gimió, lo sentí crecer contra mi abdomen mientras continuaba provocándolo jugando con su oreja. A Edward siempre le ha gustado estar en control, así que en cuanto mordí ligeramente su lóbulo, él agarró mis caderas y me empujo contra la pared más cercana, estrellando sus labios con los míos, su caderas embistieron las mías y me hizo jadear un gemido, de inmediato empezó a besar mi barbilla y mi cuello. Envolví mis brazos alrededor de su cuello, Edward se inclinó y aferró mis muslos, subiéndome, envolví mis piernas en su cintura.
Agarré su cabello, masajeándolo mientras él devoraba mi cuello. Edward empezó a desabrochar mi camisa, sus labios regresaron a los míos y metió su lengua en mi boca, gemí enseguida. Edward pensó que no soltaba mis botones lo suficientemente rápido, tomó los dos lados de mi camisa y la rasgó, separó nuestros labios, "te compraré otra después…" atacó mis labios una vez más, llevando la camisa por mis hombros y sacándola completamente, sus manos automáticamente fueron a mi sujetador antes de soltarlo y lanzarlo al suelo.
Él embistió contra mí, gemí en su boca, mis bragas se volvían cada vez más húmedas a medida que los segundos pasaban. Edward me alejó de la pared, caminó llevándome a la habitación, sin quitar sus labios de los míos ni siquiera por un segundo. Una vez llegamos a la cama, lentamente me recostó sobre ella, separando nuestros labios, tomando mi labio inferior en el suyo, tirando de él, haciendo que el dolor y el placer se mezclaran en perfecta sincronía.
Edward se paró frente a mí, sus manos en mi falda y empezó a bajarla por mis rodillas hasta sacarla completamente de mi cuerpo, llevándose mis bragas con ella. Me sonrojé mientras sus ojos escaneaban mi cuerpo desnudo, él soltó sus pantalones y los dejó caer, aunque sus ojos no se apartaban de mi cuerpo. Tan pronto se halló libre de ellos, se subió sobre mí, tomando mis labios en los suyos una vez más. Él frotaba su punta contra mi centro y automáticamente yo embestí contra él, gimiendo.
"Edward..." gemí.
"Bella," se deslizó entre mis piernas, posicionándose, sus manos en mi pelvis, antes que pudiera pensar, embistió dentro de mí con fuerza. Mi cabeza de inmediato golpeó el colchón, mis manos sujetaban el colchón para tener algo de fricción. Cada embestida era más fuerte que la anterior, él casi se sale en unas cuantas ocasiones, entonces embestía fuerte y rápido, mi estomago parecía querer salirse por mi garganta.
"¡Edward!" gemí en voz alta, mi espalda empezó a arquearse sobre el colchón.
Él agarró mis nalgas, logrando llegar cada vez más profundo, casi tuve un orgasmo en ese momento, no habían pasado si quiera treinta segundos, quería que Edward se viniera primero, aunque era algo muy improbable. Edward tomó mi pecho en su mano, la otra seguía agarrándome la nalga. Sus labios dejaban besos en mis labios, mejillas y finalmente, mi oído. Jugaba con mi oreja como yo lo hice con la suya, oh, fui una maldita perra por hacer eso.
Mi orgasmo llegó fuerte y rápido, Edward casi no parecía desconcertado, "Vente Bella…vente." Suplicó.
No podía aguantarlo más, "¡Edward!" grité, me vine justo después de eso, Edward embistió unas cuantas veces más antes de sentir el mismo placer que yo sentía. Él gimió mi nombre mientras el orgasmo lo recorría, se vació dentro de mí antes de girar, llevándome consigo.
"Prométemelo Bella…" susurró.
"No puedo," murmuré contra su pecho, aun jadeando.
"¿Por favor…? Me rogó.
Enterré mi cabeza en su cuello, "Te prometo hacer mi mejor esfuerzo…" le susurré.
Acarició mi cabello ligeramente, "Creo que tendré que conformarme con eso."
Quería prometerle que estaría con él para siempre, pero si tenía que decidir entre su vida y la mía, no dudaría en ceder. Besé ligeramente su cuello, mis ojos se volvían pesados a medida que los minutos pasaban, cerré mis ojos, sabiendo que cuando me despertara tendría los brazos de Edward a mí alrededor.
Muchas acertaron en su teoría de las profesiones de Jasper y Emmett.
La primera vez, esta historia había terminado aquí, la autora decidió hacer una secuela, pero luego no le gustó la secuela, así que la eliminó y siguió escribiendo los capis que siguieron a este.
Sigo sin tener respuesta de Nicolle (la autora) pero tomaré lo que me dijo en agosto, que esta historia en español era mía para hacer con ella lo que quisiera, así que la seguiré cuando llegué el momento en que alcancé donde ella la dejo.
Déjenme saber que les pareció y nos vemos mañana en verdades.
