21.7 Incomodidad.

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Fussshhh…. Clac…. Tam…

Fussshhh…. Clac…. Tam…

Esa era la melodía que Sakura Kinomoto encontraba como la más maravillosa canción tocada por los querubines.

Pero en realidad solo observaba a cierto castaño lavar los platos sucios en su cocina, desde la comodidad de su taburete. Distinguidamente con sus mangas dobladas hasta los codos y con guantes de látex amarillos, fregaba cada trasto como si su vida dependiera de ello, lo cual así era.

No porque estuviera amenazado por la propietaria del lugar, al contrario, su vida dependía del necesario control sanitario en el lugar. Y es que, no comprendía como una chica podría tener tanto desorden. Claro que Sakura lo veía como una ventaja el que estuviera con ella porque era un obseso de la limpieza, todo lo contrario a ella.

—Mmm… creo que te falto este vaso—dejó una taza de café en el estante enseguida de él.

A lo que él contesto con una mirada fruncida y un gruñido.

Quien diría que sería todo un amo de hogar.

Pensó Sakura con una sonrisa de oreja a oreja. Y pensar como había comenzado su estadía hacia unos días.

Para ser exactos…

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Dos días con 50 segundos antes…

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¿Derivas alegría cuando alguien más tiene éxito?
¿No juegas sucio cuando estas comprometido en la competición?
¿Tienes una gran capacidad intelectual
pero sabes que eso solo no equivale a sabiduría?

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Tuvo que aceptar el trato que le propuso, era su única opción, bueno eso o lanzarlo por las escaleras y fingir demencia pero no quería tener que pasar sus días en una cárcel.

Es así como su vida se tuvo que adaptar a lo que Li necesitaba... En realidad todo se basaba en prestar una habitación.

—Puedes dejar tus pertenencias en el cuarto al fondo del pasillo, el baño está a la izquierda.

—Gracias—se sorprendió de que tuviera siquiera modales.

—De nada, supongo que hay muy poco que hacer cuando eres amenazada.

Sus brazos se convierten en una pared divisoria al cruzarse y reposar debajo de sus pechos. Lo cual Shaoran no puede evitar que su vista se dirigiera hacia ese peculiar lugar de su anatomía, pero desvío su vista a los dos segundos y empieza a caminar hacia su "refugio".

—Solo para dejar en claro— lo detiene en su camino—, no lavo ropa ajena, no cocino y no quiero olores o… personas extrañas en mi casa.

—Como digas, Lolita— siguió con su camino mientras una sonrisa empezaba a alzar la comisura de su boca, porque por fin estaba brotando el carácter de aquella tarde frente a las calificaciones.

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40 minutos después.

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¿Lo ves todo como una ilusión
pero lo disfrutas aun si no estas en ella?
¿Eres tanto masculino como femenino?
¿Tienes conciencia política? ¿Y no crees en la pena de muerte?

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Estaba en su habitación, de hecho el único lugar que antes le parecía pacifico ahora había sido profanado.

Rodeada de papeles en los que no podía concentrarse por el hecho de que tenía mucha hambre, sus propias entrañas le advertían a ser consentidas. Por lo que al parecer su única solución era ir a la cocina y recalentar las sobras de la pizza de ayer.

Al abrir la puerta, saliendo de su cueva, una ráfaga de especias hizo entrada en sus fosas nasales junto con el chisporroteo de algún aceite en algún sartén.

Extrañada, con los sentidos alerta y su estómago aclamando comida; se dirigió a la cocina.

—¿Qué haces?—pestañeo como cual niña pequeña al despertar cuando vio a un metódico Shaoran cortar unas calabazas.

—Cocinando, algo que al parecer no tienes idea—dijo apuntando al bote de basura repleto de frituras, embutidos y una cosa verdosa era la estrella del árbol de basura.

—Tiraste mi comida—dijo enojada al ver a sus preciosos en el bote—, oye ¿Qué hace mi blusa ahí?

—Eso era una blusa, pensé que unos ratones lo habían puesto en la nevera.

—Oh— se quedó guardando silencio porque memorizo que cuando leyó en una revista que si ponías los pantalones en el congelador perduraban más, y quiso probar la teoría con su blusa pero se le había olvidado—. Eso no te da derecho de tirar mis cosas, de mi refrigerador, que es de mi casa.

—¡Estas bromeando verdad? Frituras, panes y pizza no es denominado comida, lo único eran unas fresas pasadas y ni se diga del cereal de arroz inflado sabor chocolate con malvaviscos ¿Acaso tienes 5 años?

— ¿Y tú acaso eres mi mamá? Y dime que no tiraste el cereal porque estarás muerto y fuera de aquí.

—No te preocupes es lo único que queda de tu balanceada dieta. Ahora entiendo porque pesas tanto.

Ella se acercó ofendida pero él se alejó para verificar que su sopa de brócoli estuviera lista.

—Siéntate—la miro inmutable, con una mirada que no aceptaba reproches.

Se dirigió a su pequeña mesa para tomar asiento con los brazos cruzados. Entonces, el comenzó a servir en platos de plástico (los únicos que al parecer tenía) una pierna de pollo perfectamente dorada, con calabazas y patatas guisadas en cuadritos y un pequeño recipiente (vaso) con una sopa de brócoli.

Sakura, se asombró del delicioso olor y lo apetitoso que se veía.

Entonces él se sentó con ella y comenzó a comer después de dar las gracias. A lo que ella lo secundo y su paladar fue un remolino de sabores y texturas maravillosas.

—Está delicioso—lo observo remojar un pedazo de pollo en la sopa de brócoli, el solo la miro agradecido sin alardear, si lo hubiera hecho seria cierto.

Al ver que no iba a realizar algún comentario, y satisfecha con su afirmación visual; prosiguió devorando sus alimentos en silencio. Pero, al siempre estar rodeada de ruido hizo una pregunta que la atormentaba desde que entro en su departamento.

—¿Por qué necesitas un lugar si tienes casa?

Shaoran terminó de masticar su bocado y la miró directo a los ojos con suspicacia.

—¿Por qué estas con el profesor Tsukishiro?

Touché.

Ella solo sonrió.

—Gracias por la comida— se retiró de la mesa y salió de la habitación.

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Un dia con 50 minutos antes…

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¿Expresas tu alegría al sumergirte
y observar que amar a alguien realmente puede sentirse como libertad?
¿Eres divertido? ¿a la auto-desaprobación?
¿Te gusta la aventura? ¿Y tienes muchas opiniones formadas?

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Sakura Kinomoto siempre se levantaba a las 6 de la mañana, su ritual comenzaba rodando por la cama enredándose y cayendo al piso alfombrado.

Lo consecutivo era irse arrastrando los pies hacia la ducha, con sus pies descalzos y con la cara aun adormilada.

Después, abría las llaves para regular la temperatura del agua, se desvestía dejando la ropa en el cesto en un bulto enredado. Se estiraba y entraba en las cortinas azules. Proseguía con entrar de poco a poco al agua tibia o caliente dependiendo del clima y comenzaba a enjabonarse con distintos artilugios con un aroma dulzón y a la vez fresco.

Posteriormente, se comenzaba a secar dentro de la regadera porque, ya sucediendo una vez, dejaba charcos de agua y se auto ocasionaba un accidente.

Salía y cuando estaba apunto de quitarse la toalla para cambiarse un grito ensordecedor se escucho por todo el departamento.

Extrañada se apresuro a la puerta para salir al pasillo y verificar quien perturbaba su ritual, cual va siendo su sorpresa al encontrarse a un envuelto Li Shaoran, salir del cuarto de invitados.

Ambas miradas se toparon, uno con algo parecido al temor y otra con sorpresa retratando sus facciones.

—¡Por que, demonios hay una lagartija en mi cuarto!— se acomoda mejor la sabana que rodeaba su cuerpo.

La acusada solo pudo inclinar la cabeza, mientras mordía sus labios internamente para no sonreír.

Oh… Frederick.

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15 minutos después.

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¿Eres desinhibido en la cama?¿más de tres veces por semana?
¿Dispuesto a experimentar? ¿Eres atlético?
¿Prosperas en ayudar al prójimo?
¿No eres adicto? ¿curioso y comunicativo?-

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Huevos con tocino.

Ese era el olor que reinaba en la cocina mientras una joven de ojos verdes tomaba respiraciones para poder saludar a su inquilino.

—Ya esta el desayuno, te puedes dejar de esconder.

—Lo siento, digo... Gracias por el desayuno—mientras trataba de mirar al refrigerador pensando en algún tema de conversación—. A... Ayer no pregunte como conseguiste comida.

Bien pensado. Se aplaudió mentalmente.

—Al verificar que no tenias nada, fui a una tienda de víveres por aquí cerca, la había visto cuando te traje.

Colocó frente a ella un plato con huevos revueltos y tres tiras de tocino perfectamente tostado, era algo salido de una revista culinaria.

—Nunca me habría imaginado que de todos los habitantes de la Tierra, tu supieras cocinar así de... Delicioso. ¿Donde aprendiste?—dijo comenzando a comer el desayuno.

—Mi mamá me enseñó, cuando era niño me encantaba verla cocinar, sucumbía a los olores que salían de ese lugar y ella comenzó a decirme sus secretos culinarios.

—Eso es increíble, cada vez que mi mamá trataba de enseñarme a cocinar algo malo sucedía en la cocina, así que me aleje de intentarlo pero soy buena con los panqueques.

—Eso explica el porque comes esas porquerías, lo que no entiendo es como conservas tu figura, no veo ningún rastro de...—comenzó pensativo— Aunque ahora entiendo porque tienes buenos senos.

Lo siguiente que sucedió fue que un vaso de jugo fue lanzado hacia su persona.

—¡Eso fue un halago, no era para que me tiraras jugo encima!

—Tú comentas sobre mis se-se-s... ¡Sobre mi cuerpo como si fuera algo trivial! Yo no te digo nada sobre tu… ¡Sobre ti!—grita nerviosa y enojada mientras el rostro de Shaoran comienza a distorsionarse para comenzar a carcajear.

—No tienes nada que decir sobre mí, porque estoy muy bien proporcionado.

A lo que ella hace un pffft con sus labios.

Sin darse cuenta ambos estaban casi sobre la mesa por la explosión de sus emociones.

—¿Pfft? Además, quien tiene un camaleón de mascota.

—Deja a Frederick en paz, la Sra. Mary me pidió cuidarlo.

—Pues que bien lo cuidas, olvidándolo.

—¡No lo olvide! Simplemente... No te lo mencione.

—No puedo creer que esto este pasando. Olvidemos esto, me voy a cambiar y nos vamos a la universidad.

La dejo en medio de su cocina, dejándola contrariada al ser esa su casa y el mandarla tan fácilmente, pero no iba a dejar que se saliera con la suya.

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Conectó su aparato reproductor de música a las bocinas de su nuevo auto, ese olor a nuevo y limpio, que tal vez no duraría mucho, pero de ahora en adelante seria su cueva, su refugio personal.

Estas últimas semanas, y ni se mencione de los últimos días, han sido los más agitados en su vida, todo gracias a su nuevo compañero de habitación. Acentuando a los recuerdos que se arremolinaban en su cabeza, sobre su padre, la familia que alguna vez habían sido y ahora solo eran granos de arena esparcidos en Japón.

A veces, la vida toma giros inesperados, decisiones y formas de vida que van cambiando de acuerdo a sus situaciones. Como hilos dominados por un supremo ser encaprichado en enredar a unos con otros, de chocar y tentar, llevar al abismo de la emoción o a la culminación de ellos.

Por lo que no entendía, como se había encaprichado tanto con ella que le provocó un choque, tanto emocional como presente, con esta persona.

Siempre había creído que al aparecer Yukito, eso seria lo más emocionante que podía vivir. Solo que aquí, el Ser Supremo era ella, por encapricharse en algo para tener alguna emoción, agregando el llamar la atención. Como cuando niña berreaba por una paleta, ahora seducía para no sentirse dominada, para no perderse, para no sufrir.

Pero, muy bien sabía, que a los Dioses sus propias creaciones los han traicionado.

Toc… toc…

—Hola, Chiharu— le dedico su sonrisa más alegre.

—Hola, Sakura ¿Te encuentras bien?

—Oh, si, solo me quede divagando— volteo a su alrededor buscando su bolsa, de hecho, no recordaba cuando se había estacionado o cuando había llegado a la universidad.

Se había sumergido por completo en sus pensamientos.

—Me imagine, siempre tan distraída—se rio levemente—, oye, ¿terminaste los deberes? Yo no pude…

Y así comenzaba su día, entre sonrisas, pasar deberes, anotaciones y el saber que todo lo que comienza siempre tiene un fin.

Pero debía concentrarse en lo importante, dejar de lado el pesimismo y ser más consiente de su futuro. Porque las cosas no se daban solas.

—Chicas, hay que salir, me dijeron que hay una película genial en el cine, de terror tal y como te gustan a ti, Naoko.

Chiharu era la primera que les decía a donde ir y porque, era las más activa del grupo, manteniéndolas unidas. Antes habría sido Tomoyo, pero su año sabático todavía estaba lejos de terminar, si es que algún día lo hacia.

—Oh, claro que voy, ¿dime cual es?

La chica de anteojos redondos siempre le gustaba la fantasía y los misterios, por lo que dejo de beber su café frío para prestar atención a lo que Chiharu tramaba para el viernes.

—¿Iras, Sakura? —sonrió jovialmente Rika.

—Yo… no sé si…

—Se me olvidaba que a ti no te gustan esas películas, tal vez, podríamos escoger alguna otra.

—Oh, si, también hay una de acción…

Sakura al ver un rayo de decepción en Naoko, se sintió mal por ella, siempre era así, todo gracias a su hermano y sus fantasmas. Por él, durante toda su primaria no podía ir al baño sin dejar la puerta abierta, lo cual era muy vergonzoso y agotador porque en esa época nunca fue al baño escolar.

Aunque, era un poco contradictorio que sus novelas favoritas fueran thrillers psicológicos o terroríficos, pero eso podría controlarlo, no como las películas. Una cosa era lo que su imaginación creaba y otra la de otros en una pantalla grande.

—No se preocupen, vayan sin mi, yo… tengo unas tareas familiares de las que me debo encargar.

—¿Estas segura? —pregunto Rika.

—Claro que sí, diviértanse y me cuentan que tal estuvo—se lleno la boca con el flan que había escogido de postre durante el receso que les habían dado para merendar.

Esa era la hora en la que se podían ver, porque no habían escogido las mismas carreras.

—Ya viste quien nos ha estado observando desde hace un rato—susurro Naoko dando un pequeño codazo a Sakura.

Alzo su vista y se topo con dos ojos marrones. Ya no sabia si sorprenderse o enojarse, o ¿que reacción debía tener?, no le bastaba con haber dominado su espacio personal.

—Señorita Kinomoto, necesito que me acompañe.

Yukito.

—Por supuesto, profesor. Chicas, nos vemos al rato.

Se despidió con un saludo y vislumbro una sonrisa ladina de su posible actual acosador.

—¿Cómo se siente?

De reojo vio su sonrisa amable, esa leve sonrisa que daba a todos sus alumnos y colegas. No era nada especial ni personal.

—Mejor, muchas gracias por preguntar.

Entraron a su oficina después del camino silencioso, ella quedándose de pie escuchando la puerta cerrarse y el crujir del cuero al sentarse su profesor.

—Solo te llame porque me dieron unas formulas que debes llenar, también para preguntar como va tu ensayo.

Sonrió sin mostrar los dientes, solo sus mejillas y ojos se arrugaban.

¿Qué esperaba?

Que la acorralara en la pared, pusiera el pestillo en la puerta y se olvidaran del mundo para vivir bajo sus propias pasiones, o las de ella.

No. Tú eres inocencia, él solo quiere eso de ti. Tranquilidad.

Pero la relación entre una alumna y un profesor nunca era tranquila.

Y ella no era honesta con él.

—Estoy corrigiendo la introducción y se me han ocurrido nuevas fuentes de apoyo, así que no debes preocuparte, eres un gran tutor.

—Lo sé, eres la mejor.

Sí, la mejor.

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No tengo apuro podría esperar eternamente
no tengo prisa pues disfruto estando sola
no hay preocupaciones y ciertamente ninguna presión
mientras tanto viviré como si no existiera el mañana…

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Ahora…

Así, habían sido sus días últimamente.

Así, es como llego a observar a Shaoran lavar platos.

Se alejó de la mesada para salir de la cocina, todo lo sucedido con una banda sonora poco recomendable la había dejado agotada.

—Gracias, a lo mejor no es tan malo que te quedes—dijo a sus espaldas.

Tal vez, un poco de compañía no le caería mal. Menos si tenía el papel de cenicienta a la perfección.

—Te llamare cuando este la cena— enjuagó la taza y la dejo a secar.

Giró hacia la puerta donde ella se había ido unos segundos, recargo su cadera y suspiró. Observó la cocina y como esta empezaba a relucir por sus dotes domésticos.

Había tomado una buena decisión al quedarse con ella.

Solo pedía que sus días ahí fueran tranquilos.

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¡Hola!

Lo sé, fue un largo tiempo pero ya salí de vacaciones y tenia que retocar este capitulo para ustedes.

Espero que les haya gustado, hecho reír un poco, porque no es muy complicado de entender, después vendrán las cosas buenas (jojojo).

La canción es 21 Things I want in a Lover, le quite unas cosillas porque me gustaron esas frases para el cap, ya es de ustedes descifrar que cualidades tiene *ejem* ya saben quien y si encaja con el perfil.

Claro que, siempre se cambia de opinión. *guiño-guiño*

¡Les deseo una hermosa semana!

Y al rato regreso reviews.

Flor. Espero que sigas por ahi :D, perdon la tardanza, muchas gracias por tu review fue muy lindo leer tus palabras y que te haya gustado como va la historia! Y no te preocupes Meiling no dara problemas, bueno desde el punto de vista mio no :P.

Cuídense de la Ley de Murphy… n.n'