Disclaimer: Todos los personajes son de Meyer, la historia es de VampireAngel94, yo solo la traduzco con su consentimiento.

Sorry por la tardanza, he tenido la crisis de los casi treinta y he andado medio… loca por decirlo de alguna manera jajajaja. Bueno sin más los dejo con el capi.



Capitulo treinta y uno

"Bella…" una voz divina murmuró, despertándome de mi sueño.

Sus brazos se apretaron alrededor de mi pecho haciéndome sentir incomoda, como si estuviera sosteniendo su vida con miedo a perderla. Mis ojos se abrieron de pronto, sabiendo muy bien lo que estaba sucediendo, como no podía saberlo, si ha sido lo mismo de las pasadas cuatro noches. Tratando de soltar sus brazos, solo conseguí que me apretara más, haciéndome sentir levemente sofocada. Mis manos trataron de quitar las suyas de mi cuerpo, o al menos, soltarlas de mí alrededor. Pero obviamente, mi fuerza no era rival para la suya.

Traté de despertarlo de a la vieja usanza, "Edward."

"Bella, por favor…" lo escuché lloriquear dormido.

El dolor brotó a raudales y lleno cada herida de mi corazón, sabiendo con certeza cuál era el sueño que había tenido por los últimos cuatro días, cada noche era el mismo, cada noche tenía que luchar para despertarlo, "Edward, Edward por favor despierta."

Sentí su cabeza enterarse en la parte de atrás de mi cuelo, escondiéndose en mi cabello, "No me dejes."

"Edward, ¡Despierta!" Me esforcé

"¡Regresa!" Gritó, sentándose de pronto, de inmediato supe que estaba despierto, justo como las otras noches. Jadeé ya que finalmente tenía aire para respirar. Me senté a su lado en la cama. Coloqué una mano en su espalda que se movía con violencia, él se giró de inmediato, ni siquiera jadeé de nuevo cuando vi la imagen de sus ojos brillantes de lágrimas mientras caían en cascada, bolsa de un gris ligero bajo sus ojos porque cada vez dormía menos. Moví mi mano de su espalda a su frente y quité unos mechones que se habían adherido a su cara por el sudor, antes de acunar sus mejillas, limpiando la sal de sus pómulos manchados de rojo. Su rostro se hundió en mi mano antes de suspirar, "¿Terminará alguna vez?" Susurró la pregunta.

Mis labios temblaron mientras le respondía, "Eso espero…"

Sin ver, sujetó ambos lados de mis caderas, levantándome con toda su fuerza antes de colocarme de lado sobre su regazo. Se acomodó cerca de la cabecera de la cama y apoyó su espalda en ella, halándome cerca a su pecho cuando comenzó a acariciar mi cabello, con mi oído en su pecho. Para cualquiera, él luciría calmado y centrado si no tomas en cuenta su rostro demacrado y bañado en lágrimas, pero si escuchas el ritmo de su corazón te darías cuenta enseguida. Ha sido así desde que llegamos a casa después de salir del hospital, cada vez que sucede, mi corazón se rasga un poco más, "¿Era el mismo?"

No tenía que verlo para saber que asintió, "Si…"

"¿Por qué crees que sigues teniendo esos sueños?" le hice la misma pregunta de todas las noches.

Edward dejo reposar su frente en mi cabello, besándolo ligeramente, "No lo sé."

Mi corazón se arrugó a sus palabras. Desde que regresé del hospital, cada noche, Edward se despierta de sus sueños asustado, exhausto, inseguro, y en búsqueda de confort. Él me dijo que yo estaba en sus sueños, bueno, no específicamente yo, porque no estoy en ellos, pero era una pesadilla. Sueña que yo rompo con él como me vi forzada a hacerlo la semana pasada. A pesar que estuve fuera de su vida por menos de dos días, parece que fue para él un gran golpe. Cada noche es lo mismo, cada noche le garantizo que estaré a su lado cuando se despierte, y que continuaré estando hasta el día que muera.

"Debes dormir más Edward." suspiré

Enterró su cabeza en mi cabello antes de responder, "Estoy bien."

"No lo estas."

Su agarre en mis costillas se hizo mayor, "Parece tan real…"

Con una de mis manos agarré la suya, la otra acunaba su cara, "¿No me siento real ahora?" mi pulgar acariciaba su mejilla.

"Si," descansó su frente en la mía, sin cerrar sus ojos, "Pero también te sientes real en el sueño"

Me dolió el corazón, dolía pensar que Edward estaba sufriendo por mi culpa, pero también porque él no creía que yo me quedaría. Podría llamarlo loco por pensar que alguien no lo querría, mucho menos yo, pero solo podía asegurarle que lo quería y que me quedaría, todo el tiempo que él quisiera. Agarré la parte trasera de su cuello y lo halé hacia mí, tomando sus labios en los míos. Toda su desesperación salió en ese beso mientras trataba de llenarlo de tranquilidad. Antes que me percatara ambos estábamos jadeando por aire.

"No fue tu culpa." Dije sin pensar.

"¿Qué no lo fue? Edward jadeó.

Trague en seco, sabiendo que tal vez no era el mejor momento, pero eso tendría que salir eventualmente, "Tus padres, no fue tu culpa." Abrí mis ojos para mirar los suyos, él miraba los míos frunciendo el ceño, sin tener la menos idea de lo que estaba hablando.

"¿Qué es-?" lo corté

"Fue James." No lo mire mientras dije las palabras, no tenía suficiente valor. Después de unos momentos, levanté la cabeza para ver su rostro, estaba en shock mientras la realidad de mis palabras empezaba a asentarse en él, ahora la rabia estaba ganándole al shock.

"¡Ese hijo de puta!" gritó, podía sentir sus manos cerrarse en puños antes de estrellarlos contra la cabecera de la cama, haciéndome saltar. Gateé para salirme de su agarre rápidamente antes que se girara, sus ojos negros por la furia. Saltó de la cama y empezó a caminar por la habitación, mis ojos seguían cada movimiento que hacía, sus dedos pinchando el puente de la nariz.

"¡Ese hijo de puta sigue metiéndose en mi vida después de muerto, imbécil! ¡Primero mata a mis padres, luego secuestra a mi novia y casi la mata! ¡Juro que si él estuviera vivo en este instante, le desgarraría la garganta y me bebería su sangre!" El enojo estaba sacando todo de él, pero la mayoría iba dirigida a sí mismo. No debería haberle dicho nada, habían MUCHOS mejores momentos para mencionarlo, pero ahora se lo añadí a su ya de por si deprimido humor.

¿Debería decir algo? ¿Qué debería decir si lo hiciera? ¿Cálmate? ¿Quién lo haría si se enteraran que un hombre cercano a uno ha sido la razón de la muerte de sus padres y de secuestrarme? Definitivamente eso era algo que no iba a decir. Estas bien es definitivamente una pregunta que debo dejar fuera de la ecuación. Decidí sentarme y dejarlo que se calmara antes de decir algo, dejar que se desahogara, algo que definitivamente necesitaba. Edward continuó divagando, golpeando la pared unas cuantas veces por la frustración, pero cuando él golpeó la pared con la suficiente fuerza para que su puño la atravesara, sabía que era tiempo de ponerle fin a esto.

"¡Edward!" salté de la cama, corrí hacia él tomando su mano en la mía, la sangre manaba ligeramente de sus nudillos como si estuvieran ligeramente raspados.

Mi visión se volvió borrosa, pero no me importó, lo llevé al baño y lo ayudé a limpiarse la sangre antes de sentir la familiar sensación subiendo por mi garganta, corrí al baño. Unos momentos después, Edward se arrodillo a mi lado, sujetando unos cuantos risos en su mano para que no estorbaran, su otra mano acariciando mi espalda en gentiles círculos. Podía sentir mis ojos llenarse con los vapores del agua salada que corrían por mis mejillas. Después de vomitar todas las sustancias que contenía mí estomago, me dejé colapsar sobre mi brazo a un lado del servicio, la otra mano aun sujetaba la tasa por cualquier cosa, lloriqueé.

"¿Bella, amor, estas bien?" la voz de mi Edward era dulce y gentil, de la manera que se supone debe sonar, no furioso y vengativo.

Me sorbí la nariz, "L-lo siento Ed-Edward 'hipé'" ¡Genial, ahora tengo hipo!

Él se inclinó y quitó más cabello de mi cara mientras yo continuaba llorando, su otra mano acarició mi mejilla, "Bella, cariño, no tienes nada por que disculparte, yo soy el que debe disculparse, no debería haberme puesto de esa manera."

Hipé de nuevo antes de tumbarlo en un abrazo, llorando en su pecho, "No –hip- yo debí mencionarlo an-tes –hip"

Edward no dijo nada, solo acarició mi cabello tratando de calmarme. Las lágrimas no se detenían, malditas hormonas, maldito olor a sangre que me hace querer vomitar de nuevo, maldito James, ¡maldito todo! Después de llorar hasta que no pude más miré a Edward, cuyos ojos se fijaron en los míos de inmediato. Me dio una sonrisa triste antes de besarme la frente, se levantó, no cuan alto era, sino lo suficiente para tomarme en brazos, mi cabeza descansó en su hombro y mis ojos se cerraron.

Se sentó en la cama aun conmigo en brazos, mientras ser recostaba haciéndome acostar también. Me acurruqué en una posición cómoda, dejando mi cabeza descansar en su hombro, mi cuerpo de lado, mi mano y pierna sobre su cuerpo desnudo. Aun después de tanto llorar no podía dormir. Mi mano trazaba los definidos músculos de Edward como una fuente de entretenimiento, pensando que él se había dormido.

No lo estaba.

"Bella, si continuas hacienda eso, los dos terminaremos teniendo un problema." Pude escuchar su sonrisa presumida en sus palabras.

Mis mejillas se sonrojaron, pero no me detuve, "¿Está bien esto? Dejé mi mano recorrer su pezón que estaba duro, sintiéndolo temblar bajo mi toque, sabiendo que él ya estaba excitado. En unos cuantos segundos, Edward trepó sobre mí.

A la mañana siguiente, desperté con Edward bajo las sabanas.

Ambas de sus manos en el centro de mi estomago, así que levanté las sabanas para ver claramente a Edward, mirándolo con curiosidad, "¿Edward, qué estás haciendo?" le pregunté, mis mejillas calientes por estar totalmente expuesta frente a Edward, aunque teníamos más de tres meses no podía evitar sentirme avergonzada de mi cuerpo frente a él.

Su cabeza se giró hacia mí, sus ojos nadaban con emoción, mientras movía sus ojos hacia abajo, seguí su mirada y me congelé. Mi estomago lucia como si hubiera comido como un cerdo en la cena. Mi pequeño golpeador se estaba notando, dejé mi mano recorrer mi piel, haciendo que una sonrisa iluminara mi rostro, "Whoa…" susurré, Edward inclinó su cabeza y besó ligeramente mi estomago, me reí por la sensación.

"¿Desde hace cuanto tiempo estas despierto?" le pregunté.

Edward contestó sin mover su cabeza de mi pequeño bulto, "No dormí."

"Edward…"

"Tenemos que levantarnos pronto, Alice va a venir para resolver unas cosas de los planes de boda." Trató de cambiar el tema.

"Edward, tú no has tenido una noche de sueño decente en una semana." Dije preocupada.

"Estoy bien." Sonrió, aunque yo no le creí.

Quité el cabello de su cara, acariciando las bolsas bajo sus ojos, "No lo estas." Antes que él pudiera decir algo, continúe, "Creo que debes ver un psiquiatra Edward."

Él me dio una mirada extraña, "Bella…no creo-''

"Es solo que creo que debes hablar con alguien. Me duele verte de esta manera, necesitas dormir y estoy segura que a Alice no le moleste que no estés para la perorata." Mantuve un dedo en sus labios.

Los labios de Edward se fruncieron, pero presioné mi dedo ligeramente, "si eso es lo que quieres…"

"Lo es." Lo animé, su cara un miraba hacia abajo, quería levantar su espíritu, "Hey," tomé su rostro en mi manos, sentándome para poder estar más cerca de su angelical rostro, "Después que regreses, ¿por qué no vamos y compramos ropita de bebe?"

Su rostro se iluminó al instante, "Pensé que querías esperar hasta que la casa estuviera lista."

Me encogí de hombres, "Bueno, un poco de ropa no hará daño."

La boca de Edward cubrió la mía de inmediato, no pude evitar reírme tontamente, mientras nos besábamos, la boca de Edward se curvó en una sonrisa. Me separé, dejando mi dedo en sus labios una vez más para que no pudiera intentar nada mientras yo hablaba, "Te hice una cita para dentro de dos horas, necesitas arreglarte."

Él frunció el ceño, "¿Te refieres a que lo tenias todo planeado?"

Asentí, "Sí, te hice la cita ayer en la mañana, así que levántate y vete a bañar."

Suspirando, me permitió que lo empujara fuera de la cama conmigo, se levantó cabizbajo con sus manos en la mías, "Tu sabes que también necesitas un baño."

"¿Oh? Creo que tomaré una ducha en el otro bañ-"me cortó con sus labios, besándome apasionadamente con todo su poder antes de romper el beso, dejándome jadeando, "¡Ni lo pienses!" su voz era severa mientras se inclinaba y me cogía por los muslos, lanzándome sobre su hombro, dirigiéndose hacia el baño.

"¡Bájame, Edward!" grité.

Me dio una nalgada, haciéndome aullar, "No lo creo, amor." Una vez en el baño, encendió la ducha, podía sentir el espray contra mi espalda y nalgas. Una vez me dejo bajar, me atrapó contra la pared, sonriendo. Sus ambas manos bajaron deslizándose por mis costados hasta mis caderas antes de alzarlas y colocarlas a su alrededor, haciendo que sintiera su creciente problema en mi centro. Embestí contra él, adorando ver como jadeaba por mí. Besé su cuello, una de mis manos agarrando mis senos, la otra en mi espalda presionándome contra él.

Ligeramente pellizcó y torció mi pezón, haciéndome jadear de placer antes que sus manos empezaran a deslizarse hacia mis nalgas, mientras empezaba a frotarse contra mí, haciéndome arquear mi espalda contra la pared, cada vez nos excitábamos más y más mientras más nos empapábamos con la regadera. Podía sentir que goteaba mientras mi estomago se encogía y ardía, mi vagina anhelaba tener a Edward dentro.

Justo cuando Edward se posicionó, un fuerte golpe en la puerta lo hizo fallar y frotarse contra mí de nuevo, haciendo que los dos jadeáramos por la sorpresa. Quien fuera que estuviera tras la puerta iba a pagarla caro, "¡Juro que si ustedes dos no salen en los próximos tres minutos, me voy a asegurar que no puedan hacer lo que están haciendo por una semana!" Gritó Alice.

Edward gruñó, yo palmeé su hombre mientras me bajaba, aunque sin moverse, respirando en mi cabello mientras sentía su problema desaparecer gradualmente. Besó mi cuello antes de susurrar, "Terminaremos esto después."

"Estoy de acuerdo" suspire, estaba tan excitada en ese momento, que casi no podía caminar, quería-no-necesitaba fricción, pero también necesitaba mi vida, algo que Alice no pensaría dos veces antes de quitarme. Alice solo tenía unas semanas más de embarazo que yo, pero a ella ya se le estaban viendo los visibles cambios de humor, me reía de la cara que ponía Jasper cada vez que ella de pronto de enojaba o lloraba. Me prometí a mi misma que no sería así, pero el hecho, pero el hecho era que podía sentir que me estaba poniendo emocional y que parecía que no podía controlarlo. Ahora mismo, estaba a punto de saltar sobre Edward y tomarlo en el suelo del baño, la única cosa que me detenía de hacerlo era Alice.

Me vestí rápido con unos jeans y una camiseta azul oscura, el mismo color que Edward siempre alagaba en mi cuando lo usaba. Edward tomó el cepillo antes que yo y empezó a cepillar mi cabello, me reí, "¿no crees que soy lo suficientemente mayor para cepillar mi propio cabello?"

"¡Claro! No creo que pueda soportar saber que tu estas cerca de estos filosos extremos." Se rió.

Rodé mis ojos, "Cielos, es genial saber que tú tienes tanta fe en mi." bufé.

"No hay problema cariño"

"Te odio"

"Yo también te amo." Me dio un pequeño beso bajando el cepillo, tomó mi mano en la suya antes de hacernos salir por la puerta, Alice estaba parada en medio del cuarto, sus brazos cruzados, su pie golpeando la alfombra, "Sabían que iba a venir, ¿Por qué se metieron a la ducha?"

Señalé a Edward, "Fue su culpa, él me obligó."

Él murmuró algo que sonó como "soplona" antes de caminar detrás de mí, escondiéndose tras mi espalda. Dejando a Alice para que me castigara, "Espera Alice, antes que digas algo, Edward tiene que irse."

Ella frunció el ceño, "¿Irse? ¿A dónde?

"Tengo una cita médica, mis dolores de cabeza han regresado." Le respondió mintiendo, antes que yo pudiera decir algo.

Alice le dio una Mirada preocupada, "¿Estás bien?"

Edward me dio una mirada tranquilizadora antes de mirar a Alice, haciéndome sentir mejor, "Debo estarlo."

Ella suspiró, me miró, "Y déjame adivinar, ¿tu vas con él?"

Miré al suelo, sonrojándome, "Sí"

"Bien, pero en cuanto ustedes dos regresen me tienen que llamar y avisarme, estamos perdiendo tiempo precioso de planeación, la boda es en dos semanas, tenemos que apresurarnos."

Mi corazón se saltó un latido, oh dios mío, la boda es en dos semanas…mordí mi labio y asentí, abrazando a Alice antes de verla salir por la puerta. Miré a Edward, él tenía sus brazos cruzados sobre su pecho mientras estaba recostado contra la pared, mirándome raro, "¿Qué?"

"El azul va maravillosamente con tu piel, luces absolutamente radiante." Me alagó.

Me sonrojé, "Eso me han dicho. ¿Por qué le mentiste a Alice?"

Suspiró, "Porque no quiero que ella se preocupe por esto, es suficientemente malo que tu estés preocupada, para añadir otra mujer embarazada." Se acercó y me tomó en sus brazos, besando mi frente.

"Sabes, nosotras no somos tan frágiles."

"¿No lo eres?" No sabía si lo había dicho para que lo escuchara o no, pero lo deje pasar y lo arrastré para que tomara su abrigo mientras tomaba el mío, "¿La cita no es a las diez?"Me preguntó

Asentí, "Sí, pero podemos desayunar antes de ir."

Edward entrelazó sus manos con las mías, sosteniéndolas fuertemente mientras sentía mi corazón palpitar, "Sabes creo, que tenemos tiempo libre para nuestro pequeño acuerdo."

"¿Oh? ¿Y cuál es ese?" le pregunté seductoramente, esperando que fuera el que no pudimos terminar.

"Vamos a compare el guardarropa del bebe." Sonrió.

Con mi humor y mis esperanzas aplastadas, asentí, deseando no haber hecho la oferta, "Lo que sea."

Debí haber esperado hasta que la casa estuviera construida, como tenía planeado. Hasta ahora, la casa tenia terminado un cuarto de su construcción, aparentemente, Edward contrató trabajadores extras para tener la casa terminada para finales del mes, él no me dejaba ver los planos, todos en su familia pensaban que eran gracioso esconderme las cosas pero tan pronto se lo hacía yo a ellos, se molestaban. Pero supongo que tendré que lidiar con eso. Al menos Eddie estaba bien…

Edward me ayudó a ponerme el abrigo, agarro mi cartera y celular antes de cerrar con llave la puerta, me ofreció su brazo para que caminara a su lado hasta el elevador, "Sabes, aun no creo que haya nada malo conmigo Bella, son solo pesadillas."

"Sí, pero cuando estas dormido, Edward, gritas y…y me asustas…" le susurré la ultima parte.

Dejó caer su brazo antes de envolverme en un abrazo, "Lo siento."

Respirando profundamente su aroma, sentí mis nervios calmarse de inmediato, suspirando le dije, "Es mi culpa Edward, no te preocupes."

"No lo es."

"Pero yo fui quien se fue."

"Pero regresaste." Besó mi frente, regalándome una amorosa sonrisa, "Y nunca te dejaré que te vayas nuevamente."

Le sonreí, antes de abrazar su cintura, él abrazó mis hombros y salimos ahora que el elevador se había abierto. No nos tomó mucho tiempo llegar al centro, el trafico estaba horrible, no me malentiendas, pero no era tan malo como si estuviéramos a una milla de distancia del semáforo. Nos detuvimos en el restaurante de Esme para desayunar, ella estaba emocionada de tenernos con ella hablaba y hablaba sobre lo lindo que son Eddie y Anna mientras comíamos nuestros enormes platos de comida, y como siempre, el mío estaba lleno de kétchup.

Edward se atragantó toda su comida y terminó cuando yo aun iba por la mitad, miró sobre mi cabeza con una expresión sorprendida como si hubiera visto un fantasma. Fruncí el ceño y seguí su mirada sin ver nada. ¡Qué demoni-Hey! En el corto periodo de tiempo en que estuve distraída, Edward me robó un pedazo de tocino. Le di un puñetazo en el brazo y lo miré mal, "Debes saber que no es bueno robarle comida a una mujer embarazada."

"Pero tú no eres cualquier mujer embarazada, tu eres mi mujer embarazada." Sonrió y yo traté de no darme por vencida.

"¿Entonces por qué te robas mi comida?" sentí la ira subir.

Dejó de sonreír de inmediato, "Tranquila, te puedo comprar más tocino, amor."

"¡No quiero más tocino!" crucé mis brazos que temblaban por la ira, ¡¿Qué demonios me pasa?!

"Tranquila, tranquila amor," me trató de calmar, halándome hacia sus brazos, de inmediato suspiré y me recosté contra él.

"Lo siento Edward, mis hormonas me vuelven loca." Me disculpé.

Acarició mis cabellos antes de besar mi frente, "Esta bien amor."

Nos sentamos unos cuantos minutes antes de darnos cuenta del tiempo, "Tenemos que irnos, la recepcionista quiere que lleguemos diez minutos antes de la cita."

Frunció el ceño, "Pero yo quería comprar las cosas del bebe."

Rodé mis ojos, "Tu eres el que pareces un bebe, podemos conseguir las cosas después de la cita."

Asintió suspirando, "Bien, pero anota que no estoy feliz con eso."

"Lo que sea, vamos." Lo tomé de la mano, dejé el dinero en la mesa antes que Edward pudiera verlo mientras lo halaba hacia afuera, despidiéndonos rápidamente de Esme antes de irnos. Cuando saltamos en el auto nos fuimos lo más rápido posible, yendo hacia el centro unas cuantas cuadras más para llegar al psiquiatra. Caminé con Edward hasta que llegamos a la sala de espera, tomé su mano en la mía, nos sentamos y esperamos por su turno para compartir sus emociones.

Edward apretó mi mano, "¿Vas a entrar conmigo?"

Sonreí tristemente antes de negar con la cabeza, "No, nadie tiene permitido entrar contigo."

Su agarre se hizo más fuerte, "Pero no quiero que te vayas."

Me moví ligeramente, levantándome para darle un beso amoroso, deseando que confiara más en mí. Me separé, acunando sus mejillas en mis manos, "Edward…te estaré esperando en este mismo lugar hasta que salgas." No parecía muy convencido, le sonreí, "Recuerda, que cuando salgas, puedes escoger la ropita del bebe."

Su humor cambió una vez más, su sonrisa se empezó a extender, a él realmente le debe gustar ir de compras…supongo que de esa manera está relacionado con Alice. Podía ver los engranajes de su cabeza dándole vueltas a la idea de las ropas de bebe que podría comprar, antes que supiera, sus labios atacaron los míos con ansias antes que un hombre de mediana edad saliera de su oficina y lo llamara. Me separé sonrojándome, "Ahora ve, estaré aquí cuando regreses."

Dándole a mi mano otro apretón, me soltó a regañadientes y entró a la oficina dándome otra mirada de añoranza antes de desaparecer tras la puerta. Suspiré, él no va a estar allá para siempre, Bella, es solo una hora…Sí, una larga hora. Me acababa de percatar que esta es la primera vez desde que…regrese, que nos hemos separado. En el trabajo, él me movió a su oficina para que pudiera estar más cerca de él. En casa, me sigue a cada momento, cuando voy a bañarme entra conmigo—no que me importe ni nada de eso-. Era solo cuando necesitaba usar el baño, que plantaba mi pie y lo hacía esperar afuera hasta que terminara, incluso entonces, él prácticamente me derribaba por la fuerza del abrazo y me decía que me había extrañado. Lo encontraba enteramente adorable e innecesario.

Saqué mi novela de Cumbres Borrascosas que había puesto en mi cartera para leer ya que sabía que no iba a tener permitido estar en la misma habitación con Edward para acompañarme. Mientras trataba de leer el sueño de Lockwood sobre Catherine, pero no podía, mi mente estaba muy llena con Edward y sus noches de terror.

No podía evitar sentir que la culpa me consumía, mientras recordaba lo que me dijo. Cada noche desde hace una semana ha sido lo mismo, yo, dejándolo, como lo hice la semana pasada. Parpadeé para detener las lágrimas a medida que me imaginaba como seria estar separada de Edward, sola en bodega abandonada. Nunca fue una de esas chicas que tienen miedo de morir solas, lo esperaba, pero ahora que conocí a Edward, me dolía pensar en una vida sin él. Despertándome un día como una anciana que no tiene a nadie a su lado además de su gato.

Si Edward no estuviera a mi lado, yo no viviría para verlo, de eso estoy segura.

Tratando de llevar a mi mente, temas más ligeros, pensé como seria después que la casa estuviera terminada y el bebe hubiera nacido. Podía imaginarme la cara de Edward jugando con un pequeño niño con su mismo color de cabello en el patio, Eddie tratando de seguirlos también. No pude evitar sonreír cuando pensé en todas las posibilidades. ¿Tendremos más niños? A mí no me importaría unos cuantos años más adelante, pero, ¿Cuántos quiere Edward? Sé que Edward no tendrá favoritismos, él los consentirá a todos y será igual de protector como lo es conmigo.

Mi mente había empezado a vagar cuando la puerta se abrió, Edward salió, su expresión me dijo que estaba pensando profundamente. Whoa, ¿ya pasó una hora? Miré mi reloj, y sí, ya había pasado una hora. Rápidamente guarde mi libro en mi cartera y me la puse en el hombro, caminé hacia Edward quien estaba caminando hacia mí. Estaba a punto de decir algo cuando, Edward estrelló sus labios con los míos, besándome con toda la pasión que él o yo podíamos juntar. Justo cuando él empezaba a suplicarme para que abriera mi boca con su lengua, me separé de él, recordando que estábamos en un lugar público.

"¡Edward!" me reí a su súbita explosión de… ¿amor? Sí como no.

"Hola amor," me dio una sonrisa que llegaba a sus ojos.

"¿Cómo te fue?"

"Bien, realmente, creo que descubrí cual es el problema." Jugó con unos cuantos mechones de mi cabello.

Mis mejillas se calentaron, "¿Entonces?"

"Te digo después amor, no te preocupes." Me dio un besito en la frente tomando mi mano en la suya y encaminándonos a la salida.

"¡Edward, oye!" un grito, atrajo nuestra atención.

Nos giramos, él corrió hasta nosotros, asintió hacia mí a manera de saludo antes de hablar, "Edward, te sugiero que te hagas otra cita si las pesadillas regresan."

Él asintió, "Lo haré doc."

El pelirrojo asintió, poniendo una mano en el hombro de Edward y sacudió ligeramente, "Espero no escuchar de ti Edward."

Edward sonrió y le dio las gracias antes que el Dr. McConnell se girara y regresará a su oficina por el pasillo. Sujeté su mano, "¿Puedes decirme por favor sobre que estaban hablando allí?"

Suspiró, "Bueno, su veredicto es que no creo que eres real."

Mis cejas se elevaron, "No…entiendo."

"Bueno, él dijo que mi mente me está jugando una mala pasada, mi subconsciente piensa que no estás aquí y eso es lo que pasa en mi mente, que piensa que tu no estás cuando lo estas, una realidad alterna por decir algo."

Apreté su mano, "pero estoy aquí."

Asintió, "sí, pero muy en el fondo, mi mente sigue pensando que un día me despertaré en una cama vacía y me daré cuenta que no has regresado conmigo…"

"No digas eso," le ordené, "Nunca pienses eso, estaré aquí, tanto tiempo como me quieras."

"Nunca te dejaré de querer, Bella."

"Yo tampoco, te amo, para siempre."

"También te amo," acercó su cara a la mía, acarició mi nariz con la suya, haciéndome reír por la sensación.

"Vamos, ya está bien de esta charla depresiva, sé que te estás muriendo por ir a la tienda." Me reí.

Una sonrisa apareció en sus hermosos labios, "Es como si leyeras mi mente"


¿Pueden creer que este fic esta nominado en los spilledcoffeeonafic awards? Pos yo aun no salgo de mi asombro. Lo nominaron en la categoría Mejor momento dentro de un fic en la subcategoria "Mejor Rompimiento"

Si me quieren dan su voto… bueno a Nicolle porque ella fue la que lo hizo XD pueden entrar a h tt p: // nominaciones-spilledcoffee. blogspot. Com /p

Tengo dos fic de mi total autoria compitiendo en "Mejor fic" en la sub categoría de Mejor fic de época por You belong to me y Mejor fic de Terro/Suspenso por Happy Halloween.

Para los que me preguntan qué pasará cuando llegue a donde Nicolle (vampireAngel94) ha dejado el fic, pues la respuesta es muy sencilla, lo continuaré, los que han leído esto en ingles notaran los pequeños cambios al dialogo y a los pensamientos que le he hecho a este capi, solo para que se lean mejor XD.

Creo que mi profesor virtual de ortografía en español se sentirá orgulloso de mi XD