Disclaimer: Todos los personajes son de Meyer, la historia es de Vampireangel 94.

Este capi tiene algunas variantes del capítulo original en inglés.

Sorry por la demora, queria terminar otro fic antes de ponerme 100% en tratar de entender este Edward, como no lo creé desde el inicio tengo que meterme en su mente para hacerlo lo más parecido al que creo Nicole.


Capitulo 32

Caminé.

Eso fue todo lo que hice, caminé y caminé por millas y millas. No tenía idea de cuánto tiempo estuve caminando por la costa de Seattle, o cuantas veces me giré y caminé de regreso, todo lo que sabía era que ella se había ido. Cada vez que la buscaba, escuchaba unas nuevas pisadas, o inclusive alguien moviendo su cabello, miraba. Por sus expresiones, sabía que me tenían lastima.

Caminé cerca de la mitad del camino hacia la costa por última vez, vi mi ángel. Su cabello castaño moviéndose en el viento mientras su vestido blanco la hacía parecer más un ángel, corrí hacia ella.

"¡Bella!" grité, llamando su atención.

Antes que ella pudiera reaccionar, la envolví en un abrazo, sujetándola como si la vida se me fuera. Después de unos segundos, sus manos fueron a mi pecho y me empujaron, podía sentir que el miedo pulsaba a través de mi cuerpo, la mantuve cerca, sin dejarla ir.

"¡Edward, déjame ir!" lloró

"Bella…por favor…" supliqué

"¡Ya no te amo, déjame ir!" ella me dio un último empujón y se liberó, llevándose mi vida con ella mientras corría alejándose de mí. Corrí tras ella.

Corrí tras ella, mis músculos me pedían descanso, mi respiración hacia arder mis pulmones, caí, mis manos rompieron mi caída,"Edward" No podía decir si mi mente me estaba jugando una broma.

"No me dejes…" sorbí mi nariz, doblando mi cuerpo hasta convertirlo ligeramente en una bola

"¡Edward, por favor despierta!" su angelical voz resonó en mi mente.

Regresa!" Mis ojos se abrieron mientras me levantaba súbitamente de la posición en la que estaba, jadeando.

Sudor frio cubría mi cuerpo mientras las lagrimas que se formaron en mis ojos caían antes que me diera cuenta, no que me importaba si fueran unas cuentas o un río. Sentí la cama hundirse un poquito, pero estaba demasiado concentrado en tratar de respirar, fue cuando sentí una mano acariciar mi espalda y volteé mi cabeza en esa dirección, anchos ojos chocolates se encontraron con los míos casi de inmediato.

El alivio me llenó de inmediato mientras la visión de ella me tranquilizaba, había sido un sueño…El mismo sueño. La mano de Bella fue a mi rostro, poniendo unos cuantos mechones detrás de mi oreja, antes de tomar mi rostro entre sus manos, me derretí de inmediato, cerrando mis ojos y suspirando, "¿Terminará alguna vez?" le pregunté la misma pregunta que había hecho por los últimos cinco días que tenia a mi ángel de regreso en mi cama. Estaba contento que no estuviera igual de desesperado que la primera noche que regresamos…

"¡Eso espero…!" podía oír que su voz estaba a punto de quebrarse, sólo podía sentir toda la culpa por el dolor que le causaba.

Sujeté ambos lados de sus muslos, casi esperando no tener nada de que sujetarme, como si esperara que ella no fuera real, pero lo era, así que cuando la agarré, tiré de ella e hice que se subiera en mi regazo, colocándome a mí mismo contra la cabecera de la cama. Tiré de ella para que quedara más cerca de mi pecho mientras la sujetaba con fuerza, acariciando su cabello como si fuera una hermosa muñeca de porcelana china quien se podría romper en cualquier momento con el menor roce, su cabeza descansaba sobre mi pecho mientras la escuchaba suspirar suavemente, "¿Era el mismo?"

Asentí, aunque ella no podía verme, "Sí…"

Me preguntó la razón de la recurrencia de mis sueños, su voz era casi un susurro.

Cerré mis ojos fuertemente para esconder esos pensamientos, descansando mi frente en la cima de su cabeza mientras la besaba gentilmente, "No lo sé"

Suspiró pidiéndome que durmiera más. Era algo que sabía que no podría cumplir.

Tenía miedo de tener el mismo sueño, tragué en seco y enterré mi cara en su cabello, tratando de convencerme que ella estaba aquí conmigo y que tenía que dormir, me despertaría con ella en mis brazos. Mi corazón y mi mente no parecían ponerse de acuerdo el uno con el otro, "Estoy bien."

"No lo estas." Me susurró.

Ella me conocía demasiado bien, mi agarre se apretó ligeramente, "Parece tan real…"

Bella se removió en mi regazo, la sujeté cuando el miedo de que se fuera a ir vino a mi mente, ella solo se sentó, una de sus manos sujetaba la mía, la otra acunaba mi mejilla, ligeramente acariciándome con su pulgar, "¿No me siento real ahora?"

"Sí" cerré mis ojos, recordando el cómo se sentía en mis brazos en el sueño, "Pero también te sentías real en el sueño."

Sabía que ella se sentía frustrada conmigo, digo quien no lo haría, sabía que las cosas no se filtraban en mi cabeza, pero aun así… Su mano bajó por mi mejilla a la base de mi cuello, mis ojos se abrieron mientras ella me llevaba a sus labios, nuestros labios chocaron casi de inmediato. Tan pronto como sus labios estaban en los míos, la necesité. La necesité más que un drogadicto necesitaba su éctasis. Ella me dejó dominar su boca, obviamente teniendo en cuenta mis sentimientos, la única razón por la que nos separamos fue porque necesitábamos aire.

"No es tu culpa" Ella dijo de pronto entre jadeos.

"¿Qué no lo fue? Jadeé.

Ella tragó en seco, "Tus padres, no fue tu culpa."

Fruncí el ceño, "¿A qué te re-"

"Fue James."

El cuarto entero quedó en silencio, la lluvia golpeando el techo fue lo única cosa que podía escuchar. Mi mente iba a treinta milla por hora y no estaba bajando la velocidad, la furia lentamente me llenaba. Está bien, eso es una mentira, tan pronto como esas dos palabras salieron de su boca estaba furioso.

"!Ese puto bastardo!" grité, de inmediato me levanté de la cama en caso de que asustara demasiado a Isabella. Me pinché el puente de mi nariz en un intento de calmarme, no funcionó.

"Ese puto bastardo sigue metiéndose en mi vida después que el imbécil está muerto! !Primero mata a mi padres y luego secuestra a mi prometida antes de casi matarla! Juro que si estuviera vivo ahora mismo desgarraría su garganta y me alimentaria de él!" grité, sabía que no debía estar gritando, probablemente estaría asustando a Bella, pero no podía evitarlo. ¡Traté a James como si fuera de mi familia! Y él va y mata a mis padres, y casi de paso a mí, entonces secuestra a mi prometida que está embarazada y la apunta en la cabeza con una pistola. Si pudiera retroceder el tiempo mataría a James yo mismo.

Tenía que sacar algo de mi frustración, golpeé la pared una vez, sintiendo que el peso salía de mis hombres mientras lanzaba mi frustración a mis manos y golpeaba una vez más la pared…otra vez, y otra vez. La pared se rajó bajo mi puño mientras iba un poco más lejos.

Bella me llamó, saltando de la cama para ayudarme. Tomó mis manos en las suyas, podía decir que no se sentía bien porque estaba más pálida que de costumbre, antes que pudiera decir algo, me llevó presurosa al baño. Mis nudillos me dolían, pero no me importó, solo me concentré en respirar por mi nariz y exhalar por mi boca, tratando de recomponerme. Las pequeñas manos de Bella encendieron el grifo de agua para tratar de limpiar la sangre de mi herida. Sólo lo hizo por unos minutos porque pronto empezó a arquear para luego correr al inodoro y vomitar.

Instintivamente, cerré el grifo para ir a ayudar a Bella, sujeté su cabello y acaricié su espalda mientras ella continuaba vomitando todo lo que tenia. Me dolía verla enferma, sin embargo me ponía dichoso verla con su nuevo brillo ahora que estaba llevando mi hijo en su vientre, era como si tuviera que soportar eso malo para tener lo otro. Tan pronto vomitó hasta que no pudo hacerlo más, se recostó en su mano junto a mí, mientras seguía sujetando temblorosamente el retrete, entonces la escuché lloriquear.

Traté de ser tan gentil con ella como con un bebe recién nacido mientras se disculpaba por no haber mencionado lo de la muerte de mis padres con anterioridad. La sujeté contra mi pecho desnudo, no dije nada. Admito que ella debió habérmelo contado tan pronto se despertó en el hospital, pero no podía culparla, ella lo hizo para protegerme y la amaba por eso. La dejé llorar hasta que se desahogara, pero cuando me miró no pude evitar que la culpa me sobrecogiera, yo tenía parte de la culpa de que sus ojos no tuvieran esa chispa y que estuvieran rojos. Besé su frente y me levanté llevándola en mis brazos.

Caminé llevándola de regreso a la recamara, dejé que su cabeza descansara en mi pecho, pensé por un minuto que se había quedado dormida.

No lo estaba.

Después de que empezara a acariciar mi pecho, las sensaciones se movieron directamente a mi ingle. Traté de no ponerme "feliz", pero ya me estaba poniendo duro. Le pedí que no siguiera por ese camino ya que ambos terminaríamos con un "problema" dentro de poco.

En cuanto sus dedos recorrieron de mis abdominales hacia mis pezones para acariciarlos, no lo pude soportar más y con un solo movimiento estuve sobre ella.

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Después de un muy satisfactorio bocadillo de medianoche, no me pude obligar a dormir, estaba acostado sobre Bella—mi posición favorita—, mi cabeza descansando en sus suaves pechos mientras escuchaba el latido tranquilo de su corazón. Cada vez que cerraba los ojos, veía la misma escena repetirse una y otra vez, cada vez hacia que mi corazón se desgarrara por el miedo de que algún día abriera mis ojos y ella se hubiera marchado. No podía soportarlo.

Sabía que era débil y que estaba siendo posesivo, pero no podía controlarme, necesitaba estar con ella a cada segundo. Dejé descansar mi cuerpo de costado, mi cabeza seguía en su pecho mientras su brazo estaba inconscientemente había envuelto mis hombros. Mi mano vagó por su plano estomago donde mi hijo estaba.

Mi respiración se alteró, no recordaba que el estomago de Bella tuviera una curva. Mi mano recorrió una vez más su denudo estomago, definitivamente no estaba soñando. Podía sentir mi corazón llenarse de alegría mientras necesitaba verlo. Sabía que estábamos en invierno aunque ya estaba próximo a terminar, dejé la cobija sobre Bella y me escabullí bajo las sabanas hasta que estuve cara a cara con el ligeramente hinchado estomago de mi Bella. Casi no podía ver nada, pero recosté mi oído sobre su estomago, no podía escuchar nada, pero todavía tenía la esperanza.

Mi sambas manos se posaron a cada lado de su estomago, no era grande, demonios, casi no se notaba, pero me emocionó mucho. Quería cualquier cosa que ella me dejara tener, y puesto que ella ya estaba embarazada, no podía evitar oler el dulce, dulce aroma de la victoria. Froté mi nariz contra el bulto lentamente creciente, aunque el aroma aun estaba cubierto por la mezcla de nuestros olores después de las actividades en las que nos envolvimos hace unas horas. No podía evitar sentirme asquerosamente excitado por el hecho que Bella oliera a mí, odiaba ese olor, pero en Bella…tenía que contar regresivamente desde cincuenta para no tener una erección y tener que despertar a Bella para que se ocupara de ella.

Una hora después, Bella se despertó levantando las sabanas para mirarme divertida y curiosamente. Sus mejillas se enrojecieron cuando se dio cuenta que estaba completamente frente a mí, justo de la manera que me gusta. Moví mis ojos para que viera la criatura que me tenía cautivado mientras ella estuvo dormida, cuando miró hacia abajo se congeló. ¡Oh sí, ella también lo vio!

Bella se molestó porque no había dormido cuando ella me pidió que lo hiciera, la tenia preocupada, lo sabia pero no podía evitarlo. Traté de cambiar el tema y hacerla enfocar en nuestra boda.

Dios, odio cuando se preocupa.

Traté de convencerla de que me encontraba bien, pero ella no me creyó sino todo lo contrario. Me pidió que fuera a ver un psiquiatra.

No estoy tan jodido, ¿verdad?

No estaba convencido, pero verla prácticamente suplicándome me hizo aceptar. Como premio me dijo que compraríamos ropa de bebé.

De inmediato la besé, ¡no podía creerlo!¡Me estaba dando permiso para comprar ropas de bebé! Sabía que estaba un poquito más emocionado de lo que estaría cualquier otro hombre—que no fuera gay— por ir a comprar, hey, normalmente hubiera fingido que estaba enfermo, pero ropa de bebé… No lo sé, eso me hacía sentir más… seguro? Sé que suena mal, pero me hace sentir como que Bella no se puede ir, como si nuestras vidas estuvieran cementadas. No sabía, pero lo que sí sabía era que no podía esperar a que terminara la terapia.

Bella me tendió una trampa, sabía de antemano que aceptaría si me ponía esa condición, no podía creer que tenía una cita con un psiquiatra en dos horas.

La seguí al baño, siempre lo hacía, tenía problemas de posesividad, me refiero reales problemas de posesividad, cada vez que ella iba al baño, la seguía—habían razones placenteras para eso también—, demonios, ¡incluso me quedaba fuera del baño por ella! Estaba actuando inmaduramente, lo sabía, pero eso no cambiaba nada.

La lancé sobre mi hombre cuando se negó a que la acompañara, incluso le di una palmada en el trasero antes de saltar a la regadera y hacer que el agua nos mojara. La bajé y de inmediato tomé sus caderas mientras la empujaba contra la pared, sonreí mientras la acorralaba. Me incliné ligeramente antes de empujar mi creciente problema contra su cálido centro, ella gimió de inmediato por el placer, haciéndome saltar. No esperaba que ella se restregara contra mi erección, jadeé de inmediato, amando y odiando que me provocara. Sus labios chocaron mientras me besaba el cuello, le tomé sus imposiblemente suaves pechos en mis manos, ella gimió en mi cuello, coloqué mi otra mano en su cuello, halándola hacia mí.

Ligeramente, pellizqué sus pezones, disfrutando hacerla jadear mientras me ponía cada vez más erecto. Mi mano se deslizó a su perfecto trasero mientras me frotaba contra ella, ella hizo lo mismo y ambos gemimos por la sensación, cuando ella arqueó su espalda, pensé que me vendría en ese mismo instante. Su centro estaba empapado y prácticamente goteaba, nada en mi mente estaba cerca de la categoría G. Mi estomago se comprimía con la necesidad, necesitaba a Bella, y casi nada podría detenerme ahora…

Me coloqué en su entrada, justo cuando estaba a punto de embestirla, un fuerte golpe en la puerta me desconcentró y me hizo errar, terminé frotándome contra ella una vez más, esta vez, mi cuerpo entero se puso en ese embiste, ambos jadeamos por el placer. ¡Puta! ¡Quien sea que este en la puerta la va a pagar! Mi mente gritó.

Después de oír su chillido lo único que pude pensar fue…

¡Mierda, es Alice!

¡Que se joda esa embarazada! Alice me está sacando de mis casillas.

Después de acordar con Bella en que terminaríamos este encuentro más tarde, salimos de la ducha y sabia que tendría un serio caso de bolas azules todos por culpa de Alice. Ella lo menos que podía hacer era tener la decencia de esperar a que saliéramos de la ducha.

Cepille su cabello, ella se quejo diciéndome que tenia edad suficiente para hacerlo ella misma. De todos modos…las puntas del cepillo se veían algo filosas…

En cuanto salimos del baño supe que estábamos en problemas, bueno yo estaba en problemas después que la soplona de mi novia me delató, por lo que usé de escudo. Alice no la lastimaría…¿verdad?

Bella le dijo que tenía una cita médica y para no causarle malestar a Alice le mentí diciéndole que mis dolores de cabeza habían regresado. Tenía años que no me daban. Los tuve desde el accidente-incidente, me recordé a mí mismo. Me golpeé la cabeza fuertemente y a veces mi cerebro pone mucha presión en mi cerebro, no lo suficiente para hacerme una cirugía. Me sentí como un imbécil cuando Alice se preocupó.

No pude evitar sonreír cuando ella me recordó que en dos cortas semanas, Isabella Marie Swan seria oficialmente Isabella Marie Cullen, no pude evitar encontrar ese nombre muy rítmico.

Vimos a Alice salir del apartamento, realmente odia mentirle a mis hermanos, pero sobre todo si estaban embarazados.

Bella lucia Hermosa en azul, su ropa era un poco holgada por lo que no podía ver el pequeño bulto en su vientre, cuando regresáramos a la tranquilidad de nuestra casa, no estaba seguro que le permitiría usar ropas.

Me sentí fatal cuando me dijo que estaba preocupada estaba asustada por mis pesadillas, no podía asustar a Bella, iría al psiquiatra solo para evitarle sufrimientos, ella se sentía culpable de mi situación, cuando en realidad había sido yo, quien la dejó ir,

En el restaurante de Esme no pude evitar distraerme al mirar el escote de mi futura esposa, su sonrojo la cubrió cuando se percató que la estaba mirando, así que traté de distraerla para volver a mi plan inicial, en cuanto logré mi cometido me percaté que fue una muy mala idea. Tuve que arriesgar mi vida para tranquilizar a mi muy hormonal Bella, pero en cuanto la abracé se derritió en mis brazos haciendo que volviera a tener a mi Bella de regreso.

Cuando se disculpó por su súbita explosión, tome nota para mí mismo. No robarle la comida a una mujer embarazada.

Tuvimos que salir del restaurant para ir a la dichosa cita, le hice saber mi descontento, yo pensaba que primero compraríamos ropa para el bebé.

Mi ansiedad empezó a escalar cuando me dijo que no me acompañaría a la consulta, eso significaba que Bella no estaría en mi rango de visión, pero tenía que hacer esto por ella.

Caminé tratando de componerme, podía ver la misma añoranza que se reflejaba en mis ojos en los suyos. ¡Tranquilízate! Es solo una ¡maldita hora! Viviste veinticuatro años sin Bella, ¡puedes sobrevivir a una hora! Suspiré y seguí al loquero a su oficina.

Dr. McConnell me apresuró a entrar, "Por favor, siéntate Edward." Me enseñó un estereotípico sofá de loquero.

Asintiendo, tome asiento en el borde mientras literalmente contaba los segundos hasta que pudiera regresar con mi Bella. Me recosté en el sofá, esperando a que el Dr. McConnell hablara pero no lo hizo.

Me quedé recostado en el sofá por varios minutes, antes de hablar, "¿No se supone que debemos estar, ya sabes, hablando sobre algo?"

El pelirrojo incline su cabeza hacia sus rodillas, "No lo sé, Edward, ¿de qué quieres hablar?"

"No sé"

El hombre suspiró, "Edward, tu novia-"

"Fiancée." Le corregí.

"Fiancée," sonrió, "Me dijo que estas teniendo problemas para dormir, ¿puedes hablarme sobre eso?"

"Son solo pesadillas, eso es todo." Traté de quitarle importancia.

"¿Qué tipo de pesadillas?" preguntó.

Me encogí de hombres, no sintiéndome muy cómodo contándole a un extraño sobre mi vida, "Bueno, son sobre ella yéndose"

"¿Ella?"

"Bella." Susurré.

"Por qué te preocupa que tu fiancée se vaya? ¿Ella ha mostrado que no es de confiar?"

Fruncí el ceño ofendido, "¡No claro que no, ella es un ángel!"

Dr. McConnell levantó sus manos, "Whoa, Edward, no lo dije por mal."

Murmuré una disculpa, mirando en una dirección diferente, lejos del loquero, lo escuché suspirar, acercó su silla al sofá de cuero negro, "Ahora, ¿cuál es el motivo por el que crees que ella se irá, Edward?"

Cerré mis ojos, estaba tratando de aguantar mis lágrimas, "Porque al final todos los hacen."

Después de unos momentos de silencio, él continuó, "¿Quiénes son ellos?"

"Mis padres."

"¿Podrías explicarte?"

Suspiré, "Estuvimos en un accidente automovilístico hace ocho años."

"Y tienes miedo que Bella se vaya igual que lo hicieron tus padres."

"mira, no es así…hace una semana…ella rompió conmigo."

Él frunció el ceño, "¿Por qué fue eso?

Mis manos se convirtieron en puños, podía sentir las aletas de mi nariz moverse solo de pensar en ese hombre, "Porque si ella no lo hacía, me hubieran matado."

Le tomó unos momentos para caer en cuenta de lo que decía, "¡Oh! ¡Tú eres Edward Cullen! ¡El hombre del periódico!"¡Por todos los cielos! Estaba en todas partes, todos en la oficina sabían lo que James había hecho, lo que nos pasó a Bella y a mí, dándonos condolencias, no tenía idea de cómo la prensa se enteró tan rápido, pero al día siguiente que Bella regreso, nosotros estábamos en un triangulo emocional, o algo así habían dicho los medios.

El hombre pasó su mano por su cabello, "Whoa…pero sí recuerdo bien, ella lo hizo para salvarte, eso muestra lo mucho que te ama, ¿Por qué tienes miedo que se vaya?"

Gruñí, "¡No lo sé! ¡Mira, no soy lo suficientemente bueno para Isabella! Algún día ella se dará cuenta de lo que quiere y se percatara que no soy yo y me dejara de igual manera que lo hizo antes." Empecé a caminar por la oficina, no podía quedarme quieto.

"¿Qué te hace pensar eso, hijo?"

Fruncí el ceño y lo miré como si estuviera loco, "La has visto, ella es demasiado hermosa, tiene un corazón de oro, es desinteresada, ella es… ella es…todo lo que cualquier hombre quisiera desear, ¡todo lo que yo pudiera querer y más! Es imposible que ella me quiera"

"¿Alguna vez has pensado que ella piensa lo mismo que tú?"

"¿Qué?" volví a fruncir el ceño.

Él suspiró, "Edward, hijo, ella llamó ayer en la mañana, suplicó y estaba dispuesta a pagar el triple del dinero para tener esta cita con tanta premura, ella está preocupada por ti. Por ti. Creo que ella es todo lo que dices que es, estoy seguro que ella es cada una de las cosas esas cosas, pero no dudaría de ella."

Suspiré, "¿No crees que sé eso?"

Él frunció el ceño, parecía confuso, "Entonces…¿hace cuanto tiempo tienes problemas para dormir?"

"Cinco días"

"Así que básicamente, desde que Isabell-"

"Bella," lo corregí

"¿Bella regresó?" preguntó

"del hospital, sí."

Dr. McConnell escribió algo en su laptop antes de continuar, "Creo que tú estás sufriendo de pavores nocturnos. Has pasado por mucho trauma emocional que tu mente no puede procesar que es realidad y que es fantasía, lo que se desencadena mientras duermes o te sientes inseguro."

Bufé, "yo había descubierto eso."

Él sacudió la cabeza, "No, no lo entiendes Edward. Cuando me refiero a que no distingues realidad de la fantasía, me refiero a que en realidad no lo haces."

Fruncí el ceño, "Ok, me perdiste."

Suspiró, "Edward, Bella me dijo que has estado algo…posesivo por el momento." Fruncí el ceño, "Ella no le molesta o algo así, pero ella dice que es más de lo usual." ¿Usual? "Entonces por lo que me has dicho, es como si tu mente no cree que Isabella realmente está contigo, que ella es realmente un fragmento de tu imaginación. No crees que ella realmente está de regreso."

Me tomó unos momentos que todo cayera en su lugar. No estaba seguro si estaba asustado o aliviado porque entendía de lo que él estaba hablando y que me diera cuenta de lo que realmente significaba. Tenía que admitirlo, lo pensé por unos minutos, eso explicaría que no puedo dormir porque siempre temo…que ella no estará allí cuando me despierte…

"¡Oh dios!" caí en cuenta.

Él asintió, "Bueno, no hay cura para esto realmente, pero te prescribiré unas pastillas para dormir y unas tabletas antidepresivas."

Asentí, mi mente estaba aun en shock y casi no podía hablar. Me entregó mi receta y me acompañó fuera de la oficina, tan pronto como vi a mi ángel, ella guardó su libro en su bolsa antes de caminar hacia mí, caminé hacia ella. Ella estaba a punto de decir algo antes que estrellara mis labios con los de ella, necesitándola, deseándola tanto. La extrañé en la larga hora que estuve alejado de ella, casi no podía pensar por el momento en otra cosa que no fuera estar con la mujer que amo. Justo cuando le suplicaba que me permitiera explorar su boca, ella se alejó riendo, "¡Edward!"

"hola amor," le sonreí.

"¿Cómo te fue?" preguntó.

Tantos pensamientos me vinieron a la mente por esa sola pregunta, personalmente, pensaba que me fue bastante bien, asentí. "Bien, realmente, creo que descubrí cual es el problema." Jugó con unos cuantos mechones de su cabello.

Sus mejillas se calentaron, "¿Entonces?"

Le sonreí, "te digo después amor, no te preocupes." Me di un besito en la frente tomando su mano en la mía y encaminándonos a la salida.

"¡Edward, oye!" dr. McConnell gritó..

Nos detuvimos y nos giramos hacia él, nos sonrió, "Edward, te sugiero que te hagas otra cita si las pesadillas regresan."

Le sonreí, "Lo haré doc."

El pelirrojo asintió, puso su mano en mi hombro y lo sacudió ligeramente, "Espero no escuchar de ti Edward."

Sonriendo, le agradecí mientras él regresaba a su oficina, Bella me miraba con curiosidad, "¿Puedes decirme por favor sobre que estaban hablando allí?"

Suspiré, tal vez debo dejarla saber "Bueno, su veredicto es que no creo que eres real."

Sus cejas se elevaron, "No…entiendo."

"Bueno, él dijo que mi mente me está jugando una mala pasada, mi subconsciente piensa que no estás aquí y eso es lo que pasa en mi mente, que piensa que tú no estás cuando lo estas, una realidad alterna por decir algo." Que no daría por escuchar sus pensamientos…

Apreté mi mano, "pero estoy aquí.

Asentí, "sí, pero muy en el fondo, mi mente sigue pensando que un día me despertaré en una cama vacía y me daré cuenta que no has regresado conmigo…"

"No digas eso," me ordenó, "Nunca pienses eso, estaré aquí, tanto tiempo como me quieras."

"Nunca te dejaré de querer, Bella."

"Yo tampoco, te amo, para siempre."

También te amo," acerqué mi cara a la suya acaricié su nariz con la mía, haciéndole reír por la sensación.

"Vamos, ya está bien de esta charla depresiva, sé que te estás muriendo por ir a la tienda." Se rió.

Sonreí, no había pensado sobre eso, para ser honesto, estaba pensando en el otro… asunto que aun necesitaba recomponerme, pero eso se fue cuando pensé en las tiendas, "Es como si leyeras mi mente"


Espero tener el siguiente capi para el viernes o para el lunes que sigue, aun no estoy segura, todo depende de lo ocupada que esté.

A la chica que me ha estado apurando de una manera no muy grata, lamento que estes apurada, pero ya pasó la época en la que traumaba por tenerlo todo al día. Si no quieres esperar lee la historia en inglés.

A las que sí me han tenido paciencia, muchísimas gracias, ya estoy de vuelta en el buen camino.