Fate 5:Un relato en el libro de Mazarbul II

Saruman se paseaba en su torre en Isengard, el viento soplaba sus túnicas blancas mientras se asomaba por el ventanal de piedra negra... miro su gran lugar con algo oscuro brotando en su corazón, un corazón que empezó a palpitar con ansias de dominar todo lo que sus ojos miraban... un hecho que trataba de ocultar a los ojos de su señora Galadriel con ayuda de magia oscura.

Pero no era el único sentimiento, la envidia fue lo que empezó el envenenamiento del gran istari blanco para sus colegas de orden que lo carcomió desde tiempo atrás hasta convertirlo en algo ácido que prometía dolor y miseria para el antes maia.

Envidia de los elfos, grandes primeros nacidos que eran los favoritos de los valares al darles belleza, inteligencia, audacia e inmortalidad con el regalo de regresar a valinor cuando su estancia y dolores en arda fueran insoportables.

Envidia de los hombres, cuya existencia era un borrón a comparación de su vida pero que podían ser capaces de hacerse notar a pesar de ser considerados débiles en algunos momentos... luego esas mismas debilidades los hacían fuertes y dignos de alabanza.

Envidia de los enanos, donde su rudeza y sentido de la propiedad los hacían personas de temer pero que obteniendo su confianza eran los mas fieles sin dudas a traición... todos ellos debían ser sometidos por alguien con grandeza, pues consideraba a los hobbits muy inferiores como para ser contados como especie.

Pero la mayor de sus envidias, aquella que creció para que las ramificaciones fueran dadas a conocer... fue la envidia a Gandalf, Istari cuyas acciones hacían alabanza y reconocimiento mayor, que el debía tener en automático al ser líder de la organización.

Narya, el anillo del fuego... cuyo propietario, Cirdan el carpintero se lo había cedido a Gandalf en vez de a el mismo, como es que el peregrino gris ganaba favores por encima del blanco... era la pregunta recurrente que lo comprimía para dar fuerza al sentimiento negativo.

Pero en el momento, las envidias que tenia al peregrino era opacada... opacada por un odio profundo a un reciente ingreso... si la envidia sacaba su peor para el istari blanco, el rencor, sentimiento superior era lo que mas lo envenenaba contra el mundo... y contra el objetivo de tal afecto... Emiya el negro.

Como es que ese irrespetuoso hombre, que no mostraba algún interés por ser de agrado del líder de la orden de Istari, había logrado tanto en tan pocos años (considerando seres inmortales los años pasados con un soplo)... no solo tiene el favor de su señora Galadriel, también tiene el respeto de Elrond... hasta del idiota insensato de Radagast lavaba el piso donde el negro pasaba.

Golpeo con fuerza el marco de su ventanal, al tener ese rencor en mente... una sonrisa maliciosa cruzo el gesto del hombre viejo... por primera vez en años deseo mal, deseo que el negro se hundiera en miseria... que muriera en esas minas... que fuera un fracaso por ser tan altanero en apostar en una misión de reconquista.

Saruman el blanco miro en dirección hacia Moria con una sonrisa malvada, deseando no ver el rostro de ese colega negro... porque por encima de la envidia a Gandalf, estaba el deseo de ver desaparecer a Emiya.

XXXXX

Emiya hizo un gesto taciturno en aquel salón de reuniones en el cual se había convertido la sala de registros o morada de la reina, nadie estaba presente pues ahora el mago no estaba de humor para tener compañía... quería en esos momentos dejar de existir o mejor... tener un arsenal interminable de armas largas del cual podia disfrutar.

Pero no, el mago negro solo miraba su único rifle con la esperanza de que se multiplicara, pero eso no funcionaba... no, cuando no tenia tiempo de asegurar un funcionamiento ademas de ahorrar toda sus energías para lo que pintaba como los días mas oscuros, literalmente ya que estaban en las entrañas de una montaña.

Se paso la mano por su cabello que ya estaba superando el estándar de largo para su comodidad, también su barba a medio crecer era el indicio de los días pesados donde los nervios estaban a flor de piel y la higiene era olvidada cuando la vida esta amenazada o están siendo vigilados como para tomarse un respiro.

Conto sus navajas afiladas, su espada, pistolas, báculo y rifle como su arsenal eso sin contar las miles de granadas que siguen dispersas en el interior de la mina... desde su enfrentamiento con el Balrog, los rugidos de amenaza y promesa de venganza solo habían aumentado el estado de animo deprimente de sus hombres (enanos).

-El no te dejara ir... Kiritsugu- Joan se sentó en el suelo dejando su cabeza apoyando en la pared para vagar la mirada en el techo, hablando del daño que rugia en ecos a través de los miles de pasadizos de la mina.

-No descansara hasta que este muerto... igual pienso lo mismo- dijo secamente el peregrino negro, haciendo un conteo de balas de las cuales no pensaba utilizar a menos que la criatura viniera directamente.

Joan atrajo sus pies, para abrazarlos y descansar el rostro en las rodillas -me es mas difícil aumentar los estados de animo de los enanos... la esperanza se esta perdiendo-

-No entiendo porque duro demasiado en primer lugar... hubiera sido de sabios que vinieran sin esperanzas- aseguro escuetamente el mago, para nada preocupado por las emociones de su gente, mas concentrado en el inventario que en cumplir con el rostro de su colega para esa platica -todos sabían que era suicida- aseguro confiado.

Una mueca adorno el gesto suave de Juana, amargura por las palabras dichas por el mago que parecía ajeno a la seriedad de sus comentarios -supongo que es algo que no pediré de ti...- contesto secamente.

-La esperanza es para idiotas... son mejor acciones que esperar a que todo se resuelva por obra de buenos sentimientos- contesto Emiya, comenzando el acomodo de su armamento entre su gabardina para estar preparado en toda su gloria para lo que seria un año espantoso.

Un suspiro se escapo de la antes espíritu -te han dicho que eres una persona fatal para levantar ánimos- indico al ponerse de pie, acomodando su propia espada y tomando ese estandarte del cual desde que llegaron engalanaba el rincón olvidado de lo que es su morada.

Una mirada vacia dirigida al antes santa -siempre- contesto, recordando las platicas que obtuvo a lo largo de su vida... el era bueno dando la realidad de la manera mas cruda, no pintar las situaciones para alegrar corazones... con eso en mente, salio dispuesto a enfrentar a unos enanos que con cada dia se acobardaban mas.

El grupo les dirigio una mirada, Kili, Oin y Ori se adelantaron para esperar las siguientes ordenes... mientras en el fondo el rugido del Balrog resonaba como recordatorio de la promesa de sangre para todos los que escucharon.

XXXXX

4 año:

No sabemos que hacer, esto cada vez parece ser un fin para lo que nos propusimos a cumplir al principio de este viaje... nuestro corazón esta temeroso, estamos siendo intimidados en el hogar de ancestros.

No podemos salir... Han tomado el puente y la segunda sala, nos han cerrado toda posibilidad de un escape por el lugar donde entramos.

El fin se acerca, y luego tambores, tambores en los abismos como constante aviso de nuestra fallida misión... la reconquista esta mas lejos de lo que todos pensamos, o eso es por lo menos lo que yo pienso... no hay esperanza... a pesar que nuestra reina y el mago estén con nosotros.

...

XXXXX

Oin caía victima de una flecha... mientras otra hacia su camino en el pecho de un angustiado escritor, la lucha se había intensificado y Kiritsugu no parecía feliz de que el enano hubiera pasado sus últimos momentos escribiendo la bitácora... ahora un libro cubierto de su propia sangre descansaba en los brazos muertos en medio de una batalla.

-Todos comiencen agruparse- ordeno secamente el mago, lanzando sus cuchillos con una puntería mortal envidiable, mientras esta arma rasgaba los cuellos de tres orcos en una posición donde fue posible dicho ataque.

Las flechas volaban mientras el grupo era arrinconado en dirección de la cámara de registros y morada de Joan... los gruñidos de orcos llenaban la sala, en estos momentos el lado oscuro de Emiya pensaba seriamente en activar su arma definitiva... pero no era bueno hacerlo, sabiendo que el Balrog estaba por venir y este no caería bajo el yugo de su trampa.

-NO ROMPAN LAS FILAS- grito Joan cuyo rostro manchado era el único indicio de los días de lucha sin descanso, la mujer era fuerte y su mirada triste solo aumentaba con cada uno de los enanos que caían en cumplimiento de su deber.

-Esto es una locura- siseo Kili con un nudo en su garganta a causa de la caída de Oin, que seguía tendido con el dichoso libro en sus manos pálidas, con sus ojos vacíos en dirección al inexistente techo oscuro.

Ori suspiro con pesar, con esfuerzo llego al cuerpo tendido de su colega para arrebatar dicho formulario, donde estaban escrito todos estos últimos días... con la intención de asegurar el diario y lograr que este llegue con bien de regreso a Erebor -Toma Kili... asegúrate que esto quede intacto- aseguro, cerrando dicho objeto donde seguramente las manchas carmesí quedaran como memoria del arrebato de su propio escritor.

Joan se adelanto al grupo ahora aislado ante la mirada hambrienta de los orcos, los trolls comenzaban a abrirse el paso como una ola amenazante, mientras los enanos se tensaban en la espera del golpe que prometía muchas bajas -Luminosité Eternelle: God is Here With Me- hablo en ingles clavando su estandarte en el suelo en un golpe duro, mientras la apariencia de la bandera cambiaba por uno blanco con bordes dorados.

Los enanos fascinados por el brillo que rodeaba a su reina, pues su apariencia sucia quedaba atrás mientras era bañada por la gracia de esas palabras de lengua extranjera... el estandarte ondeaba ante un viento mágico y aquellos que iban a atacar quedaron apartados al igual que los orcos que estaban demasiado cercas... como si fueran un lago siendo partido por la fuerza de esa orden.

El área quedo limpia al momento en que todo se detuvo, los orcos y trasgos gritaron en disgustos al verse alejados por la habilidad de esa mujer extraña... cuya bandera todavía iluminaba la oscuridad, sin regresar a la apariencia que tenia en el inicio (considerando que tenia los bordes del escudo de durin ahora suplantados por un signo extranjero en colores blancos y dorados).

-Bien hecho Juana- alabo Kiritsugu, consciente de lo ansioso que estaban los enanos al ver por primera vez la magia de su reina.

Tuk... tuk... tuk...

Sono por toda la sala, en instantes todo movimiento hostil había cesado como si fueran ordenados a apartarse de manera rápida, algunos trasgos cobardes se escabulleron pues era mas su temor a su aliado que a los enemigos... los pies pesados se empezaron a escuchar en la sala mientras la figura ya conocido por el mago se abrió paso por los pasillos.

Los pilares alumbrados conforme la criatura se alzaba orgulloso en toda su altura, desplegando sus alas de murciélago mientras el olor a azufre que era su firma llenaba los espacios donde un grupo de enanos y seres oscuros se dedicaron a apreciar con morbo al recién llegado.

Joan entrecerró sus ojos ante la imagen satánica, pero no se acobardo en absoluto, solo apretando sus estandarte de batalla que desplegaba su devoción religiosa a un dios ajeno a esas tierras... un punto a favor según Emiya pues el resto de los enanos parecía que el color tuvo la suerte de escapar de su rostro algo que ellos no podían hacer, olvidando el alivio que habían sentido de verla usar un noble phantom... Kili tenia la boca abierta, sus ojos dilatados por el terror que el gran daño de durin inspiraba.

-Parece que me encontraste- Kiritsugu saco su pipa para dar un paso enfrente, todas las miradas cayeron en el negro como si lo dicho fuera lo mas valeroso al llamar la atención de un espécimen tan torcido... hasta los enemigos brillaron en asombro por ese Istari que parecía disfrutar su pipa bajo el dominio de la mirada del Balrog, como si esto fuera poca cosa.

El rugido removió pilares cortando el silencio, ahora orco, trolls y trasgos se encogían apartándose sumisamente ante el que estaba muy por encima de la cadena alimenticia... pues el azote de las colas del Balrog golpeaba a sus propios aliados mientras su mirada llameante se posaba en aquel que le había hecho un daño considerable, que expulsaba humo para nada preocupado por sus futuras atenciones.

-KILI- llamo Emiya al lanzar su pipa al aturdido enano que tuvo que bailar para atrapar el objeto lanzado repentinamente, el mago no presto atención... tomo su rifle para apuntar al Balrog que sacaba su espada llameante para no permitir caer en el juego de esos proyectiles molestos, que seguían dañando su interior desde la ultima lucha.

La batalla inicio, ninguno se movio para ser testigo de el enfrentamiento... Emiya rodo varias veces sin apartar la vista y funcionamiento de su rifle, ante los gruñidos heridos de un balrog que no podia detenerse, atravesado por miles de detonaciones a pesar de sus intentos por rasgarlo a la mitad.

-Que...- Kili salto cuando escucho por primera vez en funcionamiento las armas de acero, pero aun a pesar que este sonido debia ser familiar despues de escucharlo sin parar... para el corazón del enano era imposible acostumbrarse a las pequeñas explosiones que estas armas provocaban.

Pero el enano no era el único, el resto de su gente también parecía incomodo ante los ruidos de las armas de acero... pero estaban mas aturdidos por la frialdad del dichoso mago, que parecía estar cazando un conejo, en lugar de la mas infame de las creaciones de melkor.

El eco aumentaba las explosiones del rifle, aun recostado y con nada mostrado en su rostro, Emiya tenia la intención de no parar y aprovechar el interés enfermo de los mismos orcos por ver esa lucha, pues nadie parecía tener la intención de moverse.

Joan estaba tensa, pero observando todo con un aire ausente esperando su momento de entrada, su mirada fría mientras sujetaba con fuerza uno de los signos de su naturaleza en su mano con orgullo... impresionada por las habilidades de puntería del mago, que detonaba incansablemente sus armas... desecho el rifle después de que lo vació, entrando con sus dos pistolas que por fin entraban en uso desde el momento en que fueron concebidas para esa misión.

Emiya se puso de pie, ahora con sus dos armas cortas en cada mano... caminando en paso constante alrededor del daño de durin que trataba vanamente de lograr que este detuviera sus detonaciones... el mago negro evito varias veces sus colas, también su espada aunque la quemaduras de la cercanía habían dejado un camino doloroso a través de sus ropas oscuras.

Los rugidos aumentados con el eco... el sonar de los pasos del negro por la piedra, fue lo único que se escuchaba en momentos que parecieron eternos de ver un enfrentamiento... pero para desgracia del mago, el Balrog no cedía.

Emiya miro disgustado, sus pistolas estaban a detonaciones de ser inútiles... la cólera de su contrincante era evidente, el dolor también era su conocimiento pero ahora no tenia las intenciones de caer de rodillas... con un movimiento limpio, la criatura invoco un látigo que movió con maestría.

El negro no dudo cuando vio las intenciones, aunque su gesto mostró algo de pánico al ver la llameante cuerda oscura acercarse amenazante -Time alter: Double accel- recito para ver todo en cámara lenta, se agacho sin dificultad para rodar nuevamente por la piedra, afinando su vista y apuntando su objetivo.

Pero fue tomado por sorpresa cuando una de sus colas llameantes habían hecho su camino para quemar parte de su espalda baja, provocando un gesto de dolor contenido que ignoro para terminar con la carga de sus pistolas en una posición acostada... pero la espada de la criatura ya estaba encima de este, para dar un corte limpio, dio un salto poniéndose de pie, para ver su propia sangre saltar pues aunque esquivo el ataque fatal... siguió rasgando su carne en el dolor de la quema.

-Maldición- se auto regaño al ver sus dos pistolas olvidadas donde su posición acostada había sido, ignorando los dolores que los daños a su cuerpo provocaban, ademas de los gritos de angustia de los enanos que parecían pegados al suelo por no poder moverse a causa de la atmósfera del balrog.

Tomo su espada para bloquear otro de los ataques, si hubiera sido humano estaba seguro que sus pies tronarían bajo la fuerza que se estaba esforzando en contener, el sonido del toque de metal fue lo único que hiso eco.

-KIRITSUGU- grito Joan al lanzar su báculo para ser atrapado en un movimiento fluido a pesar de estar todavía luchando con la fuerza de la espada enemiga, con un arrastre de pie lanzo un fuerte destello para hacer retroceder al balrog.

-Volvemos a lo sutil- siseo en disgusto el negro, al verse armado solamente con espada y báculo, mientras su sangre se infiltraba para gotear en la piedra pues a causa de la oscura vestimenta no se podía ver por completo el daño hecho.

El sonido cambio por completo, el chocar del acero con las chispas resultantes... el látigo siendo repelido por la magia del báculo, el arrastrar de pies hábiles del negro para hacer frente maestramente a un Balrog que gruñía en amenaza a ese pequeño ser que le había hecho daño.

El sudor había hecho el camino por el rostro estoico de Emiya, que tenia sus ojos enfocados en la danza y no perderse en el dolor creciente que su sudor provocaba al contacto con la carne abierta... sus músculos esforzándose para sobresalir en poder competir con la fuerza de choque de espadas y látigos.

Varias veces fue necesario su Timer alter en varios grados superiores, pero era idiota abusar de dicha técnica... había logrado concentrar su mana en el filo de su arma, asi cuando lograba cortar al llameante, una parte de su magia hacia los estragos necesarios... debía alabar la resistencia del daño a comparación de su primer encuentro... contando que varias de sus balas han de haber hecho dolor interno de la criatura insoportable.

El balrog se esforzaba duramente, pues sus heridas internas eran mayores eso sin contar las viejas que seguían causando estragos... pero su naturaleza exigía la sangre de ese hombre en sus manos antes de dejarse envolver en la miseria del dolor... debía arrastrar a ese que le causo tanto daño, apreciando el olor a la sangre suya en el ambiente.

XXXXX

-Esto no esta bien... el no durara por mas Istari que sea- aseguro Kili al ver el movimiento confiado del mago que se enfrentaba a un debilitado (obviamente) Balrog... pero a pesar de las condiciones de la criatura, seguramente su propio dolor le daba la fiereza para asegurarse no irse solo al otro mundo.

Joan no contesto, pues las palabras tenían cierta verdad cruda... y estaba segura que el gesto inexpresivo del mago, el también pensaba eso... pues a pesar que ningún enemigo parecía querer empezar su ataque... con el tiempo la debilidad de esa pelea sanguinaria se hacia evidente... el Balrog era débil, pero la perdida de sangre estaba haciendo estragos en el negro recibiendo mas heridas de las que ya tenia.

La doncella miro a su alrededor, haciendo cálculos de alcance y tramando su próximo movimiento con un aire mortalmente serio... el sonido de la espada seguía siendo eco al igual que los gruñidos, pero eso no la desconcentraba.

Juana tomo una decisión... este era el momento que esperaba, dio el estandarte ahora con la apariencia de Durin donde mismo -dale esto a mis hijas... ellas sabrán utilizarlo- dio un paso en alto, dando el objeto a un intrigado Kili -dile a mi hijo... que siga con sus oraciones... para tener derecho a mi espada en legado- indico al dar un paso en alto, para pararse en toda su altura quitándose la corona que engalanaba -denle esto al pueblo del bosque negro como recordatorio de su lugar en mi memoria- concluyo.

-Que piensa hacer mi señora- pidió Kili con un nudo en la garganta pues eso sonaba a despedida... y eso no podía ser ¿no?, compartió miradas con Ori que también tenia pensamientos similares.

Una sonrisa triste dibujo el hermoso rostro de la reina de Erebor, mirando a cada uno de los enanos en un brillo nostálgico -asegurar este lugar para nuestra gente...- contesto, para fijar su mirada en el frente nuevamente -se un buen rey... Kili- indico al comenzar a caminar, pero una mano robusta la tomo de su muñeca.

-No lo haga... esto no vale la pena a costa de su vida- aseguro Kili con apoyo de Ori y otros enanos, que comenzaron a rodear a la mujer con diferentes grados de preocupación -nosotros prometimos su bienestar... usted no hara lo que sea que planea... mi señora-

-Este reino no es suficiente como para pagar su perdida... todo el mithril no sera suficiente para cubrirla- Ori indico con sabiduría, no dispuesto a dejar a esa mujer sacrificarse... pues ese era lo que ellos sabían que significaba ese tono.

-Nuestro rey no lo soportaría- Kili concluyo con voz severa, mientras la rubia se mantenía en blanco ante todas esas miradas de suplica -yo no lo soportaría- suplica en esos ojos duros oscuros del señor de Moria -nadie- concluyo.

Joan suspiro pero tomo esa mano tosca entre las suyas, para hincarse con la cabeza baja en sumisión sorprendiendo a los testigos por esa simple acción -no hay nada mas que ame en este mundo que Thorin escudo de roble...- dijo suavemente mirando al suelo, apretando esa extremidad enana de un nervioso Kili -el me dio la oportunidad de una vida... unos hijos maravillosos...- su voz se escuchaba entrecortada, recordando sus vivencias en su segunda oportunidad -pero tengo que asegurar un futuro sin amenazas para mi familia... para este mundo- se puso de pie, dando la cara al grupo con lagrimas desbordando su rostro.

-Pero...- intento replicar, pues era la primera vez que veían un gesto devastado en la reina siempre feliz.

-Es la primera vez que desearía no hacerlo... es la primera vez que me duele esto tanto como para renegar mi propia naturaleza... mi propia fe- indico ahogadamente, al dar la espalda con la palabra "mártir" en su cabeza, pero no podía permitirse el mal en esa mina... no si ese ser planea regresar.

Los enanos no pudieron llegar hasta ella, mirando la espalda de esa mujer que era su reina... Kili apretó lo dado, arrepentido por esa reconquista... mas allá de la muerte de ellos, le dolía la partida de esa mujer que llego al corazón de su tío... como vería a su pariente a los ojos después de esto... si es que lograban salir.

XXXXX

Emiya cayo de rodillas entre jadeos, las gotas carmesí de sus ahora múltiples heridas adornaban la piedra, pero para su mala suerte... ya no podía disfrazar el dolor, sentía como si hubiera estado peleando por años... si salia de esto, se aseguraría de darle a Glorfindel una sincera felicitación aunque todavía el titulo de idiota por sacrificarse estaba pendiendo de un hilo en este momento.

Se esforzó con apoyo de su báculo para estar de pie, mirando cansado a ese ser que de igual manera estaba teniendo dificultades para estar erguido, aunque esto no menguaba la peligrosidad.

El negro obligándose hasta los limites, tomo posición defensiva con su báculo y espada para resistir aun mas... aunque su carne quemada exigía atención inmediata... ¿quería ser un héroe?¿quería convertirse en mártir en esta tierra? pensaba amargamente, mas cuando se daba cuenta que lo estaba considerando.

-Emiya...- la voz de Joan llego a través de sus sentidos nublados, pero no tuvo tiempo de contestar cuando se sintio jalado de su mano para ser lanzado hacia cierta dirección... donde jadeo de dolor al sentir el suelo en contacto con su espalda que ahora tenia otros tantos cortes no tan graves como el de su pecho.

Miro el techo con ausencia lo que pareció eterno, el rostro de Kili fue el primero en aparecer en su rango de visión... respiraba pesadamente, pero nuevamente se presiono para estar de pie -ella lo va a usar- siseo entre sus dientes apretados, asombrando a los enanos que aun con el dolor que mostraba contener... su voz se escuchaba igual de vacía solo ciertos tonos lo delataban.

Los enanos lo miraron de manera acusadora y preocupados por lo que sea que fuera a hacer su reina, no tuvieron tiempo de ondear en el tema cuando el eco aumento una oración en idioma extranjero nuevamente -O Lord, I entrust this body to you...-

El viento mágico rodeo la figura de la antes santa, mientras una espada descansaba entre sus manos encajada en el suelo, el rostro de la mujer era de tranquilidad asombrosa mientras cerraba sus ojos... las llamas comenzaron a crecer desde la punta de su arma, ahora rodeada de fuego.

Emiya miro como las barreras de un Reality Marble tragaban no solo al balrog enojado de que quitaran su presa, sino a los miles de orcos que no tuvieron tiempo de reaccionar... el mago alzo una barrera para no ser arrastrado al noble phantom definitivo de juana... un ataque de tipo suicidio... como el mártir que era.

XXXXX

Año 5:

Khazad-dûm no es habitable por el momento, se desea esperar al menos unos 10 años antes de que un ser vivo pudiera adentrarse en el interior de la mina... fue necesario la activación de un arma biológica para purgar cualquier rincón donde las criaturas oscuras pudieran refugiarse después de que lo abandonamos... algo que había plantado durante mis días de ausencia en esos 4 años.

Pasaron días hasta que yo era capaz de moverme, los elfos de Lorien nos recibieron unos días no para solo sanarme... sino el corazón de los enanos que creían el valor de la mina no era tanto como para saber que habían perdido a su reina en la oscuridad... sin un cuerpo al cual velar.

El camino fue vació de algún comentario, la alegría se había fugado hasta el mas jovial de este pequeño grupo sobreviviente... aun cuando pasamos por el hijo de Beorn... el silencio fue lo único que los enanos fueron capaces de expresar ante la curiosidad del guardián del paso, aunque la mirada triste se resbalaba por los gestos salvajes de este gran hombre dando a entender que el mismo sabia la noticia.

La perdida de la reina de Erebor fue sonada después de la toma de Moria, los elfos silvanos lloraron la perdida de Aman... los ojos de Thranduil y Legolas fueron nostálgicos recibiendo el pequeño recuerdo por el cual Kili se había esforzado por hacerles llegar.

Un gran sacrificio... pero la misión fue completa... Moria es de nosotros nuevamente... una pequeña ventaja para un futuro oscuro.

Emiya Kiritsugu

Istari Negro

XXXXXX

Kiritsugu cerro esa bitácora con un suspiro, entregándola a un Kili en las afueras de Erebor... el enano estaba intrigado, leyendo con rapidez la ultima nota, pues se le habia hecho extraño que este se lo hubiera pedido para escribir... para asombro en lenguaje enano.

-Esperaremos 10 años- cuestiono con voz ronca el enano, a causa de su silencio por su luto y culpa de su impotencia... el estandarte en su mano protegiendolo como prometió a la gran mujer.

No habían hablado de lo sucedido en Moria ni cuando estuvieron en Lorien, parecía que era un tema tabú... agradeciendo internamente a los elfos silvanos de no empujar la historia, pues estos tenían su propio dolor a causa de la perdida de la hija adoptiva de Thranduil.

Emiya dio una mirada en blanco -si- contesto secamente, mirando a la lejanía las puertas de Erebor con las mismas estatuas que gustaba juzgar por sus detalles desde esa distancia segura.

-Por que- pregunto el enano al mago estoico, porque le había pedido escribir... porque se había tomado el tiempo de expresar un poco de lo vivido en ese año donde se habían dedicado a recuperarse del encierro y la perdida.

El peregrino lo vio de reojo, para su oscura mirada vagar por el jardín lejano... su apariencia era la misma de siempre, regresando a su cabello corto y bien afeitado -para un futuro... como base de tu reinado... Kili señor de Moria- aseguro con ligereza, arqueando la ceja en una burla oculta.

Kili afirmo con su cabeza pasando por alto la burla, acostumbrado a la actitud ajena del negro... que solo empeoro con la ausencia de la única con la que el mago hablaba libremente -vamos... que Erebor nos espera- aseguro, al dar la espalda pues el resto ya había marchado a las puertas de su hogar.

Un viento fuerte azoto repentinamente, el mago negro miro al cielo con ausencia sin moverse de su lugar, causando intriga al enano que esperaba lo siguiera -no soy bienvenido a Erebor- aseguro con sequedad.

El enano frunció el ceño, pero este desapareció cuando noto una presencia a su espalda... ahí en la lejanía podía ver una figura solitaria... pero el podía identificarlo, era Thorin, su gesto era de dolor y odio dirigido al mago atrás de el... Kili miro entre su rey y el mago, entendiendo lo implicado... pues el corazón de Erebor había sido perdido a causa del negro, su Tio no lo perdonaría.

En el momento en que el mago entrara en alcance, Thorin lo haría pagar -estoy expulsado... no tengo derecho a entrar nuevamente a Erebor- dijo el mago con ausencia al encender su pipa para regresar a Dale donde tenían 5 años desde la muerte de Bain.

Emiya no presto atención, pues había hecho un descubrimiento durante sus reflexiones en ese año en solitario... Galadriel le había dado las pistas para mitigar su propio dolor por el cual había pasado y se intensifico durante su estancia en Moria.

-Lo lamento...- Kili alzo la voz para detener la retirada del peregrino -pero en Moria las puertas estarán abiertas para su regreso- dijo solemne al comenzar su regreso, con el estandarte en su mano para enfrentar a aquella familia que había perdido su luz... a Juana de arco.

El dolor se extendió por años, hasta el punto en que nadie se molesto en avisar a cierto hobbit en la comarca de los cambios que había dicho Balin en su ultima visita.

XXXXX

Fin del capitulo.

Bien la reconquista de Moria fue un exito, Kiritsugu activo las minas y su arma definitiva... siendo su arma biológica, aunque le importo poco explicar el termino en su nota en el registro... algo que ni kili quiso cuestionar.

Joan uso todo lo que tenia a su alcance, pero bueno que mas podia hacer... Kiritsugu se salvo de convertirse en un heroe consumado... aunque felicitara a Glorfindel por sus acciones contra un Balrog en solitario.

Como veran hubo palabras en ingles para la invocacion de ciertas habilidades tanto de emiya como juana... pfff

Saruman no se le cumplio su deseo, ja por maldito.

Proximo epilogo... donde dare a ver lo que Kiritsugu descubrio en su año de reflexion aprovechando el silencioso luto de los pocos enanos sobrevivientes.